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ECONOMIA

Se cumple la profecía de Milei: más dólares «por las orejas» tras récord histórico de exportaciones

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Se veía venir la suba, pero aun así el número resulta impactante: las exportaciones de marzo batieron un récord histórico, al totalizar u$s8.645 millones, lo cual permitió triplicar el saldo comercial mensual promedio del último año.

Son números que permiten entender mejor por qué el ministro Toto Caputo habla de un boom exportador y de que hay seguridad para cubrir con recursos propios las obligaciones financieras de este año. Si el saldo de marzo fuera la tónica por el resto del año, entonces quedaría un ingreso neto superior a u$s25.692 millones.

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Es un volumen de divisas que permitirían cubrir el pago de intereses de la deuda y además dejar que el Banco Central siguiera acumulando reservas. Más aun: desaparecería el fantasma del déficit en la cuenta corriente -el histórico disparador de las devaluaciones-, dado que el superávit de la balanza de bienes superaría largamente al déficit de la balanza de servicios -donde destacan el turismo externo y las compras online-, un «rojo» que se estima en u$s10.000 millones.

Claro que, para que esa situación se materialice y no quede como una mera expresión de deseos, se necesita que todos los meses el comercio exterior se comporte de manera más parecida a la de marzo que a, sin ir más lejos, la de febrero. En aquella ocasión, tanto las exportaciones como las importaciones marcaron un nivel llamativamente bajo, con un mediocre saldo de u$s797 millones.

Petróleo récord…con precios viejos

¿Qué puede esperarse para el futuro inmediato? En principio, todo indica que el optimismo de los funcionarios tiene asidero. Para empezar, está el obvio tema del petróleo: en febrero la cotización del barril rondó los u$s70, mientras que después del ataque estadounidense a Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, el precio saltó al entorno de u$s100 millones.

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Hasta ese momento, las previsiones del mercado eran a la baja, porque se daba por descontado que Donald Trump seguiría presionando por una baja de los combustibles, dado que este año hay elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos, y él había hecho campaña con la promesa de un alivio significativo en el precio de las naftas.

Pero claro, el contexto bélico y la incertidumbre sobre cómo continuará la situación en Medio Oriente hicieron que las cotizaciones se mantuvieran altas, y con extrema volatilidad ante las noticias sobre la guerra. En todo caso, la posibilidad de un desplome a los precios previos parece poco probable. En marzo, el precio del Brent estuvo por encima de los u$s100 durante el mes entero. Ahora, luego de confusos anuncios de treguas seguidos por actos de hostilidad, el cruco está fluctuando por encima de los u$s90.

Si, además, se toma en consideración que el yacimiento Vaca Muerta continúa batiendo récords de producción y anunciando nuevos proyectos, como el de YPF, que desembolsará u$s6.000 millones con el objetivo de incrementar su capacidad de producción de petróleo «shale», un terreno en el que aspira a ser un jugador de relevancia mundial. El objetivo es llegar a una producción de 215.000 barriles diarios, lo que supone más del doble del nivel de producción de al inicio de la gestión Milei.

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A inicios de año, cuando la expectativa global era la de una baja en el precio del petróleo y se especulaba con el «efecto Venezuela», el gobierno argentino esperaba que el saldo de la balanza energética fuera este año de u$s10.000 millones, lo que implica un salto de más de 20% en un año.

Pero ahora, tras los cambios del contexto internacional, se han revisado esos números al alza, con la posibilidad de que el aporte de los combustibles sea de u$s15.000 millones. Por lo pronto, en la balanza de marzo se registraron exportaciones por un nivel récord de u$s1.235 millones, lo que implica una suba anual de 23%.

Pero el dato insólito es que, contra lo que podría pensarse, el récord de marzo no se produjo como consecuencia del salto en el precio del petróleo, sino por una suba de 29% en volumen. La explicación que da el Indec es que hay cierto «delay» entre el momento en que se inician las operaciones aduaneras hasta que se efectiviza la exportación. En consecuencia, las ventas de petróleo de marzo están reflejando todavía los precios que regían 45 días antes.

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En consecuencia, los próximos meses dejarán ver el efecto pleno de ese boom en los precios, y el petróleo, que actualmente representa un 14% del total de la exportación nacional, empezará a pelear el protagonismo con los rubros agrícolas

Recalculando al alza

Lo cierto es que tras el resultado comercial de marzo no parece exagerada la previsión que hicieron los economistas que participan en la encuesta REM del Banco Central, que en su última revisión proyectaron para el año exportaciones por u$s93.235 millones y un superávit de u$s14.114 millones. Ni siquiera parece exagerado el número que arriesgó el presidente Javier Milei en el Congreso, durante su discurso de inauguración del año legislativo, cuando mencionó la inédita cifra de u$s100.000 millones.

Teniendo en cuenta al lapso de actualización de los precios, recién en abril y mayo se notará en las cuentas argentinas el impacto de la disparada del barril del crudo del mercado internacional. Y no es difícil imaginar cifras de ventas petroleras en torno de los u$s2.000 millones mensuales, dado que el salto de la cotización de inicios de febrero hasta mediados de marzo fue de casi un 100%.

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Pero además, claro, está el aporte del campo. Ya en el verano hubo buenos números, sobre todo por la excelente campaña de trigo, que tuvo condiciones climáticas óptimas y en febrero contribuyó al 10% del total de las ventas.

Ahora empieza la época del año en la que el maíz y la soja hacen la gran diferencia, dándole al plan económico un respiro de las eventuales presiones cambiarias y permitiéndole al Banco Central permanecer en «modo comprador». De hecho, ya hace semanas que se percibe el movimiento intenso en la zona portuaria de Rosario.

En marzo, la venta de productos primarios registró un salto interanual de 56,2% y, al igual que ocurrió con el petróleo, también en este caso la explicación radica en un mayor volumen de producción y no en precios más altos. De hecho, se registró en las cotizaciones un descenso de 3,8%, que podría revertirse en los próximos meses.

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En cuanto a las ventas de productos industriales de origen agrícola, el sector que más dólares aporta a la balanza -u$s2.659 millones en marzo- , hubo también un crecimiento interanual de 18,9%, aunque en ese caso no sólo hubo una suba en las cantidades producidas, sino también un salto de los precios, en un promedio de 9,7%.

¿Dólares por las orejas?

Con estos números sobre la mesa, parecería imposible rebatir el pronóstico de Milei respecto de que al BCRA «le van a salir dólares por las orejas». Y, sin embargo, en el campo argentino el humor parece lejano al optimismo que deja ver el gobierno.

Ocurre que, al tiempo que la convulsión internacional generó una suba en los commodities agrícolas, también se produjo una aguda suba en el costo de los fertilizantes y otros insumos, por culpa de la disparada en el precio del petróleo.

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Hablando en plata, la tonelada de urea, un insumo básico para la fertilización de la nueva campaña agrícola, sigue ubicándose un 51% por encima del precio anterior al conflicto en Medio Oriente. En tanto, la cotización de la soja en el mercado de Chicago, si bien ha tenido un breve rebote con las noticias de los últimos días, sigue u$s15 por debajo del pico alcanzado a fines de marzo.

En síntesis, lo que verdaderamente le importa al productor agrícola argentino, que es el margen de ganancia, sigue mostrando un panorama desalentador: se necesita vender 1,65 toneladas de soja para poder comprar una tonelada de urea. Antes del conflicto, esa relación era de 1,12. Claro que estas cifras son las que surgen de la comparación de precios internacionales. Cuando son corregidas por el efecto de la retención de 24% en la exportación de soja, entonces el costo del insumo se hace mayor aun: cada tonelada de urea equivale a 2,17 toneladas de soja puestas en el puerto de Rosario.

Pero, además, hay una situación clásica: el tipo de cambio que cumple un rol de desestímulo para la venta. En lo que va del año, la cotización del dólar mayorista cayó un 6,6% en términos nominales, mientras que la inflación superó un 11%. Hablando en plata, que a los productores se les encarecieron los costos un 19% en dólares, algo que no se puede compensar con la suba en los precios de commodities de Chicago.

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Ese contexto lleva a que aquellos productores que tienen la suficiente espalda financiera como para esperar, mantengan cierta cautela y especulen con la posibilidad de alguna medida de alivio tributario. Es algo que, este año, aparece con menores posibilidades de ocurrencia, dado que implicaría un sacrificio fiscal que Caputo no se puede permitir, ante la saga de ocho meses consecutivos de caída en la recaudación impositiva.



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ECONOMIA

Brasil: sin margen fiscal

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Brasil llega a las elecciones presidenciales con una incipiente crisis fiscal que promete ser uno de los principales desafíos para el próximo gobierno. Después de casi cuatro años de gestión de Lula, el déficit consolidado de las finanzas públicas se aproxima al 10% del PBI, según los datos del Banco Central de Brasil.

El deterioro es evidente frente al déficit de 4% que dejó Bolsonaro en 2022, aún después de la pandemia.

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Parte del deterioro de los últimos años se explica por el resultado primario. Lula recibió una economía que llevaba más de un año registrando superávit primario. Pero desde inicios de su gestión, lo revirtió y este año apunta a un déficit de 0,7% del PBI.

El deterioro es evidente frente al déficit de 4% que dejó Bolsonaro en 2022, aún después de la pandemia

Pero el principal factor de presión sobre las cuentas públicas está en los intereses de la deuda.

Brasil enfrenta una combinación de elevado endeudamiento con altas tasas de interés en moneda local, catapultando la carga de intereses de la deuda pública.

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Lula recibió una economía que llevaba más de un año registrando superávit primario

La tasa de interés sobre la deuda local supera actualmente el 14% anual, un nivel similar al observado durante los últimos meses del gobierno de Dilma Rousseff, antes de su impeachment. Pero esta vez, con una inflación cercana al 4%, la tasa de interés real se ubica alrededor del 10 por ciento.

El principal factor de presión sobre las cuentas públicas está en los intereses de la deuda

Esta combinación tiene un impacto directo sobre la dinámica fiscal.

El pago de intereses alcanza actualmente casi 9% del PBI y constituye una de las principales fuentes del déficit.

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El pago de intereses alcanza actualmente casi 9% del PBI

Según los últimos datos oficiales, correspondientes a 2024, los intereses de la deuda se convirtieron en el segundo mayor componente del gasto público brasileño, por encima del gasto destinado a educación, salud, seguridad y defensa.

Los intereses de la deuda se convirtieron en el segundo mayor componente del gasto público

La deuda pública

El persistente déficit fiscal también se refleja en la evolución del endeudamiento público.

En 2013, la deuda pública era equivalente a 60% del PBI, hoy llega al 100% del PBI.

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El persistente déficit fiscal también se refleja en la evolución del endeudamiento público

La casi totalidad de la deuda pública de Brasil es en moneda local (96,3 por ciento).

Medida en dólares, la deuda ronda los USD 1,8 billones (1,8 billones). De ese total, aproximadamente una quinta parte vence durante los próximos doce meses.

Lula recibió una economía que llevaba más de un año registrando superávit primario. Pero desde inicios de su gestión lo revirtió

El próximo presidente asumirá con unos USD 360.000 millones de deuda que deberán ser refinanciados durante su primer año de gestión.

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El próximo presidente asumirá con unos USD 360.000 millones de deuda

A este cuadro se suma un problema adicional: la deuda pública ya empieza a ser una carga para la economía y se refleja en la desaceleración del crecimiento económico. Pese al buen desempeño de las materias primas agrícolas y de los precios de la energía, el crecimiento del PBI de Brasil se ubica en su menor nivel de los últimos cinco años.

El crecimiento del PBI de Brasil se ubica en su menor nivel de los últimos cinco años

Esto agrega presión a una dinámica de deuda/PBI ya deteriorada. El desafío del próximo gobierno, por lo tanto, será doble: corregir el resultado fiscal y, al mismo tiempo, relanzar la tasa de crecimiento.

El desafío del próximo gobierno será doble: corregir el resultado fiscal y relanzar la tasa de crecimiento

El real en juego

El equilibrio cambiario luce cada vez más frágil y pone al real en zona de riesgo. La estrategia del Banco Central de sostener tasas de interés reales en torno al 10% ha funcionado hasta ahora como un dique de contención: garantiza el apetito por los títulos en moneda local y ancla transitoriamente la cotización de la divisa.

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Pero a estos niveles la tasa Selic del Banco Central sirve más para sostener el carry y retener los capitales que para frenar la inflación. El costo lo paga el Tesoro.

La estrategia del Banco Central de sostener tasas de interés reales en torno al 10% ha funcionado hasta ahora como un dique de contención

Cerca de la mitad de la deuda pública interna está indexada a la Selic, y el resto se renueva en plazos cortos, de modo que la tasa que fija el Banco Central termina siendo, en los hechos, la tasa de la deuda.

La carga de intereses ya es 10% del PBI y acelera la dinámica explosiva de la deuda pública

Pero el costo es creciente, la carga de intereses ya es 10% del PBI y acelera la dinámica explosiva de la deuda pública, ya en el 100% del PBI. Es una trampa clásica de tasa: el Banco Central sube la tasa para estabilizar el mercado cambiario, pero la mayor carga de intereses aumenta el déficit fiscal, reiniciando el ciclo que pide más tasa.

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El Gobierno puede insistir, pero todo carry tiene un límite y lo decide el mercado.

El Banco Central sube la tasa para estabilizar el mercado cambiario, pero la mayor carga de intereses aumenta el déficit fiscal

Los amortiguadores

Hasta ahora la economía pudo contar con dos grandes colchones para mantener bajo el riesgo país:

  1. Las reservas internacionales que se mantienen estables en torno a los USD 360.000 millones. Sus oscilaciones de los últimos años respondieron sobre todo a efectos de valuación: más de un cuarto de las reservas está invertido en otras monedas o en oro, de modo que el precio del metal y los movimientos del dólar mueven el stock sin que entre ni salga un solo dólar.
  2. En 2022 la caída del precio de los Tesoros.

La única venta significativa de reservas fue a fines de 2024, cuando el Banco Central volcó miles de millones de dólares al mercado para frenar una crisis de confianza en el real.

La única venta significativa de reservas fue a fines de 2024, cuando el Banco Central volcó miles de millones de dólares al mercado para frenar una crisis de confianza

Segundo, el saldo comercial que apunta a cerrar el año cerca de los USD 87.000 millones, el segundo más alto de la serie después del récord de 2023. Lo explican sobre todo los mayores precios internacionales de las materias primas.

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El saldo comercial que apunta a cerrar el año cerca de los USD 87.000 millones, será el segundo más alto de la serie después del récord de 2023

El desafío para el próximo ciclo presidencial

El margen de maniobra para la próxima administración no es elevado. A pesar de las cuantiosas reservas y del saldo comercial, pretender aliviar la carga de intereses recortando la tasa de referencia sin implementar antes un ajuste fiscal desataría una salida inmediata del carry trade local.

Sin ancla fiscal ni premio por tasa, la demanda de deuda soberana caería en picada y trasladaría toda la presión sobre el tipo de cambio, materializando una devaluación del real que reavivaría el frente inflacionario.

Difícilmente haya margen para seguir procrastinando un ajuste fiscal que permita bajar la tasa de interés sin poner en riesgo la estabilidad cambiaria

Difícilmente haya margen para seguir procrastinando un ajuste fiscal que permita bajar la tasa de interés sin poner en riesgo la estabilidad cambiaria.

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Con un déficit fiscal de 10% del PBI, un stock de deuda llegando a 100% del PBI y una economía que se estanca ante elevadas tasas de interés, la dinámica de las cuentas del Estado será el principal desafío que enfrentará quien gane las elecciones. La salud de la moneda estará en juego.

Los autores son máster en Economía de la Universidad de Tilburg, en Holanda, y en Management de la Universidad Luiss, Italia, y director de la consultora Econométrica, respectivamente

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ECONOMIA

La inflación de octubre podría rozar el 2% y complica la meta oficial del 29% anual

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Analistas privados proyectan una inflación anual cercana al 30,5%, por encima de la meta oficial (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si no hubiéramos tenido que enfrentar el intento de siete golpes de Estado, 40 leyes intentando romper el equilibrio fiscal, la gente haciendo actos terroristas en la calle y algunos jugadores de mercado con ganas de romper todo, la inflación ya estaría empezando con cero hace rato (Milei)

Los precios regulados y los combustibles presionan las proyecciones de inflación para octubre (Foto: Reuters)
Los precios regulados y los combustibles presionan las proyecciones de inflación para octubre (Foto: Reuters)

Noviembre y diciembre son dos meses que suelen ser un poco más complicados en términos de precios por la propia dinámica estacional que traen el comienzo de las vacaciones y las fiestas (Bisang)

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La desaceleración de las verduras ayudaría a limitar la inflación de octubre (Imagen Ilustrativa Infobae)
Precios de nafta en una estación Shell 24/09/26
Garay Méndez observa que “hay un mayor esfuerzo del Gobierno en bajar la inflación desde el lado de regulados, con la postergación de aumentos en tarifas energéticas y de transporte



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ECONOMIA

La industria perdió 415.000 empleos en tres años, mientras la gastronomía sumó 495.000

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El mercado de trabajo sumó, en total, 818.070 puestos en esos tres años (bajó en 450.830 el registrado y aumentó en 1.268.900 el informal -sin descuento jubilatorio- (Imagen Ilustrativa Infobae)

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La tasa de empleo pasó de 44,6% a 45% de la población

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El segmento administración pública, la defensa y la seguridad social registró una pérdida de representatividad de 8,6% a 7,1% del total

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El total de no asalariados aumentó en 633.000 personas (11,9%) y ganó dos puntos porcentuales de representatividad

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  • Las mujeres de 65 años y más registraron el mayor incremento porcentual, con 138.000 puestos adicionales (41,3%), lo que elevó su peso en el total ocupado de 1,6% a 2,2 por ciento.
  • Los varones del mismo tramo etario sumaron 74.000 empleos (15,1%) y pasaron de 2,4% a 2,7% de representatividad. Las mujeres de 30 a 64 años sumaron 460.000 ocupadas (6,9%) y ampliaron su participación de 32,6% a 33,6 por ciento.

El empleo creció más entre las mujeres mayores y bajó entre las jóvenes

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