Moody’s afirmó que el “Súper RIGI” podría facilitar el acceso al financiamiento internacional para proyectos de gran escala. (Reuters)
La calificadoraMoody’sconsideró que el proyecto de “Súper RIGI” anunciado por el Gobierno podría mejorar la competitividad de nuevas inversiones en la Argentina y ampliar el alcance del esquema vigente hacia sectores más intensivos en tecnología y proyectos de gran escala. Sin embargo, advirtió que el éxito de la iniciativa dependerá de factores políticos y macroeconómicos que todavía representan un límite para el apetito de los inversores internacionales.
En un informe publicado este jueves, Moody’s sostuvo que el nuevo régimen tendría un efecto crediticio positivo para compañías de energía, minería, hidrocarburos e infraestructura, debido a que buscaría profundizar los beneficios ya contemplados en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), vigente desde 2024.
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La firma recordó que el proyecto de ley que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso propone crear una versión ampliada del régimen destinada a inversiones intensivas en capital de entre USD 200 millones y USD 600 millones.
“El llamado ‘Súper RIGI’ ampliaría los parámetros del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones”, indicó la calificadora. Según explicó, el nuevo esquema podría incluir mayores garantías de estabilidad, más flexibilidad cambiaria y alivios fiscales adicionales para proyectos de largo plazo.
El informe remarcó que uno de los puntos centrales para que el “Súper RIGI” tenga impacto será la capacidad de ofrecer previsibilidad regulatoria y estabilidad de largo plazo.
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El RIGI actual contempla beneficios como estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria por hasta 30 años, una alícuota reducida del impuesto a las ganancias del 25%, depreciación acelerada, devolución de IVA durante la etapa de construcción y mayor acceso al mercado cambiario para el pago de dividendos y deuda.
El Gobierno enviará al Congreso una versión ampliada del RIGI para inversiones de entre USD 200 millones y USD 600 millones. (Maximiliano Luna)
Para Moody’s, esas herramientas ya mejoraron la economía de los proyectos aprobados hasta ahora porque redujeron la carga impositiva efectiva y atenuaron riesgos vinculados al acceso a divisas y cambios regulatorios.
En ese marco, la calificadora afirmó que una profundización del régimen podría facilitar el acceso al financiamiento internacional y abaratar el costo de capital para compañías que necesitan realizar desembolsos multimillonarios con horizontes de recuperación largos.
Además, destacó que el esquema podría extenderse a sectores que hoy no son los principales beneficiarios del régimen, como proyectos de infraestructura digital, manufactura avanzada y desarrollos industriales intensivos en tecnología.
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“Al incorporar explícitamente inversiones intensivas en tecnología e innovación, como infraestructura digital a gran escala o manufactura avanzada, el régimen podría extender la estabilidad tributaria y cambiaria de largo plazo a sectores que históricamente enfrentan mayores riesgos de política económica y moneda”, señaló Moody’s.
La agencia también destacó que reglas más claras para la importación de equipamiento, la devolución del IVA y la repatriación de divisas podrían mejorar la viabilidad financiera de esas inversiones y favorecer una mayor diversificación de la inversión extranjera directa.
Los riesgos que siguen condicionando a los inversores
Pese a los potenciales beneficios, Moody’s aclaró que el “Súper RIGI” no alcanzará por sí solo para compensar los riesgos estructurales de la economía argentina.
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La calificadora advirtió que la inflación elevada, la volatilidad cambiaria y la debilidad de la credibilidad de las políticas económicas continúan afectando el costo del financiamiento y las decisiones de inversión.
La calificadora advirtió que el éxito del “Súper RIGI” dependerá de la aprobación legislativa y de la estabilidad de las reglas en el tiempo. (EFE)
“Los proyectos, incluso aquellos con fuertes protecciones legales, siguen expuestos a riesgos sistémicos en escenarios de estrés”, señaló el informe.
Además, subrayó que la efectividad del nuevo esquema dependerá de tres condiciones centrales: la aprobación legislativa, la implementación consistente y la capacidad de sostener las reglas a través de distintos ciclos políticos.
La referencia apunta a una de las principales preocupaciones de los inversores internacionales en proyectos de infraestructura, energía y minería: la posibilidad de modificaciones regulatorias o restricciones cambiarias en el mediano plazo.
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Moody’s consideró que el desempeño inicial del RIGI vigente fue “sólido” y destacó el volumen de inversiones que ya fueron aprobadas bajo el esquema.
Según el informe, hasta comienzos de 2026 se aprobaron 14 proyectos por alrededor de USD 27.000 millones y otros 36 proyectos, por unos USD 97.000 millones, permanecían en evaluación.
La calificadora sostuvo que energía y minería concentran la mayor parte de las inversiones aprobadas debido al perfil exportador de los proyectos vinculados a hidrocarburos y minerales.
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Minería y energía concentran la mayor parte de las inversiones aprobadas hasta ahora bajo el régimen de incentivo.
Entre los desarrollos incluidos aparecen iniciativas de gas natural licuado, oleoductos, cobre, litio, oro, infraestructura energética y puertos.
Desde entonces, el número de proyectos aprobados siguió creciendo. Este jueves, el Gobierno confirmó el ingreso de dos nuevos proyectos mineros al régimen por USD 2.130 millones, vinculados a la expansión del complejo de litio Cauchari Olaroz y al proyecto de cobre San Jorge, en Mendoza. Con esas incorporaciones, el total ascendió a 16 proyectos aprobados y cerca de USD 30.000 millones comprometidos.
Según Moody’s, la provincia de Río Negro concentra actualmente la mayor parte de las inversiones aprobadas bajo el régimen, con alrededor de USD 18.000 millones, principalmente asociados a infraestructura de GNL y oleoductos vinculados a Vaca Muerta.
Detrás aparecen San Juan, con USD 3.700 millones ligados a proyectos de cobre y litio, y Salta, con USD 3.100 millones en iniciativas de litio y oro.
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La agencia consideró que esos sectores son los que podrían registrar el mayor impacto crediticio en caso de avanzar el “Súper RIGI”, debido a que dependen especialmente del acceso a divisas, estabilidad tributaria y previsibilidad regulatoria para obtener financiamiento internacional.
Las acciones de Meta avanzaron 12% en Wall Street a dos días de su conferencia anual Connect, impulsadas por las expectativas sobre su inteligencia artificial y por la revisión de Wells Fargo que elevó a USD 796 el precio objetivo de la compañía. La cotización se aproximó a un 65% de su máximo histórico de USD 796,50, alcanzado en agosto de 2025.
La nueva valoración del banco supone un potencial de alza cercano al 19% frente al cierre anterior. Wells Fargo mantuvo su recomendación de sobreponderar las acciones y vinculó su previsión al rendimiento de los modelos recientes de Meta y al debut de Muse, el asistente personal de inteligencia artificial de la empresa.
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Muse alcanzó el primer puesto de la App Store de Apple en Estados Unidos tras su lanzamiento el 8 de septiembre. El agente fue diseñado para ejecutar tareas por cuenta del usuario, en lugar de limitarse a responder consultas.
El servicio puede enviar correos electrónicos, reservar viajes, completar formularios y continuar con una tarea aunque el usuario cierre la aplicación. Funciona con Muse Spark, el modelo que Meta presenta como su sistema más capaz para operaciones de agentes autónomos.
Muse, el agente de IA en el centro de Meta Connect
La conferencia Meta Connect se realizará el 23 y 24 de septiembre, de forma virtual y en la sede de la empresa en Menlo Park, California. El encuentro anual estará dedicado a las novedades en inteligencia artificial, realidad aumentada, realidad virtual y gafas inteligentes.
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Wells Fargo prevé que las métricas de uso de Muse y la evolución de los modelos de IA concentren la atención durante el evento. Los inversores esperan señales sobre la capacidad de estas herramientas para aumentar el nivel de interacción de los usuarios y abrir fuentes adicionales de ingresos.
Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, definió a Muse en una publicación en X como un agente personal que comprende los objetivos de cada usuario y trabaja de manera continua para completarlos en su nombre. La compañía prevé ofrecer el grueso de las funciones sin costo, mientras que los planes de suscripción ampliarán los límites de utilización.
El despliegue ya comenzó en Estados Unidos mediante iOS, Android, muse.ai y WhatsApp. Meta también prevé habilitar la compatibilidad del servicio con sus gafas de inteligencia artificial.
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Muse Spark 1.3, lanzada a comienzos de mes, incorporó mejoras de rendimiento para tareas autónomas de larga duración y para programación. El desarrollo de esa versión se suma a la estrategia de Meta para ampliar su oferta de IA orientada al consumidor.
El desafío de convertir el uso en ingresos recurrentes
El ascenso inicial de Muse abrió interrogantes sobre la posibilidad de que los agentes personales de inteligencia artificial se conviertan en un negocio de suscripciones a gran escala. Jason Helfstein, analista de Oppenheimer, calculó que Meta necesitaría unos 115 millones de suscriptores pagos para generar entre USD 27,5 mil millones y USD 28.000 millones anuales por este tipo de servicios.
La estimación parte de una cuota de USD 20 mensuales por suscriptor. Helfstein, sin embargo, manifestó dudas sobre que Muse pueda alcanzar ese volumen, debido a las dificultades para que los usuarios pasen a planes pagos, la competencia de otros productos y la confianza de los consumidores.
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La discusión sobre el uso y la monetización del asistente llega cuando Meta acelera sus inversiones en infraestructura. La empresa anunció el lunes Petal, un cable submarino que conectará Estados Unidos y Francia y que, según la compañía, será el primero con capacidad de petabit desplegado a través de un océano.
El proyecto se incorpora a la expansión de las redes de conectividad y de la infraestructura para inteligencia artificial antes de Connect. Los anuncios de Muse, sus modelos subyacentes y Petal se produjeron en los dos días previos a la conferencia del 23 de septiembre.
Meta también alcanzó el lunes su fecha exdividendo. La empresa pagará un dividendo en efectivo de USD 0,525 por acción el 28 de septiembre a los accionistas registrados al cierre del 21 de septiembre.
El bitcoin sube hoy más de 6% a un máximo de ocho meses (al mediodía en Buenos Aires), ya que una mejora general del apetito por el riesgo ayudó a prolongar un repunte que comenzó la semana pasada.
La criptomoneda original avanzó hasta 6,29% y alcanzó los USD 85.900.
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El repunte se produce junto con avances de las acciones y los bonos, ya que la caída de los precios del petróleo y el optimismo antes de una cumbre entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y Xi Jinping, de China, están impulsando a los mercados en general. Otros activos digitales también repuntaron. Ether, el segundo token más grande, subió más de 4,3% a USD 2.747, mientras que otras criptomonedas, como XRP, Solana y Monero, también registraron avances.
“Los mercados financieros han recuperado el apetito por el riesgo después de estar dominados por la preocupación por los rendimientos de los bonos gubernamentales, los niveles de deuda y la posibilidad de un regreso a una política más restrictiva en el banco central más poderoso del mundo”, dijo Chris Beauchamp, analista jefe de mercados de la plataforma de inversión y negociación IG.
Las ganancias del bitcoin amplían una recuperación que comenzó a fines de la semana pasada, cuando el mercado cripto asimiló el fracaso de un histórico proyecto de ley sobre criptomonedas en EE.UU. y el primer aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal en más de tres años. La aprobación el jueves por parte de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) para que versiones digitales de valores comiencen a negociarse en EE.UU. ayudó a mejorar el ánimo.
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“La capitalización del mercado cripto ha aumentado a US$2,8 billones, su nivel más alto desde fines de enero de este año”, dijo Alex Kuptsikevich, analista jefe de mercados de FxPro. “Aunque al repunte del viernes le siguió una mayor presión vendedora, los compradores han vuelto a dominar el mercado de criptomonedas desde el domingo”, destacó.
El interés abierto de bitcoin en la plataforma de negociación de opciones Deribit estaba fuertemente dominado por opciones de compra, lo que señalaba un sentimiento alcista. La plataforma mostraba más de 272.000 contratos por el derecho a comprar el token, frente a más de 154.000 opciones de venta, o el derecho a vender.
“El mercado de opciones de bitcoin está posicionado para capturar el potencial alcista”, dijo Pratik Kala, gestor de cartera del fondo de cobertura de activos digitales Apollo Crypto. “La gente está pasando de protegerse contra las caídas a querer aprovechar el potencial alcista”, dijo el especialista.
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Sin embargo, los operadores no están convencidos de que el impulso pueda mantenerse debido a los difíciles obstáculos macroeconómicos, con el petróleo todavía por encima de USD 100 por barril y los rendimientos de los Treasuries de EEUU elevados.
El bitcoin se mantiene muy por debajo de su máximo de 2026, de más de USD 97.000 a mediados de enero, y aún más lejos de su récord de octubre. El entusiasmo de los inversionistas minoristas también ha resultado difícil de reavivar, ya que las acciones de inteligencia artificial y otras operaciones vinculadas a la IA compiten por el mismo capital especulativo.
“Para esta semana no hay grandes catalizadores que vigilar como tales, pero cualquier comentario restrictivo o moderado de miembros de la Fed podría afectar al mercado”, dijo Jeff Mei, director de operaciones de BTSE.