CHIMENTOS
Rodrigo Lussich, al filo: la decisión de separarse de Adrián Pallares, las cuentas pendientes que saldó con Ángel de Brito y los famosos con los que salió

En una mañana activa desde muy temprano, luego de realizar trámites y pasar por el banco, Rodrigo Lussich se acerca al cuartel central de Paparazzi para sumarse a la sección A solas. Luce prendas holgadas y un look deportivo. Muestra sonrisa sincera y gran predisposición, lejos de la actitud de otros famosos, reacios a mostrar su intimidad o simplemente, conceder una entrevista. Lussich, en cambio, refleja su comodidad al momento de situarse del otro y ser entrevistado.
A segundos de comenzar a grabar el reportaje, cuando el reloj marcaba las 11:30, le llega un mensaje a Lussich con el anuncio de una reunión de producción de Intrusos. Por lo cual, ni siquiera se hizo tiempo para tomar un café, lo que aceleró la charla. Con los minutos contados, pero con la mejor de las ondas, profesional al máximo, Rodrigo no esquivará ningún tema y se mostrará tal cual es.
Dirá entonces que está soltero, pero con ganas de encontrar un compañero. Apasionado del trabajo, hablará de los proyectos, que no solo abarcan conducción sino también la actuación para quien tiene su unipersonal. Además, deslizará que no descarta en un futuro romper con una dupla emblemática, aquella que protagoniza con su amigo y compañero Adrián Pallares, para así continuar desempeñándose sobre los escenarios por su cuenta.
“Hablar de mí es una de las cosas que más me gusta. No tengo problema: no me jode estar de este lado del mostrador”, confiesa Lussich, generando un clima ameno y sin condicionamientos.
—Estás instalado en un programa que es una marca registrada. También hacés teatro. ¿Ya estás cómodo, relajado y en un lugar de disfrute?
—Yo tengo un problemita, entre otros: cuando entro en espacios de comodidad demasiado relajados no sale mi mejor versión. Por una cuestión de vida, de costumbres, de la forma en que fui criado o por mi propia personalidad, me siento más cómodo en la incomodidad. Es ahí donde sale mi parte creativa y me desafío a hacer cosas. Ser culo inquieto en general me rinde para bien. Hay lugares que se disfrutan, sin dudas. La conducción de Intrusos es un espacio de disfrute, como ha sido la conducción de seis años en el rubro con Adrián. Pero hay lugares donde digo: «Esto ya está». No me imagino 20 años conduciendo un programa. No me calienta porque creo que te aleja de otras situaciones que podés llegar a experimentar en la carrera y en la vida. Aparte los tiempos, han cambiado: antes esa trayectoria daba chapa, hoy competís con pibes y pibas que tienen un montón de creatividad, que están en las redes o el streaming. Instalarse en un programa te saca de carrera o te ata a un estilo del que después es difícil salir.
—Ustedes le pusieron una marca personal a la conducción, más allá de que algún colega les haga chistes o los llame los bailarines…
—Sí, es un sello mío de hace años y al que después se sumó Adrián. La parte más lúdica la hago yo, pero Adri se engancha y sube. Él compensa la parte periodística. Es nuestro estilo y por el que yo he luchado mucho en la televisión: hacer chimento de forma más relajada. Para nosotros es más importante divertir y entretener a la gente a que escuche la primicia del año.
—Hay colegas que hacen otro tipo de periodismo y critican al de espectáculos, diciendo que no es periodismo sino chimento.
—La palabra chimentero es peyorativa en sí misma, medio reduccionista. Pero también está en el otro extremo de lo que sería el periodismo de espectáculos, que tampoco creo que sea lo que nosotros hacemos. El chimento es chimento: la palabra es fea, no sé si habría otra. Eso queda porque la gente pone etiquetas constantemente y es difícil luchar contra eso. Creo que es un género de entretenimiento, donde vos y yo vamos a jugar, y lo que te estoy contando es verdad. Después te vas a hacer tu vida, a pensar en lo importante de tu vida, y no en lo que te contamos yo, Marina Calabró o Ángel de Brito. Es un tema nuestro para medirnos entre nosotros. Por eso, a mí la primicia o quién lo dijo, si me copiaste, me parece que es un plomazo, es viejo, un planteo de Radiolandia. Hoy contás algo y resulta que ya lo contó un tuitero.
—¿Sos fácil para la convivencia? Porque no es tarea sencilla que resulten duplas de conductores, por egos y competencia, y con Pallares llevan años juntos.
—Tenemos una relación de amigos de 20 años y que conduzcamos juntos en la tele es una circunstancia, que está buenísima, que nos ha llevado a un lugar relindo, que ha sido un éxito, pero nuestra amistad no va a depender de eso. Seguramente, en un tiempo no muy largo dejemos de conducir juntos, que lo hicimos seis temporadas. Somos más amigos que compañeros de la tele. Como amigos nos llevamos muy bien, entonces, sopesamos cosas de la conducción en dupla: el doble comando no se lo recomiendo a nadie, no es natural en la televisión, salvo que tengas una química como la que tenemos nosotros. Salvando las distancias Marley y Florencia Peña, la Negra Vernacci con Tortonese: así, son excepciones. Pero si juntan a dos rándom, sin esa química previa es difícil forzar eso al aire, aunque se respeten. Las conducciones que han llegado lejos son las unipersonales: Jorge Rial, Santiago del Moro, Angel de Brito, Marcelo Tinelli, Verónica Lozano, Darío Barassi, Mirtha Legrand, Susana Giménez.
—O sea, ¿no descartás abrirse y trabajar solo?
—No. Sé que va a pasar. Estamos transitando el final de nuestro rubro con Adrián. No tiene fecha de caducidad, pero está entrando en sus últimos tiempos. Lo cuál está hablado y está buenísimo. Le hemos sacado jugo. Y no significa que cuando hablo de final, hablo de uno definitivo: capaz volvemos a hacer teatro juntos u otro programa, algo en radio o en streaming. Tal vez, dupla televisiva. Hicimos un espectáculo tres años y ahora me corté solo porque me puse a hacer stand up. Tenía ganas de experimentar el unipersonal. En su momento lo invité a sumarse a un proyecto y salió bárbaro, él se adaptó al escenario: sé que juntos somos dinamita.
—El unipersonal que estás haciendo ahora, ¿es sobre el mundo del espectáculo?
—No, nada. Humor puro y duro. Viene mucha gente de la tele que busca el chimento, pero el que avisa no traiciona. Es un espectáculo para reírse de punta a punta, es stand up, no chimento ni farándula. En general, lo autorreferencial, las anécdotas con remates permanentes, los chistes.
—Llamó la atención la vuelta a América cuando hacían Socios, que estaba instalado en El Trece. ¿Por qué dejaron esa pantalla?
—Fue una sumatoria de factores. Nos fuimos a El Trece en un momento en que la estábamos rompiendo en América, funcionabamos bárbaro, como ahora. Y vino una oferta que no pudimos rechazar, por un montón de cosas; primero, porque no hay que quedarse con la duda. Pasamos mucho estrés, angustia, amamos a la gente de América. Nos costó mucho dejar el canal, pero al mismo tiempo nos parecía una oportunidad. La tomamos, nos fue bien, hicimos tres años, nos podríamos haber quedado; sufrimos en el medio una racha de caída de números de la pantalla de El Trece de toda la programación .Cuando Juan Cruz Ávila tomó las riendas de América nos vino a proponer hacer los 25 años de Intrusos, y fue tentador: un evento televisivo que no nos queríamos perder. Aunque en El Trece se trabaja muy bien, hay familiaridad con la gente del canal: extrañábamos cosas de la cotidianidad. 
—En ese lugar quedaron Matías Vázquez y Pampito. ¿Cómo lo ves, ya que no siempre son fáciles las duplas?
—No sé cómo se llevan ellos. No veo el programa en lo cotidiano, pero creo que están muy bien como programa, como marca. A ellos les costó más porque venían a imponer algo. Nosotros veníamos de Intrusos y la dupla estaba aprobada. Nos daban nuestra marca, y ellos tenían que tomar la propia. Y en el contexto, les va bien: lo hacen bien, están cortándose en su personalidad, el estilo de su panel y son un programa que es parte de la cantidad que hay. Entraron con una difícil: nos tuvieron que reemplazar en tiempo record, igual que al revés, cuando nos tuvieron que reemplazar por Florencia De La V en Intrusos. La diferencia es que a mí no me gustaba Florencia, pero sí me gusta lo que hacen los chicos.
—¿Por qué no te gustaba Florencia en Intrusos?
—Me parece que se forzó ahí, y lo que hace ahora a un estilo periodístico. Ella, claramente, es una actriz capocómica que podría aprovechar eso más a favor y hacer un programa más show. Podría haber seguido la tradición de lo que hacíamos nosotros; es decir, más show. No digo lo mismo, pero aprovechando su histrionismo y su capacidad. Ella se quiere poner en un lugar muy serio, que no sé si es lo que más gusta de ella. Pero es una apreciación mía, como público: está habilitada para hacer lo que quiera. A mí, como espectador, no me gustaba esa cosa tan rígida. Lo de los chicos me gusta más.
—Y en esto de cambios en la pantalla, ¿cómo ves la salida de Yanina Latorre de LAM?
—Son momentos de la carrera donde te cae la ficha de que tenés que pegar el salto. Hacía mucho que a ella se lo ofrecían. Estaba muy cómoda y tal vez le empezó a hacer ruido, y el cuerpo y la profesión le pedían más, y probarse. Tiene una fórmula que está muy bien, en un programa de una hora, con un estilo propio súper lindo y divertido. Es un personaje en sí mismo muy atractivo, hipnótico.
—¿Cómo es la relación con Ángel de Brito? Les hace chistes, los carga: ¿molesta?
—No nos llevamos mal hoy, como nos hemos llevado por lo menos en otra época. Me pasa que solté esa rivalidad. Durante mucho tiempo tenía mucha cosa guardada. Una vez lo dije en la tele, hice mis descargos, y cuando digo lo que me pasa las libero, las suelto, no me quedo enganchado. Eso me hizo rebien. Después, cuando nos vinimos a América, nos encontramos: almorzamos los tres, saldamos cuestiones pendientes y hoy tenemos una relación de convivencia. Hablamos, tenemos un grupo de WhatsApp que muy cada tanto utilizamos. No somos amigos, pero está todo bien: la gastada ha bajado bastante. Que nos digan bailarines y ese tipo de cosas, qué sé yo… A esta altura no me entran las balas. De hecho, ya no bailamos mucho en el programa. Está todo en paz.

—¿Hay alguna información que te arrepentís de haber dado?
—No sé si arrepentido… No se me viene algo. ¿El límite? En general, las cosas de la salud se piensan dos veces. Que Wanda Nara tenía leucemia lo contó Jorge Lanata, no un (periodista) chimentero: ¡tanto que nos acusan! Siempre estás al límite cuando hablás de la vida del otro. En general, hablamos de quien juega el juego. Lo feo es cuando, como alguna vez me ha pasado, te metés en la vida de alguien que no está en el juego, ¿y para qué joderlo o complicarle la vida? Aparte, yo soy un bocón: entre pedir permiso y perdón, prefiero pedir perdón. El límite entre tener filtro y no tenerlo es muy delgado. Trato de ponerme uno, pero a veces me traiciona el inconsciente. Soy un tipo muy vehemente y pretendo entretener con el humor, pero hay un límite entre ser gracioso y un gracioso de mierda. Te puede pasar.
—En cuanto a los famosos, ¿le ves futuro a la China Suárez y Mauro Icardi?
—Hace un tiempo habría dicho que no, pero la pareja ya lleva tres años. Y uno no daba un peso por esa pareja. Si se terminaría, lo veo más por el lado de la China, porque tiene como esa cosa más adolescente, cambiante; ha dejado a sus parejas. Lo que no quiere decir que ahora esté súper enamorada y haya encontrado el tipo que buscaba. Cuando fueron amantes y empezó la historia del Wandagate, dije que iban a terminar juntos. Wanda opera a los periodistas como quiere, y los periodistas repiten mucho lo que ella les dice. Pero algo me decía que iban a terminar juntos. Viéndolo así, es una pareja súper consolidada.
—Otra famosa con amores y desamores es Pampita. ¿Por qué no le duran?
—Pampita es una piba bárbara, honesta en sus sentimientos y su búsqueda, pero tiene una necesidad de perfección para el afuera que le debe poner mucha presión a sus parejas. Ella lo quiere así, pero tal vez sus parejas sufren tanta perfección, tanto corrección, tanta vida perfecta. Y la vida no es perfecta, para ella y para nadie. Y se topa con tipos que, más allá de que sean o no un demonio, los idealiza, y después se desilusiona. Imponer al otro una manera de llevar adelante la vida pública debe ser medio un plomo. Igual, es una apreciación: no me consta que así sea.
—En esta misma sección, Tomas Dente declaró que no tiene sexo ni como harinas desde hace 20 años. ¿Le creés?
—No. Pero capaz que sí… 20 años sin sexo me parece una cosa de locos.
—Y en tu caso, ¿cómo venís con el sexo y las harinas?
—Tengo más harinas que sexo, eso seguro. Pero tampoco la pavada… Estoy en un momento de introspección. He tenido parejas y he estado noviando y matrimoniando mucho tiempo, más de joven. Estoy en un momento donde me cuesta bastante entablar vínculos. Estoy conectado con la carrera, me fui a Europa dos meses, murió una amiga muy querida que me dejó muy tirado a nivel ánimo. Me complemento mucho con el trabajo, las cosas que hago y estoy dedicado al stand up, más allá del programa. No me doy yo la oportunidad de conocer a alguien. Sé que son procesos. En algún momento voy a soltar eso y aparecerá, porque también hay un deseo de que pase. Tal vez no le estoy poniendo el cuerpo a ese deseo, porque hay que ponérselo y no esperar que las cosas pasen mágicamente. Abrir una app de citas no es ponerle el cuerpo…
—¿Usás aplicaciones de citas?
—Sí, pero sabés que eso no te va a conducir a nada. Me ha pasado que piensen que estoy usurpando la cuenta de Rodrigo Lussich. Un día en Intrusos empecé diciendo: «A Mauro 28, soy yo, que me desbloquee». Pero eso no es poner el cuerpo. Hoy, con todo hacemos eso: sentarnos y que el teléfono nos resuelve la vida.
—La semana pasada Mauro Szeta contó que nunca le nació el deseo de ser padre. ¿Cómo es en tu caso?
—Tengo bastante contradicción, pero en definitiva, creo que es más no que sí. Me lo he plantado por momentos, he pensado que era algo que debía incluir con una pareja, porque solo no lo haría. Le he encontrado justificaciones. Pero al mismo tiempo, tampoco le he puesto el cuerpo a ese deseo. Cuando creo en algo, en lo profesional, en lo político, en lo personal, voy para adelante con todo. Y si no lo hago, entiendo que en algún punto no lo creo. Entiendo que si tengo 53 años y no busqué la paternidad, es que no es algo que sea tan fuerte en mí. Tal vez mañana me cruce con alguien que tiene instalado ese deseo y me suba a eso desde el amor a esa persona. Sería a consecuencia de otra cosa previa, de un pro y amalgamar.
—La gente piensa que los famosos tienen sexo en los camarines. ¿Te pasó?
—Sí, tuve sexo en los camarines de más de un canal de televisión. No tantas veces, pero un par seguro. Se dio. Soy bastante clásico: no tengo esa cosa del morbo, nunca fui un tipo promiscuo que buscó la cosa sórdida del sexo.
—¿Saliste con algún famoso que no sepamos?
—Sí. No hay muchos. La mayoría de los famosos con los que quise estar, no me dieron pelota. No he sido su tipo. Pero con algunos coincidimos, hicimos match.
—¿Hoy, para vos, cuál es el hombre más deseado o más seductor?
—Benjamín Vicuña me parece sumamente seductor, por personalidad, carisma, belleza. Está más grande, pero sigue siendo atractivo. Después están los chico nuevos, como Nicolás Occhiato que es un muchacho muy lindo, joven y fachero. Agustín Bernasconi es refachero.
—¿Y alguna mujer que te haya atraído?
—Hay mujeres que me gustan mucho. En su momento se supo que tuve una breve cita con una actriz: me replanteé cosas sobre mi sexualidad, que me inspiró ella. Fue la única vez que me pasó. No avanzó porque ella no quiso. Yo hubiera seguido un poco más, para ver qué pasaba: me generaba deseo. Por algo no se dio. Tampoco me quedé. Empecé a tirotear a una chica del gimnasio que estaba casada y después dije: «No, por acá no, me voy a complicar la vida». Después hay chicas que me parecen hermosas: Luciana Rubinska es un bombón, una chica linda que me llega desde algo personal. Nadie es lindo o feo más que para los ojos de quien mira.
—Alguna vez fantaseaste con dejar de trabajar. ¿Lo seguís pensando?
—Sí, todo el tiempo. Tengo como una especie de mantra interno: ¿cómo quiero vivir los próximos 20 años útiles de mi vida? En ese sentido el panorama es muy amplio: desde irme a vivir afuera, instalarme en España, cambiar de rubro, dejar el chimento y hacer otra cosa, dedicarme solo al humor. De algo tengo que vivir, porque soy un tipo que no amasé fortuna ni tengo guita para decir «me retiro y vivo de rentas». Aparte, porque soy un laburante: trabajo desde los 18 años. En mi casa me volvería loco. Pero sí daría espacio a cuestiones de creatividad que tal vez la televisión diaria, por el estrés que implica, un poco te anula, como escribir libros o cosas para teatro. Haciendo tele todos los días se me apagan todas las luces.
—¿Cómo te llevás con el gobierno de Milei?
—No me llevo, no me gusta, no comulgo con sus ideas ni con sus políticas, ni con nada: ni con las formas ni con el fondo. La forma es horrible y el fondo es espantoso.
—¿Adorni debería renunciar?
—Sí, claro. Como cualquier funcionario investigado y de quien haya sospecha. Sobre todo de gente de un palo que, supuestamente, viene a combatir todo eso: la corrupción, la casta. Pero cuando les toca a uno de ellos, no lo entregan. Entonces, es todo contradictorio e hipócrita.
—¿Te ofrecieron hacer política?
—No. Me interesa la política como defender ideología o poder decir lo que pienso. O hacer incluso humor político. Me gustaría probar y hacer un espectáculo de monólogo político. Involucrarme desde ese lugar. Pero no me lo han ofrecido ni accedería a un cargo. Desde afuera analizando, sí; pero desde adentro, no.
—¿Pensabas que el país iba a alcanzar este presente donde mucha gente no llega a fin de mes?
—Sabía que íbamos a llegar a esto y que se puede estar peor. El dia que Milei ganó las elecciones sabíamos que estábamos entrando al peor de los mundos. Es gente que es muy buena para ser oposición, pero después no saben gobernar. No saben gestionar para el pueblo, para la clase media, para la gente que necesita. Gobiernan para un grupo de millonarios, no para la gente. En las formas, Mauricio Macri era mejor, pero en el fondo era lo mismo. Ni hablar de la década menemista. Entiendo que la sociedad pida cambios y esté cansada de modelos que se pueden haber desgastado o que pueden haber defraudado. El último gobierno de Alberto Fernández fue malo, sin dudas. Pero entre Guatemala y Guatepeor, me quedo con Guatemala: si estos son los políticos que tenemos, quiero el que menos daño me haga.
—Te llevo a lo personal: ¿cómo llevás el paso del tiempo?
—Tengo 53 años y me puedo venir abajo en dos minutos. Me cuido: empecé a usar cremas; hasta los 50 años no usé nada. Es genética. Mi mamá tiene 76 y no tiene una cana, no se tiñe el pelo. Tampoco soy un tipo que se haya dedicado a hacer ejercicios: no tengo un cuerpo fibroso. Me aprovecho de la juventud para no hacer cosas y empezar a cuidarme con cosas que con la edad aparecen. De carcasa, estoy mejor.
—Por último: ¿qué te hace felíz?
—Trabajar. Hacer lo que me gusta, las cosas que creo. Soy bendecido: laburé toda mi vida, hice todo el escalafón, no fui ahijado de nadie, no me acosté con nadie; no digo que esté mal o bien. No salté, no tuve 15 minutos de fama de un día para el otro, no fui viral: laburo. Las cosas son consecuencia de todo ese sacrificio. Pude hacer a los 53 años un viaje de dos meses recorriendo Europa, pero no lo pude hacer a los 20: tenés que irte con una mochila o que te ayuden tus viejos. No fue mi caso. Lo hice y me hizo muy bien: te abre la cabeza. Me desconecté de la locura del rating. No me considero ejemplo de nada, son decisiones. Solo la acción elimina la duda: hacelo, y reventate contra la pared o brillá. Si hacés lo que te gusta, no sale mal. La vida te lo compensa. Con convicción. Hay gente que se queda, les gana el miedo o la culpa. Hablo desde mi experiencia.

Rodrigo Lussich
CHIMENTOS
Romina Gaetani recordó sus experiencias con hombres y mujeres y reveló qué género le atrae más: «Me calienta mucho el talento»

Romina Gaetani habló de su deseo de formar una familia y contó que, antes de la pandemia, evaluó la posibilidad de ser madre de manera independiente mediante la congelación de óvulos. La actriz abordó el tema en una charla con Nati Jota y Noelia Custodio, donde también se refirió a sus vínculos sexoafectivos.
“Me gustaría armar familia”, afirmó Gaetani en diálogo con Jota en Sería Increíble (Olga). Al explicar cómo imagina ese proyecto, señaló que piensa en la posibilidad de compartir la vida con “un compañero, compañera, la que dé”, sin definir de antemano el género de una futura pareja.
Consultada sobre si había tenido relaciones con mujeres, respondió que sí y afirmó que suele sentirse atraída por el talento y la personalidad. Sin embargo, las risas estallaron en el estudio cuando la invitada aclaró: “Pero me gusta más la pi…”.
En ese sentido, Romina también remarcó que el aspecto físico no ocupa un lugar central en sus elecciones: “A mí me calienta mucho el talento”, sostuvo.
La intérprete también expresó su deseo de tener hijos, aunque aclaró que no lo vive como una meta que deba cumplirse a cualquier costo. “Es un deseo que lo tengo, pero también entiendo que si la vida no me lo trajo, también lo dejo”, explicó.
Gaetani relató que, estando soltera, inició un proceso para preservar sus óvulos y contempló la maternidad sin pareja. Dijo que acudió tres veces con esa intención y que entonces se convencía de que podía avanzar por su cuenta.
Sin embargo, con el tiempo reconsideró esa decisión. Según explicó, sintió que estaba abordando una elección de gran dimensión personal con una lógica demasiado práctica. “Esto no es comprar zapatillas”, resumió al referirse a la experiencia.
La actriz concluyó que la posibilidad de tener hijos no debería formar parte de una lista de objetivos a completar, sino que requiere una reflexión más amplia sobre el proyecto de vida y los vínculos que desea construir.

En otro plano, Romina Gaetani se refirió semanas atrás a la denuncia por violencia de género que presentó contra su expareja, Luis Cavanagh. La actriz fue hospitalizada el 29 de diciembre de 2025 tras el episodio que motivó la causa y, desde entonces, realizó presentaciones ante la Justicia.
El 6 de agosto, la fiscalía citó a Cavanagh a declaración indagatoria en una causa caratulada como lesiones leves agravadas en contexto de violencia de género. La audiencia quedó fijada para el 10 de ese mes. En su descargo, el acusado sostuvo que él había sido víctima de agresiones por parte de Gaetani y afirmó que aportaría un video del episodio.
“Ella me golpeó en la zona estomacal luego de haber estado internado y con un trombo. Yo sufrí violencia de género de su parte, varias veces”, declaró Cavanagh. También indicó que su psicóloga de pareja conocía, según su versión, las situaciones que denunció.
Días después, Gaetani habló sobre el avance de la causa en una nota difundida por Primicias YA (América TV). “Agradecida que veo que la justicia avanzó, ratificando de alguna manera todo lo que describí, todos los hechos y la denuncia que hice”, expresó al ser consultada por el proceso judicial.
La actriz dijo que no estaba al tanto de las declaraciones públicas de su expareja. Cuando la cronista le comentó que Cavanagh había dicho ser víctima de violencia de género, cortó la consulta: “No me interesa para nada que me relates lo que esta persona dijo ayer”.
Gaetani señaló que, aunque para ella el episodio ya forma parte del pasado, la causa continúa presente por las gestiones judiciales. “Hace muy poco que pasó, de denunciar hace siete meses, que no es nada”, manifestó. Además, destacó el acompañamiento de su abogado, Ignacio Trimarco, durante el trámite: “Sigo firmando papeles, sigo hablando lo menos posible con el doctor, que sabe cuándo llamarme, cuándo no, qué y hasta dónde comunicarme cómo sigue el caso”.
CHIMENTOS
Camila Galante contó toda la verdad de la libertad de Leandro Paredes para estar con otras mujeres: “Tenemos un acuerdo que…”

Un entramado muy privado que adquirió un tamiz público. Leandro Paredes explotó todas las métricas y se convirtió en tendencia absoluta por las revelaciones respecto a su matrimonio con Camila Galante, con una versión que implica una libertad para explorar su sexualidad.
La historia se compone de testimonios de mujeres, que recopiló Santiago Riva Roy en Bondi Live, donde detalló el modus operandi del futbolista de la Selección Argentina. El eje de la cuestión surca un supuesto acuerdo de pareja para enrolarse entre sábanas con otras mujeres.
El periodista sacudió todo con el desarrollo de su información, por eso Galante y Paredes navegan por el inconsciente colectivo, por la curiosidad que genera este pacto y por la magnitud que engloba el mediocampista. A raíz de la repercusión impresionante, Camila salió a ofrecer su verdad.
La esposa del crack de Boca Juniors le escribió directamente a Riva Roy, con el objetivo de desmentir los datos que vertió en la plataforma de streaming. Así, Santiago leyó el mensaje que redactó Camila: “¿Qué problemas tenés conmigo? ¿Con Leandro pasó algo?”.
CAMILA GALANTE NEGÓ EL ACUERDO DE PAREJA ABIERTA CON LEANDRO PAREDES
En la continuidad de su descargo, Galante aceleró a fondo y se encargó de desbaratar la posibilidad de un convenio con Paredes. “La verdad es que no sé de dónde sacas la información. Leandro no tiene problemas con su papá, ni con nadie de la Selección como quisiste dar a entender. Son varias veces que hablas de mi y de Leandro diciendo que tenemos un acuerdo que no existe”, exclamó.
Asimismo, la pareja del futbolista le inquirió al periodista que gestione con mayor cuidado sus dichos: “Tengo hijos grandes te pido que chequeés”. Empero, Riva Roy explicó: “Le contesté que no es nada personal, ni animosidad, si él hace algo mucha gente se entera, quien no se cuida o no te cuida a vos es él, no el periodismo”.
Convencido en las fuentes y sus averiguaciones, Santiago reiteró que posee sustento para afirmar que el jugador arma sus jugadas por afuera del matrimonio: «Él hace la suya, anda con gente, listo y ya está. Se entera medio país porque él no se cuida».
Camila Galante, Leandro Paredes
CHIMENTOS
Graciela Alfano recordó cuando Jorge Porcel se propasó con ella: «‘Mirá qué lengua tengo’… me dio asco»

Graciela Alfano reveló que Jorge Porcel tuvo un gesto desagradable y explícito hacia ella durante una pausa en la grabación de una película que compartían a fines de los años 70, un episodio que terminó en un llamado de su padre al capocómico para que frenara su conducta. El relato de Alfano, que salió a la luz este martes en Diario de Mariana (América TV), se suma al de Georgina Barbarossa, quien el mismo día aseguró en SQP que Porcel la tocó “de una manera espantosa” y lo fulminó con una frase: “Que Dios lo tenga en un tacho de mierda y no lo largue”.
Alfano contó que la conexión con Porcel nació por su padre, entonces presidente de Racing Club, del que el humorista era fanático. Cuando Porcel quiso sumarla a Las gatitas y ratones de Porcel y a la película El gordo Catrasca, junto a Moria Casán, fue al padre de Graciela para pedirle el visto bueno. “Ok, pero cuidado con la nena”, le respondió él, consciente de la reputación que el capocómico ya tenía dentro del mundo del fútbol. Esa advertencia funcionó como un escudo: Porcel mantenía distancia y repetía “la hija del presidente” cada vez que se cruzaba con ella.
Sin embargo, esa distancia tenía límites. Durante los descansos de las grabaciones, en los estudios San Miguel, Porcel se sentaba a comer con Alfano y otros actores y comenzaba a relatar anécdotas sexuales con detalles que ella calificó de “eróticos y pesados”. “Yo era una nena. Él decía ‘ay, me la levanté acá’ y contaba cómo era la chica. De una manera medio pesada”, recordó la conductora ante Mariana Fabbiani.
Alfano describió que toleró en silencio varias de esas situaciones hasta que Porcel fue un paso más allá. En medio de uno de esos relatos, el humorista extendió la lengua frente a ella y, señalándola, le dijo: “Mirá qué lengua tengo”. “Me dio asco. Pero él como diciendo ‘mirá qué lengua ancha, larga’. Yo me quedé así mirando. Dije: ‘Este pibe debe creer que me calienta’”, relató.
Esa misma noche, Alfano le contó lo ocurrido a su padre y le pidió que interviniera. “La nena le habla a papá”, ironizó al recrear el momento. Su padre llamó a Porcel por teléfono. Al día siguiente, el humorista se disculpó: “No, por favor, yo no sabía que te molestaba”. La respuesta de Alfano no fue menos contundente: “¿Pero cómo no me va a molestar? Falta que saques el pito, gordo de mierda”, le dijo.
Alfano también describió una dinámica que observaba desde su propio camarín, ubicado frente al de Porcel en los estudios San Miguel. “Siempre había cola de chicas. Las vedettes tenían que ir”, contó. Un productor le explicaba la situación con una lógica que la dejó perpleja: “El gordo tiene que estimularse, está triste, está bajoneado”. Alfano aclaró que no presenció directamente lo que ocurría dentro del camarín, pero que el productor en cuestión “sabe perfectamente quién es y vive”.
Lejos de juzgar a las mujeres que aceptaban esa situación, Alfano fue directa: “No olvides que no había grabaciones. Muchas, como dice Georgina, tenían que vivir de esto, que por ahí tenían hijos, que tenían que mantener”. Y remató su lectura sobre el humorista: “Me parece un pobre tipo que no podía, siendo tan estrella, tan figura, tan ganador, darse ánimo solo”.
El relato de Alfano llegó horas después de que Georgina Barbarossa hiciera los suyos en SQP. La conductora de A la Barbarossa recordó que cuando era muy joven y atravesaba dificultades económicas junto a su entonces marido, Miguel “Vasco” Lecuona, Porcel la tocó “de una manera espantosa” durante una grabación. Se fue llorando al camarín y se lo contó a la actriz Carmen Vallejo, quien desde ese momento se comprometió a pararse a su lado en cada escena que compartieran con el capocómico. “Iba Carmen Vallejo, que la amo a ella y a Selva, y se paraba al lado y me cuidaba”, recordó Barbarossa.
Años más tarde, ya embarazada y nuevamente con problemas económicos, Barbarossa aceptó sumarse a Las gatitas y los ratones de Porcel. Definió esa experiencia como “un pan amargo” y reveló que el hostigamiento continuó incluso durante su embarazo. Sobre Carmen Barbieri, expareja de Porcel y amiga suya, aclaró que nunca le contó lo que vivía: “Ella estaba tan enamorada que qué le voy a decir. ¿Le iba a decir ‘tu novio era un asqueroso, un degenerado?’”.
Los testimonios de Alfano y Barbarossa se enmarcan en una serie de declaraciones que vienen acumulándose en torno a la figura de Porcel, impulsadas en parte por la biopic de Moria Casán, que muestra al capocómico propasándose con una joven Susana Giménez. La propia Giménez ya había sentenciado: “No era un tipo agradable. No era buen compañero, era un tipo jorobado, no era querido por nadie”.
La exintegrante de uno de los elencos de Porcel, Sandra Míguez, dijo sentirse “reflejada” con el relato de Barbarossa y sostuvo que el humorista “es una persona que nos quitó trabajo”. Míguez recordó además que, junto a Judith Gabbani, presenció situaciones de acoso contra otras mujeres desde atrás de un panel. Por su parte, Sandra Villarruel reconoció haber sido testigo de maltrato hacia compañeras de elenco y de comentarios sobre sus cuerpos, y confirmó haber visto a madres llevar a sus hijas a la puerta de la oficina del humorista.
Jorge Porcel,Graciela Alfano
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