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Macri replicó a Martín Menem, dijo que Milei «se ve como un profeta» y respondió sobre una eventual candidatura en 2027

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Mauricio Macri se refirió este jueves a las acusaciones del titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien días atrás había sostenido que una eventual candidatura del líder del PRO en 2027 sería “funcional al kirchnerismo”. Al ingresar al foro de presidentes organizado por el Círculo de Montevideo y la Universidad Austral, y ante la consulta de los periodistas, señaló: “Pregúntenle a Cristina (Kirchner) si favorecimos al kirchnerismo en estos años”.

La réplica llegó minutos antes de que Macri subiera al escenario junto al expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti, mientras que el expresidente español Felipe González participó de la jornada, que abordó el liderazgo y centralidad política en tiempos de polarización, de manera virtual.

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Al referirse al liderazgo de Javier Milei, Macri fue directo. “Es un liderazgo emocional, absolutamente emocional”, dijo. “Él se ve como lo que yo sentí en mis marchas. Se ve como un profeta“. De todos modos, le reconoció al mandatario “un profundo estudio de las ideas” detrás de cada postura, pero marcó que le falta entusiasmo por la implementación. “Es una parte que no la siente”, afirmó.

Sobre el clima interno del Gobierno, señaló que existe “mucha intolerancia a la crítica”, aunque aclaró que esa tensión no llega al punto de interferir en el funcionamiento institucional. “Acá cada uno puede seguir diciendo lo que quiera”, agregó. Sí apuntó, en cambio, a lo que describió como una tendencia al aislamiento del poder. “Al Presidente lo aísla el simbolismo”, dijo, y advirtió que el mayor riesgo para cualquier líder es quedar “entubado”, rodeado de gente que no se anima a decir que no. “Cuando el poder te toma, pasás de ser un tipo inteligente a ser un estúpido”, sentenció.

Con todo, Macri reconoció que el gobierno de Milei está avanzando en la dirección correcta en algunos frentes. Celebró con entusiasmo la votación legislativa que eliminó el subsidio de zona fría. “Cuando vi a 130 y pico votando que volvamos a la racionalidad, me pareció maravilloso”, dijo. “Me sentí y dije: algo está cambiando”. Recordó que durante su gestión había planteado lo mismo y fue blanco de burlas: “Se me rió toda la Argentina. Me iban a decir cómo me tengo que vestir en invierno en mi casa”. Definió ese tipo de subsidios como una de las “locuras argentinas” que el país se cree con derecho a mantener: “En Miami nadie le subsidia el aire acondicionado a los que tienen calor, ni en el norte le subsidian el gas a los que tienen frío”.

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Durante el panel con Sanguinetti, conducido por el periodista Gonzalo Aziz, Macri volvió sobre el kirchnerismo. “La destrucción de valor que ha hecho en estos veinte años el kirchnerismo es, yo diría que inédita”, sostuvo. “Ni siquiera en la primera etapa de Perón pasó algo semejante en términos de destrucción de riqueza para el país”. Estimó que el movimiento está “al borde de convertirse en una minoría” y disparó contra la figura de Axel Kicillof: “Si la solución es Kicillof, si pierden, pierden, y si ganan, pierden de vuelta, porque va a ser otro fracaso”.

El intercambio con Sanguinetti giró en torno a la fragmentación política argentina frente a la estabilidad institucional uruguaya. Macri reconoció que la falta de acuerdos transversales fue “siempre una frustración”. “Si el que ejerce el poder lo ejerce en forma totalitaria y exige el sometimiento del otro, es imposible que suceda”, señaló. Y planteó que la Argentina necesita “algunos puntos de acuerdo” para salir del estancamiento: “No hay manera de que si no esto funcione”.

Fue el exmandatario de Uruguay quien, al final de la jornada, le asignó a Macri un rol explícito. “Yo creo que Mauricio tiene un gran rol a cumplir”, dijo. “En este país no hay muchos que pueden decir ‘tengo la ficha democrática’. La Argentina necesita un baño de serenidad. Agarrá la regadera”. Macri respondió con cautela: “Ojalá a futuro eso suceda. La Argentina necesita algunos puntos de acuerdo”.

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En la primera parte del foro, durante una entrevista con la periodista Florencia Donovan, Macri abordó el fenómeno de los liderazgos disruptivos a escala global. Trazó una línea entre el Trump de su presidencia y el actual: “Él ya está en un desafío contra la mismísima vida. Muchos en esa instancia pierden límites”. Vinculó el ascenso de líderes extremos con una aceleración de la incertidumbre que, según planteó, arrancó con la pandemia de COVID-19. “Cuando estuvimos todos dispuestos a perder nuestra libertad para supuestamente cuidarnos, empezó una era de incertidumbre absoluta”, dijo.

También reivindicó la importancia de construir equipos capaces de confrontar al líder. Contó que durante su presidencia armó un “inner circle” con gente que tuviera “la capacidad de decir la palabra mágica”, que es el “no”. Recordó que en 2011, cuando quería lanzar su candidatura presidencial pese a la muerte de Néstor Kirchner y el repunte de Cristina Fernández en las encuestas, su mesa chica lo frenó por unanimidad. “Me re enojé, dije barbaridades”, admitió. “Pero gracias a Dios nos quedamos en la ciudad, porque ahí vino el ataque final con la democratización de la justicia”.

Sobre su propio lugar en el tablero político, Macri fue esquivo cuando le consultaron si se veía “como conductor de una constructora en 2027“. ”En el sector privado, imposible. No, ya estoy grande, ya estoy grande para eso», señaló. “Este es el momento en que me subo al escenario en la 9 de Julio y digo: síganme”, ironizó.

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Más allá de esto, Macri destacó que el próximo ciclo político requiere “otras cualidades” distintas a las de desmantelar lo que no funciona: “Cuando construís una casa sobre una que ya estaba, tenés que tirar abajo cimientos podridos, arreglar las instalaciones, pero después tenés que volver a construir la casa. Si no construís nada, te queda el lío”. En ese esquema, ubicó al PRO como la fuerza con capacidad para esa etapa. “Donde el PRO administró, la gente vive mejor. No hay una sola ciudad de la Argentina que el PRO haya administrado que la gente no viva mejor”, afirmó.

Felipe González y la actualidad de Europa

El foro reunió a una audiencia que incluyó a figuras destacadas del mundo político y empresarial argentino. Entre los presentes estuvieron la excanciller Diana Mondino, quien fue la primera ministra de Relaciones Exteriores del gobierno libertario hasta su remoción en octubre de 2024; el titular de la UIA, Martín Rapallini; el senador bonaerense y exintendente de San Miguel Joaquín de la Torre; la empresaria Isela Costantini, exCEO de Aerolíneas Argentinas durante la gestión de Macri; y el diputado nacional Juan Manuel López, de la Coalición Cívica, entre otros referentes del espacio político y académico.

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El expresidente español Felipe González, en su intervención moderada por el periodista Carlos Pagni, trazó un diagnóstico sobre lo que definió como “la geopolítica del caos”. González sostuvo que el mundo atraviesa un proceso de deterioro de la gobernanza democrática que se acelera con la polarización inducida “desde las élites”, que divide y fractura a las sociedades para volverlas “cada vez menos gobernables”.

El exjefe de gobierno español diferenció el concepto de “centralidad” del de “centro”. “Centralidad es el espacio de convivencia en el que todos los demócratas, los que piensan en el bien común, cabemos”, explicó. “La política actual de polarización tiende a achicar ese espacio, polarizando hacia los extremos y radicalizando”. Quien gobierna para eliminar a una parte de su propio país, advirtió, no está gobernando para todos.

Sobre Trump, González fue lapidario. Recordó que con Reagan la relación fue posible porque el republicano “sabía que no sabía, que es el principio de la sabiduría, y por eso buscaba a los que sabían”. Con el actual presidente de Estados Unidos, en cambio, el diagnóstico fue distinto: “Trump no sabe que no sabe”. Y agregó, con ironía: “Trump sí sabe cómo hacer negocios para él y para su familia. En lo demás, no sabe que no sabe”.

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El expresidente español también se refirió a Europa como un continente en decadencia que “tiene que hacerse cargo de sí mismo”, sobre todo en materia de seguridad y defensa, ante el distanciamiento de Washington. “Ningún país europeo, por sí mismo, incluyendo Alemania o Francia, representa nada en este rincón suroccidental de Eurasia”, dijo. Y advirtió que mientras cada nación del continente aspira a ser “campeón nacional”, la unión que haría falta para enfrentar los desafíos globales sigue sin concretarse.

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De “el populismo en la Argentina terminó” a “no hay inversión ni empleo”: los fuertes cruces por el rumbo de la economía

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El rumbo de la economía abrió este miércoles por la noche un fuerte debate en A Dos Voces (TN), donde Gabriel Rubinstein, Federico Domínguez, Agustín Salvia y el diputado nacional Joaquín Ojeda expusieron diagnósticos contrapuestos sobre la actividad, el empleo, la pobreza y las perspectivas del Gobierno.

Mientras Domínguez defendió que “el populismo en Argentina terminó” y destacó indicadores positivos, Salvia advirtió que “no hay inversión y no generás empleo”. Rubinstein cuestionó el nivel del dólar y Ojeda sostuvo que los problemas coyunturales no invalidan el camino elegido.

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Federico Domínguez hizo una fuerte defensa del programa económico del Gobierno y sostuvo que la Argentina ya dejó atrás el ciclo político y económico anterior.

“Yo creo que el populismo en Argentina terminó el 10 de diciembre de 2023, cuando terminó la nefasta gestión económica de Sergio Massa y el gobierno más inmoral de la historia, que fue el de Alberto Fernández”, afirmó.

El analista económico sostuvo que, pese a las dificultades, la actividad muestra señales de crecimiento.

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Domínguez destacó además el superávit fiscal, las exportaciones y la eliminación de controles de precios.

Y vinculó directamente el futuro económico con el escenario electoral: “Si Milei es reelecto, no tengo dudas de que vas a tener un crecimiento económico muy alto porque dejás atrás definitivamente el populismo”.

El economista Gabriel Rubinstein planteó un diagnóstico muy diferente. Aseguró que la actividad está rindiendo por debajo de las expectativas y mencionó incluso la posibilidad de que la economía entre en recesión.

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“Yo creo que algunas noticias negativas, como el tema de la actividad económica, que viene mucho peor de lo que se pensaba, de lo que pensaban los gobiernos, de lo que pensaban las consultoras. Hubo una revisión hacia abajo de todo. Algunos hasta discuten que puede haber recesión”, sostuvo.

El economista puso especialmente el foco en la industria. “Nosotros, por ahí, decimos: bueno, va a crecer 1,4% la economía. Pero vos ves una muy fuerte caída del sector industrial. El 95% de la industria está peor que hace cuatro años y cayendo 11% en promedio, con sectores que cayeron 30%, 40%”, afirmó.

Rubinstein cuestionó que, pese al crecimiento de actividades como Vaca Muerta, la economía no consiga expandirse con más fuerza.

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“Vos tenés grandes sectores de la economía argentina, como la industria, como la construcción, y todo lo que implica que les va mal. Entonces vos decís: ¿cómo puede ser que, con algo nuevo, con todo el descubrimiento de Vaca Muerta, que ha sido en la práctica una especie de política de Estado, con todo eso nuevo que debería estar traccionando muy fuerte la economía, por qué no crecemos al 5%, 6%?”, planteó.

Para Rubinstein, uno de los problemas centrales es el nivel del tipo de cambio. “Personalmente, estimo, analizando la situación, que uno de los grandes problemas es que tenemos un dólar bajo”, sostuvo.

El economista consideró que el tipo de cambio debería “ajustarse” y explicó que, para lograr una mejora real, sería necesaria una corrección nominal mayor por el traslado a precios.

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“Vos tenés que pensar que si devaluás para un 20% de aumento del tipo de cambio real, tenés que devaluar 50%, porque 20% te va a ir a precios”, afirmó.

Domínguez respondió con una advertencia directa: “Vos querés dólar alto, pero eso te va a aumentar la pobreza y te va a generar inestabilidad”.

Rubinstein rechazó esa conclusión. “No te va a aumentar la pobreza porque, si vos lo hacés bien, si hacés los cálculos y hacés tu Excel como corresponde y trabajás como corresponde, te vas a dar cuenta de que, en condiciones de capacidad ociosa, como tiene la Argentina, en esas condiciones una devaluación real es exitosa”, contestó.

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Luego llevó el debate al terreno político. “Si vos pensás que Argentina tiene un dólar alto, como dice Milei, estamos en un problema que, no sé, en principio no se va a solucionar. Entonces, vas a llegar a las elecciones con la economía lánguida y aumentando el riesgo de reversión, que es el riesgo de que vengan cosas más populistas”, señaló.

Y agregó: “La propia política del Gobierno está acrecentando ese riesgo”.

Domínguez, en cambio, sostuvo que parte de la evolución del riesgo país responde justamente a la incertidumbre sobre la continuidad del programa.

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“Cuanto mayor sea la percepción del mercado de que a Milei le puede costar reelegir, eso te va a llevar a un mayor nivel de riesgo país”, afirmó.

De todos modos, relativizó el deterioro reciente: “Hay que poner en contexto: subió de 400 a 600 y veníamos de 2.500”.

Salvia alertó por el empleo y Ojeda defendió las reformas del Gobierno

Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, llevó la discusión hacia el impacto social del programa y sostuvo que el principal problema ya no pasa únicamente por la inflación, sino por la falta de inversión y generación de empleo.

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“Devaluar siempre produce, mucho más en Argentina, cuando no manejás las variables político-económicas, un efecto de empobrecimiento. No estás devaluando y, de todas maneras, la pobreza está creciendo”, afirmó.

Según Salvia, la explicación está en el comportamiento de la actividad y del mercado laboral.

“Pero, fundamentalmente, porque no hay inversión y no generás empleo. No estás generando un crecimiento”, sostuvo.

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El especialista reconoció el descenso de la inflación como uno de los logros de la política económica, aunque advirtió que eso no alcanza para mejorar las condiciones de vida.

“Así como la política económica logró bajar la inflación al 2%, desde el 12% que estaba en el gobierno anterior mensual, es un éxito. Pero la contracara es esto: tenemos que convivir así, porque la gente no come ni el índice de precios ni su prioridad fiscal”, planteó.

Salvia sostuvo que durante 2025 hubo una recuperación del consumo que no consiguió consolidarse y señaló que posteriormente se profundizaron los problemas laborales.

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“No generó inversión y no generó empleo. Por el contrario, comenzó un proceso de pérdida de empleos que ha generado más informalidad laboral, más precariedad laboral”, explicó.

Joaquín Ojeda, diputado nacional de La Libertad Avanza, defendió la estrategia oficial y sostuvo que las dificultades de corto plazo no implican un fracaso del programa.

“Se ha progresado muchísimo. Por supuesto que el camino es largo y no siempre va a salir todo bien, todo el tiempo, pero la situación es que, en realidad, ya se progresó muchísimo y se sigue en el camino de progreso”, sostuvo.

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El legislador afirmó que un mal resultado puntual no debería utilizarse para cuestionar el rumbo general.

“Un día puede salir algo más o menos bien o más o menos mal. De ninguna manera es una impugnación sobre el camino elegido”, señaló.

Ojeda también rechazó que la competitividad deba buscarse mediante una modificación del tipo de cambio y puso el foco en las reformas estructurales.

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El embate opositor por la Ley de Tierras complica a un Gobierno fragmentado y con los Milei fuera del país

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El Gobierno enfrenta, fragmentado y con las cabezas del Ejecutivo fuera del país, el ataque de la oposición al DNU 70/2023, desatado a partir del fallo de la Corte Suprema que dejó sin vigencia la Ley de Tierras.

A priori, la estrategia de control de daños quedó en manos de los primos Menem, que coordinan con Karina Milei durante su estadía en Francia. Pero los movimientos todavía están en vilo y no se ejecutan, a la espera del regreso de “el Jefe” y en un contexto de constante fuego cruzado con Patricia Bullrich y diferencias con el sector que comanda Santiago Caputo.

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Ayer, mientras los opositores duros de Unión por la Patria, la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda y sectores de Provincias Unidas buscaban los votos para convocar a una sesión especial contra el decreto más importante del Gobierno, en el bloque de Diputados que controlan los Menem dejaban trascender que evaluaban reintroducir en la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada (que se aprobó en el Senado con cambios y resta que se debata en Diputados) algún tipo de restricción (“mínima”, aclararon) a la compra de tierras. El objetivo, decían, es “desactivar” el tratamiento (y eventual caída) del DNU de desregulación.

Hace un mes, se realizó una marcha contra los cambios en la Ley de Tierras (Foto: Gaston Taylor)

En principio, festejaban haberse adelantado a Bullrich en la reacción. “Debe ser la primera vez”, decían. No habían visto que la senadora ya había cruzado -nuevamente- a Federico Sturzenegger por haber incluido el capítulo de tierras en el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada (aquel que tuvieron que dar de baja para evitar que se cayera entera la batería de medidas). “Tendríamos que haber esperado que la Justicia hable como habló ahora del decreto 70 en el capítulo de tierras y recién después enviar esa ley, porque si no vamos contra nuestros propios actos”, la citó La Nación durante un evento por el 30° aniversario de la Constitución porteña.

La contraoferta oficialista se daba sin mayor consenso interno entre las otras patas políticas del oficialismo.

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Aunque acallado, está latente el enfrentamiento entre los Menem y los Caputo. Y el oficialismo viene de la disputa de la semana pasada entre los encargados de la política y Economía por el recorte en el área de Discapacidad del Presupuesto.

Santiago Caputo busca evitar reeditar los conflictos, se enfoca en el tema Malvinas, que en su entorno destacan como propio, y evita meterse en otros temas que provoquen escozor. Pero hay matices.

Karina Milei, Patricia Bullrich y Martín Menem en una reunión con los senadores libertarios

En el sector de Karina la esperanza está puesta en que los aliados se sientan incentivados a oficializar un límite del 15% a la venta de tierras en lugar de ir por la derogación total del DNU. Pero la presión es fuerte, señalan otros: las dos CTA convocaron a movilizarse el martes 6 de octubre, a las 15, frente a la Corte Suprema. La CGT repudió el fallo y exigió a Diputados rechazar el decreto. Y es sólo el principio. En la Casa Rosada auguran un nueva oleada de descontento social.

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Más allá de los planteos legislativos, el gran mea culpa interno del Gobierno con la Ley de Tierras hace pocas semanas fue por el aspecto narrativo con el que se encaró. Y en todos los despachos terminaron admitiendo que el oficialismo perdió la discusión en la opinión pública: hasta Tini Stoessel se le volvió en contra.

A esto se suma la preocupación por la crispación social, asociada a los últimos indicadores económicos, y a una oposición que, frente a un Gobierno debilitado por la baja de la actividad y la suba de la pobreza, se pone más hostil en el Congreso.

Ante un contexto cada vez más complicado, siguen determinados a evitar que el poder de Bullrich crezca internamente en LLA: no le van a dar el lugar que pide por encima de mesa política, donde deciden Karina y los Menem. Fue suficiente con que la sumen a los encuentros de los martes, señalan en Balcarce 50. Lo electoral y otras decisiones clave se tomarán independientemente de lo que piense y se le comunicarán cuando estén resuelta.

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Javier Milei y sus medidas, EN VIVO: “La Argentina va a estar en el cuarto lugar de los países que más crecen en el mundo”, dijo el Presidente en Francia

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Una de las grandes mutaciones de la política internacional bajo el impulso de Donald Trump es el intento de reordenar el mundo a partir de zonas de influencia. De nuevo América sería para los americanos. O para los norteamericanos. El sueño del presidente James Monroe. La recreación de esta hegemonía es conocida ahora como “Doctrina Donroe”. En esta nueva guerra fría, el continente debe ser reconocido como un dominio de Washington. O como un área de exclusión para China. La propuesta tiene un defecto. Sin un alineamiento de Canadá, México y Brasil con los Estados Unidos, el experimento es una mueca de lo que pretende ser. Esta es la razón por la cual las elecciones a las que concurrirán el próximo domingo los brasileños para elegir a su presidente tienen una dimensión global.

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