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CHIMENTOS

Osvaldo Laport, a punto de cumplir 70 años, habla sobre Billy Elliot: “Esta obra desenmascara a las almas oscuras”

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Osvaldo Laport con una fotografía que lo acompaña en todos sus camarines desde que llegó a la Argentina desde Uruguay. La imagen es en el teatro de su pueblo, Juan Lacaze. Él está debajo, de blanco (arriba de su dedo pulgar). A su derecha, sobre su mano, está su hermano Daniel, que era escultor y falleció; en el escenario está Luis, otro de sus hermanos, que es periodista y actor vocacional; y detrás, entre la gente, sus padres (Crédito: RSFotos)

El actor uruguayo Osvaldo Laport lleva casi cinco décadas en el espectáculo argentino y sigue en movimiento. A sus 69 años —cumple 70 en agosto—, protagoniza Billy Elliot, el musical, la producción de Diego Romay que se presenta en el Teatro Ópera ON (Corrientes 860, CABA) y que se ubica segunda en la taquilla de la temporada teatral de Buenos Aires. Laport encarna a Jack Elliot, el padre del protagonista, un minero inglés que, en medio de la famosa huelga minera en la década del 80 en el Reino Unido, debe enfrentarse a sus propios prejuicios cuando descubre que su hijo quiere ser bailarín de ballet en lugar de asistir a las clases de boxeo.

La obra, basada en la película de Stephen Daldry y con música original de Elton John, tiene dirección general de Rubén Szuchmacher, coreografía de Gustavo Wons y dirección musical de Gaby Goldman. El protagónico de Billy se reparte entre cinco jóvenes bailarines —Mateo Tognolotti, Franco Molozaj, Joaquín Mondino Formichelli, Berni Banchero y Lucio Scavino— que rotan en tres elencos, dado que las condiciones laborales con menores exigen una función por turno.

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Billy Elliot - Osvaldo Laport - Graciela Pal
Osvaldo Laport con el pijama que usa en la escena inicial de Billy Elliot, donde interpreta a Jack, su padre, un hosco minero inglés que a lo largo de la obra cambiará su mirada sobre las elecciones de su hijo (Crédito: RSFotos)

Laport llegó a Argentina desde Juan Lacaze, Uruguay, en 1976, con 18 años y sin más equipaje que las ganas de estudiar actuación. Tres décadas de televisión lo consagraron como uno de los galanes más reconocidos de la pantalla latinoamericana, con novelas como Campeones de la vida, Amor en custodia y Son de Fierro, y un premio Martín Fierro como Mejor Actor en Comedia. También grabó dos discos y llevó espectáculos musicales a escena. Desde 2006 es Embajador de Buena Voluntad de ACNUR, el primero en América Latina en ocupar ese rol, y ha visitado zonas de conflicto en África, Medio Oriente y Centroamérica.

La entrevista con Teleshow se hizo mientras el elenco todavía procesaba una polémica pública por una crítica que escaló hasta llegar a un comunicado de la Asociación Argentina de Actores. Laport llegó con la voz algo ronca —arrancó los ensayos con laringotraqueítis y luego atravesó veinte días de una colitis— y con la misma disposición de siempre: hablar sin filtros.

Billy Elliot - Osvaldo Laport - Graciela Pal
Osvaldo Laport con Franco Leone Molozaj, Mateo Tognolotti y Joaquín Formichelli, tres de los chicos que interpretan a Billy Elliot (Crédito: RSFotos)

— ¿Cómo le explicarías a alguien que no conoce la historia qué es Billy Elliot?

— Creo que es una oportunidad sensible, sobre todo para el género masculino, para los hombres. También para las mujeres, claro, pero en particular para los hombres. Nos da la oportunidad de escuchar a nuestros hijos, a las nuevas generaciones, y también de escucharnos a nosotros mismos. De animarnos a bucear en nuestra alma, de atrevernos a soñar, a volar, a pedirnos disculpas por el tiempo perdido. Y si no nos animamos a cumplir ese sueño, por lo menos animémonos a acompañar el sueño de otro.

— ¿Y en lo personal, para vos como actor?

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— Como trabajador del arte es una oportunidad también para seguir bregando por una sociedad más inclusiva. No te olvides que hace veinte años soy embajador de ACNUR. Estoy por hacer un viaje próximo que todavía no puedo confirmar, a un lugar muy frágil, muy sensible. Ese compromiso es parte de mi patrimonio de vida.

Billy Elliot - Osvaldo Laport - Graciela Pal
Osvaldo Laport junto a Graciela Pal, que interpreta a Edna, la abuela de Billy Elliot (Crédito: RSFotos)

¿Esperabas este ofrecimiento de encarnar al padre del protagonista?

No, nunca espero nada. Me encanta que la vida me sorprenda. Todo ha sucedido así: cada personaje, cada convocatoria, los aciertos, los desaciertos. Yo estaba contento con Vamos los pibes y cuando íbamos a empezar los ensayos apareció Billy Elliot. Me paralicé y al mismo tiempo me angustié mucho.

¿Angustiado por qué?

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— Porque quería compartirlo con mis colegas y amigos de la vida: Osvaldo Santoro, Raúl Lavié, Antonio Grimau y el director Federico Palazzo. No podía arrancar los ensayos con ellos sabiendo que había algo detrás. No podía. Fui al productor y le dije que necesitaba decírselos. Él me respondió que no tenía por qué hacerlo, que nunca se sabía qué iba a pasar. Pero era esa mi angustia: quería darles la oportunidad de que me dijeran “buscamos a otro colega” si lo consideraban necesario. Vamos los pibes fue una experiencia extraordinaria y seguimos viéndonos, haciéndo asaditos en casa con Raúl, con Antonio, con Osvaldo y las familias.

Billy Elliot - Osvaldo Laport - Graciela Pal
Osvaldo Laport en el back de Billy Elliot en el teatro Ópera ON, entre función y función (Crédito: RSFotos)

Hace unos días se generó una polémica por una crítica hacia Billy Elliot que terminó con un comunicado de la Asociación Argentina de Actores y Actrices. ¿Cómo lo vivieron puertas adentro?

— Con mucha tristeza y mucho dolor, porque está en contra del mensaje de Billy Elliot. Esta obra habla justamente de los prejuicios, de animarse. Y más allá del mensaje esperanzador, Billy Elliot desenmascara. Cuando digo desenmascara, me refiero a ese puñado de almas oscuras. Intentaron voltear el espectáculo, pero la reacción social en redes, la de la gente, la de los colegas, la de la prensa, los expuso y los dejó solos.

La polémica terminó girando en torno a la masculinidad de un niño de apenas 11 años…

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— Sí, eso es verdaderamente muy sensible, muy frágil. Yo sentía que debía dar la cara como hombre, como trabajador del arte, como compañero, como padre y como embajador de ACNUR. Cada vez que voy a esos países tan crueles y tan sensibles, uno de los temas más frágiles es siempre el de la infancia, el de las niñas y los niños en el mundo. Pero quedaron expuestos. Digo quedaron, no quedó, porque era más de una pluma.

Billy Elliot - Osvaldo Laport - Graciela Pal
Laport junto a Gaby Goldman, el director musical de Billy Elliot, que ocupó ese rol en la versión española también (Crédito: RSFotos)

¿Qué encontraste en Jack Elliot que por ahí no habías encontrado en otros personajes?

— Tiene que ver con todo esto que venimos hablando, y con uno mismo. Yo tuve un padre que cargaba en su mochila un gran peso. Nos criamos mis dos hermanos mayores, yo y mi hermana menor con mucha estructura, con mucho límite. Cuando me vine para acá, muy pendejo, de 18 años, en el 76, cada vez que tenía alguna moneda y sabía que alguien viajaba a mi pueblo le mandaba un regalito a mi mamá, a mi papá y a mi hermana. A mi viejo siempre le mandaba lo mismo: una caja de crema de afeitar. Porque papá se afeitaba con la brocha y un jabón de lavar la ropa, lo único que había. Y en esa caja me fui atreviendo a escribirle: “Papá, te quiero”. Cuando llamaba por teléfono a la casa de un vecino —el único teléfono del barrio—, solo atendía mamá corriendo, y le preguntaba qué había dicho papá del regalo. “Y no sé, Negro —a mí me decían Negro—, viste como es tu padre, no dice nada, agarra la caja y se va”.

¿Y en algún momento lo llegó a decir?

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— Fui animándome de a poco. En lugar de “papá, te quiero” le ponía “papá, te amo”. Y pasaba exactamente lo mismo. Hasta que en una Navidad logré viajar. Estábamos en el patio debajo del parral, papá haciendo un asado, mi vieja, mi hermana. Le doy la caja y mamá dice: “Ah, ya sé, ya te voy a decir lo que le pasa a tu padre. Tu padre se va a llorar”. Y así fue. Terminó muy viejito, sentado en el frente de su casa en Lacaze, en un silloncito. Todo el mundo que pasaba lo conocía, le decían el Lagarto. Y él a todos les decía: “Chau, mi amor”. Amó a todo el mundo.

Billy Elliot - Osvaldo Laport - Graciela Pal
Una de las escenas finales de Billy Elliot (Crédito: RSFotos)

Hay gente que con La Sirenita primero, y con Billy Elliot ahora, habrá descubierto que cantás. Pero vos tenés dos discos grabados. ¿Qué fue esa etapa?

— Una puerta que quedó entreabierta. El primero que me empujó, más allá de lo comercial, fue mi padre. Vino con mi madre a ver una comedia musical, una versión de Camila O’Gorman, hace muchos años. Cuando terminó, estaban parados en el pasillo de los camarines y en un momento me dice: “Negro, venga. Usted también se puede dedicar a cantar”. Pero hoy tengo una hija, Jazmín, que se está dedicando al canto y está por sacar su primer trabajo discográfico. Y tengo a mi mujer, Viviana, que tiene su banda. Me parece que tengo que dejar el camino libre para que ellas dos transiten sin que yo esté en el medio.

Tres décadas de televisión te instalaron como galán. ¿Pudiste sacarte esa imagen de encima?

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— Está dividido. El público femenino sí me ve como el galán, como Catriel. Pero el público masculino me ve como Guevara, como Gitano, como Fierro, personajes muy terrenales. Amor en custodia arrasó a nivel internacional y hay una cantidad impresionante de memes donde estoy llorando, vomitando, haciendo arcadas. Yo no vi a ningún otro colega que se haya animado a vomitar, a hacer arcadas, a desmayarse, como en la vida real. Siempre intenté ser honesto conmigo mismo y con el público.

Laport, en medio del elenco de Billy Elliot. Entre artistas y técnicos, la obra emplea alrededor de 200 personas (Crédito: Mel Ercoli @notyourshow.arg)
Laport, en medio del elenco de Billy Elliot. Entre artistas y técnicos, la obra emplea alrededor de 200 personas (Crédito: Mel Ercoli @notyourshow.arg)

¿Cómo ves el boom del teatro comercial en la calle Corrientes?

— Maravilloso. Más allá de la ausencia de la televisión como fuente de trabajo, Argentina se convirtió en el primer país del mundo con este abanico enorme de opciones teatrales en todos los géneros. Te parás en el Obelisco, mirás para un lado de Corrientes y para el otro y decís: “¡Guau!”. Y después salís de Corrientes y vas al off, al under, a las salas de cada barrio, en todo el país. Acá conviven el arte y la industria del arte. A veces la industria comete errores, como tal vez esa crítica que mencionábamos.

¿Qué pasó con la televisión?

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— Hubo una etapa, hace muchos años, en que no había megaproducciones pero existían pequeños proyectos unitarios con decorados humildes y grandes historias. El público tenía la oportunidad de sentarse a ver esas historias con los trabajadores del arte locales. Me parece que también se subestimó al público de la televisión. Como actor me descubrí varias veces recibiendo la letra del día y pensando: “Pero esto ya lo hice la semana pasada en la misma novela, y lo repetí en otra, y en otra”. El público se da cuenta. Hay tantas historias para contar, chiquitas, con dos cámaras, dos sillas, una cocina. Entrar y salir como antes.

Osvaldo Laport y su esposa Viviana Sáez protagonizaron un apasionado video en la piscina (Instagram)
Osvaldo Laport y su esposa Viviana Sáez llevan juntos 47 años (Instagram)

Llevás cuarenta y siete años junto a Viviana Sáez. ¿Cuál es la fórmula de esa relación?

— Hoy hicimos un mañanero… —dice, con una risa que no necesita explicación—. Y doble función después, mirá. Voy a cumplir setenta. Estamos en pleno romance con nido nuevo. Nos mudamos. Jazmín se fue de casa hace un par de años, estamos solos los dos con los perros, ya no tengo más los caballos. La opción fue volver a mis raíces: yo nací en Juan Lacaze y el fondo de mi casa daba al Río de la Plata, así que nos fuimos a vivir con un muellecito al río. Seguimos durmiendo desnudos, sigo pasando mi pierna izquierda sobre su cuerpo en invierno, le sigo llevando el mate a la cama. Cuando estamos enojados también, y eso desactiva el enojo. Estamos muy felices.

A los 69 años, ¿qué te falta por hacer?

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— No sé, porque quiero que la vida me siga sorprendiendo. Tengo un proyecto que no puedo contar todavía, pero me pasa siempre lo mismo: algo iba y venía, iba y venía, y de pronto me llega la convocatoria de Billy Elliot y digo “señores, es por acá la cosa”. No espero. De verdad, no espero.

Concierto ACNUR 2024
Osvaldo Laport lleva 20 años colaborando con ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados

¿Qué significa para vos el compromiso de veinte años que tenés con ACNUR?

— Hace tres días tuve una reunión aquí mismo, en la esquina del teatro, con la directora regional de la oficina, una señora española que llegó hace dos meses. Estamos planeando un viaje muy crudo, a una realidad tremenda que existe en el mundo, que toda. Me privilegia la vida de poder darle visibilidad a esas crueldades. Veinte años. Es patrimonio de vida.



billy elliot

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CHIMENTOS

Imputaron a Thiago Medina luego de que su prima lo acusara por abuso sexual a los 13 años

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La situación judicial que involucra a Thiago Medina sumó este viernes un nuevo capítulo. Ahora el ex Gran Hermano quedó formalmente imputado por una denuncia de abuso sexual con acceso carnal. El expediente avanzó luego de que su prima, Iara Agustina Ledesma, una joven que hoy tiene 19 años, lo denunciara por hechos que habrían ocurrido seis años atrás.

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Thiago se presentó durante la mañana ante la Fiscalía del Fuero de la Responsabilidad Juvenil Nro. 2 del Departamento Judicial de La Matanza, donde quedó formalmente imputado. En la causa interviene el juez de Garantías del Joven 1, Gustavo Indovino, mientras que la investigación está a cargo del fiscal Juan Pablo Volpicina.

El expediente tramita en el fuero de la Responsabilidad Penal Juvenil porque, al momento de los hechos denunciados, Thiago tenía 17 años. La denunciante, en tanto, tenía 13. Según consta en la denuncia, el episodio habría ocurrido en una vivienda de Virrey del Pino, partido de La Matanza.

De acuerdo con el relato de Ledesma, ella se encontraba acostada cuando Medina habría ingresado a su habitación, levantado el acolchado y recostado a su lado. La joven sostiene que entonces comenzaron los tocamientos en sus partes íntimas. Antes de retirarse y según la denuncia, el ex GH le habría advertido: “Si lo contás se va a armar un gran lío familiar”.

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THIAGO MEDINA QUEDÓ IMPUTADO POR ABUSO SEXUAL A SU PRIMA Y LA INVESTIGACIÓN AVANZA

Sin embargo, la historia permaneció durante años puertas adentro de la familia. Iara guardó silencio por tres años y recién a los 15 pudo contar por primera vez lo que había vivido. Días atrás relató, en LAM y entre lágrimas, cómo atravesó ese período. “Estaba mal constantemente, pero bueno, no lo contaba”, expresó. También explicó por qué había decidido no hablar con su madre en aquel momento: “Ella trabajaba y no quería cargarla con esto”.

Al reconstruir aquella noche, la joven fue todavía más precisa: “Yo estaba acostada en mi pieza cuando Thiago estaba con mi hermano y bueno, estaban jugando a los juegos. Y él se mete a mi cama y me empieza a tocar”.

La primera vez que la joven contó lo ocurrido no fue ante la Justicia, Iara acudió junto a su madre a la casa de la familia Medina, donde, según su testimonio, Thiago reconoció los hechos frente a sus familiares. “Él lo contó llorando, que lo perdone, que él no quería hacer eso, pero que lo perdonen”, relató la joven.

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En aquel momento, la madre de Iara habría respondido que no podía perdonarlo, aunque decidió no avanzar con una denuncia. La familia acordó entonces mantener lo ocurrido dentro del ámbito familiar.

Pero con el paso del tiempo, la situación habría tomado otro rumbo. Según contó la joven, Brisa -hermana gemela de Thiago– le había prometido acompañarla, aunque días después Camila Deniz -la otra hermana del ex GH– sostuvo ante vecinos y conocidos que la acusación era falsa. “Hace poco me enteré que estuvo hablando de mí, que yo mentía con todo esto”, aseguró Iara. De acuerdo con su relato, esa versión habría circulado durante años en el barrio.

Finalmente, la joven decidió recurrir a la Justicia. La denuncia formal fue presentada en el Centro de la Mujer y la Familia de Virrey del Pino, con intervención de la Secretaría de la Mujer de La Matanza. Fuentes judiciales precisaron que Ledesma instó la acción penal, aunque no solicitó medidas cautelares contra Medina.

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Al explicar por qué decidió avanzar, la joven fue contundente respecto de lo que espera del proceso: “Yo quiero que salga todo, que sea todo legal y que salga por la justicia, que si es mentira o es verdad”.

La denuncia tomó estado público el jueves 31 de julio y, horas después, Thiago decidió responder a través de sus redes sociales. El ex Gran Hermano negó las acusaciones y aseguró que puso el caso en manos de su abogado. “Quiero expresar que niego de manera categórica los hechos que se me atribuyen”.

En ese mismo comunicado, Medina manifestó que se pondría a disposición de la Justicia y anticipó que no realizaría nuevas declaraciones sobre el caso “por respeto a la investigación y a todas las personas involucradas”. El joven también fue consultado por Pilar Smith en LAM y en ese momento el joven habría respondido: “Esta piba es la tercera o cuarta vez que me jode con eso”.

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Ahora, con la imputación formal, la causa entra en una nueva etapa judicial. El expediente deberá avanzar para determinar qué ocurrió y establecer las responsabilidades correspondientes, mientras ambas versiones permanecen planteadas ante la Justicia. Por el momento, el caso de Thiago sigue bajo investigación.

 

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Thiago Medina

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El bailarín Herman Cornejo vuelve a la Argentina: “Mi historia es un milagro”

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Herman Cornejo en Giselle es una obra maestra del ballet romántico en dos actos

El bailarín Herman Cornejo, desde New York, se detiene un instante en su rutina y comienza su charla con Teleshow, con emoción y brindando detalles de su vida. A sus ojos, el estreno de su espectáculo Anima Animal en Buenos Aires va mucho más allá de una función.

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La vida de Herman pudo haber seguido otro rumbo. De niño, en cada recreo, se ilusionaba con la pelota entre los pies y soñaba con llevar una camiseta de fútbol. Esa pasión ocupó sus primeros años, hasta que un día, sin dudar, cambió los botines por las zapatillas de baile.

“Mi historia es un milagro”, reconoce Herman, recordando el episodio que lo marcó para siempre. Cuando tenía apenas once meses, una grave afección de salud lo llevó a un estado crítico. El relato familiar cuenta que su padre militar, en plena guerra de Malvinas, logró volver un instante del frente para despedirse de su pequeño. “Mi papá me besó y me desperté”, detalla Cornejo, quien siempre ha sentido que ese gesto selló su destino.

El bailarín argentino Herman Cornejo vuelve a Buenos Aires

Para el bailarín, presentar esta obra en Buenos Aires es la concreción de un anhelo largamente postergado. El espectáculo simboliza la recuperación de una pieza que considera parte del patrimonio nacional y le permite compartir con su gente la riqueza de la historia de la danza local.

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“Poder traer a la luz lo que hubiera sido en su momento el primer ballet para Argentina en el año 1917 es un gran honor y orgullo para mí”, confiesa Cornejo, quien siente que la obra es tanto un homenaje a la historia de la danza argentina como un acto de amor hacia su ciudad natal.

El bailarín describe la emoción de volver a sus raíces y brindar al público argentino una obra que dialoga con el pasado y proyecta hacia el futuro, inspirada en el bailarín y coreógrafo ruso Vaslav Nijinsky.

El bailarín argentino Herman Cornejo vuelve a Buenos Aires
Antes de dedicarse al ballet, Herman Cornejo jugaba al fútbol como delantero hasta que eligió la danza a los ocho años

—¿Hace cuánto tiempo que no venías a la Argentina?

—La última vez que fui… A ver si no me falla la memoria, fue en 2022. Hice este mismo espectáculo en la provincia de San Juan.

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—¿Tu deseo que el estreno fuera en Buenos Aires?

—Sí, sí… era el primero de los deseos, porque en su momento hubiera sido así, su estreno en Buenos Aires, además que es mi mi casa, el público que me vio nacer.

—¿Qué te pasa con esta obra que deseas y de la que estás tan orgulloso de dirigir?

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—Primero y principal, creo que lo que me llena de orgullo es poder traer a la luz lo que hubiera sido en su momento el primer ballet para Argentina en los años 1900, que era cuando le Ballet Russe con Nijinsky iban a Argentina. Argentina, que no tenía una compañía de ballet, no existía. Y gracias a Vaslav Nijinsky es que se creó esta energía de decir Argentina, y especialmente en Buenos Aires, hacía falta crear una compañía y se creó gracias a él. Y Nijinsky, en ese momento, había aceptado hacer este ballet con una leyenda guaraní. Y que en su momento hubiera sido el primer ballet para Argentina. Así que para mí es un gran honor y orgullo poder traerlo a escena.

El bailarín argentino Herman Cornejo vuelve a Buenos Aires
Herman Cornejo vive en el Bronx con su madre, su esposa argentina y su hijo, mientras mantiene un vínculo distante con su padre en Argentina

—¿La obra tiene un significado especial para vos?

—Sí, por todos lados, digamos, es algo muy histórico, es casi como un patrimonio nacional, y también de la humanidad. Nijinsky es, digamos, el icono mundial del ballet. Argentina es la cuna, es una de las cunas que tiene más de cien años de historia. Y en lo personal también muy aferrado y apegado a lo que es la figura de Nijinsky, no solamente por haber hecho la escuela que gracias a él se creó en el Teatro Colón con las técnicas rusas. Si no lo que significó en mi carrera. Yo hice El espectro de la rosa, que fue creado para él y fui nominado al Óscar de la danza por ese rol.

—¿Qué sentiste al ser comparado con figuras como Nijinsky o Julio Bocca?

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—Imaginate, es todo un honor, son cosas que te van poniendo más arriba en la lista de bailarines.

—¿Soñaste alguna vez con todo lo que te pasó y te pasa en tu carrera?

—Es rarísimo porque no tengo recuerdo de sueños, pero tengo una seguridad muy grande. Yo ahora estoy escribiendo un libro de mi vida. Y esto lo he contado varias veces, que yo cuando tenía once meses estuve en coma. Y mi papá justo en ese momento estaba en la Guerra de Malvinas, en el año 1982. Y bueno, yo estaba en el hospital en coma, los doctores dijeron que no había vuelta atrás, estaba con un respirador, le avisaron a mi mamá que, si le quería avisar a mi padre que viniera al hospital. Mi papá vino a darme el último adiós, porque iban a desconectarme, llega al hospital, se acerca a la camilla, que me contaba que era un cuerpito, un esqueletito, y me da un beso en la frente para darme el último adiós y yo abro los ojos. Fue un milagro. Y yo no sé si en esos momentos, cuando uno está en coma, qué es lo que pasa, dónde el espíritu de uno va. A partir de allí cuando empiezo a crecer adquirí una seguridad muy grande, y sabía qué quería hacer y ser. Empecé ballet, no había otra opción para mí. No lo soñé, pero lo sentí desde siempre.

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—¿Por qué estuviste en coma cuando eras bebé?

—Mi mamá me llevó al hospital porque tenía algo en el estómago, era como un virus. Supongo que ese virus habría sido demasiado fuerte, pero el problema fue que me medicaron mal. Así que al medicarme mal…

—¿Cuántos días estuviste en coma y cuántos meses tenías?

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—Unos cuantos días, una semana por lo menos y tenía casi un año.

—¿Te acordás de algo de ese momento?

—Nada, no me acuerdo de nada en lo absoluto.

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—¿Con el tiempo le encontraste un significado?

—Esta obra claramente, porque en el relato tiene ese salto para una segunda oportunidad, ese salto de la transformación. Todo se conecta, por eso es muy personal para mí.

El bailarín argentino Herman Cornejo vuelve a Buenos Aires
Cornejo se mudó a New York para ingresar al American Ballet Theater, la compañía que consideraba la meta principal de su carrera.

—¿Por qué la danza, hubo otras opciones?

—Yo hacía fútbol, mi papá militar, imaginate. Mi hermana Erica sí había empezado ballet mucho antes, alrededor de los tres años. A mí como que me enganchó verla bailar en el estudio y demás, pero fue como algo que: “Es esto lo que quiero hacer”. Y yo tenía ocho años. A veces digo, cómo un niño de ocho años puede saber exactamente, con tanta seguridad, que es esto lo que le gusta, que es lo que quiere.

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—¿Tus padres siempre te apoyaron en la decisión de bailar?

—Mis papás la verdad que fueron increíbles, me apoyaron desde el comienzo. Obviamente, creo que igualmente mi generación la tuvo más fácil, en el sentido que los varones en mi época era un poquito más fácil decir que querían bailar gracias a Julio Bocca, gracias a Maximiliano Guerra. Ellos fueron como los que más abrieron esas puertas. Igualmente existía un poco de prejuicios.

—¿Te sentís cómodo viviendo fuera del país?

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—Mira, la verdad que yo me siento cómodo donde esté mi arte. Fui a New York realmente porque el American Ballet estaba ahí. Era la compañía de mis sueños. Yo creo que si hubiera estado en otro lugar también. No me aferro a los lugares. Si hablamos, por ejemplo, en cuestiones de casas, me he mudado más de veinte veces en treinta años. Me aferro a lo que vivo en el momento, en este, mi carrera y mi familia.

El bailarín argentino Herman Cornejo vuelve a Buenos Aires
Anima Animal retoma una obra inspirada en Vaslav Nijinsky y en una leyenda guaraní vinculada a la historia del ballet en el país

—¿Qué sentiste al estar frente a la puerta del American Ballet Theater por primera vez?

—Obviamente, crecí en Argentina pensando en el American Ballet Theater gracias a Julio (Bocca), a Paloma Herrera… en aquel momento no había Internet, entonces la única forma de conocer cosas de afuera era la gente que entraba y contaba. Entonces, obviamente, mi sueño después de ver tanto a Julio Bocca y de estar en su compañía durante dos años era como: bueno, el llegar al American Ballet es lograrlo, es llegar a lo máximo. Y en su momento, cuando después de estar dos años en la compañía de Julio y ganar la Medalla de Oro de Moscú, que también la ganó él, Julio me pidió de hacer una función en New York en su nombre, porque él no podía viajar. Y entonces yo le dije a Bocca, quiero audicionar a ABT, es mi compañía”. Y él me respondió: “Por supuesto”. Me pidió permiso, habló con el director para que me pudiera dar una clase, para audicionar. Y lo hice con mi hermana en ese momento. Fuimos y yo dije: “Bueno, vamos y nos quedamos”. No había plan B. Creo que también cuando uno es joven es como que uno no piensa mucho en las cosas. Cuando uno es jovencito tenés esa garra y esa fe de que todo puede pasar.

—La seguridad es fundamental…

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—Totalmente, porque cuando salís a escena lo único que te puedes aferrar es en lo que vos creés, en lo que vos podés hacer. Y esto lo digo, por ejemplo, podés pasar años ensayando con un maestro cómo hacer una variación. Pero la verdad está cuando llegás al escenario, ese maestro no está más para decirte que es lo que tenés que hacer. Todo depende de vos. Entonces creo que esa fe y esa seguridad de lo que querés hacer tiene que estar en el bailarín, porque en escena es lo que se ve.

El bailarín argentino Herman Cornejo vuelve a Buenos Aires
El bailarín argentino recordó que se mudó más de 20 veces y que llegó al American Ballet Theater tras la Medalla de Oro de Moscú

—¿Y alguna vez te pasó de confundirte en escena?

—Cuando hay mucho entrenamiento, esa equivocación no sucede. Lo lindo que tiene la danza es que es teatral. Te abre las puertas a que pongas sensaciones, cosas de tu propia vida, por más que estés interpretando un rol, por más que estés haciendo un Romeo. Pero más allá de eso, hay esta ventanita donde uno pone lo de uno. Pones la sensación, lo que te ha pasado en tu vida, y eso es lo que te hace diferente, lo que te va a diferenciar de otros bailarines que solamente hacen la parte técnica. Así que no hay eso de confundirse. Tal vez uno lo quiere hacer diferente a propósito o si existe esa confusión de que a lo mejor te confundiste. Hay un episodio muy divertido que cuando yo entré al American Ballet, no solían enseñarle a los chicos nuevos las coreografías. Uno tenía que ser muy rápido y aprenderse, estando parado al costado, roles, porque después te decían: “A ver, probalo, quiero verte”, y lo tenías que saber.

—¿Cuándo te pasó?

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—Me pasó en Romeo y Julieta cuando me pusieron a bailar, me aprendí el rol con videos y viendo a otros bailarines, pero esa vez me había faltado un pedacito que no me había aprendido. Y durante el ensayo general de este ballet empezó una danza que era la parte de la carta y no tenía ni idea de qué iba ese momento. Y bueno, me quedé parado en un costado como el mejor actor, y nada, son momentos que pasan. Por suerte era un ensayo general. Había público, pero era un ensayo general, no era la función. Al día siguiente me tocaba la función. Y me lo aprendí como de emergencia en el momento para hacerlo al día siguiente.

—¿Qué te dejaron esos errores o tropiezos?

—Esos momentos la verdad que te hacen más fuertes. Ese momento tragame tierra, pero mucha más vida después de eso. Y hay una vida mucho más fuerte. Le podemos hablar de Messi, lo que le pasó en mundiales anteriores. Él pudo salir. Y decir: “Lo voy a ganar”. Es como que a veces estos bajones te llevan a algo más alto.

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—¿Eras bueno en el fútbol cuando eras chico?

—Sí, me encantaba el fútbol, era muy bueno, era delantero. Recuerdo que yo hacía ballet y fútbol a la vez. En un momento el Teatro Colón hizo una carta a la escuela para que no me permitiera jugar más porque era contraproducente con el ballet. Si yo quería realmente ser un bailarín, en un partido te pueden lesionar, te torcés un pie. Así fue como quedó prohibido, y yo acepté, sabía que el ballet era lo mío. Pero bueno, recuerdo volver como delantero.

—¿Posición en la cancha?

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—Jugaba en la delantera. Como un Martín Palermo, ponele. Me encantaba. El día que volví para despedirme… los chicos me decían: “No, no te podés ir del equipo”. Y justo ese partido iban perdiendo y me decían: “Entrá, por favor, entrá”… pero no lo hice.

El bailarín argentino Herman Cornejo vuelve a Buenos Aires

—¿Te encontraste con muchos “cisnes negros” en tu carrera?

—Cisnes negros, ¿en qué sentido? [se ríe] Gente mala, buena, hay por todos lados. Creo que eso igualmente es un estigma que lleva el ballet, que tal vez sea muy anticuado. Mi generación fue cambiando, mismo en el American Ballet. En los últimos diez la compañía cambió brutalmente, para bien. Todos esos cisnes negros desaparecieron. Esta generación de los últimos diez años es mucho más amiga, mucho más hermana. Están uno ahí para el otro, se corrigen entre ellos. Tal vez le dan la oportunidad a un cuerpo de baile de hacer un rol principal y un principal le está corrigiendo a este cuerpo de baile cómo hacer las cosas mejores. Se ha diluido un poco esa competencia que existía antes. Cuando yo entré, se vivía un poco esto de: “No, yo soy principal, no te me acerques”. “Este es mi momento o esperá tu momento”. Hoy en día cambió muchísimo.

—¿En qué lugar vivís actualmente en Nueva York?

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—Viví en muchísimos lados. La mayor parte de mi vida en el American Ballet, la viví al lado del teatro, cerca y fácil para ir a entrenar y volver. En los últimos siete años que hice una familia, me mudé al Bronx, cerca del Jardín Botánico. Para tener un lugar más grande y poder tener una familia más grande.

—¿Con quiénes vivís?

—Con mi mamá. Mi hermana, que la extraño muchísimo, ahora vive en Denver. Está ahí dirigiendo la escuela del Colorado Ballet.

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El bailarín argentino Herman Cornejo vuelve a Buenos Aires
El bailarín presenta Anima Animal como un homenaje a la historia local de la danza y como la recuperación de una pieza inspirada en Nijinsky que considera parte del patrimonio cultural

—¿Y tu padre?

—Mi papá es una historia muy triste para mí. Seguimos en contacto, pero muy lejanos. Es a lo mejor una llamada de teléfono cada dos años. Vive en Argentina. Una lástima. Mis padres se divorciaron. Mi viejo se alejó muchísimo y desde hace quince años, más o menos, que no tenemos mucho contacto. Una lástima. Pero bueno, yo a mi vieja la tengo conmigo. La quiero muchísimo por todo lo que pasó en su vida y cómo nos ayudó.

—Y tu propia familia…

—Claro, mi esposa y mi nene. Mi mujer (María José Lavandera) es argentina. Nos conocimos en Buenos Aires. Ella es periodista y escritora. Tenía su propia revista de danza, Revol, en Argentina. Nos conocimos porque yo hacía diez años que no volvía a bailar a Argentina y me hizo una entrevista en esta vuelta que tuve a en el 2016. Y fue un flechazo.

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—¿Qué sentís al volver a Buenos Aires con tu espectáculo?

—Para mí obviamente lo más importante es lo que va a pasar el uno de septiembre en el Teatro Coliseo, con el espectáculo. Y realmente es un un placer volver a mí país, volver a casa, a mi público.

El bailarín argentino Herman Cornejo vuelve a Buenos Aires
Herman Cornejo vuelve desde New York con Anima Animal: el ballet que mira a 1917, la huella de Nijinsky y una deuda con Buenos Aires



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El horóscopo de hoy: sábado 8 de agosto

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ARIES (del 21 de marzo al 20 de abril)

La Luna en Géminis junto a Urano acelera tu mente y despierta una enorme necesidad de movimiento. Sentirás deseos de romper con la rutina, conocer personas nuevas o cambiar la forma en que te comunicás. Las noticias inesperadas o las conversaciones espontáneas podrían modificar tus planes. Será un día en el que la flexibilidad marcará la diferencia.

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TAURO (del 21 de abril al 20 de mayo)

La conjunción entre la Luna y Urano moviliza profundamente tu sensación de seguridad. Podrías experimentar cambios repentinos relacionados con el dinero, el trabajo o tus recursos personales. Aunque al principio genere incertidumbre, descubrirás que adaptarte a nuevas circunstancias puede abrir oportunidades que antes no habías considerado.

GÉMINIS (del 21 de mayo al 21 de junio)

Con la Luna transitando tu signo y unida a Urano, sentirás una fuerte necesidad de libertad y autenticidad. Te costará seguir rutinas o aceptar imposiciones. Habrá una gran inquietud mental, deseos de innovar y de expresar ideas diferentes. Tu intuición será rápida y brillante, aunque también podrías sorprender a los demás con reacciones inesperadas.

CÁNCER (del 22 de junio al 22 de julio)

Será un día de revelaciones internas. La Luna junto a Urano activa tu mundo inconsciente y puede traer recuerdos, sueños o intuiciones muy potentes. Sentirás que algo cambia dentro tuyo, incluso si desde afuera todo parece igual. Escuchar tu voz interior será mucho más importante que buscar respuestas en el entorno.

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LEO (del 23 de julio al 22 de agosto)

La vida social se vuelve impredecible y estimulante. Podrían surgir encuentros inesperados, invitaciones de último momento o cambios dentro de un grupo de amigos. Sentirás entusiasmo por conectar con personas diferentes que despierten nuevas ideas y proyectos. Lo inesperado puede convertirse en una gran fuente de inspiración.

VIRGO (del 23 de agosto al 21 de septiembre)

La conjunción entre la Luna y Urano moviliza el ámbito profesional. Cambios de agenda, decisiones repentinas o nuevas oportunidades pueden modificar el rumbo de tu día. Aunque prefieras la planificación, descubrirás que algunas de las mejores posibilidades aparecen cuando aceptás salir de tu zona de confort.

LIBRA (del 22 de septiembre al 22 de octubre)

Sentirás una fuerte necesidad de ampliar horizontes. La Luna en Géminis junto a Urano despierta el deseo de aprender, viajar o descubrir nuevas perspectivas. Tus creencias pueden cambiar a partir de una conversación, una noticia o una experiencia inesperada. La curiosidad será el motor que impulse tu crecimiento.

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ESCORPIO (del 23 de octubre al 21 de noviembre)

Las emociones profundas se movilizan de manera inesperada. La conjunción puede sacar a la luz sentimientos que permanecían ocultos o generar cambios en vínculos íntimos y recursos compartidos. Será un momento para comprender que algunas transformaciones emocionales ocurren cuando dejás de resistirte a lo inevitable.

SAGITARIO (del 22 de noviembre al 22 de diciembre)

Las relaciones traerán sorpresas. La Luna junto a Urano puede generar encuentros inesperados, cambios de opinión o conversaciones que modifiquen la dinámica de una pareja o sociedad. Sentirás la necesidad de relacionarte desde un lugar más libre y auténtico, dejando atrás patrones que ya no funcionan.

CAPRICORNIO (del 23 de diciembre al 21 de enero)

La rutina difícilmente siga el curso previsto. Cambios en el trabajo, modificaciones de horarios o nuevas responsabilidades pueden alterar tu organización. Sin embargo, este tránsito también favorece encontrar soluciones creativas a problemas que parecían estancados. La innovación será tu mejor aliada.

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ACUARIO (del 22 de enero al 21 de febrero)

La Luna en Géminis unida a Urano potencia tu creatividad y tu deseo de disfrutar la vida sin tantas limitaciones. Sentirás inspiración para iniciar proyectos originales, expresar tus talentos o vivir el amor de una manera diferente. Será un día en el que la espontaneidad te llevará a vivir experiencias memorables.

PISCIS (del 22 de febrero al 20 de marzo)

La conjunción entre la Luna y Urano moviliza asuntos familiares y emocionales que podrían cambiar de manera inesperada. Podrían surgir decisiones relacionadas con el hogar, mudanzas, visitas o conversaciones importantes con seres queridos. Aunque al principio genere cierta inestabilidad, terminarás comprendiendo que estos movimientos son necesarios para construir una base emocional más auténtica.

 

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