ECONOMIA
Las guerras internacionales impulsaron los precios del trigo y la soja a sus máximos de los últimos dos años

El mercado internacional de granos vuelve a moverse al compás de la agenda geopolítica. La escalada de distintos conflictos armados en las últimas semanas se trasladó de lleno a las pizarras de Chicago, donde los principales cultivos que exporta la Argentina reflejan el clima de tensión que atraviesa al comercio global.
Según el informe semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), elaborado por Ana Rubicondi, Facundo Pennino, Matías Contardi, Emilce Terré y Julio Calzada, el precio del trigo en Chicago llegó a USD 259 por tonelada, un máximo en tres años que superó incluso el pico registrado en mayo, durante el momento de mayor tensión en Medio Oriente.
La ruptura de la tregua entre Estados Unidos e Irán en la segunda mitad de julio se sumó al recalentamiento del frente entre Rusia y Ucrania, dos focos con consecuencias directas sobre la logística global de granos. A partir de ese escenario, los futuros de trigo treparon entre 7% y 9% desde el mínimo relativo del 2 de julio.
En el plano local, la curva de futuros de trigo llegó a su segundo punto más alto del año. La mejora en las cotizaciones para los contratos con vencimiento en diciembre de 2026 y enero de 2027 impulsó la fijación de precios para negocios anticipados: en la última semana se fijó precio para 65.000 toneladas de trigo de la campaña 2026/27, un volumen ocho veces superior al promedio de las seis semanas previas.
A la tensión bélica se sumaron pronósticos desfavorables para la cosecha europea, que refuerzan la expectativa de un balance global más ajustado. Una ola de calor y una primavera seca afectaron la condición del cereal en Francia y en otros orígenes relevantes para la oferta de la Unión Europea.
La consultora Argus Media estimó que la cosecha francesa sería 7,6% menor a la del año pasado, mientras que el Ministerio de Agricultura de ese país había proyectado, la semana anterior, una caída del 4 por ciento.
El cierre temporal del estrecho de Kerch por parte de Rusia, dispuesto luego de que buques cargueros sufrieran ataques, complicó además la salida de mercadería desde uno de los orígenes clave del Mar Negro, por donde egresa una de cada cuatro exportaciones de granos rusas. La consultora Sovecon recortó en 25% su estimación de exportación de trigo ruso para julio.
El maíz, condicionado por la lluvia y la demanda inmediata
La cosecha de maíz en el país continúa avanzando y ya alcanzó el 78% del área a nivel nacional, un ritmo que se ubica 9,1 puntos porcentuales por detrás del promedio de los últimos cinco años, explicado por las condiciones ambientales que elevaron la humedad de los granos. Pese a las demoras en el avance de las labores, la dinámica comercial mantiene un ritmo firme, con agilidad en los puertos.
Durante la semana del 1 de julio, los compromisos de carga al exterior alcanzaron 3,4 millones de toneladas, apenas por debajo del máximo registrado a comienzos de abril, de 3,6 millones de toneladas. Si a estos compromisos se suman los embarques ya concretados este mes, las exportaciones de maíz de julio podrían superar las 4,8 millones de toneladas, según datos de Nabsa, lo que representaría el segundo mes de mayor despacho del año y un nivel 16,5% superior al promedio de los últimos cinco años para el mismo período.
Esa exigencia logística se trasladó de forma directa a las cotizaciones locales. El precio pizarra del 22 de julio se ubicó en USD 190,03 por tonelada, con un alza de 5,8% respecto de los USD 179,5 registrados a comienzos de mes. El contrato continuo saltó de USD 178 a USD 190 por tonelada en la última semana, superando levemente a la posición septiembre, mientras que el pase julio-septiembre cayó del 12,1% a casi 0% de tasa nominal anual, y el pase julio-diciembre se comprimió del 10,8% al 5,6%.
El cuadro global también aporta presión: en Francia, la condición del maíz calificada como buena a excelente alcanza apenas al 41% del área, frente al 72% de hace un año. El USDA ajustó a la baja la producción europea 2026/27, de 57,5 a 53,78 millones de toneladas, y elevó las necesidades de importación de la Unión Europea a 22,5 millones de toneladas, 21,6% por encima de la campaña anterior. En Chicago, el maíz cerró el jueves en USD 182,4 por tonelada, frente a los USD 165,7 de comienzos de mes. En ese marco, el USDA elevó su proyección de exportaciones argentinas para 2025/26 a 45 millones de toneladas, un volumen que superaría a Brasil por primera vez desde la campaña 2020/21.
El recrudecimiento de las hostilidades en Medio Oriente y el bloqueo a la salida de petróleo desde Irán llevaron al crudo a superar nuevamente los USD 90 por barril. Ese salto reactivó el vínculo entre los combustibles y los granos utilizados en la producción de biodiésel, lo que empujó al alza tanto a la soja como al maíz.
Impulsada por la suba del petróleo, la soja llegó a USD 455 por tonelada en Chicago, un nuevo máximo en más de dos años, por encima incluso del nivel alcanzado durante el momento de mayor tensión en Medio Oriente. Ese techo más alto se explica, según el informe, por un factor adicional: China volvió a mostrar interés por abastecerse con soja estadounidense.
Al jueves 17 de julio, el USDA confirmó ventas de exportación a China por 2,26 millones de toneladas para la campaña 2026/27. El ritmo de colocaciones sigue siendo bajo en la comparación histórica, aunque mejor que en los años de guerra comercial. En una campaña en la que la demanda interna estadounidense absorbe más granos que nunca y la exportación se proyecta como la segunda más baja de la década, el interés comprador chino intensifica la puja por los granos norteamericanos. Frente a ese escenario, “el precio de la soja en Chicago se acomoda en un escalón superior”, señala el informe.
El viernes, la administración de Donald Trump lanzó una nueva oleada de aranceles a la importación, tras vencer los 150 días de aranceles temporarios del 10% dispuestos anteriormente. El fallo de la Corte Suprema de Justicia de febrero, que había rechazado el esquema de aranceles recíprocos presentado durante el llamado “Liberation Day” —que llegaba a superar el 50% en algunos casos—, obligó al gobierno estadounidense a apoyarse en otra herramienta: la sección 301 de la ley de Comercio de 1974, con el argumento de que distintos gobiernos fallaron en implementar o hacer cumplir prohibiciones contra productos fabricados bajo explotación laboral.
Los nuevos aranceles adicionales, de entre 10% y 12,5%, alcanzan a bienes importados desde 60 socios comerciales que explican el 99% de las importaciones de Estados Unidos. La Argentina quedó dentro del grupo con el arancel adicional del 10%, mientras que a China le corresponde la cota más alta, de 12,5%. La norma prevé excepciones para la carne y menudencias bovinas, el petróleo crudo y el carbonato de litio, aunque alcanza a otros complejos exportadores argentinos como el vino envasado y la miel natural.
Agricultural Markets,South America / Central America,PERGAMINO
ECONOMIA
En una semana el J.P.Morgan cambió tres veces de opinión sobre la Argentina: la última contrarió el optimismo previo


- El contexto externo. Las tasas en Estados Unidos siguen subiendo y el Treasury a 10 años llegó a 5,20%, el nivel más alto desde 2007. Detrás de ese aumento están la suba del petróleo y, por lo tanto, de la inflación que, según casi todos los indicadores, ronda el 3,5% anual. Por ahora es difícil pronosticar una baja de tasas porque, además, persisten un elevado déficit fiscal y una economía que sigue mostrándose fuerte. Esta combinación implica un dólar más fuerte y menos apetito por riesgo, que le pega de lleno a la Argentina.
- El riesgo país que pasó de 400 a más de 600 puntos en solo dos meses. El nivel anterior probablemente descontaba un final de mandato demasiado optimista, y la corrección le complica al Gobierno el financiamiento del año que viene. Colocar deuda afuera no figuraba en el programa financiero presentado este año y hoy tampoco parece una opción. También se han complicado las colocaciones en dólares en el mercado local porque las tasas subieron y el Gobierno no está dispuesto a convalidarlas. Al mercado le preocupa cómo conseguirá el Gobierno los dólares para refinanciar la deuda si estas condiciones se mantienen. Falta mucho para las elecciones, pero la pregunta flota en el ambiente.
- El nivel de actividad, que no levanta cabeza. Si bien los sectores exportadores más competitivos siguen creciendo, por ahora derraman poco al resto de la economía. La caída de julio fue peor que la esperada y es casi un hecho que el tercer trimestre va a cerrar en recesión. Al mismo tiempo, los ingresos no terminan de recuperarse y el mercado laboral se deteriora, con más desempleo y más pobreza. Todo esto empieza a reflejarse en las encuestas”.
REUTERS/Vincent Alban
- Le dan al Gobierno mayores herramientas para enfrentar la volatilidad cambiaria que es razonable esperar el año que viene
- Mayor margen de maniobra a la administración a cargo desde diciembre de 2027 para enfrentar los vencimientos de deuda 2028 (que difícilmente puedan renovarse rápido en el mercado si el oficialismo no reelige).
ECONOMIA
La deuda soberana enfrenta vencimientos por USD 20.000 millones en 2027, en medio de la incertidumbre electoral

Al panorama hay que agregarle una rampante escalada de las tasas de interés de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, en la zona del 5% anual, que no se daba desde 2007
La suba de tasas de Estados Unidos presionó a los bonos emergentes y al riesgo país que se acercó a los 600 puntos básicos

A la deuda soberana la vemos más para devengar tasa que para buscar ganancias de capital considerables, al menos hasta las elecciones (1816)
Un candidato opositor que mantenga las ideas económicas centrales podría favorecer una mayor compresión del riesgo país (Botto)

El Gobierno presentó el Presupuesto 2027, con supuestos de crecimiento e inflación algo exigentes y una meta de superávit primario de 1,3% del PBI (Puente)
North America
ECONOMIA
Javier Milei negó que la economía vaya a entrar en recesión: “Hay una desaceleración del ritmo de expansión”

El presidente Javier Milei negó hoy que la economía argentina se encamine a una recesión y sostuvo que el menor dinamismo responde a una etapa de cambios en la estructura productiva. “Lo que hay es una desaceleración del ritmo de expansión”, afirmó al ser consultado por la caída mensual de 2,9 % que registró la actividad en julio.
Milei cuestionó la lectura de los datos desestacionalizados y argumentó que las transformaciones que atraviesa la economía reducen la precisión de esas mediciones. “Cuando usted construye un indicador desestacionalizado, se arma en función de la historia. Si su economía está teniendo muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal”, sostuvo. Según planteó, el Gobierno sigue especialmente el indicador de tendencia-ciclo porque considera que permite observar mejor la evolución general de la actividad.
El mandatario afirmó que durante su gestión hubo crecimiento del producto, aseguró que su gobierno completará cuatro años de expansión económica y destacó los registros de consumo, exportaciones y PBI per cápita. “Estamos en niveles máximos de PBI y de PBI per cápita, máximos de consumo privado y máximos de exportaciones”, sostuvo. Ante el planteo sobre el estancamiento de algunos rubros del consumo masivo, respondió que existe un cambio en las modalidades de compra: “El consumo está en máximo histórico. Lo que está cambiando es la modalidad de consumo”.
En ese sentido, mencionó a las plataformas de comercio electrónico y las compras en el exterior como parte de ese cambio. “Mire los balances de Mercado Libre y se va a dar cuenta”, dijo. También relató una conversación sobre las dificultades de ventas de comercios de indumentaria: “Le preguntaron a una chica dónde compraba y respondió: ‘En Temu’. Listo, se acabó la discusión”.
Milei defendió la apertura comercial y la desregulación como instrumentos para reasignar recursos hacia actividades más competitivas. “La economía está cambiando, está reasignando recursos y hay una parte de la economía que se queda atrás”, afirmó. Para ejemplificar su postura, comparó esa situación con la eventual quiebra de una fábrica de televisores en blanco y negro y sostuvo que no tendría sentido mantenerla con barreras comerciales o emisión monetaria.
El Presidente argumentó que las restricciones a las importaciones perjudican a los consumidores porque limitan su capacidad de elegir y encarecen los precios. “Si yo me quiero comprar otra marca, es un problema mío qué marca me quiero comprar”, afirmó al recordar el caso de los neumáticos. “Si además esa situación hace que usted tenga que pagarlo cuatro o cinco veces más caro, lo están robando”, agregó, antes de cuestionar la protección a determinados sectores como un beneficio otorgado por la política.
Sobre la desocupación, Milei relativizó el incremento y aseguró que el nivel actual no se aleja de los registros de 2023. “No son números sustancialmente distintos a los que teníamos durante 2023”, sostuvo. Además, señaló que el promedio histórico de desempleo en la Argentina es de 9,8 % y atribuyó parte del fenómeno a una mayor cantidad de personas que busca empleo.
El jefe de Estado también defendió la creación de puestos de trabajo, incluidos los informales, y rechazó la caracterización de “uberización” para describir los cambios laborales. “Trabajo es trabajo”, respondió. “El Uber alguien lo tiene que tomar. Si alguien lo está usando es porque lo puede pagar y porque entonces hay otro empleo en otro lado; hay demanda para ese empleo”, afirmó.
Durante la entrevista, Milei vinculó la falta de inversiones y de nuevas contrataciones formales con el escenario electoral. “Cuando usted va a hacer una contratación, es una decisión de largo plazo. Hay un montón de inversiones que están esperando”, dijo. Y agregó: “Usted no se va a jugar a formalizar y terminar de materializar ciertas inversiones si del otro lado viene Drácula, Frankenstein y todo el tren fantasma”.
Por otro lado, sostuvo que el Gobierno tiene cubiertas sus necesidades de financiamiento hasta fines del año próximo y defendió la estrategia para contener la demanda de dólares. “La probabilidad de default que el mercado le asigna a este gobierno es cero, literalmente”, aseguró. También enumeró la acumulación de reservas, los swaps con Estados Unidos y China y las posiciones en el mercado de futuros como parte de las herramientas oficiales frente a la volatilidad cambiaria.
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