POLITICA
El Gobierno anunció una nueva edición de Argentina Week: será en París y buscará impulsar inversiones tras el acuerdo Unión Europea-Mercosur

La administración de Javier Milei anunció hoy la organización de una nueva edición internacional de la “Argentina Week”, esta vez en París, en un movimiento que combina diplomacia económica, estrategia política y construcción de vínculos con grandes inversores europeos. Aunque el Gobierno todavía no confirmó la fecha exacta, ya trabaja de manera formal en el evento y definió el perfil del encuentro, los sectores convocados y parte de los empresarios que participarán.
La “Argentina Week” en París formará parte de la estrategia internacional del Gobierno para atraer inversiones europeas y reforzar su agenda económica. El embajador argentino en Francia, Ian Sielecki, adelantó que el encuentro se realizará en la segunda mitad del año y destacó que las inversiones francesas crecieron 50,7% en los primeros 18 meses de gestión de Milei.
La iniciativa fue confirmada públicamente por Sielecki, quien anticipó en sus redes sociales que “en la segunda mitad del año, Argentina pisará fuerte en París, capital europea de los negocios y la economía real”. El diplomático agregó que el encuentro tendrá “una agenda estelar” y vinculó el proyecto con “la atracción que genera hoy el país gracias al magnetismo mundial” de Milei.
La decisión de realizar la Argentina Week en París tiene varias explicaciones políticas y económicas. La primera es estructural: la capital francesa funciona como uno de los principales centros europeos de negocios, inversiones y articulación de organismos multilaterales vinculados a la economía global. Allí tienen sede entidades estratégicas como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y la Agencia Internacional de la Energía, además de fondos, bancos y grupos industriales con fuerte incidencia sobre inversiones en mercados emergentes.

Por qué el Gobierno eligió París
En el Gobierno también consideran que Francia se transformó en un actor relevante para la nueva estrategia de inserción internacional de la Argentina. Según destacó Sielecki, las inversiones francesas fueron las que más crecieron en términos relativos desde la llegada de Milei a la Casa Rosada: 50,7% en los primeros 18 meses de gestión.
Detrás de la elección de París también existe un componente político y personal. Según pudo saber este periodista, un factor importante en la decisión fue la relación que mantienen los hermanos Milei con Sielecki, uno de los embajadores con mayor llegada directa al núcleo político presidencial y que ganó influencia dentro de la política exterior libertaria.
El encuentro ocurrirá además en un contexto geopolítico sensible: la puesta en marcha del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, después de que la Argentina aprobara el tratado en el Congreso y protocolizara formalmente su entrada en vigencia. De ese modo, se convirtió en el primer país de ambos bloques en completar todos los procedimientos legislativos y diplomáticos requeridos.
Ese movimiento fue leído dentro del oficialismo como una señal política orientada a acelerar la implementación efectiva del acuerdo y a posicionar a la Argentina como uno de los principales articuladores regionales de la nueva etapa comercial con Europa.
Los números económicos involucrados en el tratado explican parte de la expectativa oficial. El acuerdo Mercosur-Unión Europea abarca un mercado integrado de alrededor de 780 millones de personas y representa cerca de una cuarta parte del PBI mundial. Para la Argentina, el entendimiento implica una reducción progresiva de aranceles sobre exportaciones agroindustriales, alimentos, productos industriales y minerales estratégicos, además de facilitar el acceso a cadenas europeas de inversión y financiamiento.
Dentro del Gobierno sostienen que sectores como petróleo y gas, minería, litio, agroindustria, economía del conocimiento y biotecnología aparecen entre los principales beneficiarios potenciales de la apertura comercial. También consideran que el nuevo escenario podría acelerar inversiones europeas vinculadas a energía, infraestructura y transición energética.
Empresarios invitados y la dimensión política del evento
La apuesta oficial es utilizar la Argentina Week de París como una plataforma para capitalizar ese nuevo contexto económico y diplomático. El proyecto replica el formato de la Argentina Week que se realizó en Nueva York y que fue presentada por el oficialismo como uno de los principales eventos de promoción económica internacional del Gobierno. Aquel encuentro reunió a decenas de empresarios estadounidenses de primera línea y a una delegación de empresarios argentinos, con eje en finanzas, petróleo, gas, minería, alimentos, tecnología y energía.
La intención ahora es reeditar ese esquema en Europa, pero con un perfil más orientado hacia la economía real, las inversiones industriales y la infraestructura energética. En ese contexto, París aparece como una plataforma para mostrar oportunidades vinculadas a Vaca Muerta, minería de litio, agroindustria, infraestructura y desregulación económica.
Entre los empresarios que ya pueden ser confirmados para el encuentro figuran Martín Migoya, Marcelo Mindlin y Marcos Bulgheroni, además de otros referentes del sector financiero, energético y tecnológico que todavía prefieren mantener reserva hasta que se anuncie oficialmente la agenda.
Fuentes cercanas a los organizadores admitieron además que “se espera que, como ocurrió en la Argentina Week de Nueva York, participen el presidente y Karina Milei”. Aunque todavía no existe confirmación formal sobre la presencia presidencial, en el oficialismo descuentan que el evento será utilizado como una nueva vidriera internacional para Milei y como una oportunidad para reforzar el vínculo con empresarios europeos.
La organización de la Argentina Week en París se inscribe dentro de una ofensiva más amplia de política exterior económica que impulsa el equipo de Milei. El canciller Pablo Quirno también celebró públicamente la iniciativa y adelantó que el Gobierno trabaja en “otras semanas argentinas en Europa” para la segunda mitad del año.
En la Casa Rosada consideran que estos eventos funcionan de manera simultánea como plataformas de negocios, mecanismos de posicionamiento internacional y herramientas de construcción narrativa para mostrar a la Argentina como un país “abierto a las inversiones” después de años de volatilidad económica y restricciones cambiarias.
El tono político de esa narrativa también quedó expuesto en el breve mensaje que publicó Milei tras los anuncios diplomáticos. El Presidente respondió con la consigna “MAGA. VLLC!”, una adaptación local del histórico lema de Donald Trump, “Make America Great Again”, reconvertido por el oficialismo libertario en “Make Argentina Great Again”.

Ese guiño no fue casual. Dentro del universo libertario existe una búsqueda deliberada de construir símbolos, consignas y gestos políticos alineados con la nueva derecha global y, en particular, con el ecosistema político de Trump. La Argentina Week de París también será utilizada bajo esa lógica: una combinación de foro económico, demostración de alineamiento ideológico y señal de apertura internacional hacia empresarios y fondos europeos.
Por ahora, el Gobierno evita confirmar públicamente la fecha exacta del encuentro y el cronograma definitivo. Distintas áreas oficiales ya comenzaron a trabajar en la coordinación logística, la convocatoria empresarial y el armado político del evento, que aparece como una de las principales apuestas internacionales de la administración Milei para el segundo semestre del año.
business,international relations
POLITICA
¿Quién tiene más votos? El arma de doble filo de Javier Milei en la guerra con los gobernadores

7‘minutos de lectura
Las boletas electorales no vienen con un espacio para explicar las razones del voto. Son los analistas y los propios candidatos los que se encargan de teorizar sobre el mensaje cifrado detrás de la suma de decisiones individuales que deja vencedores y derrotados. Javier Milei ha convertido en su principal arma de intervención política la interpretación del balotaje de noviembre.
Es el látigo con el que castiga a sus enemigos, ahora agrupados en el bloque de gobernadores que cuestionan la carga del ajuste fiscal que la Casa Rosada pone sobre sus espaldas. “Tienen que entender que la gente eligió un cambio”, advirtió en el comunicado que sacó el viernes, después de que el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, amenazara con cortar el suministro de petróleo si no le reponen fondos coparticipables retenidos por deudas con un fondo fiduciario. El mismo texto aguijonea: “El pueblo argentino eligió al Presidente Javier Milei para terminar con los privilegios de la casta, y eso es lo que va a suceder”. Y llama “degenerados fiscales” a los jefes provinciales que se le oponen.
Les plantea de manera abierta un duelo de legitimidad: los votos lo validan y los gobernadores deberían aceptar el rumbo decidido por la mayoría. Pero el argumento se topa con un obstáculo que refleja la extravagancia del proceso electoral de 2023, en medio de la crisis económica y el desprestigio del gobierno de Alberto Fernández. La población votó de manera errática entre los comicios provinciales y los nacionales. Incluso hubo giros sorpresivos en las tres instancias presidenciales (PASO, primera vuelta y balotaje).
Así los gobernadores pueden –y de hecho lo hacen– discutir la tesis libertaria de que la voluntad popular le da la razón a uno y les quita a los otros el derecho al pataleo. Casi todos los jefes provinciales elegidos en 2023 obtuvieron en sus respectivos distritos un porcentaje de votos mayor al que sacó Milei en la primera vuelta electoral de octubre. El ahora presidente los superó al mes siguiente en el balotaje, pero ninguno de los gobernadores tuvo que competir en una segunda vuelta, con su consecuente e inevitable polarización.
¿Qué voto vale más? Así como Milei ganó con la promesa explícita de eliminar la inflación a partir de un duro plan de recorte del gasto y de achicamiento del Estado, gran parte de los gobernadores se impusieron con discursos mucho menos ortodoxos. Algunos de ellos directamente opuestos.
La incógnita oculta detrás de esta batalla de narrativas es a quién va a culpar la población por las penurias del ajuste. ¿A los “gastadores seriales”, como llama Milei a los gobernadores? ¿O al gobierno nacional, integrado mayoritariamente por porteños, algo que algunos ya usan para insuflar el histórico espíritu de rechazo al centralismo?
Un análisis de los escrutinios del año pasado permite visualizar mejor la complejidad del dilema y el arma de doble filo que esgrime el Presidente. De las 22 provincias que eligieron nuevo gobierno local (Santiago del Estero y Corrientes lo harán en 2025), 17 lo hicieron en fechas despegadas de los comicios nacionales. En ninguno de esos casos La Libertad Avanza pudo presentar una candidatura competitiva. De las cinco restantes, que se resolvieron el 22 de octubre, solo en Capital, Buenos Aires y Entre Ríos hubo libertarios que consiguieron una cifra de dos dígitos en la categoría gobernador. Aun así, quedaron terceros y lejos del triunfo.
Si se compara el porcentaje de votos de cada gobernador con el que obtuvo en su distrito la boleta Milei-Victoria Villarruel en primera vuelta, el Presidente únicamente puede afirmar que sus números superaron al mandatario provincial en el caso de Mendoza. Sacó 42,3% en octubre frente a los 39,5% que llevaron al poder al radical Alfredo Cornejo en septiembre.
Otro caso en el límite es el del santacruceño Claudio Vidal, que fue elegido el mismo día de los comicios nacionales. Sacó 33,3% con su boleta, pero como hay ley de lemas se le debería computar la suma de sus otros compañeros de partido, lo que eleva su caudal al 46,6%. Milei consiguió ese mismo día en la provincia de los Kirchner el 36,3%.
Torres y los enemigos
Muy paradójico es el caso de Chubut, zona cero de la actual rebelión de los gobernadores. Torres, apoyado por halcones y palomas del Pro, obtuvo a fines de julio el 35,8% de los votos, mientras que Milei se quedó allí con el 35,1% en octubre. En número de votos, el libertario podría sacar pecho: acaparó 4214 más (con una participación más alta).
En Neuquén, otra de las provincias patagónicas en ebullición, también se dio una situación de “virtual empate” entre el gobernador Rolando Figueroa y Milei, contando siempre los votos de primera vuelta: 36,9% a 36,7% (con un diferencial de voto neto a favor del Presidente, producto de una mayor asistencia a las urnas en la instancia nacional).
¿Y cómo leer lo que pasó en La Rioja? Allí el kirchnerista Ricardo Quintela –convertido en archienemigo de Milei desde el día 1– ganó en mayo con el 52,6%. El actual presidente alcanzó un sorprendente 37,6% en octubre y después se impuso con el 53,7% en noviembre. Matemáticamente queda en evidencia que muchísimos ciudadanos riojanos eligieron al estatista acérrimo Quintela y al anarcocapitalista Milei con unos meses de diferencia.
En la lista de “traidores” que dispara el mileísmo por las redes tienen un lugar destacado el cordobés Martín Llaryora y el santafesino Maximiliano Pullaro. En los dos casos se hace retorcida la guerra de legitimidad. Llaryora sacó en junio 45,2%, mientras Milei alcanzó en Córdoba 33,6% en primera vuelta y arrasó con 74% en el balotaje. En Santa Fe, Pullaro se impuso con el 58,5%, casi 26 puntos más que la cosecha de Milei en octubre. En la segunda vuelta, el libertario se impuso con el 62,8%.
La discusión está planteada. Los gobernadores se escudan en sus números para posicionarse en el campo de batalla. Milei retruca con el resultado del balotaje que ganó por 11 puntos a nivel nacional (y en el que se impuso en 21 provincias). En Chubut, por ejemplo, la Casa Rosada hace flamear el 59% que sacó el Presidente en noviembre. ¿Cuánto de todo ese apoyo es identificación plena con “las ideas de la libertad” y cuánto un rechazo a la continuidad política que hubiera implicado el triunfo de la fórmula Sergio Massa-Agustín Rossi?
Solo en Misiones, Formosa, Tucumán y Catamarca los gobernadores ganaron con más votos que los que obtuvo Milei en segunda vuelta. Cabe insistir en que no hubo balotajes provinciales en 2023 (solo tres distritos contemplan el sistema en sus constituciones y en ninguna de ellas fue necesario aplicarlo).
Otro argumento que suele arrojar la Casa Rosada en la discusión es que “la gente votó un cambio”. Es tan cierto a nivel nacional como en muchas provincias: siete gobernadores de los que asumieron en diciembre son nuevos en la función y derrotaron a la estructura política que mandaba desde hacía años en su territorio. En total hay nueve debutantes, mientras que otros cuatro vuelven después de haber gobernado tiempo atrás.
Martín Rodríguez Yebra,LA NACION,Política
POLITICA
El gobierno nacional oficializó un suplemento salarial por título en las Fuerzas Armadas

El Poder Ejecutivo aprobó ayer una modificación en la reglamentación de la Ley para el Personal Militar N° 19.101, que introduce cambios en el cálculo de haberes y amplía el acceso al suplemento por título universitario para los integrantes de las Fuerzas Armadas. El decreto fue publicado en el Boletín Oficial y fue firmado por el presidente de la Nación Argentina, Javier Milei.
La medida actualiza los criterios para percibir el suplemento por título, incorporando a todos los miembros del personal militar que acrediten títulos de educación superior reconocidos por la Ley de Educación Superior (N° 24.521), la Ley de Educación Técnico Profesional (N° 26.058) o la Ley de Educación Nacional (N° 26.206). La reglamentación determina que solo se reconocerá el título de mayor graduación en caso de que una persona acredite más de un diploma.
La normativa impacta en el cálculo de haberes mensuales del personal militar, tanto en actividad como en retiro, así como en los familiares con derecho a pensión, siempre que el beneficiario haya cumplido las condiciones antes de pasar a situación de retiro.

El decreto establece que los Jefes de los Estados Mayores Generales de cada fuerza tendrán la facultad de determinar los títulos de interés para otorgar el suplemento, considerando la afinidad con las funciones y tareas desarrolladas por el personal. Según el texto oficial, “los títulos serán reconocidos a partir del primer día del mes siguiente a la presentación de las constancias respectivas ante la autoridad que cada fuerza determine”.
Entre los cambios centrales, el nuevo articulado suprime referencias a conceptos previamente incluidos en la reglamentación, como el “Reintegro de Gastos por Actividad del Servicio” y el “Reintegro de Gastos por Permanencia en Actividad y Responsabilidad Jerárquica”, por haber sido absorbidos por otros rubros salariales o carecer de carácter general. Además, elimina la limitación que restringía el suplemento por título universitario solo al personal superior del cuerpo profesional.
La normativa, que ya se encuentra en vigencia, también deroga el inciso 3° del artículo 2405 de la anterior reglamentación, adecuando la normativa al marco legal vigente luego de la sanción del Decreto N° 473/2026. El mismo fue anunciado hace poco más de un mes, con el propósito de incorporar un adicional al haber mensual bruto para reflejar la formación académica y la profesionalización del personal militar, el cual se ajustará junto con las futuras actualizaciones salariales.

El nuevo esquema prevé un suplemento equivalente al 10% para quienes posean tecnicaturas o títulos terciarios, del 15% para quienes cuenten con títulos universitarios de grado y del 25% para quienes acrediten especializaciones, maestrías o doctorados.
En este punto, desde la cartera de Seguridad habían señalado que, según el grado y el nivel de formación acreditado, en algunos casos el nuevo suplemento podría representar, en algunos casos, mejoras de entre 300.000 y 400.000 pesos mensuales.
Fuentes oficiales señalaron a Infobae que la iniciativa responde a una demanda planteada por las Fuerzas Armadas desde 2013, orientada a equiparar la situación del personal militar con la de otros organismos de la Administración Pública Nacional y las fuerzas federales de seguridad, donde ya se aplican mecanismos de reconocimiento por formación académica.
Argentina,Fuerzas Armadas,Avión de carga,Personal militar,Logística,Transporte aéreo
POLITICA
Los límites al esfuerzo narrativo del Gobierno

9‘minutos de lectura
El relato tiene límites. El esfuerzo narrativo de Javier Milei para instalar como un éxito lo que fue el traspié de la ley ómnibus en Diputados empieza a encontrar problemas. No todas son victorias pírricas de los adversarios, como la de ayer en el Senado. La palabra necesita del eco de los hechos para sostener la verosimilitud.
El sorpresivo tratamiento y el previsible rechazo al mega-DNU desregulatorio en el Senado producido ayer, abre ahora nuevas incertidumbres, dispara mayores desafíos para el Gobierno y expone importantes grietas hacia el interior del oficialismo. Tres cuestas cada vez más pronunciadas.
El indisimulable cortocircuito entre el Presidente y la vicepresidenta por la habilitación de la sesión expone con crudeza que el armado (aluvional y heterogéneo) de La Libertad Avanza necesita de bastante más cohesión, habilidad política y profesionalismo de lo que el liderazgo carismático del Presidente ha podido darle. El rey león se enfrenta a los límites que tienen los presidentes de las repúblicas. Más cuando en el Poder Legislativo los suyos son una absoluta minoría. Una jungla desconocida.
“Victoria [Villarruel] no es fácil, tiene su carácter y a veces ni contesta los mensajes. Podría haber hecho más para evitar esta sesión, pero también hay que entender que ella había asumido el compromiso de habilitar el tratamiento del DNU cuando logró los votos para derrotar al kirchnerismo en la designación de las autoridades de la Cámara y estaba sometida a una fuerte presión. Solo cuenta con siete senadores oficialistas, de los cuales menos de la mitad da la talla”, admite una importante fuente de la Casa Rosada.
“Hay que tener cierta plasticidad y sentido político. No todo se puede manejar con puño de hierro, como muchas veces hace Karina [Milei]”, completa, respecto del caso Villarruel, otro funcionario que lidia a diario con el inflexible círculo cerrado presidencial. La influencia que tiene la secretaria general de la Presidencia en la toma tanto de decisiones administrativas y políticas como en las relaciones personales no parece tener límites. Tampoco que los vaya a encontrar en algún momento en su hermano el Presidente. Es todo a resultados.
La fisura que acaba de quedar expuesta en la cima, aunque no es nueva, agrega una cuota de preocupación en el espacio oficialista frente a las muchas dificultades y problemas postergados que existen y a los que debe dar respuesta el gobierno. Nada que pueda ocultar o despejar la singular hermenéutica de las declaraciones y los comunicados presidenciales que suele practicar el locuaz vocero presidencial.
“De todas maneras, lo de Javier y Victoria no se parece a lo de Cristina [Kirchner] y [Julio] Cobos, ni a lo de Alberto [Fernández] y Cristina. Y más temprano que tarde van a tener que sentarse y acordar. Ella es parte del Gobierno y llegó con Javier”, siente la obligación de aclarar un estrecho colaborador presidencial.
La necesidad de marcar diferencias con aquellas relaciones tumultuosas recientes entre presidentes y vicepresidentes termina trayendo infaustos recuerdos y trazando analogías por la negativa. Más aún porque nadie tiene en claro quiénes podrían facilitar la reparación de ese vínculo afectado por diferencias tanto personales como de visión política.
El rechazo del DNU por parte del Senado tiene así más consecuencias políticas que efectos prácticos inmediatos para la norma, que aún continúa vigente, mientras no sea rechazada también por la Cámara de Diputados y hasta que no avancen más los planteos en la Justicia. El impacto hacia adentro del oficialismo y de la propia Casa Rosada ha sido estruendoso y habilita nuevos interrogantes.
“Uno puede instalar en los títulos que lo que los adversarios califican como fracaso del Gobierno es un triunfo, porque esos son los que ‘no la ven’, pero, al final, necesitás concreciones, no títulos en los medios. Para gobernar, sobre todo si querés hacer transformaciones profundas y duraderas, se necesitan leyes. No alcanzan los relatos, y, como queda demostrado, tampoco alcanzan los decretos”. La contundente afirmación no es el cuestionamiento de ningún opositor envalentonado sino la autocrítica de un importante oficialista dolido y, sobre todo, enojado, más con los propios que con los ajenos.
Se comprende la frustración. Para tomar dimensión de la magnitud de este primer traspié legislativo del DNU basta con reparar en el grandilocuente título que lleva (“Bases para la reconstrucción de la economía argentina”), además de las enjundiosas defensas hechas por el propio Presidente, como si de un texto sagrado se tratara, pero, sobre todo, por la cantidad de desregulaciones de las más diversas áreas que abarcaba.
Tan extenso es su alcance que para la puesta en práctica ya se han elaborado unos 8000 decretos y resoluciones reglamentarios. En eso viene trabajando a destajo el ideólogo de la normativa desreguladora (vale el oxímoron), Federico Sturzenegger, y su equipo, quienes junto con el Presidente y la diminuta mesa del poder confían en que el DNU no sea rechazado por la Cámara de Diputados.
Amateurismo y rigidez
Los pocos funcionarios duchos en política con que cuenta el oficialismo ya han advertido que el costo para que ese doble rechazo no se produzca puede ser más alto después de la negativa del Senado. Los errores se pagan caro. “Hay demasiado amateurismo y un exceso de fundamentalismo”, admiten muy por lo bajo y con pesar funcionarios que temen más problemas si no se revén algunas prácticas, admite un colaborador presidencial con inocultable preocupación.
La conjunción de elementos que llevaron a esta situación es notable. Por un lado, operó la estructural rigidez presidencial ante las demandas de la política (por convicción y construcción simbólica) y la pretensión plebiscitaria que choca contra cualquier idea de negociación para lograr la sanción de leyes. Por otro lado, está la negativa absoluta a atender algunas necesidades económicas de las provincias, que hizo que la foto de los gobernadores no se tradujera linealmente en apoyos de los senadores. Los raptos de independencia conviven con la habilidad para subirse el precio.
Los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca), Alberto Weretilnek (Río Negro), Hugo Passalacqua (Misiones) y Claudio Vidal (Santa Cruz) están ahora bajo observación. Para los mandatarios que dieron muestras de apoyo con sus legisladores ahora puede haber algunas consideraciones respecto de las necesidades que afrontan sus administraciones. Es un enorme desafío que tienen por delante los funcionarios más políticos. Saben que Milei y los dos Caputo no serán fáciles de convencer: cuidan con igual fervor los números del fisco como los de la imagen presidencial.
Las urgencias y restricciones que tiene el Gobierno eran señales de alarma que algunos funcionarios y varios interlocutores del oficialismo ya habían advertido. Pero solo ahora empiezan a asumirse con suficiente preocupación en la Casa Rosada, aunque no necesariamente demasiado cerca del despacho presidencial. Tal vez la opción para el Gobierno ahora no sea entre acelerar y pisar el freno, dilema que Milei dice no tener, sino revisar la hoja de ruta y la forma de encarar los accidentes del camino, para seguir con las metáforas presidenciales.
Los objetivos del oficialismo, como reflejan las encuestas después de los primeros 95 días de gestión, siguen gozando de una mayoritaria aceptación, a pesar de que la misma mayoría de consultados admite más penurias de las que tenía hace tres meses. Sin embargo, la incertidumbre no se disipa y, desde ayer, subió algunos grados. Las dificultades para convertir proyectos en leyes (ni hablar de que se cumplan y tengan efectos concretos) se suman a la falta de efectividad, las disputas en lo más alto del poder y la falta de cohesión en el oficialismo.
Nuevas dudas
Los diálogos de pasillo de la reciente cumbre de la cámara empresaria argentino-norteamericana (AmCham) reflejaban ese escenario. Representantes de empresas, políticos, economistas y consultores expresaban ahí tanta adhesión como interrogantes.
“Respecto de hace cinco meses, para nosotros solo se disiparon las dudas sobre el rumbo y la profundidad que se pretende darle al cambio y los nombres de los que intentan llevarlo a cabo. En cambio, la incertidumbre sobre el futuro inmediato, en cuanto a capacidad de ejecución y resultados, sigue igual que entonces”, dijo el director de una consultora en economía y negocios que tiene entre sus clientes a grandes empresas. Una de ellas acaba de poner en pausa algunos negocios a la espera de que se disipen las nubes. A la recesión económica se agregaron la disfunción en la dimensión política y un poco más de inseguridad jurídica. Solo un botón de muestra.
Unos pasos más allá de ese corrillo, un alto dirigente político aliado de hecho del oficialismo y un gobernador que pocos minutos antes había anunciado desde el estrado su decisión de firmar el Pacto de Mayo que propuso Milei el 1º de marzo agregaban otras inquietudes de similar tenor. “El Presidente tiene indudablemente la claridad, la determinación y el coraje para hacer lo que el país necesita para volver a crecer, pero todavía seguimos sin saber cómo ni con quiénes lo va a hacer. O peor, tenemos más dudas”, explicó el mandatario provincial.
“No solo no hay un equipo de gobierno que entienda cómo hacer para que se concrete lo que buscan, sino que faltan hasta los funcionarios que lo ejecuten. Algunos son desautorizados desde arriba, otros son tirados por la ventana sin mucha explicación y muchos otros todavía ni siquiera tienen firma. Sin hablar de los que desconocen hasta los más elementales pasos administrativos. Y eso sin contar las designaciones que, después de tres meses, siguen sin concretarse”, agregó el político filomileísta.
El diagnóstico que en esa cumbre del súper círculo rojo compartían los políticos era avalado por experimentados hombres de negocios, que expresaban dudas, aunque mantenían su esperanza. Todos esperan los hechos. El relato tiene límites. El arte de vender derrotas como éxitos siempre es efímero.
Claudio Jacquelin,LA NACION,Política
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