ECONOMIA
¿Qué pasará con las sucursales bancarias?: ya se cerraron más de 500 filiales en solo cinco años

El paisaje urbano de la City porteña, del área metropolitana y de los principales centros del interior del país está cambiando de forma irreversible. Las persianas bajas y los carteles de «disponible» en locales que supieron albergar imponentes sucursales bancarias ya no son una postal de la crisis de un banco en particular, sino el síntoma de un cambio de paradigma estructural.
La pregunta que desvela al sector financiero y al mundo laboral ya no es si el modelo tradicional va a cambiar, sino qué tan drástico —y costoso— será el ajuste. ¿Estamos ante el fin definitivo de las sucursales bancarias? La respuesta corta es que no asistimos a su desaparición, sino a una mutación forzada y acelerada, donde el costo de la transición se mide en metros cuadrados y puestos de trabajo.
La radiografía del ajuste: el repliegue del ladrillo
Los datos duros consolidan una tendencia que ya no es una proyección técnica, sino una realidad palpable en los balances. El sistema financiero argentino consolidó una caída neta cercana al 11% de sus sucursales físicas en los últimos cinco años, lo que se traduce en el cierre de más de 500 filiales en todo el territorio nacional.
El repliegue del sistema financiero sumó un goteo constante año tras año: tras cerrar el 2020 con 4.618 sucursales, la red física inició un recorte sostenido con la pérdida de 96 filiales en 2021, un pico de 112 cierres netos tanto en 2022 como en 2023, y una continuidad del plan de ajuste que eliminó otras 103 dependencias en 2024 y 85 más durante el último año, consolidando la pérdida de 508 puntos de atención en todo el período. De esta manera, a fines de 2025 el sistema contaba con 4.110 sucursales.
Este escenario responde a un doble vector: la búsqueda agresiva de eficiencia operativa frente a costos fijos crecientes y el avance imbatible de las fintech y billeteras virtuales, que absorben transaccionalidad sin el costo hundido de la estructura física. Sin embargo, el comportamiento hacia el interior del sistema muestra estrategias dispares:
- El ala agresiva: entidades líderes del sector privado, en especial extranjero, lideraron el proceso con una reducción de su red física cercana al 25%. El argumento corporativo es la redirección de recursos hacia inversiones millonarias en infraestructura digital e Inteligencia Artificial.
- La transición moderada: grandes jugadores de capital nacional e internacional optaron por esquemas de adecuación más graduales, redefiniendo su capilaridad territorial mediante fusiones estratégicas y reestructuraciones de locales para evitar la duplicación de estructuras tras sus últimas adquisiciones.
La voz de las cámaras empresariales: la defensa técnica del nuevo modelo
Desde las cámaras empresarias que nuclean a las entidades financieras —la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), que agrupa a los de capital extranjero, y la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), de capitales nacionales— defienden la transformación argumentando que la sucursal como centro de operaciones masivas (pagar un servicio o retirar sumas menores de efectivo) quedó obsoleta.
En los despachos empresariales rechazan el término «ajuste ciego» y prefieren hablar de «reconversión de perfiles». Desde ADEBA e institutos técnicos del sector argumentan que sostener estructuras sobredimensionadas atenta contra la propia competitividad del crédito en Argentina. Sostienen que, para bajar el costo del dinero y ofrecer tasas más competitivas a las pymes, es indispensable reducir el «costo argentino» de la intermediación, fuertemente afectado por los gastos de mantenimiento físico y las tasas municipales sobre los inmuebles.
Asimismo, las cámaras insisten en que las sucursales remanentes no desaparecen, sino que se transforman en centros de asesoramiento. Los cajeros humanos están siendo reemplazados por puestos de ejecutivos comerciales abocados a operaciones complejas (créditos hipotecarios, comercio exterior o inversiones de empresas) que el cliente prefiere no resolver de manera 100% digital.
La postura del gremio bancario: despidos encubiertos y conflicto directo
En la otra vereda, la Asociación Bancaria plantó bandera. Para el sindicato, los argumentos de eficiencia y reconversión de las cámaras son eufemismos corporativos que esconden un «plan de ajuste, achicamiento y precarización laboral».
El achicamiento de las estructuras se tradujo en un desgranamiento constante de las planillas del sector: tras registrar 104.200 empleados en el año de la pandemia, la dotación total inició una caída sostenida con la pérdida de 1.250 puestos en 2021, unos 1.150 empleos menos tanto en 2022 como en 2023, y una continuidad del ajuste que eliminó 1.050 posiciones en 2024 y otras 850 durante el último año, consolidando la desaparición de 5.450 puestos bajo convenio en apenas cinco años.
La postura del gremio se endureció de forma notable tras la última ola de cierres. El conflicto gira hoy en torno a tres ejes de denuncia activa:
1. «Retiros voluntarios» bajo presión: el sindicato denuncia que los programas de desvinculación no son opcionales. Sostienen que las patronales ejercen un hostigamiento e inusitada presión sobre el personal, colocándolos ante la disyuntiva de aceptar el retiro o enfrentar el desempleo ante el cierre inminente de la filial. «Rechazamos el ajuste que pretenden imponer los bancos. Defenderemos hasta las últimas consecuencias cada puesto de trabajo», lanzaron a través de un duro comunicado del secretariado nacional.
2. Presión política: el conflicto escaló también a la banca pública. La Bancaria denunció que los cierres de sucursales dispuestos por el Banco Nación entre otros, en distritos como La Pampa o La Matanza no obedecieron a razones de eficiencia, sino a un «instrumento de represalia política» de la administración central frente a las tasas municipales locales.
3. La brecha digital y la exclusión: el gremio se apoya en el rol social de la banca. Argumentan que el cierre de una sucursal en el interior profundo condena a la exclusión financiera a jubilados, sectores informales y pymes que dependen de la asistencia presencial.
La paradoja del empleo y el escenario que viene
El conflicto promete profundizarse y sumar nuevos capítulos de paros parciales y judicialización. Informes de consultoras especializadas, como D’Alessio IROL, advierten que si bien la sucursal física dejó de ser un canal transaccional masivo, sigue siendo un punto crítico de soporte para operaciones complejas.
Mientras tanto, el mercado laboral financiero exhibe una marcada paradoja: mientras la banca tradicional destruye empleo bajo el histórico y robusto convenio bancario, el ecosistema fintech y las plataformas de pago muestran tasas de crecimiento positivas. El empleo financiero no desaparece, pero se muda de convenio, de regulador y, fundamentalmente, deja de operar detrás de una ventanilla de cristal.
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ECONOMIA
Expectativa y cautela: el mercado pone la lupa sobre la millonaria licitación del Tesoro en medio de la volatilidad global

La volatilidad es una variable que está instalada y dejó de ser la excepción para convertirse en la normalidad. Un ejemplo lo dio la empresa Micron en Estados Unidos, que ayer subió poco más de 16% y recuperó lo que había perdido en las dos ruedas anteriores.
Los inversores se aferran a distintos elementos para predecir lo que viene. De hecho, en el último tiempo en las Bolsas de Nueva York influían más las acciones relacionadas con la inteligencia artificial que el conflicto en Medio Oriente.
En este escenario se maneja la Argentina. La sensibilidad es elevada y cualquier suba del dólar parece marcar el principio de una escalada de la moneda estadounidense que, al día siguiente, queda desmentida por la realidad.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC) se operaron USD 648 millones y el Banco Central compró 70 millones de dólares. El tipo de cambio mayorista bajó dos pesos a $1.477, mientras la divisa subía 0,05% frente a las principales monedas del mundo y quedó en el nivel más alto de los últimos 19 meses.
El mercado financiero fue contra la corriente y reafirmó el movimiento alcista del peso. El MEP bajó a $1.499 y el contado con liquidación (CCL) a 1.546 pesos.
En tanto, los bonos soberanos operaron estables y el riesgo país se mantuvo en 437 puntos básicos un poco fuera de línea con la región donde el Índice de Emergentes subió 1,1 por ciento.
El Índice de Gastos del Consumidor (PCE) de Estados Unidos ayudó al arrojar una medición dentro de las previsiones. De esta manera, logró que se fortalezcan los bonos del Tesoro estadounidense y su rendimiento retroceda a 4,39% volviendo más atractivos a los títulos de la región.
En EE.UU., el Dow Jones —que reúne a las 30 empresas más relevantes— se encuentra en niveles históricos. Por su parte, el S&P 500, que incluye el promedio de 500 compañías, se ubica levemente por debajo de su récord alcanzado el 2 de junio. El Nasdaq, en tanto, retrocedió ayer 0,43% y permanece casi 8% por debajo de su máximo del 1 de junio. La situación refleja el sentido de la frase de “El Eternauta”: “Lo viejo funciona”. El avance tecnológico llevó a que los inversores busquen refugio en acciones tradicionales.
En la Argentina, el mercado bursátil muestra una escala más acotada y enfrenta mayores desafíos para adaptarse al contexto global. El S&P Merval, que agrupa a las principales acciones, registró una baja de 0,46% en pesos y de 0,11% en dólares. Las tasas de interés experimentaron leves subas y se acercaron al 1,9%, impulsadas por la caída de las LECAP.
Para la consultora F2 que dirige Andrés Reschini “los rendimientos de la curva pesos volvieron a desplazarse al alza con más énfasis en el tramo corto. No es una buena señal que esto suceda en la previa a la licitación de deuda, más cuando el menú de instrumentos incluye una letra a tasa fija, y podría forzar al Tesoro a convalidar tasas más elevadas”.
Ayer se fijó el precio del bono dollar linked (ajusta por devaluación) TZV26 del que queda un stock de USD 2.000 millones que vencen el martes. El mercado, por ahora, elige estar cubierto y por eso operó un volumen elevado.
F2 agregó que “en futuros se operaron 3.042.838 contratos que es el registro más alto desde el 28 de octubre de 2025, luego de las elecciones de medio término y en la rueda de soberanos DL (BYMA, t+1) el volumen de operaciones ascendió a nada menos que 1.147 millones. En ambos casos el instrumento más operado fue el que vence a fin de julio por lo que el rolleo fue la causa que motorizó semejante volumen. La salida de fin de junio hundió la tasa implícita a 10,4% TEA y en la próxima jornada el Tesoro volverá a ofrecer cobertura en la licitación”.
Para Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital “el escenario base sigue siendo el de una corrección ordenada del tipo de cambio, sin crisis, mientras continúen los ingresos de divisas por energía, agro y financiamiento privado. Los principales factores a monitorear, son una eventual aceleración de la inflación o una menor oferta de dólares, ya que ambos podrían modificar la dinámica cambiaria prevista”.
En paralelo, el petróleo experimentó una suba de 2% porque los inventarios están por debajo de los niveles deseados ya que la crisis llevó a consumir parte de las reservas estratégicas, lo que hace que el crudo pueda seguir por un tiempo por encima de 70 dólares.
Anoche, en el overnite, cotizaba a USD 75,22 (+0,30%). El oro, tras la suba de casi 1%, exhibía una baja. Las Bolsas de Nueva York marcaban un nuevo retroceso del Nasdaq de las tecnológicas, un S&P 500 neutro y el Dow Jones con un alza de 0,20 por ciento. El dólar seguía firme frente a las principales monedas del mundo y el Bitcoin consolidaba el quiebre del nivel de resistencia y se desplomaba a USD 59.600 con tendencia bajista.
Para hoy los inversores estarán pendientes del resultado de la licitación de los bonos del Tesoro argentina. Se deben cubrir $16 billones, pero el mercado descuenta que se logrará esa meta y confía en que no habrá problema para colocar los USD 250 millones de bonos en dólares que vencen en 2027 y 2028.
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ECONOMIA
Ingresos Brutos en tickets: por qué el impuesto que mostrarán podría no ser el que realmente pagás

Las provincias poco a poco comenzaron a adherir al Régimen de Transparencia Fiscal al Consumidor, una iniciativa valiosa que permitirá visibilizar la carga tributaria contenida en los precios. Pero su diseño no es neutro: según cómo lo implemente cada provincia, se puede transparentar la presión fiscal o, por el contrario, ofrecer una imagen incompleta -e incluso engañosa- de la carga real de Ingresos Brutos.
El régimen parte de una premisa simple: que el consumidor identifique qué parte del precio corresponde a impuestos. A nivel nacional, la obligación alcanza al IVA y otros tributos indirectos, y en ese marco, las provincias fueron invitadas a avanzar con Ingresos Brutos.
Allí surge el verdadero debate: si conviene informar una alícuota, un importe estimado, o ambas cosas. La diferencia no es menor. Informar solo la alícuota evita presentar como exacto un monto que, por la propia mecánica del impuesto, solo puede estimarse.
Por qué Ingresos Brutos no se deja transparentar fácilmente
A diferencia del IVA, Ingresos Brutos es un impuesto de carácter acumulativo: grava las sucesivas etapas de la cadena de comercialización sin neutralizar el tributo soportado previamente. Como consecuencia, el impuesto se incorpora al precio, generando un efecto de imposición «en cascada». Esa incidencia acumulada no aparece reflejada en los regímenes provinciales de transparencia, y reconstruirla en cada ticket sería impracticable.
Una alternativa sería transparentar esa limitación incorporando una leyenda que aclare que no refleja la carga total contenida en el precio, sino apenas una aproximación vinculada a la última etapa comercial.
La cuestión adquiere una complejidad adicional en los contribuyentes sujetos al Convenio Multilateral, donde la base imponible se distribuye entre distintas jurisdicciones, lo que dificulta aún más la determinación de la incidencia atribuible a una jurisdicción determinada.
Y ello se extiende más aún si consideramos que la mayoría de las provincias aplican regímenes de recaudación que incrementan aún más la carga real del impuesto.
Distintos modelos provinciales
CABA y Mendoza optaron por informar la alícuota aplicable. Es un esquema menos impactante en términos comunicacionales, pero más prudente técnicamente: evita exhibir como cierto un monto que puede distorsionar la carga real.
Entre Ríos fue más allá: exige informar no solo la alícuota, sino también el impuesto estimado. El modelo tiene valor pedagógico porque traduce la carga fiscal a un monto concreto, pero abre una zona gris evidente: ese importe no necesariamente coincidirá con el impuesto que determine el contribuyente, ya que la reglamentación no estableció la fórmula del cálculo, y sin una metodología uniforme, la transparencia pierde comparabilidad.
El caso más cuestionable es Chubut. La provincia obliga, exclusivamente a los contribuyentes del Convenio Multilateral, a informar un «valor aproximado» del impuesto. Para calcularlo, la resolución adopta una fórmula que consiste en aplicar sobre el precio de la operación, la alícuota «promedio» del 3,5%, y el coeficiente unificado.
En apariencia, la formula luce razonable, pero arroja un resultado, cuando menos, engañoso.
La dificultad radica en que, bajo el Convenio Multilateral, el coeficiente unificado no refleja la atribución de una operación en particular, sino una pauta de distribución construida a partir de la participación relativa que tuvo cada jurisdicción en la actividad del contribuyente durante períodos anteriores. Por ello, utilizar ese coeficiente para estimar la incidencia de una venta concreta puede arrojar resultados poco representativos. Si ese coeficiente de Chubut es bajo, el ticket mostrará un importe ínfimo, que podría llevar al consumidor a concluir que Ingresos Brutos casi no incide en el precio.
La distorsión del régimen chubutense se acentúa cuando exige aplicar una alícuota «promedio» del 3,5%, que es significativamente inferior a la que deben aplicar los únicos sujetos obligados hasta el momento a cumplir el Régimen, que son los grandes supermercadistas, alcanzados a una alícuota del 5%.
Por último, Córdoba, aún no adhirió formalmente. Solo dictó una norma preparatoria, en la cual justificó la falta de implementación del régimen en los costos de implementación y en la necesidad de armonizar criterios con las restantes jurisdicciones, aun cuando esas dificultades no justificarían demoras respecto de contribuyentes locales.
Transparencia sí, pero sin distorsionar
La transparencia fiscal al consumidor es más que bienvenida: mejora la información disponible y permite elevar la conciencia del verdadero contribuyente, el consumidor. Pero no basta con mostrar un dato en el comprobante; ese dato debe ser técnicamente razonable, intelectualmente honesto y no inducir a errores de interpretación.
Si las provincias avanzan en la exhibición de importes estimados de impuesto, deberían construir criterios metodológicos comunes, que arrojen resultados homogéneos entre provincias. Asimismo, debería aclararse expresamente que el impuesto estimado no refleja la carga acumulada del tributo en el precio final, sino solo la incidencia de éste en la última etapa de la cadena comercial.
En definitiva, celebramos la iniciativa de transparentar los impuestos, pero para que cumpla su verdadera función, el régimen debe reflejar su verdadero impacto con la mayor fidelidad posible. De otro modo, corre el riesgo de desinformar y terminar oscureciendo, paradójicamente, aquello que pretende transparentar.
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ECONOMIA
Impulsar el crédito: el detalle de las medidas que la UIA le pide a Caputo para reactivar la economía

El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, reveló que negocian con el ministro de Economía, Luis Caputo, medidas para reactivar los créditos. Según pudo saber Infobae con fuentes involucradas, se tratan iniciativas de impulso al financiamiento que van desde la ampliación del esquema de incentivos para pequeñas y medianas empresas (pyme) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la liberación de encajes para canalizar a empresas con dificultades financieras.
El diálogo entre la UIA y el Ministerio de Economía se mantiene abierto mientras avanzan negociaciones sobre un paquete de estímulos para el crédito productivo y el consumo interno. Rappallini afirmó, en una entrevista con Todo Noticias, que la entidad trabaja con el Gobierno en propuestas para reactivar el crédito. “Estamos en la negociación para buscar caminos para que haya créditos a corto plazo para sostener el consumo que está realmente caído”, comentó.
Según pudo saber Infobae con fuentes involucradas en las negociaciones, el primer eje de discusión apunta a ampliar el esquema de incentivos al financiamiento PYME del BCRA. La propuesta incluye elevar el porcentaje de depósitos obligatorios destinados a crédito productivo, que actualmente se ubica en 7,5%, hasta el 10% (aumento de 2,5 puntos porcentuales (p.p)). Además, se prevé incrementar el beneficio para los bancos que cumplan con esta franquicia, pasando del 1,88% actual al 2,51%.
Un segundo instrumento bajo negociación es la liberación parcial de encajes para canalizar crédito hacia empresas con dificultades financieras transitorias. La propuesta permitiría a las entidades financieras computar como integración de encajes los préstamos otorgados a empresas clasificadas en ‘Situación 1′ y ‘Situación 2′, orientados a la regularización de pasivos. Las fuentes remarcaron que esta medida no genera costo fiscal ni emisión monetaria directa, ya que reasigna liquidez existente dentro del sistema financiero. El incentivo para los bancos reside en reemplazar activos inmovilizados y sin rendimiento por créditos con tasa positiva.

Las conversaciones técnicas entre la UIA y el Gobierno avanzaron desde febrero a pesar de los cruces públicos entre el presidente Javier Milei y el CEO de Techint, Paolo Rocca a quien el mandatario definió como “Don Chatarrín”. Es que más allá de la tensión política, el canal de diálogo entre Caputo y las autoridades industriales continuó abierto, con la gestión cotidiana a cargo del secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne. El último encuentro formal se realizó el 19 de mayo y pese a la expectativa por medidas para el sector, no hubo anuncios.
El contexto macroeconómico condiciona el margen de maniobra del Gobierno, ya que la restricción fiscal limita la posibilidad de implementar rebajas de impuestos o incentivos de alto costo. Por eso, empresarios y funcionarios buscan alternativas que no impliquen impacto fiscal directo, como la reasignación de liquidez bancaria y nuevos incentivos regulados por el BCRA.
La preocupación por la caída del consumo se acentuó en los últimos meses, ya que el repunte de los sectores exportadores aún no se traduce en una mejora del mercado interno. Las propuestas que se discuten incluyen medidas para todas las ramas industriales que sufren la retracción de la actividad y el aumento de la desocupación. Los reciente datos del INDEC publicados muestran que el desempleo afecta con mayor fuerza a ciertos sectores, lo que refuerza la urgencia de medidas para reactivar la inversión y la producción.
El comportamiento del desempleo no resultó igual entre los sectores económicos en el primer trimestre del 2026. Según el Indec, el mayor salto se observó en la industria manufacturera, donde la proporción de desocupados que provenían de ese sector avanzó del 7,3% en el primer trimestre de 2025 al 13,3% en igual período de 2026. Esta cifra duplicó prácticamente el peso de la industria en la composición de la población sin trabajo y marcó un cambio significativo en la tendencia sectorial.

Desde hace tiempo en la Unión Industrial Argentina (UIA) alertan sobre la destrucción del empleo y exigen al ministro Caputo, por medidas que permitan “nivelar la cancha” ya sea en términos impositivos como de infraestructura. Luego del buen dato que registro el Indice de Producción Industrial Manufacturera en marzo con un crecimiento del 3,2% intermensual y 5% interanual, en abril volvió a números negativos con una variación intermensual del -2,1%y del 2,8% interanual. Y ya para mayo, en la UIA alertaron que no se encontró un piso para la caída del sector.
Frente a este escenario, Caputo no hace alusión explicita a los números negativos de la industria, pero si les dice a los empresarios argentinos que tienen que animarse a arriesgar y perder. “Argentina tiene un potencial enorme y nosotros tenemos que cambiar la cabeza y esas cosas que nos inculcaron de que proteger una industria que está bien porque hay gente que trabaja ahí, sin entender que hay 47 millones de argentinos que están subsidiando eso”, afirmó durante el Coloquio de Acceso a la Vivienda.
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