ECONOMIA
Pese a la expectativa de los inversores, la Argentina seguirá siendo un mercado financiero “aislado”

La difusión de la Clasificación Anual de Mercados (Annual Market Classification, en inglés) de Morgan Stanley Capital International (MSCI) despertó gran expectativa entre analistas e inversores, pero la Argentina seguirá siendo “mercado aislado” durante, al menos, 2026. Esta instancia era relevante para el mercado local ya que se evaluaba la posibilidad de iniciar una consulta pública para que el país obtuviera una mejor clasificación financiera, algo que finalmente no ocurrió.
El punto central radicaba en que la entidad decidiera o no habilitar un período de consulta, un requisito fundamental para avanzar hacia la categoría de “mercado de frontera” y, posteriormente, aspirar a la de “mercado emergente”.
La economía argentina se ubica actualmente en la categoría más baja del sistema de clasificación, denominada “Standalone Market” (mercado aislado). En este grupo también figuran países latinoamericanos como Panamá, Jamaica y Trinidad y Tobago, junto a naciones de otras regiones como Malta, Bosnia, Palestina, Nigeria, Zimbabue, Líbano y Ucrania, todos identificados por enfrentar crisis o por su limitada integración en los mercados financieros internacionales.
Este 23 de junio se definió si se iniciaba una consulta pública dirigida a los inversores, paso que hubiera habilitado un cambio en el estatus del país, aunque una resolución definitiva no se espera antes de 2027. Para cualquier modificación en la categoría, será necesario cumplir con ciertos requisitos técnicos y contar con el apoyo de la comunidad inversora internacional, condiciones que facilitarían la llegada de capitales y modificarían la percepción de riesgo sobre Argentina.
La semana pasada, la organización había publicado el Global Market Accessibility Review 2026, donde se constataron que no hubo cambios en los criterios de evaluación del país respecto a las dos ediciones anteriores.
El proceso de revisión llevado adelante por MSCI está basado en criterios técnicos y de accesibilidad para los inversores. El objetivo de las autoridades argentinas es que el país recupere la categoría de “mercado emergente”, estatus que ya ostentan Brasil, Chile, Colombia, México y Perú en la región.
Para aspirar a ese objetivo, la Argentina debe mostrar avances en la apertura a inversores extranjeros, la claridad regulatoria, la liquidez y la capitalización de sus empresas. Persisten, sin embargo, restricciones cambiarias para las firmas locales y, antes de alcanzar el nivel de emergente, existe una instancia previa: la de “mercado de frontera”.
Un eventual cambio de clasificación generaría que numerosos fondos de inversión ajusten sus carteras para reflejar la presencia argentina en los índices internacionales. De acuerdo con estimaciones, la inclusión en la categoría de mercado de frontera otorgaría al país una participación cercana al 5% dentro de ese segmento.
Un informe de la consultora LCG determinó que la entidad no introdujo cambios en su revisión anual de accesibilidad y mantuvo a la Argentina en la categoría categoría, “por las restricciones cambiarias, las trabas a la repatriación de utilidades y la falta de información corporativa en inglés”.

“El informe técnico reveló que, a pesar de los recientes avances regulatorios, persisten trabas severas asociadas al cepo cambiario, los controles de capitales y la falta de infraestructura operativa para inversores extranjeros”, sumó Ignacio Morales, analista financiero de Wise Capital.
En efecto, MSCI había mantenido sin cambios los 18 puntos que integran la evaluación como mercado aislado, igualando los indicadores que figuraron en el reporte de 2025.
El informe de MSCI expone cada una de las condiciones vigentes para inversores internacionales en el mercado argentino:
- Derechos iguales para inversores extranjeros: la información empresarial no siempre está disponible en inglés.
- Restricción al flujo de capitales: la flexibilización de restricciones en abril de 2025 permitió repatriar nuevas ganancias, pero esto depende de la presentación de documentación y las utilidades previas siguen sujetas a restricciones.
- Liberalización del mercado cambiario: ausencia de mercado de divisas en el exterior y restricciones locales, como la obligación de vincular operaciones cambiarias a transacciones de valores.
- Registro de inversores y apertura de cuentas: toda la documentación debe ser presentada en español.
- Regulaciones de mercado: no todas las normativas están disponibles en inglés.
- Flujo de información: la información detallada del mercado bursátil no siempre se divulga en inglés.
- Compensación y liquidación: no existe la figura de custodio nominal y las facilidades de sobregiro permanecen prohibidas.
- Operaciones: la competencia entre agentes de bolsa es limitada, lo que puede traducirse en costos de negociación más altos.
- Transferibilidad: se permiten operaciones fuera de mercado, aunque existen restricciones.
- Disponibilidad de instrumentos de inversión: las limitaciones sobre el uso de datos bursátiles restringen la oferta de instrumentos.
- Estabilidad institucional: el informe menciona intervenciones gubernamentales que han puesto en duda la estabilidad de la economía de “libre mercado”, incluso en lo que respecta a la actividad de inversores extranjeros.
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ECONOMIA
Bunge es nuevo líder de exportaciones agrícolas argentinas

El ranking de agroexportadoras del primer semestre de 2026 quedó marcado por un cambio de fondo, ya que Bunge pasó a encabezar la lista de compañías que más granos y subproductos vendieron al exterior, luego de absorber en la Argentina la operación de Viterra, la firma que hasta hace apenas un año era la continuadora de la ex Glencore.
El movimiento se explica por la fusión global entre ambas corporaciones, cerrada a mediados de 2025 y cuya integración operativa en el país recién se terminó de instrumentar en enero y febrero de este año.
De acuerdo con el informe semestral de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), elaborado en base a las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) que releva la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el volumen total comprometido en exportaciones de granos y subproductos alcanzó 52,3 millones de toneladas durante el primer semestre de 2026. La cifra marca una baja del 19% frente a las 64,5 millones de toneladas del mismo período de 2025, aunque se ubica 17% por encima del promedio de los últimos cinco años y constituye el tercer volumen más alto para un primer semestre, solo detrás de 2025 y 2021.
En ese contexto, Bunge se quedó con el primer lugar del ranking con 11,6 millones de toneladas declaradas, el mayor registro semestral de una sola compañía en al menos los últimos cinco años. Detrás se ubicaron Cargill, con 8,1 millones de toneladas, y la china COFCO, con 6,4 millones. Si se suman los volúmenes de esas tres firmas, el resultado llega a 26,1 millones de toneladas, exactamente la mitad de todo lo declarado por el sector en el semestre.
El salto de Bunge no es menor, ya que en el primer semestre de 2025 la compañía había exportado 5,7 millones de toneladas, muy lejos del liderazgo. En apenas un año, más que duplicó ese volumen y desplazó a Cargill al segundo escalón.
Cómo Viterra desapareció del mapa en apenas tres campañas
Para entender el fenómeno hay que remontarse a la historia reciente de Viterra, la marca bajo la cual operaba en el país el negocio agrícola de la ex Glencore, heredero a su vez de la vieja Oleaginosa Moreno. Viterra irrumpió en el ranking argentino en 2023, con exportaciones cercanas a las 4 millones de toneladas en el primer semestre, un volumen que repitió en 2024.
Bunge se quedó con el primer lugar del ranking con 11,6 millones de toneladas declaradas
En 2025 directamente duplicó esa marca y llegó a 8 millones de toneladas en el primer semestre, ubicándose segunda detrás de Cargill. Ese crecimiento estuvo directamente vinculado a la incorporación de buena parte de la estructura fabril que había pertenecido a la quebrada Vicentin.
Sin embargo, la compañía tuvo una vida corta, con apenas tres campañas. Su desaparición llegó de la mano de la decisión de Bunge de tomar, a nivel global, el control total del negocio agrícola de Glencore. La fusión entre ambos grupos fue anunciada oficialmente por Bunge Global SA el 2 de julio de 2025 y quedó completamente instrumentada en la Argentina en febrero de 2026, según precisó en su momento la Cámara de la Industria Aceitera Argentina (CIARA).
El resultado quedó reflejado en los números del primer semestre de este año: Viterra apenas exportó 180.000 toneladas, presumiblemente durante enero, antes de que sus registros dejaran de existir como tales. A partir de febrero, todas las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior que antes se anotaban bajo Viterra Argentina pasaron a contabilizarse directamente bajo Bunge Argentina, la denominación que el grupo mantiene en el país.
Vale recordar que hasta enero, Viterra Argentina había declarado exportaciones por 152.383 toneladas de harina y aceite de soja, pellets y aceite de girasol, maíz y trigo, un volumen que quedó absorbido en los libros de Bunge desde febrero en adelante.
La propia BCR aclara en su informe que, si se toman en conjunto los volúmenes de Bunge y Viterra —para hacer una comparación más representativa contra el año pasado, cuando ambas firmas competían por separado—, el resultado combinado llega a 11,8 millones de toneladas en el primer semestre de 2026, un 14% menos que las 13,8 millones que ambas habían sumado en igual período de 2025. Pese a esa caída, la participación conjunta sobre el total de tonelaje declarado por el sector subió un punto porcentual, hasta el 22%.
Es decir, que aun cuando el volumen combinado de las dos marcas retrocedió en la comparación interanual, el peso relativo de lo que hoy es Bunge dentro del negocio exportador argentino se agrandó.
Por primera vez desde 2021, el maíz superó a la soja en exportaciones
Otro dato saliente del informe de la BCR es que, por primera vez desde 2021, el complejo maíz superó al complejo soja en volumen de exportaciones declaradas durante un primer semestre. El maíz concentró 23 millones de toneladas, equivalentes al 44% del total de los seis principales complejos agroindustriales relevados, con una suba interanual del 1% y el segundo mejor registro de los últimos cinco años para esta época del año.
En ese complejo, sin embargo, el liderazgo no fue para Bunge sino para Cargill, con 4,8 millones de toneladas (21% del total), seguida por COFCO con 3,8 millones (17%) y ADM Agro con 3,6 millones (16%).
El complejo soja, en cambio, sí quedó en manos de Bunge. Con 13,7 millones de toneladas declaradas —una caída del 56% respecto al año anterior y 30% por debajo del promedio de los últimos cinco años—, el podio lo encabezó Bunge con 4,5 millones de toneladas (33%), escoltada por Cargill con 1,8 millones (13%) y Molinos Agro con 1,5 millones (11%).
Del total del complejo, el 76% correspondió a subproductos de soja, 16% a aceite y el 8% restante a poroto.
En el resto de los complejos relevados por la BCR, Bunge también se quedó con el primer lugar. En trigo, con 9,4 millones de toneladas declaradas —71% más que el año anterior—, el podio quedó integrado por Bunge (2,3 millones), Cargill (1,6 millones) y LDC (1,3 millones).
En girasol, complejo que con 3,33 millones de toneladas prácticamente igualó todo lo exportado durante 2025 completo y mostró un crecimiento interanual del 82%, el ranking también lo lideró Bunge (1,1 millones), seguida por AGD (0,5 millones) y Unión Agrícola de Avellaneda (0,4 millones).
En cebada, con 2,24 millones de toneladas declaradas, el podio quedó compuesto por Bunge (0,6 millones), Cervecería y Maltería Quilmes (0,4 millones) y la Asociación de Cooperativas Argentinas (0,3 millones). Y en sorgo, el complejo más chico con 0,63 millones de toneladas, el orden se invirtió: encabezó Unión Agrícola de Avellaneda (0,2 millones), seguida por la ACA (0,13 millones) y Bunge (0,1 millones).
La estrategia global de Bunge para ganar escala
El desembarco de Bunge en el primer puesto del ranking argentino replica lo que ya venía ocurriendo a nivel global. Gracias a la integración con Viterra, Bunge cerró el ejercicio 2025 con un procesamiento mundial de soja de 41 millones de toneladas, contra 36,8 millones en 2024, mientras que la comercialización de poroto de soja pasó de 15,3 a 20,4 millones de toneladas. La operación, además, le permitió a la acción de Bunge —que cotiza en la bolsa de Nueva York— recuperar el valor que había perdido durante el año y medio previo a la fusión.
En el plano local, la absorción de Viterra se combina con otro movimiento relevante: el grupo Grassi, que quedó a cargo de la «Nueva Vicentin Argentina», definió una asociación estratégica con Cargill y Bunge para originar mercadería y consolidar la exportación de productos agroindustriales, lo que le suma a Bunge una ventaja adicional en el tablero oleaginoso argentino.
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ECONOMIA
La UCA advirtió un cambio en el mercado laboral: cada vez más desocupados terminan en el autoempleo informal

El mercado laboral argentino atraviesa una transformación que, para Agustín Salvia, excede los indicadores tradicionales de empleo. Durante una entrevista en Infobae al Regreso, el director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) afirmó que en la última década se consolidó un proceso marcado por la pérdida de puestos asalariados, el crecimiento del autoempleo informal y una creciente división entre los sectores más dinámicos de la economía y quienes subsisten en actividades precarias.
En diálogo con Gonzalo Aziz, el sociólogo sostuvo que el deterioro del empleo registrado constituye uno de los principales cambios del mercado laboral argentino. “Estamos viendo un proceso de deterioro del mercado de trabajo en donde se perdió trabajo asalariado y se generó mayor trabajo de autoempleo, cuenta propia, emprendimientos de distinta naturaleza”, afirmó. En ese sentido, precisó que “aproximadamente casi un millón de puestos de trabajo asalariados se perdieron durante estos últimos diez años” y estimó que cerca de la mitad de esa caída ocurrió en los últimos dos o tres años.
Según explicó Salvia, la pérdida de empleo formal empujó a una parte creciente de la población hacia formas de trabajo independientes e informales. Para el investigador, ese fenómeno refleja la falta de oportunidades dentro del mercado registrado y explica por qué muchas personas recurren a actividades de subsistencia apenas quedan desocupadas. “En situación de desempleo, la opción disponible es pasar a un autoempleo informal. No tenés un empleo formal asalariado disponible, entonces la primera reacción que tenés es pasar a un rebusque”, describió.
De acuerdo con un relevamiento del Observatorio de la Deuda Social Argentina, el 29% de las personas que pierde su empleo termina incorporándose a ese tipo de ocupaciones, una tendencia que, aseguró, ya existía entre 2011 y 2013, pero que en la actualidad “se agravó notablemente”.
El especialista aclaró, sin embargo, que no todo el autoempleo responde a la misma lógica. Explicó que existe un segmento de trabajadores técnicos y profesionales que opta por independizarse para desarrollar actividades vinculadas con la economía del conocimiento y los servicios digitales. “Hay una parte de la mano de obra técnico profesional que va al autoempleo, pero formal. Trabajadores que son productores digitales, de contenidos digitales. Esos trabajadores prefieren dejar un trabajo asalariado y constituirse en un trabajo independiente. Pero ese es un segmento minoritario también de la población”, señaló.
Para Salvia, la expansión del trabajo independiente está dominada por ocupaciones de baja productividad y escasa protección social. A diferencia del reducido universo de profesionales independientes, sostuvo que la mayor parte del crecimiento se concentra en servicios personales, tareas de mantenimiento, producción domiciliaria y distintas modalidades de comercialización informal. “Esos sectores crecieron mucho más que el trabajo en plataformas”, explicó al describir un fenómeno que, según su análisis, profundiza la precarización laboral.

En esa línea, relativizó el peso que suelen tener las aplicaciones dentro del debate público. Si bien reconoció que ese tipo de empleos creció en los últimos años, indicó que representa apenas entre el 6% y el 7% de la fuerza laboral. Además, advirtió que buena parte de esos trabajadores tampoco cuenta con protección social. “En Argentina, el nivel de subregistración o no registración es el más alto. Esos empleos la gente trabaja y no quiere hacer su aporte. Eventualmente, en el mejor de los escenarios, le hacen algún aporte a la Seguridad Social, pero en general lo dejan a voluntad del trabajador”, explicó.
El director del Observatorio sostuvo que la situación más crítica continúa concentrándose en quienes desarrollan changas o actividades informales tradicionales. A su entender, ese universo representa un porcentaje muy superior al de los trabajadores de plataformas y constituye uno de los principales núcleos de pobreza estructural del país. “El vendedor ambulante, el limpiavidrios, el trabajador que hace changas constituye el 25, 30% de la fuerza de trabajo en Argentina, el trabajador marginal. Esa Argentina sigue produciendo pobreza estructural”, resumió.
Otro de los aspectos que destacó durante la entrevista fue el creciente nivel de endeudamiento entre quienes dependen de trabajos informales para sostener sus ingresos. Como ejemplo, mencionó el caso de los repartidores de aplicaciones, que en muchos casos financian la compra o reparación de sus herramientas de trabajo mediante créditos vinculados a las propias plataformas. “Los trabajadores de aplicaciones en promedio están endeudados en novecientos mil pesos con su propia aplicación, para comprar o arreglar motos y bicicletas para seguir trabajando”, detalló.

Salvia atribuyó esa situación a las expectativas de recuperación económica que se habían generado hacia fines de 2024. Según explicó, muchas familias asumieron deudas convencidas de que la actividad mejoraría durante 2025, aunque ese escenario finalmente no se consolidó. “La gente se endeudó porque pensó que 2025 iba a ser un año extraordinario. Pero lo que vino después se fue para abajo”, afirmó al describir el impacto que tuvo ese cambio de expectativas sobre los ingresos de numerosos trabajadores.
Más allá del crecimiento del empleo informal, Salvia consideró que el principal problema del mercado laboral argentino es su creciente fragmentación. Según explicó, mientras un sector reducido logra insertarse en actividades de alta productividad y mejores salarios, una porción mucho más amplia permanece atrapada en ocupaciones precarias con escasas posibilidades de movilidad social. “Mientras en el sector más dinámico de la economía vas observando un proceso de movilidad social ascendente, la pequeña y mediana empresa no crea empleo y los empleos que crea son más precarios”, sostuvo.
El investigador remarcó que esa mejora alcanza únicamente a una parte de la población. “Hay movilidad social ascendente en el segmento técnico profesional, en los segmentos dinámicos. Nada más que esa es la Argentina para 10, 15 millones de habitantes”, señaló, al advertir que el resto enfrenta un mercado laboral caracterizado por la baja productividad y la informalidad.

Finalmente, comparó la evolución argentina con la de otros países de la región y sostuvo que, a diferencia de Chile, las transiciones laborales fueron mucho menos bruscas. En ese marco, cuestionó que el análisis público se concentre exclusivamente en la tasa oficial de desocupación y propuso observar también el peso de las ocupaciones de muy baja productividad. “La desocupación no es del 6%. Si sumás los trabajos de changa de distinta naturaleza, el desempleo en Argentina se acerca al 28 o 30%”, afirmó.
A modo de síntesis, concluyó que el país enfrenta un problema estructural que excede la creación de empleo: “Hoy tenés un 30% de la fuerza de trabajo en Argentina de alta productividad, pero un 70% de subproductividad”.
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ECONOMIA
Expertos recomiendan en qué acciones, CEDEARs y bonos invertir

Desde lo financiero, el país muestra cierta tranquilidad luego de la compra de alrededor de u$s11.500 millones para las reservas en todo el año y de los últimos anuncios del Gobierno respecto a que dispone de los fondos para pagar distintos compromisos de deuda hasta fines de 2027, sin la necesidad de volver al mercado internacional.
Incluso, el Banco Central informó que extendió hasta septiembre de 2028 el vencimiento de la totalidad de sus operaciones de REPO (acuerdos de recompra) con bancos internacionales, ya que canceló u$s6.000 millones de estos préstamos a corto plazo vigentes -que se realizan mediante un acuerdo de recompra de bonares- y concertó uno nuevo por el mismo monto.
Estas señales, sumadas a la mejora de la nota a la deuda argentina por parte de las calificadoras de riesgo mundiales como Fitch Ratings y Standard & Poor’s (S&P), impulsaron a la baja al nivel del riesgo país, el cual se acerca a los 400 puntos básicos; una compresión que puede impulsar las cotizaciones de algunos activos.
«Creemos que uno de los activos que mejor puede traccionar en julio son las acciones argentinas. Son las principales beneficiarias de la baja del riesgo país, que recientemente alcanzó mínimos de ocho años«, detalla Paula Bujía, cofundadora de Buda Partners.
Por su parte, Marcos Montero, sales trader de Mesa IFA en Balanz, opina: «Mantenemos una visión constructiva sobre los activos argentinos, aunque con una selectividad mayor que la que aplicaba hace unas semanas, dado que parte del incremento (upside) ya fue capturado tras el rally de junio«.
En cuanto a los bonos, Mauro Cognetta, analista financiero de Global Focus, suma: «La tesis es que la variable dólar es la elegida como para estar posicionados, ya que el carry trade lo vemos riesgoso debido a que las tasas no invitan a posicionarse ya que están bastante arbitradas».
Bonos recomendados para invertir en el mercado financiero: opciones en dólares y tasa CER
Los bonos recomendados para invertir por los expertos consultados por iProfesional se centran en los títulos en dólares a largo plazo y en los instrumentos en pesos a períodos más cortos que ajustan, especialmente, por el índice CER (coeficiente de estabilización de referencia).
Por lo tanto, Montero tiene como «recomendación principal» al Global al 2038 (GD38), ya que «ofrece un retorno atractivo ajustado por duration, con un spread todavía por encima de los comparables B-«.
Para inversores con exposición en ley local, Montero indica que los bonos de deuda al 2030 (AL30) y al 2038 (AE38) continúan ofreciendo spreads por legislación «atractivos», en torno a unos 120 puntos básicos respecto de sus equivalentes globales, niveles que, «a nuestro juicio, reflejan un pesimismo excesivo sobre la curva local».
Para Andrés Repetto, analista de mercados y fundador de Andy Stop Loss, el bono del Tesoro Nacional en dólares al 31 de octubre de 2028 (AO28) le sigue pareciendo el «más atractivo por ser renta en dólares mensual y tener un rendimiento interesante por tratarse de un título corto».
Respecto a los inversores más conservadores, Milo Farro, analista de Rava Bursátil, indica que para quienes opten por mantener posiciones en la curva de bonos en dólares «vemos mejor riesgo-beneficio en el tramo medio y largo, en el Global al 2035 (GD35)«. Y suma a los bonos corporativos de Vista e YPF, debido a que se posicionan como una «alternativa» a tener en cuenta.
Incluso, en materia de pesos, Farro sostiene que ante la persistencia de tasas reales negativas a corto plazo, «seguimos sobreponderando el tramo medio de la curva CER (inflación)», en bonos como el nominado al 30 de junio de 2028 (TZX28) y por el emitido por la provincia de Santa Fe al mismo año (TZXS8).
Por el lado de IOL invertironline, en renta fija soberana en dólares, comentan que la reclasificación a «B-» abre un potencial de compresión adicional de entre 80 a 100 puntos básicos, por lo que «preferimos convexidad en el tramo largo con el Global al 2035 (GD35) complementado con el emitido al 29 de octubre de 2027 (AO27) para gestión de volatilidad. Evitamos los bonos al 2029 y 2030 dado su escaso atractivo relativo».
Acciones y CEDEARs recomendados para una cartera de inversión: energía, petróleo y bancos
Por el lado de las acciones argentinas y los Certificados de Depósito Argentinos (CEDEARs) recomendados, los sectores energético, petrolero y bancario son los preferidos por los analistas. De esta manera, Bujía recomienda a Transportadora de Gas del Sur (TGS) e YPF, y a las entidades financieras Banco Macro y Grupo Galicia. Además, suma el CEDEAR de Vista Energy.
Por su parte, Gustavo Neffa, economista y director de Research for Traders (RfT), dice que las acciones argentinas vinculadas al sector energético continúan figurando entre las «principales apuestas para inversores con horizonte de largo plazo».
Dentro del segmento petrolero, destaca las siguientes compañías:
- Pampa Energía (PAMP)
- YPF (YPFD)
- CEDEAR de Vista Energy (VIST)
Estas son «compañías que combinan exposición al desarrollo de Vaca Muerta, potencial de crecimiento en la producción de hidrocarburos y perspectivas favorables en un escenario de mayor inversión en el sector».
En tanto, entre las utilities sobresalen las siguientes empresas, impulsadas por la expectativa de una normalización tarifaria y una mejora en la rentabilidad del negocio regulado:
- Transportadora de Gas del Sur (TGSU2)
- Central Puerto (CEPU)
- Transportadora de Gas del Norte (TGNO4)
El sector financiero también aparece entre las preferencias para una estrategia de inversión de largo plazo. Banco Macro (BMA), BBVA Argentina (BBAR) y Grupo Financiero Galicia (GGAL) son señalados como las entidades con mayor potencial para capitalizar una recuperación del crédito y una mayor actividad económica. En el segmento tecnológico, suma al CEDEAR de MercadoLibre (MELI), por su liderazgo en comercio electrónico y servicios financieros digitales en América Latina.
Por el lado de Repetto, sus recomendaciones son concretas: «Veo el sector energético muy atractivo con esta baja, donde el petróleo vuelve a zona de pisos y hace atractivas a las acciones como YPF, Vista Energy (VIST) y Pampa Energía (PAMP). Del sector bancario veo una oportunidad en una entidad que no es comercial, me refiero a Banco de Valores (VALO), ya que no tiene competencia y ahora está, justamente, pagando unos muy buenos dividendos».
Alternativas en CEDEARs de tecnología y ETF sectoriales para diversificar el riesgo
En cuanto a los CEDEARs, desde IOL indican que continúan siendo «constructivos» en tecnología, aunque «con selectividad». Por eso, se quedan con las siguientes opciones:
- Nvidia (NVDA)
- Microsoft (MSFT)
- Alphabet (GOOGL)
Estas compañías «han mostrado descompresiones de múltiplos que las ubican dentro de nuestros top picks».
También los CEDEARs de índices (ETF) sectoriales son sugeridos por los expertos. En este caso, Bujía concluye: «Un dólar más débil, históricamente, es un viento de cola para emergentes y para los metales preciosos, que vienen de una corrección y ofrecen un punto de entrada interesante. Una forma de tomar beta al oro es sumar algo de exposición al ETF de mineras GDX, o bien a la plata a través del ETF SLV».
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