DEPORTE
Platense le gana como visitante a Peñarol por la Copa Libertadores

El Estadio Campeón del Siglo es el escenario donde Peñarol y Platense se enfrentan en la segunda fecha del Grupo E de la Copa Libertadores 2026. El club argentino, dirigido por Walter Zunino, busca un triunfo histórico en su primera travesía internacional frente a uno de los equipos más laureados de Sudamérica. Enfrente está un conjunto uruguayo urgido de respuestas, en medio de un presente adverso y bajo la presión de su propio palmarés. El árbitro Derlis López es el encargado de impartir justicia, con asistencia en el VAR de Mario Díaz de Vivar. El partido es transmitido por Fox Sports y Disney+.
Los primeros momentos del duelo no tuvieron un claro dominador: ambos equipos se repartieron el control de la pelota, pero las imprecisiones en los metros finales atentaron contra las ocasiones de gol.
De todos modos, el Calamar encontró la apertura del marcador a los 21 minutos. Guido Mainero fue el autor del primer tanto de Platense en la historia de la Copa Libertadores cuando puso el 1-0 con un cabezazo impecable dentro del área.
Antes de los 40 minutos, el VAR solicitó la presencia del árbitro Derlis López para revisar un posible fuera de juego de Matíaz Arezo luego de que Eugenio Raggio le cometiera una supuesta infracción dentro del área. El juez constató que el jugador uruguayo se encontraba en offside y anuló la jugada.
La actualidad de Peñarol inquieta a sus hinchas. El equipo que conduce Diego Aguirre llega a este compromiso tras dos derrotas consecutivas en su estadio por el torneo local, la más reciente ante Liverpool de Uruguay, que actuó con entrenador interino y un hombre menos durante una hora del partido. El debut en la Copa tampoco aportó alivio: el empate 1-1 con Independiente Santa Fe dejó la sensación de una oportunidad desperdiciada y la obligación de sumar de a tres para sostener el peso de sus cinco títulos continentales.
En la otra vereda, Platense atraviesa su primera participación en la Libertadores con la expectativa de dar un golpe en territorio uruguayo. La caída en el debut ante Corinthians limitó las opciones para el Calamar. El entrenador optó por variantes en la reciente igualdad 1-1 frente a Gimnasia de Mendoza por el certamen local, preservando a varios titulares para priorizar esta cita internacional. El plantel argentino viajó convencido de la importancia de puntuar fuera de casa, sabiendo que el margen de error se achica en un grupo que muestra paridad de fuerzas.
El compromiso representa una instancia de examen para ambos. El Carbonero necesita cortar la racha adversa y volver a hacerse fuerte en su estadio, donde la exigencia del público se hace sentir. La historia de la institución en la Copa Libertadores, con cinco trofeos en sus vitrinas, eleva el umbral de exigencia y convierte cualquier traspié en motivo de alarma.
Platense viajó a Montevideo con su alineación principal y la ilusión de lograr su primer triunfo internacional. El cuerpo técnico entiende que un resultado positivo en suelo uruguayo puede fortalecer las aspiraciones del club en el certamen y transformarse en un punto de inflexión. La visita al tercer máximo campeón del torneo, en un estadio que impone respeto, se presenta como una oportunidad para medir carácter y ambiciones.
En el horizonte, la próxima jornada marcará nuevos desafíos: Peñarol visitará a Corinthians en Brasil, mientras que Platense recibirá a Independiente Santa Fe en Vicente López.
Peñarol: Sebastián Britos; Franco Escobar, Mauricio Lemos, Lucas Ferreira, Maximiliano Olivera, Jesús Trindade, Eric Remedi, Luis Angulo, Washington Darias, Nicolás Fernández, y Matías Arezo. DT: Diego Aguirre.
Platense: Matías Borgogno; Eugenio Raggio, Mateo Mendía, Víctor Cuesta, Tomás Silva; Guido Mainero, Pablo Ferreira, Maximiliano Amarfil, Franco Zapiola; Tomás Nasif y Kevin Retamar. DT: Walter Zunino.
Estadio: Campeón del Siglo (Montevideo, Uruguay)
Árbitro: Derlis López
VAR: Mario Díaz de Vivar
Televisación: Fox Sports y Disney+
DEPORTE
La pizarra de Vicente Muglia: así juega España

07/05/2026 11:33hs.
Los antecedentes inmediatos sitúan a la selección de España en el pequeño y selecto lote de grandes favoritas a ganar el Mundial. Campeona de la Nations League 2023, de la Euro 2024 y finalista de la Nations League 2025, se clasificó a esta Copa del Mundo prácticamente caminando en su grupo. Arrastra un imponente récord de 31 partidos oficiales invicta por lo que Luis De la Fuente, el capitán de este barco, intentará llegar a buen puerto en esta Copa del Mundo y cumplir con las expectativas que hay en su país.
Un llamado de atención
Existen casos de varias selecciones que llegaron como grandes candidatas a un Mundial pero no lograron consagrarse. Será crucial para dicho objetivo ver cómo arriba España no tanto en cuanto al funcionamiento sino principalmente a la condición física del plantel. Hay varios tocados o que no están en su plenitud en ese aspecto.
Mikel Merino, por ejemplo, fue muy importante en las Eliminatorias por juego y goles, pero está en duda su presencia: no juega desde enero por una fractura en el pie derecho y recién esta semana volvió a realizar ejercicios de campo. Fabián Ruiz, otra pieza valiosa que juega en el mismo puesto que Merino, reapareció hace pocos partidos en el Paris Saint Germain y está en pleno proceso de recuperar ritmo de juego. Y el caso que más preocupó fue el de Lamine Yamal, el distinto, quien trabaja para intentar llegar de la mejor manera al inicio del Mundial tras su reciente lesión muscular.
A ese problema de lesiones se le suma el caso de algunos futbolistas que bajaron su nivel en este 2026: Robin Le Normand, titular en casi todas las Eliminatorias, perdió su puesto en la zaga del Atlético de Madrid; Dean Huijsen, otro que jugó bastante con De la Fuente, recibe críticas por su actual rendimiento en el Real Madrid; Dani Carvajal, clave como referente del plantel, no logra recuperar continuidad en el Merengue tras su larga lesión como para luchar por un lugar entre los 26.
Pese a esos contratiempos, España no baja sus pretensiones. Su fortaleza es el juego colectivo por encima de las individualidades. En cuanto al funcionamiento, desde el 2023 para acá viene demostrando un alto nivel. Con el tradicional Juego de Posición que hizo famoso Pep Guardiola con su Barcelona, la selección español basa su poderío en la estructura, en el orden de juego, en ese 4-3-3 que usa para ocupar racionalmente los espacios y encontrar los huecos para atacar y lastimar. Le gusta la posesión pero tampoco exagera. Si la tiene y ve un hueco, acelera. Con los pases de Rodri en el círculo central, con el volumen de juego que aporta Pedri y con un equipo que se mueve al compás de una melodía estudiada y bien llevada a la práctica, España te va sometiendo desde el control hasta dominarte por completo.
El efecto Lamine
Pero a ese brillo colectivo se le suma, como si no alcanzara, el desequilibrio de sus extremos para jugar 1vs1. En los mano a mano, Nico Williams y, sobre todo, Lamine Yamal, ganan más de los que pierden. En esos duelos es donde España termina de volcar esa superioridad colectiva a su favor. Cuando la pelota va a las bandas, algo parece que siempre va a pasar. En muchas ocasiones, los rivales, alertados de esa virtud, doblan la marca por fuera. Pero eso genera peligrosas filtraciones por dentro. Y ahí están los Pedri, Fermín y Oyarzábal, clave en su rol de 9, para aprovecharlas.
Ojo. Los extremos de España son los desequilibrantes. Pero muchas veces también representan la debilidad de la selección en la fase defensiva. En todo 4-3-3, la función de los wines sin la pelota es vital porque es necesario que retrocedan para acompañar el adelantamiento de los laterales rivales. Como es lógico, a los tres mediocampistas no se les hace fácil cubrir el ancho del campo. Y cuando Lamine y Nico no vuelven o lo hacen sólo para tapar un espacio en lugar de tomar una marca y defender, España ahí se vuelve más vulnerable.
Video: España en la pizarra
El análisis del seleccionado español de cara al Mundial 2026.
El resto del equipo
En el arco no hay dudas. Al menos para De la Fuente. Unai Simón devolvió con buenas actuaciones la confianza del DT pese a que un sector de la prensa y del público español pide en su lugar a David Raya, de muy buena temporada en el Arsenal inglés.
La línea defensiva tendría a Marcos Llorente como lateral derecho, por encima de Pedro Porro y del mencionado Carvajal que hoy parece más afuera que adentro. La dupla central la integrarían Pau Cubarsí y Aymeric Laporte. Y para el lateral izquierdo es una fija Marc Cucurella.
El volante central durante las Eliminatorias fue un Martín Zubimendi que mostró un alto nivel. Sin embargo, el dueño del puesto es Rodri, ya recuperado de la lesión que lo dejó tantos meses fuera de las canchas. El interior derecho, un indiscutido como Pedri. Y por la izquierda lo dicho: con Merino casi afuera, se verá si Fabián Ruiz recupera su mejor versión tras su inactividad. Si no, la alternativa ahí es Fermín.
Adelante, Lamine sobre la derecha y Nico por la izquierda, los dos a pierna cambiada listos para meter diagonales al área. Y el 9, hombre clave en el proceso de De La Fuente, un Mikel Oyarzábal que no defrauda para unirse a los extremos, a los interiores que llegan y ser un elemento más de un engranaje que hace de España un equipo protagonista en cada partido. ¿Cumplirá los pronósticos?
El grupo de España en el Mundial
El conjunto español integra el grupo H en la primera fase del Mundial 2026. Estos serán sus tres partidos:
15 de junio vs. Cabo Verde (Mercedes Benz Stadium, Atlanta)
21 de junio vs. Arabia Saudita (Mercedes Benz Stadium, Atlanta)
26 de junio vs. Uruguay (Estadio Akron, Zapopan)

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DEPORTE
Henry se rinde a Guardiola: “Cambió por completo mi manera de entender el fútbol”

Thierry Henry volvió a mostrar su admiración por Pep Guardiola con unas declaraciones en las que explicó el profundo impacto que tuvo el técnico catalán en su carrera y en su visión del juego.
El exdelantero francés, que coincidió con Guardiola en el FC Barcelona, aseguró que antes de trabajar con él creía tener un gran entendimiento táctico gracias a su etapa en el Arsenal y a todos los títulos conquistados a lo largo de su carrera.
“Este es el tipo que cambió mi visión del juego. Cuando lo conocí, pensaba que entendía bien el fútbol. Pero él reprogramó mi cerebro para comprender lo que realmente es la presión, la forma de defender juntos y hacerlo más arriba”, explicó Henry.
El francés recordó que llegó a Barcelona convencido de que ya dominaba muchos conceptos del juego después de haber ganado títulos importantes, incluida la Eurocopa. Sin embargo, Guardiola le hizo descubrir una nueva dimensión táctica.
“Venía del Arsenal pensando que estaba bien, que entendía el juego. Había ganado cosas, había ganado la Eurocopa… no era ningún novato. Pero este hombre cambió absolutamente todo para mí en la manera de ver el fútbol”, afirmó.
Henry también destacó la capacidad de ciertos entrenadores para transmitir ideas y transformar mentalidades dentro del vestuario.
“Hay entrenadores que son contagiosos por cómo entrenan y por cómo te hacen ver el juego. Para mí, él cambió todo en la forma en la que entiendo el fútbol hoy”, sentenció el exdelantero francés.
Además, las palabras de Henry vuelven a poner en valor la influencia que Guardiola ha tenido sobre algunos de los futbolistas más importantes de su generación. Desde su llegada al banquillo del Barcelona en 2008, el técnico catalán no solo acumuló títulos, sino que revolucionó conceptos tácticos como la presión tras pérdida, la ocupación de espacios y la salida de balón.
Muchos de sus exjugadores, entre ellos Henry, Xavi Hernández o Andrés Iniesta, han reconocido con el paso de los años que trabajar bajo las órdenes de Guardiola les permitió entender el fútbol desde una perspectiva completamente diferente.
Henry,Guardiola
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El Masters de Roma, entre el mármol y la modernidad: la historia de un torneo con una identidad única

Hay torneos que nacen con identidad. Y hay otros que la van construyendo, con los años, con los cambios, con la historia que los atraviesa.
El Imperio, la Loba, Rómulo, Remo, César, el Duce, la República, Guillermo Vilas, Gabriela Sabatini, Jannik Sinner, el polvo de ladrillo y la Vía Apia confluyen en un lugar. Y todos los caminos conducen a Roma.
El Abierto de Italia no es únicamente un torneo de tenis: es un escenario donde conviven deporte, historia y arquitectura como en pocos lugares del circuito. Aunque hoy resulte inseparable de Roma, el torneo no comenzó allí. El primer capítulo se escribió en Milán, en 1930, antes de trasladarse rápidamente a la capital italiana.
El cambio no fue casual. En aquellos años, el deporte formaba parte de una idea de país, de una construcción política: era utilizado por Benito Mussolini como herramienta política y símbolo de grandeza nacional.
El complejo que se aprestaba a recibir al torneo había sido inaugurado en 1932 bajo el nombre de Foro Mussolini, en pleno auge del régimen fascista. Con el tiempo, ese nombre mutaría para llamarse, simplemente, Foro Itálico, el mismo con el que hoy se sigue reconociendo a la casa del torneo.
El cambio de nombre significó también un cambio de época, pero las estructuras estaban firmes y permanecieron para dar su impronta de mármol, historia y supervivencia.
Hay algo en Roma que no se puede replicar en ningún otro torneo. No tiene que ver con la superficie, ni con la altura, ni siquiera con el público. Tiene que ver con el escenario.
El Foro Itálico no es sólo un complejo deportivo: es un espacio cargado de historia, atravesado por una estética que responde a otro tiempo. El racionalismo italiano está ahí, en cada detalle, en cada una de las imágenes que se alzan en el predio.
Las estructuras originales, el Estadio de los Mármoles y la pista Pietrangeli se transformaron en los mayores supervivientes. Sobrevivieron a todo: a los cambios políticos, al paso del tiempo e, incluso, a la guerra. Fueron preservadas como parte del patrimonio arquitectónico italiano.
El auge del deporte, impulsado como herramienta política de superioridad y poderío, se vio frenado por la guerra. Desde mediados de los años 30 hasta el final del conflicto, el ahora Masters de Roma dejó de disputarse.
En ese lapso y contexto, el Foro Itálico tuvo otros usos. Las instalaciones fueron adaptadas a las necesidades del momento y con funciones muy alejadas del tenis. Cuando todo terminó, hubo que reconstruir y el predio recién volvió a utilizarse en 1948, pero no precisamente para jugar tenis. Del 24 al 26 de septiembre de ese año, el estadio Pietrangeli fue sede del campeonato europeo de vóleibol masculino.

Las estructuras no estaban muy dañadas, pero Italia recién estuvo preparada en infraestructura y emocionalmente para volver a recibir tenis allí cuatro años después de culminada la Segunda Guerra Mundial. En 1949, el Foro Itálico fue escenario de una serie de Copa Davis entre Italia y Yugoslavia. Fue la competencia que le abriría la puerta al regreso del torneo al año siguiente. Desde entonces, no se movió más.
Roma mantuvo su lugar sobre ese suelo rojo anaranjado que define y caracteriza a la gira europea de canchas lentas que desemboca en Roland Garros, segundo Grand Slam del año.
Pero el del Foro Itálico nunca fue un torneo más dentro de esta mini temporada: siempre tuvo algo distintivo, una atmósfera particular, un ritmo propio. Se las ingenió en los 90 para atraer a las figuras que no eran muy afectas a esta superficie y que, sin embargo, solían llegar a la otrora capital del imperio, como lo hizo Pete Sampras, quien conquistó el torneo en 1994, aprovechando que la velocidad de la superficie no era tan lenta como el resto. Pistol Pete consiguió en Roma uno de los tres títulos sobre polvo de ladrillo de su carrera: Kitzbühel 92 y Atlanta 98 fueron los otros dos.
Sin embargo, en los últimos años del siglo pasado, eso empezó a cambiar. La organización ajustó la preparación de las canchas y buscó hacerlas más lentas, para hacer un circuito más homogéneo y parecerse más a las de París.
Para ese momento, el torneo ya contaba con una nueva cancha central, que casi duplicaba en butacas a su antecesora y la dejaba, con sus estatuas, en segundo lugar.
Allí Rafael Nadal ganó 10 títulos y lidera el listado de campeones del torneo: lo sigue Novak Djokovic con seis. En 2005, el español inauguró su historial de trofeos en el Foro Itálico con una inolvidable final ante Guillermo Coria que se extendió durante cinco sets y más de cinco horas.
A lo largo de la historia, el tenis argentino obtuvo 10 títulos en el Masters de Roma: Gabriela Sabatini festejó cuatro veces, mientras que Guillermo Vilas, José Luis Clerc y Alberto Mancini lo hicieron en una ocasión.
Dentro del Foro Itálico hay una cancha que resume mejor que ninguna esa mezcla que se produjo con las innovaciones necesarias para sostener a este torneo: el estadio Pietrangeli.
Inaugurado en 1934 con el nombre de Stadio Olímpico della Racchetta, fue sede del match de Copa Davis entre Italia y Suiza. Un año más tarde cambió la denominación a Stadio della Pallacorda, con el que permaneció hasta 2006, cuando se rindió homenaje al mejor tenista italiano hasta ese momento, Nicola Pietrangeli.
Es una de las joyas del tenis mundial y se debate entre la tradición y la modernización, lo estético y el pragmatismo. Considerada una de las canchas más lindas del planeta, rodeada por 18 estatuas de mármol de Carrara que fueron esculpidas por Eugenio Baroni antes de su inauguración, excepto la escultura denominada Lanciatore di palla vibrata, realizada en 1942, por Domenico Ponzi.
En los últimos años, el estadio Pietrangeli sufrió modificaciones importantes. Se ampliaron las tribunas para aumentar la capacidad y se agregaron estructuras superiores que desataron una polémica inevitable, porque las nuevas gradas tapan parcialmente a las estatuas y, de esta manera, alteran la estética original, cambiando la apariencia de un estadio que parecía intocable.
El torneo fue creciendo, el tenis fue cambiando y los jugadores presionaron con sus reclamos por mayores comodidades. Todo esto obligó a ampliación de espacios y, entonces, llegaron las reformas. La tensión entre tradición y modernización atraviesa hoy a todo el torneo.

El Estadio Central fue remodelado de manera profunda en 2010 para cumplir con los requisitos exigidos por la ATP y conservar la categoría de Masters 1000. Desde entonces, el Foro Itálico no dejó de expandirse.
La edición 2026 marca otro punto de transformación. El torneo, consolidado desde hace años en un formato de dos semanas, duplicó el tamaño del predio y pasó de 10 a 20 hectáreas. Actualmente cuenta con 21 canchas entre competición y entrenamiento.
Además, el SuperTennis Arena, con capacidad para 3.000 espectadores, ya se instaló como el tercer estadio en importancia dentro del complejo.
Los próximos pasos apuntan todavía más alto. Entre 2027 y 2028 se proyecta la instalación de un techo retráctil en el Estadio Central, en línea con las reformas que ya realizaron otros grandes torneos al aire libre para minimizar las interrupciones por lluvia.
Sin embargo, más allá de las obras y los cambios, Roma conserva algo difícil de explicar. Una atmósfera propia.
El ruso Daniil Medvedev lo resumió alguna vez al describir el ambiente del Foro Itálico: la cercanía del público vuelve los partidos más intensos, más cerrados y más ruidosos.
Esa sensación atraviesa cada rincón del torneo. Porque Roma cambió, se expandió y se modernizó. Pero incluso en medio de esas transformaciones, nunca dejó de ser Roma.

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