ECONOMIA
Ojo a esto: El metal que lo conecta todo gana peso en carteras Por Investing.com
Investing.com – En un entorno dominado por la volatilidad y el foco constante en el corto plazo, marcado por conflictos geopolíticos, caídas puntuales o movimientos bruscos de mercado, emerge como uno de los activos más directamente vinculados a las grandes transformaciones estructurales de la economía global.
Más allá del ruido, la clave está en identificar aquellas tendencias que siguen avanzando independientemente del contexto, y la electrificación es, probablemente, la más relevante de la próxima década.
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José Manuel Marín Cebrián, economista y fundador de Fortuna SFP, analiza las tendencias en este mercado:
Principales claves:
• Demanda estructural al alza: el cobre se ha convertido en un componente esencial en electrificación, energías renovables, vehículos eléctricos, redes eléctricas y centros de datos. La demanda global podría crecer más de un 50% hasta 2040.
• La IA como nuevo catalizador: lejos de ser un fenómeno intangible, la inteligencia artificial depende de infraestructuras físicas altamente intensivas en consumo energético. Centros de datos, sistemas de refrigeración y redes eléctricas requieren grandes volúmenes de cobre, reforzando su papel estratégico.
• Oferta rígida y desajustes estructurales: abrir una nueva mina puede llevar entre 20 y 30 años, lo que limita la capacidad de respuesta de la oferta. Este desfase frente a una demanda creciente apunta a déficits estructurales en el medio y largo plazo.
• Ecuación favorable para el precio: el binomio de demanda creciente y oferta limitada configura un escenario de presión alcista para el cobre, con potencial de revalorización a medida que estas tendencias se consoliden.
• Activo cíclico con valor estratégico: aunque sujeto a volatilidad y condicionado por factores políticos y de mercado, el cobre ofrece una vía de diversificación a través de un activo real vinculado directamente a dinámicas de oferta y demanda.
• Posicionamiento en cartera: dentro de una estrategia diversificada, el cobre puede representar una exposición diferencial a megatendencias estructurales. Su encaje dependerá del perfil de riesgo, actuando como complemento frente a metales más tradicionales.
Cómo invertir en cobre
La lógica es similar a la del oro o la plata. Si el objetivo es la seguridad, la aproximación más directa pasa por la posesión del activo subyacente. No es equivalente invertir en el cobre que en el “negocio” de la minera, del mismo modo que no es lo mismo comprar el pan que la panadería. Tampoco es lo mismo exponerse a través de instrumentos financieros como ETC, que incorporan derivados y, por tanto, riesgo de contrapartida. En este sentido, el enfoque más prudente prioriza la exposición directa frente a estructuras más complejas.
Ahora bien, el posicionamiento debe entenderse dentro de una construcción de cartera coherente:
• Perfil conservador: prioriza oro y plata.
• Perfil equilibrado: incorpora platino o paladio.
• Perfil dinámico: añade activos más tácticos como diamantes o cobre, como complemento final que puede marcar la diferencia.
Conclusión: El cobre se posiciona como un activo clave en la transición energética y digital. Como en el caso de las infraestructuras críticas, la visibilidad de la demanda a largo plazo es elevada, aunque no exenta de volatilidad en el corto. En este contexto, más que tratar de anticipar el momento exacto de entrada, el foco para el inversor pasa por entender la tendencia de fondo y valorar su posicionamiento ante un escenario donde la electrificación y el consumo energético seguirán ganando protagonismo.
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ECONOMIA
YPF, Petrobras y Dow realizaron una inversión de USD 260 millones para potenciar el crecimiento en Vaca Muerta

Compañía Mega dio un paso concreto en su estrategia de expansión. La firma, controlada en conjunto por YPF (38%), Petrobras (34%) y Dow (28%), puso en marcha en Bahía Blanca una nueva instalación para el fraccionamiento de líquidos del gas natural que demandó una inversión de USD 260 millones y que le permitirá procesar volúmenes crecientes de producción proveniente de Vaca Muerta. El acto contó con la presencia del presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, y del intendente bahiense Federico Susbielles, entre otros representantes del sector energético.
La obra forma parte de un programa de inversiones más amplio que la compañía lleva adelante entre 2023 y 2028, con un presupuesto total de 650 millones de dólares. La primera fase ya está concluida. La segunda, por USD 360 millones, fue presentada en abril bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y está en marcha.
Mega opera desde 2001 como eslabón central del segmento de transporte y procesamiento de hidrocarburos en la Argentina. Su infraestructura conecta la Cuenca Neuquina con el puerto de Bahía Blanca a través de un poliducto de 600 kilómetros, y la compañía procesa actualmente cerca del 40% del gas natural que se produce en esa cuenca. Es también el principal exportador argentino de GLP y gasolina natural, y el mayor abastecedor de etano para la industria petroquímica local.
Con el nuevo tren de fraccionamiento en funcionamiento, la producción de líquidos del gas natural (NGLs) podrá crecer hasta un 50%. El incremento responde a la mayor disponibilidad de esos líquidos asociados que trae consigo la expansión de la actividad en Vaca Muerta, y a la necesidad de contar con infraestructura capaz de procesarlos sin cuellos de botella.

El CEO de la compañía, Tomás Córdoba, explicó el significado de la inversión en términos de posicionamiento estratégico: “Refleja la confianza de nuestros accionistas en las oportunidades concretas que ofrece la Argentina en materia energética. Y, sobre todo, nos permite estructurar el próximo ciclo de crecimiento de la compañía, acompañando la expansión de Vaca Muerta con más capacidad y eficiencia para seguir dando valor a la producción energética del país y continuar exportando energía a diferentes mercados internacionales”.
Mientras el nuevo tren entra en operación, la compañía ya trabaja en la siguiente fase del plan. El proyecto presentado bajo el RIGI contempla obras en cuatro provincias —Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires— e incluye la construcción de dos nuevas plantas de rebombeo, junto con ampliaciones y mejoras en la infraestructura existente.
El objetivo es sumar más de 500.000 toneladas anuales adicionales de NGLs y llevar la producción total de la empresa a un nivel un 27% superior al actual. De ese volumen incremental, se estima que cerca del 80% tendrá como destino los mercados externos, principalmente en forma de propano, butano y gasolina natural. El 20% restante abastecerá el mercado interno, sobre todo a través del suministro de etano al sector petroquímico.

Horacio Marín subrayó la dimensión del proyecto en el acto de inauguración: “Con la segunda etapa de ampliación de Mega, un proyecto que fue presentado en el RIGI, vamos a poder procesar entre 40 y 42 millones de metros cúbicos de gas de Vaca Muerta. Ampliar Mega es darle valor agregado al gas natural”.
La ciudad bonaerense es el punto de llegada del poliducto y la sede del fraccionamiento y despacho de productos. Para el intendente Susbielles, la inversión tiene un efecto que va más allá de la planta: “Genera empleo, dinamiza la economía regional y posiciona a la ciudad como un nodo clave para la exportación de energía argentina”, señaló durante el acto.
La puesta en marcha del nuevo tren cierra la primera etapa del plan de inversión y deja a Mega en condiciones de encarar la siguiente con mayor infraestructura, en un momento en que la producción de Vaca Muerta sigue creciendo.
compañia mega,gas,loma la lata
ECONOMIA
Oil & Gas y energía, entre los principales sectores detrás del boom de emisiones en el mercado

El Oil & Gas y la energía se ubicaron en el tope tres de los sectores que dieron impulso al mercado local de capitales que registró un desempeño histórico durante el primer cuatrimestre de 2026, consolidando una tendencia de financiamiento corporativo que no se observaba desde hace más de una década.
De acuerdo con datos relevados por la consultora internacional PWC, las emisiones primarias alcanzaron un dinamismo extraordinario impulsado por la paulatina estabilización macroeconómica y un renovado apetito de los inversores por instrumentos de renta fija.
Este escenario permitió viabilizar proyectos de gran envergadura tecnológica e industrial en todo el territorio nacional, y las colocaciones de obligaciones negociables y fideicomisos financieros superaron los u$s6.200 millones medidos al dólar financiero de liquidación, marcando la cifra más elevada de la serie histórica iniciada en 2015 para un periodo similar.
En términos de volumen, el reporte de PWC señaló que el sistema financiero registró un total de 142 emisiones individuales y logró establecerse como la segunda mejor marca histórica, solo superada por los registros del año 2018. Este repunte denota una fuerte liquidez y la urgencia de diversos sectores productivos por acelerar sus planes de inversión.
El sector de Oil&Gas, sin embargo, se consolidó como el motor principal de esta expansión en términos de montos nominales, concentrando las mayores necesidades de capital para el desarrollo de infraestructura estratégica y operaciones de extracción a gran escala.
Las operadoras de hidrocarburos aprovecharon las ventanas de oportunidad para estructurar instrumentos de largo plazo que sostengan la producción en yacimientos no convencionales. La envergadura de estas emisiones posicionó al segmento energético en la cúspide del financiamiento corporativo local.
Factores macroeconómicos e instrumentos financieros en auge
Los analistas del sector coinciden en que la marcada compresión del riesgo país tras los últimos acontecimientos políticos actuó como el principal catalizador para la reapertura sostenida del crédito internacional. Las colocaciones en los mercados externos representaron una porción significativa del financiamiento total del cuatrimestre, alcanzando un volumen no visto en los últimos tres años.
El segmento corporativo del Régimen General evidenció una preferencia casi absoluta por los instrumentos denominados en moneda dura, conocidos técnicamente como Hard Dollar, los cuales explicaron la casi totalidad de las colocaciones corporativas.
Esta marcada tendencia contrasta con la drástica pérdida de terreno de las alternativas atadas al dólar oficial o a la inflación mediante cláusulas UVA. La búsqueda de cobertura directa en activos financieros tradicionales prevaleció como la estrategia de preferencia por parte de los administradores de carteras.
En paralelo, el mercado local experimentó una notable reducción de las tasas de interés en pesos, lo cual alivió de manera sustancial el costo financiero real para las empresas emisoras. Las tasas promedio de colocación sufrieron una compresión superior a los mil puntos básicos a lo largo del cuatrimestre, tocando mínimos históricos para la actual gestión de gobierno.
Esta trayectoria bajista generó un entorno propicio para que medianas empresas y proyectos de menor escala consideraran al mercado de capitales como una alternativa viable frente al crédito tradicional. Los fideicomisos financieros también mostraron síntomas claros de recuperación institucional, registrando incrementos interanuales tanto en cantidad de contratos como en montos totales adjudicados.
Estos vehículos de inversión mantuvieron su atractivo gracias a las estructuras de garantías subyacentes que ofrecen al mercado en momentos de reordenamiento de cartera. Su solidez operativa permitió mitigar los riesgos asociados a la mora sectorial y apuntalar el financiamiento al consumo.
Minería, pymes y proyecciones para el mediano plazo
El sector minero tuvo una participación sumamente acotada pero simbólica mediante una única colocación registrada por la firma Minas Argentinas S.A., correspondiente a sus obligaciones negociables Clase I por un valor de u$s3,6 millones.
Esta operación, que metodológicamente se encuentra contabilizada dentro del segmento global de energía, marca un antecedente relevante para los proyectos metalíferos que buscan estructurar financiamiento local. Se prevé que el sector incremente su presencia a medida que maduren los marcos de incentivo para grandes inversiones de capital.
Las pequeñas y medianas empresas también ganaron un protagonismo histórico en este primer tercio del año, logrando niveles récord de emisión nominal bajo el régimen simplificado de ON PYME.
El volumen total de operaciones en este estrato ratificó la consolidación de los avales recíprocos como herramientas eficientes para democratizar el acceso al financiamiento productivo. Los márgenes de colocación para este segmento alcanzaron incluso terrenos de rendimiento real negativo, evidenciando el fuerte respaldo de los inversores institucionales.
El flujo de colocaciones observado durante las primeras semanas de mayo sugiere que la inercia positiva del mercado de capitales se mantendrá firme durante la mitad del año. Las empresas contiúan presentando prospectos de emisión ante los reguladores con el firme objetivo de capturar las tasas vigentes y asegurar fondos frescos. Los fideicomisos financieros, aunque con un ritmo ligeramente más pausado que el segmento corporativo puro, comienzan a exhibir señales de aceleración estructural.
Las perspectivas hacia el cierre del año se presentan favorables, condicionadas a la persistencia de la estabilidad en las variables macroeconómicas clave, y así la expectativa de una paulatina extensión en los plazos de vencimiento de la deuda corporativa representa el próximo desafío madurativo para consolidar la profundidad del mercado.
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ECONOMIA
Jornada financiera: Wall Street cayó con fuerza, arrastró a las acciones argentinas y subió el riesgo país

Una rueda extremadamente negativa en Wall Street condicionó el desempeño de las acciones y los bonos de la Argentina, mientras que el dólar negoció con leve suba en el mercado de cambios doméstico.
Las acciones estadounidenses cayeron bruscamente, con el sector tecnológico a la cabeza de las pérdidas tras la publicación del informe de empleo de mayo, que superó con creces las expectativas, mientras continuó la rotación de inversiones fuera de las acciones tecnológicas y de los fabricantes de chips.
El promedio industrial Dow Jones cayó un 1,4 por ciento. El índice de referencia S&P 500 retrocedió un 2,6%, mientras que el Nasdaq Composite, con fuerte presencia de empresas tecnológicas, se desplomó 4,1 por ciento.
El equipo de Balanz Research explicó que “la creación de empleo no agrícola en Estados Unidos sorprendió nuevamente al alza con 172.000 nuevos puestos en mayo, muy por encima de los 88.000 esperados”, mientras que “la creación de empleo privada fue la que impulsó la sorpresa positiva con una creación de 120.000 nuevos puestos”. La tasa de desempleo en los EEUU se mantuvo estable en 4,3%, tal como se esperaba, con una participación laboral en 61,8%, también en línea con lo esperado.
“Las tasas de interés dieron un salto después de la sorpresa en los datos de empleo, reflejando una menor probabilidad de que la Reserva Federal pueda cortar su tasa de política monetaria en un entorno de presiones inflacionarias y un mercado laboral que se mantiene sólido”, completaron desde Balanz.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires restó 2,8%, a 3.084.617 puntos. Entre los ADR y acciones de compañías argentinas negociados en dólares en Wall Street
Entre las acciones y ADR argentinos negociados en dólares en Wall Street hubo bajas generalizadas, con Satellogic (-12,5%) al frente. Le siguió Bioceres (-7,7%), Adecoagro (-5,7%) y Ternium (-4,2%).
“La firme lectura del payrolls empujó al alza las tasas de los bonos del Tesoro de EEUU, y ello activó una vez más mayor cautela en Wall Street, la cual de inmediato se trasladó a los activos domésticos que -tras un breve repunte- retoman la tónica más floja y así es que se extiende la toma de ganancias», resumió Gustavo Ber, economista del Estudio Ber.
“Ante el surgimiento de indicios de volatilidad, cada gran fase de inversión concentrada en un sector tiende a redistribuir el capital hacia donde el mercado percibe mayor solidez relativa. Después de 2008, esa solidez se encontró en la liquidez. Tras la crisis de 2020, en la deuda soberana. Hoy, con una Reserva Federal que enfrenta limitaciones para utilizar recortes agresivos de tasas como herramienta de estímulo y con los tenedores extranjeros de bonos del Tesoro mostrando señales de desconfianza creciente, ninguno de esos dos refugios clásicos ofrece la misma certeza de antes”, explicó el economista Marcos Victorica, CEO de BAS Storage.
Los bonos soberanos en dólares de la Argentina cayeron 0,7% en promedio, mientras que el riesgo país de JP Morgan avanzó once unidades, a 499 puntos básicos.
“Más allá de la volatilidad en el frente internacional, el balance se mantiene favorable para la deuda argentina. En lo que va del año, los títulos bajo ley extranjera acumulan ganancias cercanas al 5,5%, mientras que los instrumentos bajo ley local avanzan aproximadamente un 4.8%. De esta manera, la deuda soberana continúa consolidando la recuperación iniciada a comienzos de año”, estimaron los analistas de IEB.
El dólar mayorista subió cuatro pesos o 0,3%, a $1.440,50, su precio más alto desde el 5 de febrero. El monto operado en el segmento de contado alcanzó importantes 689,6 millones de dólares.
El BCRA estableció un techo para su esquema cambiario en los 1.768,68 pesos. Así, el tipo de cambio oficial quedó a 328,18 pesos o 22,8% de ese límite para la libre flotación.
El dólar al público subió cinco pesos o 0,3%, a $1.460 para la venta en el Banco Nación. El Banco Central informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.462,88 para la venta y $1.411,50 para la compra.
El dólar blue, que tocó un piso intradiario en los $1.430, terminó sin variantes respecto del jueves, a 1.435 pesos.
El Banco Central absorbió USD 45 millones a través de su intervención cambiaria del día, el 6,5% de la oferta spot. Las reservas internacionales brutas del BCRA retrocedieron USD 502 millones, a USD 47.867 millones, principalmente debido a una baja de USD 300 millones en la cotización de activos (el oro perdió 3,6% en el día) y el pago de USD 35 millones a organismos multilaterales.
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