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CHIMENTOS

Sol Pérez en Lo de Pampita: “Era la tercera en discordia en todas las relaciones”

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La presentadora argentina Sol Pérez se convirtió en madre el 4 de abril del año pasado con la llegada de Marco, fruto de su matrimonio con Guido Mazzoni. La conductora agradeció a su pareja, según sus propias palabras: “Gracias porque me diste lo más lindo que voy a tener en la vida. Es todo para mí, todo”.

Durante su visita a Lo de Pampita, la también abogada y modelo habló abiertamente sobre el terrible accidente que provocó la muerte de su abuela Norma, de 82 años, ”una segunda madre para mí, porque vivía con nosotros”.

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Reconocida además por su paso como “chica del tiempo” en Sportia y su participación en Bailando por un sueño en 2017 y 2018, actualmente se desempeña como panelista de Gran Hermano y se incorporó al noticiero de Telefe, en el rubro espectáculos. Honesta y frontal, en la charla con Pampita Sol no esquiva ningún tema: desde el sexo durante la maternidad hasta su mediática pelea con Javier Milei, poco antes de que llegara a la presidencia.

«¿Que cómo es el sexo en la maternidad con la cama compartida? ¡Casi imposible!», responde Sol sin dudar.

Acá, los momentos más destacados de la entrevista:

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—Hola, una vez más en Lo de Pampita, hoy me acompaña Sol Pérez, una amiga de muchos años.

—Hola, Caro.

—Puedo decir que te vi crecer, ¿no?

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—Sí, literal.

—¿Te acordás esas primeras veces en la tele? ¿Cómo era estar en pantalla, la repercusión, la familia…?

—Sí, yo creo que a mi familia le costó un montón. Porque una cosa es cuando todo es lindo, cuando uno empieza a hacer trabajitos muy chiquititos, todo es hermoso… Pero después, cuando ya todo se hace mucho más global, es difícil, ya no lo manejás vos. Ojo, no hay que creerse ni lo bueno ni lo malo, eso lo aprendés con los años… Cuando dicen un montón de cosas, algunas ciertas y otras… te diría que la gran mayoría, no son verdades.

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—¿De cuál te acordás, que decís: “Esto no era nada, nada verdad”?

—Un montón. Que choqué en Panamericana y mi mamá me llama por teléfono y menos mal que la atendí, porque nada que ver. Otra vez dijeron que había maltratado un equipo de maquillaje y peinado, y nada, cero: laburo con Alan y con Camilo hace más de diez años. Siempre tengo muy buena relación con toda la gente del canal. O ser la tercera en discordia: se separaba alguien y yo era la tercera en discordia en todas las relaciones.

El recuerdo de la abuela Norma…

—Quiero hablar de la relación que tenías con tu abuela Norma, lo de un accidente que tuvo hace años, y que la persona se dio a la fuga, ¿no? ¿Fue así?

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—Fue todo muy raro. En ese momento, mi abuela tenía 82 años y se iba a hacer estudios todo el tiempo. Y me dice: “Bueno, me voy a hacer estudios a la mañana”. Yo me fui a trabajar -hacía el clima en Sportia- y mi abuela se fue a hacer los estudios. Cuando vuelvo suena el teléfono y yo no atendía, todavía había el fijo… Hasta que digo: bueno, voy a atender y me dicen que tuvo un accidente. Yo digo “accidente”, pero no es un accidente. Cruzó la calle y se la llevó puesta este hombre, que venía a mucha velocidad, porque como quedó el auto, fue impresionante. Supuestamente falleció en el acto, pero nosotros creemos que no. Y cuando fuimos a la comisaría, una de las cosas que nos dijeron fue: “Igual ya estaba grande tu abuela”.

—¡Una bestialidad!

—Yo la miré como diciendo: “Vos no tenés ni idea quién era mi abuela. O sea, estás grande vos al lado de mi abuela”. Mi abuela jugaba al tenis todos los fines de semana, iba a aquagym, hacía los cursos de Internet porque ella quería aprender a mandar mails, o sea, le sobraba vitalidad. Así que fue superduro, porque cuando pasan esas muertes, vos no estás preparado, y creo que nunca estás preparado. Al principio no podía ni hablar del tema. Me había quedado una parálisis en la cara porque lloraba todo el tiempo.

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—El que no ha vivido esos dolores, creo que no sabe lo que es, porque el recuerdo está tangible todo el tiempo.

—00 Y después está como cada uno tramita el duelo y tenemos que seguir viviendo todos juntos en la misma casa, una habitación cerrada que nadie quiere abrir y cuando abrís te sentás a llorar… Y claro, no puede ser el cementerio vivo en tu casa. Pero todo eso lleva meses.

Sexo y maternidad…

—¿Cómo es el sexo en la maternidad con la cama compartida?

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—¡Y… casi imposible!

—No digas eso.

—Sí, pobre Guido, casi imposible. Nos intentamos organizar. Encima yo quiero buscar otro bebé… Cuando Marco duerme la siesta, Guido está trabajando. Generalmente, Guido se queda un rato más en casa a la mañana y yo voy a trabajar.

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—¿Sale mañanero? (risas).

—Imposible. No, vamos buscando horarios cuando Marco ya está dormido a la noche. Pero justo estábamos hablando en el auto y le digo: “mirá, Gui, le digo, no todos los viernes, pero un viernes al mes, por lo menos, tenemos que tener un plan para nosotros”. Es como que vas perdiendo eso de la pareja, de ir a cenar…

—Volver a ser novios un ratito.

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—Tenemos cero de noviazgo. Es como todo: Marco, Marco, Marco, todo Marco.

—Claro, a veces decís “hoy lo hacemos y cuando llega el horario te mirás y decís: no, mejor mañana”, porque están muertos.

—Claro, te vas durmiendo porque le das de comer, lo bañás, le ponés el pijamita, toma la memi, lo hacés dormir…

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—Sí, total. Pero a ponerse las pilas porque si no la hermanita no va a llegar más (risas).

Sol Pérez - Lo de Pampita
Pregunta Pampita: «¿Sentís que tu pelea con Milei marcó tu carrera?» Responde Sol: «Sí, me ayudó un montón. ¡Tenía un caracter! Pero hoy lo veo con otros ojos. Como que quiero ir a disfrutar, no tengo ganas de ir a discutir».

La pelea con Milei

—Hace unos años te peleaste con Milei. Vos eras chiquita, pero ya con carácter, ¿no?

—Sí, tenía un carácter… Hoy lo veo con otros ojos…

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—Pero eso también marcó tu carrera.

—Sí, me ayudó un montón.

—¿Te ayudó?

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—Totalmente, sí. Yo, Caro, a vos te hice una que no la recordás, pero fue tremendo.

—Pero no tuvimos nunca problemas.

—Problemas no, pero porque siempre fuiste una genia total. Era mi primer trabajo de panelista y vos estabas de conductora, espléndida. Y te dicen: “Tenemos que pasar de tema”. Claro, yo no sabía ni qué era pasar de tema. Y vos te fuiste a vender algo y yo estaba re enojada. Y vos me dijiste: “¿Qué pasa, Sol, que estás enojada?”. “No, es que yo quiero seguir debatiendo el tema”. (Ríen) No, pero sos divina. Eso me lo acuerdo, porque otra dice: “Volámela a esta piba, no entiende nada”.

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—No, porque además todas estábamos aprendiendo a llevar un programa adelante. Yo no había tenido nunca un programa propio, imaginate. Estaba igual que ustedes. Pero volviendo al tema Milei, ¿te acordás de ese momento?

—Sí, sí.

—Quién iba a imaginar que Milei iba a ser presidente…

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—No, tremendo. Yo lo felicito porque la verdad que la campaña que hizo fue impresionante, pero cambió totalmente.

—¿Se acordará de esa pelea con vos?

—¡Ay, espero que no!

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—¡Esperemos!

—Pero, bueno, yo siento que sí, que mi carácter me ayudó mucho porque decía todo lo que pensaba. Pero hoy no lo haría.

—No, no, para mí hay que hacerlo: no hay que perder esa esencia.

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—Sí, pero a veces hay que tener un poco… Tenés que darte cuenta que a veces no da. Ya siento que no tengo tantas ganas de pelear, ¿viste?

—Es que ahora sos mamá. Ella ahora es mamá.

—Como que quiero ir a disfrutar, no tengo ganas de ir a discutir.

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El primer Martín Fierro de Sol, que se volvió polémica

—Te llevo a aquella polémica que se generó en un Martín Fierro por un vestido…

—Sí, no estaba preparada para eso.

—¿Para la devolución? Tu primer Martín Fierro, la ilusión de ir por primera vez…

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—Sí, fue horrible. Lo que no me gustó de las personas que me hicieron el vestido fue que después aprovecharon todo eso para colgarse, pegarme a mí también y pegar un programa de televisión. Aparte, yo me lo puse con toda la ilusión del mundo el vestido. Estaba haciendo teatro en ese momento con Carmen y me iba directamente. Entonces, después me vestía ahí en el camerín, me puse el vestido. Para mí estaba bien. Llegué y ya no había casi nadie en la alfombra roja…

—Porque venías del teatro. Y esa noche hermosa te fuiste a dormir y al día siguiente…

—Al día siguiente me mataron. Pero aparte dijeron “tenía el pelo que parece que sale de un albergue transitorio”. Yo tenía veintipico de años. O sea, ¿vos no tenés una hija, una amiga, una hermana para decirle eso a una mujer? Un horror. Fue todo un montón.

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—No sé si es malicia, es como que hay una una comedia también cuando se critican los looks, ¿no?

—Sí, igual siento como que hoy no se dicen las cosas que se decían en ese momento, como que también era otra televisión… Directamente era en mi contra, era como: “¡No tiene cuerpo para eso!”.

—¿Y lloraste?

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—Yo no, mi mamá, pobre.

Los comienzos de romance con Guido Mazzoni

—Estuve leyendo cómo te chamuyó Guido, chamuya medio raro, ¿no?

—¿Medio? (risas). Pasa que cuando él me decía esos chamuyos yo no me los creía, pensé que me hacía un chiste. No pensé que una persona podía chamuyar así. Ponele, me llegó a decir: “Me gustaría que me muerdas y hacer un molde y colgar la dentadura en la cama”. Cosa que vos decís: eso no lo dice nadie, estás loco. O después me decía: “Estás más buena que el sándwich del recreo largo que tenía en el colegio”. Y yo me reía porque me causaban gracia las barbaridades que ponía. Digo, este chico claramente es gracioso, no me está chamuyando. Pero, claro, cuando empecé a ver su forma de ser, me enamoró por completo. Es muy divertido, ¿viste? No se hace problema por nada. Y yo era todo lo contrario. Mi vida era trabajo, trabajo, todo el día enojada o peleando por algo. Estaba como muy enojada con la vida, hasta mi energía era otra. Siento que era otra persona, ¿viste?

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—¿La primer cita dónde fue?

—Yo lo invité a cenar a mi casa, porque él me invitaba a cenar después de entrenar, cuando entrenábamos a la noche me decía: “Bueno, vamos a comer acá a la vuelta”. Y yo iba así toda horrible, que recién terminaba de entrenar, pero destrozada. Pero él… nada. Ni un beso. Entonces, yo tenía una amiga que entrenaba ahí también y le digo: “Che, ¿me podés averiguar a ver qué onda? Porque estoy remando en dulce de leche y este pibe capaz que está en otra”. Y me dice: “No, no…”

—Se estaba tomando su tiempo.

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—Pero me dice: “No quiere como involucrarse sentimentalmente, porque ustedes tienen una relación profesor-alumna de gimnasio y como que a él también le servía que yo vaya al gimnasio de él”. Entonces, como que no quería, capaz que teníamos algo y no funcionaba y yo dejaba de entrenar. Y él me dice: “Y a mí me servía que vos vengas a entrenar, porque está bueno tenerte en el gimnasio…

—¿Y cuándo fue todo más fuerte que ya se descontroló?

—Ahí yo dije: “Bueno, nene, ya está, te invito a cenar a casa”. O sea, más indirecta que esa.

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Dos mujeres sonrientes, Pampita y Sol, de pie. Pampita lleva un vestido largo negro strapless con textura de cocodrilo, Sol un vestido corto negro. Fondo claro
«Estuve leyendo cómo te chamuyó Guido, chamulla medio raro, ¿no?» «¿Medio? -se ríe sol-. Me llegó a decir: ‘Me gustaría que me muerdas y hacer un molde y colgar tu dentadura en la cama’ Cosas que vos decís: ¡eso no lo dice nadie, está reloco!»

—Lo avanzaste vos entonces.

—Sí, más indirecta que esa no había. Nos conocimos en en julio y en octubre nos pusimos de novios, un 10 de octubre. Y en diciembre nos fuimos a vivir juntos.

—Bueno, Sol, me alegro tu recorrido y verte seguir creciendo y creciendo.

—Gracias, igualmente.

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—Y lo que más me alegro es la familia divina que tenés.

—¡Ay, muchas gracias!

—Creo que ese es el regalo más grande que uno tiene en la vida.

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—Gracias, Caro.

—Así que disfrútenlo mucho, me encanta.

Fotos: Adrián Escandar

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CHIMENTOS

“Billy Elliot, el musical”: todo por un sueño

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Joaquín Mondino Formichelli (12 años, santafecino) es Billy y «se come» la obra. Un nombre para recordar…

Preparen los pañuelos…

La llegada de Billy Elliot, el musical al Teatro Opera representa una puesta en escena marcada por el conflicto personal y social en la Inglaterra industrial de 1984. El estreno local, impulsado por la música de Elton John y una producción que prioriza la potencia teatral, se apoya en un contexto real: la huelga minera que enfrentó al sindicalismo británico con el gobierno de Margaret Thatcher y que redefinió las relaciones laborales y debilitó al movimiento sindical en el Reino Unido, además de disparar —junto a las políticas de Ronald Reagan gobernando Estados Unidos— el neoliberalismo que hoy predomina en el mundo entero.

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Desde el inicio, la obra sitúa al público en ese contexto sociopolítico. Un fugaz fragmento documental de La Thatcher domina el escenario, acompañada de un noticiero audiovisual que menciona la industrialización británica y anuncia la huelga minera de 1984 a 1985. La imagen arranca algunos (pocos) silbidos en el Opera, sin duda apoyados por todo lo que acaba de generar el reciente triunfo de la Selección argentina contra Inglaterra en el Mundial, con el trapo de Malvinas como ingrediente central.

Billy Elliot FUNCION
La acción transcurre en el contexto de la huelga minera declarada en Inglaterra en contra de las políticas neoliberales de Margaret Thatcher, en los ’80.

En ese marco, Billy Elliot —hijo y hermano de mineros en la ciudad de Durham— descubre su pasión por el ballet, un arte que su entorno asocia a la feminidad y rechaza como camino viable para un varón.

La narrativa de la obra —con dirección general de Rubén Szuchmacher— se construye sobre dos frentes de conflicto para el protagonista: el personal, al enfrentarse a sus propios prejuicios y deseos, y el social, al desafiar la tradición familiar y el mandato masculino del colectivo minero.

El padre de Billy —Osvaldo Laport— encarna la resistencia y la dureza de una época atravesada por la crisis, mientras que la profesora de ballet Alejandra Perlusky, uno de los puntos altos del elenco— se presenta como la figura que impulsa y contiene a un niño que busca un lugar para su talento. “El ballet no es de mariquitas”, se repite como consigna en una sociedad donde los prejuicios y la discriminación sin matices le daban vigencia a los estigmas de género.

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Billy Elliot FUNCION
Osvaldo Laport interpreta al padre, Jackie Elliot; contra sus prejuicios debe luchar Billy para cumplir su sueño de dedicarse a bailar.

Pero uno de los mayores placeres de sentarse en las butacas del Opera es disfrutar el gran trabajo del protagonista absoluto, Joaquín Mondino Formichelli como Billy. Este pibe santafecino de 12 años —¡todo un actor ya!— la rompe en (casi todas) las coreografías, y brilla aún más a la hora de actuar y cantar. Sin dudas, un nombre para recordar. No suena arriesgado anticiparle una gran carrera y que, de aquí en más, en las notas periodísticas que vendrán, será un lugar común eso de “aquel chico que mostró todo su talento desde su aparición como Billy Elliot”.

Billy Elliot FUNCION
Alejandra Perlusky es laprofesora de danza de Billy y concreta una de las actuaciones más brillantes del elenco.

El texto no elude la crudeza del lenguaje ni la violencia simbólica que atraviesa la vida de Billy Elliot. Frases como “¡no soy p…!” aparecen sin filtro, algo que suma realismo aunque pueda incomodar a parte de la platea. El uso del lenguaje callejero, propio del ambiente proletario, refuerza la autenticidad del contexto.

Entre los personajes secundarios, también brilla el amigo de Billy —Lautaro Muro López—. Su papel introduce una visión actual y desprejuiciada sobre la orientación sexual, permitiendo que la obra dialogue con el presente y ponga en cuestión los mandatos de género. La naturalidad con que se aborda el tema de la diversidad sexual contrasta con la hostilidad que enfrenta el protagonista, y evidencia la tensión entre la tradición y los cambios culturales.

Y hablando de comedia musical, cómo no mencionar la música compuesta por Sir Elton John, emblema del pop británico y más allá, otro de los pilares de la puesta. La decisión de ofrecer música en vivo —bajo la dirección orquestal de Gaby Goldman— crea un clima emocional que potencia los momentos de mayor intensidad dramática, algo que difícilmente se lograría si la banda sonora estuviera grabada.

Billy Elliot FUNCION
Otro actuación que sobresale, Lautaro Mauro López, como el amigo de Billy.

Otro gran acierto de la puesta —si uno piensa en la película y el protagonismo del ballet clásico— es la preminencia en los cuadros de baile del tap. El zapateo transmite una fuerza inmediata que arranca aplausos unánimes en la sala, especialmente en la escena de los maniquíes, con gran lucimiento de Billy y su amigo. En el rubro clásico, sin dudas, el climax emotivo llega cuando Billy más que bailar, “vuela”, acompañado por Braian Mansilla (el Billy ya adulto), provocando otra ovación inevitable. Se dijo, preparen los pañuelos…

Pero siempre hay un pero…, y en este caso es la extensión del musical, que supera las dos horas y media con intervalo, como un posible obstáculo para mantener la tensión dramática. El intento de abordar múltiples líneas temáticas puede dispersar el foco narrativo. Eso sí, la apuesta por una estructura de musical adulto —y no infantil— permite profundizar en los dilemas existenciales y sociales de los personajes.

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Billy Elliot FUNCION
La lucha entre los mineros y las fuerzas policiales británicas son el trasfondo del deseo vital de Billy.

Billy Elliot, el musical tuvo más de 12 millones de espectadores en sus versiones de Madrid, Londres y Broadway, y su éxito radica en la capacidad de interpelar a públicos diversos. La puesta local refuerza esta vigencia y plantea, como destacó el prestigioso diario británico The Guardian tras su estreno en el West End londinense, “un interrogante incómodo para cualquier época: ¿qué sucede cuando un sueño desafía el lugar y el entorno en el que nace?”. La historia se convierte así en un espejo para quienes enfrentan vidas predeterminadas por el origen, la tradición o la expectativa familiar, y explora la posibilidad de abrir una grieta para el deseo y la autodeterminación.

El público presente en el Opera que ya lleva soplando más de cincuenta velitas, si es que en la primavera alfonsinista frecuentaba el Parakultural —cumbre del under porteño en esos días—, puede que asocie el mensaje clave de Billy Elliot, el musical a aquel grito de guerra del genial grupo de teatro experimental Las Gambas al Ajillo: “¡Sé tu mismo!“, exhortaban las enormes Verónica Llinás, Alejandra Flechner y María José Gabin.

Billy Elliot FUNCION
Un momento global del elenco -posterior al intervalo-, al que hay que sumarle la música en vivo bajo la dirección de Gaby Goldman.

O sea, más allá de los molinos de viento (sociales, familiares y un largo etc.), seguí tus sueños. Ese es el combustible indispensable para transformarse en lo que uno aspira. De eso va esta historia, que en el año 2000 fue película multipremiada y exitosa. Y que ahora, con una gran producción a cargo de los hermanos Diego y Omar Romay (claro, los hijos del Zar de la tele, don Alejandro, dueño del Canal 9, el de la palomita), digna de Broadway o Londres, se puede disfrutar en la calle Corrientes. Extrañamente, por la cifra millonaria que implica, por no muchos días más: hasta el 8 de agosto, ya que el Opera está reservado luego de esa fecha, aclaran los productores.

Billy Elliot FUNCION
El saludo final de Billy (Joaquín Mondino Formichelli), que arrancó una ovación unánime en el Opera. Al igual que él, por cuestiones sindicales, otros dos niños (Mateo Tognolotti y Fran Molozaj) interpretan al protagonista en sucesivas funciones.

La última imagen del cronista es esta: tras otro gran momento, esa coreo colectiva repiqueteada a puro tap antes de que caiga el telón, el público aplaude, aplaude, no deja de aplaudir.

Fotos: Ale Palacios

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CHIMENTOS

Los cuatro signos del horóscopo chino que contarán el impulso para cambiar su destino a fines de julio, según Ludovica Squirru

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Los últimos días de julio llegan con una energía de expansión para algunos signos del horóscopo chino. Según las enseñanzas de Ludovica Squirru, será un período favorable para concretar acuerdos, fortalecer relaciones y aprovechar oportunidades que podrían abrir un nuevo panorama antes de comenzar agosto. La clave estará en confiar en el trabajo realizado durante las últimas semanas y animarse a dar el siguiente paso.

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Ludovica sostiene que este tramo del mes premiará a quienes sepan combinar prudencia con iniciativa. Habrá espacio para cerrar negocios, planificar viajes, reforzar amistades y avanzar en proyectos de largo plazo. En cambio, será conveniente postergar decisiones apresuradas relacionadas con mudanzas o inversiones importantes hasta contar con un panorama más claro.

Chancho

El Chancho será uno de los signos más favorecidos en el cierre de julio. Recuperará la confianza para avanzar con proyectos que habían quedado en pausa y encontrará apoyo en personas que resultarán fundamentales para alcanzar sus objetivos. Los encuentros y las conversaciones sinceras abrirán puertas inesperadas.

Dragón

El Dragón vivirá días ideales para potenciar su crecimiento profesional. Las negociaciones, los acuerdos y las nuevas propuestas tendrán grandes posibilidades de prosperar si actúa con paciencia y estrategia. También será una etapa positiva para fortalecer vínculos familiares.

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Tigre

Después de un mes de mucho movimiento, el Tigre encontrará el equilibrio que venía buscando. Será un excelente momento para consolidar relaciones, ampliar su red de contactos y tomar decisiones con mayor seguridad. La serenidad será su principal fortaleza.

Conejo

El Conejo cerrará julio con una sensación de alivio y estabilidad. Habrá oportunidades para disfrutar de reuniones con seres queridos, organizar proyectos a futuro y recuperar la motivación. Si evita actuar por impulso, llegará a agosto con un escenario mucho más prometedor.

 

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Ludovica Squirru, horóscopo chino

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CHIMENTOS

Flavio Mendoza, el creador y artífice de sus sueños, estrena La Cúpula: “Mi pasión es coleccionar espectáculos”

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Con un domo y una cúpula, Flavio Mendoza inaugura su nuevo espectáculo donde reúne todas sus pasiones: el teatro, el circo, la tecnología y el cine. «No quiero un rótulo para el show», afirmó (Gastón Taylor)

Desde cuadras a la redonda, una cúpula blanca se erige imponente entre el cielo gris del sur de la ciudad de Buenos Aires. A simple vista parece una carpa de circo, pero apenas se traspasa el estacionamiento del Casino Buenos Aires la estructura toma otro ritmo. Un domo da forma a La Cúpula, el nuevo sueño hecho realidad de Flavio Mendoza.

Se percibe un clima de fiesta, de trabajo, de guías metálicas que se arman a todo ritmo bajo la atenta mirada del artífice de la mega producción que combinará teatro, circo, música en vivo, tecnología y cine en un mismo espectáculo.

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Junto a su hijo Dionisio, Flavio recorre y muestra a Teleshow su proyecto que en agosto abrirá las puertas al público. Príncipe feliz príncipe dorado surge entre andamios y metales, en ese rincón inusual de la ciudad. Allí, entre operarios que ajustan guías y perfiles y voces que se mezclan con el ruido de herramientas, Flavio camina con paso firme, atento a cada detalle, a cada giro de grúa, a cada decisión de último momento. Dionisio, de ocho años, explora el lugar con la energía de quien acompaña a su padre en cada aventura, especialmente ahora, en vacaciones de invierno. En ese escenario, tan real y tan onírico a la vez, el arte y la familia se entrelazan como si nunca hubiesen estado separados.

Entrevista a Flavio Mendoza
En medio de una estructura que sostiene una carpa blanca, se destaca el domo con su cúpula, el centro del nuevo show de Flavio Mendoza

Flavio se detiene y mira la cúpula a medio terminar. Hay algo en su expresión que combina orgullo y vulnerabilidad, la certeza de quien conoce la dificultad de crear algo único y la emoción de estar cerca de lograrlo. La elección de ese espacio, lejos de los teatros tradicionales, responde a una necesidad profunda: el deseo de libertad, de no ponerle límites a la imaginación, de no encerrar sus sueños en una caja cuadrada, de no resignar una idea por una regla ajena. “Cuando logré un espacio propio, sentí que podía dar a la gente lo que tenía en la cabeza”, explica y comienza a compartir su nuevo espectáculo.

—¿Qué esperás de este show, qué lo diferencia de tus otros proyectos?

—Es una megaproducción distinta, pero con algo que se repite: la escala, el sueño grande. Amo el teatro, pero muchas veces no deja hacer lo que uno imagina. El teatro limita, salvo que te dejen romper y después poner todo como estaba, y eso casi nunca pasa. Por eso la carpa. No es un circo, aunque tiene esa raíz. No tiene un rótulo porque no quiero que lo tenga. Quiero que el público entre y viva algo nuevo. No es mejor que nada, sino diferente a todo,

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—¿Con qué se van a encontrar los espectadores?

—El hall de entrada no es solo un lugar de espera: es parte del espectáculo. Juegos, propuestas lúdicas para grandes y chicos, todo gratuito. El hall es gigante, y quiero que la experiencia empiece desde el primer paso.

Entrevista a Flavio Mendoza
En medio de una estructura que sostiene una carpa blanca, se destaca el domo con su cúpula, el centro del nuevo show de Flavio Mendoza

—Vi que la carpa es 360 y que tiene un escenario giratorio, algo muy novedoso

—Sí, es la primera vez que se monta una carpa colgante así, sin columnas que molesten la visión. El escenario gira, sube y baja, tiene curvas. Todo es última tecnología, no existió nada igual en el país. El techo se llena de imágenes, mapping total, todo lo diseñamos en familia. Hasta la reja de la entrada la pensamos nosotros. No hay nada comprado sin sentido, cada detalle tiene nuestra marca.

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Cada respuesta de Flavio revela un proceso colectivo y, a la vez, profundamente personal. El espectáculo surge de una suma de talentos y afectos: la familia participa, se involucra, acompaña y apoya. En cada rincón de la carpa se siente esa energía de clan, de grupo que apuesta y se arriesga junto.

—¿Vas a participar en escena?

—No, esta vez no voy a estar sobre el escenario. Es que no puedo estar en todos lados. Tengo que viajar a China, armar cosas allá, después volver y trabajar en el show de verano. Este año van a estar tres megaespectáculos en distintos puntos del país: Ánima en Neuquén, La Cúpula en Córdoba, y uno nuevo en Mar del Plata. No doy abasto. Pero igual estoy en todo, en la producción, en las decisiones, en la familia.

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Mientras Flavio responde, Dionisio acompaña a su tía por detrás, saluda y se pierde en el clima de trabajo y juego, una convivencia natural entre lo cotidiano y la excepción.

Entrevista a Flavio Mendoza
La estructura del domo que creó Flavio Mendoza, la trajo de Italia y en el país comenzó el proceso de ensamblado

—Siempre trabajás con tu familia, ¿es una necesidad para vos?

—Sin ellos no podría. Soy un desastre con los números. Mis tías, mis tíos, mis hermanas hacen todo lo que yo no sé hacer. Yo solo pido y sueño. Tener esta estructura en Argentina es engorroso, problemático, pero con ellos es posible.

La conversación avanza y la palabra “diferente” aparece una y otra vez. Flavio la usa para describir lo que busca, pero también para definir lo que ya encontró: un modo de hacer, una manera de pensar el arte, una relación con el público que excede lo comercial. Para él, la excelencia es la meta, el motor, el deseo.

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—¿Por qué seguir invirtiendo tanto, en vez de apostar por fórmulas probadas?

Porque creo que Argentina da para más. No hay techo. Hay mucha gente talentosa acá. Yo no produzco para ganar, primero busco la excelencia y después que eso me devuelva algo. Es mi pasión. Otros ganan más, pero yo invierto mucho. Es como quien colecciona autos, a mí me gusta coleccionar espectáculos. Me mantiene vivo.

Su mirada se ilumina cuando habla de Dionisio. La paternidad es un capítulo aparte, pero atraviesa todo.

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—Quiero que mi hijo vea lo que hago, que entienda la pasión. Que no se quede quieto. Yo era bailarín y si me quedaba quieto, hoy estaría dando clase en una escuela de danza. No me quedé, armé escuelas, armé espectáculos, genero competencias, aunque no den nada, porque creo que hay que hacerlo.

—¿Dionisio tiene inclinación artística?

—Juega al fútbol, sufrió mucho con el Mundial, ¡y yo con él!. Hace acrobacia, canta. No le exijo que sea artista. Le digo que aproveche, que entrene, que disfrute, que aprenda, pero que no sienta presión. Si después no quiere, está bien. Lo importante es que sea feliz.

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Llega el tema del mundial y la emoción se hace visible. Flavio cuenta que Dionisio ama a Celia, la mamá de Messi, y que la familia de Leo los recibió con cariño.

Entrevista a Flavio Mendoza
Flavio Mendoza ideó el nuevo espectáculo, La Cúpula, donde puso en marcha una mega producción de arte y diseño (Gaston Taylor)

—Terminó el partido con Inglaterra y él me pidió que le escribiera a Celia, que le diga que aunque perdiéramos en la final, nosotros los amamos igual. Messi es así, generoso, humilde. Su familia tiene gestos que te muestra el tipo de gente que es.

—¿Qué sentiste con las críticas a los argentinos que surgieron con este Mundial?

—No les doy bolilla. No le presto atención a eso. Siempre hay gente buena y mala en todas partes. No hay que meter a todos en la misma bolsa. Las redes agrandan todo, los haters solo están para molestar.

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—Volviendo a Dionisio, ¿cómo fue tu deseo de ser papá?

-Mi hermana me impulsó. Primero quise acomodar a mi familia, que mi mamá estuviera bien. Y recién después pensé en mí. No es fácil ser papá solo. Es una responsabilidad gigante, el amor más grande. Lo busqué, lo quise, y cuando sentí que podía, lo hice.

—¿Cómo es la crianza siendo un papá solo?

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—Tiene ventajas y desventajas, ¿no? Como todo. Pero a veces cuando veo los quilombos de los padres separados con los hijos, yo digo: “Uy, qué suerte que soy papá solo, que todas las decisiones las tomo yo”. Las buenas y las malas. Y él va a tener una vida sana en ese aspecto. Sana mentalmente. No va a sufrir esa cosa de los padres separados, que un día estoy con uno y otro con el otro. Nunca quise eso. Hasta cuando estuve en pareja y hubo propuesta, seguí pensando igual. Porque cuando estás en el idilio, en el amor eterno, vos decís ”sí, quiero tener veinte hijos» y después decís no, porque hay una personita y hay que ser responsable.

—Qué bueno que tenés eso tan claro.

—Bueno, yo fui papá de más grande también. Cuando te pasa la edad también creo que te pasan muchas cosas. Tenés más experiencia y no tenés esa cosa más alocada de decir “bueno, vamos con todo ahora”. Yo creo que para mí ser padre y madre hay que buscarlo, tenés que quererlo. Es una gran responsabilidad ser papá o mamá.

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—¿Cómo te llevás con los límites?

—Soy de poner límites. Dionisio, por ejemplo, no sabe lo que es el celular. No lo toca. A veces vamos en un viaje largo y él ni siquiera me pide para hacer un jueguito, porque sabe que el celular es de adulto. Tiene limitada su tablet donde ve un rato las cosas de niños. Hay cosas que le limité porque no quiero que las vea. Si bien yo le explico todo, porque no es que le digo que nacimos de un repollo. Jamás. Pero no me gusta tanto el teléfono porque puede generar adicción. Me parece que no está bueno. Está bueno el deporte. Entonces soy de ponerle límites en esas cosas, pero nunca tuve que poner un límite donde él me hizo un berrinche. Jamás me hizo un berrinche.

—¿Cómo es Dionisio?

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—Es sensible. Y es muy generoso. Da todo, todo lo que tiene lo da. Eso me parece maravilloso. En mi casa casi no hay un juguete, porque todos los dio. Y todos los años yo le digo que hay que regalar cosas, pero si es por él regala todo. A veces me quedo con algún juguete de recuerdo, porque me da lástima, pero a él ni siquiera le importa. Él es de regalar todo. Si viene un compañero o una compañera y le dice que le gusta tal cosa, Dionisio viene y me pregunta: “Ay, papá, lo quiere, ¿se lo doy?”. Y yo lo apruebo. Entonces, eso es muy lindo de él. Muy lindo.

La entrevista termina y Flavio posa para la sesión de fotos. No escatima gestos, sus movimientos encienden la tarde. La cúpula, todavía desnuda, promete convertirse en refugio de fantasía y asombro. En ese espacio, la pasión por crear y el impulso por innovar encuentran su mejor escenario. Flavio Mendoza ha regresado. Príncipe feliz, príncipe dorado y la expresión del artista en estado puro.

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