INTERNACIONAL
Los comentarios de Trump sobre el papa abrieron un debate sobre su salud mental: la reacción de la Casa Blanca

Una serie de declaraciones deshilvanadas, difíciles de seguir y, a veces, absurdas, que tuvieron su punto culminante la semana pasada con su amenaza de «toda una civilización morirá esta noche» sobre destruir a Irán y su ataque al papa el domingo por la noche, «débil contra el crimen y terrible para la política exterior“, han dejado a muchas personas con la impresión de un autócrata trastornado y con delirio de poder.
La Casa Blanca rechazó esas apreciaciones y replicó que Trump es perspicaz y mantiene en estado de alerta a sus oponentes. Pero los estallidos del presidente han generado dudas sobre el liderazgo de Estados Unidos en tiempos de guerra. Aunque en otros momentos el país ha tenido presidentes cuya capacidad ha estado en escrutinio –el más reciente, el octogenario Joe Biden quien envejecía ante los ojos de la opinión pública–, en tiempos modernos no se había debatido de manera tan pública o detallada, ni con implicaciones tan profundas, la estabilidad de un mandatario.
Los demócratas, que desde hace tiempo han puesto en duda la aptitud psicológica de Trump, hicieron una nueva serie de llamamientos para invocar la Vigesimoquinta Enmienda de la Constitución estadounidense y remover del poder al presidente por incapacidad. Pero no se trata solo de una inquietud expresada por partidarios de izquierda, comediantes de televisión o profesionales de la salud mental, que hacen diagnósticos a distancia. Ahora, también puede escucharse de generales retirados, diplomáticos y funcionarios extranjeros. Y, lo que es más sorprendente, puede oírse incluso en la derecha, entre antiguos aliados del presidente.
La exrepresentante Marjorie Taylor Greene, la republicana por Georgia que rompió vínculos recientemente con Trump, abogó por usar la Vigesimoquinta Enmienda y argumentó en la cadena CNN que amenazar con destruir la civilización iraní no era «retórica severa, es locura“. Candace Owens, la personalidad de pódcasts de extrema derecha, lo llamó ”lunático genocida“. Alex Jones, el teórico de la conspiración y fundador de Infowars, dijo que Trump “balbucea y parece que al cerebro no le está yendo muy bien”.
Algunas de las dudas sobre el estado de Trump vienen de personas que en su día trabajaron con él y que desde entonces se han convertido en críticos. Incluso antes de la publicación sobre eliminar a una civilización, Ty Cobb, abogado de la Casa Blanca en el primer mandato de Trump, dijo al periodista Jim Acosta que el presidente es «un hombre que está claramente delirante» y que su reciente cadena de publicaciones beligerantes en las redes sociales a medianoche “reflejan el nivel de su locura”. Stephanie Grisham, exsecretaria de prensa de Trump en la Casa Blanca, escribió en internet la semana pasada que «está claro que no está bien“.
Trump contraatacó en una larga y airada publicación en las redes sociales que no irradiaba estabilidad serena precisamente. “Tienen una cosa en común: un bajo coeficiente intelectual”, escribió Trump sobre Owens, Jones, Megyn Kelly y Tucker Carlson. “Son personas estúpidas, ellos lo saben, sus familias lo saben y todo el mundo lo sabe”. Y les regresó la acusación sobre la locura: “Son LOCOS, PROBLEMÁTICOS y dirán lo que sea necesario por algo de publicidad ‘gratis’ y barata”.
El disenso sobre Trump en la derecha no se ha extendido al Congreso, donde los legisladores republicanos siguen siendo públicamente leales al presidente, ni ha llegado al gabinete, que tendría que aprobar cualquier invocación de la Vigesimoquinta Enmienda, por lo que ahora esa idea es intrascendente. Pero refleja el malestar cada vez mayor entre los estadounidenses, quienes han cuestionado en encuestas recientes la idoneidad de Trump, quien, a medida que se acerca a sus 80 años, ya es el presidente investido de mayor edad en la historia estadounidense.
Una encuesta de Reuters/Ipsos de febrero reveló que el 61 por ciento de los estadounidenses cree que Trump se ha vuelto más errático con la edad y solo el 45 por ciento afirma que es “mentalmente agudo y capaz de afrontar los desafíos”, en comparación con el 54 por ciento de 2023. Casi la mitad de los estadounidenses, el 49 por ciento, consideraron que Trump era demasiado grande para ser presidente cuando se les preguntó en una encuesta de YouGov en septiembre, un aumento frente al 34 por ciento en febrero de 2024, mientras que solo el 39 por ciento dijo que no era demasiado viejo.
Los demócratas han insistido en este tema en los días más recientes. Trump es «una persona extremadamente enferma» (senador Chuck Schumer, por Nueva York), está “desquiciado” y “fuera de control» (representante Hakeem Jeffries, por Nueva York) o, más rotundamente, «loco de atar» (representante Ted Lieu, por California). El representante por Maryland Jamie Raskin, escribió al médico de la Casa Blanca para solicitar una evaluación, y señaló “signos consistentes con demencia y deterioro cognitivo” y rabietas “cada vez más incoherentes, volátiles, profanas, desquiciadas y amenazadoras”.
Los defensores del presidente respondieron. Lo que los críticos llaman psicosis, ellos lo llaman estrategia.
“Trump sabe exactamente lo que hace”, escribió Liz Peek, columnista de The Hill y colaboradora de Fox News. “Trump seguirá utilizando una presión militar y diplomática maximalista (y a veces escandalosa) en su campaña para librar a Medio Oriente de la campaña de casi 50 años de terror de Irán”.
Trump, quien en su primer mandato se describió a sí mismo como «un genio muy estable» y se ha jactado con regularidad de superar pruebas cognitivas para detectar la demencia, descartó las críticas sobre su estado mental cuando un periodista le preguntó la semana pasada.
“No he oído eso”, dijo. “Pero si ese es el caso, tienen que tener más gente como yo, porque nuestro país ha sido estafado en el comercio, en todo, por muchos años hasta que yo llegué. Así que si es así, tendrán que tener más gente”.
Cuando se le pidieron más detalles, Davis Ingle, portavoz de la Casa Blanca, afirmó en un correo electrónico: “La agudeza del presidente Trump, su inigualable energía y su accesibilidad histórica contrastan con lo que vimos en los últimos cuatro años”. Argumentó que Biden había decaído física y mentalmente en ese tiempo y que The New York Times y otros medios de comunicación lo habían encubierto. (El Times cubrió ampliamente la salud y la edad de Biden en diversos artículos).
La estabilidad de Trump ha sido un tema recurrente desde que aspiró a la presidencia por primera vez en 2016. Numerosos psiquiatras y otros profesionales de la salud mental han emitido sus propias opiniones, incluso sin haber tenido la oportunidad de evaluarlo. John F. Kelly, el jefe de gabinete más longevo en la Casa Blanca durante su primer mandato, incluso compró un libro de 27 de esos especialistas titulado The Dangerous Case of Donald Trump, en un esfuerzo por comprender a su jefe, y llegó a la conclusión de que padecía una enfermedad mental.
No es la primera vez que se pone en duda la aptitud mental de un presidente. John Adams, Andrew Jackson y los dos Roosevelt fueron acusados de vez en cuando por sus enemigos políticos de estar desequilibrados.
Abraham Lincoln batalló con la depresión. Woodrow Wilson nunca volvió a ser el mismo después de un derrame cerebral. Lyndon B. Johnson oscilaba entre la energía maníaca y ataques de abatimiento. Ronald Reagan pareció tropezar hacia el final de su presidencia, y muchos se preguntaron si la enfermedad de Alzheimer anunciada años después podría haber empezado a afectarlo entonces.
Algunos admiradores de Trump lo han comparado con Richard M. Nixon, quien defendía lo que supuestamente llamaba “la teoría del loco”, dando instrucciones a Henry A. Kissinger, su asesor de seguridad nacional en las conversaciones de paz en Vietnam, para que dijera a los negociadores que el presidente era inestable e impredecible como herramienta de negociación para obtener un mejor acuerdo. Pero, en privado, algunos de los propios asesores de Nixon no creían que todo fuera una actuación.
En ocasiones, Trump ha intentado aprovechar su reputación demencial. “Hazles creer que estoy loco”, le dijo a Nikki Haley, su embajadora ante las Naciones Unidas durante su primer mandato, refiriéndose a los norcoreanos. “¿Sabes cuál es el secreto de un tuit realmente bueno?”, preguntó una vez a William P. Barr, entonces su fiscal general. “La cantidad justa de locura”.
Sin embargo, Trump declaró al New York Post la semana pasada que esta vez, al menos, no estaba fingiendo. “Estaba dispuesto a hacerlo”, dijo sobre su amenaza de destruir la civilización iraní.
La atención pública sobre el estado mental de Trump ha superado a la de casi cualquier otro presidente. “Además de Nixon, nunca ha habido este nivel de preocupación con el tiempo”, dijo Julian E. Zelizer, historiador de Princeton y editor de un libro sobre el primer mandato de Trump.
De hecho, la situación actual eclipsa incluso a la de Nixon. A diferencia de la década de 1970, “gran parte de esto está sucediendo en público”, especialmente con las redes sociales y la televisión, dijo Zelizer. Y, añadió, “como presidente que naturalmente hace caso omiso de cualquier límite de seguridad o sentido del decoro, Trump se siente mucho más libre, incluso que Nixon, para dar rienda suelta a su rabia interior y actuar por impulso”.
En su segundo mandato, Trump parece aún menos moderado y por momento más incoherente. Utiliza más palabras vulgares, habla por más tiempo y con frecuencia hace comentarios más basados en fantasías que en hechos. Sigue diciendo que su padre nació en Alemania, cuando en realidad nació en el Bronx. Repite una historia inventada sobre su tío, profesor del MIT, en la que decía que le dio clases al terrorista conocido como el Unabomber.
Divaga por tangentes singulares: una divagación de ocho minutos en una recepción navideña sobre serpientes venenosas en Perú, una larga digresión durante una reunión del gabinete sobre los rotuladores Sharpie, una interrupción en una actualización sobre la guerra en Irán para elogiar las cortinas de la Casa Blanca. Ha confundido Groenlandia con Islandia y más de una vez se ha jactado de haber puesto fin a una guerra ficticia entre Camboya y Azerbaiyán, dos países separados por más de 6000 kilómetros. (Evidentemente, se refiere a Armenia y Azerbaiyán).
Incluso antes de arremeter contra el papa León XIV el domingo por la noche, y de publicar una imagen de sí mismo como una figura parecida a Jesús antes de borrarla, Trump había escandalizado a muchos con sus arrebatos contra sus críticos. Acusa de sedición, delito castigado con la muerte, a quien provoca su enfado. De manera peculiar dijo que el director de Hollywood Rob Reiner, quien murió supuestamente apuñalado por su hijo, fue asesinado «debido a la ira que causó» al oponerse a Trump. Cuando murió Robert S. Mueller III, exdirector del FBI y fiscal especial, Trump dijo: «Bien, me alegro de que haya muerto“.
Recientemente, declaró que “el nuevo presidente del régimen de Irán” estaba «mucho menos radicalizado y era mucho más inteligente que sus predecesores“. Excepto que el nuevo presidente de Irán es el mismo que el anterior. No ha habido ningún cambio de presidente. Es posible que Trump se refiriera al nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jameneí, pero se le considera de línea aún más dura que su padre, el ayatolá Alí Jameneí, quien murió en la guerra.
Una diferencia con respecto al primer mandato es que hay pocos asesores como Kelly, si es que hay alguno, que consideren que es su responsabilidad evitar que Trump vaya demasiado lejos. “Cuando hace lo que hace, todos los que lo rodean miran abajo y no dicen nada”, dijo Zelizer. “A diferencia del primer mandato, ni siquiera parecen maniobrar tras bastidores para detenerlo”.
Pero puede haber margen político para ello con su base. “Hay un elemento de la política estadounidense en la era de la polarización, sobre todo dentro del Partido Republicano, al que le gusta este estilo de liderazgo”, dijo Zelizer. “¿Qué puede haber más antisistema que quien está dispuesto a estar fuera de control?”.
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Peter Baker es el corresponsal principal de la Casa Blanca para el Times. Está cubriendo su sexta presidencia y a veces escribe artículos de análisis que ponen a los presidentes y sus gobiernos en un contexto y marco histórico más grandes.
Donald Trump, EE.UU., casa blanca, salud mental
INTERNACIONAL
GOP’s freshman firebrand goes viral targeting ‘utterly intellectually indefensible’ DEI policies

NEWYou can now listen to Fox News articles!
Texas Republican Brandon Gill has emerged as one of the House GOP’s most effective digital communicators, turning pointed committee questioning into viral moments that reach millions at a time when commanding attention online has become nearly as valuable as controlling the House floor.
The 32-year-old freshman lawmaker’s talents have quickly elevated his profile within the Republican conference, earning praise from colleagues who view him as a rising conservative voice and potential future leader while helping him build an audience far beyond Capitol Hill.
«You can go in there ,and I can yell and scream at a witness. I can give a massive soliloquy about whatever political views happen to be at the front of my mind that day, but whenever you have a witness on the other side of the witness stand who is sworn in, they can’t lie to you, or they’re not supposed to, it’s a huge opportunity to be able to just ask probing questions about what they believe, what they’re doing with our tax dollars, about ideologies that they are pushing or that the left has been pushing,» Gill said of his strategy.
«I think that so much of what the left believes in … is utterly intellectually indefensible. So, what I try to do is to ask probing questions that really get to the heart of whatever issue — we can take DEI as an example — try to ask probing questions that strike at the heart of what the left is actually advocating for.»
WATCH: BRANDON GILL CORNERS LAW SCHOOL GATEKEEPER WITH DEI QUESTION SHE WON’T ANSWER
Rep. Brandon Gill, R-Texas, leaves a House Republican Conference caucus meeting in the Capitol May 6, 2025. (Bill Clark/CQ-Roll Call, Inc via Getty Images)
And Gill’s supporters have lauded him for doing just that.
As chairman of the House Oversight Committee’s new Task Force on Defending Constitutional Rights and Exposing Institutional Abuses, he’s already grilled the director of the Smithsonian’s National Museum of American History and the president of the American Bar Association.
During one notable moment, Gill clashed with the museum director over an exhibit arguing that Mickey Mouse’s creation was rooted in racism.
«The left has weaponized DEI, I think, to politicize American institutions like the Smithsonian or like law schools. And that’s a problem. We’re a country that believes you should receive your just desserts,» Gill said. «You should receive what you deserve regardless of the color of your skin. And that is something that everybody ought to be able to get behind.»
Critics argue Gill’s rapid-fire questioning prioritizes viral moments over nuanced policy discussions. Shaun Harper, a University of Southern California professor who clashed with Gill during a House hearing on DEI, later wrote that the congressman repeatedly interrupted his attempts to provide context, insisting on yes-or-no answers. Supporters, meanwhile, say Gill’s pointed questioning exposes the ideological underpinnings of progressive policies.
The Republican millennial grew up on a cattle ranch in West Texas and lives in the town of Flower Mound with his wife and two young children while representing the northern part of the state.
DEMOCRATS LURE ‘POLITICALLY HOMELESS’ GEN Z TOWARD SOCIALISM — A COUNTERATTACK IS TAKING SHAPE
He’s also one of the most recognizable faces in a wave of young people who are changing the face of the GOP, which had long been known as the party of old age.
Gill argued it comes down to the left’s growing number of cultural landmines.
«So, you have the left forcing, you know, children in high school to believe that men can get pregnant, or telling, you know, college students, who just want to, like, live a normal life and have a good time that they’re racist or they have implicit transphobia,» Gill said.
«And then you look at the other side of the aisle and Republicans, by and large, are much more laid back. They’re much more nice. They’re not going around calling everybody they see racist or sexist. They’re just normal people.
«We’re not the party who’s going to deride you and to slander you. We’re the party that I think has much more open arms towards young people.»
And among many of his House GOP colleagues, that does indeed seem to be how Gill comes across. Fellow Republicans have called Gill low-key and easy to talk to in person, a far cry from his intense persona in the hearing room.
Several have also said they see Gill having a bright future on Capitol Hill.
REP GILL CHALLENGES ‘GENUINELY INSANE AND OBJECTIVELY OFFENSIVE’ DEMOCRATIC SOCIALISTS AFTER VIRAL HEARING
One House Republican, granted anonymity to speak candidly, told Fox News Digital, «He is a pretty humble guy. I always enjoy talking with him on the [House floor].
«He clearly does his homework and a great job preparing questions and exposing the left in committee,» that Republican said. «I can see him as the next U.S. senator from Texas.»
Another GOP lawmaker also complimented Gill’s readiness and said he would style him as a «future Jim Jordan,» referencing the House Judiciary Committee chair who’s been a leader of the conservative movement for years.
Jordan, R-Ohio, also happens to be one of the House Republicans Gill said he looks up to the most.
«I would say there’s a few members that I particularly look up to. One of them is Jim Jordan, who’s the chairman of the House Judiciary Committee. I think he does a brilliant job of exposing the left, and he’s somebody who just never misses. He always makes his point very clearly and succinctly. Somebody else I look up a lot is Byron Donalds, who is going to be the next governor of Florida, a brilliant guy,» Gill said.
Jordan told Fox News Digital that Gill was «an excellent addition to both the Judiciary and Oversight Committees and to our conference.»
«He’s got a remarkable ability to relay our message to the American people,» Jordan said.
Rep. Andy Harris, R-Md., chairman of the House Freedom Caucus, of which Gill is a part, praised the young congressman as a «rising star.»
«He’s putting the left in the hot seat, exposing Democrat delusions with simple, devastating questions,» Harris told Fox News Digital. «He’s showing America the corruption the Freedom Caucus is determined to root out.»
And Gill is rising quickly in the right-wing group, getting a featured speaking slot at the caucus’s 10-year anniversary last year.
But Gill has made headway with rank-and-file Republicans as well, winning the position of «class president» among his fellow first-term GOP lawmakers.
Asked where he thought that would take him in the future — whether a committee gavel or even a role in House GOP leadership — Gill would not say.
«Right now, I just want to do a good job where I’m at and make sure that Republicans can maintain control of the House. We have a huge opportunity to defy history and make sure that we continue doing the great work, the investigations, the hearings and the legislation that we’ve been doing for the past year and a half, for another two years,» Gill said, adding that he particularly enjoyed serving on the House Judiciary Committee.
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While the Texas Republican’s critics, mainly on the left, paint him as far-right and divisive, Gill views the criticism as validation.
«I would say, first and foremost, I do believe that if the left isn’t criticizing me, then I’m not doing a good job, and I’m not being effective. The left only attacks people that they believe are making a difference,» Gill said.
«Secondly, I would ask Democrats who are critical of me or of the hearings that we do to simply imagine that they’re in the witness stand and actually defend, intellectually defend, the views that they have. If you believe that DEI is a righteous endeavor, please explain to the American people in a simple and straightforward way why racial quotas are good, how that promotes meritocracy, how that makes America better off.»
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INTERNACIONAL
Cómo cazan los tiburones ballena: cámaras submarinas revelan sus impactantes estrategias de alimentación

A 70 metros bajo la superficie de Ningaloo, en Australia Occidental, un tiburón ballena cruza el azul profundo en busca de alimento. Lo que nadie había visto hasta ahora ocurre frente a una diminuta cámara instalada en su aleta dorsal: el pez más grande del mundo nada tras una nube de kril, cambiando súbitamente su estrategia de caza en un entorno donde la comida escasea. La escena, registrada por un equipo científico internacional, redefine lo que se creía saber sobre la alimentación de esta especie y abre nuevas preguntas sobre su adaptación y supervivencia.
El tiburón ballena mide comúnmente entre 12 y 18 metros de largo, aunque los adultos más grandes pueden superar los 18 metros y el ejemplar más grande registrado alcanzó los 18,8 metros. Desde hace décadas, la mayor parte de lo que se conoce sobre el comportamiento de estos enormes peces proviene de observaciones superficiales realizadas desde botes o mediante snorkel. Pero estos métodos solo permiten estudiar una fracción mínima de su vida, gran parte de sus comportamientos bajo la superficie sigue siendo un misterio.
En la nueva investigación, publicada en la revista Marine Biology, los científicos recurrieron a etiquetas electrónicas equipadas con cámaras y sensores de movimiento de alta resolución. Estos dispositivos se fijaron en la aleta dorsal de ejemplares juveniles cerca de Ningaloo, un reconocido sitio de agregación de la especie ubicado sobre la costa oeste de Australia Occidental, a unos 1.200 kilómetros al norte de Perth, junto al Océano Índico. Las cámaras permanecieron en los animales durante 24 horas y luego se desprendieron automáticamente, facilitando la recuperación de los datos sin afectar a los tiburones.
El impacto del experimento fue inmediato: por primera vez, el equipo pudo observar de cerca cómo los tiburones ballena alternan entre distintos modos de caza a lo largo de toda la columna de agua, desde la superficie hasta profundidades de 70 metros.
Uno de los hallazgos más reveladores contradice la creencia tradicional de que los tiburones ballena solo se alimentan en la superficie. “Descubrimos que los tiburones ballena usan una mezcla de varios comportamientos de alimentación a lo largo de toda la columna de agua y junto al fondo marino”, explicaron los investigadores en The Conversation.
El análisis de los videos, junto a la revisión de más de 100 estudios científicos previos, permitió construir el mayor catálogo de conductas de la especie hasta el momento, con 36 comportamientos distintos identificados. Entre ellos, destaca el “deslizamiento lento” cerca del fondo, en el que el animal avanza con la boca abierta, y la “caza activa” en la superficie, cuando persigue enjambres densos de kril, su presa favorita. Es decir, el tiburón ballena adapta su forma de comer según la densidad de alimento disponible en su entorno.
La explicación de este fenómeno es directa: muchas veces, los tiburones ballena optan por conductas de bajo esfuerzo para alimentarse en aguas donde la densidad de presas es baja, y solo despliegan estrategias más activas cuando encuentran bancos abundantes de kril. “Es como picotear de la despensa mientras decidís qué vas a cocinar para la cena”, resume la autora principal del estudio, Christine Barry.

El trabajo revela que los tiburones ballena presentan una flexibilidad de forrajeo excepcional, mayor que la detectada en otros grandes filtradores como el tiburón peregrino o las ballenas. Esta variedad podría explicar cómo la especie logra sobrevivir en aguas tropicales, donde el alimento suele estar disperso y en cantidades limitadas. Es decir, la amplitud de estrategias alimenticias se convierte en una ventaja crucial en hábitats impredecibles.
“Si los investigadores logran colocar más cámaras en tiburones ballena en otros puntos del mundo, seguramente surgirán nuevos hallazgos y el conocimiento sobre esta especie seguirá creciendo”, concluyen los autores.

La investigación no solo documentó la caza activa de kril en la superficie, un comportamiento nunca antes filmado desde la perspectiva del animal, sino que también identificó seis modos principales de alimentación de bajo esfuerzo. Este hallazgo sugiere que la especie pasa la mayor parte del tiempo “snackeando” en aguas pobres en alimento, a la espera de encontrar una concentración significativa de presas.
Las cámaras, al registrar tanto el entorno como el movimiento del tiburón, permitieron correlacionar imágenes con datos precisos sobre la profundidad y la velocidad del animal. Así, los científicos lograron construir un etograma —un inventario de conductas— con un nivel de detalle sin precedentes. Es decir, una lista organizada que describe cada comportamiento observado y su contexto.
Otro estudio, publicado el año pasado en Frontiers in Marine Science reveló que casi el 77% de los tiburones ballena presentaban heridas causadas por actividades humanas. Durante trece años, un equipo de científicos reunió información en Bird’s Head Seascape, un área marina ubicada en el extremo noroeste de la isla de Nueva Guinea, dentro de la provincia de Papúa Occidental, Indonesia. Esta región alberga una de las mayores poblaciones de tiburón ballena del planeta, que se congregan en aguas donde abundan plataformas llamadas «bagans».
Se trata de estructuras de madera y flotadores instaladas por los pescadores locales, que colocan grandes redes bajo estas plataformas. Por las noches, luces potentes atraen bancos de peces como anchoas y sardinas.
Cuando los peces se agrupan bajo el bagan, los pescadores levantan la red y los capturan. Los tiburones ballena, atraídos por la actividad y los restos de carnada, se acercan a estas plataformas y quedan expuestos a golpes y cortes con redes, sogas o las propias estructuras. Hoy esos animales lucen cicatrices como evidencia de la convivencia forzada con la pesca y el turismo.
“Las cicatrices y lesiones más comunes aparecen por el contacto con bagans y barcos turísticos, y muy pocas veces por depredadores naturales”, explicó Edy Setyawan, del Instituto Elasmobranch de Indonesia y autor principal del estudio. El 80% de las heridas analizadas surgieron por interacción con estructuras o embarcaciones humanas, y no por otros animales.
Según los e, las zonas donde hay turismo y bagans concentran a los tiburones jóvenes, y allí se ven la mayoría de las lesiones.
En la población observada predomina una mayoría de machos jóvenes, mientras que las hembras adultas son muy escasas. Esto sugiere que las hembras suelen permanecer más lejos de la costa, posiblemente en mar abierto, donde hay menos redes y menos actividad humana.
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La ola de calor en Europa dejó casi 20.000 muertos sólo en junio, en uno de los veranos más mortíferos de las últimas décadas

Europa vivió a finales de junio algunos de los días más mortíferos de lo que va del siglo. La ola de calor que se sufrió en buena parte del occidente europeo entre el 22 y el 28 de junio había provocado, dijeron poco después las autoridades, unos 3.000 muertos. Aquellos datos eran preliminares. Ahora han vuelto a actualizarse (y todavía no son definitivos, porque los sistemas de vigilancia epidemiológica revisan sus estimaciones a medida que incorporan certificados de defunción retrasados) y multiplican prácticamente por seis aquella cifra.
EuroMOMO, la red que centraliza los datos de las autoridades sanitarias nacionales, estima que en realidad pudieron ser casi 20.000 los fallecidos por la ola de calor de aquellos días. Eso convertiría aquella semana en la más mortífera en Europa desde la histórica ola de calor de 2003, por encima de cualquier semana de la pandemia del covid-19. Los datos se extraen de calcular el exceso de muertes con respecto a períodos iguales de años anteriores sin olas de calor.
El Instituto Robert Koch alemán revisó esta semana al alza su primera estimación y ahora calcula que la ola de calor se llevó a 5.120 personas. La mayoría, 4.270 víctimas mortales, tenía más de 75 años. En Alemania la ola de calor provocó un duro debate político. Los ecologistas criticaron con dureza al primer ministro Friedrich Merz, que desde que llegó al poder ha reducido la financiación destinada a políticas de protección frente al cambio climático justo cuando esos episodios extremos aumentan de intensidad y de frecuencia.
Alemania, desde la llegada de Merz, es uno de los países que más presiona en Bruselas para diluir los compromisos europeos de lucha contra la crisis climática y permitir que las empresas puedan seguir contaminando durante más tiempo y pagando menos por ello. Los eurodiputados del partido de Merz también están entre los que más critican todo el Pacto Verde Europeo porque consideran que daña la competitividad de la industria europea.
Francia fue el país en el que la revisión de datos ha sido más espectacular. Durante el primer balance, publicado poco después de la ola de calor, las autoridades sanitarias francesas estimaron en unos 2.000 el exceso de fallecidos achacables al intenso calor. Pero esta semana aumentaron aquella primera estimación hasta 5.764 fallecidos contando desde el 17 hasta el 2 de julio. Es un 36,2% de muertes más de lo esperado en esas fechas. Un tercio del exceso de muertes se produce en la región de París, que no concentra ni el 20% de la población francesa.
Bélgica, con una población de 11,6 millones de habitantes (17% de la población francesa o 14% de la alemana) sufrió entre el 18 y el 29 de junio un exceso de mortalidad de casi 2.000 decesos.
Las autoridades sanitarias aseguran que el país sufrió en esos días la mayor mortalidad diaria de su historia reciente. El 27 de junio murieron al menos 640 belgas debido a la ola de calor, un dato al que no se llegó ni en lo peor de la pandemia de covid. Para los belgas fue la peor ola de calor de su historia en términos de víctimas mortales.
España, que multiplica casi por cinco la población belga, sufrió relativamente menos víctimas. En parte porque la Península Ibérica está acostumbrada a olas de calor y por lo tanto mejor preparada. Más allá del uso masivo de climatización para refrescar viviendas, lugares de trabajo, escuelas, transportes públicos y hospitales, en buena parte del país las viviendas se construyen para que se calienten lo menos posible. En el norte de Europa es al revés, se construyen para que se calienten todo lo posible con el sol.
El dato español roza los 1.000 muertos debidos a la ola de calor, a falta de una estimación definitiva en las próximas semanas. Los españoles vivieron el segundo mes de junio más caluroso de su historia con una temperatura media 3,2 grados superior a la media de ese mes.
Las autoridades británicas no quieren todavía cerrar cifras, pero hablan de varios miles de muertes adicionales, sobre todo en el sur de Inglaterra y Gales. Lo que sí se sabe ya es que el Servicio de Ambulancias de Londres registró durante la última semana de junio el mayor número de llamadas por emergencias potencialmente mortales de toda su historia y que los hospitales de la capital tuvieron que activar planes extraordinarios para atender una avalancha de pacientes muy superior lo normal.
Italia es el único país de Europa occidental que todavía no publicó cifras, pero las autoridades regionales sí dijeron ya que habían tenido aumentos de hospitalizaciones y de fallecimientos.
La Organización Mundial de la Salud y la Comisión Europea llevan años avisando de que estas olas de calor en Europa serán cada vez más frecuentes, más intensas y durarán más tiempo. El viejo continente es la región del mundo que más rápidamente se caliente, el doble que la media mundial. A partir del lunes empieza la siguiente ola de calor, con temperaturas rozando de nuevo los 40 grados en todo el sur del continente y hasta la mitad de Francia o Alemania. Bruselas espera 34 grados el próximo jueves.
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