ECONOMIA
Llamativas maniobras en el mercado de futuros que la City atribuye al BCRA para contener al dólar

De a poquito, lentamente, está volviendo una discusión clásica de la economía argentina: ¿puede realmente hablarse de que el tipo de cambio está en equilibrio si, al mismo tiempo que compra divisas en el mercado spot, el Banco Central vende indirectamente en el mercado de futuros y en el de bonos que ajustan por la cotización nominal del dólar?
Es lo que se preguntan los analistas más desconfiados del discurso oficialista que habla de una libre flotación. El gobierno pone como argumento que si realmente hubiera un retraso cambiario no habría margen para que el BCRA estuviera comprando todos los días más de u$s100 millones para engrosar sus reservas.
Pero desde la vereda de enfrente le recuerdan que, en simultáneo hay posturas millonarias para contener al tipo de cambio en el mercado de futuros y que, llamativamente, hubo un movimiento de u$s500 millones en el mercado de los bonos dólar linked, donde se presume que el propio BCRA fue el mayor protagonista.
Además, también resultó sugestivo que este movimiento se produjera justo cuando el tipo de cambio salió de su letargo para alejarse de la zona de $1.400, a la que los operadores consideraban una especie de «techo informal» de la banda de flotación.
Ese movimiento del billete verde, casualmente, se había producido luego de que el BCRA desarmara en mayo sus posiciones en futuros, por lo que desde inicios de junio estaría yendo en sentido opuesto. Y deja abierta la especulación respecto de si esa salida del mercado se reveló como una estrategia peligrosa, porque indujo a una mayor demanda minorista de dólares.
Bajando tasas de cobertura
La intervención indirecta en el mercado cambiario fue un debate que dominó todo el año pasado, sobre todo en los momentos en que el BCRA «planchaba» la cotización del dólar futuro, arriesgando así el pago de millonarios seguros a quienes compraban contratos apostando a la devaluación. Hubo meses de pérdidas y otros de grandes ganancias para la entidad dirigida por Santiago Bausili, pero lo que nunca cesó fue la pelea teórica.
Los economistas críticos argumentaban que cuando el BCRA hace posturas por un volumen muy grande y, de esa forma, hace caer la tasa implícita de los futuros por debajo de la tasa que rinden los títulos en pesos, lo que realmente busca es incentivar a que los inversores vendan sus dólares hoy. En otras palabras, mantener bajo control la cotización sin tener que deshacerse de sus propias reservas.
Claro que no es una jugada exenta de riesgos: si el mercado le gana la apuesta -es decir, si el tipo de cambio finalmente cierra por encima del contrato a futuro-, el BCRA debe emitir pesos, reforzando el efecto de una corrida.
Si bien actualmente el mercado está calmo en comparación con el año pasado, los analistas observaron cómo en las últimas ruedas hubo un incremento de la actividad del BCRA en el mercado A3, donde hay interés abierto por 3,1 millones de contratos.
Y lo más sugestivo fue que esto ocurrió al mismo tiempo que el dólar, después de estar «anestesiado» por debajo de los $1.400 durante todo el mes de mayo, dio un salto hasta $1.442 el martes, para caer luego a $1.436 este jueves.
Esta jugada llevó a una caída de las tasas implícitas en los mercados futuros. Esto hace que sea más conveniente invertir en títulos en pesos. E, incluso para los más temerosos, otorga una cobertura barata que permite hacer lo que en la jerga se conoce como «tasa sintética» -invertir en pesos pero simultáneamente comprar un «seguro» de devaluación.
Así, los intereses para los contratos de dólar futuro más cortos -los que vencen a fin de junio- quedaron con una tasa nominal anual de 17,59%, y van subiendo gradualmente hasta un 23,35% para los contratos de noviembre.
El costo oculto de vender bonos
Pero el movimiento que más llamó la atención fue el que hubo en los bonos dólar linked, que son nominados en pesos y ajustan al nivel del tipo de cambio oficial más un premio, y que salen a la venta en cada licitación del Tesoro.
El Central está habilitado para comprar estos papeles en el mercado secundario, y los analistas estiman que tiene en cartera unos u$s2.300 millones, sobre una emisión total de u$s6.800 millones -dividida en tres bonos, uno con vencimiento a noviembre, otro a septiembre y otro a fines del año próximo-.
Esto implica que el Central tiene en su poder la tercera parte del volumen de estos fondos. Y si hace una operación de venta masiva, el resultado es que absorbe pesos del mercado y, además, disminuye la demanda sobre los dólares, porque canaliza ese capital hacia el bono emitido por el Tesoro. Eso es, precisamente, lo que ocurrió este jueves, cuando se produjo un inusual movimiento por u$s500 millones.
Es, también, una operación que ya se había realizado el año pasado, y que generó críticas porque había analistas que veían un «regalo» al mercado por el bajo costo al que se vendían los títulos DL.
Además, otra crítica recurrente es que no es gratis adoptar estas estrategias para comprar calma a corto plazo. Porque cada vez que el BCRA saca un bono DL de su cartera y lo vende en el mercado, está transformando deuda intra estatal en deuda con los privados.
¿El FMI no la ve?
Aunque no hay tensiones cambiarias en este momento, que coincide con el grueso de la exportación agrícola y con la suba en el precio internacional del petróleo, no son pocos los analistas que creen que las tensiones podrían retornar a mediano plazo.
Y lo preocupante es que el propio Fondo Monetario Internacional sigue sosteniendo que el peso está sobrevaluado. El tema aparece en los anexos del reporte divulgado en mayo, en el cual se analiza con detalle una serie de metas de política económica, el desvío respecto del plan trazado y se plantea la evolución a corto plazo.
En lo que respecta al tipo de cambio, el modelo que aplica el Fondo para determinar la cotización que no impida el crecimiento de la economía, establece que tiene que haber un superávit de 0,7% del PBI en la cuenta corriente. Pero el año pasado se registró un déficit de 1,1%. En otras palabras, salieron más dólares de los que entraron por los canales de comercio y servicios, cuando el FMI sugería un resultado positivo para no afectar la competitividad.
Y, de acuerdo con esa evaluación, el peso está sobrevaluado en un 15,8%. Esa apreciación toma en cuenta el tipo de cambio de fin de año. En el primer cuatrimestre, esa situación se agravó, dado que el dólar se abarató en términos nominales, mientras la inflación acumuló un 12,3%.
El FMI se cuida de no aconsejar explícitamente una devaluación, pero deja en claro su opinión. Considera que hay problemas de competitividad, y que podrían agravarse si el panorama internacional -que ahora juega a favor de Argentina por los precios de las materias primas-, se tornara menos amigable.
«Dejen que el tipo de cambio actúe como un colchón para absorber un shock externo. Aprovechen el buen momento de la exportación petrolera para acelerar la acumulación de reservas, lo cual podría reducir el riesgo país argentino y facilitar el acceso a mercado y la inversión externa directa», sugiere el staff del FMI. Es una forma indirecta, pero bien elocuente, de decirle al gobierno que ante una crisis comercial global, haga como sus vecinos de la región, que devalúan sus monedas.
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ECONOMIA
Juan Carlos De Pablo sobre la suba del dólar: «Todavía estamos muy lejos…»

En el marco de un seminario virtual organizado por la empresa Planexware, el economista Juan Carlos de Pablo buscó llevar tranquilidad frente a la reciente suba del dólar y sostuvo que el comportamiento del tipo de cambio debe analizarse en un contexto de inflación, sin caer en interpretaciones alarmistas.
La cotización del dólar oficial mayorista acumula una suba cercana al 5% durante junio. Sin embargo, en lo que va del año el avance es de apenas 1,5%, muy por debajo de la inflación acumulada de 14,7% registrada hasta mayo.
Frente a ese escenario, De Pablo consideró que el movimiento del tipo de cambio es compatible con un contexto inflacionario y descartó que represente una señal de preocupación para el Gobierno. Según explicó, «si tenemos inflación, que se mueva el tipo de cambio nominal no es para suicidarse». Además, afirmó que la administración de Javier Milei no buscará competir con una demanda circunstancial de dólares y remarcó que el tipo de cambio todavía está «muy lejos de la parte superior de la banda que obligaría al Banco Central a vender».
Por qué sube el dólar, según Juan Carlos de Pablo
El economista atribuyó parte del aumento de la demanda de divisas al cobro del medio aguinaldo, un fenómeno que calificó como transitorio.
Según explicó, en un escenario donde los precios continúan subiendo resulta difícil esperar que el dólar permanezca completamente inmóvil.
Además del análisis cambiario, De Pablo destacó dos datos económicos conocidos durante la semana: el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) en el primer trimestre y la estabilidad de la tasa de ocupación.
En ese sentido, recordó que durante los primeros meses del año existía un fuerte pesimismo sobre la economía y señaló: «Esto nos sirve para educarnos. En el primer trimestre decíamos que se iba todo al demonio».
También puso el foco sobre el desempeño del sector externo y sostuvo que, aunque una economía creciendo más demandaría mayores importaciones, «con los valores a los que están creciendo las exportaciones, sobran dólares».
Reservas, deuda y riesgo país
Para De Pablo, el fortalecimiento del superávit comercial está permitiendo mejorar la posición financiera de la Argentina. En ese sentido, afirmó que el Banco Central está aprovechando ese excedente para comprar reservas y aseguró que, junto con las garantías ya obtenidas, eso permite que «estén prácticamente asegurados los pagos de deuda hasta 2027». A su juicio, ese escenario explica tanto la mejora en la calificación de la deuda como la baja del riesgo país.
El economista consideró además que, si el escenario económico mantiene cierta estabilidad, la ausencia de grandes novedades también puede interpretarse como una señal positiva.
En esa línea, diferenció el debate político de las decisiones concretas que se publican diariamente. «En el Boletín Oficial suceden cosas. No hay que agotarse en el estilo del Presidente», afirmó, al mencionar como ejemplos el avance del Super RIGI y las medidas vinculadas al cumplimiento de los compromisos con los acreedores externos.
El mensaje para los empresarios: invertir y no esperar una gran devaluación
Durante el encuentro organizado por Planexware, De Pablo sostuvo que las decisiones empresariales deben apoyarse en los hechos y no en las expectativas de una crisis cambiaria.
Al referirse a las inversiones, recomendó que quienes tengan una oportunidad de negocio partan de la premisa de que la probabilidad de reelección de Javier Milei es alta y concluyó que «desde el punto de vista de la toma de decisiones, no es racional quedarse paralizado».
También relativizó la caída de la inversión reflejada en las cuentas nacionales y remarcó que la medición del PBI no siempre refleja toda la actividad económica. En ese contexto, sostuvo que seguramente «alguien está haciendo algo» y advirtió a los empresarios que no esperen una fuerte devaluación. «No soñemos con que el dólar pueda irse a $6.000 porque no va por ahí. No sueñen con una devaluación y enfoquen los cañones en los elementos que están fuera de control», recomendó.
Qué dijo sobre el consumo
Respecto de la evolución del consumo interno, el economista señaló que el comportamiento de los distintos sectores es dispar y descartó una recuperación acelerada.
Según indicó, no habrá una mejora repentina de la demanda: «No va a aparecer un helicóptero con dinero para que la gente salga a comprar». Aunque reconoció que en abril los salarios le ganaron a la inflación, explicó que el consumo de bienes durables no depende únicamente del ingreso, sino también de la cantidad de pesos, los dólares disponibles y las expectativas de los consumidores.
En la apertura del seminario, el director comercial de Planexware, Guido Pinto, destacó que la compañía trabaja en soluciones de automatización para procesos comerciales y administrativos destinadas a mejorar la eficiencia de las empresas.
Pinto señaló que la firma invierte en la Argentina y que sus plataformas conectan de manera colaborativa a proveedores, clientes, retailers y servicios fiscales. Además, destacó como diferencial que la empresa cuenta con una mesa de ayuda atendida las 24 horas, los siete días de la semana.
Según detalló, la comunidad de Planexware reúne alrededor de 15.000 empresas que intercambian unos ocho millones de documentos por mes a través de sus plataformas.
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ECONOMIA
Jornada financiera: los activos argentinos operaron dispares, mientras Wall Street anticipa que seguirán las tasas altas

En los Estados Unidos el indicador de inflación preferido de la Reserva Federal mostró que los precios se dispararon hasta el nivel más alto en tres años, lo que probablemente mantendrá al banco central norteamericano con las tasas de interés estables, con la vista puesta en una posible subida si la inflación no disminuye.
Mientras que los indicadores de Wall Street negocian con bajas en un rango de 0,2% a 0,6%, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires resignó un 0,5%, en los 3.096.068 puntos.
Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- promediaron una suba de 0,2%, mientras que el riesgo país de JP Morgan quedó sin variantes para la Argentina, en los 437 puntos básicos, debido al recorte de unos dos puntos básicos en las tasas de retorno de los bonos del Tesoro de EE.UU.
“Los soberanos hard dollar mostraron fortaleza en el tramo largo de la curva. En contraste, la renta variable continuó débil, en una semana en la que también pesó la noticia de que MSCI no reclasificó a la Argentina ni como mercado emergente ni como de frontera», consideró Matías Migliore, Team Leader de Mesa IFA en Balanz.
El índice de gastos de consumo personal en los Estados Unidos subió un 4,1% en mayo, en línea con las expectativas, y un 3,8% respecto a abril. La inflación mensual aumentó hasta el 0,4%, una décima de punto porcentual menos de lo previsto y al mismo nivel que en abril.
“En un jueves volátil, el alivio provisto por los excelentes resultados de Micron Technology (+11%) coexistió con un fuerte retroceso en Apple (-5%). En paralelo, la publicación del indicador de inflación preferido de la Reserva Federal (PCE) se ubicó en línea con las previsiones, trayendo calma transitoria a los rendimientos de la renta fija y habilitando un respiro para el dólar a nivel global”, definió Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL.
“Por su parte, el mercado local se mantuvo más estable, intentando asimilar y dejar atrás el impacto bajista del ‘efecto MSCI’ observado en la sesión previa”, acotó Vlassich.
Los precios del petróleo operaron con ligeras ganancias, para despegar desde sus precios más bajos desde marzo. El barril de crudo Brent del Mar del Norte ganó 1,5%, a USD 74,84 para los contratos con entrega en agosto. El crudo intermedio de Texas en los EEUU subió 1,8%, a 71,58 dólares.
“Considero que este cierre técnico y el hundimiento del Índice de Miedo y Codicia hasta los 26 puntos confirman que el mercado ha entrado en una fase algo defensiva pero justificada, en mi opinión, el repunte de la inflación estructural y el fuerte incremento en el costo de coberturas sugieren que los operadores finalmente están asimilando la amarga realidad de tasas restrictivas prolongadas, lo que a mi parecer deja a diferentes activos de riesgo bajo amenaza latente en las próximas sesiones”, afirmó Laura Torres, directora de Inversiones de IMB Capital Quants.
Con un importante volumen de USD 622,6 millones operados en el segmento de contado, el dólar mayorista descontó dos pesos (-0,1%) este jueves, a $1.477 para la venta, tras haber anotado su nivel más alto desde el 3 de noviembre este miércoles. El tipo de cambio oficial hizo así una pausa en su racha alcista que le permitió sumar 51 peso o 3,6% desde el 12 de junio.
“Luego de varias jornadas operando con una fuerte demanda, hoy encontró algo de respiro, al menos de manera momentánea. Desde las primeras operaciones comenzó a retroceder de forma lenta y gradual, descontando parte de las subas recientes hasta encontrar un equilibrio en la zona de $1.477″, sintetizó Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.
En lo que va del mes, el dólar mayorista anota un ascenso de 69 pesos o 4,8%, mientras que en el recorrido de 2026 el incremento se ajusta a 22 pesos o un 1,5 por ciento.
El BCRA estableció un techo para su esquema cambiario en los $1.799,21: el dólar mayorista quedó a 322,21 pesos o 21,8% de dicho límite para la libre flotación.
El dólar al público permaneció sin cambios, a $1.495 en el Banco Nación. En junio, el billete minorista sube 65 pesos o un 4,5 por ciento.
El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar promedió $1.498,11 para la venta y $1.447,59 para la compra.
A su vez el blue siguió operado sin variantes a $1.530, máximo desde el 2 de enero.
En cuanto al dólar futuro, la mayoría de los contratos en la plataforma A3 Mercados negociaron con mínima baja. La posición más negociada, para fin de junio cedió 4,50 pesos o 0,3%, a $1.479, frente a un techo de las bandas cambiarias previsto en 1.803,03 pesos.
El Banco Central compró en el mercado USD 50 millones, el 8% de la oferta de contado, mientras que las reservas internacionales brutas crecieron en USD 24 millones, a 46.961 millones de dólares.
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ECONOMIA
Ni plazo fijo ni dólar: las mejores alternativas para invertir el aguinaldo

La llegada del aguinaldo suele reactivar una pregunta recurrente entre los ahorristas argentinos: qué hacer con ese ingreso extra. Si bien muchas personas lo usan para pagar deudas o realizar compras, algunos ahorran e invierten parte o todo este dinero.
Y, si bien el plazo fijo y la compra de dólares suelen ser las opciones más populares, por lo general no son las más rentables, en especial a largo plazo. Según los expertos, la clave pasa menos por elegir un único activo y más por construir una cartera acorde al perfil de riesgo de cada inversor.
Las obligaciones negociables, entre las favoritas para quienes buscan renta en dólares
Para Fernando Villar, asesor financiero independiente, una de las estrategias más razonables para un perfil conservador es construir una cartera dolarizada pensando en un horizonte de uno a dos años.
El especialista considera que el escenario electoral que comenzará a tomar protagonismo de cara a 2027 puede generar episodios de volatilidad, por lo que recomienda incorporar instrumentos que permitan obtener rendimientos en dólares sin depender exclusivamente de la evolución del tipo de cambio.
En ese marco, las obligaciones negociables de empresas argentinas de primera línea aparecen entre las principales alternativas. Compañías como Aeropuertos Argentina, Pampa Energía, Cresud, IRSA, YPF y Vista son, según su punto de vista, ejemplos de emisores con buen perfil crediticio y rendimientos que rondan entre el 6% y el 6,5% anual en moneda dura.
Desde Balanz coinciden con esa visión. Según explican, las obligaciones negociables corporativas siguen siendo una de las herramientas más elegidas por quienes buscan generar ingresos en dólares manteniendo un nivel de riesgo relativamente acotado.
La firma destaca particularmente las emisiones de Vista y Pampa Energía, que ofrecen rendimientos cercanos al 7% anual en dólares y combinan previsibilidad con la fortaleza financiera de empresas líderes dentro de sus respectivos sectores.
«En este momento, la elección se centra en MGCRO y VSCXO, ambas ubicadas en el tramo más largo de la curva, con vencimientos en 2037 y 2038, respectivamente», destacan desde el broker.
Los fondos comunes de inversión como alternativa
Para Villar, la alternativa anterior se puede combinar con fondos que inviertan en bonos de Latinoamérica y Estados Unidos.
«Hay varios fondos LATAM que ofrecen los agentes de bolsa, que pueden exponer al inversor a alternativas en el exterior, quitando de la cartera la volatilidad electoral», asegura.
En este sentido, desde Balanz resaltan que, para aquellos que priorizan la diversificación sin la necesidad de invertir en activos puntuales, los fondos comunes de inversión en dólares son la opción ideal.
«Por un lado, el fondo Balanz Corporativo permite invertir en una cartera diversificada de deuda privada de alta calidad. Por otro, el fondo Balanz Dólar Corto Plazo combina instrumentos conservadores, como ONs, con activos líquidos como bonos del Tesoro de Estados Unidos, adaptándose a perfiles más cautelosos o con horizontes más flexibles que buscan muy baja volatilidad», aseguran.
En paralelo, desde el broker consideran que los instrumentos en pesos siguen ocupando un rol relevante en la administración de liquidez y la búsqueda de tasa. A través de fondos de inversión de corto y mediano plazo, es posible capturar tasas atractivas manteniendo disponibilidad, posicionándose como una alternativa más dinámica frente al plazo fijo tradicional.
«En este sentido, destacamos el fondo BALANZ Money Market, con un rendimiento en torno al 17%, y el fondo BALANZ Ahorro Pesos, con una TIR aproximada del 29%, combinando cobertura inflacionaria con tasa fija soberana», detallan.
Los activos de renta variable ganan terreno para los inversores con perfiles moderados y agresivos
Villar considera que, para un perfil moderado, a lo expuesto anteriormente se le puede sumar alguna obligación negociable que rinda entre el 7% y el 7,5% anual en dólares, frente al 6% y 6,5% de las anteriormente mencionadas.
La mayor tasa se debe a que el inversor asume un poco más de riesgo. A estos activos se le puede sumar algo de renta variable, principalmente del exterior según el especialista para evitar los riesgos electorales.
No obstante, aquellos que les interese tener algo de Argentina en el sector financiero, el experto considera interesante tener presente a BYMA, A3, Banco de Valores (VALO) y alguna petrolera como YPF.
Desde Balanz consideran que se puede incorporar a los Cedears, los cuales tienen potencial de crecimiento y diversificación internacional. «Gracias a estos instrumentos se pueden lograr exposición a sectores innovadores como Microsoft, IBM o Nvidia, lo que complementa al perfil conservador de la renta fija».
«En conjunto, se propone una cartera balanceada entre instrumentos en dólares, pesos y renta variable que prioriza estabilidad, diversificación y oportunidades de crecimiento en el mediano plazo. Según el tipo de inversor y riesgo buscado es la ponderación que se le dará a cada activo», añaden.
Por último, para un perfil agresivo, Villar considera que se debería tener una buena parte de la cartera en renta variable. «Se puede especular en pesos, tratando de hacer tasa por si el tipo de cambio queda estable o baja. Los bonos atados a la inflación también se deben tener en cuenta para este perfil, teniendo en cuenta los vencimientos para fin del año que viene», asegura.
Dentro del sector acciones, el analista considera que se debe tener presente a las acciones tecnológicas en Estados Unidos. Es importante tener presente que esta última cartera siempre se puede complementar con alguna parte «defensiva» y que el horizonte de inversión ronda los dos años en adelante.
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