ECONOMIA
Qué va a pasar con la inflación: las presiones del efecto de arrastre y cuánto impactarán los vaivenes del precio internacional del petróleo

El conflicto en Medio Oriente hizo que el barril de petróleo superara los USD 100, y aunque cayó tras el acuerdo de cese al fuego entre EEUU e Irán, dejó secuelas en los mercados energéticos y en la economía global. Argentina no quedó exenta y la volatilidad se propagó a los precios internos de productos y servicios básicos, modificando las expectativas de inflación de las consultoras locales.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el BCRA arrojó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC), según los analistas consultados, llegó al 3% en marzo y se ubicaría en 2,6% en abril. A más largo plazo, recién perforaría el 2% en agosto, al descender a 1,8%. En esta edición, se ajustaron las proyecciones al alza para todo el año y el consenso de analistas espera que cierre en 29,1 por ciento.
Sebastián Menescaldi, director de EcoGo, que calculó una inflación de 3% para marzo, pronostica una desaceleración al 2,3% para abril. En relación con el salto de los combustibles de las últimas semanas, el economista consideró que, aunque no continúen aumentando, persiste el arrastre y, por ello, el precio de la nafta seguirá incidiendo.

“La ventaja es que en abril no hay mayores ajustes estacionales y las carnes aflojan un poco. El resto no puede mover mucho sus precios”, explicó Menescaldi.
Rocío Bisang, economista de GMA Capital, contó que, de forma preliminar, esperan que la inflación se ubique en torno al 2,5%. “En principio, sería un mes bastante más tranquilo que marzo en términos de precios, ya sin tanta presión estacional y con incrementos en tarifas mas moderados”, explicó. No obstante, señaló que la suba de combustibles de marzo dejó un arrastre cercano al 7 por ciento.

Bisang agregó: “La tregua en Medio Oriente es un gran avance y los mercados reaccionaron acorde, pero el conflicto aún no está resuelto y la incertidumbre se mantiene. En ese sentido, no veo al menos en el corto plazo un derrumbe en los valores de las naftas”.
La ventaja es que en abril no hay mayores ajustes estacionales y las carnes aflojan un poco. El resto no puede mover mucho sus precios (Menescaldi)
De hecho, YPF, que había anunciado un congelamiento por 45 días y controla casi el 60% del mercado, sostendrá la política y no se espera movimientos en los surtidores.
Anastasia Daicich, directora de la consultora Qualy, estima una inflación de entre 3% y 3,2% para marzo, proyección que responde al aumento de tarifas, que afecta a regulados, y de otros servicios, como colegios privados y medicina prepaga.
La economista precisó que la decisión de YPF de no aumentar sus precios aportó cierto alivio, aunque se registró un traslado a precios que se observa principalmente en el rubro de alimentos. En el caso de frutas y verduras, la estacionalidad propia de esta época del año ejerce una presión al alza.
La baja de la inflación parece haber encontrado un piso: con un ajuste equivalente a casi un tercio del gasto, la variación de precios no solo resiste romper el 2% mensual, sino que se está acelerando casi continuamente (Daicich)
“Vislumbramos un escenario de tensión en el frente internacional, con cierta calma en el corto plazo, pero sin despejar el panorama de los precios del petróleo y otras materias primas”, sostuvo Daicich.

Daicich explicó que la baja de la inflación parece haber encontrado un piso: con un ajuste equivalente a casi un tercio del gasto, la variación de precios no solo resiste romper el 2% mensual, sino que se está acelerando casi continuamente desde hace 9 meses. “Esto indica que las causas no monetarias siguen activas: desde mercados poco competitivos a una ‘cultura inflacionaria’ que es difícil de desarmar”.
Desde Empiria, el economista Mateo Borenstein prevé que el IPC de abril alcance el 2,5%. “Si el barril de crudo se mantiene estable, no debería haber un traslado significativo a precios este mes. Sin embargo, los aumentos de marzo podrían generar impactos de segundo orden”, apuntó.
Borenstein resaltó que la suba de los combustibles repercute en las cadenas de distribución, a partir del encarecimiento del costo logístico, con efecto sobre todo en alimentos. Además, podría impulsar subas en el transporte público.

En el sector energético, prácticamente descartan la posibilidad de que los precios de las naftas vuelvan a los niveles previos a la guerra. Sucede que solo bajarían en caso de que el valor internacional del petróleo caiga marcadamente, en torno a los USD 60, lo cual se considera poco probable ya que el conflicto bélico causó daños en la infraestructura de Medio Oriente. En consecuencia, una parte significativa de la producción se perdió y su recuperación demandará varios años.
Asimismo, hay otros factores que condicionan el reacomodamiento del mercado. Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, afirmó: “Si el estrecho de Ormuz operó durante casi 40 días a un 5% de su capacidad, el sistema dejó de procesar alrededor de 3.600 tránsitos potenciales, un déficit imposible de compensar de manera inmediata”.

“La reapertura no implica normalización: permisos de paso, seguros, disponibilidad de prácticos, slots portuarios y reprogramación comercial extienden el proceso durante semanas”, agregó.
Así, aun en un escenario de estabilidad, la red logística global tardará entre 6 y 8 semanas en recuperar niveles operativos normales.
Carnicer también apuntó que “la respuesta de oferta es limitada: el aumento de OPEC+ de 206.000 barriles diarios resulta marginal frente a una disrupción estimada en 12 a 15 millones de barriles diarios en el pico de la crisis”.
alemania subida del precio del crudo por las tensiones geopolíticas y preocupaciones continuas sobre el suministro,vista de una bomba de crudo en walsheim cerca de landau
ECONOMIA
Carlos Pérez, de Fundación Capital: “El Gobierno es consciente que debe ir hacia un mercado único y libre de cambios”

Los datos de actividad económica en abril marcaron un punto de inflexión en la tendencia descendente que la economía argentina mostraba desde fines del primer semestre de 2025, mientras que el índice de precios al consumidor interrumpió su trayectoria ascendente. Este cambio se vio acompañado por un aumento del superávit comercial con el resto del mundo, acumulación de reservas internacionales en el Banco Central de la República Argentina (BCRA), consolidación del superávit fiscal y estabilidad cambiaria.
Según diversos economistas consultados, si bien estos avances contrastan con los desequilibrios que predominaron en la mayor parte de los gobiernos de las últimas tres décadas, persisten dificultades derivadas de la lentitud con que el Gobierno encara reformas estructurales, necesarias para sostener la baja de la inflación y lograr un crecimiento económico sostenido con generación de empleo. Parte de estos cambios depende de las autonomías provinciales y municipales establecidas por la Constitución Nacional.
En este contexto, Infobae entrevistó a Carlos Pérez, economista y actual director coordinador de la Fundación Capital. Con una trayectoria que incluye cargos como gerente general y director del Banco Central de la República Argentina, y exvicepresidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, Pérez analizó la coyuntura económica del país y compartió sus perspectivas para los próximos meses.
— ¿Qué implica para la economía real la contracción de los medios de pago tradicionales y el crecimiento de las líneas vinculadas a Fondos Comunes de Inversión y billeteras digitales según el último informe del BCRA?
— Hay que tener mucho cuidado no solamente con el traspaso desde cuentas a la vista sin remunerar hacia cuentas a la vista remuneradas, también hay que atender la posible migración desde plazos fijos hacia cuentas a la vista remuneradas. Este tipo de fondeo para los bancos comerciales es muy volátil y no genera demasiado crédito al sector privado, necesario para activar nuestra economía.
“El BCRA tendría que ajustar su política monetaria para que el sistema financiero mejore la calidad del origen de fondos, a través de encajes diferenciales”
Más allá del accionar de las entidades financieras, el BCRA (en su carácter de regulador) tendría que ajustar su política monetaria para que el sistema financiero mejore la calidad del origen de fondos, a través de encajes diferenciales para estos tres tipos de depósitos bancarios.
— En abril, los préstamos en pesos al sector privado crecieron en términos reales tras dos meses de caída. ¿Se trata de un dato puntual o puede anticipar un cambio de tendencia?
— Los créditos en dólares vienen creciendo a razón de USD 1.000 millones por mes, desde enero de 2026 y esa evolución está consolidada. Si bien los receptores de esos préstamos son sectores vinculados principalmente con la exportación, esto es positivo, aunque sea de manera parcial. Los préstamos en pesos al sector privado no han arrancado todavía. De todos modos, las condiciones ahora son propicias, ya que las tasas de interés por un lado vienen bajando y además es cada vez menor la volatilidad de las mismas.

— ¿El aumento de la mora crediticia es motivo de preocupación o sólo exige una mejor asignación de recursos bancarios?
— La mora de los créditos a empresas ha subido, pero su registro es lógico. La irregularidad de las carteras de créditos a familias otorgados por el sistema financiero es por demás elevada, superando el 11%, se cuadriplicó en los últimos 12 meses. Por un lado, la evolución del empleo no fue buena, el salario real cayó y aún más disminuyó el ingreso disponible. Y, por si fuera poco, el apretón monetario (con tipos de interés muy elevados) del segundo semestre del año pasado le dio un empujón más a la mora de los préstamos a las familias.
Con una actividad económica tan heterogénea, los bancos seguramente harán todo tipo de “rankings de crédito”, analizando a qué sectores asistir, qué tipo de consumo financiar, en qué regiones prestar y a quienes atender.
— Las reservas internacionales del BCRA subieron USD 2.464 millones en abril por compras en el mercado. ¿Responde a la estacionalidad de la oferta de divisas o también influye una mayor demanda de pesos?
— El Banco Central de la República Argentina empezó a comprar dólares, desde el Acuerdo con el FMI del año pasado. En el primer bimestre compró, pero no acumuló reservas internacionales, ya que los terminaba vendiendo al Tesoro para los pagos de deuda en moneda extranjera.
“En el primer bimestre compró, pero no acumuló reservas internacionales, ya que los terminaba vendiendo al Tesoro para los pagos de deuda en moneda extranjera”
Ya en el segundo bimestre de 2026, compró divisas y ahora sí acumuló reservas. Por un lado, tuvo menos compromisos que atender el Tesoro y por otro lado el ente monetario fue mucho más agresivo en las compras (pasaron de USD 70 millones a USD 140 millones diarios en abril). Al cabo del primer tercio del año, el BCRA acumuló la mitad de los USD 8.000 millones pactados con el FMI para todo el 2026.
Todo esto se dio en un marco de cautela, ya que no hubo expansión de dinero por prevención del BCRA, respecto de la evolución de la demanda de dinero doméstico. Operó la cautela en el control de la base monetaria para ir probando de a poco la posible recuperación de la demanda de dinero.

Una cuestión no menor es recuperar la intensidad diaria de las compras de dólares alcanzada en abril, ya que más allá del cumplimiento de la meta de acumulación pautada con el FMI, Argentina tiene una posición (un stock) de reservas internacionales muy débil, producto de más de una década de uso y abuso de las reservas internacionales.
— Con la apreciación sostenida del peso, ¿cree que el Ministerio de Economía debería quitar el cepo cambiario residual para empresas y algunas operaciones, o podría esto acentuar la revaluación?
— El Gobierno es consciente que debe ir hacia un mercado “único y libre” de cambios. El dilema es si abandona el cepo de una vez o va eliminando las restricciones de modo gradual. Aunque lo más probable es que la salida del cepo cambiario siga siendo gradual, como hasta ahora.
“Sería razonable evitar la apreciación sostenida del peso y acumular el máximo posible de reservas internacionales”
Lo que sí sería razonable es por un lado evitar la apreciación sostenida del peso y por otro lado acumular el máximo posible de reservas internacionales. La acumulación agresiva de reservas inhibe una riesgosa caída del tipo de cambio real.
— Los indicadores de actividad en construcción e industria mostraron señales de recuperación en marzo. ¿Desde Fundación Capital perciben una consolidación de esta tendencia en abril?
— La actividad económica muestra una evolución tipo “serrucho”, febrero mal y marzo bien. Los indicadores de abril vuelven a retroceder, tanto los de consumo (confianza del consumidor, IVA DGI y patentamiento de autos), como los productivos: despachos de cemento y producción automotriz.

— La gestión de Javier Milei exhibe heterogeneidad sectorial en actividad, empleo registrado y salarios. ¿Qué expectativas tienen en la consultora para lo que resta del mandato?
— En términos de actividad económica, la heterogeneidad sectorial es la característica. Sectores con crecimiento proyectado (2026 vs. 2023) de entre 15% (agro) y 25 % (hidrocarburos, minería, intermediación financiera), contrastan contra otros que caen entre el 3% y el 10% (comercio, industria manufacturera y construcción). Los sectores económicos que avanzan no son tan empleo-intensivos y eso condiciona tanto el aumento de la ocupación, como el salario real. Desde Fundación Capital, en el escenario económico base proyectamos crecimiento económico, aunque modesto.
— ¿La ampliación de incentivos a grandes y medianas inversiones es suficiente para reactivar la economía o debería complementarse con estímulos directos al consumo interno?
— Para el Gobierno nacional es fundamental sostener la estabilidad inflacionaria (retomando el proceso de desinflación) junto con la reactivación de la economía.
“Todos los incentivos a las inversiones son positivos, el impulso al crédito buscado por el BCRA debe ser sostenido por tasas de interés reducidas, acumulando reservas”
Todos los incentivos a las inversiones son positivos, el impulso al crédito buscado por el BCRA debe ser sostenido por tasas de interés reducidas, acumulando reservas sin temor a la flotación cambiaria.
— ¿Cuáles son, a su juicio, las principales debilidades y fortalezas de la política económica actual?
— La principal fortaleza es la política fiscal de equilibrio de las finanzas públicas, sin financiamiento monetario, sin endeudamiento y con una reducción del gasto público de más del 5% del PBI. Otra fortaleza económica es el pragmatismo con el que se está operando, tanto en la política monetaria como en la acumulación de reservas internacionales.
Existen desafíos económicos, como ser el armado del programa financiero para el próximo año electoral y alcanzar crecimiento económico con desinflación, aunque sea de manera modesta. Y finalmente las debilidades tienen que ver con el cortoplacismo de la política económica, sin horizonte más allá de 2027.
— ¿Cómo inciden el contexto internacional, la evolución del precio de las materias primas y las restricciones para bajar el riesgo país en las perspectivas de la economía argentina?
— El conflicto bélico internacional impacta tanto en el crecimiento económico (será menor), como en la inflación (será mayor) a nivel internacional. Así como el aumento del riesgo planeta tierra a la Argentina la favorece en su excedente comercial, dado los precios más altos del petróleo y siendo exportadores de energía; también es cierto que este conflicto encuentra al país con “la guardia baja” en materia de reservas internacionales.

Si bien es para destacar que Argentina está acumulando dólares y que debe profundizar dicho accionar lo más pronto posible, el stock de reservas internacionales no llega ni a la mitad de lo que tienen los países de la región, como porcentaje del PBI. La relación entre el saldo de reservas internacionales y el índice de riesgo país es relevante, de ahí la urgencia que tiene nuestro país en mejorar nuestra posición de divisas.
— ¿Cuáles son las previsiones de Fundación Capital para 2026 en PBI, tipo de cambio real, inflación y reservas netas del Banco Central?
— Nuestro escenario económico base proyecta para 2026 desinflación y crecimiento económico, ambos modestos, con un tipo de cambio que, después de un primer cuatrimestre de fuerte apreciación real, correrá en línea con la inflación. A nuestro entender el objetivo de acumulación de reservas internacionales pactado con el FMI para 2026 será cumplido.
Fotos: Maximiliano Luna
ECONOMIA
A 50 años del primer GTI, se lanzó la preventa de la primera versión eléctrica de un clásico modelo en Europa

Aunque el modelo no es tan antiguo como un Renault 4 o un Citroën 2CV, la noticia del lanzamiento en Europa del Volkswagen ID.Polo GTI volvió a mostrar que la tendencia a utilizar nombres históricos para relanzar autos eléctricos es un camino en el que coinciden varias marcas convencionales o generalistas europeas como método para competir con la avanzada china.
Pero en este caso no se trata solo del nombre sino también de la sigla, porque además de llamarse Polo, la versión deportiva utiliza la sigla GTI como segundo llamador, para captar la atención de los amantes de los vehículos de alto rendimiento, mucho más adeptos a los motores de combustión que los usuarios comunes que adoptan la electromovilidad como un simple cambio de hábito en relación con un vehículo para uso personal.
Este auto había nacido originalmente como ID.2all cuando se presentó en 2024, pero comprobado que los ID.3, ID.4 e ID.7 no consiguieron el impacto que se esperaba, incluso pese a un diseño de vanguardia y un equipamiento tecnológico de avanzada, el Volkswagen Group no dudó en dar un giro a su estrategia de productos eléctricos sumando nombres conocidos a las siglas que identifican los autos eléctricos de la marca.

“Cuando empecé mi trabajo, hace unos tres años, el objetivo siempre fue crear la mejor versión de Volkswagen. Había mucho trabajo por hacer, muchos aspectos por mejorar: diseño, usabilidad, calidad y también los nombres”, dijo Thomas Schäfer, CEO de Volkswagen el año pasado cuando anunció en el Salón de Múnich 2025, que el ID.2all pasaría a llamarse ID.Polo.
Schäfer confirmó también en esa oportunidad que hasta 2027 llegarán 7 nuevos modelos eléctricos a los que definió como “auténticos Volkswagen”, en una clara alusión a la variedad de modelos que hay en el mercado producto de alianzas entre compañías automotrices. Además dijo que entre esos modelos llegará un nuevo ID.3, un ID.3 GTI (siguiendo la saga del Polo), y un nuevo ID.4, pero que ninguno conservará esos nombres. “Les informaremos de los nombres cuando llegue el momento de revelarlos. Hoy no”, explicó.

En aquella oportunidad, el auto que se mostró tenía un camuflaje que impedía conocer su silueta y detalles definitivos, cosa que sí ocurrió este viernes, en la previa de la tradicional carrera de larga duración de las 24 hs de Nürburgring.
La fecha no es casual para el estreno del primer GTI eléctrico, porque este año se cumplen 50 años del debut del primer modelo identificado con esta característica sigla que relaciona directamente un vehículo con su versión deportiva más extrema.
El nuevo Volkswagen ID.Polo GTI tiene una potencia de 226 CV (166 kW) y es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 6,8 segundos, y como es clásico desde el primer GTI de 1976, esa potencia se transmite únicamente a través de las ruedas delanteras con un torque plano de 290 Nm.

Entre sus virtudes técnicas está el equipamiento de bloqueo electrónico del diferencial, suspensión deportiva adaptativa DCC y una dirección progresiva desarrollada específicamente para el GTI como equipo de serie. Esta versión tendrá un precio de partida de algo menos de 39.000 euros en la preventa que comienza este fin de semana en Alemania.
El sistema de propulsión se alimenta de una batería de níquel-manganeso-cobalto (NMC), las más sofisticadas del mercado, que tiene una capacidad de 52 kWh, lo que le permite alcanzar una autonomía hasta 424 kilómetros de ciclo WLTP. Además, el sistema admite cargas rápidas en corriente continua de hasta 105 kW que es capaz de pasar del 10% al 80 % en aproximadamente 24 minutos en una estación de carga rápida de Corriente Continua.

Si por fuera tiene todas las cualidades de un auténtico GTI, el interior no se queda atrás. Los característicos colores rojo y el negro predominan en el habitáculo del auto en numerosos detalles, como las costuras rojas en contraste del nuevo volante deportivo GTI o la marca roja situada a las 12 en punto del mismo, tal como se utiliza en los autos de carrera. Otra novedad del volante son las dos levas destinadas a ajustar el nivel de recuperación de energía.
Esas mismas costuras rojas también están visibles en las puertas y en los laterales exteriores de los asientos deportivos, que en las superficies interiores muestran una tapicería que reinterpreta el legendario patrón de los GTI clásicos con los apoyacabezas integrados de los asientos delanteros que también incluyen el logo GTI en rojo.
También en el interior hay un especial cuidado en el diseño del cuadro de instrumentos. Si el conductor activa el modo retro mediante el botón “View” del volante, los instrumentos adoptan el estilo de un Golf I clásico. Cuando el modo retro está activo, también aparecen elementos gráficos inspirados en el primer Golf, como la visualización de canciones en formato de cassette, tal como era el modo de escuchar música personal en los autos de la década del 80.

Como novedad final, se confirma en este vehículo la incorporación de un desarrollo tecnológico que se había anunciado en septiembre de 2025, por medio del cual el vehículo se detiene autónomamente ante un semáforo en rojo. Lo hace a través de un software de última generación que incorpora de serie numerosos asistentes avanzados a la conducción.
Este sistema se denomina “Connected Travel Assist” por utilizar datos online, y es capaz incluso de detectar semáforos en rojo y frenar automáticamente el vehículo hasta detenerlo dentro de los límites gracias a la asistencia longitudinal y lateral del sistema.
Volkswagen,ID.Polo GTI,Polo,GTI,coche eléctrico,vehículo deportivo,lanzamiento,automóvil,movilidad eléctrica
ECONOMIA
¿Dónde está el empleo?: del escepticismo de un profeta de la industria a la apuesta oficial a los servicios y la apertura de la economía

“En los últimos años, me he vuelto escéptico sobre la viabilidad del modelo de crecimiento impulsado por la industrialización. He defendido un modelo diferente de crecimiento económico, basado en el desarrollo de capacidades productivas en servicios que absorben mano de obra y que, en su mayoría, no son transables. He advertido a los responsables políticos de África y otras regiones en desarrollo que intentar emular el modelo de Asia Oriental produciría, en el mejor de los casos, enclaves manufactureros, con una pequeña fracción de empresas productivas integradas en las cadenas de valor globales, mientras que la mayor parte de la fuerza laboral permanece estancada en actividades de baja productividad”.
Tal un pasaje de la confesión (¿conversión?) de Dani Rodrik, profesor de la Universidad de Harvard, durante décadas profeta de la “política industrial” y la intervención estatal para promover las manufacturas, por su capacidad de generar empleo, integrar sectores bajos y medios e impulsar el desarrollo económico. Sin embargo, en un texto publicado en el portal Project Syndicate, Rodrik se confesó ahora “escéptico de la manufactura”.
“Comencé a considerar estrategias de crecimiento alternativas no porque pensara la industrialización generalizada menos deseable, sino porque me convencí de que era menos factible”, escribió, y precisó que de los 2.000 millones de trabajadores que hay hoy en el mundo en desarrollo, unos 1.500 millones se desempeñan en ocupaciones que no requieren educación universitaria ni están expuestas a la economía internacional a través del comercio o la deslocalización.
Se trata, enumera, de agricultores de subsistencia, vendedores ambulantes, comerciantes minoristas, arregladores, trabajadores ocasionales y otras actividades “no transables” internacionalmente. Según el académico, de fuerte impronta empírica, el número de esos trabajadores no hará más que aumentar en los próximos años.

Por eso, dijo, ahora la cuestión crucial es cómo mejorar sus oportunidades. Y está “dolorosamente claro”, explicó, que “ni la industrialización ni la educación pueden ser la solución, por deseables que sean. Encontrar modos de aumentar la productividad de los trabajadores en los sectores de servicios que absorben mano de obra será fundamental; de lo contrario, las mejoras en el nivel de vida no podrán mantenerse”.
Aunque el diagnóstico luce pesimista, Rodrik destaca que en el mundo “se está produciendo una especie de revolución en productividad de los servicios, en especial en las economías avanzadas, gracias a innovaciones organizativas, el uso de plataformas digitales y otras nuevas tecnologías”. Para el mundo en desarrollo, acotó, los últimos 30 años fueron un período de rápido crecimiento y convergencia con las economías avanzadas, pero no por las manufacturas, sino gracias al sector servicios, donde siguen residiendo las mayores posibilidades de creación masiva de empleos. Ya no en la industria.
De ahí su llamado de atención a “la posibilidad de un círculo virtuoso de crecimiento económico basado en los servicios de clase media”. Sucede, explica, que la expansión de la clase media desplaza la demanda de consumo hacia servicios más productivos y de más calidad, lo que a su vez permite el aumento de los ingresos de los trabajadores que sustenta a la clase media. Pero ese proceso, alerta, “no es automático: requiere un papel fundamental del gobierno para facilitar las mejoras de productividad necesarias”.
Rodrik cita estudios y casos de éxito, como planes que incentivan a las empresas de plataformas a emplear mano de obra y recursos locales, asisten a microempresas con capacitación y certificación y brindan herramientas tecnológicas y Inteligencia Artificial (IA) “personalizadas y adaptadas a las circunstancias de los países en desarrollo”.

Que Rodrik se confiese “escéptico” sobre la manufactura fue para muchos algo impactante. “Es como que el Papa de la Iglesia Católica anuncie que se convirtió al budismo”, dijeron en uno de los debates sobre la “conversión”.
El planteo del profesor de Harvard, quien participó en un seminario anual de Techint, el grupo industrial más importante de la Argentina, ¿es válido para el país, que atraviesa un abrupto “cambio de régimen” por el que entraron en crisis numerosas empresas de manufactura, construcción y comercio, sectores proveedores del grueso del empleo formal, y en el que la mayor parte del empleo de servicios es de baja productividad e ingresos?
Daniel Schteingart, director de Desarrollo Productivo de Fundar, un centro de estudios y propuestas, puntualizó a Infobae que la objeción de Rodrik, “un exégeta de la industrialización”, es al rol de la industria como creadora masiva de empleo, víctima de su propio éxito, porque su automatización y progreso tecnológico hicieron que cada vez emplee menos. Pero, aclara, Rodrik no dice que la industria haya dejado de importar como fuente de riqueza, progreso tecnológico, seguridad nacional. Solo que ya no crea masivamente empleo. “Hoy eso lo hacen los servicios y es necesaria una estrategia productiva que les dé la importancia que tienen”.
Schteingart puntualiza además que la descripción de Rodrik apunta más bien a países en desarrollo de Asia y África, para los cuales ya no es viable emular los caminos que siguieron Corea del Sur y China, que se industrializaron con una masiva emigración del campo a la ciudad (provisión de mano de obra barata), progresaron tecnológicamente y luego incorporaron servicios. Ese modelo, dijo, ya no sirve ni siquiera en Asia.

“Se terminó el fetichismo de industria igual a empleo”, dijo el investigador de Fundar. “Hoy en Argentina la industria, que antes explicaba el 30% del empleo, explica 12%, pero sin ella se limitaría mucho el progreso tecnológico, habría problemas de balanza comercial y de soberanía. Por eso, subrayó, “los países hacen política industrial: incluso EEUU, antes de Donald Trump, pero la industria ya no es la panacea para el problema del empleo”.
En 2011, hace apenas 15 años, cuando Rodrik publicó el paper “El imperativo manufacturero”, algunos críticos ya le habían recordado que la era en que las plantas manufactureras habían explicado el grueso de la creación del empleo, impulsado el crecimiento del PBI, integrado sociedades y contribuido a la mejora del nivel de vida de las clases bajas y medias, como sucedió en EEUU, Japón, Europa y un puñado de países ahora desarrollados en las primeras post-segunda guerra mundial, brevemente en algunos de América Latina y, a fines del siglo XX, en Corea del Sur y China, fue un particular y tal vez único momento de la historia, imposible de recrear y que obliga a buscar nuevos caminos.
Eduardo Jacobs, economista y analista político, dijo estar “totalmente de acuerdo con el nuevo Rodrik. En la Argentina, observó críticamente, “nuestros supuestos especialistas no visitan a una industria moderna hace años, sino ya hubieran registrado que no hay gente, la luz está apagada y solo hay robots trabajando las 24 horas.
“Pasamos de ‘industrias’ a ‘cadenas de valor’, Australia es un caso notable, su industria es apenas el 5% del PBI. La desindustrialización argentina no es por una apertura que no existe, porque el arancel medio bajó apenas dos puntos (por la pertenencia al Mercosur), sino porque sin comercio exterior no nos integramos al mundo en cadenas de valor. Argentina sigue con una discusión anclada en los 60s y 70s; hoy la lógica es buscar la mayor productividad y para eso hay que estar integrados al mundo. “Fíjese lo que logró la industria de servicios basados en el conocimiento (SBC): ya es el tercer exportador del país, con USD 9.000 millones, pese a que somos una economía cerrada. Con la desregulación, va a tener un impacto fenomenal”,. apuntó Jacobs.
Como ejemplo (o contraejemplo) de a lo que apunta, el economista señaló que en la Argentina hay 4.000 empresas textiles (un sector en crisis) y 23.000 apicultores, cada uno con un puñado de empleados, que registran, exportan y auditan su producción y son hipercompetitivos a nivel mundial, al punto de que Argentina es el segundo exportador mundial de miel y copó 7.500 de las primeras 8.000 toneladas de miel que la Unión Europea abrió a la importación desde el Mercosur, pasando como alambre caído a sus pares brasileños, uruguayos y paraguayos.
“Les llevó 20 años para que la UE acepte los tambores de miel argentina y no los mezclen con la miel china, de pésima calidad. Ahora se abren esas oportunidades en miel, y también en carne. Está cambiando todo, eso es lo que interesa y va a ocurrir”, dijo Jacobs.
En el caso de la industria, Jacobs señaló el interés, a partir de la importación de 50.000 vehículos eléctricos, de empresas chinas de instalar agencias de servicios aprovechando plantas existentes y mano de obra local. Posiblemente el camino sea terminar especializándose en camionetas, o en algunas autopartes, hay que buscar escala. En maquinaria agrícola, por ejemplo, somos buenos en sembradoras, e Iveco va a empezar a hacer grandes camiones para minería acá, porque vamos a tener un desarrollo minero importante», subrayó.
¿Y el empleo en servicios? Según Jacobs, en la Argentina el problema de falta de mano de obra calificada empezó hace 20 años y para mejorar en ese frente es clave “que las provincias se pongan las pilas e inviertan en capacitación de sectores que quedaron muy descalificados”. De todos modos, dice, la Argentina es un país con poca población, no tiene los problemas de asiáticos, hindúes e incluso mexicanos, pero sí en cuanto al tamaño y calidad de gasto del Estado. “Necesitamos productividad, donde se la encuentre. Durante décadas, los empresarios retiraron de sus negocios más de lo que deberían, en vez de usar recursos para ampliarse, escalar. Lo hacían por el contexto en que operaban. Hace diez años que la economía no crecía dos años seguidos, como será en 2025 y 2026. En 2027 será la primera vez en 25 años que creceremos tres años seguidos, y ahora hay posibilidades de invertir”.
El optimismo de Jacobs y el análisis de Rodrik hacen juego con el discurso del secretario de Política Económica, José Luis Daza, quien el jueves en la Bolsa de Comercio de Córdoba enfatizó la importancia de la apertura de la economía y la ligó a la creación de empleo en el sector servicios.
“Lo que pasa en los países que se abren es que los empleos que se pierden son minúsculos en relación a todos los que se crean”, dijo el funcionario y resaltó la expansión de la minería del cobre en Chile. “Por cada 1.000 empleos que se generan en la minería, hay entre 3.000 y 5.000 empleos que no se ven. Son los cocineros que tienen que alimentar a los mineros, los que transportan la comida, los que traen los neumáticos, los que traen los camiones, los que mantienen los camiones, los que hacen las carreteras, los financistas, los que manejan los programas de software y los maestros que van allí para educar a los chicos”, enumeró. En Chile, dijo, el grueso de creación del empleo formal (que en total se duplicó de 4 a 8 millones) no ocurrió en las regiones mineras, sino en el resto del país, a partir del aumento del PBI por habitante y la demanda de servicios resultante.
El ejemplo minero de Daza es válido, pero a la vez debe tomarse con pinzas. Un informe de la consultora Adecco Argentina recuerda, por caso, que el principal desafío que afronta hoy la minería en el país es “escasez de talento” específico en las áreas donde tiene sus proyectos. “El sector proyecta inversiones por más de USD 33.000 millones y la creación de miles de nuevos puestos de trabajo en los próximos años, pero el empleo formal en minería cayó un 5,3% interanual en 2025, evidenciando una brecha entre crecimiento y disponibilidad de talento”, señaló la consultora. “El crecimiento es sostenido, pero las empresas avanzan con cautela, priorizando la contratación local”, señala Erica Ibarra, Key Account Manager de Adecco Argentina.
Los perfiles más demandados incluyen ingenieros, geólogos, técnicos especializados y roles vinculados a la digitalización, que no abundan en la oferta local. En consecuencia, precisa Adecco, “la rotación alcanza el 7% promedio, lo que intensifica la competencia por perfiles escasos”, lo que a su vez plantea los desafíos de formación y localización de talento.
En referencia a la “confesión” de Rodrik y la cuestión del empleo, Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral de la Fundación Mediterránea, dijo a Infobae que el tema de los enclaves exportadores que generan muy poco efecto multiplicador es visible en México desde hace mucho tiempo y que el de la potencialidad de la industria como factor de desarrollo dio un giro notable desde la irrupción de China a principios de siglo. Sin embargo, alertó, “generalizar las conclusiones del artículo puede llevar también a equívocos: seguramente hay nichos industriales suficientemente competitivos como para expandirse, siempre que no estén directamente en la línea de fuego de la competencia asiática. Argentina tiene muchas posibilidades de expansión industrial aguas arriba y aguas abajo de los clusters centrados en minería, agro, ganadería e hidrocarburos. Primero, porque recién está empezando a aprovechar su potencial en esos sectores”.
En cuanto al empleo en servicios, Vasconcelos señaló que la ley de modernización laboral “puede ayudar a avanzar en la dirección que sugiere Rodrik. Fijate que las exportaciones de servicios (básicamente, Turismo e Industria del conocimiento) en Australia equivale a 4,1% del PIB, mientras en la Argentina estamos en torno a 2,3% del PBI”.
En la nota sobre su “escepticismo manufacturero” Rodrik sugiere “promover iniciativas que incentivan a las empresas de plataformas a emplear mano de obra y recursos locales, brindan asistencia a las microempresas con capacitación y certificación, y ofrecen herramientas tecnológicas y de inteligencia artificial personalizadas y adaptadas a las circunstancias de los países en desarrollo”.

¿Puede hacerlo la Argentina? ¿Tiene Estado para eso?
Schteingart dijo que en ese frente hay mucho por estudiar y trabajar. Rodrik, subrayó, sigue defendiendo que los gobiernos tengan políticas públicas para resolver fallas de mercado, que las empresas por sí solas no resuelven. “Eso no cambió: si no construís capacidades estatales, podés agravar los problemas en vez de resolverlos. Por eso es central mejorar las capacidades estatales, algo que por el contrario, consideró ajeno al interés del actual gobierno.
El investigador de Fundar señaló a Infobae una reciente nota de Martín Rossi, profesor de la Universidad de San Andrés y hasta septiembre de 2025 secretario de Desregulación en el Ministerio que encabeza Federico Sturzenegger, funcionario clave del gobierno de Milei. Rossi apunta allí al efecto deletéreo de los salarios del Estado sobre la calidad de las prestaciones estatales. “Lo viví personalmente (…) vi cómo funcionarios valiosos y honestos terminaban yéndose simplemente porque el salario no les alcanzaba. Y ese es el problema. Si quienes no tienen restricciones económicas o quienes están dispuestos a aceptar compensaciones informales son los únicos que pueden quedarse, el Estado se deteriora”, escribió el ex funcionario desregulador.
Schteingart recordó incluso que gobiernos pro-mercado como los de Carlos Menem y Mauricio Macri buscaron crear o mejorar “capacidades estatales”. En el menemismo, por caso, con la creación e informatización de la AFIP (iniciativa de Carlos Silvani) y en el macrismo a través del Ministerio de Modernización del Estado (al mando de Andrés Ibarra) que digitalizó trámites e introdujo criterios de evaluación por resultados. “Había una voluntad tecnocrática modernizadora”, muy diferente de la gestión de un presidente como Milei, que se ha definido su tarea como como la de “un topo que quiere destruir el Estado desde adentro”.
Fonacot,trámite,oficina,servicio al cliente,documentos,asesoría,empleo,crédito,México,trabajador
SOCIEDAD3 días ago¡TERROR EN SAN MARTÍN! Motochorros asaltaron a una madre con su hijo: la desidia del Intendente y el Gobernador deja a los vecinos a la deriva
POLITICA2 días agoMarcela Pagano respondió a los agravios de Milei, que la había tildado de “cerda”
POLITICA1 día agoLa Justicia detectó movimientos por más de US$100.000 en las billeteras virtuales de Manuel Adorni










