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SOCIEDAD

Una discusión por cartas del JCC Pokémon termina en un tiroteo en un aparcamiento – Nintenderos

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Parece que hay un nuevo caso legal del JCC Pokémon. Aquí os traemos información muy interesante. Se trata efectivamente de noticias relacionadas con Pokémon y su Juego de Cartas Coleccionables.

En esta ocasión, tras la subasta millonaria de Logan Paul y el anuncio de un nuevo set retro por el 30º aniversario, traemos un curioso caso legal: se trata de un incidente violento relacionado con cartas de Pokémon que ha tenido lugar en Indianápolis.

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Una discusión entre dos hombres por colarse en la fila de una máquina expendedora de Pokémon TCG terminó en un tiroteo en el aparcamiento de un supermercado. Uno de los implicados resultó herido de gravedad, aunque se encuentra estable tras ser operado, y el agresor fue detenido por la policía. Las autoridades calificaron lo sucedido como absurdo, pese a reconocer el alto valor de algunas cartas, y han solicitado colaboración ciudadana para recopilar más información sobre el caso.

¿Qué os ha parecido JCC Pokémon hasta ahora a vosotros? No dudéis en compartir vuestra opinión en los comentarios.

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Fuente.

JCC Pokémon

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SOCIEDAD

La psicología dice que los adultos de los años 80 y 90 que crecieron con un Tamagotchi y ahora son padres han entrenando algo que ahora les da ventaja

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Cuando en noviembre de 1996 llegó a las tiendas un pequeño huevo de plástico con una mascota virtual en su interior, Bandai estaba iniciando, sin saberlo, uno de los mayores experimentos de la historia. Para quienes nacieron entre los años 80 y 90 y se criaron con un Tamagotchi en las manos, la psicología sabe que ese fue su primer contacto con la crianza y cómo les afectó.

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30 años después de que los Tamagotchi estuvieran hasta en la sopa después de volar semana tras semana de las estanterías, aquellos niños y niñas se han convertido en padres. Es precisamente ahora cuando estamos empezando a ver qué influencia tuvo aquél fenómeno en la forma en la que criamos a nuestros hijos. En las ventajas que nos aportó aquella experiencia y, como suele ocurrir en estos casos, qué malas prácticas traía también bajo el brazo.

El mayor experimento sobre crianza emocional

Quienes vivieron aquella época en la que no había otro tema de conversación entre los críos, recordar cómo se vivió aquella fiebre del Tamagotchi no será especialmente difícil. Volverán a tu mente aquellos pitidos mediante los que el bicho te avisaba de sus necesidades, los recuerdos de cómo lo llevabas a todos lados guardado a buen recaudo en el bolsillo, y de los dramas que suponía acudir a él y comprobar que estaba más tieso que una loncha de mojama. 

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Las noticias sobre cómo los colegios de otros países prohibían llevar el Tamagotchi a clase empezaron a amontonarse. Los profesores de China o Japón se quejaban de cómo aquellos molestos pitidos interrumpían la clase y la atención de los críos, pero también de lo perturbador que llegaba a ser ver a los niños completamente abatidos porque el bicho que minutos antes se movía y saltaba en la pantalla había dejado de hacerlo.

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La respuesta de nuestras madres frente a esa situación podía ser un «están locos perdidos», pero la explicación de la psicología era muy distinta. Aquella reacción era la clave para entender hasta qué punto la mascota virtual estaba provocando un vínculo emocional basado en el cuidado al responder a tres pilares básicos: proximidad, necesidad y consecuencia. 

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De la misma forma que la teoría del apego se valía de la crianza clásica para explicar cómo esa relación afectaba a nuestra regulación emocional y el crecimiento psicológico, el Tamagotchi estaba aprovechando esos tres pilares para dar forma a una relación. A fin de cuentas lo llevabas siempre encima, emitía señales de hambre o suciedad para alertarte de sus necesidades, y si se ignoraban esas mismas señales había una clara y demoledora consecuencia. 

Aquellas reacciones, alarmantes en televisión y polémicas a ojos de nuestras madres, estaban a kilómetros de ser una exageración porque, simple y llanamente, eran psicología en su forma más básica. Es probable que, ya en aquél momento, alguien se parase a rascarse la cabeza intentando descubrir cómo terminaría salpicándonos todo aquello en el futuro. Ahora ya tenemos una respuesta. 

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Los padres Tamagotchi de los años 80 y 90

Tamagotchi

Aquél vínculo con los Tamagotchi evidenció que los Millenial mantenían con sus mascotas virtuales una relación que no se centraba en la razón, sino en nuestra capacidad para ser seres sociales. Según la psicóloga Sherry Turkle, el apego frente a ese ser digital se basaba en nuestra predisposición psicológica a cuidar y ser cuidados, no a un circuito mal conectado que nos hiciese perder la noción de la realidad.

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La base de aquellos pequeños traumas se explicaba años después cuando, de la mano del efecto IKEA, se demostraba hasta qué punto el tiempo dedicado a alimentar, lavar y entretener a aquellos Tamagotchi se volvía en contra de los niños cuando ese ser desaparecía de su rutina diaria en un instante. Cuanto más grande era el esfuerzo por cuidarlo, más duro era perderlo.

De aquella lógica escondida detrás de conexiones neuronales se extraía también una valiosa lección. Sin saberlo, quienes se enfrentaron al desafío de cuidar a aquella mascota virtual estaban enfrentándose al desafío de ser padres, de gestionar el cuidado de otro ser que no podía verbalizar sus necesidades de forma clara y que requería una atención proactiva que se adelantase a posibles problemas. 

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Poca broma con esto. Hablamos de dar a un niño la responsabilidad de mantener vivo a un ser, aunque fuese de forma simulada, sin la supervisión de un mayor. No era la mascota de la familia, era la tuya, y según el estudio Toward a Psychology of Positive Youth Development, con ello se convertía en tu primer entrenamiento para la autonomía adulta.

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Los niños que crecieron con la obligación autoimpuesta de aprender a leer el estado de otro ser y responder en consecuencia para cuidarlo estaban, sin ser conscientes de ello, entrenando para cuando tuviesen que hacer lo propio con una vida real. 

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No sólo por cómo enfrentarse a esas necesidades, sino también aprendiendo a reconocer las emociones implicadas en el proceso, dominando cómo regularlas y, de rebote, también cómo aprovecharlas en una crianza emocional más sana que las de generaciones anteriores. Que las madres y padres de ahora tengan esa obsesión por estar siempre disponibles y atentos en forma de padres helicóptero es, lamentablemente para sus hijos, el otro lado de esa misma moneda. 

Imagen | Lucas Lagos

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La noticia

La psicología dice que los adultos de los años 80 y 90 que crecieron con un Tamagotchi y ahora son padres han entrenando algo que ahora les da ventaja

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3DJuegos

por

Rubén Márquez

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SOCIEDAD

Fin del reinado de las alacenas tradicionales: la tendencia que se impone en las cocinas en 2026

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Las cocinas ya no son lo que eran. En 2026, la tendencia que pisa fuerte en la Argentina deja atrás las alacenas tradicionales y apuesta por un diseño mucho más moderno, funcional y cálido. El cambio es total: las cocinas abiertas, con grandes vitrinas, se imponen y convierten este ambiente en el verdadero centro de la casa.

Atrás quedaron los muebles cerrados y los espacios fríos. Ahora, la cocina se integra al living y al comedor, formando un único ambiente donde se vive, se charla y se comparte mucho más que una comida. Las islas y los desayunadores ganan protagonismo, y los muebles ya no tienen reglas fijas: todo se mezcla y se adapta al ritmo de cada familia.

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Las vitrinas, la nueva cara del almacenamiento

Según expertos en decoración, las vitrinas de gran tamaño son la gran novedad de este año. “Si en 2025 vimos muchas cocinas sin armarios superiores, en 2026 lo que veremos, cada vez más, son grandes vitrinas, diseños espectaculares”, aseguran desde El Mueble, un sitio de referencia en el mundo del diseño de interiores.

Así es este estilo (Foto: Gemini).

La idea es simple: mostrar la vajilla, la cristalería y los objetos más lindos, y dejar que la madera y los materiales nobles sean los protagonistas. Estas estanterías no solo suman elegancia, sino que también dan sensación de amplitud y ayudan a organizar mejor el espacio.

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Cocinas con alma: el nuevo espacio de encuentro

Para la estilista Olga Gil-Vernet, la cocina dejó de ser solo un lugar para cocinar. “Ahora es un espacio donde compartimos charlas, risas y momentos intensos con amigos y familia. Al ser abiertas o semiabiertas, se integran cada vez más en la vida diaria y en la convivencia. Las cocinas de hoy buscan ser más cálidas, acogedoras y con alma, reflejando nuestra manera de vivir y de disfrutar del hogar”, explicó en una entrevista.

De esta manera se puede integrar mejor (Foto: Gemini).
De esta manera se puede integrar mejor (Foto: Gemini).

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Qué queda atrás y qué se viene en 2026

La tendencia es clara: se terminan los espacios fríos y minimalistas, las cocinas completamente blancas o negras, los acabados brillantes y las encimeras finitas. También pierden terreno los estantes abiertos poco prácticos y los armarios de toda la vida. En su lugar, llegan las baldas vanguardistas y las vitrinas de diseño, que convierten cualquier cocina en una verdadera obra de arte.

Cocina, TNS

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SOCIEDAD

Se fue a bañar, prendió la luz y le estalló el calefón: la trágica muerte de una docente tras una explosión por una fuga de gas

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Jésica Coria (44) sintió olor a gas durante días. Se lo dijo al dueño del departamento que alquilaba en la localidad bonaerense de Virreyes, en San Fernando, donde vivía con dos de sus tres hijos. El hombre le dijo que se iba a ocupar, pero no lo hizo. Días después, al encender la luz del baño, una acumulación de gas provocó una explosión que le causó quemaduras en el 60 % del cuerpo. Murió una semana más tarde.

El hecho ocurrió el viernes 27 de marzo en una vivienda ubicada sobre la calle Málaga al 2400, a pocas cuadras de la avenida Avellaneda, en la zona norte de la provincia de Buenos Aires. Tras el estallido, Jésica fue trasladada de urgencia al Hospital San Cayetano y luego derivada a la Clínica Santa Juana de Arco, en Ciudadela, donde permaneció internada en estado crítico. Finalmente, falleció el 3 de abril.

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A un mes de su deceso, su familia organizó una marcha para pedir “justicia”. “Esto no puede quedar así. Este hombre no puede seguir libre y caminando por la calle mientras yo no tengo a mi hija”, le dice su madre, Antonia, a Infobae. “Hay ocho familias más viviendo ahí que también corren peligro”, agrega.

La vivienda donde se produjo la explosión está ubicada sobre la calle Málaga al 2400, en Virreyes, partido de San Fernando

Jésica tenía 44 años y tres hijos de 22, 18 y 7. Era docente y trabajaba en tres instituciones educativas, entre ellas la Escuela de Educación Primaria N° 34 “Guayaquil” y el Colegio Santo Domingo Savio, donde se desempeñaba como acompañante. Además, estudiaba. “Se iba a cursar después de trabajar”, recuerda su mamá.

Aquel 27 de marzo, antes de entrar al baño, Jésica les pidió a sus hijos que se quedaran en la habitación. “Cuidá a tu hermano”, le dijo al mayor. Segundos después, cuando encendió la luz, se produjo la explosión y se prendió fuego.

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“Se quemó toda”, resume su madre. Envuelta en llamas, salió al exterior como pudo y una vecina le tiró una sábana mojada para apagar el fuego. Luego la trasladaron al hospital.

Antonia se enteró de lo que pasó por otra de sus hijas. La mujer, que es paciente dializada y se moviliza en silla de ruedas desde que le amputaron una pierna, no llegó a despedirse de su hija. “Al día siguiente la intubaron y no recuperó la conciencia”, lamenta. Según Antonia, Jésica vivía hacía casi cinco años en ese complejo de departamentos precarios sobre la calle Málaga. “Son viviendas chicas, todas encimadas. Hacía rato que había pérdidas de gas”, aseguró a Infobae.

Así quedó la ventana tras la explosión

Tras su muerte, los familiares comenzaron a exigir justicia y apuntaron contra el propietario del lugar. Según contaron al portal San Fernando Nuestro, mientras la docente agonizaba, el dueño habría realizado modificaciones en la instalación para simular que el suministro de gas estaba cortado antes de la explosión.

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El caso llegó a oídos de las autoridades municipales, aunque la familia asegura que todavía no hubo respuestas concretas. “Fui al municipio dos veces para que me reciba el intendente, pero no pasó. Queremos saber qué van a hacer”, reclama la madre de la docente.

Según los familiares de Jésica, mientras la docente agonizaba, el dueño habría realizado modificaciones en la instalación para simular que el suministro de gas estaba cortado antes de la explosión

Ahora, los familiares de la docente fallecida buscan que la causa avance y que se determine la responsabilidad del propietario. Para este lunes, convocaron a una marcha a las 18 en la intersección de Avellaneda y Málaga, en Virreyes. “Jésica no merecía morir de esta manera. Se fue sufriendo”, agregaron.

Y cerraron: “Hay más inquilinos. No es solo por Jésica, que hoy ya no está, sino por la gente que sigue viviendo ahí. Hay ocho familias más que también corren peligro. A mi hermana le apagaron la vida. Ya no está como hermana, como hija, como madre, como abuela, como tía. Ya no la tenemos. Lo único que pedimos es justicia. Justicia por Jésica Coria”.

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Intervino el Juzgado de Garantías N° 3 de San Isidro, a cargo de la jueza Andrea Mentasty, y la Fiscalía Correccional de San Fernando, a cargo del fiscal Fuenzalida, que de momento está con licencia. La causa fue caratulada como estrago doloso seguido de muerte, un delito que prevé penas de entre 8 y 20 años de prisión.

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