CHIMENTOS
Mica Lapegüe sorprendió con una foto junto a Maru Botana: » Mi papá se tentó de la risa»

El embarazo de Mica Lapegüe sigue sumando episodios inesperados y, esta vez, una simple foto podría provocar una discusión doméstica. La actriz y creadora de contenido, que atraviesa el cuarto mes de gestación, compartió el fin de semana una imagen que despertó comentarios y especulaciones entre quienes la siguen de cerca.
En charla con Teleshow, Mica aseguró que ahora se siente “re, rebién”: “Después del tercer mes es como que todo pasa más rápido, porque hasta el tercer mes todo es más ansiedad, ¿viste? Que no sabés, que esté todo bien. Así que nada, rebién”, relató, mostrando mucho entusiasmo por esta etapa.

El episodio tomó forma cuando Mica decidió saciar un antojo dulce en uno de los locales de Maru Botana, reconocida por sus tortas. Pero lo que parecía un momento casual, se transformó en tema de conversación al posar para una selfie junto a la famosa cocinera.
La selfie con Botana adquiere relevancia porque, en el pasado, Sergio Lapegüe expresó públicamente que su relación profesional con la cocinera estuvo marcada por desencuentros.

Mica, por su parte, se tomó la situación con soltura y explicó que sus antojos han sido variados, aunque predomina lo salado: “Tengo mucho antojo de sanguchito de miga a full. Y dulce, mucho!! De todo, porque me gusta comer, entonces aprovecho, y mi papá se tentó y se murió de risa”, confesó muy divertida a Teleshow.

Padre e hija embarazados
Las imágenes de Mica Lapegüe y su padre Sergio celebrando el embarazo de la joven actriz se convirtieron en un símbolo de la alegría que vive la familia. La secuencia, compartida en redes sociales, muestra el humor y la complicidad que caracteriza el vínculo entre ambos.
“Yo estoy de 17 semanas, ¿y él? Jajaja lo que me hace reír este hombre”, escribió Mica en un posteo que rápidamente generó reacciones de familiares, amigos y seguidores. Las fotos los muestran levantándose la remera y exhibiendo “pancitas” bajo el sol, una imagen espontánea que resume el clima de ternura y broma familiar.

Durante el cuarto mes de gestación, la actriz y el periodista eligieron hacer pública su felicidad no solo con palabras sino a través de gestos cotidianos. En las instantáneas, ambos posan en el jardín de la casa familiar, rodeados de plantas, con sonrisas amplias y miradas cómplices.
La noticia del embarazo transformó la dinámica de la familia Lapegüe. En palabras de Sergio, la llegada de su primera nieta significa una emoción difícil de explicar: “Por fin, voy a ser abuelo. Vamos a ser abuelos, estamos felices. Voy caminando por el barrio, este es mi barrio de toda la vida… cuando pasaba por acá era chiquito, jugaba a la pelota. Cómo pasó la vida, ¿no? Y ahora voy caminando y me está diciendo de la ventana Pupi, una vecina amiga: ‘Chau, abuelo’. Una cosa… Es tan lindo, es tan hermoso todo. tan feliz”.
La postal familiar no tardó en viralizarse: seguidores y allegados dejaron mensajes como “Somatizando”, “La manija es tanta que hasta Sergio quedó embarazado” y “Cuánta ilusión deben tener”, sumándose a la celebración virtual.

El periodista, reconocido por su calidez en los medios, describió el momento con entusiasmo: “Solo se trata de disfrutar, ¿no? Lo esperábamos con amor esto. Estamos tan contentos que a veces uno no cae, ¿viste? Decís: ‘Voy a ser abuelo’. ¡Ah, qué hermosura! Tengo unas ganas de tenerlo upa ya…”.
En las redes sociales, la “competencia de pancitas” entre padre e hija se volvió viral y simboliza el modo en que la familia vive cada etapa del embarazo. El ambiente de humor y cariño quedó plasmado en la instantánea, que para muchos seguidores representa la importancia de disfrutar los pequeños momentos en familia.
CHIMENTOS
De qué murió Luis Brandoni: el accidente doméstico que provocó su internación

«Hoy es un día muy triste para nuestra cultura», informó a primera hora de este lunes 20 de abril la cuenta de Multiteatro, del productor Carlos Rottemberg. Con total respeto, desde Paparazzi decimos que es todavía mucho más: la Argentina entera está de luto por la muerte del genial Luis Brandoni, a los 86 años.
El triste desenlace se inció el sábado 11 de abril. Ese día, Brandoni tuvo un accidente doméstico y se golpeó la cabeza. Fue internado de urgencia en el Sanatorio Güemes, donde falleció nueve días después por un hematoma subdural, es decir, una acumulación de sangre entre el cerebro y su cubierta exterior, como consecuencia,de la caída.
Cuando trascendió que el protagonista de La Tregua, Mi obra maestra —sobre todo ese clásico llamado Esperando la carroza, entre otras grandes películas, estaba en un hospital, acompañado por sus hijas, Micaela y Florencia, y su pareja, Saula Benavente, alguna versión dio cuenta de un ACV. La familia lo descartó de inmediato.
La obra que Brandoni encabezaba con Soledad Silveyra (¿Quién es quién?, en el Teatro Liceo) se suspendió por el resto de la temporada, pero con el correr de los días su evolución parecía favorable. Había que preocuparse, sí, por supuesto; pero su recuperación dejaba en pie cualquier esperanza. Sin embargo, el viernes 17 de abril desde el entorno de Brandoni hablaron de un «cuadro delicado». Y se encendieron todas las armarlas.
Este lunes a la madrugada llegó el comunicado del Multiteatro y el dolor de todo el país. «Murió Luis Brandoni. Con Beto se va el último primer actor de una generación inolvidable».
CÓMO FUERON LAS ÚLTIMAS HORAS DE LUIS BRANDONI
Horas después de que se confirmara la información de su fallecimiento, Rottemberg habló con TN. “Estuvo puesta toda una expectativa en su mejoría que se suponía iba a ocurrir una semana atrás, respecto del hematoma —explicó el productor—. Ya el miércoles (15 de abril), la cosa se fue complicando. Y podría decir aquí, junto con la familia, que esto (por su deceso) hace 48 horas era lamentablemente previsible”.
Fue por eso que entre la familia y los amigos más cercanos de Brandoni establecieron una vigilia en el sanatorio “esperando cuándo ocurría esto, y terminó ocurriendo esta noche”, lamentó Carlos Rottemberg.
Luis Brandoni
CHIMENTOS
La noche en que Luis Brandoni volvió para decir gracias: su última aparición en los Premios Estrella de Mar

El actor Luis Brandoni recibe un galardón especial en los Premios Estrella de Mar
La escena quedó suspendida en el aire, como esas postales que el teatro sabe guardar mejor que nadie. Era febrero en Mar del Plata, noche de Premios Estrella de Mar, y Luis Brandoni —“Beto”, el de siempre— volvía a pisar un escenario contra todo pronóstico. No era una aparición más: era un gesto. Uno de esos gestos que definen una vida entera.
Había llegado con el cuerpo más frágil que otras veces, pero con la convicción intacta. La temporada marplatense de Quién es quién, junto a Soledad Silveyra, había quedado trunca por indicación médica. El golpe había sido fuerte, no solo para la cartelera, también para él. Sin embargo, eligió estar igual. “Existía esta posibilidad de invitarlo a Beto… en una escapada con un auto que lo trae, va a descansar en el mismo hotel donde se hace la entrega de los premios… no va a hacer otra cosa”, había anticipado Carlos Rottemberg en diálogo con Teleshow. Era eso: ir, estar, volver. Como un último pacto con el escenario. Pero la noche tenía otros planes.
Cuando lo nombraron para recibir el reconocimiento a su trayectoria, el teatro entero se puso de pie antes de que pudiera siquiera reaccionar. No fue un aplauso más: fue un reconocimiento visceral, acumulado, casi urgente. La ovación lo envolvió durante largos segundos. Y entonces, Brandoni habló.
“Muchas gracias por los aplausos, este reconocimiento. Estoy muy conmovido porque es un reconocimiento grandísimo este”, arrancó, con la voz apenas quebrada pero firme en la intención. Hizo una pausa breve, como quien ordena recuerdos, y siguió: “El reconocimiento de haber hecho más de una temporada en Mar del Plata, mucho más que eso, y participado de esta fiesta de las Estrellas de Mar muchas veces”. El público no se movía. Escuchaba.
“Esto no me lo esperaba, no estaba en mis cálculos y lo recibo con una enorme emoción”, confesó. Y entonces apareció la imagen íntima, la del actor fuera de escena: “Y voy a sumar otra Estrella de Mar en mi casa, porque las tengo. Tengo otras que guardo con mucho cariño. Con mucho cariño y con mucho amor…”. Se detuvo otra vez. Respiró.
“Y la gratitud que uno necesita expresar cada vez que puede… y hoy puedo hacerlo. La gratitud a la ciudad de Mar del Plata”. El aplauso, otra vez, fue total. Cerrado. Épico. Como si nadie quisiera soltar ese momento.
Detrás de esa escena había una historia reciente atravesada por decisiones difíciles. La cancelación de la temporada había sido oficializada por Multiteatro, y había generado un impacto inmediato en el ambiente. Rottemberg había explicado con claridad la llegada del actor a la ciudad Feliz: “Lo voy a recibir simplemente para que descanse toda la tarde, para que pueda a la noche participar y encontrarse con la gente de la profesión… fundamentalmente esto es una hermosa devolución de Brandoni, que no pudo hacer la temporada como hubiese querido y que se viene especialmente por este día”. Y fue eso. Una devolución. Un acto de presencia cargado de sentido.
Después de esa noche, Brandoni regresó a Buenos Aires y retomó las funciones de Quién es quién. Las salas volvieron a llenarse. Las ovaciones a repetirse. Parecía, una vez más, que el escenario era su lugar inevitable. Pero en cuestión de días, todo cambió.
Primero, una pausa obligada por la salud de Solita Silveyra. Luego, el accidente: la caída en su casa el 11 de abril. La internación en el Sanatorio Güemes. La preocupación creciente. “Hasta el miércoles respondía a algunos estímulos”, precisó Rottemberg. Pero el cuadro se agravó en las últimas 48 horas.

Este lunes, Luis Brandoni murió a los 86 años, como consecuencia de un hematoma subdural provocado por esa caída. Queda, entre tantas escenas que construyeron su leyenda, aquella última en Mar del Plata. La del actor que subió igual al escenario. La del hombre que, conmovido, dijo “esto no me lo esperaba”. La de la gratitud dicha en voz alta. Queda ese aplauso interminable.
Y queda, sobre todo, la certeza de que ese fue su último gran acto: estar. Aunque todo indicara lo contrario. Aunque el telón ya estuviera, en silencio, empezando a bajar.
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CHIMENTOS
Mensajes íntimos filtrados y una crisis profunda: el estremecedor relato del Cone de Gran Hermano sobre su peor momento

Tras salir de Gran Hermano, el hecho de pasar del anonimato a la popularidad, la exposición, los escándalos y ser noticia por distintos temas, no a todos los atraviesa de la misma manera. Pero en el caso de Alexis Quiroga, quien no solo era uno de los favoritos de su edición sino que protagonizó un polémico romance, tuvo consecuencias mayores.
Si bien hasta ahora el artista cordobés no había hablado en profundidad al respecto, fue en una entrevista que dio recientemente que se animó a contar el lado B de la fama que alcanzó con su paso por el exitoso reality de Telefe y de todo lo que le tocó vivenciar tras salir de la casa.
A la distancia, casi tres años después de su ingreso al programa, el Cone se animó a contar lo difícil que le resultó. Y también, todo lo que le tocó atravesar en cuanto a su relación con Coti Romero y la exposición que tuvo todo lo que sucedía entre ellos.
“Uno aprende. No estuvo bueno porque tuve ataques de pánico y la pasé muy mal. Me agarra cuando estuve en el Bailando, que mi ex expone unos mail que yo le mandaba a ella. Algo medio tóxico. Nada feo: eran cosas lindas que yo le ponía para volver”, comenzó narrando Alexis.
EL CONE PAGÓ MUY CARO EL PRECIO DE LA FAMA LUEGO DE GRAN HERMANO
“(Coti Romero) dio a entender que yo era medio acosador, y esa es una palabra fuerte, sobre todo para la sociedad. Se me filtró el número (de teléfono) y me mandaban (mensajes) a cualquier hora, a la madrugada, y me decían que era un acosador de mierda”, recordó el Cone.
“Estaba en Buenos Aires. Y cuando me agarró el ataque de pánico estaba sentado en la punta de mi cama, con el mate, llorando. Son horribles, no se los deseo a nadie. Me agarra ataque de pánico y no podía bajar las escaleras de casa”, profundizó.
“No podía y no podía bajar… Es como que se te mueve todo, mareado constantemente. Así que me pedí un auto y me fui a la Guardia. Me empezaron a medir y hacer estudios —continuó Alexis—. Me quería ir porque tenía función a la noche, y me decían que no. No llegaba y avisé que no me dejaban salir. Viaja el productor y le dijeron que no podía porque estaba con ataques y tenía vértigo”, remató el ex participante de Gran Hermano, que ahora busca la manera de dejar todo eso atrás.
Cone Quiroga; Gran Hermano; Coti Romero
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