CHIMENTOS
Los amores de Luis Brandoni, un hombre tan pasional como polémico: sus mujeres, sus hijas y su fervor por la política

La muerte de Luis Brandoni no sólo ha dejado a la Argentina sin uno de sus más grandes actores. El actor, fallecido en los primeros minutos de hoy en el Sanatorio Güemes, también pierde a un hombre comprometido con sus ideales y sus pensamientos, incansable e infatigable batallador por los derechos de los actores y que después de pasar por el exilio en la década del 70 hasta llegó a ser diputado nacional por la provincia de Buenos Aires.
Antes que cualquier otra cosa, incluso antes que ser un gran actor, Brandoni era un tipo apasionado. Todo lo que encaraba y lo que afrontaba, hasta una sencilla nota periodística, lo enfrentaba con la visceralidad y la efervescencia de aquellos que dan y dejan todo en cada acto de su vida. Así era, también, en las relaciones que encaraba. Para aquellos que lo conocieron en profundidad, la actriz Marta Bianchi fue el gran amor de su vida.
Con Marta Bianchi se casó muy joven. Tenía 23 años, y a esa misma edad tuvieron a su primera hija. En total fueron dos, Florencia y Micaela, y casi cuatro décadas juntos: 38 años, 5 de novios y 33 como marido y mujer, a los que sobrevino una inesperada y dolorosa separación. «Ahí comprobé que podés amar a una persona con la que no estás, no hablo de sexualidad, hablo de otra cosa» le contó alguna vez a Alejandro Fantino.
Si bien siempre fue muy reservado, a Brandoni se le conocieron otras relaciones. Una vez separado después de pasar «una vida» al lado de Marta Bianchi, se le conoció una preferencia inocultable por las muchachas más jóvenes que él. La primera, allá por los 2000, se llamaba Mónica López y tenía 28 años menos que él, que ya andaba por los casi 60. Se casaron en 2007 y se divorciaron en 2010. Después salió fugazmente con una sicóloga y su última pareja era otra jovencita, Saula Benavente, productora, guionista y directora audiovisual e hija del pintor Saulo Benavente. Con ella decidieron no convivir, e incluso pasaron la pandemia cada uno en su casa.

Si bien siempre fue muy reservado, a Brandoni hizo públicas otras relaciones. Una vez separado después de pasar «una vida» al lado de Marta Bianchi, se le conoció una preferencia inocultable por las muchachas más jóvenes que él. La primera, allá por los 2000, se llamaba Mónica López y tenía 28 años menos que él, que ya andaba por los casi 60. Se casaron en 2007 y se divorciaron en 2010. Después salió fugazmente con una sicóloga y su última pareja era otra jovencita, Saula Benavente, productora, guionista, directora audiovisual e hija del pintor Saulo Benavente. Con ella decidieron no convivir, e incluso pasaron la pandemia cada uno en su casa.
LA POLITICA, EL OTRO GRAN AMOR EN LA VIDA DE LUIS BRANDONI
La política le tiró desde siempre a Brandoni. En los sangrientos 70 fue secretario de la Asociación Argentina de Actores y perseguido por otra triple A, la ultraderechista Alianza Anticomunista Argentina, que lo amenazó de muerte y lo obligó a exiliarse por 10 meses. Al volver, mientras protagonizaba una obra de teatro junto a su primera mujer, Marta Bianchi, fue secuestrado por unos días y luego liberado. Los amedrentamientos no le hicieron bajar su alta exposición pública. Al contrario, siempre fue un rebelde y un provocador ante esos intentos de silenciarlo.
Con la vuelta de la democracia en 1983 no ocultó su adhesión al radicalismo ni su simpatía con Raúl Alfonsín, electo presidente en las elecciones del 30 de octubre de ese año. En 1997 fue elegido diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. En 2005 integró la lista como candidato a senador por la UCR por la misma provincia: salió cuarto y no entró. En 2007 secundó a Ricardo Alfonsín como candidato a vicegobernador. Obtuvieron el 5,06% de los votos. Con el correr de los años, aunque no se fue del radicalismo, se acercó a Mauricio Macri y apoyó su gobierno de 2015 a 2019, lo que le valió un enfrentamiento con la Asociación Argentina de Actores, el sindicato que integró.
Luis Brandoni
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Mery del Cerro reveló los problemas de salud que afrontó durante el 2025: “La vida me dio otra oportunidad”

El relato de Mery del Cerro sobre su reciente experiencia médica y personal resonó con fuerza en la última emisión de Otro día perdido, el show televisivo que comanda Mario Pergolini por la pantalla de El Trece. La actriz se animó a compartir detalles que, hasta ese momento, había mantenido en el más estricto silencio, incluso con su familia.
El año pasado, Del Cerro enfrentó dos golpes inesperados para su salud, mientras trabajaba en Margarita y todavía no sabía que iba a ser parte del elenco de Charlie y la Fábrica de Chocolate. Y en un momento sintió que tenía que hacerlo público. “No se lo conté a nadie, perdí un embarazo el año pasado. Y después el tumor: los especialistas me dijeron que nunca habían visto algo así”, confesó durante su conversación con el conductor. El tono de su voz y la emoción a flor de piel marcaron el ritmo de la charla.
Durante el programa, del Cerro relató que el primer signo de alarma fue en Uruguay, donde supo que su embarazo no había prosperado. “Era la primera vez que me pasaba. No se lo conté a nadie, estaba muy lastimada”, sostuvo la actriz, que transitó ese momento junto a su pareja, Meme Bouquet, el padre de sus hijas Mila y Cala. Entonces, recurrió a una amiga cercana, compañera de trabajo y de la vida: “Solo se lo conté a Isabel Macedo, para que me sea de sostén”, reveló, subrayando la importancia de encontrar refugio en un vínculo genuino con la actriz quien es su compañera en Margarita.
Del Cerro profundizó en la secuencia de hechos posteriores a la pérdida. “Después de eso me pasó algo más. Me empiezo a sentir mal, algo raro. Me hacen una eco y me descubren algo en el abdomen”, recordó. Esa ecografía cambiaría el rumbo de su vida en los meses siguientes.

El hallazgo del tumor supuso un nuevo desafío: fue sometida a una cirugía que representaba riesgos considerables para su salud reproductiva. “De repente quedo internada con una batería de médicos alrededor”, contextualizó. El diagnóstico sonó fuerte: “Tenés un tumor supervascularizado”, le informaron. Al día siguiente entró en cirugía, una experiencia inédita en sus 41 años de vida. “Nunca me habían operado, nunca me habían dormido, nunca nada”. Horas después, sintió el primer alivio: “La operación fue un éxito”. El tumor estaba encapsulado y la patóloga pudo cortarlo en el momento justo. Ahora tenía que esperar el resultado. 40 días de incertidumbre, hasta que sonó el teléfono.
“Te queremos decir que el tuyo es un caso rarísimo, es más raro que perro verde”, le dijeron los médicos, un camino necesario que solo hizo más difícil la espera. “Fue muy duro, muy difícil. Siento que la vida me dio otra oportunidad”, remarcó, al borde de las lágrimas. Su emoción fue evidente durante todo el relato, cambiando el foco distendido e irónico que suele reinar en el piso.

La intervención quirúrgica resultó exitosa y los médicos pudieron conservar sus órganos reproductivos. Y en ese panorama, la ex Casi Ángeles insistió en el papel que jugó el silencio como mecanismo de protección. El resguardo incluso de sus seres queridos, quizás para protegerse mutuamente, y el apoyo incondicional de su pareja y de su compañera, para no sentirse tan sola al procesar el dolor de una pérdida y la ansiedad ante un diagnóstico incierto.
La exposición en televisión de este capítulo íntimo de su vida buscó, según sugirió la propia Mery, ofrecer un mensaje de esperanza para quienes atraviesan situaciones críticas en silencio. Aunque evitó detallar aspectos médicos específicos sobre el tipo de tumor, sí quedó en evidencia la complejidad y la excepcionalidad del cuadro. La incertidumbre sobre el resultado de la intervención y el temor a las posibles secuelas marcaron cada etapa del proceso. El final feliz, para alguien acostumbrada a la ficción, esta vez se aplicó a uno de los momentos más difíciles de la vida real.
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El efecto mariposa que unió a Lionel Scaloni y Elisa Montero: la impensada historia de amor de dos personas que no estaban destinadas a conocerse

Mientras Lionel Scaloni se consolida como uno de los entrenadores más exitosos de la historia del fútbol argentino, hay una persona que lo acompaña desde hace años lejos de las cámaras y los escándalos. Se trata de Elisa Montero, la mujer que conquistó el corazón del DT de la Selección Argentina y que, según él mismo reconoció, fue fundamental en algunos de los momentos más importantes de su vida.
A diferencia de otras parejas vinculadas al mundo del fútbol, Elisa siempre eligió mantenerse alejada de la exposición pública. Sin embargo, detrás de ese perfil bajo se esconde una historia de amor que parece salida de una película romántica.
Todo comenzó hace más de una década en Mallorca, España. Por aquel entonces, Scaloni todavía desarrollaba su carrera como futbolista profesional luego de un error en la final de la FA Cup entre su equipo, West Ham y Liverpool, que terminó por cambiarle la vida. Aunque su equipo ganaba 3-2 en el final del encuentro, un error suyo cambió la historia.
«Final de FA Cup, histórico para el West Ham. Viene un centro al segundo palo, yo cabeceó con Cissé. La pelota me queda a mí y yo escuchó un grito suyo, como que se lesiona. Yo pienso que hay que parar el partido y tiro la pelota fuera, pero entre el córner y el ultimo tres cuarto de campo. Él se levanta, digo ‘no pasa nada’. El lateral del Liverpool saca y me saca a mí directamente. Me vinieron a presionar, le pego hacia arriba y cae en mitad de la cancha. La agarra Riise, el noruego, lateral izquierdo, centra y la agarra Gerrard de 40 metros y 3-3«, relató el DT.
Gracias al empate, Liverpool logró llevarse el duelo en los penales. «Ahí cambió mi vida, tengo dos hijos por ese partido«, sentenció Scaloni, quien por ese error, se quedó sin club. «Viene el técnico, Allan, que más o menos habíamos arreglado seguir. Y me dice «cualquier cosa volvemos a hablar». Ya entendí que no seguía. Fui a Mallorca y ahí conocí a mi esposa. Una decisión que te cambia la vida«.
Una noche, ya instalado en España, Lionel salió a cenar junto a varios compañeros de equipo. En el mismo restaurante se encontraba Elisa, quien compartía la velada con sus amigas del vóley. Fue un encuentro casual, pero para el argentino significó mucho más. Según contó años después en su biografía oficial, fue amor a primera vista. «Fue un flechazo», reconoció el entrenador. Sin embargo, el primer acercamiento no fue precisamente exitoso. Cuando decidió hablarle, Elisa respondió con cierta indiferencia y no pareció demasiado interesada en conocerlo.
Lejos de rendirse, Scaloni inició una verdadera misión para conquistarla. Incluso llegó a enviarle una rosa roja a través del personal del restaurante, aunque tampoco obtuvo la reacción que esperaba. Aun así, siguió insistiendo. La búsqueda fue tan intensa que tardó varios meses en conseguir un contacto que lo acercara a ella. Finalmente logró obtener el número de una amiga de Elisa y, a partir de allí, comenzó una historia que cambiaría para siempre sus vidas.
Con el tiempo, la española descubrió una faceta de Scaloni que terminó enamorándola. Su espontaneidad, su humor y su personalidad relajada fueron claves para que la relación avanzara. Cuando llegó el momento de regresar a Italia para continuar su carrera futbolística, el hoy entrenador tomó una decisión que marcaría el futuro de ambos. Le preguntó si estaba dispuesta a acompañarlo y Elisa no dudó.

La respuesta fue inmediata: dejó su vida en España y se mudó junto a él a Roma para comenzar una nueva etapa. Desde entonces permanecieron inseparables. La pareja formó una familia junto a sus hijos Ian y Noah, construyendo una relación sólida basada en el compañerismo y la discreción.
Pero el rol de Elisa fue mucho más allá de la vida familiar. Según reveló Scaloni, ella fue una pieza clave durante su transición tras el retiro como futbolista profesional. En una etapa marcada por las dudas y la incertidumbre, fue quien lo impulsó a realizar el curso de entrenador y apostar por una nueva carrera.
Años después, aquella decisión terminaría cambiando la historia del fútbol argentino. Mientras Scaloni levantaba la Copa del Mundo en Qatar 2022 y se convertía en un héroe nacional, Elisa continuaba ocupando el mismo lugar que eligió desde el primer día: acompañarlo desde las sombras, lejos de los flashes, pero siendo uno de los pilares más importantes de su vida.
Lionel Scaloni; Mundial 2026; Elisa Montero
CHIMENTOS
100% Lucha, otra vez de luto: murió Sergio Carelli, conocido como Gorutta Jones en el ciclo de TV

Sergio Aldo Carelli, quien durante años encarnó a Gorutta Jones en el programa 100% Lucha (Telefe), murió este 25 de junio tras meses de una batalla médica que lo tuvo internado y sin posibilidades de trabajar. La noticia la confirmó su excompañero y amigo Vicente Viloni, quien le dedicó una despedida en sus redes sociales: “Amigo, sé que la luchaste hasta el final y que necesitás descansar. Te voy a extrañar mucho, que en paz descanses, Chiqui querido. Dale un abrazo a Murphy y espérenme para una gran lucha”, escribió, en referencia también al reciente fallecimiento de Pablo Más Albert, el Teniente Murphy, ocurrido apenas cuatro días antes.
La muerte de Carelli llegó después de un largo deterioro físico provocado por una grave lesión en el nervio ciático, agravada por problemas en la columna, las caderas y los discos intervertebrales. En marzo de 2025, Teleshow había recogido su testimonio desde la cama del hospital Pirovano, donde permanecía internado sin que los médicos se animaran a operarlo por el riesgo de quedar cuadripléjico. “Hay días que no puedo más del dolor”, había dicho entonces. Y también: “Me da miedo que digan que no hay nada para hacer. Que tenga que vivir con esto el resto de mi vida”.
La situación económica agravaba el cuadro. Antes de su internación, Carelli se ganaba la vida manejando un taxi, una actividad que describía como casi una herencia familiar, y que debió abandonar por completo al no poder moverse con normalidad. Meses sin trabajar, sin ingresos y con gastos médicos acumulados lo dejaron en una posición de extrema vulnerabilidad.
Fueron Viloni y Hip Hop Man (nombre artístico de Daniel Garcilazo) quienes organizaron una campaña solidaria en redes para recaudar dinero y donaciones de sangre. “No puedo creer que haya gente que me deje $100, $20.000 o lo que sea. El que pone la mano en el bolsillo para ayudarme, tiene mi agradecimiento de por vida”, dijo Carelli en aquella entrevista con Teleshow.
Tras conocerse su muerte, Garcilazo publicó en sus redes una foto tomada durante una de sus visitas al hospital y escribió: “Ese día lloramos juntos, hoy me toca llorarte querido amigo. Te llevaré siempre en mi corazón, hasta que nos volvamos a encontrar”. Viloni, por su parte, agradeció públicamente el apoyo recibido durante los meses de tratamiento: “De parte de su familia y mía, les agradecemos a todos los que ayudaron económicamente y con las donaciones de sangre. Muchas gracias a todos en nombre del gran Gorutta”. También lanzó una nueva colecta para cubrir los gastos del sepelio.
Gorutta Jones fue uno de los personajes más queridos del ciclo creado por Eduardo Husni, que se emitió entre 2006 y 2010 y marcó a toda una generación. Carelli llegó al programa por casualidad: un amigo le avisó que buscaban un personaje con su físico y él aceptó sin saber nada de lucha libre. “Lo aprendés sobre la marcha”, le dijeron. Y así arrancó. Con más de dos metros de altura y 140 kilos, construyó un personaje que combinaba una máscara verde y amarilla, un casco blanco y un bastón de hockey sobre hielo. “Me encantaba darles mi casco y mi bastón de presentación a los chicos. Era una forma de compartir el personaje con ellos”, había recordado a Teleshow.

Aunque fue presentado como uno de los villanos del show, el público lo adoptó como favorito. Su trayectoria incluyó combates contra La Masa, Ron Doxon y el propio Viloni, y llegó a coronarse campeón al vencer a McFloyd, obteniendo el Cinturón de Campeón de Campeones y el Bastón Luxor. Uno de sus recuerdos más vívidos era el del Luna Park: “Subirme a la segunda cuerda y escuchar 12 mil personas gritando mi nombre… Eso fue un sueño inolvidable”, contó a Teleshow. “Los flashes, el ruido, la gente… Y desde la producción me decían: ‘Bajá, Gorutta, bajá, que tenemos dos horas nada más’. Pero yo no me quería bajar de esa cuerda”.

Antes de 100% Lucha, Carelli había tenido una carrera en el fisicoculturismo a nivel competitivo y en el boxeo amateur y profesional. Esa historia de esfuerzo físico extremo fue, según él mismo reconoció, parte de la causa de sus problemas de salud tardíos. “Cuando hacés un deporte con pasión, no pensás en el futuro”, dijo.
La muerte de Carelli, a días de la de Más Albert, cierra un capítulo doloroso para la comunidad de 100% Lucha y para quienes crecieron siguiendo sus historias en pantalla.
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