ECONOMIA
Se perdieron casi 150.000 trabajadores y los nuevos monotributistas no llegan ni a 50.000

Un informe asegura que en los últimos 12 meses se perdieron 141.000 puestos de trabajo que no fueron compensados con nuevos monotributistas
26/07/2026 – 18:58hs
La recesión económica y la reconfiguración del mercado laboral en la Argentina continúan profundizando un escenario de marcado deterioro en la calidad y cantidad de los puestos de trabajo. La caída del empleo registrado en relación de dependencia no encuentra piso y consolida una tendencia alarmante que impacta de forma directa en la estructura de ingresos de la población. De acuerdo con el último reporte elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG), la pérdida de puestos laborales formales durante el último año no llega a ser compensada, ni remotamente, por las nuevas altas en el régimen del monotributo, abriendo paso a un alarmante proceso de precarización e informalidad laboral.
El informe estadístico del IAG detalló que en los últimos doce meses se registró una contracción neta de 141.700 puestos de trabajo registrados bajo relación de dependencia. Si el análisis extiende el horizonte temporal para evaluar el impacto acumulado en lo que va de la gestión del presidente Javier Milei, la destrucción de empleo formal asciende a la preocupante cifra de 329.600 puestos menos, una estadística que engloba las bajas sufridas tanto en el sector público como en el ámbito privado.
Esta drástica disminución de los asalariados formales está muy lejos de ser absorbida por el trabajo independiente regulado, dado que el monotributo apenas sumó 49.500 nuevos adherentes en el transcurso del último año. La Encuesta de Indicadores Laborales del instituto pone en evidencia el desplazamiento hacia la precariedad: de los 238.000 nuevos trabajadores incorporados al mercado general, el 85% corresponde a ocupados informales, lo que representa a 201.000 personas volcadas a la subsistencia en la informalidad absoluta y sin derechos laborales.
La migración forzada de los trabajadores desde el sector asalariado con plenos derechos hacia los esquemas del monotributo y el cuentapropismo informal comenzó a generar un severo desequilibrio financiero en las cuentas del sistema contributivo de la seguridad social. El relevamiento técnico pormenoriza que la caja previsional hoy cuenta con 622.300 aportantes menos, en contraste directo con la incorporación de 426.261 nuevos beneficiarios. Al realizar la comparación relativa entre el promedio del año 2023 y los registros de marzo de 2026, la masa de aportantes totales sufrió un desplome del 5,7%, mientras que el universo de beneficiarios se incrementó un 6,2%, un desfasaje que se ve agravado por el recorte en las asignaciones familiares debido a la pérdida del trabajo registrado y por las limitaciones impuestas desde el Poder Ejecutivo a las prestaciones de carácter no contributivo.
El indicador de la calidad del empleo no es la única variable en terreno negativo, ya que la evolución de los ingresos reales sostiene una persistente dinámica decreciente. Durante el mes de mayo, la totalidad de los sectores laborales experimentó un retroceso en el poder adquisitivo de sus salarios frente a la inflación: el sector privado registrado marcó una baja del 0,1%, el sector público nacional retrocedió un 0,6% y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) sufrió una contracción del 1,0%.
La gravedad del desplome en los ingresos se torna aún más evidente al contrastar los niveles actuales con las medias históricas de 2023. En esa comparación, las remuneraciones en la administración pública nacional registran un hundimiento real del 38,5%, en tanto que el Salario Mínimo, Vital y Móvil exhibe una pérdida de poder de compra del 41,1%. Incluso el sector privado formal, que había mostrado un leve atisbo de recuperación durante el mes de abril, volvió a ceder terreno en mayo, acumulando una contracción interanual del 2,9% respecto al mismo período de 2025 y encendiendo las alarmas sobre la capacidad de recuperación del consumo interno.
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ECONOMIA
Las guerras internacionales impulsaron los precios del trigo y la soja a sus máximos de los últimos dos años

El mercado internacional de granos vuelve a moverse al compás de la agenda geopolítica. La escalada de distintos conflictos armados en las últimas semanas se trasladó de lleno a las pizarras de Chicago, donde los principales cultivos que exporta la Argentina reflejan el clima de tensión que atraviesa al comercio global.
Según el informe semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), elaborado por Ana Rubicondi, Facundo Pennino, Matías Contardi, Emilce Terré y Julio Calzada, el precio del trigo en Chicago llegó a USD 259 por tonelada, un máximo en tres años que superó incluso el pico registrado en mayo, durante el momento de mayor tensión en Medio Oriente.
La ruptura de la tregua entre Estados Unidos e Irán en la segunda mitad de julio se sumó al recalentamiento del frente entre Rusia y Ucrania, dos focos con consecuencias directas sobre la logística global de granos. A partir de ese escenario, los futuros de trigo treparon entre 7% y 9% desde el mínimo relativo del 2 de julio.
En el plano local, la curva de futuros de trigo llegó a su segundo punto más alto del año. La mejora en las cotizaciones para los contratos con vencimiento en diciembre de 2026 y enero de 2027 impulsó la fijación de precios para negocios anticipados: en la última semana se fijó precio para 65.000 toneladas de trigo de la campaña 2026/27, un volumen ocho veces superior al promedio de las seis semanas previas.
A la tensión bélica se sumaron pronósticos desfavorables para la cosecha europea, que refuerzan la expectativa de un balance global más ajustado. Una ola de calor y una primavera seca afectaron la condición del cereal en Francia y en otros orígenes relevantes para la oferta de la Unión Europea.
La consultora Argus Media estimó que la cosecha francesa sería 7,6% menor a la del año pasado, mientras que el Ministerio de Agricultura de ese país había proyectado, la semana anterior, una caída del 4 por ciento.
El cierre temporal del estrecho de Kerch por parte de Rusia, dispuesto luego de que buques cargueros sufrieran ataques, complicó además la salida de mercadería desde uno de los orígenes clave del Mar Negro, por donde egresa una de cada cuatro exportaciones de granos rusas. La consultora Sovecon recortó en 25% su estimación de exportación de trigo ruso para julio.
El maíz, condicionado por la lluvia y la demanda inmediata
La cosecha de maíz en el país continúa avanzando y ya alcanzó el 78% del área a nivel nacional, un ritmo que se ubica 9,1 puntos porcentuales por detrás del promedio de los últimos cinco años, explicado por las condiciones ambientales que elevaron la humedad de los granos. Pese a las demoras en el avance de las labores, la dinámica comercial mantiene un ritmo firme, con agilidad en los puertos.
Durante la semana del 1 de julio, los compromisos de carga al exterior alcanzaron 3,4 millones de toneladas, apenas por debajo del máximo registrado a comienzos de abril, de 3,6 millones de toneladas. Si a estos compromisos se suman los embarques ya concretados este mes, las exportaciones de maíz de julio podrían superar las 4,8 millones de toneladas, según datos de Nabsa, lo que representaría el segundo mes de mayor despacho del año y un nivel 16,5% superior al promedio de los últimos cinco años para el mismo período.
Esa exigencia logística se trasladó de forma directa a las cotizaciones locales. El precio pizarra del 22 de julio se ubicó en USD 190,03 por tonelada, con un alza de 5,8% respecto de los USD 179,5 registrados a comienzos de mes. El contrato continuo saltó de USD 178 a USD 190 por tonelada en la última semana, superando levemente a la posición septiembre, mientras que el pase julio-septiembre cayó del 12,1% a casi 0% de tasa nominal anual, y el pase julio-diciembre se comprimió del 10,8% al 5,6%.
El cuadro global también aporta presión: en Francia, la condición del maíz calificada como buena a excelente alcanza apenas al 41% del área, frente al 72% de hace un año. El USDA ajustó a la baja la producción europea 2026/27, de 57,5 a 53,78 millones de toneladas, y elevó las necesidades de importación de la Unión Europea a 22,5 millones de toneladas, 21,6% por encima de la campaña anterior. En Chicago, el maíz cerró el jueves en USD 182,4 por tonelada, frente a los USD 165,7 de comienzos de mes. En ese marco, el USDA elevó su proyección de exportaciones argentinas para 2025/26 a 45 millones de toneladas, un volumen que superaría a Brasil por primera vez desde la campaña 2020/21.
El recrudecimiento de las hostilidades en Medio Oriente y el bloqueo a la salida de petróleo desde Irán llevaron al crudo a superar nuevamente los USD 90 por barril. Ese salto reactivó el vínculo entre los combustibles y los granos utilizados en la producción de biodiésel, lo que empujó al alza tanto a la soja como al maíz.
Impulsada por la suba del petróleo, la soja llegó a USD 455 por tonelada en Chicago, un nuevo máximo en más de dos años, por encima incluso del nivel alcanzado durante el momento de mayor tensión en Medio Oriente. Ese techo más alto se explica, según el informe, por un factor adicional: China volvió a mostrar interés por abastecerse con soja estadounidense.
Al jueves 17 de julio, el USDA confirmó ventas de exportación a China por 2,26 millones de toneladas para la campaña 2026/27. El ritmo de colocaciones sigue siendo bajo en la comparación histórica, aunque mejor que en los años de guerra comercial. En una campaña en la que la demanda interna estadounidense absorbe más granos que nunca y la exportación se proyecta como la segunda más baja de la década, el interés comprador chino intensifica la puja por los granos norteamericanos. Frente a ese escenario, “el precio de la soja en Chicago se acomoda en un escalón superior”, señala el informe.
El viernes, la administración de Donald Trump lanzó una nueva oleada de aranceles a la importación, tras vencer los 150 días de aranceles temporarios del 10% dispuestos anteriormente. El fallo de la Corte Suprema de Justicia de febrero, que había rechazado el esquema de aranceles recíprocos presentado durante el llamado “Liberation Day” —que llegaba a superar el 50% en algunos casos—, obligó al gobierno estadounidense a apoyarse en otra herramienta: la sección 301 de la ley de Comercio de 1974, con el argumento de que distintos gobiernos fallaron en implementar o hacer cumplir prohibiciones contra productos fabricados bajo explotación laboral.
Los nuevos aranceles adicionales, de entre 10% y 12,5%, alcanzan a bienes importados desde 60 socios comerciales que explican el 99% de las importaciones de Estados Unidos. La Argentina quedó dentro del grupo con el arancel adicional del 10%, mientras que a China le corresponde la cota más alta, de 12,5%. La norma prevé excepciones para la carne y menudencias bovinas, el petróleo crudo y el carbonato de litio, aunque alcanza a otros complejos exportadores argentinos como el vino envasado y la miel natural.
Agricultural Markets,South America / Central America,PERGAMINO
ECONOMIA
Caputo: “Todavía hoy la gente tiene desconfianza, ahorra en dólares y los pone abajo del colchón”

Luego de que la semana pasada el Gobierno girará al Congreso un nuevo proyecto de Inocencia Fiscal para subsanar los puntos débiles y que los argentinos saquen los dólares del colchón, el ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que “todavía hay gente que tiene desconfianza” y que elige ahorrar fuera del sistema.
“Todavía hoy la gente tiene desconfianza, todavía hoy la gente tiene sus ahorros afuera del sistema financiero. Ahorra en dólares y los pone abajo del colchón, se va al sector informal por el temor a que los políticos le vuelvan a hacer lo mismo”, sostuvo el ministro Caputo en una entrevista con Crónica.
Las declaraciones del ministro de Economía se dieron luego de que el jueves pasado se presentó el nuevo proyecto de Inocencia Fiscal con el que se busca dar mayor seguridad jurídica a los contribuyentes que saquen sus dólares del colchón que se no van a ser perseguidos ante un cambio de gestión.
Noticia en desarrollo
Luis Caputo,IAE
ECONOMIA
Volvió a caer la venta de ropa: se redujo 6,9% y sólo una de cada seis empresas espera una mejora

El sector de la indumentaria textil continúa en crisis, en un contexto donde la debilidad del consumo sigue marcando el pulso de la actividad. Así lo refleja la última encuesta de la Cámara Argentina de la Indumentaria (CIAI), correspondiente al tercer bimestre de 2026.
El relevamiento marcó una caída interanual del 6,9% en unidades vendidas. El dato representa una desaceleración respecto de los bimestres previos, en los que las bajas habían sido más pronunciadas: en el primer bimestre de este año la contracción había sido del 7%, y en el sexto bimestre de 2025 había llegado al 9,4 por ciento. Aun así, la serie se mantiene en terreno negativo desde hace más de dos años, con una sola excepción registrada en el segundo bimestre de 2025, cuando las ventas habían crecido 1,2% interanual.
A nivel de empresas, el 55% reportó caídas en sus ventas durante el período, mientras que un 27% logró subas y un 18% no registró cambios. Se trata del séptimo relevamiento consecutivo en el que la proporción de empresas con bajas supera a la de empresas con subas, aunque la brecha entre ambos grupos se redujo respecto del bimestre anterior, cuando el 59% había reportado caídas y el 34% subas.
La falta de demanda, en el centro del problema
Consultadas sobre las principales problemáticas que enfrentan, ocho de cada diez empresas señalaron la caída de la demanda como su principal preocupación, una percepción que viene en ascenso y que subió cuatro puntos porcentuales respecto del relevamiento anterior. Esta variable se mantiene como el problema dominante del sector desde hace más de dos años, muy por encima de otros factores como el incremento de costos, la falta de financiamiento o la falta de stocks.

La persistencia de la demanda débil como principal obstáculo del sector se refleja también en el clima general que describen las empresas consultadas. En un ejercicio de opinión abierta incluido en el informe, la palabra que más se repitió entre las respuestas fue “incertidumbre”, acompañada de expresiones como preocupación, bajo nivel de ventas y caída de la rentabilidad. Entre los testimonios recogidos, hay empresarios que describen escenarios de cierre después de años de actividad, otros que hablan de sostener la estructura cediendo rentabilidad para evitar despidos masivos, y también quienes plantean la necesidad de adaptación y eficiencia como respuesta al momento.
De cara a los próximos tres meses, el 63% de las empresas espera que las ventas no varíen, mientras que un 22% anticipa que empeoren. Sólo un 16% —cerca de una de cada seis— proyecta una mejora en el corto plazo. Esta distribución se mantiene en línea con la tendencia que muestra la serie desde hace más de un año, en la que las expectativas de estabilidad predominan de manera sistemática sobre las de mejora o empeoramiento.
Las expectativas económicas generales para el año, consultadas de manera más amplia, muestran un panorama similar: el 53% de las empresas espera un escenario sin grandes variaciones para 2026, un 25% tiene expectativas malas (cuatro puntos porcentuales más que en el relevamiento anterior) y un 12% las califica como muy malas.
Más allá de las ventas y la demanda, el informe de la CIAI relevó otros aspectos de la operatoria de las empresas del sector, donde aparecen algunas señales de estabilización. En materia de stocks, se registró una reducción de siete puntos porcentuales en la proporción de empresas con niveles excesivos, mientras que un 51% ya declara un nivel de stock equilibrado, cinco puntos más que en el bimestre previo.

Sin embargo, la posibilidad de trasladar los aumentos de costos a precios se agravó. El 55% de las empresas no pudo trasladar nada de los incrementos de costos que enfrentó, cinco puntos porcentuales más que en el relevamiento anterior. Un 33% trasladó menos de la mitad de esos aumentos, y sólo un 10% logró trasladar más de la mitad.
En la cadena de pagos, el informe muestra una mejora relativa: cayeron tanto los atrasos ocasionales como los frecuentes, cada uno nueve puntos porcentuales, mientras que la proporción de empresas sin atrasos significativos creció dieciséis puntos. No obstante, reaparecieron las interrupciones en la cadena de pagos, señaladas por el 2% de las empresas encuestadas, lo que la CIAI interpreta como una señal de que persisten focos de estrés financiero en el sector.
En el plano del empleo, el informe registró una intensificación del ajuste. Los despidos representaron el 27% de las medidas adoptadas sobre la dotación de personal en el tercer bimestre, siete puntos porcentuales más que en el relevamiento anterior, y ya equivalen a casi un tercio de todas las decisiones tomadas por las empresas en esta materia.
En contraste, cayeron diez puntos porcentuales las renuncias no reemplazadas, y subió con fuerza —veinte puntos porcentuales— la proporción de empresas que no reportan cambios en su plantilla. Este último movimiento indica que, si bien los despidos ganaron peso relativo entre las medidas tomadas, también creció la cantidad de empresas que optó por no modificar su dotación de personal durante el período.
El resumen ejecutivo del informe de la CIAI sintetiza el panorama del tercer bimestre señalando que las ventas volvieron a caer, aunque a un ritmo más lento, y que la debilidad de la demanda sigue presionando a numerosas empresas, algunas de las cuales enfrentan procesos de cierre o de reconversión. Al mismo tiempo, el documento identifica algunas señales de estabilidad relativa, vinculadas al equilibrio de los stocks, a la menor tensión en la cadena de pagos y a una moderación en el ritmo del ajuste laboral, en un contexto donde la recuperación de la demanda continúa sin concretarse.
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