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ECONOMIA

Los argentinos compraron más de USD 33.000 millones desde la flexibilización del cepo cambiario

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La compra neta de billetes y transferencias de divisas sin fines específicos asciende a USD 39.513 millones desde la flexibilización del cepo cambiario. Foto: Bloomberg

En marzo, los argentinos compraron más de USD 2.000 millones, según datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA). De esta manera, las adquisiciones de divisas por parte de individuos acumulan un total superior a USD 33.000 millones desde la flexibilización parcial del cepo cambiario en abril de 2025.

El informe de Evolución del Mercado de Cambios y el Balance Cambiario del BCRA muestra que las personas humanas efectuaron las realizaron compras brutas de billetes por USD 2.363 millones y efectuaron ventas brutas por 466 millones de dólares. En cuanto a la cantidad de personas que operaron, 1,5 millones de individuos compraron billetes, mientras que unos 750 mil vendieron. En concreto, los argentinos compraron cinco millones de dólares menos y vendieron USD 186 millones más que en febrero.

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En abril del año pasado, tras la flexibilización del cepo cambiario para los ahorristas, las compras de dólares por parte de personas físicas llegaron a 2.077 millones, de acuerdo a las estadísticas oficiales. Durante los primeros días posteriores a la eliminación de las restricciones, cerca de un millón de personas accedieron al mercado oficial.

La tendencia al alza en la demanda de divisas se sostuvo en los meses siguientes: en mayo se registraron adquisiciones por USD 2.283 millones, en junio por USD 2.468 millones y en julio la cifra alcanzó los 3.473 millones de dólares. En agosto, el volumen descendió a USD 2.448 millones, mientras que septiembre marcó el mayor nivel del período, con USD 5.130 millones, en un escenario de fuerte dolarización motivado por la cercanía de las elecciones legislativas y la incertidumbre política.

En octubre, coincidiendo con los comicios de medio término, el monto operado permaneció elevado aunque se redujo levemente, ubicándose en 4.731 millones de dólares. Para noviembre, las compras brutas de billetes descendieron de modo considerable hasta USD 1.597 millones, con poco más de 1,1 millones de personas participando en las operaciones.

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En diciembre, la demanda repuntó: cerca de 1,5 millones de individuos adquirieron 2.186 millones de dólares. En enero de 2026, 1,6 millones de personas concretaron compras de divisas por un total de 2.613 millones de dólares. En febrero, 1,5 millones de personas adquirieron 2.368 millones de dólares. Desde la reapertura del mercado, el monto acumulado de compras de dólares en el circuito formal sumó 33.736 millones de dólares.

Tras la flexibilización del cepo cambiario, los argentinos vendieron dólares por un total de USD 4.834 millones, lo que resultó en un saldo neto de compras de 28.902 millones de dólares. Si se suman las operaciones identificadas como “transferencia de divisas sin fines específicos” realizadas por el sector privado no financiero, el monto acumulado desde la apertura parcial del mercado cambiario asciende a 39.513 millones millones de dólares.

El equipo económico adopta una postura prudente frente a la posibilidad de levantar por completo las restricciones cambiarias. Algunas medidas ya se flexibilizaron, como la eliminación de los límites para extraer dólares con tarjeta de crédito en el exterior y la exención para personas físicas exportadoras de bienes de la obligación de liquidar sus cobros. Al mismo tiempo, se reforzaron controles en el “rulo” con operaciones de arbitraje entre el dólar MEP y el contado con liquidación, conocidos por generar ganancias especulativas.

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En tal sentido, el Gobierno prevé que la eliminación total de las restricciones para las empresas solo tendrá lugar cuando el tipo de cambio y otras variables económicas muestren signos claros de estabilidad. Consideran que reimponer restricciones tras una apertura podría resultar más perjudicial. Como antecedente reciente, toman el caso de la administración de Mauricio Macri, que debió restablecer el cepo ante la volatilidad electoral en el último año de gestión.

En marzo, el Banco Central compró USD 1.671 millones en el mercado de cambios. REUTERS/Irina Dambrauskas
En marzo, el Banco Central compró USD 1.671 millones en el mercado de cambios. REUTERS/Irina Dambrauskas

En marzo, el Banco Central compró USD 1.671 millones en el mercado de cambios. Al mismo tiempo, los clientes vendieron USD 1.130 millones y las entidades financieras, 487 millones de dólares. Además, el Banco Central realizó pagos netos por USD 54 millones a través del Sistema de Pagos de Moneda Local.

El sector privado no financiero fue vendedor neto de divisas, con un aporte de 1.074 millones de dólares. Dentro de este grupo, los rubros de oleaginosas y cereales lideraron las ventas netas con USD 2.166 millones, seguidos por el resto del sector real, que sumó ventas por 1.222 millones de dólares.

En contraste, las personas físicas realizaron compras netas de moneda extranjera por 2.470 millones de dólares. De ese total, USD 1.300 millones correspondieron a gastos corrientes, USD 600 millones se destinaron al ahorro en cuentas locales y USD 100 millones a la formación de activos externos.

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El balance cambiario de marzo cerró con un déficit de USD 88 millones en la cuenta corriente. Este saldo negativo se debió a egresos netos en las cuentas de ingreso primario (USD 1.321 millones) y servicios (USD 522 millones), compensados parcialmente por ingresos netos en bienes (USD 1.737 millones) y en ingreso secundario (USD 17 millones).

Por su parte, la cuenta financiera también arrojó un saldo negativo de USD 2.255 millones en el mes. Este resultado se explicó por los déficits del sector financiero (USD 1.742 millones), del Gobierno Nacional y el propio Banco Central (USD 1.044 millones) y otros movimientos netos (USD 113 millones), que fueron compensados en parte por ingresos netos del sector privado no financiero por 643 millones de dólares.



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ECONOMIA

La economía del segundo semestre bajo la lupa: qué sectores tienen chances de empezar a despegar

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La desaceleración de la inflación podría darle algo de alivio al consumo, aunque los salarios y el aumento de la mora siguen limitando la demanda (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pocos días del arranque del segundo semestre, la economía enfrenta un escenario que combina cierta mejora en las expectativas de inflación con un crecimiento que sigue apoyado en pocos sectores.

Tras un primer tramo del año marcado por el impulso del agro, la energía y la minería, el nuevo período se abre con expectativas de menor inflación y un crecimiento moderado, aunque con una fuerte incertidumbre sobre el comportamiento de la industria, la construcción y el consumo interno. ¿Se abrirá finalmente un espacio para que esos sectores empiecen a despegar?

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El diagnóstico de los economistas coincide en un punto central: en lo que va del año, la actividad económica mostró una fuerte concentración en un grupo reducido de sectores, mientras el resto de la economía se mantuvo con un desempeño débil y oscilante. Hacia adelante, de cara al período julio-diciembre, avizoran una mejora en esas actividades más rezagadas, pero moderada. Nadie está observando una recuperación pujante de la industria, así como tampoco de la construcción y el comercio.

De cara al período julio-diciembre, los economistas avizoran una mejora en las actividades más rezagadas, pero moderada

Lorenzo Sigaut Gravina, de la consutora Equilibra, describió una dinámica donde el agro perderá impulso a partir del tercer trimestre del año, tras el aporte de la cosecha gruesa entre abril y junio. Según su análisis, hasta ahora la economía se apoyó en tres pilares: agro, energía y minería, mientras la industria, el comercio y buena parte de los servicios permanecieron prácticamente estancados.

Sigaut Gravina señaló que esos sectores mostraron un comportamiento “serrucho”, con variaciones mensuales sin una tendencia sostenida. En su lectura, cuando se observó el panorama de forma más amplia, la actividad del conjunto no exhibió crecimiento relevante fuera del núcleo exportador. Ese esquema permitió un crecimiento bajo, pero sin generación significativa de empleo.

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Imagen dividida: Izquierda, obreros en construcción de edificio urbano. Derecha, trabajadores y maquinaria en construcción de ruta pavimentada con tráfico.
El desempeño de la construcción mostró señales de acercamiento a un piso de actividad (Imagen Ilustrativa Infobae)

El economista también analizó el desempeño de la construcción, un sector que, consideró, mostró señales de acercamiento a un piso de actividad. Indicó que el nivel general se ubicó en valores muy bajos, aunque con cierta estabilización reciente.

Sigaut Gravina mencionó el posible impacto de licitaciones de obra pública bajo esquemas de concesión a privados, con peajes y proyectos de menor escala, como un factor que puede aportar algo de movimiento a un sector que permaneció prácticamente paralizado. El economista agregó que esa posible reactivación no implica un cambio de tendencia fuerte, pero sí una mejora desde niveles muy deprimidos.

El último informe del Indec, correspondiente a abril, mostró una fuerte contracción no sólo de este sector sino de la industria. A nivel interanual, ambos cayeron 2,8%, mientras que en la medición desestacionalizada, la construcción se contrajo 4%, mientras que la actividad manufacturera, 2,1%. Datos oficiales de mayo aún no hay, pero dos informes privados (FIEL y la UIA) anticiparon que en mayo la industria volvió a caer. Para la consultora Ferreres y Asociados, en tanto, hubo crecimiento respecto de abril, de 1,3%, pero lo que, en definitiva, todos concluyen es que aún continúa el serrucho y no hay señales claras de repunte.

Lorenzo Sigaut Gravina consideró que en el segundo semestre podría reactivarse algo la construcción, de la mano de las nuevas concesiones

Con respecto al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), el último dato oficial del Indec data de marzo, cuando mostró una variación interanual de 5,5% y de 3,5% respecto de febrero. A nivel acumulado, en los tres primeros meses del año alcanzó un suba de 1,7%. El dato de abril se conocerá el lunes próximo, pero no se espera sea tan bueno como el de marzo.

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En materia de precios, Sigaut Gravina describió un escenario de menor tensión inflacionaria en comparación con los primeros meses del año. Explicó que distintos shocks afectaron el nivel general de precios, entre ellos aumentos en alimentos, educación y servicios regulados como energía, transporte y gas. Pero hacia adelante, las expectativas son positivas.

En su proyección, la inflación tenderá hacia niveles cercanos al 2% mensual promedio, con margen para una desaceleración adicional si no se repitieran nuevos shocks. Ese proceso abrirá la posibilidad de una recomposición parcial del salario real, aunque con limitaciones. Para el analista de Equilibra, las paritarias alineadas con ese ritmo inflacionario permitierían recuperar parte del poder adquisitivo perdido durante el inicio del año. Eso hará que algún sector que antes estaba más estancado puede empezar a reaccionar.

Industria, comercio y construcción buscan dejar atrás el estancamiento, aunque los analistas esperan una recuperación gradual y heterogénea (Foto Europa Press)
Industria, comercio y construcción buscan dejar atrás el estancamiento, aunque los analistas esperan una recuperación gradual y heterogénea (Foto Europa Press)

En una lectura más amplia, Sebastián Menescaldi, de la consultora Eco Go, planteó que la economía mostró hasta ahora dos dinámicas simultáneas. Por un lado, un frente financiero relativamente ordenado, con inflación en descenso y estabilidad en tasas; y por el otro, una economía real con inversión débil y consumo sin recuperación clara.

“Para el segundo semestre vemos un poco más movimiento del tipo de cambio, una inflación en torno al 2% y una tasa que va a acompañar hasta ahí. Cuando hay una bonanza en lo financiero y en los dólares en lo real, puede ser que tengas un poco más de tracción, probablemente los datos interanuales van a mejorar”, dijo Menescaldi, al tiempo que recordó que la segunda mitad del 2025 tuvo cifras negativas, por lo que la estadística, en este caso, jugará a favor. De todos modos, no será un gran crecimiento.

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Tenemos un cambio en el modelo económico y hay una parte de la economía que va a sufrir. No veo manera de que no suceda eso (Menescaldi)

La suba del PBI del 2026 estará dada por las exportaciones, por la buena cosecha agrícola y por la suba que habrá en minería, petróleo y gas, básicamente por el incremento de los precios. La inversión, que sería el motor de este modelo, por ahora no está funcionando, afirmó el economista de Eco Go. Y agregó que el consumo va a seguir estancado.

La expectativa para los próximos meses es que la baja de la inflación sumada a la recuperación salarial y, tal vez, un aumento del crédito, impulsen algo el consumo, pero no habrá una gran expansión económica por ese lado. “Como síntesis, es bonanza financiera y derrotero en lo real. Tenemos un cambio en el modelo económico y hay una parte de la economía que va a sufrir. No veo manera de que no suceda eso”, remató el economista.

Gráfico de barras que detalla la inflación mensual desde junio de 2025 hasta mayo de 2026, con el valor de 2,1% resaltado para mayo
La expectativa para los próximos meses es que continuará la baja de la inflación (Infobae en base a datos de Indec)

Fausto Spotorno, del estudio Orlando Ferreres & Asociados, también prevé un tipo de cambio algo más alto pero, a pesar de ello, una inflación que seguirá su camino descendente. Con respecto a la economía real, considera que habrá una recuperación un poquito más consolidada de aquellos sectores que hasta ahora no la venían pasando tan bien como es el comercio o la industria. De hecho, el dato propio de actividad manufacturera de mayo mostró una suave mejora respecto de abril.

Habrá una recuperación en el segundo semestre de los sectores que venían más rezagados, pero no será nada espectacular (Spotorno)

“Parecería ser que el peor momento pasó. Lo mismo con la construcción, con la diferencia de que este sector viene creciendo desde muy abajo y muy lentamente”, precisó. Sobre el consumo, también ve recuperación, aunque nada espectacular. En cuanto al agro y la ganadería, vienen creciendo bien e incluso con un mejor tipo de cambio y una baja del combustible por el menor valor del petróleo tendrán más rentabilidad. “Así que yo creo que el segundo semestre estará mejor en términos de actividad económica que el primero”, resumió Spotorno.

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Ricardo Delgado, de la consultora Analytica, destacó una mayor consolidación del sector externo, impulsada por la estabilidad de los flujos exportadores, pero advirtió que el consumo interno continúa sin señales claras de recuperación. Indicó que los salarios apenas acompañan la inflación y que el ingreso disponible de los hogares se mantiene presionado por el peso de los gastos fijos.

Ricardo Delgado, de la consultora Analytica, destacó una mayor consolidación del sector externo, impulsada por la estabilidad de los flujos exportadores (Foto: Reuters)
Ricardo Delgado, de la consultora Analytica, destacó una mayor consolidación del sector externo, impulsada por la estabilidad de los flujos exportadores (Foto: Reuters)

“En la segunda mitad del año, algunos sectores ganarán algunos puntos, pero teniendo en cuenta que el ingreso disponible hoy es menor que hace 3 o 4 años por el peso de los costos fijos en los ingresos familiares, por ese lado está difícil. Y está el tema de la mora. Hoy, el 27% de los deudores totales está en problemas de mora tardía, es decir, con más de 90 días de impagos. Son 5.300.000 personas. Y ahí hay un problema, porque una parte de esa gente no va a poder mantener niveles de consumo”, explicó Delgado.

Hoy, el 27% de los deudores totales está en problemas de mora tardía, es decir, con más de 90 días de impagos. Son 5.300.000 personas (Delgado)

La conclusión -agregó Ricardo Delgado- es que habrá mayor dinámica exportadora, con lo que ello aporta a las economías del NOA, sur y centro (minería, petróleo y gas y agro); y un problema en los conurbanos, donde incide fuertemente la construcción y la industria.

“Nosotros vemos una actividad económica que va a crecer apenas algo por encima del 1% en el año, con lo cual no no vemos grandes cambios en términos macro”, resumió el director de Analytica.

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ECONOMIA

“Pasaporte dorado”: según Financial Times, Milei lo lanzaría este año para captar divisas, atraer millonarios y cancelar deuda

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La ilustración que encabeza el artículo de Financial Times

El gobierno de la Argentina prepara un plan para otorgar ciudadanía a cambio de inversiones o aportes por hasta USD 1 millón, una apuesta de la administración de Javier Milei para captar divisas y ayudar a afrontar los vencimientos de deuda que el país debe cubrir en los próximos años, publicó Financial Times.

El medio británico afirma que la iniciativa, que según fuentes oficiales consultadas por Infobae está todavía en estudio y sujeta a cambios, sería lanzada este año.

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Al respecto, cita a dos personas “al tanto de las conversaciones” según las cuales el documento se expediría a cambio de un pago no reembolsable de USD 500.000 o la compra de bonos soberanos “cupón cero” (así se llama a los que no pagan cupón de intereses y se cancelan enteramente a su vencimiento) por un millón de dólares.

Según menciona el FT, la expectativa oficial es que el programa aporte recursos por “decenas de miles de millones” de dólares. Un dato de contexto que menciona es que la Argentina no volvió a los mercados globales de capital desde la reestructuración de deuda de 2020 y procura mecanismos alternativos para conseguir dólares.

De concretarse la iniciativa, Argentina pasaría a ser uno de los países más grandes del mundo en ofrecer ciudadanía por inversión. Quienes obtengan la ciudadanía por esa vía tendrían acceso sin visa a casi 170 países, lo que según el medio británico es más que cualquier otro programa de este tipo actualmente vigente.

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Argentina pasaría a ser uno de los países más grandes del mundo en ofrecer ciudadanía por inversión

Los llamados “pasaportes dorados” crecieron con rapidez en distintas regiones como herramienta para atraer aportes de personas de alto patrimonio. Paraguay comenzó en abril a ofrecer residencia a cambio de inversiones desde USD 70.000. Los programas que otorgan ciudadanía directa generaron más controversia y varios países terminaron desistiendo de ellos. El modelo recibió críticas de organizaciones que promueven la transparencia y advierten sobre riesgos de seguridad y corrupción.

El tecno-magnate Peter Thiel es descripto como un "embajador" del programa
REUTERS/Matias Baglietto/File Photo
El tecno-magnate Peter Thiel es descripto como un «embajador» del programa
REUTERS/Matias Baglietto/File Photo

El medio británico menciona al tecno-magnate Peter Thiel, que recientemente se instaló temporalmente en Buenos Aires como una suerte de “embajador” del programa. Dice además que consultores que participaron en el proyecto creen que la propuesta puede interesar a ciudadanos de Estados Unidos y Europa preocupados por la polarización política, los debates sobre impuestos en sus países y la posibilidad de una guerra con Rusia.

David Lincoln, fundador de Lincoln Global Partners, dijo que clientes de alto patrimonio ya mostraron interés por la “ubicación estratégica” de Argentina, lejos de zonas de conflicto. Lincoln agregó que “la preocupación por la dirección que está tomando el mundo es un motor cada vez mayor de nuestra industria”. También señaló que la ciudadanía argentina sería más barata que la visa para inversores de Nueva Zelanda, cuyo costo asciende en moneda neozelandesa a cerca de USD 3 millones.

Otro experto citado es Eric Major, director ejecutivo de Latitude Group, que también asesoró al gobierno y afirmó al FT: “simplemente no hay nada como Argentina en el mercado de ciudadanía por inversión”, por ser mucho más atractivo que los de pequeñas islas del Caribe y del Pacífico sur.

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Otra fuente es Armand Arton, fundador de Arton Capital, consultora que según el FT asesoró al gobierno en el diseño del programa y lo promociona entre sus clientes. Según Arton, cuya firma tiene como lema “empoderar al ciudadano global” y asesora en trámites de ciudadanía por inversión, “Peter Thiel es un gran embajador del programa antes de su lanzamiento”. Además, aseguró al diario británica que es poco probable que el esquema incluya un requisito de residencia, lo cual limitaría la carga impositiva de quienes ingresen al programa

El FT también recuerda que el año pasado el gobierno de Milei modificó las reglas de ciudadanía, en parte para habilitar este programa. De todos modos, agrega, esa reforma enfrenta impugnaciones judiciales aún en curso, ya que la Constitución argentina otorga al Congreso la facultad sobre las leyes de ciudadanía.

Muchos países grandes ofrecen residencia por inversión, pero no ciudadanía plena. El presidente de Estados Unidos Donald Trump, aliado cercano de Milei, lanzó el año pasado un permiso de residencia acelerado por USD 1 millón, aunque recibió pocas solicitudes. La puesta en marcha del esquema coincide con el intento del gobierno de Milei de reposicionar al país como un destino atractivo para los capitales, después de años en los que los impuestos al patrimonio y la volatilidad económica empujaron a parte de la élite local a mudarse al exterior.

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El artículo puntualiza también que en 2024 la Corte de Justicia de la Unión Europea declaró ilegal el esquema de Malta, que ofrecía un programa de ciudadanía por inversión, por convertir “la adquisición de la nacionalidad en una mera transacción comercial”. Cerró así la última vía de pasaporte dorado dentro de la Unión Europea, después de que Chipre y Bulgaria ya abandonaron sus propios planes. Otro antecedente citado es el del Reino Unido, que en 2022 eliminó su programa de residencia por inversión como parte de una ofensiva contra el lavado de dinero y además suprimió el ingreso sin visa para algunos países con esquemas de ciudadanía por inversión, como Dominica y Santa Lucía. Según las autoridades británicas, el pasaporte por inversión es “intrínsecamente de alto riesgo”.

Por último el Financial Times cita a Paula Carello, abogada migratoria y exfuncionaria de la oficina argentina de ciudadanías, quien también advierte “muchos riesgos” del sistema en materia de seguridad y reputación que a su criterio probablemente “superan los beneficios para un país del tamaño y perfil de la Argentina.



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ECONOMIA

La pausa de Engels

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Hubo episodios de exceso de gasto por sobre su nivel de equilibrio intertemporal que se transformaron luego, inevitablemente, en crisis de deuda y default (Foto: Reuters)

Entre los períodos en la historia hay divergencias acentuadas entre las tasas de crecimiento económico y las del consumo popular -o, si se quiere, del consumo de la “clase trabajadora”-.

En Argentina tenemos sobrada experiencia de períodos que caracterizamos con el rótulo genérico de “populistas”, en los que el gobierno de turno dilapida stocks acumulados (reservas externas tras la Segunda Guerra Mundial, los fondos de las cajas jubilatorias entre 1950 y 1990, la inversión hundida de empresas privatizadas entre 2003 y 2015) o aprovecha flujos transitorios (ganancias de términos del intercambio entre 2003 y 2008) para distribuirlos en forma de aumentos del gasto corriente.

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También hubo episodios de exceso de gasto por sobre su nivel de equilibrio intertemporal que se transformaron luego, inevitablemente, en crisis de deuda y defaults.

Menos frecuentes han sido los momentos en los que la economía crece a tasas elevadas, mientras los ingresos salariales y el empleo lo hacen a tasas mucho más modestas.

Podemos intentar identificar algunos períodos relativamente cortos en la Argentina -más claramente a comienzos del siglo XX-, una etapa de tasas muy altas de inversión, pero en otros países podrían asociarse a períodos algo más extensos de recuperación tras episodios dramáticos de guerra.

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Podemos intentar identificar algunos períodos relativamente cortos en la Argentina -más claramente a comienzos del siglo XX-, una etapa de tasas muy altas de inversión

El tramo más extenso que se documenta es en el Reino Unido -y que no precisamente puede imputarse a la salida de una guerra- es el así llamado la “pausa de Engels”, que duró aproximadamente medio siglo entre 1790 y 1840.

Durante esos largos años, la productividad y la economía crecieron a tasas muy elevadas (para la historia previa), mientras los salarios se estancaron. Recién después de este período, en el que las tasas de retorno al capital y las inversiones fueron excepcionalmente altas, los salarios convergieron a crecer con la productividad.

Vista dividida de una fábrica: lado izquierdo oscuro con máquinas paradas, lado derecho brillante con trabajadores y maquinaria en funcionamiento, con chispas.
Después de un período en el que las tasas de retorno al capital y las inversiones fueron excepcionalmente altas, los salarios convergieron a crecer con la productividad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Alguien podría pensar que lo que la Argentina experimenta en la actualidad -crecimiento económico con salarios estancados desde hace cerca de un año- tiene reminiscencias de una Engels’ pause, y que ello puede continuar así por algún tiempo, o incluso por bastante tiempo. Algo de eso hay, pero hay que tener en cuenta que conviven componentes estructurales y cíclicos, y que probablemente anticipan un escenario de “ajuste entre productividad e ingresos laborales” algo más corto.

A no desesperar: no serán 50 años, pero quizás esto se tome dos o tres años, o algo así. ¿Cuáles son los factores que llevarían a una “pausa” larga y cuáles pueden acortarla? El principal lastre viene del pasado: el país lleva 20 a 25 años de estancamiento de la productividad total factorial, y eso se compara con un mundo emergente y regional en el que esa tasa fue positiva y, en algunos casos, muy alta.

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El principal lastre viene del pasado: el país lleva 20 a 25 años de estancamiento de la productividad total factorial

Hacer el catch up requiere reestructurar y, por lo tanto, mucho capital, quiebras y tiempo. Pero ello no implica que volver a la productividad de fines de los ’90 tenga el premio mayor, tanto por el punto de partida como porque, además, ahora corremos con el desafío de pegar el salto a nuevas formas tecnológicas, IA y apertura al mundo mediante. La “puesta a punto”, por lo tanto, implica ahorrar (en sentido amplio) durante varios años.

Oficina moderna con empleados trabajando en computadoras, grandes pantallas mostrando gráficos y un panel digital en primer plano con alertas de ciberseguridad en español.
Ahora corremos con el desafío de pegar el salto a nuevas formas tecnológicas, IA y apertura al mundo mediante (Imagen Ilustrativa Infobae)

En lo coyuntural, es cierto, parte de la recuperación cíclica de la economía ya se ha dado (lo que implica que algo de productividad se recuperó), pero seguramente no toda a nivel sectorial. Por lo tanto, todavía hay margen en muchas actividades para crecer usando capacidad ociosa sin requerir mucho más empleo.

Una segunda pregunta es si, a partir de mejoras de productividad, nuestro sistema de relaciones laborales y jurídicas en general facilita o traba los procesos de ajuste cada vez que se enfrenta la necesidad de adaptarse a cambios de cualquier tipo.

Si la respuesta es que tenemos un régimen jurídico-laboral que es tanto o más flexible que el de nuestros competidores, entonces al catch up en productividad le habremos sumado una condición de flexibilidad que limita contingencias sobre los costos laborales.

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Hay margen en muchas actividades para crecer usando capacidad ociosa sin requerir mucho más empleo

Si, en cambio, la respuesta es “no estoy seguro todavía de un cambio en el régimen jurídico y laboral”, entonces la mejora del stock (subir productividad hasta la frontera de posibilidades) puede ser en parte compensada de manera negativa por amenazas sobre el flujo (incertidumbre sobre pasivos contingentes).

Lo anterior reúne cuestiones que pueden imponer una pausa más larga en los salarios medios, y naturalmente podemos agregar otros factores, como la interrupción de los procesos de inversión y crecimiento por cambios políticos hacia el distribucionismo que alteren el ritmo de catch up en productividad y nos lleven a otra secuencia de deterioro de productividad, como en décadas previas.

la tecnología, la apertura y nuestro pasado nos enseñan hacia donde debemos intentar ir esta vez (Foto: EFE)
la tecnología, la apertura y nuestro pasado nos enseñan hacia donde debemos intentar ir esta vez (Foto: EFE)

Pero hay también factores que pueden acortar los tiempos en que los salarios puedan mejorar con las ganancias de productividad. Entre ellos, el primero para destacar es la apertura de la economía argentina a grandes inversiones en minería metalífera y en hidrocarburos, así como el favorable cambio de políticas hacia la agricultura, que en conjunto ponen un piso al crecimiento agregado.

Si a ello se le suma un proceso sostenido de apertura y desregulación, políticas de equilibrio fiscal intertemporalmente sostenibles, y el hecho de que la población crece a tasas tan bajas (menos de 0,2% anual) que se aleja el temible escenario de una sobreoferta extraordinaria de trabajadores (alto desempleo), el tiempo de ajuste hacia un escenario de crecimiento de más sectores y mejores ingresos se acorta. En ese contexto pueden mejorar las expectativas, lo que a su vez permite traer al presente parte de los beneficios futuros.

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En suma, estas pocas líneas advierten sobre un proceso que requiere mejorar los retornos al capital por un tiempo, porque el pasado nos condena y lo que nos legaron nuestros “padres políticos” de los últimos 80 años es una economía de productividad mediocre, inestable e insostenible. Salir de ello nos lleva, nos guste o no, a un período del tipo que caracterizó a la Engels’ pause, aunque no tan dramático, porque la tecnología, la apertura y nuestro pasado nos enseñan hacia donde debemos intentar ir esta vez.

El autor es Director y Economista Jefe de FIEL. Esta nota se publicó en Indicadores de Coyuntura 686 de FIEL



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