CHIMENTOS
Osvaldo Laport, a punto de cumplir 70 años, habla sobre Billy Elliot: “Esta obra desenmascara a las almas oscuras”

El actor uruguayo Osvaldo Laport lleva casi cinco décadas en el espectáculo argentino y sigue en movimiento. A sus 69 años —cumple 70 en agosto—, protagoniza Billy Elliot, el musical, la producción de Diego Romay que se presenta en el Teatro Ópera ON (Corrientes 860, CABA) y que se ubica segunda en la taquilla de la temporada teatral de Buenos Aires. Laport encarna a Jack Elliot, el padre del protagonista, un minero inglés que, en medio de la famosa huelga minera en la década del 80 en el Reino Unido, debe enfrentarse a sus propios prejuicios cuando descubre que su hijo quiere ser bailarín de ballet en lugar de asistir a las clases de boxeo.
La obra, basada en la película de Stephen Daldry y con música original de Elton John, tiene dirección general de Rubén Szuchmacher, coreografía de Gustavo Wons y dirección musical de Gaby Goldman. El protagónico de Billy se reparte entre cinco jóvenes bailarines —Mateo Tognolotti, Franco Molozaj, Joaquín Mondino Formichelli, Berni Banchero y Lucio Scavino— que rotan en tres elencos, dado que las condiciones laborales con menores exigen una función por turno.

Laport llegó a Argentina desde Juan Lacaze, Uruguay, en 1976, con 18 años y sin más equipaje que las ganas de estudiar actuación. Tres décadas de televisión lo consagraron como uno de los galanes más reconocidos de la pantalla latinoamericana, con novelas como Campeones de la vida, Amor en custodia y Son de Fierro, y un premio Martín Fierro como Mejor Actor en Comedia. También grabó dos discos y llevó espectáculos musicales a escena. Desde 2006 es Embajador de Buena Voluntad de ACNUR, el primero en América Latina en ocupar ese rol, y ha visitado zonas de conflicto en África, Medio Oriente y Centroamérica.
La entrevista con Teleshow se hizo mientras el elenco todavía procesaba una polémica pública por una crítica que escaló hasta llegar a un comunicado de la Asociación Argentina de Actores. Laport llegó con la voz algo ronca —arrancó los ensayos con laringotraqueítis y luego atravesó veinte días de una colitis— y con la misma disposición de siempre: hablar sin filtros.

— ¿Cómo le explicarías a alguien que no conoce la historia qué es Billy Elliot?
— Creo que es una oportunidad sensible, sobre todo para el género masculino, para los hombres. También para las mujeres, claro, pero en particular para los hombres. Nos da la oportunidad de escuchar a nuestros hijos, a las nuevas generaciones, y también de escucharnos a nosotros mismos. De animarnos a bucear en nuestra alma, de atrevernos a soñar, a volar, a pedirnos disculpas por el tiempo perdido. Y si no nos animamos a cumplir ese sueño, por lo menos animémonos a acompañar el sueño de otro.
— ¿Y en lo personal, para vos como actor?
— Como trabajador del arte es una oportunidad también para seguir bregando por una sociedad más inclusiva. No te olvides que hace veinte años soy embajador de ACNUR. Estoy por hacer un viaje próximo que todavía no puedo confirmar, a un lugar muy frágil, muy sensible. Ese compromiso es parte de mi patrimonio de vida.

— ¿Esperabas este ofrecimiento de encarnar al padre del protagonista?
— No, nunca espero nada. Me encanta que la vida me sorprenda. Todo ha sucedido así: cada personaje, cada convocatoria, los aciertos, los desaciertos. Yo estaba contento con Vamos los pibes y cuando íbamos a empezar los ensayos apareció Billy Elliot. Me paralicé y al mismo tiempo me angustié mucho.
— ¿Angustiado por qué?
— Porque quería compartirlo con mis colegas y amigos de la vida: Osvaldo Santoro, Raúl Lavié, Antonio Grimau y el director Federico Palazzo. No podía arrancar los ensayos con ellos sabiendo que había algo detrás. No podía. Fui al productor y le dije que necesitaba decírselos. Él me respondió que no tenía por qué hacerlo, que nunca se sabía qué iba a pasar. Pero era esa mi angustia: quería darles la oportunidad de que me dijeran “buscamos a otro colega” si lo consideraban necesario. Vamos los pibes fue una experiencia extraordinaria y seguimos viéndonos, haciéndo asaditos en casa con Raúl, con Antonio, con Osvaldo y las familias.

— Hace unos días se generó una polémica por una crítica hacia Billy Elliot que terminó con un comunicado de la Asociación Argentina de Actores y Actrices. ¿Cómo lo vivieron puertas adentro?
— Con mucha tristeza y mucho dolor, porque está en contra del mensaje de Billy Elliot. Esta obra habla justamente de los prejuicios, de animarse. Y más allá del mensaje esperanzador, Billy Elliot desenmascara. Cuando digo desenmascara, me refiero a ese puñado de almas oscuras. Intentaron voltear el espectáculo, pero la reacción social en redes, la de la gente, la de los colegas, la de la prensa, los expuso y los dejó solos.
— La polémica terminó girando en torno a la masculinidad de un niño de apenas 11 años…
— Sí, eso es verdaderamente muy sensible, muy frágil. Yo sentía que debía dar la cara como hombre, como trabajador del arte, como compañero, como padre y como embajador de ACNUR. Cada vez que voy a esos países tan crueles y tan sensibles, uno de los temas más frágiles es siempre el de la infancia, el de las niñas y los niños en el mundo. Pero quedaron expuestos. Digo quedaron, no quedó, porque era más de una pluma.

— ¿Qué encontraste en Jack Elliot que por ahí no habías encontrado en otros personajes?
— Tiene que ver con todo esto que venimos hablando, y con uno mismo. Yo tuve un padre que cargaba en su mochila un gran peso. Nos criamos mis dos hermanos mayores, yo y mi hermana menor con mucha estructura, con mucho límite. Cuando me vine para acá, muy pendejo, de 18 años, en el 76, cada vez que tenía alguna moneda y sabía que alguien viajaba a mi pueblo le mandaba un regalito a mi mamá, a mi papá y a mi hermana. A mi viejo siempre le mandaba lo mismo: una caja de crema de afeitar. Porque papá se afeitaba con la brocha y un jabón de lavar la ropa, lo único que había. Y en esa caja me fui atreviendo a escribirle: “Papá, te quiero”. Cuando llamaba por teléfono a la casa de un vecino —el único teléfono del barrio—, solo atendía mamá corriendo, y le preguntaba qué había dicho papá del regalo. “Y no sé, Negro —a mí me decían Negro—, viste como es tu padre, no dice nada, agarra la caja y se va”.
— ¿Y en algún momento lo llegó a decir?
— Fui animándome de a poco. En lugar de “papá, te quiero” le ponía “papá, te amo”. Y pasaba exactamente lo mismo. Hasta que en una Navidad logré viajar. Estábamos en el patio debajo del parral, papá haciendo un asado, mi vieja, mi hermana. Le doy la caja y mamá dice: “Ah, ya sé, ya te voy a decir lo que le pasa a tu padre. Tu padre se va a llorar”. Y así fue. Terminó muy viejito, sentado en el frente de su casa en Lacaze, en un silloncito. Todo el mundo que pasaba lo conocía, le decían el Lagarto. Y él a todos les decía: “Chau, mi amor”. Amó a todo el mundo.

— Hay gente que con La Sirenita primero, y con Billy Elliot ahora, habrá descubierto que cantás. Pero vos tenés dos discos grabados. ¿Qué fue esa etapa?
— Una puerta que quedó entreabierta. El primero que me empujó, más allá de lo comercial, fue mi padre. Vino con mi madre a ver una comedia musical, una versión de Camila O’Gorman, hace muchos años. Cuando terminó, estaban parados en el pasillo de los camarines y en un momento me dice: “Negro, venga. Usted también se puede dedicar a cantar”. Pero hoy tengo una hija, Jazmín, que se está dedicando al canto y está por sacar su primer trabajo discográfico. Y tengo a mi mujer, Viviana, que tiene su banda. Me parece que tengo que dejar el camino libre para que ellas dos transiten sin que yo esté en el medio.
— Tres décadas de televisión te instalaron como galán. ¿Pudiste sacarte esa imagen de encima?
— Está dividido. El público femenino sí me ve como el galán, como Catriel. Pero el público masculino me ve como Guevara, como Gitano, como Fierro, personajes muy terrenales. Amor en custodia arrasó a nivel internacional y hay una cantidad impresionante de memes donde estoy llorando, vomitando, haciendo arcadas. Yo no vi a ningún otro colega que se haya animado a vomitar, a hacer arcadas, a desmayarse, como en la vida real. Siempre intenté ser honesto conmigo mismo y con el público.

— ¿Cómo ves el boom del teatro comercial en la calle Corrientes?
— Maravilloso. Más allá de la ausencia de la televisión como fuente de trabajo, Argentina se convirtió en el primer país del mundo con este abanico enorme de opciones teatrales en todos los géneros. Te parás en el Obelisco, mirás para un lado de Corrientes y para el otro y decís: “¡Guau!”. Y después salís de Corrientes y vas al off, al under, a las salas de cada barrio, en todo el país. Acá conviven el arte y la industria del arte. A veces la industria comete errores, como tal vez esa crítica que mencionábamos.
— ¿Qué pasó con la televisión?
— Hubo una etapa, hace muchos años, en que no había megaproducciones pero existían pequeños proyectos unitarios con decorados humildes y grandes historias. El público tenía la oportunidad de sentarse a ver esas historias con los trabajadores del arte locales. Me parece que también se subestimó al público de la televisión. Como actor me descubrí varias veces recibiendo la letra del día y pensando: “Pero esto ya lo hice la semana pasada en la misma novela, y lo repetí en otra, y en otra”. El público se da cuenta. Hay tantas historias para contar, chiquitas, con dos cámaras, dos sillas, una cocina. Entrar y salir como antes.

— Llevás cuarenta y siete años junto a Viviana Sáez. ¿Cuál es la fórmula de esa relación?
— Hoy hicimos un mañanero… —dice, con una risa que no necesita explicación—. Y doble función después, mirá. Voy a cumplir setenta. Estamos en pleno romance con nido nuevo. Nos mudamos. Jazmín se fue de casa hace un par de años, estamos solos los dos con los perros, ya no tengo más los caballos. La opción fue volver a mis raíces: yo nací en Juan Lacaze y el fondo de mi casa daba al Río de la Plata, así que nos fuimos a vivir con un muellecito al río. Seguimos durmiendo desnudos, sigo pasando mi pierna izquierda sobre su cuerpo en invierno, le sigo llevando el mate a la cama. Cuando estamos enojados también, y eso desactiva el enojo. Estamos muy felices.
— A los 69 años, ¿qué te falta por hacer?
— No sé, porque quiero que la vida me siga sorprendiendo. Tengo un proyecto que no puedo contar todavía, pero me pasa siempre lo mismo: algo iba y venía, iba y venía, y de pronto me llega la convocatoria de Billy Elliot y digo “señores, es por acá la cosa”. No espero. De verdad, no espero.

— ¿Qué significa para vos el compromiso de veinte años que tenés con ACNUR?
— Hace tres días tuve una reunión aquí mismo, en la esquina del teatro, con la directora regional de la oficina, una señora española que llegó hace dos meses. Estamos planeando un viaje muy crudo, a una realidad tremenda que existe en el mundo, que toda. Me privilegia la vida de poder darle visibilidad a esas crueldades. Veinte años. Es patrimonio de vida.
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CHIMENTOS
Tuvieron relaciones íntimas 3 veces por día en Gran Hermano y lo acaban de confesar: por qué nunca lo mostraron

Lo que comenzó como un romance inesperado dentro de la casa de Gran Hermano terminó convirtiéndose en una historia que sigue creciendo lejos de las cámaras. Franco Zunino y Nenu López apostaron al amor durante el reality y, ya instalados en la vida cotidiana, sorprendieron al revelar detalles inéditos de cómo vivieron su relación mientras permanecían aislados.
En una entrevista para Sacate la Careta (DGO), la bailarina confesó que la intimidad entre ambos fue mucho más frecuente de lo que el público imaginó. «Estuvimos un montón de veces, tuvimos relaciones. Todas las noches era. Nunca salió», contó entre risas, al recordar cómo lograban mantener esas situaciones lejos de las cámaras.
Según explicó, el secreto estuvo en la manera en la que se manejaban dentro de la habitación. «Lo hacíamos en la cama. Fue silencioso, disimulábamos muy bien», reveló. Incluso admitió que, al abandonar el reality, una de sus primeras preocupaciones fue la reacción de su familia: «Cuando salí, lo primero que pregunté es si mi papá me había desheredado», bromeó.
Aunque durante el programa se vieron varios besos y muestras de cariño entre ellos, la pareja consiguió que el resto de su historia permaneciera completamente oculta. Recién una vez finalizada la competencia decidieron hablar con total naturalidad sobre cómo fue esa convivencia y el vínculo que construyeron puertas adentro.
NENU LÓPEZ CONTÓ QUE TUVO RELACIONES CON ZUNINO Y NUNCA LO MOSTRARON AL AIRE
Ya lejos del encierro, ambos aseguraron que la relación atraviesa un excelente momento y que disfrutan de una libertad que antes no tenían. En ese contexto, Nenu sorprendió con una confesión sobre la frecuencia de su intimidad y aseguró que mantienen relaciones «tres veces por día», dejando en claro que la pasión sigue intacta.
Franco, por su parte, no esquivó el tema y explicó la importancia que tiene ese aspecto en la pareja. «Me parece súper importante en una relación», sostuvo, respaldando las palabras de su novia y dejando en evidencia la buena sintonía que mantienen desde que terminó el reality.
Con estas revelaciones, la pareja volvió a captar la atención de los seguidores de Gran Hermano. Lo que nació entre estrategias, cámaras y convivencia extrema hoy continúa lejos de la casa, con ambos convencidos de que el romance que comenzó en el reality tiene mucho camino por recorrer.
Gran Hermano
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La respuesta de Mimi Alvarado tras la denuncia de Milett Figueroa: “Llevo años padeciéndola, me consumió”

Mimi Alvarado salió al cruce de Milett Figueroa tras conocerse que la modelo peruana pasó por una escribanía porteña para ratificar las acciones penales en su contra por calumnias, injurias, daños y perjuicios. La pareja de El Tirri, primo de Marcelo Tinelli, eligió el piso de Primicias Ya, el programa de Marina Calabró y Luis Ventura en América TV, para dar su versión. Y no se guardó nada.
El enfrentamiento entre ambas no es nuevo. Los roces comenzaron durante las grabaciones del reality que protagonizó la familia Tinelli, donde Mimi y Milett compartieron cámara por primera vez. Lo que empezó como una tensión solapada se fue profundizando con el tiempo hasta derivar en una causa judicial que hoy tiene a Mimi como imputada.
Cuando Calabró le señaló que Milett había dejado un poder ante escribano para ratificar las acciones legales y que en ese documento afirmaba que Mimi “le arruinó la vida a la madre”, la respuesta de Alvarado fue directa: “Ella también le arruinó la vida a la mía, porque yo también tengo familia y yo también tengo una mamá que se preocupa un montón cuando ve este tipo de cosas que yo realmente no las generé”.
Mimi fue más lejos y puso en perspectiva el tiempo que lleva el conflicto: “Yo tengo tres años padeciendo a esa mujer y energéticamente a mí me consumió”. Ante la observación de Ventura de que Milett había dicho que casi no la conocía, que la había visto solo dos veces, Alvarado lo desmintió con detalle: “Grabé todo, todo tres meses con ella” y recordó que hubo ocasiones en que su pareja, El Tirri, prefirió no ir a la casa de Marcelo antes que cruzársela: “Las veces que yo no quise ir a la casa de Marcelo era porque ella no estaba. Y Luciano a veces se quedaba sin cenar por no verle la cara”.
Para explicar el origen del conflicto, Mimi se remontó al Bailando 2023. Contó que en aquella época ella estaba en su país y que Tinelli la mencionaba en cada gala: “No había una gala de Luciano que no me mencionara. ¿Cuándo viene Mimy? ¿Cuándo viene Mimy? ¿Cuándo viene Mimy?” Llegó recién en diciembre, cuando el certamen estaba por terminar, y para ese entonces Milett ya era novia de Marcelo. Según Mimi, la reacción de la peruana al verla fue inmediata: “Cuando ella vio que yo llegué, ella se impactó por cómo era Marcelo conmigo, la familia, ella no lo podía creer y para mí, eso a ella le encabronó”. Ventura y Calabró lo sintetizaron en una palabra: celos.
Pero Mimi identificó dos episodios concretos como los verdaderos puntos de quiebre. El primero fue una cena con Dante Ortega, hijo de Guillermina Valdés, en el restaurante Gardiner. Mimi publicó una foto del encuentro y la acompañó con la leyenda “mi ex bebé”, en referencia a que lo conoció de chico y lo vio crecer durante más de 20 años, incluyendo largas temporadas en Punta del Este con la familia. “Ella me veía la foto y después de eso todo cambió”, señaló. El segundo episodio fue la visita a una obra de teatro protagonizada por Guillermina Valdés, donde Mimi tomó la palabra desde la platea para defender a las mujeres dominicanas.
Cuando Calabró le preguntó si creía que Milett le seguía los pasos, monitoreaba a qué bares iba y a qué obras asistía, Mimi la señaló como su “contrapunto” en el debate. La conductora lo negó, y Alvarado aclaró su postura: “Yo no vine aquí a tener contrapunto, yo vine aquí a hablar claro. Y yo no vine a mentir, porque todos los que me conocen saben muy bien que yo aquí me caracterizo en Argentina por decir la verdad”.
El tramo final de la entrevista incluyó las afirmaciones más duras de Mimi sobre el efecto que tuvo Milett en la vida de Tinelli. Sostuvo que la relación duró realmente solo un año en buenos términos y cuestionó el impacto que eso tuvo en el conductor: “Observen bien el declive de Marcelo cuando lo hicieron pelota, cuando pasó todo, le pasó de todo, tanto con esa mina”. Calabró le marcó un límite y aclaró que no podía atribuirle a Milett responsabilidad por los problemas financieros de Tinelli, a lo que Mimi no respondió directamente.
Cerró con lo que considera la calumnia más grave de todas: “Milett cuando dijo que yo estaba enamorada de Marcelo, ella me faltó el respeto. Eso es calumnia”.
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En el peor momento de Mauro Icardi desempleado y sin futuro, Wanda Nara le ganó una guerra por sus hijas

En plena disputa judicial con Mauro Icardi por la manutención de sus hijas, Wanda Nara recibió una resolución favorable que cambia por completo el escenario del conflicto. Acompañada por su equipo legal, con Ana Rosenfeld al frente, la empresaria logró que la Justicia modificara el monto de la cuota alimentaria, una decisión que representa un nuevo golpe para el futbolista en una pelea que no deja de sumar capítulos.
La información fue revelada por Marina Calabró en PrimiciasYa (América TV), donde explicó que el juez resolvió actualizar el importe mensual que deberá abonar Icardi. «Se ajusta la manutención de las niñas. Era de 30 mil euros y ahora el juez dispuso que se conviertan en 45 mil. Dijo que, desde abril, Icardi tiene que pagar y, como no paga, le vamos a aplicar una multa. Que no cancele de a 30 mil, sino de a 45 mil», detalló la periodista sobre la resolución.
Además, Calabró remarcó que la deuda ya acumuló una cifra importante. «Quedó firme por abril y mayo: 90 mil euros debe. Después va Wanda para que le actualicen la cuota desde mayo en adelante. Una cuota que se incrementa en un 50%», precisó, dejando en claro que el reclamo económico podría seguir creciendo con el paso de los meses.
En paralelo, Santiago Sposato dio a conocer cómo está compuesto el monto destinado a cubrir los gastos de las dos hijas de la expareja. Según explicó en el mismo programa, la cuota contempla educación, salud, alimentación, ropa, actividades deportivas y recreativas, además de viajes, cumpleaños, regalos y los traslados habituales.
WANDA NARA LE SACÓ MÁS PLATA A ICARDI
«Son 5.000 dólares de colegio, 2.500 dólares por mes para cada una de las nenas, 3 mil dólares de comida, 2 mil dólares de ropa y calzado, 2 mil dólares de actividades extracurriculares como equitación y patín, 4 mil dólares de viajes, mil dólares de traslados —que, por lo general, los realizan la mamá o la abuela—, además de cumpleaños, regalos y salidas por 1.500 dólares. A eso se suman 2 mil dólares de obra social», enumeró el periodista al desglosar cada uno de los conceptos incluidos.
Tras repasar todos los ítems, Sposato hizo la cuenta en vivo y expresó su sorpresa por el resultado. «Todo esto me da 20.500 dólares. Un arreglo espectacular», lanzó, al advertir que el total de los gastos detallados estaba muy por debajo de la cifra fijada por la Justicia.
Con la nueva resolución, la cuota alimentaria quedó establecida en 45 mil dólares mensuales. Si se toma como referencia el detalle de gastos que trascendió, el monto destinado a cubrir las necesidades de las niñas rondaría los 24.500 dólares, por lo que existiría una diferencia cercana a los 20.500 dólares respecto del total que Icardi deberá abonar cada mes, mientras la disputa judicial entre ambos continúa abierta.
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