POLITICA
Lilia Lemoine, sobre la interna en LLA: “Démonos con todo ahora”

La diputada nacional de La Libertad Avanza (LLA), Lilia Lemoine, dijo que es preferible darse “con todo” ahora y no en 2027, luego de la interna que explotó en redes sociales alrededor de la figura de Sebastián Pareja, el armador político de LLA en la provincia de Buenos Aires, cercano a Karina Milei y a los Menem.
El propagandista del Gobierno, Daniel Parisini, conocido como el Gordo Dan, había invitado a hacer lo mismo el viernes: “Las trompadas nos las tenemos que meter ahora, que no es año electoral”. Lemoine sostuvo esta noche, por LN+, que coincide con él en eso. “Démonos con todo ahora”, afirmó la diputada en La Cornisa, el programa de Luis Majul.
“Es una discusión que pueden tener dos personas que opinan distinto en algunas cosas. Nos permitimos decírnoslo y está genial, porque además no estamos hablando de una cuestión irreconciliable, estamos hablando de ideas, de formas, de opiniones y lo hacemos a cielo abierto”, afirmó Lemoine.
Y agregó: “Algunos dirán que los trapitos sucios se tienen que lavar en casa. Eso es lo que hace el kirchnerismo, lo que hace el Pro y lo que hacen los radicales. Nosotros no, somos diferentes. Además, como bien dijo Dan, démonos con todo ahora, resolvamos las cosas“.
Por otra parte, sostuvo que no puede ser una disputa por espacios de poder porque “Dan no es funcionario, no quiso ser candidato”.
Este capítulo de la interna dentro del oficialismo comenzó con la decisión de la Justicia de citar a indagatoria a once tuiteros por supuestas amenazas contra Sebastián Pareja, ladero de Karina Milei.
En ese marco, Parisini cruzó a Lemoine por haber sugerido que los militantes que no respaldan a Pareja deben “dejar de seguir” al Presidente. La respuesta del referente de la agrupación Las Fuerzas del Cielo apuntó a señalar que ella no tiene “potestad para echar a nadie”.
Más tarde, Lemoine retrucó: “Bancaste a [Victoria] Villarruel y a [Marcela] Pagano, Dan. En la vida real, vos dejabas caer al Gobierno. Perdón. Me cansé”.
De inmediato, Parisini buscó defenderse. “No solo banqué a Villarruel y a Pagano, banqué a toda la Libertad Avanza cuando había que bancar, y dejé de bancar cuando pasó lo que pasó”, escribió.
Sobre la denuncia de Pareja contra los tuiteros, Lemoine planteó que haber apoyada a Javier Milei para que llegue a ser presidente “eso no te deja exento de que si cometés un error, que de hecho te hace cometer una ilegalidad, no tengas que pagar una consecuencia”.
En ese sentido, subrayó: “No es que Pareja se puso a denunciar tuiteros”. Y detalló que la acción judicial se dio por Pareja porque “le filtraron el número de teléfono y, como consecuencia de eso, empezó a recibir mensajes muy violentos a su número privado”.
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POLITICA
Las reformas audaces y rupturistas que impulsa el gobierno de Milei y el factor Peter Thiel en Argentina

Hay una forma de leer lo que está haciendo el gobierno de Javier Milei en materia de inversiones que no aparece cuando se analiza cada medida por separado. Conviene verlas en conjunto, en la secuencia de las últimas semanas, para entender que se trata de algo más que una suma de proyectos y decretos: es la arquitectura deliberada de una administración que se propone competir por el capital global.
El contexto no admite eufemismos. Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Argentina cerró 2025 en el último lugar del ranking regional de inversión extranjera directa entre las principales economías de América Latina. Captó USD 3.134 millones netos, mientras Brasil recibió USD 76.877 millones y México USD 40.871 millones. Costa Rica, con una economía más pequeña, superó a la Argentina con USD 5.733 millones. La fotografía es la de un país que pasó décadas construyendo una reputación de destino hostil para el capital externo: expropiaciones, cepos, confiscaciones, modificaciones retroactivas de reglas de juego y una cultura política que convirtió la desconfianza hacia el inversor extranjero en bandera de soberanía. El resultado de ese camino lo certificó la OCDE con frialdad estadística.
Sobre ese punto de partida, el Gobierno lanzó en semanas lo que en cualquier otro contexto habría llevado años de deliberación legislativa y burocrática.
El gobierno de Javier Milei impulsó en las últimas semanas un paquete de iniciativas para reposicionar a la Argentina como destino de inversión: un proyecto para reforzar garantías sobre la propiedad privada y reformar expropiaciones, una propuesta de nueva Ley General de Sociedades con digitalización y figuras como DAO, una herramienta estatal de inteligencia artificial para políticas sociales y la discusión de un “Golden Passport”. La agenda convive con tensiones legislativas por la reforma electoral, subsidios energéticos y pliegos judiciales.
Propiedad privada

El primero de los pilares es el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, impulsado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que ya obtuvo dictamen en el Senado y podría tratarse en el recinto para el próximo jueves 4 de junio. La iniciativa toca varios nervios simultáneamente.
Por un lado, modifica el régimen de expropiaciones: endurece los requisitos para que el Estado pueda avanzar sobre un bien privado y blinda jurídicamente al propietario frente a decisiones discrecionales del poder político. Por otro, elimina las limitaciones a la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros que habían sido establecidas durante el kirchnerismo bajo la lógica de la “soberanía alimentaria”. Los fundamentos del proyecto fueron explícitos: esa normativa “implicó una limitación irrazonable que, lejos de constituir una verdadera protección, conllevó un condicionamiento y desincentivo de la inversión internacional, principalmente en el ámbito agropecuario”. El nuevo enfoque concentra los controles en los casos en que estén involucrados Estados extranjeros o entidades vinculadas a ellos, no en el capital privado.
También deroga la norma que restringía la venta de tierras afectadas por incendios, una disposición que había impulsado Máximo Kirchner y que, en la práctica, funcionaba como herramienta de presión sobre propietarios en situación de vulnerabilidad. Además, incorpora cambios en los procesos de desalojo: establece un trámite más ágil para casos de falta de pago o usurpación y avanza en la digitalización integral de los registros inmobiliarios. “En 2025, las escrituras en la Ciudad de Buenos Aires crecieron un 70% respecto de 2023″, señaló el proyecto. El sistema registral actual no está en condiciones de acompañar esa dinámica.
Traducido al lenguaje de un inversor extranjero que evalúa desembarcar en la Argentina: por primera vez en décadas, el suelo tendría garantías legales serias.
El código del siglo XXI

Mientras el Senado cerraba dictamen sobre la propiedad privada, el Gobierno envió al Congreso otra reforma de envergadura comparable: la nueva Ley General de Sociedades. La actual data de la presidencia de Alejandro Agustín Lanusse. En términos de ecosistema emprendedor y economía digital, es un fósil legal.
La reforma que envió el Gobierno no es cosmética. Convierte las normas de la ley en disposiciones supletorias: el estatuto manda, no el Estado. Elimina los controles arbitrarios de los registros públicos. Habilita la resolución de conflictos societarios ante jurisdicciones extranjeras elegidas por las partes. E incorpora la digitalización total: domicilio electrónico, registros digitales, asambleas virtuales, constitución de sociedades mediante firma digital. “Con este proyecto, el expediente en papel queda en la historia”, sintetizó el ministro al presentar la iniciativa.
Pero el núcleo más disruptivo está en dos figuras que no existen en el derecho argentino vigente. La primera son las “Sociedades Automatizadas”: estructuras que pueden operar mediante algoritmos o inteligencia artificial sin requerir empleados para su funcionamiento ordinario. La segunda son las DAO —Organizaciones Autónomas Descentralizadas—, entidades digitales con participaciones representadas en tokens, registros en blockchain y reglas de funcionamiento programadas en contratos inteligentes, sin directorios ni gerencias tradicionales. Ambas figuras tendrían personalidad jurídica plena y responsabilidad limitada.
El modelo de referencia que citó Sturzenegger fue Irlanda: su marco legal y fiscal favorable atrajo a las principales multinacionales tecnológicas del mundo. El argumento es que la Argentina tiene condiciones para hacer algo equivalente en el universo de la inteligencia artificial y la economía del conocimiento. “Menos controles arbitrarios de los burócratas, menos costos de transacción y más libertad para competir en el mundo. Con esta reforma, Argentina adapta su derecho societario a la economía del siglo XXI y le dice al mundo: vengan a invertir acá”, afirmó el ministro.
El Estado que aprende
No toda la agenda de apertura está orientada al capital privado externo. El 22 de mayo, el Ministerio de Capital Humano que conduce Sandra Pettovello anunció el lanzamiento del “Gemelo Digital Social”, una herramienta de inteligencia artificial que busca transformar la forma en que el Estado diseña y evalúa políticas públicas.
La idea es técnicamente precisa: un gemelo digital es una réplica virtual alimentada con datos reales que permite simular comportamientos y evaluar escenarios posibles antes de implementar medidas concretas. Aplicado a política social, significa que el Estado podría calcular el impacto real de una intervención —sobre empleo, pobreza, educación, territorio— antes de ejecutarla, y reemplazar la lógica reactiva y clientelar que históricamente dominó esa área del Estado argentino. La herramienta procesa datos estatales de manera innominada —sin identificación de personas— para generar inteligencia de política pública. “Durante décadas, el Estado reaccionó sin poder anticipar. Estamos entrando en una nueva era”, afirmó el video institucional del ministerio.
Leída desde la perspectiva del inversor, la señal es relevante: un Estado que gestiona con datos es un Estado más predecible, con menor margen para la discrecionalidad y más rendición de cuentas sobre sus propias decisiones. También es un Estado que puede demostrar el impacto de sus políticas con pruebas, no con relato.
El pasaporte como intención
El cuarto componente de la agenda todavía no existe como programa concreto, pero su sola discusión dice algo sobre el clima que el Gobierno busca instalar. La idea de un “Golden Passport” —ciudadanía argentina a cambio de una inversión significativa, sin necesidad de residencia previa— circula en los despachos oficiales desde hace meses, aunque todavía no tuvo avances concretos. El modelo existe en Malta, Portugal, Grecia y los Emiratos Árabes Unidos, y en todos esos casos funcionó como imán para capital y talento emprendedor de alto valor.
En la Argentina, la iniciativa no se implementó. No hay programa lanzado, ni montos definidos por ley, ni agencia operativa. Lo que hay es una señal política que llegó a las páginas de The New York Times, que lo mencionó en su reportaje sobre Peter Thiel y la Argentina como parte del clima de incentivos del Gobierno para ese perfil de capital. En un contexto donde el pasaporte argentino da acceso a más de 170 países y el ecosistema de reformas empieza a tomar forma, esa posibilidad tiene peso propio aunque todavía no tenga reglamento.
El ruido de fondo

Toda esa agenda convive, en el mismo Congreso y en las mismas semanas, con una política de otra temperatura. Mientras Sturzenegger negocia dictámenes y los inversores globales leen los proyectos sobre DAO y propiedad privada, el Gobierno quedó enredado en tres discusiones que consumen tiempo legislativo y capital político sin generar valor agregado para el país que busca construir.
La primera es la reforma electoral. El oficialismo quiere eliminar las PASO —las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias— para simplificar el calendario electoral de 2027. Pero los gobernadores no quieren ceder ese instrumento, y el PRO de Mauricio Macri lo usa como palanca de negociación. El resultado concreto de ese bloqueo es que los argentinos podrían votar hasta seis veces el año que viene: tres para cargos provinciales —primarias, generales y eventual balotaje— y tres para los nacionales. La paradoja es que los mismos gobernadores que se resisten a eliminar las PASO son quienes insisten en desdoblar sus elecciones locales de las nacionales, precisamente para no quedar expuestos a la lógica de una elección presidencial que podría fortalecer a Milei y comprometer sus liderazgos territoriales. Es una discusión sobre poder, no sobre ciudadanos.
La segunda es la pelea por los subsidios energéticos. El proyecto de “ley de zona fría”, que obtuvo media sanción en Diputados, llegó al Senado con el respaldo de los gobernadores patagónicos y de varias provincias del interior que quieren que el Estado nacional siga financiando una porción significativa de las boletas de gas y electricidad de sus jurisdicciones. Es el segundo round de una negociación que el Gobierno busca resolver sin resignar el equilibrio fiscal que es, junto con la seguridad jurídica, la única credencial macroeconómica que tiene para mostrar ante los inversores que miran con atención la agenda de reformas.
La tercera es la disputa por los pliegos judiciales. Con casi un tercio de los cargos vacantes en juzgados, fiscalías y defensorías de todo el país, el debate que debería girar en torno a cómo cubrir esas vacantes con la mayor celeridad posible terminó convertido en una discusión sobre pertenencias, lealtades y alineamientos políticos de los candidatos. El resultado es una Justicia estructuralmente debilitada en su capacidad operativa, que es exactamente lo contrario de lo que necesita un país que promete a los inversores externos que sus disputas serán resueltas con celeridad e independencia.
Ninguna de esas tres peleas es nueva. Lo nuevo es que ocurren mientras el país intenta, en paralelo, hacer algo completamente distinto.
La señal Thiel

El miércoles 28 de mayo, The New York Times publicó un extenso reportaje sobre Peter Thiel y la Argentina. No era una nota de negocios ni de tecnología: era una pieza de análisis político internacional sobre por qué uno de los empresarios más influyentes del mundo decidió mirar hacia el sur. El diario reveló que Thiel —cofundador de PayPal, presidente de Palantir, uno de los primeros inversores de Facebook y referencia ideológica de la derecha libertaria del Silicon Valley— trasladó temporalmente a su familia a Buenos Aires, matriculó a sus hijos en una escuela local y adquirió propiedades en la Argentina y Uruguay. En ese mismo reportaje apareció mencionado el Golden Passport como parte del menú de incentivos que el Gobierno argentino tiene en carpeta para atraer ese perfil de inversor: alguien que no solo busca rentabilidad, sino opcionalidad jurídica y geográfica en un mundo que se fragmenta. Que el diario haya elegido contar esa historia en ese momento no es un detalle menor: es el tipo de cobertura que los fondos globales leen antes de tomar decisiones.
Thiel se reunió con el presidente Milei, con el ministro de Economía Luis Caputo y con Sturzenegger. Milei definió el encuentro como el de “un anarcocapitalista que encuentra a otro anarcocapitalista llevando esas ideas a la práctica”.
Thiel no es un empresario convencional. Es el arquitecto intelectual y financiero de algunas de las apuestas más audaces del capitalismo tecnológico de las últimas décadas: cofundó PayPal, fue el primer inversor externo de Facebook, fundó Palantir —la empresa de análisis de datos que trabaja para el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, la comunidad de inteligencia y gobiernos de todo el mundo— y es uno de los principales impulsores globales de las DAO y de nuevas formas de organización empresarial basadas en blockchain. Es, también, uno de los pocos intelectuales del ecosistema tecnológico que convirtió su apuesta por la innovación radical en una posición política coherente: el escepticismo ante el Estado como organización suficiente para gestionar la complejidad del siglo XXI.
Que Thiel haya elegido la Argentina como residencia no es un dato anecdótico. En el ecosistema del venture capital global, los movimientos de los grandes inversores funcionan como señales. Cuando una figura de esa envergadura decide mover patrimonio, residencia y vínculos políticos, el empresariado global suele leer algo más profundo: que hay un proceso en marcha que vale la pena seguir de cerca. La afinidad ideológica es real —Thiel y Milei comparten una visión sobre desregulación, propiedad privada y límites del Estado—, pero lo que vuelve el dato estructuralmente relevante es que llegó en el momento exacto en que la Argentina construye el marco legal que hace que esa afinidad también sea una apuesta económica racional.
Las DAO que reconoce la nueva Ley de Sociedades son el tipo de estructura que Thiel financió e impulsó durante años. La propiedad privada con garantías legales sólidas es la condición de base que cualquier inversor de su perfil exige antes de comprometer capital. Y el Golden Passport es el tipo de incentivo que captura a empresarios que buscan no solo rendimiento financiero, sino también opcionalidad geográfica y jurídica en un mundo que se fragmenta políticamente.
No se trata de afirmar que la Argentina ya resolvió el problema de la atracción de inversiones. Los datos de la OCDE sobre 2025 son demasiado contundentes para el triunfalismo fácil, y la cautela que muestran muchos fondos internacionales frente a las elecciones de 2027 es un dato político que el Gobierno no puede ignorar. Pero sí se puede afirmar algo distinto: por primera vez en décadas, la Argentina construye simultáneamente los cuatro pilares que cualquier inversor sofisticado necesita ver antes de comprometer capital de largo plazo. Garantías de propiedad. Marco societario moderno. Estado predecible. E incentivos concretos para radicarse.
Eso no es poco. Durante mucho tiempo, fue exactamente lo que no había.
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POLITICA
El juicio por contrabando contra el ex senador Edgardo Kueider comenzará este lunes en Paraguay

Este lunes a partir de las 8 de la mañana, el Tribunal de Sentencia Especializado en delitos económicos comenzará a juzgar a Edgardo Kueider y a su pareja y ex secretaria, Iara Guinsel. Los magistrados serán Elsa García -presidenta-, Matías Garcete Piris y Adriana Planás.
El fiscal Ysrael Villalba Ramírez acusa al exsenador y su pareja de contrabando en grado de tentativa. El proceso en contra de quien fuera senador nacional por Entre Ríos comenzó durante la madrugada del 4 de diciembre de 2024.
En ese momento, la Aduana ubicada en la cabecera paraguaya del puente de la Amistad detuvo la Chevrolet Trailblazer en la que circulaban Kueider y Guinsel. En una mochila, se encontraron más de 200 mil dólares, pesos argentinos y guaraníes sin declarar.
Desde que Villalba Ramírez formuló la acusación el 5 de diciembre de 2024, el exlegislador y su pareja cumplen arresto domiciliario. Pasaron por tres lugares. Un lujoso complejo en el centro de Asunción, un dúplex y un departamento en un edificio periférico pero de alta gama que es donde residen ahora.

Efectos del proceso en Paraguay
El juicio sufrió dos postergaciones previas. En un principio, las audiencias iban a comenzar el 24 de noviembre del año pasado. Esa fecha se reprogramó para el 20 de abril de este año. Pero días antes, la Fiscalía pidió fijar una nueva debido a la extensión de otro juicio que se estaba llevando a cabo.
El cargo que enfrenta tiene una pena en expectativa de dos años y medio. Si hay condena y supera los 24 meses será de cumplimiento efectivo. Esto significa que deberá ir a la cárcel. Pero para el cómputo de una eventual sanción también se considerarán el año y medio que ha cumplido con prisión domiciliaria.
El juicio por contrabando es clave para comenzar a desenmarañar la tela de araña de las causas contra Kueider en la Argentina. En nuestro país tiene dos procesos abiertos por enriquecimiento ilícito y otros delitos. Uno está en la Justicia provincial de Concordia, Entre Ríos. El otro en los Tribunales Federales de San Isidro. La Corte Suprema debe definir cuál se queda con la investigación. Pero el expediente está paralizado desde noviembre.

La titular del Juzgado Federal, Sandra Arroyo Salgado, pidió la extradición de Kueider y elevó a juicio la causa contra su banda. La remisión de Paraguay a la Argentina es otro juicio que se tramita en el país vecino. La Fiscalía guaraní ya dio el visto bueno para que sea extraditado. Pero requirió que antes se complete el proceso por contrabando.
Cómo espera Kueider el juicio
El ex senador está convencido de que es inocente y de que podrá demostrarlo. Sin embargo, sabe que carga con el peso de la condena social y culpa por eso a los medios y a la Justicia.
En cada aparición pública se ha mostrado con confianza sobre el resultado que podría arrojar el juicio en el país vecino. Apuesta a un veredicto absolutorio. Pero también sopesa que en la Justicia, a la que considera una ruleta, hay mucho de suerte.
En sus proyecciones está poder volver a la Argentina sin el peso de una condena por contrabando. Se imagina regresar con la absolución a su favor para disputar una revancha mediática. El fin de esa lucha es sacarse las etiquetas de que robó al Estado o lavó dinero.
Sin embargo, no es tan optimista con lograr un desquite. Ha dicho y repetido que considera que ante la opinión pública argentina ya fue condenado. Y que no habrá vuelta atrás. Es consciente de que su nombre se asocia con facilidad al adjetivo “corrupto”. Y está al tanto de que la idea que predomina en la sociedad es que durante su reclusión en Paraguay se da la gran vida.
En su lógica, los medios han sido parciales para con él, ya que se han centrado en información de los elementos que lo incriminan. De allí se decanta que la exposición le resta o, al menos, no le suma a su estrategia defensiva.
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POLITICA
Los tres nudos que el peronismo no logra desatar y le complican su armado para regresar al poder en 2027

“El peronismo se está reordenando. Cristina (Kirchner) ya no es hegemónica, Axel (Kicillof) arrancó para comerse a los chicos crudos y ahora mirá. Y Sergio (Massa) se guardó, pero con él nunca se sabe hasta último momento”. La frase pertenece a un dirigente muy informado de la rosca interna en el principal partido de oposición, que debe sortear un cúmulo de enfrentamientos y desconfianzas para desandar el camino de regreso al poder en 2027.
En el diagnóstico que hacen en el PJ y sus fuerzas aliadas, como el Frente Renovador, se identifican tres nudos centrales que el peronismo debe desatar para ser una alternativa de poder real a los libertarios del presidente Javier Milei. El primero de ellos salta a la vista: el maltrecho vínculo personal y político entre la expresidenta Cristina Kirchner y el gobernador Axel Kicillof. No hay, hasta el momento, ninguna señal de distensión entre ambos.
El segundo nudo está vinculado al futuro político de Massa. A diferencia del estilo protagónico que signó toda su carrera pública, el exministro de Economía cultivó tras la derrota con Milei en las presidenciales de 2023 un perfil bajo, discreto y componedor con casi todos los sectores de la oposición. “Hablo con todos, soy una especie de cura párroco del peronismo”, lo escucharon decir. Pero nadie sabe con certeza qué papel asumirá a la hora de las definiciones.
Más allá de los personalismos, relevantes en la historia y las formas de conducción peronistas, se verifica un tercer nudo que sería determinante para una fuerza política que atraviesa un momento de debilidad no comparable desde el retorno de la democracia en 1983. Se trata de las dudas procedimentales que tienen los intendentes bonaerenses para avanzar con la restauración de la reelección indefinida en el distrito que es el corazón del PJ.
Cristina y Kicillof, un disgusto en el espejo
Cristina Kirchner está embarcada, por estos días, de lleno en su campaña “Cristina libre”. Tiene previsto salir al balcón de su departamento de San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria, cada vez que un grupo de militantes pase por allí. El 18 de junio cumplirá un año encerrada y no aparecen perspectivas de recuperar la libertad antes del próximo proceso electoral. Pero aún así no tiene intención de apoyar la candidatura de Kicillof.
Según pudo saber , Cristina Kirchner todavía reprocha con fastidio que le hayan sugerido en 2024 -antes de quedar presa- que debía correrse para posibilitar el surgimiento de una renovación en el peronismo. Ante la insistencia de algunos dirigentes para darle más tiempo a la supuesta renovación, la expresidenta fue lapidaria: “No se hagan ilusiones”, dijo en reserva. Está claro que las “nuevas canciones” del axelismo no la enamoran.
Tampoco Kicillof luce entusiasmado con un pronto acercamiento a quien fuera su madrina política y demora una posible visita a San José 1111. Ante los reclamos de intendentes propios para que avance en esa dirección y se saque una mochila de encima, el gobernador argumentó que prefiere hacerlo en marzo de 2027, para evitar una “paritaria”, en referencia a los pedidos que supone que le hará el kirchnerismo para apoyar su proyecto presidencial.
Pero aunque Cristina y Kicillof prefieran ir cada uno por su lado, el electorado kirchnerista siente otra cosa: la imagen de ambos, en ese campo de afinidad política, es “indisociable”, advirtió el politólogo Mario Riorda, en base a datos de imagen positiva y negativa. “Cualquier intento de desmarcarse tiene bastante imposibilidad de crecer”, sostuvo el especialista. El problema principal lo afronta Kicillof, que por ahora no parece encontrar la fórmula para resolverlo.
¿Massa va por una nueva oportunidad?
Massa se jacta de estar más ocupado en el rearmado del peronismo puertas adentro, que en salir a ocupar espacios públicos en la pelea con Milei. Evita las fotos de esos encuentros, por la mala prensa que tiene la rosca política, pero en los últimos días se filtró un encuentro con el intendente de Roque Pérez, Maximiliano Casciani, en sus oficinas de Retiro. Fue solo un botón de muestra: por allí desfilan decenas de dirigentes, muchos de ellos no peronistas.
El jefe del Frente Renovador cuestiona a los encuestadores que le llevan los focus groups en los que parte del electorado critica que la oposición “no le pone el cuerpo” a la pelea con Milei. “Ya me cansé de ese tipo de cuestionamientos”, masculla. Alienta los armados como el de los peronistas federales que se reunieron en Parque Norte y el de Miguel Pichetto con los libertarios blue en la Provincia, pero dice que no tiene ningún sentido anticipar una candidatura.
“A los que preguntan y los veo apresurados, les digo que busquen las tapas de los diarios de mayo o junio del 22. El escenario era completamente distinto del que se configuró un año después”, suele repetir Massa ante sus interlocutores para bajar la expectativa de quienes lo alientan a salir al ruedo lo antes posible. También escuchan del tigrense que hasta después del mundial no hay chances de que los argentinos se enfoquen en cuestiones políticas.
La reelección indefinida de los intendentes
Kicillof recibió días atrás en su despacho en La Plata a los intendentes Jorge Ferraresi (Avellaneda), Julio Alak (La Plata) y Fernando Espinoza (La Matanza). También fueron de la partida el ministro Gabriel Katopodis y el diputado bonaerense Mariano Cascallares, jefes políticos de San Martín y Almirante Brown, respectivamente. La reunión fue áspera: le pidieron que se defina sobre la reelección indefinida y el desdoblamiento electoral en 2027.
Presionado por los propios, el gobernador tiene ahora dos caminos a seguir: enviar un proyecto a la Legislatura y hacerse cargo del costo político del caso o empujar un expediente judicial que llegue a la Suprema Corte bonaerense, para que definan sus tres integrantes, Sergio Torres, Hilda Kohan y Daniel Soria. Fuentes bien informadas del PJ deslizaron que ya hubo sondeos a los cortesanos. El delicado asunto podría terminar en la Corte nacional.
Para el peronismo es vital que su aparato de intendentes tenga acceso a otro mandato, para que los jefes territoriales no se desentiendan de la elección del próximo gobernador. Hay que recordar, en este punto, que ante la posibilidad cierta de perder la Presidencia en 2023, el PJ y sus aliados tuvieron una última reacción instintiva, que fue retener la provincia de Buenos Aires. Kicillof interpreta que fue gracias a él, pero no todos piensan lo mismo.
Tres años después, Cristina Kirchner, Kicillof y Massa forman parte de una familia disfuncional, que sin embargo quiere desatar sus nudos de cara a 2027. Los tres se conocen demasiado y saben que, muy probablemente, volverán a depender unos de otros. “Yo no pago divorcio ajeno”, chicaneaba Massa a los distanciados kirchneristas y axelistas, hasta que un día le respondieron: “Y nosotros no pagamos infidelidades”. Juegan al fleje, pero no la tiran afuera.
pic.twitter.com/MaU0JJJAoy,May 29, 2026,Mariano Spezzapria,Conforme a
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