ECONOMIA
Por qué las tendencias bajistas del dólar se imponen en el corto plazo

El mercado de cambios transita un período de estabilidad ajeno al contexto financiero internacional marcado por el conflicto en Oriente Medio, con efecto en presiones inflacionarias y mayores costos de la energía, que podrían decantar en un estancamiento de la actividad y tasas de interés elevadas.
El dólar mayorista se mantuvo debajo de los $1.400, con una oferta sostenida e inmune a una inflación que se mantiene alta, aunque empezó a reducirse en abril. El tipo de cambio cae más de 4% en 2026, en contraste con un alza general del índice de precios de 12,3% en lo que va del año.
Con un horizonte interanual, la tasa general de aumento de los precios al consumidor, inflación, superó el 30%, mientras que la cotización del dólar avanzó 22%, desde $1.138 el 15 de mayo de 2025. Esto refleja un atraso objetivo en la evolución del tipo de cambio respecto de los precios internos, fenómeno atenuado por el enfriamiento de la actividad doméstica, la caída en las importaciones y el amplio margen superavitario de los sectores más competitivos de la economía, como el agro, la energía y la minería, principalmente.
El Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral, que mide el Banco Central al cotejar la evolución del tipo de cambio y los precios de bienes y servicios de los países que son los principales socios comerciales de Argentina, marca unos 84 puntos a mediados de mayo, lo que equivale a un atraso cambiario de unos 16 puntos respecto de un nivel teórico de equilibrio en los 100 puntos.
No por eso los analistas e inversores esperan una devaluación importante en los próximos meses.
El último REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado) que elabora el BCRA puntualizó que “para diciembre de 2026 el conjunto de participantes pronosticó un tipo de cambio nominal de $1.676 por dólar, lo que arroja una variación interanual esperada de 15,8%. Para el Top 10 de analistas, el tipo de cambio nominal promedio esperado para diciembre sería $1.611 por dólar”.
En el primer tercio de mayo el incremento de la base monetaria que informa el BCRA venía desacelerando a una tasa del 20,9% interanual, desde $34,4 billones del 12 de mayo de 2025 a $41,6 billones del 11 de mayo de este año. En función de esta expansión, la inflación en los próximos meses podría estacionarse en un promedio de 1,7% mensual, según las proyecciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que hace el Banco Central de la República Argentina. De ser así, la tasa acumulada en los próximos ocho meses, hasta fin de año, alcanzaría cerca de 14 por ciento.
De replicarse esta inflación en el tipo de cambio presente, el dólar podría cerrar el año cerca de $1.600, un nivel incluso inferior a las proyecciones cambiarias de los participantes del REM. Los contratos de dólar futuro, que en la última semana marcaron precios de $1.616 para fin de año.
- Entre mayo y julio se concreta el mayor ingreso estacional de divisas por exportaciones del agro. Esta oferta estacional puede despejar cualquier expectativa devaluatoria.
- Hay firme ingreso de divisas, tal como lo reflejan 28 meses consecutivos de superávit en el intercambio comercial, con aporte de los sectores energético, minero y la industria del conocimiento, que se suman a los históricos ingresos del agro.
- Colocaciones de Obligaciones Negociables que efectúan las empresas, emisiones que se revitalizaron tras las elecciones de octubre último.
- El carry trade, que implica tasas de retorno por bonos en moneda doméstica que le ganan a la evolución del dólar —aun cuando puedan ser negativas frente a la inflación—, aspira los pesos de la plaza financiera y le saca impulso a la demanda de divisas.
Las tasas de retorno de los bonos en moneda doméstica le ganan al tipo de cambio -aun cuando puedan ser negativas frente a la inflación-, aspiran los pesos y le sacan impulso a la demanda de divisas
- El crecimiento dispar que exhibe la actividad económica se concentra en sectores superavitarios en materia comercial –agro, petróleo, minería–, mientras que industria y consumo muestran descensos, siendo estos los principales demandantes de importaciones y, por lo tanto, de divisas.
- Una caída del índice de riesgo país anticipa un nuevo escenario financiero para el Gobierno. Si el indicador de JP Morgan desciende debajo de 400 puntos básicos en los próximos meses, el Tesoro podría refinanciar los cuantiosos vencimientos de deuda a tasas de interés accesibles en los mercados internacionales y le retiraría del mercado de cambios al principal demandante de divisas para afrontar pagos de capital e intereses de Bonares, Globales y también los Bopreal del BCRA.
A través de un posteo en “X”, el economista y secretario de Finanzas Federico Furiase, definió que “este excedente de oferta de dólares en el mercado de cambios que es lo que le permite al BCRA comprar muchos dólares, fortalecer las reservas con un tipo de cambio bajando tiene que ver con el desarme de muchos agentes que se habían dolarizado en la previa electoral y ahora están vendiendo los dólares, tiene que ver con que las empresas están haciendo colocaciones deuda en dólares para financiar proyectos de inversión y después tienen que liquidar esos dólares al mercado”.
Las empresas están haciendo colocaciones deuda en dólares para financiar proyectos de inversión y después tienen que liquidar esos dólares al mercado (Furiase)
La dificultad del Banco Central “no pasa solo por sostener el ritmo de compras en el mercado cambiario, sino por lograr que esas divisas se traduzcan en una acumulación de reservas. Mientras los vencimientos externos sigan consumiendo lo que ingresa, y el índice de riesgo país impida refinanciar deuda en los mercados internacionales, el margen de maniobra seguirá siendo estrecho”, explicó Maximiliano Gutiérrez, responsable de la sección Monetaria-Cambiaria del Ieral de Fundación Mediterránea.
Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS, consideró que “de la dinámica de oferta y demanda de divisas hacia adelante, junto a cuestiones monetarias, surgirá la dinámica del tipo de cambio y la inflación hacia los próximos meses”.
ECONOMIA
ANSES: el bono que se paga este mes y las personas que van a cobrarlo

ANSES confirmó el pago de un bono de hasta $70.000 en junio para jubilados, pensionados y beneficiarios de prestaciones sociales
07/06/2026 – 09:00hs
El Gobierno nacional ratificó la continuidad de uno de los refuerzos más esperados por los sectores de menores ingresos del sistema previsional. A través de un decreto oficial, se confirmó el pago de un bono extraordinario de hasta $70.000 durante junio de 2026 para jubilados, pensionados y titulares de distintas prestaciones administradas por la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES).
La medida busca complementar los ingresos de quienes perciben haberes más bajos en un contexto en el que el costo de vida sigue siendo una de las principales preocupaciones para los adultos de la tercera edad. El beneficio será acreditado junto con los haberes habituales y alcanzará a millones de personas en todo el país.
Se trata de una herramienta que el Gobierno viene utilizando para reforzar el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables del sistema previsional, especialmente aquellos beneficiarios que dependen exclusivamente de sus prestaciones para afrontar gastos vinculados a alimentación, salud, servicios y otros consumos básicos.
Bono ANSES de $70.000: quiénes podrán cobrarlo en junio
Según lo establecido por la normativa, el bono extraordinario estará destinado a distintos grupos de beneficiarios alcanzados por el sistema previsional nacional.
Entre ellos se encuentran los jubilados y pensionados del régimen general de ANSES, quienes volverán a recibir este complemento económico durante junio. También estarán incluidos los titulares de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), prestación destinada a personas que no reúnen los años de aportes necesarios para acceder a una jubilación ordinaria.
Asimismo, el beneficio alcanzará a quienes perciben pensiones no contributivas, incluidas las otorgadas por invalidez, vejez y madres de siete hijos o más, además de otras prestaciones contempladas por la legislación vigente.
Desde ANSES recordaron que la prestación tiene que estar activa en el momento de la liquidación para que el beneficiario pueda acceder al refuerzo económico.
Bono para jubilados ANSES: cuánto se cobra y cómo se paga
Uno de los puntos más importantes del esquema definido por el Gobierno tiene que ver con el monto que percibirá cada beneficiario. El valor máximo del bono será de $70.000 y estará reservado para quienes cobren haberes equivalentes o inferiores a la jubilación mínima.
Por otra parte, aquellos jubilados y pensionados que perciban ingresos superiores también podrán acceder al beneficio, aunque de forma proporcional. En esos casos, el monto se reducirá gradualmente según el nivel de ingresos previsionales de cada persona.
El objetivo es que la combinación entre el haber mensual y el bono permita alcanzar un determinado umbral de ingresos, concentrando el mayor esfuerzo fiscal en los sectores de menores recursos. Otro aspecto destacado es que el refuerzo tendrá carácter extraordinario y no remunerativo.
Esto implica que no estará sujeto a descuentos, aportes ni retenciones, por lo que será acreditado íntegramente en la cuenta del beneficiario. Además, no se incorporará al haber mensual ni será considerado para el cálculo de futuras prestaciones o adicionales.
La liquidación y el pago se encontrarán a cargo de ANSES, que depositará el bono junto con los haberes correspondientes a junio de 2026. Los beneficiarios no deberán realizar trámites adicionales ni gestionar solicitudes especiales, ya que la acreditación se efectuará automáticamente en la misma cuenta bancaria donde cobran sus prestaciones.
De esta forma, millones de jubilados, pensionados y titulares de beneficios sociales volverán a recibir un ingreso adicional que les permitirá afrontar con mayor margen los gastos del mes, aunque sin modificar de manera permanente el monto de sus haberes previsionales.
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ECONOMIA
La revolución silenciosa: cómo la inversión privada cambia el destino de un pueblo

En un país acostumbrado a los grandes anuncios desde Buenos Aires, el cambio más profundo suele ocurrir lejos de los focos. La inversión privada está modificando la vida de pueblos que durante años convivieron con el estancamiento: abre empleo, empuja formación técnica y amplía el horizonte de las familias. No se trata solo de dólares; se trata de trayectorias que se destraban.
Cuando un proyecto productivo llega al interior, no solo instala máquinas o contratos. Crea demanda de oficios, organiza cadenas de proveedores y vuelve razonable lo que antes parecía excepcional: estudiar una tecnicatura, emprender, acceder a un salario formal competitivo sin emigrar. La transformación es visible en energía, agro, minería y forestoindustria, con un efecto que se derrama sobre comercios, servicios y educación.
Lo escuché en un encuentro que compartí con el gobernador de Río Negro, y lo confirmé al recorrer historias similares en distintas provincias: donde antes había resignación, aparece urgencia por capacitarse, y donde antes el empleo era una promesa difusa, se vuelve un plan concreto.
Ingeniero Jacobacci: del empleo “seguro” a la demanda calificada
Durante décadas, en Ingeniero Jacobacci el mayor aspiracional de muchos jóvenes era conseguir un empleo estable en la estación de servicio del pueblo. Era el símbolo de la seguridad en un contexto de oportunidades escasas. Hoy, con inversiones en energía e infraestructura y el impulso de Vaca Muerta Sur, esa referencia empezó a quedar atrás.
Cuando un proyecto productivo llega al interior, no solo instala máquinas o contratos. Crea demanda de oficios, organiza cadenas de proveedores y vuelve razonable lo que antes parecía excepcional
El gobernador de Río Negro destacó públicamente esa transición: allí donde antes predominaba la idea de “conseguir algo” y sostenerlo, ahora aparece una necesidad inmediata de formación y empleo calificado. Gasoductos, obras de agua y proyectos energéticos atraen mano de obra y generan demanda de técnicos, soldadores, operadores y profesionales de logística.

El cambio no se mide solo en movimiento económico. Se mide en hogares que empiezan a planificar: jóvenes que acceden a capacitaciones, familias que reordenan prioridades y salarios que, hasta hace pocos años, parecían fuera del alcance local. La inversión privada no “ayuda” desde afuera: instala un nuevo estándar de expectativas.
En el corazón de la pampa gringa, San Carlos permite ver otra dimensión del fenómeno: el campo como motor de economías locales cuando se combina con inversión privada en maquinaria, tecnología y valor agregado. La siembra y la cosecha de trigo no generan solo ingresos para el productor: activan una cadena completa que incluye transportistas, acopios, talleres, comercios de insumos y servicios.
Cuando llega la cosecha, los pueblos cercanos -Esperanza, Rafaela y colonias aledañas- se recalientan. Hoteles completos, restaurantes con más turnos, mecánicos con jornadas extendidas y familias que suman ingresos estacionales que después se convierten en mejoras del hogar o inversión en educación.
La incorporación tecnológica también cambió el mapa. La inversión en siembra directa, drones y variedades de alto rendimiento elevó la productividad y multiplicó el efecto derrame. Un tractor moderno no es solo una máquina: es un eslabón que sostiene empleo indirecto y formaliza demanda de servicios.
El caso de Añelo es, probablemente, el más contundente por la velocidad del cambio. Hace poco más de una década era un poblado pequeño con actividad ligada a la ganadería de chivos. Hoy, por las inversiones multimillonarias en Vaca Muerta -con empresas como YPF, Chevron y Vista Energy, entre otras- se convirtió en el centro urbano-operativo del shale argentino.
La escena cotidiana lo muestra: más tránsito pesado, más proveedores, más profesionales que llegan desde distintas provincias, y una presión inmediata sobre vivienda, servicios y logística. Ese crecimiento desordena si no se gestiona, pero también abre una ventana que antes no existía.
Hoy Añelo, por las inversiones multimillonarias en Vaca Muerta -con empresas como YPF, Chevron y Vista Energy, entre otras- se convirtió en el centro urbano-operativo del shale argentino
Lo más relevante es lo que pasa con los jóvenes locales. Muchos que antes migraban encontraron razones para quedarse y capacitarse en oficios petroleros, soldadura, instrumentación y carreras vinculadas a la industria. La inversión privada no trajo solo pozos: trajo empleo, capacitación y una chance real de progreso sin romper el vínculo con el lugar de origen.
El patrón se repite, con matices, en distintas regiones del país:
- San Juan y la minería del cobre y oro: en departamentos como Iglesia y Calingasta, proyectos como Josemaría (más de USD 4.000 millones) empiezan a modificar la estructura local con empleos calificados y desarrollo de proveedores.
- Triángulo del Litio (Salta, Catamarca, Jujuy): en zonas como San Antonio de los Cobres y áreas de Catamarca, inversiones de Río Tinto, Posco y Galán Lithium empujan infraestructura, energía y formación técnica.
- Corrientes y la forestoindustria: la inversión de ARPULP por USD 2.000 millones en una planta de fibra de pino proyecta 13.000 empleos y la creación de una cadena de valor con impacto territorial.
- Mendoza y energías renovables: parques solares y el impulso minero revitalizan localidades turísticas y productivas como Tunuyán y Potrerillos.
Estas inversiones no mueven solo el PBI. Cambian decisiones familiares. Una madre que puede sostener la universidad de su hijo por un empleo formal. Un joven que aprende soldadura TIG y pasa de un sueldo mínimo a un ingreso que le permite proyectar vivienda y familia. Comunidades que dejan de administrar resignación y empiezan a administrar crecimiento.
Nada de esto está exento de tensiones. La inversión privada también trae desafíos: vivienda, presión sobre servicios, estándares ambientales y convivencia social. Pero también aporta la herramienta más concreta de movilidad social en el interior: empleo digno y capacitación. Cuando un pueblo deja de depender de un único pagador y se conecta con capital productivo, se ensanchan los márgenes de libertad.
Argentina tiene recursos naturales, capital humano y una posición estratégica. El boom en energía, minería, agro y forestoindustria puede ser una oportunidad o un paréntesis: depende de si se acompaña con reglas claras, infraestructura, planificación urbana y formación continua.
Argentina tiene recursos naturales, capital humano y una posición estratégica
El cambio ya empezó en Jacobacci, en Añelo, en San Carlos y en decenas de pueblos más. Falta sostenerlo con políticas inteligentes y una mirada federal que entienda lo esencial: cada inversión privada que arraiga en el interior no es un número; es un proyecto de vida que se vuelve posible.
El futuro no llega desde la Capital. Se construye en los pueblos, con inversión, trabajo y visión. Y ya está en marcha.
El autor es Analista Económico y director de la consultora Focus Market
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ECONOMIA
Argentinos, sin valores de referencia: un mismo producto puede tener más de 5 precios diferentes

Si bien la inflación durante el Gobierno de Javier Milei se redujo de manera considerable, desde hace algo más de un año el proceso de desaceleración encontró un freno y el Índice de Precios al Consumidor (IPC) muestra dificultades para alejarse sostenidamente del 3% mensual. En este marco, todavía se sigue verificando una importante dispersión de precios para un mismo producto, en función del canal de venta y los diferentes medios de pago.
La falta de precios de referencia está estrechamente asociada a la dinámica inflacionaria: en contextos de alta inercia y de espiralización en el IPC, los aumentos que realizan las empresas en sus listas suelen darse de manera descoordinada y con magnitudes muy distintas, lo cual genera serias dificultades para que consumidores, e incluso productores y comerciantes, tengan una respuesta certera a la pregunta de cuánto vale un bien o un servicio. Además, en esos escenarios, las promociones y los descuentos se vuelven estrategias fundamentales para ganar mercado.
La proliferación de promociones bancarias, billeteras virtuales y planes de financiación hizo que en muchos rubros ya no exista un único precio para un producto. Hoy un mismo artículo puede tener un valor para quienes pagan en efectivo o transferencia, otro para tarjeta de crédito en un pago, un tercero para quienes financian la compra en cuotas con interés y varios precios adicionales según la aplicación o el banco utilizado.
Asi, en supermercados, por ejemplo, son habituales los reintegros de entre 10% y 20% a través de MODO, mientras que algunas promociones especiales llegan al 25% de devolución sobre el valor de la compra.
En la práctica, esto significa que un producto puede tener simultáneamente más de cinco precios distintos, dependiendo de los medios de pago y las promociones disponibles.
Tomando como referencia un artículo con un valor de lista de $100.000, un consumidor podría pagarlo a ese precio en efectivo, obtenerlo por $90.000 con un descuento del 10%, por $80.000 con una promoción del 20% o incluso acercarse a los $75.000 cuando coinciden beneficios más agresivos.
Del otro lado, quien opta por financiar la compra en cuotas con interés puede terminar abonando una cifra superior al precio de contado, generando diferencias notables entre el valor más bajo y el más alto de un mismo producto.
La competencia por un consumo que sigue mostrando señales de debilidad alimenta este fenómeno. Actualmente existen promociones que ofrecen 20% de reintegro en cadenas mediante pagos con MODO, mientras que distintos bancos complementan esos beneficios con cuotas sin interés o descuentos adicionales. El resultado es un mercado en el que el precio final depende cada vez menos de la etiqueta exhibida en la góndola y cada vez más de la combinación de medio de pago, entidad financiera y promoción vigente que logre aprovechar cada consumidor.
La falta de referencia genera que los consumidores estén cada vez más atentos a cómo ahorrar. Desde mediados de 2024 la desaceleración en los aumentos de precios fue notoria, aunque hace ya varios meses el sendero de desinflación parece haber encontrado un límite: desde septiembre de 2025 la variación interanual del IPC se ubica aproximadamente en el mismo nivel, arriba del 30%. En ese marco de estancamiento, los ingresos de los argentinos volvieron a perder poder adquisitivo; según un reciente relevamiento de la consultora C-P, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 los salarios privados reales cayeron 1% y las jubilaciones 0,7% (con peores números para quienes cobran la mínima), mientras los salarios públicos se hundieron 20% y las prestaciones sociales sufrieron un derrumbe del 46%.
Por qué los supermercados multiplican las promociones bancarias pese a la menor inflación
La continua erosión de los salarios genera que, pese a que la inflación arroja una menor variabilidad y se mueve en niveles más acotados que en años anteriores, los comercios tengan que seguir recurriendo a ofertas atractivas para los consumidores. En supermercados, para poner un ejemplo de consumo masivo, resaltan las promociones con bancos y billeteras virtuales.
En Coto, durante mayo se destacaron descuentos del 25% con Tarjeta Naranja y Banco Ciudad, y del 20% con el ICBC, todos con un tope semanal o mensual de gasto. En Carrefour hubo hasta 35% con el Patagonia; en Día hay rebajas de hasta 30% con Tarjeta Naranja y del 20% utilizando la aplicación MODO; y en Jumbo también se replican algunas de estas oportunidades, además de una mayor oferta de cuotas sin interés (con bancos como el Galicia, el Macro, y tarjetas Visa y Mastercard) para la compra de electrodomésticos.
También es común observar ofertas con menor porcentaje de descuento, pero algunas de ellas sin tope (como las de Mercado Pago), con tarjetas propias de cada establecimiento, o vía convenios con diferentes empresas. A esto se le suman las ofertas de productos particulares, las cuales en su gran mayoría no son acumulables con otras promociones.
«Los descuentos por promociones bancarias y billeteras virtuales dependen de las estrategias de marketing de cada entidad financiera y son una herramienta para ganar mercado por uso de los medios de pago, porque los comercios pagan comisiones por ventas hechas de esa manera y los clientes pagan por tener esos productos en muchos casos)», señaló el economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Matías Bolis Wilson
Frente a esta situación, Osvaldo Del Río, director de la consultora Scentia, dijo a este medio que, cuando se observan los precios brutos, la situación entre los diferentes comercios es más homogénea, pero que al analizar los precios netos (con descuento), se verifica que en los supermercados los valores son, en promedio, un 16% menores que los de negocios de barrio, autoservicios y almacenes.
Cómo impactan las tasas de interés y la morosidad en los recargos con tarjeta
Otra estrategia que utilizan muchos comercios es la de distinguir el precio vía pago en efectivo o transferencia del precio abonado con tarjeta de crédito. Por ejemplo, según pudo averiguar iProfesional, en la calle Belgrano de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) puede conseguirse un sillón de dos plazas, de 1,70 m x 0,85 m, abonando cerca de $450.000 si es en efectivo o transferencia, en los negocios más accesibles. Si se recurre a un solo pago con tarjeta de crédito, el monto en ese mismo negocio asciende a la zona de los $600.000, lo cual implica un recargo de aproximadamente 30%. Aún más, es posible encontrar un sillón de características no muy distintas a un costo con tarjeta de más de $1.000.000 en algunos locales menos económicos.
«En realidad, por la Ley de Tarjetas no debería haber diferencia de precio entre efectivo, tarjeta de débito y crédito a un pago», marcó Bolis Wilson, aunque en los hechos dicha normativa está lejos de cumplirse. El especialista enmarcó estas decisiones de las empresas al explicar que «la inflación y tasas de interés reales positivas generan costos financieros para los comercios por el plazo de acreditación diferido desde que se hace la compra hasta que efectivamente se efectúa el depósito para el comercio«.
Vale remarcar que la línea de tarjetas de crédito presenta el segundo peor dato de morosidad entre las familias, detrás de la línea de préstamos personales. En marzo, el 11,7% del financiamiento con tarjetas presentó un retraso de al menos 90 días en su pago y, en función de un adelanto reciente de la consultora 1816, es probable que en abril la cifra haya aumentado nuevamente. La dificultad de los hogares para cumplir en tiempo y forma con estas deudas genera que las tasas se mantengan en altos niveles.
Competencia feroz en autos y propiedades: cuando los precios de lista no significan nada
En el segmento de bienes durables también cuesta conocer con precisión los precios de referencia. En un contexto en el cual las ventas de los vehículos más accesibles muestran retrocesos, muchas terminales están optando por modificar sus precios de lista y así ganar mercado en un sector en el cual la competencia es alta, y cada vez mayor.
«Hay una competencia feroz. Hoy hay tantos precios de un mismo auto como cantidad de concesionarios», advirtió, por ejemplo, Pablo García Leyenda, director comercial de Stellantis, durante el lanzamiento del Citroën C5 Aircross. Referentes del sector cuestionan que la elevada cantidad de oferta y las altas tasas de interés generan que muchas compañías busquen capturar clientes reduciendo precios incluso por debajo de los márgenes razonables de ganancia, en perjuicio del normal funcionamiento de la actividad sectorial.
Para la compraventa de casas en CABA también ocurre un fenómeno parecido. En primer lugar, porque de las aproximadamente 110.000 propiedades publicadas en los portales de clasificados de bienes raíces se terminan efectivamente vendiendo cerca de 6.000 por mes, según un relevamiento del corredor inmobiliario Santiago Magnin. En segundo lugar, porque los precios de cierre de las operaciones terminan siendo un 25% inferiores, en promedio, a los precios de publicación.
Magnin sugiere dividir al mercado inmobiliario de CABA en 14 submercados distintos en función de los precios, que excluyen a barrios como Liniers, Mataderos, Villa Lugano, Villa Soldati, La Boca o Barracas donde, según el especialista, la cantidad de operaciones es tan chica que no hay precio de referencia. Para poner algunos ejemplos en aquellas zonas más «líquidas», el precio mínimo del metro cuadrado de las publicaciones en Balvanera es de u$s625, mientras que la mediana es de u$s1.854. En Palermo los valores son de u$s1.170 y u$s2.800, respectivamente, mientras que Caballito arroja cifras de u$s1.352 y u$s2.325.
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