ECONOMIA
Menos consumo: cayeron las ventas en los supermercados y mayoristas durante el primer trimestre

Las ventas en los supermercados y mayoristas volvieron a mostrar señales de debilidad en marzo y cerraron el primer trimestre del año en terreno negativo. Aunque la facturación medida en pesos continuó creciendo por efecto de la inflación, el consumo en términos reales permaneció estancado y profundizó la diferencia con otros indicadores que el Gobierno utiliza para sostener que la demanda privada atraviesa una recuperación.
Según informó el Indec, las ventas totales a precios constantes —es decir, descontando el efecto de la inflación— registraron en marzo una caída interanual de 5,1 por ciento. De esta manera, el acumulado entre enero y marzo mostró una baja de 3,1% frente al mismo período de 2025. En la comparación mensual desestacionalizada, el indicador permaneció sin cambios respecto de febrero.
Los datos corresponden a la Encuesta de Supermercados publicada por el organismo. En términos nominales y corrientes, las ventas totales relevadas en supermercados alcanzaron los $2,46 billones en marzo, con una suba interanual de 20,5%. Sin embargo, ese incremento quedó por debajo de la variación de precios implícitos del sector, que fue de 26,9%, lo que explica la caída en términos reales.
El desempeño del consumo masivo volvió así a exhibir una dinámica distinta a la que muestran otros sectores de la economía vinculados al gasto privado. En las últimas semanas, el Gobierno sostuvo que «el consumo se encuentra en niveles récord» y destacó especialmente la expansión de las ventas de bienes durables.
Sin embargo, algunos indicadores asociados al consumo cotidiano continúan mostrando un comportamiento más débil. Tanto supermercados como autoservicios mayoristas acumulan variaciones negativas en términos reales, en un contexto en el que los hogares mantienen una mayor cautela sobre los gastos de todos los días.
El informe del Indec reflejó además diferencias importantes entre rubros. Los datos por categorías están expresados en valores nominales y corrientes (sin descontar el efecto de la inflación). Dentro de los grupos de artículos, las mayores subas interanuales correspondieron a “Carnes”, con un aumento interanual de 41,9%; “Panadería”, con 27%; “Alimentos preparados y rotisería”, con 25%; y “Almacén”, con 22,7 por ciento.
En cambio, el rubro “Electrónicos y artículos para el hogar” registró una caída nominal de 7,2%, mientras que “Indumentaria, calzado y textiles para el hogar” avanzó apenas 8,2%, ambos muy por debajo de la inflación implícita del período.
El rubro de almacén concentró el 27% de la facturación total de los supermercados, seguido por carnes, con el 15%; artículos de limpieza y perfumería, con 13,6%; y lácteos, con 11,2 por ciento.
Otro de los datos que mostró el informe fue el fuerte peso del financiamiento en las compras. Las operaciones realizadas con tarjeta de crédito representaron el 44,9% de las ventas totales y crecieron 18,2% interanual en términos nominales. Las compras abonadas con débito aumentaron apenas 10,4%, mientras que los pagos mediante billeteras virtuales, QR y otros medios alternativos subieron 47,5 por ciento.

Las ventas online también mantuvieron un crecimiento superior al promedio general. En marzo, el canal digital representó el 3,1% de la facturación total y mostró un incremento nominal de 26,2% respecto del mismo mes del año anterior.
La situación en los autoservicios mayoristas mostró un comportamiento similar e incluso más contractivo que el de los supermercados. De acuerdo con el relevamiento del Indec, las ventas a precios constantes registraron en marzo una caída interanual de 7,2%, mientras que el acumulado del primer trimestre presentó una baja de 2,6 por ciento.
A diferencia de supermercados, donde la serie desestacionalizada permaneció estable, en los mayoristas el indicador mostró una caída mensual de 1,4% respecto de febrero.
En términos nominales y corrientes, las ventas totalizaron $374.253 millones, con un aumento interanual de 16,7%. Nuevamente, el incremento quedó por debajo de la variación de precios implícitos del sector, que fue de 25,8 por ciento.
Los datos por rubros —también expresados en valores nominales y corrientes— mostraron fuertes diferencias. “Carnes” encabezó las subas con un alza de 50,5%, seguida por “Otros”, con 23,7%; “Almacén”, con 21,5%; y “Lácteos”, con 19,8 por ciento.

En cambio, los artículos vinculados al consumo no esencial continuaron mostrando retrocesos. “Indumentaria, calzado y textiles para el hogar” cayó 11,3% nominal interanual, mientras que “Electrónicos y artículos para el hogar” bajó 5,1 por ciento.
El segmento de almacén explicó el 44% de las ventas de los mayoristas, seguido por artículos de limpieza y perfumería, con 25,8 por ciento.
En cuanto a los medios de pago, los mayoristas mostraron una composición distinta a la de supermercados. Las tarjetas de crédito representaron el 26,8% de las operaciones y el efectivo explicó otro 25,6 por ciento. Los “otros medios de pago”, como billeteras virtuales y QR, concentraron el 31,9% de las ventas y tuvieron el mayor crecimiento nominal, con una suba de 32,7 por ciento.
Las compras abonadas con tarjeta de débito, en cambio, registraron una caída nominal de 7,2%, lo que implicó un retroceso aún más pronunciado en términos reales.
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ECONOMIA
El Gobierno extendió la baja de retenciones al maíz, el girasol y el sorgo: cuándo empezará a regir el esquema

El Gobierno decidió ampliar la baja de retenciones al sector agropecuario para las exportaciones de maíz, sorgo y girasol, según lo anunciado en una conferencia de prensa encabezada por el ministro de Economía, Luis Caputo.
Durante la presentación, de la que también participaron el secretario de Comercio, Pablo Lavigne, y el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, se estipuló que la nueva política establece que las retenciones a la soja se ajustarán conforme a un calendario ya definido, sin depender de la evolución de la recaudación fiscal.
Cabe destacar que esta medida, que abarca tanto al sector agrícola como a la industria exportadora, ya fue contemplada en las proyecciones oficiales de costo fiscal.
En 2026, las alícuotas para trigo y cebada experimentarán una reducción de dos puntos a partir de junio. Posteriormente, continuará una disminución gradual en los años sucesivos. Desde 2027, el esquema se amplía a todos los cultivos, incluyendo sorgo, maíz y girasol, con un ajuste mensual previamente determinado.
Para la soja, la baja será de un cuarto de punto porcentual cada mes durante 2027, partiendo de 23,75% y llegando a 21% al cierre de ese año. En 2028, la reducción mensual será de medio punto porcentual para todos los productos alcanzados por la medida, siguiendo el cronograma oficial.
En tanto, Caputo precisó que el impacto fiscal estimado por esta reducción de retenciones será de USD 32 millones en 2026, USD 415 millones en 2027 y USD 1.224 millones en 2028.
En el caso del sector industrial, la disminución de las alícuotas representará un costo fiscal de USD 25 millones en 2026 y USD 115 millones en 2027. El ministro detalló que estos valores corresponden a la aplicación del esquema escalonado de reducción de tributos y anticipó que el mayor impacto fiscal se registrará en la etapa final, cuando la baja alcance a todos los cultivos y sectores involucrados. El grueso del costo fiscal se concentraría sobre un eventual segundo mandato del presidente Milei o, en todo caso, en el primer año de mandato de quien lo reemplace.
Iraeta atribuyó la decisión de acelerar el alivio fiscal para los productores al encarecimiento de los insumos, principalmente los fertilizantes derivados del petróleo, cuyos precios crecieron de manera significativa debido al conflicto en Irán. “El costo de los insumos explotó en términos de precios. La idea era aliviar esa suba”, indicó el secretario de Agricultura.
Sobre la modalidad de aplicación, Caputo descartó la necesidad de enviar un proyecto de ley al Congreso para blindar la disminución impositiva. “Esto lo podemos hacer directamente nosotros”, afirmó. También instó a las provincias y a los municipios a acompañar la reducción de impuestos nacionales con una merma de tributos locales, como ingresos brutos y tasas municipales, recordando que las retenciones no son coparticipables.
Desde la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) celebraron el cronograma progresivo de baja de derechos de exportación anunciado para todo el complejo agroindustrial al considera que “es el mejor camino para lograr mayor producción y exportaciones”.
A propósito del esquema, detallaron que en el caso del trigo y de la cebada, la baja será inmediata: pasarán de una alícuota de 7,5% a 5,5% desde junio de 2026. En cambio, para los cultivos restantes, el calendario difundido por el ministro de Economía comenzará a regir desde enero de 2027.
“La soja, cuya alícuota actual es de 24%, tendrá reducciones mensuales que llevarán el tributo a 21% hacia diciembre de 2027 y luego a 15% en diciembre de 2028. El maíz y el sorgo, actualmente con retenciones de 8,5%, tendrán bajas trimestrales hasta alcanzar 7,5% a fines de 2027 y 5,5% hacia el cierre de 2028. El girasol, que hoy tributa 4,5%, descenderá de manera semestral hasta 3% en 2028. El esquema también contempla una reducción proporcional para subproductos agroindustriales”, enumeraron.
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ECONOMIA
Cómo cambiaron las preferencias de los ahorristas y la oferta de crédito desde la victoria oficial en las elecciones de octubre

El Banco Central de la República Argentina reportó en el último Informe Monetario Mensual (IMM) que, en abril, los medios de pago tradicionales -medidos por el M2 privado transaccional- registraron una contracción de 1,1% en términos reales y sin estacionalidad (s.e.).
Según los técnicos de la entidad, esta dinámica respondió tanto a la caída de 0,6% en los depósitos a la vista no remunerados como al descenso del 1,9% en el circulante en poder del público.
Por el contrario, los depósitos bancarios de Prestadoras de Servicios Financieros (PSF), vinculados a Fondos Comunes de Inversión Money Market (FCI MM) y billeteras virtuales, avanzaron 5,2% en términos reales y sin estacionalidad, compensando parcialmente la baja en los medios de pago tradicionales.
En abril, los agentes del sector financiero redujeron sus colocaciones a la vista remunerada y cauciones, mientras incrementaron sus tenencias en depósitos a plazo fijo. Esto ocurrió en un contexto donde la Comisión Nacional de Valores incrementó el límite de inversión individual en depósitos a plazo fijo tradicionales y precancelables del 50% al 60% del patrimonio, manteniendo el tope conjunto del 70% para inversiones en ambas modalidades a plazo.
En abril, los agentes del sector financiero redujeron sus colocaciones a la vista remunerada y cauciones, mientras incrementaron sus tenencias en depósitos a plazo fijo
Los técnicos del Banco Central observaron que la rotación de cartera hacia colocaciones a plazo fijo se debió al diferencial de tasas a favor de estos instrumentos respecto de los más líquidos, en un entorno de estabilidad patrimonial que permitió reducir la proporción de activos de alta liquidez sin afectar la gestión de flujos.
El resto de los depósitos remunerados, en particular plazos fijos de personas humanas y jurídicas -excluyendo las PSF-, retrocedió 1% en términos reales y sin estacionalidad. Así, el total de los depósitos a plazo fijo del sector privado creció 4,1% s.e. en términos reales.
Durante la primera quincena de mayo, se mantuvo la tendencia de crecimiento en los depósitos sujetos a renta, sin que los clientes bancarios y usuarios de billeteras virtuales perdieran la disponibilidad inmediata de fondos para compras habituales u ocasionales. Las colocaciones a la vista cayeron 5,3% en términos reales en cuenta corriente y 6% en cajas de ahorros; y los plazos fijos a interés aumentaron 4,9% real, mientras que los ajustables por inflación subieron 109 por ciento.
La consultora Quantum Finanzas, dirigida por el ex secretario de Finanzas Daniel Marx, destacó el crecimiento de nuevas modalidades de pago, como las billeteras virtuales, impulsadas por la remuneración de saldos en cuentas. Los fondos de money market representan actualmente 5,6% del PBI, cuando en noviembre de 2023 eran 4,3 por ciento.
Este proceso, iniciado tras el triunfo electoral del oficialismo en las legislativas de octubre de 2025, consolidó la caída real sostenida de los depósitos en pesos a la vista (cuentas corrientes y cajas de ahorro) y el crecimiento de las colocaciones a plazo en moneda nacional.
También se fortalecieron los depósitos en dólares, favorecidos en parte por los incentivos de la Ley de Presunción de Inocencia Fiscal, ubicándose próximos a USD 39.000 millones.
En mayo de 2026, el crédito en pesos al sector privado interrumpió dos meses consecutivos de contracción y mostró una expansión real de 0,6% sin estacionalidad. El aumento de los depósitos en bancos se trasladó a la mayoría de las líneas de préstamo.
En términos del PBI, el segmento en pesos se mantuvo en 9,3%, pese a un incremento ajustado por inflación del mismo porcentaje. Al sumar el crédito en moneda extranjera -que en abril acumuló un aumento de USD 1.406 millones-, la relación crédito privado/PBI ascendió a 12,3 por ciento.
Al sumar el crédito en moneda extranjera -que en abril acumuló un aumento de USD 1.406 millones-, la relación crédito privado/PBI ascendió a 12,3 por ciento
El Banco Central informó que los préstamos comerciales se contrajeron 1% s.e. en valores constantes, con un comportamiento dispar entre documentos (caída de 2% s.e.) y adelantos en cuenta (suba de 2,4% tras tres meses de baja).
Entre los préstamos con garantía real, los hipotecarios mantuvieron la tendencia alcista de los últimos meses, con una expansión de 0,7% s.e. (duplicándose en un año, liderados por líneas ajustables por inflación), mientras los prendarios aumentaron 3% s.e. y acumularon un alza interanual de 13 por ciento.
En la primera mitad de mayo, el mercado de préstamos registró un crecimiento real de 0,5% en líneas comerciales de corto plazo, pero mostró caídas de entre 0,4% y 1% en préstamos con garantía real, y descensos más marcados en personales (1,8%) y tarjetas de crédito (1,3%). Esto se produjo por las restricciones prudenciales implementadas por las entidades para contener el aumento de la morosidad.
Casi todas las líneas de crédito disminuyeran en valores reales, salvo los hipotecarios que conservaron su expansión, respecto de octubre de 2025
Estas medidas llevaron a que, respecto de octubre de 2025 -mes en que el Banco Central endureció la política monetaria con mayores encajes bancarios-, casi todas las líneas de crédito disminuyeran en valores reales, salvo los hipotecarios que conservaron su expansión.
Las líneas en dólares, destinadas principalmente a sectores generadores de divisas en forma directa -exportadores- como indirectamente -quienes producen insumos y bienes de uso intermedio para posterior exportación con valor agregado- se ascendieron a poco más de USD 22.430 millones, y alcanzaron un pico de 24,5% del crédito total, levemente por arriba del máximo previo de 24,4%, en septiembre del año anterior.
La estrategia oficial para captar dólares no bancarizados a través de blanqueos y la Ley de Presunción de Inocencia Fiscal elevó la participación de depósitos en moneda extranjera del 14,4% al 34,4% entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, y pese a que desde entonces hasta la primera mitad de mayo de 2026 aumentaron en USD 4.000 millones, perdieron representatividad sobre el total, a 31,9%, por el impulso que registraron las colocaciones en moneda nacional.
Aunque se incrementó la profundidad de los depósitos en pesos y dólares en saldos reales y plazos, la oferta de préstamos sigue mostrando rezagos en comparación internacional
Aunque se incrementó la profundidad de los depósitos en pesos y dólares en saldos reales y plazos, favorecida por la menor volatilidad en los mercados tras el resultado electoral y la flexibilización monetaria -reflejada en la reducción de encajes de 32,8% a 29,4% promedio y menores tasas de interés-, la oferta de préstamos sigue mostrando rezagos en comparación internacional.
Según la consultora Quantum Finanzas, el crédito al sector privado en Argentina representa solo 20,4% del PBI, muy por debajo de Brasil (111%), Chile (85%), Perú (62%), Uruguay (52%) y Paraguay (51 por ciento).
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ECONOMIA
El FMI pidió reformar el BCRA, un dólar más flexible y no confiar tanto en la política monetaria: qué le respondió el equipo económico

La publicación del nuevo Staff Report del Fondo Monetario Internacional sobre la economía argentina volvió a poner en primer plano las diferencias entre el organismo y el Gobierno nacional respecto del rumbo de la política monetaria y cambiaria. En el documento difundido este viernes, el Fondo volvió a recomendar reformas en el Banco Central, mayor flexibilidad cambiaria y menor dependencia de la política monetaria como ancla para lograr la desinflación. El equipo económico argentino replicó en el mismo informe por qué considera que esos planteos no se ajustan al contexto local y defendió la vigencia del actual marco monetario.
El reporte, que corresponde a la segunda revisión del programa vigente, señala que la experiencia internacional en procesos de estabilización “sugiere que sostener la desinflación requiere tiempo y mejoras continuas en los marcos operativos e institucionales”. El FMI remarca la necesidad de que la política monetaria evolucione hacia un esquema en el que la tasa de interés gane protagonismo y el tipo de cambio tenga mayor flexibilidad, en detrimento del actual enfoque basado en agregados monetarios. “El marco monetario debería evolucionar para permitir una mayor flexibilidad cambiaria y una mayor dependencia de la tasa de interés como herramienta clave de política, donde eventualmente las metas de inflación reemplacen a los agregados monetarios como ancla nominal”, dice el documento.
El FMI sostiene que la eficacia de la política monetaria basada en el control de agregados “pierde fuerza” una vez que la inflación desciende a niveles similares a los actuales en la Argentina y por eso recomienda avanzar hacia un esquema que privilegie a la tasa de interés como señal principal, algo que el equipo económico argentino refuta de manera explícita en el punto 29 del documento sobre “la visión de las autoridades (del gobierno)”.
Además de afirmar que “la relación entre dinero y precios se debilita en entornos de baja inflación” y obliga a repensar el marco operativo para consolidar la estabilidad de precios, los técnicos del FMI insisten también en la necesidad de actualizar la medición de la inflación. “Debería considerarse una publicación temprana de los datos de inflación basados en ponderaciones de consumo actualizadas, así como el fortalecimiento de la independencia del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec)”. De lo que se desprende que, según el organismo la calidad de los datos oficiales aún muestra falencias porque se basa en metodologías de medición desactualizadas para reflejar con precisión el consumo real de los hogares. Si bien reconoce recientes avances dice específicamente que “la demora prolongada en la actualización del índice de precios al consumidor ha dejado la metodología desactualizada y menos representativa de la canasta de consumo actual”.
En relación al Banco Central (BCRA), el Staff Report sostiene que si bien se han dado pasos positivos en mejorar el balance y la transparencia de la entidad, persisten desafíos estructurales. “Deberían continuar los pasos para fortalecer el balance del BCRA (…) a mediano plazo, serán esenciales reformas legales más amplias a la carta orgánica para reforzar la independencia, la gobernanza y la rendición de cuentas del Banco Central, incluyendo salvaguardas contra el financiamiento monetario”.
En un apartadoe, el FMI analiza la situación patrimonial y la gobernanza del BCRA en el que reconoce que el actual gobierno heredó una entidad “peligrosamente débil” tras años de predominio fiscal, pero que si bien mejoró el balance en términos nominales y eliminó la financiación monetaria directa del déficit, subsisten vulnerabilidades por la posición neta negativa de reservas internacionales, de un rojo cercano a USD 10.000 millones. El saneamiento definitivo del balance, según el Fondo, requerirá políticas que fomenten la remonetización y la acumulación sostenida de reservas, además de una transición hacia estándares internacionales de contabilidad y fortalecimiento institucional del BCRA. Además, otro punto del documento precisa que la situación de reservas es aún un riesgo relevante para el cumplimiento de los compromisos con el propio FMI. “La baja disponibilidad de reservas líquidas sigue planteando riesgos para la capacidad de pago, especialmente frente a los importantes vencimientos de deuda en el corto plazo y la volatilidad potencial en el contexto de las próximas elecciones presidenciales de 2027”. El Fondo proyecta al respecto que los pagos de Argentina al organismo alcanzarán el 8% de las exportaciones en 2030 y el 18% de las reservas brutas del BCRA en 2027.
En recomendaciones de política, el FMI insiste en que la estabilización de la economía argentina debe contemplar una mayor flexibilidad cambiaria, una política fiscal más estricta y una acumulación más acelerada de reservas. Esto último, dice, “será esencial para mitigar el impacto de shocks y asegurar un acceso estable y sostenible a los mercados”, además de plantear que parte de los ingresos extraordinarios por exportaciones deberían ahorrarse a través de una política fiscal más austera y acumulación de reservas más rápida.
Más aún, el Fondo cuestiona la eficacia de la política monetaria para combatir la inflación, algo que va definitivamente contra la fe casi dogmática del propio presidente Javier Milei. Según el Staff Report, “debería continuarse el movimiento hacia una mayor dependencia de herramientas de política basadas en tasas de interés y la inflación como ancla nominal para orientar mejor las expectativas”, mejorar la resiliencia externa y reducir los riesgos derivados de la dolarización y la volatilidad financiera.
El equipo económico argentino, en su respuesta dentro del mismo informe, defendió el esquema vigente y relativizó la urgencia de los cambios que pide el Fondo. Según los funcionarios, “el marco de metas monetarias permitió una rápida desinflación hasta niveles de un dígito bajo”, por lo que no considera necesario modificar el ancla nominal. De hecho, el Staff Report destaca que “las autoridades enfatizaron que, pese al shock negativo sobre la demanda de dinero en 2025, continuaron perfeccionando el marco monetario”, mientras que atribuyen las dificultades recientes para reducir la inflación a la corrección de precios relativos y no a fallas del esquema monetario”.
Según los funcionarios argentinos, la baja efectividad de la tasa de interés en el actual contexto hace que las metas de inflación no sean una alternativa válida. “Las autoridades advirtieron que reglas rígidas podrían socavar la credibilidad y que, en los niveles actuales de inflación, los canales de tasas de interés débiles hacen que la meta de inflación sea un sustituto deficiente para las metas monetarias”, dice el documento. Además, el equipo económico niega que la actual carta orgánica del BCRA sea un obstáculo para la estabilización o requiera una reforma urgente. El Gobierno también relativizó la comparación con otros países emergentes y afirmó que la reducción de inflación lograda hasta ahora se hizo con “cumplimiento pleno de contratos preexistentes”, lo que -sostuvo- fortalece la credibilidad del proceso de estabilización. Según el equipo de Caputo, la remonetización prevista dará respaldo adicional a la compra de reservas y el ritmo de acumulación de divisas dependerá del escenario de financiamiento externo, además de refutar que, como sugiere el Fondo, haya relación tan estrecha entre reservas y riesgo país.
A la luz del documento y los contrapuntos que explicita en algunos pasajes, el documento muestra que el debate entre el FMI y Ecnomía sobre cómo consolidar la desinflación y fortalecer el sistema financiero sigue abierto. El Staff Report refleja tanto los avances logrados como las divergencias pendientes en torno al rol del BCRA, la medición de la inflación, la acumulación de reservas y la calidad de los datos oficiales, en un contexto marcado por la necesidad de mejorar la capacidad de pago de la deuda y garantizar la estabilidad macroeconómica de largo plazo.
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