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Trabajó en la SIDE, enamoró a Messi y cautivó a todos con sus asados: la increíble historia del cocinero de la selección argentina

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Diego Iacovone junto a Messi en su cumpleaños (AFA)

Hace ya un tiempo, tuve la oportunidad de conocer al protagonista de esta historia. Un día, entré a la cocina del complejo número 2 en el predio de Ezeiza, el lugar donde residen los futbolistas de la selección argentina mayor, y ahí estaba él. Vestido de negro, con su barba tupida y esas cubanas que destacaban en su corte de pelo. “¡Hola papá! ¿Todo bien?”, me dijo mientras ponía una pizza amasada por él en el horno. Él es Diego Iacovone, el cocinero y hombre encargado de los ya míticos asados en la AFA hace más de 25 años y que, como el resto de los jugadores, viajó a los Estados Unidos para darles de comer a los campeones del mundo.

“¿Qué tenemos hoy, Dieguito?”, es una frase ya conocida por todos gracias a los videos que sube Dibu Martínez en la intimidad de cada asado de la Selección cuando los jugadores se reúnen en la concentración antes de un partido. El personaje al frente de esa parrilla es el propio Iacovone hace ya más de dos décadas. Desde su ingreso a la AFA gracias a que su papá tenía un conocido que le aceptó el currículum y, por esas cuestiones del destino, justo necesitaba un cocinero, este fanático del rock se convirtió en uno de los héroes silenciosos de ese lugar soñado que es el centro de entrenamiento que tiene la Asociación del Fútbol Argentino para todos sus combinados nacionales.

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Diego pasó el portón del predio de la AFA por primera vez en 1999, cuando Marcelo Bielsa era el DT de la Mayor, después de haber tenido la experiencia de ser cocinero en varios hoteles del norte argentino y en otros lugares similares de Buenos Aires, y también de haber trabajo en la SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado) para preparar almuerzos para diplomáticos. Así que llevó su experiencia a la cocina de la Selección y su primer viaje con los jugadores fue a la Copa América de Paraguay con el Loco al mando, aquella de los recordados tres penales errados de Martín Palermo y la base del Boca campeón de Carlos Bianchi en el Torneo Apertura 98.

A partir de ahí, Iacovone se convirtió en un amuleto del equipo. Y nada tiene que ver esa referencia con los éxitos deportivos. El cocinero se plegó a cada viaje del seleccionado y, con esta Copa del Mundo a jugarse en Norteamérica, ya serán siete los Mundiales en los que Dieguito estará al frente de la parrilla. Es decir, tanto el propio Bielsa, José Pekerman, el mismísimo Diego Maradona, Alejandro Sabella, Jorge Sampaoli y Scaloni probaron sus manjares a las brasas. “Entraña, banderita, achuras, centro de pollo, tenés todo, amigo”, se le escucha decir al empleado a cargo del fuego en cada cita especial.

Diego Iacovone junto a Messi y Riquelme
Diego Iacovone junto a Messi y Riquelme (AFA)

Para el 2022, la AFA llevó parrillas especiales para la concentración en la Universidad de Qatar y más de 2 mil kilos de diferentes cortes de carne, preferentemente ojo de bife y asado y vacío, aunque también algunas achuras, para deleitar a toda la delegación que disfrutó de esas semanas en Doha en la antesala de la conquista de la tercera estrella.

Pero Diego no es sólo un especialista en la parrilla. También disfruta de cocinarle a las estrellas de la Selección la “comida de bodegón”, como a él le gusta aclarar. Los guisos, hamburguesas y pastas caseras son grandes alternativas para los jugadores, como así también lo es la reina de la cocina que ya hace unos años Iacovone comparte con otra de las destacadas empleadas del predio, Antonia Farías: las milanesas a la napolitanas con papas fritas que son un premio para todos.

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En medio de la Copa América que se jugó hace un par de años en Estados Unidos, el streaming AFA Studio junto a ambos y allí fue donde Diego contó secretos de la cocina. “El asado más grande que hice para el plantel habrán sido 80 o 100 personas. A veces no me pongo a pensar, actúo por inercia. Lo planifico pero es automático. Pensás algo cuando a veces te cuesta hacerlo o cuando no te gusta. Si vos me decís, hacé un asado para cien, voy y lo hago. Me sale natural, no lo pienso. Soy medio exagerado para todo, no me gusta que falte nada, la miseria viene sola. Aparte mejor que coman todos. Si se puede, que sobre para que coman todos. Siempre hay uno para hacerlo feliz. Hay gente laburando en el predio, haciendo una losa, poniendo una membrana, personal de vigilancia. Si veo que sobraron cuatro o cinco chorizos, voy y les pregunto ‘¿cuántos son?’. Meto los chorizos en un pan y se los doy. Te miran y no lo pueden creer. Es lindo ponerse en ese lugar. Hay un dicho que dice ‘llenale la panza y ganarás su corazón’”, contó.

Diego y Antonia, los cocineros de la Selección, junto a Leo Messi (AFA)
Diego y Antonia, los cocineros de la Selección, junto a Leo Messi (AFA)

En esa ocasión fue donde contó cuál es su asado ideal. “Tenés que tener chorizo, morcilla, provoleta, chinchulín, molleja y riñón, con eso estamos. Después parás un poquito. Lubricás un poquito la trompa con un vino y arrancás con la carne. En los asados en casa es tabla y a caranchear. Tirás la tabla y listo. A lo campo: cuchillo, pan, sin tanto viriviri. El asado tiene que ser así”, relató. “Sale crocante, jugoso, rápido. Vas tirando y vas comiendo. Sino costillar y a ‘armoniquear’, meta blues con el hueso largo. Una armónica cada uno y meta blues. De acompañamiento, la ensalada. Radicheta, ajo, cebolla y bien avinagrada: medio tarro de vinagre, para que lagrimees”, contó y generó las risas de los periodistas durante la distendida charla en la intimidad de la concentración en Estados Unidos.

Y en la misma charla, el histórico cocinero del seleccionado detalló cómo son esas famosas milanesas, las que le gustan al capitán Messi y le recuerdan a las que le preparaba mamá Celia cuando era chico. “Milanesa, jamón, mezcla de queso y la salsa la hacemos aparte: salsa de tomate con cherry, con albahaca. Es 100% nuestra. Cuando viajamos a veces se complica. Una salsa bien hecha, con amor. Y va por arriba, una vez que sale la milanesa, le mandás la salsa, el orégano y ahí sale”.

Pero además de largas concentraciones y torneos por el mundo, Iacovone compartió algo muy especial con la máxima figura de Argentina. Al igual que Messi, y también le sucedió con Juan Román Riquelme, Diego cumple años el 24 de junio, mismo día que el astro del fútbol mundial. Por eso, siempre aparece una fotografía junto al rosarino soplando velitas con una torta preparada por Antonia, la especialista en la mesa dulce. “Amamos lo que hacemos. Tenemos sentido de pertenencia, como decía Sabella. Nos reímos de nosotros mismos. Somos dos cachivaches: los cocineros de la Selección”, dijo él en una charla que resumió el espíritu de un personaje entrañable. De esos que se hacen querer por todos y que su presencia en un viaje como el que se le viene al equipo campeón del mundo es de gran ayuda para atravesar la presión de jugar una Copa del Mundo lejos de casa.

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La cocinera de La Scaloneta le hizo sus míticas milanesas al la Selección de Powerchair
Las famosas milanesas que disfrutan los jugadores de la Selección (AFA)



Diego Iacovone,Lionel Messi,Selección Argentina

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Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

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Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.

Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.

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La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.

La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.

El debate entre origen innato y aprendizaje social

La investigación psicológica asocia la expansión corporal con emociones positivas como alegría, orgullo y triunfo en el deporte (Erik Williams-Imagn Images/REUTERS)

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.

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La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.

Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.

La comparación con los chimpancés y sus límites

La lectura del lenguaje corporal depende de la velocidad, la trayectoria y el contexto social en que ocurre el gesto deportivo (REUTERS/Dylan Martinez)

Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.

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Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.

La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.

El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.

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Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas

Lionel Messi celebra con los brazos arriba, durante un partido del Inter Miami (Crédito: Nathan Ray Seebeck-Imagn Images)

La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.

Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.

Middle East,Soccer,Sport

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Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

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Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.

“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.

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El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.

Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista

Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.

La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina

Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).

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Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.

Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.

Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.

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El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

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Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.

El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.

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La reacción que lo dice todo

La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.

La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.

La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.

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Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows

Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.

Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.

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En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.

“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.

Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.

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North America,Sport,Tennis

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