CHIMENTOS
¿Planes frustrados? Aseguran que Mauro Icardi y la China Suárez no podrían ir a ver los partidos del Mundial

Mauro Icardi podría enfrentar una situación inesperada en la previa del Mundial de fútbol en Estados Unidos: no lograr el ingreso al país por su condición de deudor alimentario. Así lo reveló Naiara Vecchio en el programa Los profesionales de siempre, donde detalló que una reciente colaboración entre el gobierno porteño y Estados Unidos pondría en jaque la presencia de quienes están inscriptos en el registro de deudores. Las nuevas medidas, según la periodista, tendrían como objetivo asegurar que quienes adeudan la manutención de sus hijos no puedan disfrutar del evento deportivo más esperado del año mientras mantienen su deuda pendiente.
“Está inscripto en el registro de deudores alimentarios de Buenos Aires”, dijo Naiara Vecchio a Flor de la V en el programa Los profesionales de siempre (El Nueve). Según la periodista, Icardi figura como deudor y tiene la casa de los sueños embargada en la isla de Nordelta, lo que le permite su entrada y salida del país. Sin embargo, Vecchio aportó más detalles legales. “Hay una colaboración del gobierno de la ciudad de Buenos Aires con Estados Unidos para que todos los inscriptos como deudores alimentarios no puedan ir a los partidos del mundial en Estados Unidos”, aseguró.
Esta situación podría afectar directamente a quienes integran el registro de deudores alimentarios. Vecchio subrayó: “Esto es de ahora, Flor. Ayer salió esta medida que es en colaboración con Estados Unidos y el gobierno de la ciudad, con Jorge Macri, que no ingrese ningún deudor alimentario al mundial”. Según lo que relató, esta disposición buscaría impedir que personas con deudas alimentarias puedan asistir al evento futbolístico.
Al aire del programa, Flor de la V valoró la novedad: “Está bueno porque es una medida más para las madres que intentan cobrar el dinero. Porque hay muchos padres que tienen dinero para ir a tener ese tipo de gastos, pero no para alimentar a sus hijos. Mirá qué buena medida, no lo sabía esto. O sea que es un titulazo el que acabás de dar”.
Vecchio sumó, en relación a la situación familiar de Icardi y su expareja Wanda Nara, que este viernes está prevista una audiencia entre los abogados de ambos “para ver cómo van a ser las vacaciones de invierno de las chicas. Van a estar con el padre”. La periodista remarcó que “La China quería ir a Miami, quería ir a Estados Unidos, pero ellos van a estar en junio acá. De hecho, retrasaron su llegada”. La causa por la custodia y el régimen de vacaciones se mantiene abierta, mientras las restricciones migratorias por la deuda alimentaria podrían condicionar los movimientos internacionales de Icardi.
El caso del futbolista se discute en el marco de nuevas políticas que buscan limitar los privilegios de quienes incumplen obligaciones alimentarias. La colaboración con Estados Unidos podría ser un instrumento para garantizar que los deudores no participen de eventos deportivos internacionales si no regularizan su situación.

En paralelo, la vida personal de Mauro con la China se encuentra bajo el escrutinio público. “Primero viajaron a Japón con la madre de la actriz y su pareja. En ese momento, las redes estallaron con comentarios sobre los hijos de la China, quienes quedaron en Turquía al cuidado de la niñera, mientras Benjamín Vicuña, papá de los hijos menores de la actriz, los esperaba con ansias en Buenos Aires”, relató Vecchio, quien también mencionó que “el próximo paso de la pareja será las Islas Maldivas antes de llegar a Buenos Aires, donde Mauro se reencontrará con sus hijas”. Al conocerse este dato, las redes se llenaron de comentarios sobre el tema. “Icardi reclama tiempo con sus hijas pero no vuelve cuanto antes a verlas”, “¿Por qué no cumple con las fechas fijadas para ver a las nenas?“, fueron algunos de los mensajes que se repitieron al respecto.
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CHIMENTOS
El conflicto matrimonial que atraviesan Nicole Neumann y Manu Urcera: «Me pelea mucho y…»

Nicole Neumann y Manu Urcera vienen de pasar semanas en donde quedaron en el epicentro de la farándula. A partir de una información que contaron Rodrigo Lussich y Juan Etchegoyen, donde afirmaban que estaban separados.
El rumor estaba instalado muy fuerte; en medio de esas versiones, las cuales Neumann salió a desmentir, la pareja se fue de viaje a Disney con toda la familia, es decir, junto a Indiana, Sienna, Allegra Cubero y Cruz Urcera.
En el marco del ciclo de entrevistas de Leo Montero para TN, el piloto se sentó junto a él y le contó algunos detalles de su relación. Uno de ellos fue sobre por qué pelean con Nicole y reveló el insólito motivo; la música que elige.
“Yo escucho música romántica, ella no, todo música en inglés. No sé ni los nombres. Sí, yo escucho Luis Miguel, Alejandro Sanz, todas esas. Y si me pelea mucho, le pongo un Cacho Castaña, una cosa así, como para que ya se pique toda la relación”, sostuvo Manu.
LA ENORME DIFERENCIA ENTRE NICOLE NEUMANN Y MANU URCERA
Entre risas y contando esa picardía, esto no solo le genera rispideces en su matrimonio con Neumann, sino que también con su grupo de amigos. Muy a contramano de todos, en las reuniones suele ser él quien cambia de música.
“Mis amigos me putean, porque en un asado capaz les tiro un Montaner, una cosa así. Entonces ahora para no quedar mal, ponés el top 50 de Argentina y ya con eso no quedas mal”, sentenció Urcera, dejando en claro los problemas musicales que tiene a la hora de definir un artista.
Habiendo pasado días hermosos por Disney, el viaje ayudó a pasar la crisis que se presentó hace unos días y en donde se habló de separación. Felices con el momento personal y profesional que viven, la pareja parece seguir consolidada en su matrimonio.
Nicole Neumann, Manu Urcera
CHIMENTOS
María Mirabile, la cantante de Es mi sueño que conmovió hasta las lágrimas a Abel Pintos: “Impresionante”

El escenario de Es mi sueño (Eltrece) volvió a ser testigo de uno de los momentos más conmovedores de la televisión argentina. La protagonista fue María Mirabile, la joven artista oriunda de Villa Mercedes, San Luis, que regresó al programa conducido por Guido Kaczka para una segunda oportunidad tras haber conmovido al jurado y al público en su debut. Su regreso no solo volvió a mostrar su talento, sino que terminó generando una escena de gran emoción al punto de quebrar a Abel Pintos.
En esta ocasión, María eligió interpretar “I’m Not the Only One”, de Sam Smith. Desde los primeros acordes, la sala se llenó de una energía especial. La potencia y el sentimiento de su voz conquistaron a Jimena Barón, Carlos Baute, Joaquín Levinton y al propio Abel Pintos, que rápidamente activaron las palancas verdes, confirmando su aprobación y el pase directo a la siguiente etapa. Pero la emoción no terminó ahí. Lejos de celebrar con euforia, la participante no pudo contener las lágrimas y se sinceró frente a todos: “Me da mucha vergüenza vivir con tanta emoción y debilidad, pero soy una persona muy vulnerable y tengo que aceptarlo”.
Lo que siguió fue un intercambio de palabras que sacudió a los presentes en el estudio y a los televidentes. María, conmovida, quiso aprovechar la ocasión para agradecer a Abel Pintos por el gesto que había tenido con ella en su participación anterior: el cantante le regaló uno de sus sacos frente a todos, en un acto de cariño y reconocimiento que se volvió viral.
“Es un sueño que vengo acompañando desde muy chiquita y quiero decir unas palabras porque siento que me fui con las palabras en la boca la vez pasada. Yo recibí un regalo que no solo abriga el cuerpo sino que también abraza un sueño. De alguna manera, me diste una llave que abrió una puerta para abrazar más fuerte ese sueño y me sentí reconocida por primera vez”, expresó con la voz quebrada.
El impacto de esas palabras fue inmediato. Abel, que ya durante la interpretación había mostrado signos de emoción, terminó completamente quebrado. El cantante se tomó un instante para recomponerse y, cuando pudo hablar, lo hizo con total honestidad: “Me cuesta, estoy muy emocionado y me siento contento de ser padre porque siento debilidad al escucharte cantar, pero el ser padre me ha hecho sentir esa debilidad y también poner límites. Me pareció impresionante y me emocionaste mucho”.

La escena fue celebrada y aplaudida por todo el estudio. El abrazo entre Abel y María, registrado por las cámaras, fue el broche de oro de una noche en la que la música fue el vehículo para el encuentro entre sueños, sensibilidad y empatía. Las redes sociales no tardaron en hacerse eco del momento, multiplicando los mensajes de apoyo y admiración tanto para la participante como para el jurado.
No es la primera vez que María Mirabile logra conmover al público. Su paso anterior por el reality ya había captado la atención de miles de personas, especialmente por la interpretación de “Qué Bonito” de Rosario Flores, que recibió elogios unánimes del jurado y una viralización inmediata en redes. En aquella ocasión, Abel Pintos también había mostrado una conexión especial con la joven, destacando no solo su talento, sino también la inteligencia con la que usaba su voz. “Tomaste decisiones inteligentes y supiste cuidar tu voz sin forzarla”, le dijo entonces el músico, antes de sorprenderla con el regalo del saco.
La puntana, que había alcanzado notoriedad nacional por su paso por La Voz Argentina, volvió así a demostrar que su crecimiento artístico va de la mano de una sensibilidad poco común y una autenticidad que desarma defensas.
CHIMENTOS
El lado B de Mauro Szeta: por qué no quiso ser papá, su vínculo con Paulo Kablan y la razón por la que no hay mujeres periodistas que cubran policiales

Casi como al pasar, Mauro Szeta se irá descubriendo con el correr de la entrevista. Contará, por caso, que es un romántico empedernido, de esos que están en extinción. Lamentará dormir muy poco y, por sus obligaciones laborales, no poder salir más de noche para divertirse sin resignar esas pocas horas de descanso. Y hasta confesará que nunca hizo terapia, ¿ni la hará?
Porque desde hace más de tres décadas, quien habla cada día en los medios es Szeta, uno de los periodistas de policiales más prestigiosos e informados de la Argentina. Lo hace en Lape Club Social, por América —luego de un prolongado paso por Telefe— y también con ¡Qué día!, su propio ciclo en Blender. Y además en sus redes sociales, con casi un millón de seguidores.
Pero aquí, en este A solas con Paparazzi, quien hablará es Mauro, de 53 años. El hincha de Estudiantes de La Plata. El obsesivo del trabajo que nunca logra desconectarse del todo, pero sueña que con el retiro. El hombre de familia que disfruta del hogar. «Es la primera vez que me entrevistan en Paparazzi«, dice, entusiasmado con la invitación y dispuesto al diálogo y las confesiones.
—¿Cuándo empezó el gusto por lo policial?
—Hace un montón. Estudié Periodismo en la UBA, Ciencias de la Comunicación después, en la universidad privada. Y cuando me recibí, había pasantías: me tocó ir a la agencia Télam y elegí policiales porque alguien me asesoró. Al día de hoy llevo 33 años haciendo policiales.
—¿Cuándo dejás de trabajar?
—Nunca dejo de trabajar, pero juego al tenis, me gusta disfrutar de la familia, de la cancha. Ir a ver Estudiantes, más allá de cómo termine el partido y que si pierde me bajonea, me desconecto del planeta. Después, estar con mi esposa (Clarissa Antonini) disfrutando de la vida juntos, reconstruyendo todos los días o relanzando la pareja. Es un lugar hermoso de conexión. Estamos en pareja desde hace 16 años y casados hace ocho. Esos momentos los valoro mucho: los hijos de Clari, los nietos. Disfruto, y ahí me encanta quedarme.
—¿Y ahí sí dejás la tecnología?
—No. Me putean todo el tiempo porque no dejo el celular. Por ahí estoy en familia y de repente, aunque lo tengo en silencio, estoy curioseando si entró algo de último momento. Y como la cuenta de X en horarios más extremos las manejo yo, directamente, se enojan. Y tienen razón. Hay una dependencia con el teléfono que antes no existía: ahora estamos todo el tiempo mirando, comunicando, contestando, que lo hago yo, y tengo infinidad de mensajes por día.
—Disfrutás de estar en tu casa con tu familia, con hijos de tu esposa. ¿Pero nunca te nació el deseo de la paternidad?
—Nunca tuve el desafío ni la creencia de que quería ser padre. Tampoco me parecía justo forzarlo. Y me parecía que, si algo podía ocurrir o gestarse para ser papá, tenés que tener la cabeza muy limpia en términos de no estar atravesado, como en mi caso, 800 quilombos. Y tiempo. Me parecía injusto no darle tiempo a mis hijos. Entonces, decidí no ser papá.
—Uno de los hijos de Clarissa fue papá. ¿Cómo sos como abuelo?
—Como puedo… No haber sido padre también te deja un escalón por debajo. Entonces aprendo y trato de no repetir los modelos de estimulación, como decirle al nene todo el tiempo: «A ver, reíte, cantá». Que pinte como pinte. No me gusta la sobreactuación o los padres que dan instrucciones. Me gusta que el que proponga, sea el otro.
—Después de tantos años de novios con Clarissa, se casaron. ¿Cambió algo en la pareja con el matrimonio?
—La decisión de casarse fue bastante inesperada, relacionada casi con un juego en la tele, en el programa de Vero (Lozano). Fue un chiste, y en ese contexto nos empezaron a levantar como celebración judía. Ahí la productora llamó a mi esposa. Yo dije que si ella me decía para qué se quería casar, tal vez lo pensaba. Y ella, al aire, me dijo que cuando tenés en claro para qué estás con alguien en pareja, la pareja está terminada. Es decir, cuando vos estás interpetando o analizando qué cosas hacés con el otro, cómo te vinculas, cuando lo tenés muy en claro, es que la pareja se terminó. Nada te sorprende. Hasta ahora viene funcionando. No es que haya una incertidumbre de que nos vamos a dejar; todo lo contrario. Cuando siento que estamos dos días viendo series, ya me aburro y cambiamos. Si las salidas se repiten, nos miramos y decimos: «Vamos para otro lado».
—¿Sos un hombre romántico?
—Demasiado. Mi esposa no tanto. Cuando empezamos a salir, un día fuimos a Chascomús, a dar vuelta a la laguna. Yo, medio romanticón, encontré una hojita marchita y se la di. Para mi era un gesto de amor. Y mi esposa me dice: «¿Qué es esta mierda?». Y yo estaba metido con qué significaba nuestro amor, naciendo. Parte de ese opuesto es que uno está todo el tiempo pensando, ilusamente, que ella va a ser más enamoradiza. Mi desafío es ver si lo logro. Pero no…
—Una vez dijiste que en la segunda mitad de tu vida querías ser menos feo o más lindo, ¿Por qué te tiraste tan abajo?
—Porque laburo con gente fachera y el feo tiene que tener otras herramientas al momento de la seducción.
—Pero esa imagen tuya te la creaste vos.
—Sí. Pero no es para tirar un romántico. Laburo con gente como Gonzalo Heredia, el hijo de puta… Es asimétrica: a nadie no puede no gustarle Gonzalo.
—El fútbol es tu cable a tierra y tu pasión. ¿Alguna vez soñaste con ser director técnico?
—No, cero. Me encanta ser hincha y es un momento de cero responsabilidad. Aparte, en la cancha a nadie se le ocurre preguntarme por los policiales. Nadie me rompe las pelotas: ahí, hablamos de la pelota. Lo único que soñé alguna vez fue con ser el director de noticias de alguna señal. Eso sí. Salirme de la pantalla: me siento como embolado de la pantalla todo el tiempo, 24 por 7 cansa… No tener que poner la cara todo el tiempo. Cuando la ponemos, hay que pensar en otras aristas: la ropa, la cara, dormir bien, cosas que a veces no se dan. Si quiero salir de joda no puedo, porque al dia siguiente tengo que estar bien.
—¿Dormís poco?
—Duermo poco. Me cuesta mucho conciliar el sueño, me quedo hasta el final con las noticias y la información. Con suerte duermo seis horitas y muy interrumpidas. Me voy a dormir y no termino de desconectar con la responsabilidad que significa lo que tengo que contar.

—¿Qué cosas te quitó la profesión?
—Salir de joda o salir con mi esposa y saber que no te podés acostar tarde porque al otro día tenés que estar levantado a las 7, óptimo. Entonces, se te van frustrando ciertas salidas… De pendejo podía hacerlas. Hace poco fui con los chicos de Blender y a las 12 me fui a dormir. Hay que aprender a irse justo para estar bien al otro día.
—Volviendo al fútbol. Si coincidieran en la platea de Estudiantes, ¿con quién te sentirías más cómodo: con el derechista Esteban Trebucq o con el progresista Ernesto Tenembaum?
—Laburé con Ernesto. No soy amigo de ninguno de los dos, pero tenemos un grupo profesional. Y al Pelado lo invité hace días a mi programa de Blender. Me da lo mismo porque en la cancha no está en pugna lo ideológico. Estaría con los dos y charlaría.
—Podría decirse que Estudiantes encabezó la revuelta contra Chiqui Tapia. ¿Te pareció bien? ¿Qué opinión tenés sobre AFA?
—Estudiantes manifestó una injusticia que se venía dando en cuanto a los arbitrajes. Me parece que el espaldarazo a Central estuvo bien: movió un piso de lo que se veía, que, no tengo pruebas, era dudoso. Los arbitrajes en el fútbol argentino, los partidos torcidos para que ganen o no pierdan determinados equipos que son respaldados por el poder. Estudiantes lo puso en evidencia y eso generó que en los partidos siguientes los árbitros fallaran como tenían que fallar para todos. Pero no sé si sirvió porque se vuelve a debatir lo mismo.
—Volviendo a lo laboral, en tu carrera se dio un gran cambio con tu paso a América después de tantos años en Telefe.
—Fue una decisión pensada. Cuando uno la toma es porque antes de tomarla pensó todos los escenarios. Yo me fui en el mejor momento de mi carrera, habiendo sido premiado ese año con el Martín Fierro de la Mejor labor periodística masculina. Decidí irme un poco porque sentí que había terminado, no había más por hacer; o al menos en lo que me ofrecían. No podía salir de ese lugar maravilloso, pero quería cambiar, quería apostar a tener un espacio personal, migrar a otras plataformas, y sentía que ahí adentro no lo iba a poder hacer. Había tocado un techo y la empresa no me daba expectativa de lo que quería. América me propuso otro proyecto, más que forma de narrar. Y también migré a Blender. Elegí.
—Blender, para ir por lo moderno.
—Sí. Soy de los que reivindica el streaming. La gente que en la tele se enoja con el streaming no entiende la realidad. ¿Por qué dicen que es una mierda? No me parece. La tele también es deficitaria: no se pregunta por qué la dejaron de mirar. Hay una negación de no asumir que en algo falló. La tele da alternativas que no alcanzan, por eso se destaca tanto el programa de Mario Pergolini: por distinto; hay inversión, búsqueda. Es uno de los pocos programas de televisión que miro.
—En cuanto a ese pase de Telefe a América, ¿cómo quedó tu relación con Paulo Kablan? ¿Se distanciaron?
—La relación con todos está super bien. Nos vimos el otro día en los Martín Fierro. Considero que las relaciones son de trabajo, siempre, más allá de que con algunos tuvimos una relación más fuerte o sólida. Las amistades no se construyen en los trabajos. Mis amigos son los de la vida, los que fueron a la secundaria. Mis amigos son muy pocos, no soy una persona que dice con facilidad la palabra amigo, sobre todo en el mundo de la tele, que es muy careta. Me preguntan si soy amigo de Vero Lozano: la re quiero, la pasamos súper bien y le debo montón de mi carrera, pero no soy amigo. Ni siquiera sé el nombre de su madre.
—Me llama la atención que hay mujeres boxeando, relatando y comentando fútbol, manejando colectivos; hasta tuvimos una presidenta. Pero casi no hay mujeres que hagan periodismo de policiales. ¿Por qué? ¿Es el último bastión del macho argentino?
—Hay, pero no las dejan llegar. La mejor periodista de policiales que conocí fue Florencia Etcheves, que trabajaba en El Trece. Se abrió hace años del periodismo y decidió escribir guiones y libros para películas. De la actualidad diría que Virginia Messi, de Clarín. En el prime de la tele no hay mujeres; sin embargo, hay muy buenas periodistas. Por ejemplo, en el periodismo político hay buenas mujeres, empoderadas: me puedo quedar escuchando un tiempo largo a Nancy Pazos hablando de política. Me interesa lo que cuenta. Lo que me engancha es la información.
—Relacionando los policiales con la farándula, ¿qué pensas sobre la muerte de Natacha Jaitt: suicidio, asesinato o accidente?
—Se lo dije a Ulises, su hermano. A nivel forense y autopsia, está claro que no fue un homicidio en lo que técnicamente es un crimen. Dicho esto, creo que la Justicia no investigó otro delito posible en la muerte que es el suministro de estupefacientes. Podrían haber imputado y hasta metido en cana por años a las personas que esa noche le proveyeron cocaína a Natacha. Un caso similar es la muerte de Liam Payne: los que consiguieron la cocaína esa noche están yendo a juicio y pueden ir en cana. En el caso de Natacha, eso no se exploró. Se lo reprocho a la Justicia: que hayan dado por acreditado que la droga que tomó, la llevó ella. Si le das de tomar (droga) y lo hacés adrede, hay que ver si no la estás invitando a su muerte.
—¿Cuál es el caso policial de la farándula argentina que nunca se pudo resolver?
—La sentencia a Claudio Contardi está en plena apelación por el abuso a Julieta Prandi. En el caso de Diego Maradona, es una vergüenza el accionar de la Justicia: el caso está lento, con una expectativa social muy grande. Adelanto que es poco probable que pase esa condena a tantos años porque es muy difícil probar que hubo una decisión deliberada de ir generando la muerte por goteo para quedarse con los negocios. No es tan fácil probar eso. El juicio por la muerte de Maradona se va a extender más de la cuenta.
—¿Qué caso policial vinculado con la farándula te impactó más?
—Me pasa que me importa más la vida de los comunes. A veces siento que cuando nos metemos en las causas policiales que involucran a la gente de la farándula, le ponemos un IVA de meternos a fondo, pero la verdad es que hay gente de todos los días con cosas más graves. Por ejemplo, hablé muchísimo del tema Wanda Nara y Mauro Icardi: lo que me pasa con ese caso es que me parece un espanto la exhibición que se ha hecho de los dos lados, sin cuidar a los chicos. Vemos una Justicia activa y sobregirada, cuando en general, a una mujer que hace una denuncia de golpes no la atienden. Mi mirada es analizar si hay una justicia especial para los famosos. Eso es un papelón que pase.
—Hablando de la fama, ¿te pasa que al estar en los medios las mujeres te buscan más?
—No. Si me pasó un camión lleno de propuestas no me di cuenta porque no estoy mirando. Para mí, pasa por ahí. Uno puede ver eso si está atento a que le pase. Yo no miro, o miro con distancia. Creo que la mensajería que me llega es idéntica en el hate o amor idílico que me pueden llegar a manifestar. Mensajes que no tomo en serio: ni el que me odia, ni el que me dice «te amo».
—Por último, ¿cómo te gustaría verte en 20 años?
—Primero, me gustaría llegar. Porque estoy cansado: 53 años, pero muy gastado. ¿Quién no quisiera retirarse y no trabajar más? Parece de vago, pero todo lo contrario. Después de 33 años de estar laburando 14 horas diarias ya me retiraría si tuviera la garantía de que no tengo que laburar. En la estabilidad económica me refiero, y temas que resolver. Porque el cuerpo te pasa la factura del desgaste. Y la cabeza, la psiquis. Ahora veré si ante mi negación histórica de ir a los psicólogos, no es momento de hacerlo.
—¿Nunca fuiste?
—Muy poquito. Y las pocas veces que fui, terminé sin ganas. No me interesó. Salía como odiado del lugar y decía: «¿Para qué vengo acá?». Me pasó que un día me vinieron a hacer una nota y la chica no podía creer que tenía todos libros periodísticos de dramas policiales. A veces digo: «¿Cómo hacen los que tienen plata en serio en Argentina?». Uno de nosotros se va de viaje a Europa y está pensando cuánto sale el pasaje turista, la ubicación o dónde sale menos hospedarse. Pero ves gente que, hablando de los famosos, hace ¡click! y viaja cuatro días a París. Yo no podría porque, en mi cabeza, necesita 15 días por lo menos para que el viaje sea fructífero. Eso sería un momento de gloria.
Mauro Szeta
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