ECONOMIA
Los salarios registrados aumentaron 3,5% en abril y le ganaron a la inflación

El poder adquisitivo de los trabajadores argentinos mostró una señal positiva en abril. Tras el mal resultado de marzo, los salarios registrados crecieron por encima del nivel general de precios y tuvieron su mayor suba mensual desde el inicio del año.
Según un informe publicado por el Indec por el organismo, los ingresos de los empleados formales tuvieron un aumento del 3,5% en el cuarto mes del año. La inflación de abril, medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), fue de 2,6%, lo que implica una ganancia real de casi un punto porcentual para el conjunto de los trabajadores relevados por la estadística oficial.
El crecimiento de abril estuvo impulsado principalmente por el sector privado. Los trabajadores registrados del sector privado obtuvieron una suba mensual de 4 por ciento. El sector público, en cambio, tuvo un incremento más moderado: 2,3% en el mes, con diferencias significativas según el nivel de gobierno.
Dentro del Estado, los empleados de las administraciones provinciales tuvieron una actualización de 2,5% en abril, en tanto que los del subsector nacional registraron apenas 1,6%. Esta brecha entre jurisdicciones refleja distintos calendarios de negociación y capacidades fiscales, y es una constante que el índice viene registrando desde hace varios meses.
El buen dato de abril, sin embargo, no alcanza para revertir el balance del primer cuatrimestre. En los primeros cuatro meses del año, el total del sector registrado acumuló una suba de 10,7%, por debajo del 12,3% que registró la inflación en el mismo período. Eso implica que, pese a la recuperación de abril, los trabajadores formales terminaron el cuatrimestre con una pérdida real en sus ingresos.

El desglose por sector muestra matices. El privado registrado acumuló entre enero y abril un alza de 10,1%, mientras que el público llegó a 12,0%. Este último logró prácticamente empatar con la inflación del período, en tanto que el privado quedó cerca de dos puntos por debajo. En ambos casos, el punto de partida es diciembre de 2025.
En la medición respecto del mismo mes del año anterior, el sector registrado mostró en abril una variación de 29,4%, por debajo del 32,4% de inflación interanual registrado ese mes. Tanto el privado como el público quedaron en terreno similar: 29,3% y 29,6%, respectivamente. Es decir, medidos contra doce meses atrás, los salarios formales todavía no logran ponerse a la par de los precios.
Dentro del Estado, la situación del subsector nacional es la más delicada. Sus empleados acumulan desde diciembre una suba de 10,3%, la más baja de todos los sectores relevados, y registraron en abril una variación interanual de apenas 23,1%, muy por debajo de la inflación de ese mes. El subsector provincial, en cambio, muestra números más favorables: 12,5% acumulado en el año y 32,1% en la comparación interanual, lo que le permitió superar levemente al IPC en los últimos doce meses.

Esta diferencia entre jurisdicciones tiene consecuencias directas sobre el poder de compra de los trabajadores estatales. Quienes se desempeñan en la administración nacional perdieron terreno frente a los precios tanto en el mes como en el año, mientras que los provinciales lograron, al menos en términos interanuales, mantener o mejorar levemente su poder adquisitivo.
El resultado de abril representa una mejora respecto de lo ocurrido en los meses previos. En marzo, el total del sector registrado había subido 3,0%, pero la inflación de ese mes fue más alta ese mes (3,4%), lo que derivó en una pérdida real. En febrero, la suba había sido de apenas 1,8%, contra un IPC de 2,9%. El salto de abril —impulsado sobre todo por las paritarias del sector privado— rompe esa tendencia negativa, aunque un solo mes no define una recuperación sostenida.
Es importante aclarar que el índice de salarios del Indec mide la evolución de las remuneraciones pagadas, con independencia de cambios en la cantidad de horas trabajadas, ausentismo o premios por productividad. El sector privado registrado representa el 62,65% del índice del sector registrado, y el público el 37,35% restante.
El informe también mide la evolución de los salarios informales, pero lo hace con un retraso de cinco meses, por lo que los números son difícilmente comparables con lo que está ocurriendo con los precios en la actualidad.
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ECONOMIA
La fórmula para matar la inflación y reactivar la economía

Los datos fiscales de enero del 2024 tomaron por sorpresa al propio ministro, que entonces llamó al Presidente y transmitió la novedad: el equilibrio fiscal se había alcanzado antes de lo esperado. El fogonazo hiperinflacionario del cambio de gobierno había producido la paradoja del electrodoméstico; el candidato que había llegado prometiendo la motosierra, saneaba las cuentas con una licuadora, que él mismo había ayudado a encender levantando la mano en el congreso para borrar de un plumazo la recaudación del impuesto a las ganancias de la cuarta categoría, lo que hizo subir el rojo de las cuentas públicas sobre finales del 2023 y le causó el primer enfrentamiento con los gobernadores que le reclamaron reinstalarlo, para no perder coparticipación.
Lo cierto es que Javier Milei se abrazó tan fuerte al equilibrio presupuestario que incluso aceptó pagar un enorme costo político congelando los salarios de los residentes del hospital de niños más prestigioso de América Latina, por menos de una décima parte de un punto del PBI. El mensaje se leyó fuerte y claro; “no hubo en los últimos 40 años, ni habrá en las próximas cuatro décadas, ningún presidente tan comprometido con el ancla fiscal”.
Con el fin de la emisión para financiar el déficit y ayudada por la tablita cambiaria, la inflación se derrumbó hasta abril del 2025 y siguió cayendo una vez liberado el tipo de cambio y eliminado el cepo para las personas físicas. Pero en junio, el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas con el FMI, forzó al Gobierno a cambiar la política monetaria; el BCRA empezó a controlar agregados y la tasa de interés se puso tan volátil como lo indican los manuales de la facultad. Después vino el riesgo electoral y el programa monetario y cambiario quedó en una trampa, porque por un lado se había comprometido a la acumulación de reservas, pero por el otro tenía un mecanismo de bandas que obligaba al Central a funcionar como un cajero automático de dólares, cuando la paridad pasaba el límite superior de intervención. El revés electoral del oficialismo en septiembre derrumbó la demanda de dinero y aceleró el proceso de dolarización, pero la desmonetización de la economía no se detuvo siquiera en octubre, a pesar de que las urnas dieron entonces un espaldarazo a los libertarios.
La aceleración de la inflación hundió los salarios reales en la segunda mitad del 2025 y mató la demanda de crédito, quitándole al consumo sus dos principales motores. La volatilidad de tasas hacía daño por el lado de la oferta penalizando los stocks y enfriando la actividad. Para abril, el Banco Central ensayó otro cambio en su política monetaria y, aunque decía que seguía controlando la cantidad de dinero, en la práctica armó un corredor de pases activos que planchó la tasa. Por fortuna, más por el timming de los precios regulados y por los shocks estacionales, que por la errática política monetaria, la inflación cedió en el cuarto y el quinto mes del año.
Si los precios continúan en relativa calma durante junio, como lo muestran las mediciones de alta frecuencia de las consultoras privadas, para cuando termine el mundial la economía habrá hilado tres meses consecutivos de baja de la inflación y es plausible pensar que entonces se recuperen los salarios y reviva la demanda de crédito, empujando la reactivación de la economía en el segundo semestre, pero tan pronto empiece el ruido político del 2027, el fantasma del “riesgo kuka” golpeará otra vez la puerta.
El acta de defunción del principal problema económico argentino de los últimos 20 años depende de la irrelevancia de la próxima elección. En Brasil, en Chile, o en Uruguay, también pasaba en los 80 lo mismo que acá, pero hoy la izquierda y la derecha alternan sin que se hunda la demanda de dinero cuando ganan los que quieren más gasto público o amenazan con más regulaciones sobre los mercados. La clave es que ellos tienen un banco central independiente, de suerte que la política monetaria no depende del gobierno de turno.
Nosotros somos los únicos latinoamericanos, además de Venezuela, que tenemos problemas con la inflación y seguimos insistiendo en nuestra capacidad de hacer cosas distintas a las que hacen todos los países que terminaron con el flagelo. Al borde de una hiper, con el Banco Central estallado de pasivos remunerados y el balance enfermo, el ejecutivo tenía un argumento para concentrar el poder de la política monetaria en cabeza del ministro de economía, pero resuelto ese problema y luego de dos temporadas repartiendo “utilidades” al tesoro, la felicitación del presidente al ministro por el dato de la inflación de mayo es un desatino innecesario. Pensemos que la moneda es una institución basada en la confianza y si el presidente se atribuye la política monetaria, entonces la moneda refleja la confianza en su gobierno, que naturalmente será volátil.
El acta de defunción del principal problema económico argentino de los últimos 20 años depende de la irrelevancia de la próxima elección
Para que la próxima elección resulte monetariamente irrelevante y se termine para siempre la inflación en Argentina necesitamos una regla muy simple; que nunca más un presidente de la nación pueda nombrar, ni mucho menos despedir, a un director o al presidente del Banco Central.
Hay varias fórmulas posibles para esa arquitectura, pero la que más me gusta es una regla simple: que los diez principales bancos del país según volumen de depósitos nombren cada uno a un director y que entre ellos elijan al presidente. En paralelo, en el ámbito del ministerio de economía, una superintendencia de entidades financieras, sin poder sobre la política monetaria, regularía el normal funcionamiento del sistema.
Idealmente, esa tecnología debería estar protegida por la constitución, pero hasta que tengamos una nueva carta magna puede hacerse por ley. Es cierto que un nuevo gobierno con mayoría parlamentaria podría afectar la independencia del central, pero, como ocurrió con la norma que derogó el régimen de convertibilidad, los responsables de ese cambio se convertirían en muertos políticos, porque la sociedad los condenaría por atacar la estabilidad.
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ECONOMIA
El PBI creció 2,3% en el primer trimestre y Caputo celebró un «nuevo récord histórico»

La economía argentina volvió a mostrar signos de expansión durante el inicio de 2026. Según informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Producto Bruto Interno (PBI) registró un crecimiento de 2,3% interanual en el primer trimestre del año y avanzó 0,7% en la comparación desestacionalizada frente a los últimos tres meses de 2025.
Con este resultado, la actividad económica acumuló cinco trimestres consecutivos de crecimiento interanual, consolidando la recuperación iniciada tras la fuerte contracción registrada durante la primera parte de la gestión de Javier Milei.
Los datos oficiales muestran que el desempeño del período estuvo explicado principalmente por el fortalecimiento del consumo privado, mientras que la inversión volvió a exhibir un retroceso, convirtiéndose en uno de los pocos componentes de la demanda que no acompañó la recuperación.
«Récord histórico»: el mensaje de Caputo tras el dato del PBI
El ministro de Economía Luis Caputo se hizo eco de los datos oficiales y publicó un tuit en el que destacó que «el nivel de actividad alcanzó un nuevo récord histórico en el primer trimestre de 2026».
«En el primer trimestre de 2026, el Producto Bruto Interno (PIB) creció 0,7% trimestral desestacionalizado y 2,3% en relación a igual período de 2025, alcanzando un nuevo máximo histórico tanto en la serie desestacionalizada como en el indicador tendencia-ciclo», señaló Caputo en X.
Y detalló que «el indicador tendencia-ciclo creció por octavo trimestre consecutivo, reflejando la robustez del ciclo expansivo que atraviesa la economía».
«Al igual que el PIB, el consumo privado alcanzó un máximo histórico tanto en la serie desestacionalizada como en el indicador tendencia-ciclo».
«El crecimiento del nivel de actividad registró una alta difusión, con 12 de los 16 sectores de actividad registrando expansión en relación al primer trimestre de 2025″, sostuvo Caputo.
Y concluyó: «Entre los componentes de la demanda agregada, las exportaciones y el consumo privado crecieron 9,8% y 2,7% en la comparación interanual, respectivamente, en tanto la inversión, las importaciones y el consumo público exhibieron una variación interanual negativa de 11,6%, 7,5% y 0,9%, respectivamente».
El mensaje de Luis Caputo tras el dato del PBI de INDEC
El consumo sostuvo el crecimiento, mientras la inversión volvió a caer
El informe del INDEC refleja que el principal motor de la actividad durante el primer trimestre fue el consumo de los hogares, que logró compensar el menor dinamismo de otros componentes de la economía.
En contraste, la inversión volvió a registrar una caída, prolongando una tendencia que continúa siendo uno de los principales desafíos para consolidar un crecimiento de largo plazo. La evolución de este indicador es seguida de cerca por economistas y empresas, ya que representa uno de los factores clave para ampliar la capacidad productiva y sostener la expansión económica.
Aun así, la mejora del consumo permitió que el nivel de actividad mantuviera una trayectoria positiva tanto frente al mismo período del año pasado como respecto del cierre de 2025.
Las exportaciones crecieron casi 10% y apuntalaron la actividad
Otro de los factores que contribuyó al crecimiento del PBI fue el desempeño del sector externo.
De acuerdo con el organismo estadístico, las exportaciones aumentaron 9,8% interanual, impulsadas principalmente por la recuperación de sectores vinculados a la producción primaria y a la generación de divisas.
Ese comportamiento también quedó reflejado en el análisis por sectores de actividad. Según el INDEC, el agro fue el rubro que más aportó al crecimiento económico, con una expansión de 18,1% respecto del primer trimestre de 2025.
Detrás se ubicó el sector de electricidad, gas, agua, energía y minería, que registró un incremento de 12,3%, favorecido por la mayor producción energética y el crecimiento de la actividad minera.
Los datos publicados por el INDEC muestran que la actividad continúa creciendo, aunque con un ritmo más moderado que el observado en algunos trimestres anteriores.
En la medición desestacionalizada, el avance de 0,7% confirma que la economía siguió expandiéndose respecto del cierre de 2025, aunque en un contexto donde algunos indicadores comienzan a mostrar una desaceleración y persisten diferencias entre sectores.
Mientras el consumo privado, las exportaciones y actividades como el agro y la energía sostienen el crecimiento, la evolución de la inversión aparece como uno de los principales interrogantes para los próximos meses, en un escenario donde el Gobierno apuesta a que la estabilidad macroeconómica impulse una mayor llegada de capitales y nuevos proyectos productivos.
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ECONOMIA
Cuánto cobra un repositor de Carrefour, Coto y Jumbo: de cuánto es el sueldo en julio de 2026

Los repositores que trabajan en Carrefour, Coto, Jumbo y otras grandes cadenas cobrarán más de $1,25 millones en julio de 2026. El monto surge del último acuerdo paritario que cerró Empleados de Comercio, el gremio que conduce Armando Cavalieri.
Estos trabajadores cumplen una función clave en el día a día de supermercados y autoservicios. Abastecen góndolas, ordenan mercadería, controlan stock y mantienen la operación andando durante toda la jornada.
Sin embargo, no existe una categoría específica para ellos dentro del Convenio Colectivo de Trabajo 130/75, que abarca a todo el personal mercantil sin establecer clasificación diferenciada para quienes reponen productos.
Por esa razón, los repositores quedan encuadrados dentro del agrupamiento de Auxiliares. Cobran según las categorías Auxiliar A, B o C.
La asignación de cada subcategoría depende de las tareas que realizan y las características del comercio donde trabajan. También influye el nivel de responsabilidad y si tienen personal a cargo.
En términos prácticos, sus salarios se ajustan conforme a las paritarias del sector mercantil. Siguen la misma dinámica de aumentos que el resto de los empleados incluidos en ese encuadre.
Cuánto cobrará un repositor de supermercado en julio de 2026
Con el último incremento obtenido por el gremio, un repositor ganará entre $1.249.646 y $1.284.184 en julio de 2026, según la subcategoría a la que pertenezca.
Esos montos incluyen el sueldo básico más los bonos no remunerativos que se incorporan ese mes. La diferencia entre categorías responde a la complejidad de las tareas asignadas.
La escala salarial queda distribuida así:
- Categoría Auxiliar A: $1.249.646
- Categoría Auxiliar B: $1.257.677
- Categoría Auxiliar C: $1.284.184
Los tres niveles responden a diferencias en las tareas asignadas y la responsabilidad que asume cada trabajador dentro del establecimiento.
Un Auxiliar C, por ejemplo, puede tener a cargo la supervisión de otros repositores o la gestión de sectores completos, lo que explica el salario más alto de $1.266.125.
Estas cifras corresponden exclusivamente al salario de convenio. No incluyen adicionales por antigüedad, presentismo ni horas extra, que se suman aparte.
Qué adicionales puede sumar un repositor a su sueldo mensual
Además del salario básico, todos los empleados de comercio —incluidos los repositores— pueden recibir complementos por horas extra, presentismo y antigüedad.
Estos beneficios se suman al ingreso mensual. Pueden representar diferencias significativas en el recibo de sueldo.
El adicional por antigüedad representa un 1% sobre el salario básico por cada año trabajado. Para calcularlo se consideran tanto los montos remunerativos como los no remunerativos que componen el sueldo.
El presentismo también representa un ingreso adicional importante. Se paga mensualmente a quienes no registran ausencias injustificadas durante el período.
El monto varía según el convenio vigente en cada momento.
Las horas extra, por su parte, se abonan con los recargos que establece la ley. En días laborables comunes tienen un recargo del 50%, y en domingos o feriados puede llegar al 100%, duplicando el valor de la hora trabajada.
Con este ajuste, los sueldos básicos de la actividad comercial más grande del país mantendrán un piso superior al $1.200.000 para las categorías iniciales.
A esa base luego se deben sumar los adicionales de convenio.
Un dato clave para liquidadores y Pymes en julio de 2026
La liquidación de julio de 2026 cuenta con una particularidad técnica importante para liquidadores y Pymes.
A partir de ese mes, los incrementos y las sumas fijas extraordinarias que se venían pagando de forma no remunerativa (los $100.000 del acuerdo previo más el adicional de $20.000) quedan completamente absorbidos dentro del salario básico de cada trabajador.
Esto implica que esos montos pasan a formar parte del sueldo base. Ya no se liquidarán como conceptos separados.
La escala salarial completa de empleados de comercio en julio de 2026
Los sueldos de los empleados de comercio en julio de 2026 quedaron de la siguiente forma:
Maestranza:
- Categoría A: $1.233.585
- Categoría B: $1.236.794
- Categoría C: $1.248.038
Administrativos:
- Categoría A: $1.245.631
- Categoría B: $1.250.454
- Categoría C: $1.255.270
- Categoría D: $1.269.729
- Categoría E: $1.281.775
- Categoría F: $1.299.445
Cajeros:
- Categoría A: $1.249.646
- Categoría B: $1.255.270
- Categoría C: $1.262.499
Vendedores:
- Categoría A: $1.249.646
- Categoría B: $1.273.746
- Categoría C: $1.281.775
- Categoría D: $1.299.445
A esta grilla base de haberes se le deben añadir las asignaciones complementarias vigentes por el Convenio Colectivo de Trabajo 130/75.
Entre ellas, se destaca el adicional por antigüedad (1% por cada año trabajado) y el plus por presentismo.
Los cajeros A y C cobran un adicional de $153.081, mientras que los cajeros B reciben un monto aún mayor. En cuanto al armado de vidriera, en julio de 2026 es de $48.784,47.
A fin de junio de 2026 se definirá un nuevo acuerdo salarial por los próximos meses.
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