CHIMENTOS
Mariano Martínez en “Lo de Pampita”: “Quiero cuidar mi relación de lo mediático”

Mariano Martínez —5 de diciembre de 1978, Buenos Aires— se consolidó como una de las figuras más reconocibles de la televisión argentina gracias a una trayectoria que abarca más de dos décadas en distintos formatos, desde telenovelas hasta teatro y cine, y por la obtención de galardones que evidencian su llegada al público más joven. Entre sus logros destaca el Premio Nickelodeon Kids’ Choice Awards Argentina al Actor Favorito en 2015, obtenido tras el éxito de Esperanza mía. Su rol protagónico en esa tira, interpretando al sacerdote Tomás Ortiz, marcó un momento central en su carrera.
Sin embargo, la fama llegó años anteriores. Luego de su irrupción juvenil a los dieciséis años en Por siempre mujercitas, Martínez consolidó su perfil en el género de las telenovelas al participar en ciclos emblemáticos como Son amores, transmitida en 2002 y 2003 por Canal 13.
En este proyecto, interpretó a Martín Marquesi, un personaje que combinaba la faceta de cantante y futbolista, que lo catapultó a la popularidad. Un dato relevante de su versatilidad artística es su experiencia en la música, ya que grabó un CD bajo el título Martín ‘Rey Sol’ Marquesi en el que recreó las canciones de dicho personaje. Además de la reversión que hizo el año pasado con el cantante uruguayo El Reja.
En los últimos años, Martínez diversificó sus proyectos abordando propuestas teatrales y sumando experiencias en la producción televisiva. De hecho, por estos días, triunfa con Ni media palabra, la obra que encabeza junto a Nicolás Cabré (otra vez la dupla de ¡Son amores!) y Bicho Gómez, en la sala Picasso del Paseo La Plaza. Tres hombres. Un juego. Una visita tan inesperada como incómoda. Lo que parecía una noche cualquiera se convierte en una sucesión de situaciones imprevisibles, donde nada termina como estaba pensado… Por ahí pasa la historia de esta comedia familiar que viene de un gran suceso veraniego en Carlos Paz (ganó como Mejor Comedia y Mejor Actor, Nico Cabré).
A su trayectoria actoral se suma una faceta personal marcada por la formación y la vida familiar en la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. Nacido en el barrio de La Boca, Martínez creció en Villa Soldati y más tarde en Avellaneda. Entre 2012 y 2015, estuvo casado con la modelo Juliana Giambroni, con quien tuvo dos hijos, Olivia y Milo. A continuación, entre 2016 y 2020, mantuvo una relación con Camila Cavallo, madre de su hija menor, Alma, nacida en 2017.
Acá, los momentos más destacados de la entrevista:
—¡Recibimos a Mariano Martínez, que además está haciendo teatro, Ni media palabra, un éxito total! Contame un poco la experiencia del contacto con la gente, porque damos por sentado que uno se acostumbró después de tantos años, pero sigue generando esas mariposas en la panza, ¿o no?…
—Sí, claro, genera. A mí me encanta el cariño de la gente, revalidar eso. Con Nico nos sorprendimos grátamente de ver cómo a la gente le gusta vernos juntos otra vez; los dos juntos pasamos a ser como Carozo y Narizota...
-Es que hay todo una generación que fue marcada por esa dupla…
—Total, y esa gente que nos veía cuando eran jóvenes como nosotros traen a sus hijos y les muestran de qué se reían. Y la obra trata de eso, de pasar un buen rato, de que sea una fiesta. Es una fiesta. Está planteada así y así la recibe la gente. Está buenísima.
—¿Y estás con el corazón ocupado?
—Estoy en paz, estoy muy contento.
—¿Te cuesta contar? ¿Querés cuidar un poco esta relación de lo mediático?
—Sí, la quiero cuidar mucho de lo mediático, totalmente. Pero todo, eh, y la mayoría de mi vida personal y privada.
—¿Pero a eventos sí podés ir acompañado?
—Ya fui acompañado. Obviamente me puede acompañar porque es parte de la vida. Pero estar explayándome en mi intimidad, no…
—Claro, no hacer un reality desde casa…
—Ni siquiera explayándome en un textual, ¿eh?
—Ah, ¿tanto así?
—Sí, sí, así.
—¿Y por qué cerrar así la puerta?
—Porque me parece supersano.
—Ah, ¿sí?
—Así se cuida mucho más, porque la verdad que no me hace bien, no me funcionó jamás en la vida. Es una decisión que tomé.
—¿Vos sos de amor a primera vista?
—No, no precisamente.
—Ah, no siempre.
—No.
—Con las ex, ¿cómo te llevás?
—Bien, como te digo, me gusta siempre buscarle el lado bueno a las cosas.
—Viste que hay comunicación prácticamente todos los días.
—Y sí. Lo importante son los chicos, siempre.
—¿Algo que hacés ahora que no te imaginaste que ibas a hacer? Yo paso Navidades y Años Nuevos con todos: ex, familiares, todos.
—Obviamente, buena onda. Yo tengo la mejor onda con Mati, que es el padrastro de mis hijos, y es un tipazo. He ido a comer con él. Después, sí, obviamente cada uno tiene su vida y cada uno tiene su círculo.
—Y sí, si los chicos tienen fiebre, capaz que el remedio se lo da él, ¿viste? O va a buscarlo al colegio…
—Obvio, de hecho, hoy mis hijos más grandes viven con él. Me parece súper importante tener buena onda y buena relación.
—Y sí, porque es nuestro tesoro más grande.
—Sí, es nuestro tesoro más grande.
—Yo creo que parte de mi timidez pasaba porque no encajaba, y en esa época no se sabía de la dislexia. Y era el típico: “Uh, sos un vago”. “Uh, no te da”. “Uh, no sé qué…”. Y a la vez, jamás contaba que a mí me gustaba actuar porque en mi familia no consideraban que yo pudiese tener las condiciones para hacerlo, ¿viste? Porque era recontra introvertido, tímido a un nivel doloroso. Leo —me encanta leer— y a veces tengo dudas de ortografía que digo: “No, mmm, bueno, y ya está”.
—¿Hasta el día de hoy?
—Hasta el día de hoy. Y de hecho, las tablas, por más de que me las estudie de memoria, a los tres minutos se me olvidan, digamos, porque es parte de la dislexia.
—Yo tengo muchos furcios. Me confundo…
—Yo también.
—…los nombres de los invitados.
—(Ríe) Es lo mismo.
—Me confundo los nombres de los hijos de los invitados y me pongo toda colorada y tengo casi cincuenta años. Ahora le agarré cariño a mis errores, dije…
—Claro, tal cual.
—…son parte de mí, ya me río, lo digo en cámara.
—Yo, cuando tenga que hacer un PNT, y tenga que leerlo, pasámelo antes, ¡te lo pido por favor! En el tema dislexia hay que seguir trabajando para que el sistema se adapte al cien por cien. Sé que de a poco los colegios se van aggiornando, van haciendo lo que tienen que hacer, porque si no frustrás a los chicos. Y eso después deriva en un montón de cosas que no están buenas, y que pueden ser muy graves.
—Claro, está el abandono del colegio de muchos chicos por falta de autoestima…
—Claro, o buscar validación en cosas que no están buenas, que habría que decirlas, ¿no? En la droga, en el vandalismo.
—Lamentablemente hay muchos que se dan por perdidos y se rinden en el camino.
—Claro, y la pasan muy mal y son juzgados por sus pares, por su grupo de pertenencia y a veces buscan la aprobación desde la rebeldía extrema, ¿viste?

—Cuando fuiste papá, ¿pudiste ver a tus papás de una manera distinta? Porque en tu caso fueron padres muy jóvenes. ¿Qué tenían, dieciséis, diecisiete años, no?
—Mis padres, sí, dieciséis. Muy niños.
—Recién cuando uno es papá hace el clic, ¿no?
—Sí, obvio, los entendí en muchos aspectos… Los perdoné en lo que hicieron mal también… porque me parecía absolutamente necesario para poder evolucionar, ¿viste? Y poder transmitirle cosas buenas a mis hijos. Si no perdonaba a mis papás, jamás iba a poder hacerlo.
—¿Cómo fueron como papás siendo tan chiquitos los dos?
—Mi mamá siempre fue muy amorosa, y mi viejo, a su manera, también, siempre queriendo dar lo mejor. Obviamente, esto de ser chicos… ellos también traían cosas de sus padres: si bien mi viejo tuvo a sus padres representes, también tuvo sus cosas, pero mi mamá tuvo una vida bastante difícil de chiquita; la madre se fue cuando ella era muy chica: volvía, se volvía a ir, ¿viste? Como que hubo…
—Mucho abandono.
—Sí, fue muy doloroso para ella. Por ser tan chiquita, siempre me decía: “Vos sos como un hermano para mí” (risas).
—Claro, porque fueron creciendo juntos…
—Claro, fuimos creciendo juntos, pero en un punto yo no era el hermano, ¿viste? Pero siempre estuvo muy presente, al pie del cañón, y siempre me cuidó mucho… Con las herramientas que tenía y eso yo lo valoro valoro muchísimo. Es una gran persona mi mamá y mi papá también, claramente. Pero de un tiempo no tan lejano a esta parte yo ya me siento liberado de todo eso. Siento que puedo ser un padre cien por cien y no traer cosas del pasado, ¿viste? Me parece muy importante trabajar eso. Obviamente no es fácil, pero yo te digo que se puede hacer. Y para eso, para cortar ciertas cadenas, es reimportante ser perseverante.
—¿Qué te ayudó para entender? ¿Terapia, fe, evolucionar, tus propios porrazos?
—Muchos golpes
—Desde el 2020 hiciste videos bailando, que fueron muy virales. Tengo acá algún comentarios que te han puesto en las redes. “¡Alguien que le saque el TikTok a Mariano Martínez, por favor!”.
—(Ríe) Eso lo puede haber dicho Rulo (Schijman), mi amigo, que me critica.
—¡Ay, esta me da ternura! “¿Por qué mi marido no se ve así? Me faltó más fe, padre Tomás”.
—(Ríe)...
—Otra: “Cincuenta y seis añitos tiene esa criatura y bastante…”
—¡Cincuenta y seis, me mató! (Ríe). Tengo cuarenta y siete. A mí me causa mucha gracia los comentarios que quieren hacer como para herir… A veces miro, aunque generalmente no. Siento que habla más de ellos que de mí cien por cien. Y después también los halagos los recibo con mucho amor, pero tampoco me los creo. Es como que siento que uno tiene que estar con los pies sobre la tierra. Siento que traspasé como una barrera de todo lo que me puedan llegar a decir…
—Ya no hay prejuicio de nada…
—No, no. Sinceramente, me resbala.
—Te digo algunos más: “¿Sos Wi-Fi? Porque siento una conexión tremenda”..
—(Ríe) ¡Qué bien esa, me la voy a escribir!
—¿Te han encarado las mujeres así en redes?
—Pasa, sí, pasa, pasa.
—¿Y te ponías a charlar?
—A veces sí, obvio.
—¿Por qué no?
—Claro.
—Somos humanos.
—Sí, total.
—Quiero vivir hasta los ciento once años (ríe)...
—¿Te cuidás mucho? ¿Con remedios, con cosas…?
—No, como sano, tomo mucha agua. Para que tome algo de alcohol, un vinito o algo, tiene que ser muy especial la ocasión.
—¿En una cita romántica?
—Pero ¿sabés qué? No me hace falta. Yo con el agua te conquisto (ríe). Bailo, me encanta bailar. O sea, parece por ahí que estoy tomado, pero no. Me gusta mucho bailar y lo puedo hacer con agua, tanto que me dicen: “No, ¿cómo hace?“ No sé. Y yo noto cómo mis amigos se empiezan a deteriorar, ¿viste?
—Y vos seguís ahí arriba.
—Yo sigo arriba, pero con agüita.
—Con el agua te echás cuatro bailes, la rompés. ¿Qué ritmo de baile te gusta?
—Me gusta Luis Miguel. Justin Bieber me encanta y compartimos con mi hija ese gusto; lo conocí cuando él estuvo acá en Argentina.
—¿Cómo es la anécdota con él?
—Pasó que cuando vino a Argentina, la hija de un conocido de Avellaneda tenía leucemia…
—Oh.
—Y este amigo me llama para decirme que el sueño de ella era conocer a Justin Bieber, si podía hacer algo. Y estábamos ahí esperando para hacer el meet and greet, pero Justin no estaba bien, ¿viste? Nosotros pensamos que no iba a salir, la verdad. Y nada… vamos a un lugar resguardado para poder ver y él empieza el show y lo vimos como: “¡Guau!”, el pibe bailaba y cantaba de una manera increíble estando como lo vimos, pobre. Después el recital se suspende y pasó todo lo que pasó… Y como la chica con leucemia no había podido cumplir su sueño… que lo querían demonizar.
—Como si dejara de ser humano, ¿no?
—Claro, y yo lo defendía, porque es un ser humano, no es lindo para nadie meterse en esas cosas.
—¿La industria fue buena con vos?
—Fue, en otro nivel, obviamente cero de compararme. Yo tenía dieciocho años, en ese momento estaba como fanatizado… el dinero y mucha fama y todas las puertas abiertas, y con lo que a mí me había pasado de chico, fue bastante difícil. Tuve que trabajar mucho en eso. No me crucé con la gente correcta. Más allá de la fama y todo lo bueno de poder lograr lo que logré con una novela, en lo personal no eran buenos momentos.

—¿Y cómo te rescataste?
—Tuve suerte. Tuve a Marcelo Rey, que era mi representante, que ya falleció hace mucho tiempo. Fue como un padre para mí, me educaba mucho, me contenía mucho pero así y todo era complicado. Pobre, lo hice renegar un montón.
Mirá la entrevista completa en el video.
Fotos: Candela Teicheira
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CHIMENTOS
Marixa Balli explotó ante los rumores de internas en Cortá por Lozano: “La tengo al plato”

Marixa Balli volvió a estar en el centro de la escena, pero esta vez no por sus opiniones filosas ni por un nuevo proyecto, sino por su visible hartazgo ante los rumores de internas y celos en el programa Cortá por Lozano (Telefe). La panelista, que hace poco tiempo dejó su lugar en LAM (América TV) y se sumó al magazine, perdió la paciencia ante las versiones que circularon en los últimos días, que la señalaban incómoda con la producción y con sus compañeras, especialmente con Evangelina Anderson.
Todo comenzó cuando en SQP (América TV) se habló de una supuesta incomodidad de Marixa por no haber sido elegida para reemplazar a Vero Lozano en la conducción. Según contó Majo Martino, el malestar de Balli habría arrancado hace un mes, cuando Vero se tomó unos días y la producción eligió a Sol Pérez como reemplazo, una decisión que, según la información filtrada, no cayó bien en la intérprete de “La Cachaca”. “¿Por qué no me dicen de conducir a mí?”, habría preguntado Balli al equipo, buscando un lugar que, según la producción, está reservado para Sol Pérez, quien trabajó en el ciclo y hoy es parte de El noticiero de la gente (Telefe).
Pero el runrún no terminó ahí. Ximena Capristo sumó más leña al fuego y aseguró que Marixa estaría “celosa y odiada” con Evangelina Anderson, con quien comparte el panel. Según Capristo, Balli se compara todo el tiempo con Anderson y se molestó porque Evangelina fue elegida para cubrir la previa del Martín Fierro, mientras que a ella no la incluyeron en esa cobertura. “Evangelina suma y Marixa, ¿qué me dicen de adentro? No hace nada. Se sienta y espera hablar de ella”, disparó La Negra, en un tono tan categórico como polémico.
En medio de la ola de rumores, y harta de los comentarios, la producción de SQP decidió hablar directamente con Marixa, quien respondió con furia y sin filtro. “¿Sabés que tengo la conch… al plato? La verdad es que es increíble cómo me pinchan. No sé de dónde salen todas estas versiones, pero la verdad es que es increíble cómo me buscan, me pinchan, me pudren, me superan, me hartan”, lanzó Balli, molesta. “Realmente, cómo tienen ganas de joderme todos los días con un tema. No por ustedes, lo digo por cosas que surgen y que está bien que ustedes vengan y saquen la duda, pero tengo la ‘quetejedi’… te juro que me llega al tercer subsuelo de este canal”, sentenció.
Consultada sobre si le gustaría ocupar el rol de conductora en caso de que Vero Lozano no pudiera estar, Marixa fue tajante: “No sé, te tiene que pasar, no sé. Yo tuve mi programa de cumbia, que ahora es Pasión, que lo conduje muchísimos años, tuve La Isla de Balli, que era mi programa de cable, un programa que conduje y que fue hermoso. Pero no importa. Me rompen mucho las guindas, me buscan mucho todo el tiempo”.
Sobre la versión que aseguraba que ella no asistió al programa el día posterior al Martín Fierro para no quedar “colgada” en medio del debate sobre la gala, Balli no dudó en hacerse cargo: “Sí, eso sí, porque yo no había estado y me parecía que era ocupar un lugar y que yo iba a quedar vestida normal del día y no pegaba y lo recontra entendió el canal, obvio. Era lógico. ¿Para qué voy a estar en el medio de algo que no viví, que no transité, que no puedo opinar porque no estuve, de lo que pasó, de lo que no pasó? Nada, pero todo bien eso. Sí, eso es verdad, yo me hago cargo de lo que digo y de lo que hago me hago cargo de lo que es real”.
En el mismo sentido, negó haber pedido ir a La Peña de Morfi o haber exigido lugares en otros ciclos: “No, yo jamás pedí. No lo puedo creer. Aunque diga lo que diga, van a decir cualquier cosa. O sea, qué raro, porque no hablo con mucha gente. Eso es lo que más me preocupa. ¿Qué tengo que investigar ahora?”
El malestar de Marixa Balli no es nuevo. Su paso por LAM terminó en agosto del año pasado y, aunque la salida fue en buenos términos y de común acuerdo, la cantante aseguró que sintió la necesidad de hacer un cambio y enfocarse en otros proyectos. “Quiero que sepan que estoy genial y que me voy muy feliz. Todos estos años fueron muy lindos, pero a veces la cabeza pide cambios”, explicó al despedirse del ciclo de Ángel de Brito, donde realizó algunas suplencias en la conducción.
CHIMENTOS
El horóscopo de hoy: martes 2 de junio

ARIES (del 21 de marzo al 20 de abril)
El martes llegará con decisiones importantes que no conviene seguir postergando. En el trabajo podrías recibir una propuesta inesperada o una responsabilidad nueva. En el amor, será clave controlar el carácter para evitar discusiones innecesarias.
TAURO (del 21 de abril al 20 de mayo)
La jornada será favorable para recuperar estabilidad y ordenar temas pendientes. Tendrás más claridad para resolver cuestiones económicas o familiares que venían generando preocupación. En lo sentimental, alguien buscará acercarse con intenciones sinceras.
GÉMINIS (del 21 de mayo al 21 de junio)
Tu capacidad para comunicarte marcará la diferencia durante este día. Habrá reuniones, mensajes o conversaciones importantes que podrían abrirte puertas interesantes. En el amor, una charla pendiente ayudará a despejar dudas.
CÁNCER (del 22 de junio al 22 de julio)
El martes tendrá momentos de mucha sensibilidad, especialmente en asuntos personales. Será importante que no cargues con problemas ajenos más de la cuenta. En el trabajo, mantené la calma frente a comentarios o tensiones pasajeras.
LEO (del 23 de julio al 22 de agosto)
Comenzarás el día con mucha energía y ganas de avanzar en proyectos nuevos. Las oportunidades aparecerán cuando menos las esperes, sobre todo en lo laboral. En el plano afectivo, alguien podría sorprenderte con una actitud inesperada.
VIRGO (del 23 de agosto al 21 de septiembre)
Será una jornada ideal para poner en orden tus prioridades y enfocarte en objetivos concretos. Tu esfuerzo empezará a dar resultados visibles, aunque todavía habrá detalles por resolver. En el amor, evitá analizar todo de manera excesiva.
LIBRA (del 22 de septiembre al 22 de octubre)
El martes traerá oportunidades para cerrar conflictos y recuperar armonía en algunos vínculos. En el ámbito laboral podrías recibir reconocimiento por algo que venís haciendo hace tiempo. En lo emocional, será un buen día para sincerarte.
ESCORPIO (del 23 de octubre al 21 de noviembre)
La intensidad emocional estará muy presente y podrías reaccionar de manera impulsiva frente a ciertas situaciones. Será importante elegir bien las palabras y no actuar desde el enojo. En el amor, aparecen posibilidades de reconciliación.
SAGITARIO (del 22 de noviembre al 22 de diciembre)
El día tendrá movimiento, novedades y ganas de romper con la rutina. Podrían surgir propuestas vinculadas a viajes, estudios o proyectos personales. En el amor, una conversación espontánea despertará emociones inesperadas.
CAPRICORNIO (del 23 de diciembre al 21 de enero)
La responsabilidad ocupará gran parte de tu jornada, pero también sentirás satisfacción por los avances logrados. En lo económico podrían aparecer noticias positivas. En lo sentimental, alguien espera más atención de tu parte.
ACUARIO (del 22 de enero al 21 de febrero)
Tu creatividad estará muy activa y eso te permitirá destacarte en distintos ámbitos. Será un día positivo para iniciar cambios o tomar decisiones distintas a las habituales. En el amor, necesitás hablar con honestidad y sin rodeos.
PISCIS (del 22 de febrero al 20 de marzo)
El martes será ideal para escuchar tu intuición y prestar atención a pequeños detalles. Algunas situaciones personales comenzarán a aclararse después de varios días de dudas. En el plano afectivo, habrá clima para encuentros y conversaciones profundas.
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Claudia Villafañe recordó el Mundial de 1990 y cómo vivió los penales en la semifinal contra Italia: “Nos dejaron afuera”

Claudia Villafañe compartió una de las anécdotas más emotivas y personales de su vida en Italia durante el Mundial de 1990, un torneo que marcó a fuego la historia del fútbol argentino y su propia biografía familiar. En La Cocina Rebelde (Eltrece), la empresaria y exesposa de Diego Maradona recordó el clima único de aquel torneo, el peso de las emociones y los nervios, y la particular experiencia de vivir, literalmente, en el epicentro de la pasión futbolera.
La charla arrancó cuando, cocinando pasta en el estudio, sonó “Un’estate italiana”, la icónica canción oficial de Italia 90, y la nostalgia de un tiempo en el que la televisión todavía no lo contaba todo. Jimena Monteverde y Coco Carreño se sumaron al clima de recuerdos, y Claudia confesó que, aunque vivía en Nápoles en ese momento, no pudo ir a la cancha para presenciar el mítico partido entre Argentina e Italia por las semifinales. “Estaba viviendo ahí. Claro. Pero no pude ir a la cancha”, contó. ¿El motivo? Diego no quería que ella y las chicas fueran al estadio en un clima tan caldeado y cargado de tensión. “El partido de Argentina-Italia fue en Nápoli. Diego no quería que estuviéramos ahí con todos los italianos. Quería estar tranquilo en el partido, entonces estuve en mi casa”, explicó.
La seguridad era una preocupación real en medio de la efervescencia que despertaba la figura de Maradona en Italia, especialmente en una ciudad como Nápoles, dividida entre el amor a Diego y la lealtad a la selección azzurra. “Abajo de mi casa vivía Ciro Ferrara, que era jugador de la selección italiana y jugaba con Diego en el Nápoli. Nosotros estábamos en el segundo piso, ellos en planta baja”, recordó Claudia.
El relato se volvió aún más gráfico cuando describió cómo vivió la definición por penales: “En los penales me fui al garaje. Dije: ‘Yo los dejo acá, me voy al garaje’ y caminé con los oídos tapados de punta a punta. No quería escuchar los penales. Caminaba y caminaba y como tenía los oídos tapados, no sentía ni mucho grito, que era que Italia ganaba, ni poco, que sería para nosotros. Y siento un ‘Claudia, Claudia, Claudia’, y era Paola, la mujer de Ciro, que me dice: ‘Andá a festejar, que pasó Argentina’”.

La emoción la invadió al recordar ese instante. “Salí corriendo, la abracé a ella y me fui arriba a mi casa. Agarré a las nenas, a mi mamá, a mis primos, todos, y nos fuimos todos a la cancha”. Pero la alegría encontró rápidamente un límite: “El señor que todos los domingos me abría el cancello para entrar con el auto…“, relató, al mover la cabeza de manera negativa hacia ambos lados. ”Yo no pretendía entrar con el auto, pero que me dejara pasar… No, nos dejaron afuera a todos”, relató.
Ni siquiera el hecho de ser la esposa del capitán y figura del equipo le permitió acceder a la tribuna. “Diego no pudo llamar a nadie para que nos dejaran entrar. En ese momento no había celular, para nada. Esperamos que el micro saliera. No los pudimos saludar, nada. Salió el micro de Italia primero. Yo conocía a muchos jugadores porque jugaban en el Nápoli. Entonces, bueno, re tristes. Ellos se iban. Nosotros estábamos una felicidad, allá arriba, otro nivel. Ellos salieron y atrás salió el micro de Argentina y nos saludaron desde las ventanillas del micro. Se iban a Roma, a Trigoria, que era la concentración”.

Además, el contexto social y futbolero de Nápoles fue otro de los puntos centrales de la charla. Al final de la conversación, Claudia recordó cómo la ciudad, históricamente relegada por el resto de Italia, encontró en Maradona y en la selección argentina una forma de revancha y pertenencia: “Los napolitanos hinchaban para nosotros. Porque siempre fueron dejados, como que no pertenecían a Italia, para Italia. Y entonces esa vez se vengaron y dijeron: ‘Ah, ¿no somos italianos? Bueno, entonces vamos a hinchar para Argentina’”, contó.
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