POLITICA
Las mil y una “locuras” de Milei

Se le podría adjudicar, al presidente Milei, diferentes tipos de “locura”. Una, por ejemplo, muy notable, es su determinación para mantener el superávit fiscal, a pesar de las fuertes presiones de gente muy poderosa. Otra, muy negativa, es la “locura” de considerar a Débora Plager, una “asesina”, solo porque no comparte una opinión o determinado diagnóstico sobre un hecho.
Su determinación para sostener una medida tan “impopular”, como el ajuste, tiene efectos muy positivos. De hecho, es una de las herramientas que permitió bajar la inflación desde la estratósfera a un 30 por ciento anual. Pero, además, ha servido para demostrar que a la batalla cultural se la gana, primero, con hechos: ya casi ninguna fuerza política defiende la idea de un Estado que gasta más de lo que recauda.
También parece una “locura interesante” salir a defender al Manuel Quintar, más conocido como el “Diputesla”, por haber aparecido con una Cybertruck de más de 200 mil dólares en el estacionamiento del Congreso. Porque la idea de que si se la ganó en buena ley, la puede gastar como se le dé la gana, enciende un intenso debate sobre el ser y el parecer.
Sin embargo, alguien le debería decir a Milei, después de casi dos años y medio de gestión, que si Elon Musk hubiera aceptado su sugerencia de regalarle una camioneta así, para que él fuera y viniera, pongamos, desde Olivos a la Casa Rosada, habría sido pasible de ser acusado por el delito de dádivas.
Milei, el “loco”, desprecia la intervención del Estado en casi todas sus formas.
Sin embargo, una vez más, alguien le debería recordar que, por más distinto que sea, no debería confundir lo público con lo privado.
Dos ejemplos:
Uno: el haber autorizado que la esposa del jefe de Gabinete subiera al Tango 01 en el viaje oficial para la Semana Argentina en Nueva York.
Y dos: el uso de su red social, aunque sea la personal, para atacar y adjetivar a economistas, empresarios y periodistas.
Porque junto a su nombre y su apellido, está su investidura.
Y son indivisibles.
Para bien o para mal.
También hay que decir, que a Milei lo enoja, hasta límites insospechados, la “hipocresía” y “asimetría” de los medios para abordar asuntos de mayor o menor envergadura.
Se pregunta el Presidente, en público y en privado:
¿Es justa la carnicería que están haciendo con Adorni, los mismos que se fumaron varios PBI, y que se habrían afanado miles de millones de dólares con el escandaloso sistema de las SIRA?
Pero además hay un equívoco bastante extendido entre los analistas clásicos sobre lo que implica, en términos electorales, algunas de las mil y una locuras de Milei.
Unos sostienen que Milei, en modo panelista de Intratables, exacerba más el mal humor social. Y que eso explica la caída de su imagen, hasta de un 15 por ciento, en los últimos seis meses.
Otros, como Santiago Caputo, suponen exactamente lo contrario.
Entienden que la baja de la imagen de los dirigentes políticos es generalizada.
Y que lo que lo hace distinto y mejor a Milei es ser honesto y brutal, aunque muchos no compartan ni sus opiniones ni sus modales.
En medio del debate sobre “la locura” de Milei y la interna oficialista hay, dentro y fuera del gobierno, discusiones apasionantes, que vale la pena poner sobre la mesa.
Una:
Si el pedido público y privado de Patricia Bullrich para que Adorni presente los papeles ya, sería la previa para dar un nuevo salto. Digamos, desde La Libertad Avanza hacia un proyecto presidencial propio.
Respuesta inmediata:
Eso no sucederá.
Primero, porque la senadora no lo desea. Después, porque sabe que sería suicida. No solo para el oficialismo. También para su carrera política.
Su gesto sí fue interpretado, por propios y extraños, como una jugada de Bulrich para lograr mayor autonomía, frente a “la mano de hierro” de Karina Milei.
Otra discusión de la hora es si la incómoda presencia de Adorni no terminaría diluyendo todas las buenas noticias de la administración.
Como, por ejemplo, el anuncio de la inversión privada más importante de la historia bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), y que alcanzaría los 25 mil millones de dólares.
O, sin ir más lejos, el primer dato de desaceleración de la inflación, que pasó de 3.4 para la de marzo a 2.6 para la de abril, y con tendencia futura hacia la baja.
¿Son correctas las matemáticas políticas que hace una parte de la conducción de PRO, y que dice que, alentado por los nuevos números de las encuestas, Mauricio Macri se vería tentado a competir?
Para nosotros, en las condiciones actuales, esto no sucederá.
Es que Macri todavía siente en la memoria y en el cuerpo lo que le pasó entre diciembre de 2017 y su derrota en las PASO de agosto de 2019.
Los define como los dos peores años de su vida.
Tampoco está viendo en el horizonte al candidato ideal.
Solo está avisando, sin decirlo, que PRO podría ir por afuera, y que la centro derecha jugaría dividida.
De hecho, durante las últimas horas, salió a cruzarlo el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, con una frase de diez palabras.
“Si Macri quiere competir, le haría un favor al kirchnerismo”.
Cada tanto, alguien que habla con el ex presidente a calzón quitado le sugiere que no subestimen la potencia electoral y la conducción política de Milei.
“Mauricio, el loco, entre milanesas y entrañas en la Quinta de Olivos, te durmió. Y te demostró que no es ningún b………”, le dijo, a Macri, un amigo, días después de su último encuentro con Milei, cuando el presidente le aceptó la renuncia a Guillermo Francos para reemplazarlo por Adorni.
¿Tiene margen Milei para insistir con varias de sus “locuras”, a expensas de un mayor rechazo por parte de quienes no soportan su “importante emocionalidad”?
¿No tiene miedo que ese nivel de repudio crezca, se haga crónico y le haga perder la reelección?
Esa es la pregunta del millón.
Y también es la verdadera razón por la que el peronismo, a falta de un proyecto alternativo, se cuelga de nobles banderas ajenas, como la defensa de la universidad pública, mientras trata de despegarse, sin éxito, de Tapia, Toviggino, el “Bandido”, de Insaurralde, y los cuadernos de la corrupción y las SIRA.
Luis Majul,Manuel Adorni,Javier Milei,LN+,,Conforme a,Manuel Adorni,,El dilema libertario. Un Tesla que va por el ripio,,Análisis. El peligro de una sociedad cansada,,Gastos millonarios. Un órgano especializado de la Justicia acelera la revisión de los números de Adorni a pedido del fiscal
POLITICA
Carlos J. Miguens, un empresario innovador y heredero de la dinastía Bemberg

La muerte de Carlos José Miguens, este domingo, a los 77 años, a raíz de un cáncer, suscitó un profundo pesar entre quienes lo conocieron.
Carlos José Miguens había nacido el 16 de febrero de 1949. Se formó en los colegios San Jorge y Cardenal Newman, tras lo cual estudió economía en la Universidad del Salvador. Su madre, María Luisa Bemberg, la reconocida directora de cine, y su padre, el prestigioso arquitecto Carlos María Miguens, dejaron en él una importante marca cultural.
Heredero de una larga tradición familiar empresaria, supo continuarla exitosamente. Tuvo especial influencia en su formación la figura de su abuelo, Otto Eduardo Bemberg, a quien siempre reconoció como su guía no solo para el desarrollo de negocios sino también para un comportamiento ético intachable.
Formó parte de diversos directorios de empresas del poderoso Grupo Bemberg. Entre ellas se destaca por su mayor importancia la Cervecería y Maltería Quilmes S.A., cuyo directorio presidió durante muchos años. Durante esos años logró consolidar el liderazgo de esa cervecería a través de un importante crecimiento de sus ventas y la incorporación de nuevas plantas fabriles en el país, en Chile y en Bolivia. Lamentó profundamente cuando la misma pasó a capitales extranjeros; generar trabajo para los argentinos siempre fue su obsesión.
Transmitió la misión de responsabilidad en el manejo de los negocios, sin dejarse seducir por los vicios que encontraba, según describía, en una Argentina en la que “los atajos y las banquinas están a la orden del día”. Casi siguiendo el evangelio, recomendaba mover “las blancas con sabiduría, porque las negras también mueven”.
Además de su actividad en las empresas de la familia Bemberg, Carlos Miguens realizó múltiples inversiones propias o asociado con terceros. Muchos años antes de que se pusiera en boga la frase —ahora tan difundida— , pensaba que si en el otro lado de la cordillera de los Andes existían importantes reservas de oro y litio, no había ninguna razón para que no existieran las mismas posibilidades de explotación del lado argentino. Su compromiso con que el país creciera y contara con divisas era inclaudicable.
Así, el Grupo Miguens bajo su liderazgo formó parte de empresas mineras dedicadas a esta actividad en el lado argentino de la cordillera. A tales inquietudes de principios de este siglo, se agregó el ingreso de su grupo empresario en las centrales de energía Piedra del Águila y Central Puerto. Tuvo también participación en la compañía Citrícola San Miguel S.A., una de las principales empresas procesadoras de limón del mundo, con una participación del 15% de la molienda global de esta fruta.
Quienes lo trataron reconocían en él una gran facilidad para apreciar desde el vamos las posibilidades de éxito o de fracaso de los distintos emprendimientos que le acercaban. Una vez que tomaba una decisión, perseveraba en ella con llamativo ahínco. Por otra parte, se dedicó siempre a actividades independientes de asistencias estatales. Tenía una inquebrantable posición de transparencia en todos los negocios que encaraba.
Entre otros reconocimientos, al recibir el premio al CEO de Mayor Trayectoria en el año 2024, declaró que “la Argentina necesita ir por el camino de los valores, los premios y los castigos”, reclamando la necesidad de mejorar los comportamientos y gestiones de los ejecutivos. “Hemos hecho negocios buenos y negocios malos —dijo—, pero siempre en un marco sin privilegios. Esa es la caracterización que ha mantenido nuestro grupo”.
Para la gestión de las empresas, Miguens consideraba clave saber escuchar. Aconsejaba “la formación de equipos, con denominadores comunes que permitieran empujar a todos para el mismo lado”, como una estrategia para lograr buenos resultados. También generosamente ayudó a todas las personas que trabajaban en los emprendimientos a los que estaba vinculado, creando afectos que iban más allá de una simple relación laboral. Su posición nunca le hizo perder un estilo franco y sencillo. En los últimos años, preocupado por la realidad social, visitaba y ayudaba en distintas villas del conurbano.
S.A. no puede olvidar que en la grave crisis que padeció a raíz de haberse endeudado en dólares para renovar su planta gráfica poco antes de la gravísima crisis de fines de 2001 y principios de 2002, Carlos Miguens, junto a su hermana Cristina, fue una de las personalidades que contribuyeron con un préstamo saldado en tiempo y forma a que recuperara su solvencia. Lo hizo de tal modo en la certeza de que el país no podía prescindir de una de las instituciones más confiables e imprescindibles para el desarrollo democrático del país y la transparencia de sus instituciones.
Tenía una habilidad natural para el deporte, destacándose en todos los que practicaba. Como polista tuvo 6 goles de hándicap, como golfista llegó a un hándicap de una sola cifra y también practicó con éxito la pesca. En sus años más recientes lo atrapó el automovilismo, participando asiduamente en una categoría en la que todos los autos tenían la misma potencia, lo que también respondía a su espíritu competitivo.
Preocupado por la situación empresaria general en el país, fue cofundador y vicepresidente de la Asociación Empresaria Argentina (AEA).
Ante el consejo clásico de “no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hagan a ti”, Miguens era partidario de una premisa invertida: “Haceles a los demás lo que te gusta que te hagan a ti”.
Una característica muy fuerte de su personalidad fue su culto a la amistad. A lo largo de su vida mantuvo vínculos inseparables con amistades que se originaron en su juventud y que siempre mantuvo vigentes.
Carlos José Miguens tenía un elevado concepto de la familia, era un padre protector que apoyaba los proyectos de sus hijos y disfrutaba enormemente de su compañía. Estaba casado con Antonia Robirosa, con quien tuvo sus cuatro hijos, Carlos, Tristán, Lucas y Valentina.
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POLITICA
El ministro de Salud de Salta sufrió un accidente con su moto en una ruta y está internado

El ministro de Salud Pública de Salta, Federico Mangione, fue internado ayer luego de protagonizar un accidente de tránsito mientras circulaba en moto por la ruta nacional 68, a la altura de la localidad de Coronel Moldes.
Hasta el momento no trascendieron detalles sobre cómo ocurrió el siniestro. Tras el hecho, el funcionario fue derivado de manera preventiva al Hospital San Bernardo, el principal centro de referencia de la provincia, para ser sometido a una evaluación médica.
Desde el Ministerio de Salud Pública de Salta informaron que le realizaron distintos estudios y controles que determinaron que se encuentra fuera de peligro. Además, indicaron que, como consecuencia de la caída, sufrió únicamente golpes y raspones, sin lesiones de gravedad.
Según publicó el medio El Tribuno, el ministro conducía la motocicleta con el equipamiento de seguridad reglamentario. Desde la cartera sanitaria remarcaron que el uso de esos elementos de protección fue determinante para evitar consecuencias de mayor gravedad.
El accidente ocurrió sobre la ruta nacional 68, uno de los corredores turísticos más importantes del norte argentino. De acuerdo con información de la Subsecretaría de Turismo de la Nación, esta carretera asfaltada tiene una extensión de 183 kilómetros y une la ciudad de Salta con Cafayate.
El recorrido es reconocido por atravesar la Quebrada de las Conchas, una de las postales más emblemáticas de la provincia, donde se encuentran formaciones naturales como la Garganta del Diablo y el Anfiteatro, caracterizadas por sus tonos rojizos.
Quién es Federico Mangione
Federico Mangione es médico cirujano, egresado de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), y se especializó en cirugía infantil. Además, realizó un posgrado en gestión en salud pública y privada y fue becario del Servicio de Cirugía Torácica del Hospital Ricardo Gutiérrez.
Asumió al frente del Ministerio de Salud Pública de Salta en diciembre de 2022, tras ser designado por el gobernador Gustavo Sáenz.
Antes de ocupar ese cargo, se desempeñó como gerente general del Hospital Público Materno Infantil de Salta. También integra la Sociedad Argentina de Pediatría y la Sociedad Argentina de Cirugía Infantil como miembro titular, es secretario del Comité de Cirugía Infantil de la filial salteña de la Sociedad Argentina de Pediatría y forma parte del Tribunal Evaluador de Especialidades del Colegio Médico de Salta.
Salta, ministro de salud, Accidente
POLITICA
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