ECONOMIA
Las consultoras económicas creen que el dólar subirá en el segundo semestre del año

La semana pasada siguió complicada y trasladará sus consecuencias a la que comienza hoy. La gran desilusión por el encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping, hizo que el precio del crudo se fortalezca 8% en 5 ruedas. De esa reunión no salió la mínima esperanza de una pronta apertura del Estrecho de Ormuz, la consecuencia más grave del conflicto en Medio Oriente.
El cierre de los mercados el viernes, en que volvió a subir el riesgo país, mostró que la Argentina ya no está aislada de lo que sucede en la región. El índice de emergentes bajó 3,4% y el de Brasil 2,4%, por la baja en las bolsas y bonos soberanos. También incide la crisis peruana por el ballotage del 6 de junio que enfrentará a dos modelos, el liberal y el populista. Las principales calificadoras de riesgo advirtieron que pueden bajar la calificación de los bonos peruanos.
La contracara fueron los bonos del Tesoro de Estados Unidos que incrementaron su tasa de retorno a 4,6%, el más elevado desde noviembre de 2024. Esa tasa actúa como una esponja: los inversores venden bonos regionales para colocar los dólares en los títulos norteamericanos.
Por otra parte, hoy será el debut de Kevin Warsh como titular de la Reserva Federal. El sucesor de Jerome Powell, que tuvo una mala relación con Trump, tiene que dar señales porque las consultoras estiman que puede subir las tasas ante los decepcionantes indicadores de inflación.

(Reuters)
Por supuesto, las consultoras locales reflejaron este escenario que comenzó a influir sobre los inversores tanto como la política local. Estas desventuras estuvieron presentes en los informes de las principales consultoras locales.
EconViews que dirige Miguel Kiguel, señaló que “la inflación subyacente o inercial de mediano plazo podría estar entre 2 y 2,5% (probablemente más cerca del límite inferior), por lo que habrá que ver cómo evoluciona la política monetaria para dominarla. Algunos indicios pueden surgir del Informe de Política Monetaria (IPOM) que publicó el Banco Central”.
Según la consultora, ese informe del BCRA “cobra más relevancia en esquemas monetarios como el actual, donde la tasa de interés no es un objetivo explícito, sino la cantidad de dinero, algo mucho menos palpable para el público general. El problema es que el mismo informe desnuda las falencias del esquema”.
EconViews indica que “en diciembre el BCRA había presentado un modelo econométrico donde proyectaba que la demanda de pesos se iba a recuperar después de las elecciones. La estimación suponía que la dolarización pre-electoral fue un shock transitorio, que la gente iba a volver a querer pesos y que, cuando eso pasara, el BCRA iba a emitir comprando dólares. Remonetización y reservas al mismo tiempo. Tres meses después, la demanda de dinero no solo no se recuperó, sino que cayó. La famosa remonetización no se dio y las compras de reservas fueron esterilizadas por las emisiones de deuda del Tesoro”.
Ante esa situación, agrega la consultora, “el BCRA ensaya algunas explicaciones para el fallo en sus proyecciones. Que los medios de pago digitales y los fondos money market están reemplazando al efectivo, que las empresas todavía no gastaron los pesos del financiamiento en dólares y que las tasas tardaron en bajar más de lo previsto. Todo puede ser cierto. Y también es válido que las metas que persigue el BCRA se vayan recalibrando. El problema de fondo es que cuando el ancla es tan difícil de medir, deja de ser ancla”.
REUTERS/Matias Baglietto
Y hay más. “Otro de los problemas de la estrategia monetaria -sigue el informe- es la falta de claridad en las metas de crecimiento de la cantidad de dinero. No hay un target cuantitativo publicado de ninguna variable monetaria. Ni rango, ni banda, ni compromiso numérico. Lo que hay son proyecciones de un modelo mostradas en gráficos. ¿A qué se aferra el mercado si ni siquiera hay una meta concreta contra la cual evaluar al BCRA?”.
De acuerdo a EconViews, “en la práctica, lo que realmente está haciendo el trabajo de disciplinar la inflación es el tipo de cambio y, en menor medida, el estancamiento de los salarios. Pero la fragilidad de esa estrategia es conocida para los argentinos. Cuando el atraso cambiario corrige, la inflación vuelve a acelerar. Y es el cuento de nunca acabar. El desafío es poder salir del ancla cambiaria. El esquema actual tiene margen de mejora, pero a nuestro criterio, utilizar la tasa de interés como instrumento operativo sería una opción superadora. No hace falta saltar a un esquema formal de metas de inflación; basta con usar la tasa como guía. Devolverle al mercado una referencia clara no solo simplificaría la lectura de la política monetaria, sino que aportaría previsibilidad clave para coordinar expectativas. Romper la inercia inflacionaria requerirá, en algún punto, dar un salto de calidad en la política monetaria”.
Para FMyA, que dirige Fernando Marull, “la economía real ya está mostrando los efectos de segunda ronda con la aceleración inflacionaria en EEUU. La crisis del petróleo está vigente y lo demuestra el petróleo que no baja de los USD 100 por barril y que el Estrecho de Ormuz está lejos de volver a la normalidad. Los commodities siguen altos y benefician a la Argentina. Donde sí hubo ruido esta semana fue en Brasil, que ya está entrando en modo electoral, y el mercado descuenta una disputa entre Bolsonaro junior y Lula. De cualquier manera, la economía brasilera crece lento, pero sin pausa”.
Para la consultora, “la segunda semana de mayo no trajo grandes cambios. El clima financiero sigue tranquilo y las expectativas están sobre la velocidad del rebote de la economía real. El BCRA continúa comprando reservas y las tasas de interés a empresas de primera línea siguen en 2,2%. Se confirmó la baja de la inflación en abril (2,6%) y esperamos que siga en mayo (segunda semana 0,5% y proyectamos 2% para mayo). Los datos de actividad en abril siguen mixtos. Seguimos proyectando un segundo trimestre mejor, por el rebote de los salarios, por la menor inflación, la cosecha y mayor movimiento en inversión”.
Las expectativas de FMyA para el segundo semestre son “un rebote del dólar, menor oferta del agro y más demanda de ahorristas e importadores”. Un rebote moderado, que hoy no parece estar a la vista porque hace 7 meses que el dólar está cayendo. El mercado también se va preguntando sobre el dólar en la previa electoral de 2027”.
REUTERS/Martin Cossarini
Para la consultora de Marull “los drivers para que siga bajando el riesgo país están: se viene el desembolso del FMI y el anuncio de la garantía de organismos internacionales y privatizaciones (AYSA, Hidrovía y Belgrano Cargas). Mientras, el BCRA seguirá comprando reservas (ya adquirió USD 8.000 millones) y el Tesoro colocando Bonares (USD 3.200 millones)”.
De la presión de la política dice que “en un contexto de debilidad en la economía real, la atención se la llevó la marcha universitaria, tema que continuará varios meses más. Las provincias sufrieron un revés esta semana con un recorte de $1,3 billones, en un contexto de recaudación débil y gasto contenido. En mayo, Udesa mostró un leve rebote en la Imagen Neta en Javier Milei (esperable). Por otra parte, bajó Axel Kicillof y, llamativamente, subieron Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri. La agenda parlamentaria sigue sin ruido, y sin grandes temas”.
La consultora F2 que dirige Andrés Reschini advierte que “llegamos a la mitad de mayo dejando atrás una semana en la que el dólar a nivel global se ha fortalecido y el costo de endeudamiento del Tesoro estadounidense se ha incrementado ante la amenaza de crecientes riesgos inflacionarios producto del alza en los precios de los commodities energéticos y su traslado a precios. Las chances de una pronta reapertura del Estrecho de Ormuz se desvanecen y el mercado no ha visto resultados concretos del encuentro entre Trump y Xi Jinping, más allá de lo positivo en cuanto a la mejora en la relación entre las dos principales potencias globales. Las principales divisas de la región se han debilitado contra el dólar más de lo que lo ha hecho el peso argentino y eso en un contexto de inflación alta favorece a la apreciación del tipo de cambio real”.
El informe agrega que “comenzaron a descender los break evens (puntos de equilibrio) del mercado de bonos, lo que mejora el atractivo de los rendimientos en pesos, con la salvedad de que estos se mantienen en terreno real negativo. Sin embargo, esta mejora no está garantizada ya que los riesgos de que la fortaleza en el dólar y la escalada en los precios de la energía se profundicen pueden obstaculizar la desaceleración en la inflación local. El tipo de cambio se encuentra a un 24% de distancia de la banda superior y, ante la falta de atractivo en los rendimientos en pesos, los riesgos del escenario internacional y la aproximación al año electoral, se puede incrementar el interés por cerrar posiciones en pesos más aún luego de los altos rendimientos que ha ofrecido el carry durante la primera parte de 2026. El mercado de cobertura cambiaria comenzó a mostrar algunas señales que pueden estar indicando que, si bien este no espera una situación de estrés en el corto plazo, ha comenzado a abrir el paraguas, anticipándose al calendario electoral”.
Además, F2 resalta la cancelación de cerca de dos tercios de los USD 3.000 millones activados del swap con China, lo que puede generar objeciones pues debilita la liquidez de la entidad. Sin embargo, prosigue, “las compras de divisas continúan y la semana pasada el desempeño mejoró con un acumulado de compras de casi USD 600 millones. La pregunta es si ante los riesgos del contexto externo, la aproximación al año electoral y la necesidad de acumular reservas el tipo de cambio podrá soportar este nivel de apreciación”.
Las expectativas de los inversores en el overnite, el mercado que opera a futuro hasta la apertura de hoy, mostraban a los tres principales índices de las Bolsas de Nueva York en rojo, el petróleo con alzas de más de 1% y el oro con baja de 0,50%. El dólar seguía fortaleciéndose ante las principales monedas del mundo. El escenario, salvo que alguna noticia sorpresiva a primera hora de hoy lo cambie, no parece optimista.
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ECONOMIA
El dilema del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos

Kevin Warsh logró la presidencia de la Reserva Federal bajo la tesis de que la economía necesitaba tasas de interés más bajas. Pero, justo cuando asumió como jefe de la Reserva Federal en mayo pasado, la inflación se disparó tras el aumento del precio del petróleo.
El contexto cambió al asumir y las expectativas se revirtieron de inmediato. De anticipar una baja de tasas con el nuevo presidente, el mercado ahora espera que posponga cualquier recorte ante el fogonazo inflacionario que afronta la economía. Los objetivos que lo llevaron a la presidencia quedaron, por ahora, para más adelante.
Warsh llegó a la Reserva Federal con un mandato contradictorio: Donald Trump lo eligió para bajar tasas, pero la inflación se ubicó por encima de 3,8%, el mercado proyectó una política monetaria sin recortes durante el resto de 2026 y la discusión interna del FOMC quedó atravesada por la productividad asociada a la inteligencia artificial, el deterioro fiscal y la demanda de deuda del ecosistema cripto.
Warsh llegó a la Reserva Federal con un mandato contradictorio: Donald Trump lo eligió para bajar tasas, pero la inflación se ubicó por encima del objetivo
Inteligencia artificial y el nuevo argumento “deflacionario”
El argumento de Warsh no es monetario sino tecnológico. Sostuvo que la inteligencia artificial generaba un salto de productividad comparable al de la electrificación industrial, y que ese choque de oferta sería deflacionario por naturaleza: más producción por unidad de trabajo, costos marginales en descenso y eficiencias que se replican sin fricción. Su tesis fue que la Fed podía bajar todavía más rápido las tasas sin avivar la inflación.

Esa tesis no sedujo a todos por igual dentro de la Reserva Federal. La postura del Federal Open Market Committee (FOMC) fue más cautelosa: varios miembros del comité, entre ellos el presidente de la Fed de Chicago, Austan Goolsbee, señalaron que el entusiasmo por la IA podía ser inflacionario en el corto plazo, al empujar inversión masiva y mayor demanda de energía antes de que los beneficios de productividad se materializaran.
El FMI, en su consulta del Artículo IV, fue explícito: “Con la tasa de política cerca del nivel neutral, hay poco margen para bajar en 2026”
Ante el nuevo contexto, el mercado esperó que las tasas de interés se mantuvieran sin cambios durante el resto de 2026.
El FMI, en su consulta del Artículo IV, fue explícito: “Con la tasa de política cerca del nivel neutral, hay poco margen para bajar en 2026”.

La Oficina de Presupuesto del Congreso proyectó un déficit federal de USD 1,9 billones en 2026, que crecería a USD 3,1 billones para 2036.
La deuda pública en manos del sector privado ya superó el 101% del PBI, un récord desde la Segunda Guerra Mundial, y los pagos de intereses sobre esa deuda superaron el billón de dólares anuales por primera vez en 2025.

Ahí emergió la tensión más aguda para Warsh. El flamante presidente habló de limpiar a mayor velocidad el balance de la Reserva Federal y reducir la tenencia de títulos públicos. Pero, si la Fed reduce su balance y los compradores extranjeros tradicionales siguen retirándose, ¿quién absorbe la oferta de deuda que genera el déficit?

Ray Dalio, fundador de Bridgewater, lo formuló sin rodeos en noviembre de 2025: “Si el balance comienza a expandirse significativamente mientras se recortan tasas y los déficits fiscales son grandes, lo veremos como una monetización clásica de deuda pública”.
Si la Reserva Federal no opera como comprador de deuda de última instancia, los rendimientos del Tesoro se disparan, lo que contrae el crédito, encarece la deuda hipotecaria y puede desencadenar un ciclo de inestabilidad que la Fed quiere evitar.
Demanda cripto: stablecoins como nuevo comprador marginal
Mientras los compradores tradicionales de deuda pública redujeron exposición -China bajó de USD 1,3 billones en 2013 a USD 604 mil millones hoy, a la mitad en una década- emergió un actor inesperado: el ecosistema de stablecoins, con Tether a la cabeza.

Tether, emisor de USDT, la stablecoin más grande del mundo, con USD 186 mil millones en circulación y 530 millones de usuarios, tenía USD 122 mil millones en Treasuries directos al cierre de 2025 -más del 83% de sus reservas- y una exposición total que superó los USD 141 mil millones. Eso lo ubicó como el 17° mayor tenedor mundial de deuda estadounidense, por encima de Alemania y Arabia Saudita.

El mecanismo fue simple: los usuarios depositan dólares para acuñar USDT; Tether invierte esos dólares en letras del Tesoro a corto plazo y captura el diferencial de tasas.
En 2025 ganó más de USD 10.000 millones con ese modelo. En paralelo, el Genius Act, aprobado en julio de 2025, obligó a todas las stablecoins reguladas a respaldar sus tokens con activos de alta calidad, como Letras del Tesoro. Standard Chartered estimó que el mercado de stablecoins podría crecer de USD 300 mil millones actuales a USD 2 billones para 2028, con hasta USD 1 billón de demanda adicional de T-bills.
El Genius Act, aprobado en julio de 2025, obligó a todas las stablecoins reguladas a respaldar sus tokens con activos de alta calidad, como Letras del Tesoro
La administración Trump, que presionó por tipos de interés bajos y quiso financiar su déficit, encontró en el ecosistema cripto a uno de sus principales compradores de deuda. Los “Tether del mundo” actuaron como bancos centrales paralelos y su balance en Treasuries creció trimestre a trimestre.
Kevin Warsh llegó a la Fed con un mandato contradictorio. Trump lo eligió para bajar tasas de interés, pero la inflación se mantuvo por encima de 3,8%, el FOMC quedó dividido -la votación de abril fue 8-4, la más fracturada desde 1992- y los rendimientos del Tesoro a largo plazo, en 4,5% anual, advirtieron que el mercado descontó la persistencia de déficits fiscales que continuarían aumentando la oferta de deuda.
Forzar recortes en ese contexto podría destruir la credibilidad antiinflacionaria que la institución tardó décadas en construir.

Warsh también quiso reducir el balance. Pero si la Fed vende títulos públicos, los rendimientos del Tesoro suben y agravan el déficit del Tesoro.
Más aún: si China, Japón y otros soberanos continúan reduciendo su exposición a deuda estadounidense, la brecha de demanda se amplía. El ecosistema cripto cubre hoy una fracción relevante, pero insuficiente. La única alternativa real de largo plazo es fiscal: gastar menos de lo que se recauda, algo que ninguna administración en Washington logró en décadas.
Si China, Japón y otros soberanos continúan reduciendo su exposición a deuda estadounidense, la brecha de demanda se amplía
El dilema de Warsh quedó planteado: ¿puede un banco central independiente sostener disciplina monetaria cuando el fisco necesita financiamiento barato? La historia sugiere que no de manera indefinida.

El repunte inflacionario obligó a Kevin Warsh a dejar de lado su tesis de que la IA forzaría una deflación que permitiría a la Reserva Federal bajar tasas. Pero las tasas de corto plazo no fueron su principal problema: las proyecciones oficiales del déficit fiscal chocaron con su idea de limpiar el balance de la Fed, al menos a la velocidad que insinuó.
La apuesta a que el mundo cripto aumente la demanda de deuda estadounidense cuando se retira China lució auspiciosa, pero insuficiente
La apuesta a que el mundo cripto aumente la demanda de deuda estadounidense cuando se retira China lució auspiciosa, pero insuficiente para que la Reserva Federal también se desprenda de sus tenencias.
Los mercados, mientras tanto, esperarán su primera reunión el 16 y 17 de junio, para que revele cómo piensa afrontarlo.
El autor es CEO Pampa Capital / Profesor MFIN -UTDT
North America
ECONOMIA
En mayo las ventas minoristas pyme cayeron 1,2% respecto de 2025, pero mostraron un leve repunte sobre abril

Las ventas minoristas del sector de pequeñas y medianas empresas (pymes) de la economía registraron en mayo una contracción interanual del 1,2% a valores constantes, aunque la medición intermensual respecto de abril arrojó un aumento de igual proporción . Con estos resultados consolidados, el sector acumuló una retracción del 3,1% durante los primeros cinco meses del año, informó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) .
Em cuanto a la situación de los comercios, el 48,2% de los encuestados reportó un escenario de estabilidad interanual, marcando un descenso de 5,1 puntos porcentuales respecto a abril. Esta extraña dinámica, algo invertida respecto de los datos de ventas, se explicó por el crecimiento del segmento de los que tienen una evaluación operativa desfavorable, que ascendió al 45,1% desde el 39,6% registrado en el período previo.
Las expectativas a doce meses proyectaron un escenario de paridad para el 48,4% de la muestra, mientras un 38,8% anticipó un repunte de la actividad y el 12,8% estimó un retroceso. En materia de inversión, el 59,4% evaluó el contexto como adverso para la inyección de capital, un 12,5% lo consideró oportuno y el 28,1% mantuvo una postura indefinida.

El desglose sectorial presentó alteraciones frente a relevamientos previos, destacándose tres rubros con desempeño positivo y una variación nula en Ferretería y materiales de construcción. La mayor expansión interanual correspondió a Farmacia (+8,2%). Perfumería (+2,3%) y Alimentos y bebidas (+0,2%) también tuvieron registros positivos. De manera inversa, Bazar, decoración y muebles lideró las retracciones (-8,9%), seguido por Textil e indumentaria (-5,2%).
El índice general de ventas minoristas informado por CAME mide las ventas realizadas por los comercios relevados bajo cualquier modalidad.
Otro dato relevante del índice es que durante mayo se detectó que las ventas online realizadas por los comercios con local a la calle registraron un incremento interanual del 15,2% y una suba intermensual desestacionalizada del 3,7 por ciento. Sin embargo, ese desempeño no logró compensar la contracción observada en el índice general.
Ante la sostenida contracción del poder adquisitivo, la demanda experimentó una marcada tendencia hacia rubros de primera necesidad
El balance operativo del mes evidenció una reconfiguración estructural en el patrón de consumo minorista. Ante la sostenida contracción del poder adquisitivo, la demanda experimentó una marcada tendencia hacia rubros de primera necesidad, los cuales lograron sostener niveles transaccionales estables o positivos. En contraste, los sectores orientados a bienes no esenciales absorbieron el mayor impacto recesivo, demostrando que el ingreso disponible de los hogares se encontró focalizado casi con exclusividad en el mantenimiento de la canasta básica.

Desde la perspectiva de la oferta, la tracción del volumen de ventas dependió estrictamente de la inyección de herramientas financieras, liquidaciones forzadas y eventos masivos de comercio electrónico. Esta dinámica comercial, combinada con el incremento de los costos operativos fijos y las actualizaciones tarifarias, generó una severa compresión en los márgenes de rentabilidad. Frente a un escenario de nula disposición a la inversión, las expectativas del sector proyectaron una estabilización operativa condicionada a la liquidación de inventarios y factores estacionales.
El rubro Alimentos y bebidas, el más sensible al poder adquisitivo de los segmentos medio y bajo de la población, registró una variación interanual positiva del 0,2%, lo que sugiere una estabilización en los volúmenes transaccionados. Según CAME, “este comportamiento respondió a la contracción del poder adquisitivo y a la reasignación del ingreso por incrementos en tarifas de servicios públicos”.
Por otra arte, agrega, “se observó una modificación estructural en la demanda, orientada hacia artículos de primera necesidad, segundas marcas y una reducción de unidades por ticket. El sostenimiento de las ventas requirió la implementación de promociones, descuentos por pago en efectivo y planes de financiamiento”, Además, el clima impulsó categorías de consumo invernal, lo que contribuyó a compensar ciertas mermas sectoriales. Como resultado de estos ajustes, se comprimieron los márgenes de rentabilidad comercial, debido al aumento de los costos fijos operativos, el aumento de precios mayoristas y la competencia de las grandes superficies.

REUTERS/Agustin Marcarian
El clima estuvo también detrás del repunte interanual, del 8,2%, en el rubro Farmacias. “Esta expansión respondió a la inelasticidad de la demanda al comercializar bienes de carácter esencial. El volumen de operaciones fue traccionado por la estacionalidad climática, la proliferación de patologías respiratorias y el avance de campañas de vacunación”, dice CAME, que detectó también “una migración del consumo hacia medicamentos genéricos”.
Estos ingredientes hicieron que los márgenes operaran “bajo presión”: aumento de costos fijos y diferimiento en la cadena de pagos de las principales obras sociales. Los locales independientes pierden espacio a manos de las cadenas y el aumento de las prescripciones médicas hizo a su vez que se contraiga la venta de categorías anexas, como perfumería y cosmética.
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ECONOMIA
Por qué para el presidente de Toyota el mal resultado de mayo tiene una explicación y el mercado automotor debería crecer

En cuestión de pocas horas, dos lanzamientos de nuevos vehículos permitieron conocer de primera mano la mirada de las dos compañías automotrices que agrupan el 40% del total de ventas de autos 0 km en Argentina: Stellantis y Toyota. El grupo industrial italo-francés con sus seis marcas sumó 64.800 patentamientos entre enero y mayo, y la marca japonesa los restantes 31.700, para llegar a 96.500 autos sobre un total registrado de 232.815 unidades en lo que va de 2026.
Esos números son los que miran ellos, líderes de la industria, que en diciembre pasado e incluso en enero de este año pensaban que entrarían al segundo semestre con más de 320.000 autos, pero el paso de los meses dejó una foto distinta. Las ventas cayeron un 10% casi inexplicablemente, porque el dólar está estable, la inflación controlada (aunque más alta de lo esperado en el primer trimestre) y la oferta es tal que los precios no solo no subieron, sino que en muchos casos bajaron.
Quizás ahí esté “la punta del ovillo” o la explicación de lo inexplicable del resultado. La oferta, los precios y el mensaje.
Algunos días atrás, otro de los líderes de la industria automotriz argentina, Martin Galdeano, presidente de Ford, dijo que las “bajas de precio que no sean orgánicas no le hacen bien al mercado, porque sin una baja de impuestos que las justifique, envían el mensaje equivocado a los usuarios”, que podrían interpretar que “si uno bajó, los otros van a bajar también”.
Martín Zuppi, CEO de la filial argentina de Stellantis habló con los medios este jueves y dijo que si bien esperaban estar mejor “si el año termina con una baja del 5% no es algo preocupante. Es un mercado estable de todos modos”.
Apenas 24 horas más tarde, Gustavo Salinas, presidente de Toyota Argentina, también abordó el tema, pero lo hizo con un enfoque un poco más amplio, sacando la mirada del dato de las ventas únicamente y poniéndolo en contexto del escenario en el que ocurre.
“Si uno mira las condiciones del mercado y de la economía argentina, y uno las analiza objetivamente, nosotros seguimos creyendo que el mercado debería estar más tendiendo a las 700.000 unidades que a las 600.000”, fue la primera reflexión que hizo, rompiendo la lógica de otros analistas del sector.
Sin embargo, esa frase no puede sacarse de contexto, porque a continuación vino un desarrollo interesante de la misma, con un desenlace más cercano a lo que se puede ver en la calle.

“Argentina, después de muchísimos años, está teniendo superávit fiscal, está teniendo superávit comercial, está teniendo una deuda totalmente manejable, está teniendo récord histórico de exportaciones de producción más de 100.000 millones de dólares para este año. Estamos empezando a visualizar ahora un descenso en la inflación y por ende un descenso de tasa de interés que debería empezar a reactivar el crédito. Entonces, si uno mira condiciones objetivas, teóricamente objetivas, el mercado debería estar mucho más alto de lo que está ocurriendo”, dijo el empresario que lidera la marca que más autos produce en Argentina.
Es ahí donde la realidad se choca de frente con la teoría, al menos en números y resultados, y desencadena un escenario opuesto al que todas esas variables deberían conformar.
“Si uno mira el resultado del mes de mayo es racionalmente inexplicable por qué ha sido tan bajo, pero yo creo que es, a la vez, emocionalmente explicable por todas estas novedades que están ocurriendo en el mercado de productos que van ingresando, de precios que se van reacomodando, de clientes que tienen muchísimas más opciones y que van pensando qué es lo que les conviene comprar”, señaló.

El desarrollo de la idea tomó forma entonces y se alineó con la caída de ventas del 10% en el acumulado de los primeros cinco meses del año y el impacto que tendrá en la cifra final de 2026.
“Por supuesto que con los volúmenes que se han perdido durante los últimos meses, es muy difícil ahora que el mercado llegue a las 700.000. El volumen anualizado, o en el ritmo anualizado, deberíamos llegar a las 650.000 incluso durante este año, pero considerando lo que ya se perdió, si por lo menos se llega a las 610.000 unidades, igual que el año pasado, sería algo que podríamos esperar”, finalizó.
Según la mirada de Salinas, el resultado del año sería una cuestión más relacionada con lo coyuntural y no una tendencia negativa preocupante para el sector automotor, no solo de los fabricantes sino también de los importadores, porque la caída de ventas es general y el reparto del mismo volumen de unidades que el año pasado entre más marcas, afectará a todos por igual con una menor cuota de mercado disponible para cada uno.
“Venimos de una economía que creció 4% el año pasado, 2,5% a 3% este año, la expectativa de que crezca 3% el año que viene. Si uno mira todos los datos duros el mercado automotriz tiene que crecer. Ahora, yo creo que con toda esta ebullición de ofertas de nuevos modelos hay una actitud de esperar para el cliente y ver cuál es su conveniencia. También puede estar la duda de si con el tipo de cambio actual me conviene comprar hoy o esperar, si los $1.400 por dólar son sostenibles o no», remarcó.
En ese escenario, la oferta por ganar ventas es muy variada y el factor precios, descuentos y bonificaciones termina siendo clave, aunque al mismo tiempo creando confusión en lo clientes.
“Los márgenes de rentabilidad claramente no son los de antes y es lógico que así ocurra. Pero, así como en momentos de escasez, cuidábamos mucho que el concesionario no aplicara sobreprecios al cliente, tampoco es sano o sostenible que un concesionario venda a pérdida, por debajo de su costo permanentemente, porque uno más uno es dos y uno menos dos es menos uno. Se funde”, concluyó.
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