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US military conducts strike on another vessel carrying alleged narco-traffickers, killing 2

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The U.S. military on Sunday announced a lethal strike on another vessel in the Caribbean carrying alleged narco-traffickers, killing two people.

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The U.S. Southern Command said it conducted a «lethal kinetic strike on a vessel operated by Designated Terrorist Organizations» at the direction of the leader of the Southern Command, Gen. Francis L. Donovan of the Marine Corps.

The military claimed, citing intelligence, that the vessel «was transiting along known narco-trafficking routes in the Caribbean and was engaged in narco-trafficking operations.»

ALLEGED NARCO-TERRORISTS KILLED AS US FORCES STRIKE SUSPECTED DRUG-TRAFFICKING VESSEL IN CARIBBEAN

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A U.S. military strike on a vessel in the Caribbean on June 21, 2026. (U.S. Southern Command)

There were six male survivors in addition to the two men killed in the strike.

«Following the engagement, USSOUTHCOM immediately notified U.S. Coast Guard to activate the Search and Rescue system for the survivors,» the military said.

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This is the latest attack that the Trump administration has said was launched in an attempt to eliminate alleged narco-terrorists, with the death toll in these strikes carried out since September sitting at more than 200.

The U.S. military said it struck a vessel in the Caribbean

The military claimed, citing intelligence, that the vessel «was transiting along known narco-trafficking routes in the Caribbean and was engaged in narco-trafficking operations.» (U.S. Southern Command)

The Pentagon has refused to release the identities of those killed in the strikes since last fall or provide evidence of drugs on board.

The administration has been scrutinized in recent months over the strikes by Democrats and even some Republicans, including Sen. Rand Paul, R-Ky., who has raised concerns about killing people without due process and the possibility of killing innocent people.

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RAND PAUL SAYS GOP COLLEAGUES ‘DON’T GIVE A S‑‑T ABOUT THESE PEOPLE IN THE BOATS’: THEY ‘SAY THEY’RE PRO-LIFE’

President Donald Trump speaking during a Cabinet meeting with Secretary of War Pete Hegseth looking on

The Pentagon has refused to release the identities of those killed in the strikes since last fall or provide evidence of drugs on board. (Jacquelyn Martin/AP)

«I look at my colleagues who say they’re pro-life, and they value God’s inspiration in life, but they don’t give a s‑‑- about these people in the boats,» Paul said in January. «Are they terrible people in the boats? I don’t know. They’re probably poor people in Venezuela and Colombia.»

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The senator previously cited Coast Guard statistics that show a significant percentage of boats boarded on suspicion of drug trafficking are innocent.

The attacks have also been denounced by human rights groups as «extrajudicial killings.»



marines, coast guard, drugs, counter terrorism

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Admirador de Bukele y amigo de Milei: quién es Abelardo de la Espriella, el nuevo presidente de Colomboa

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Javier Milei tiene un nuevo aliado en la región. El abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella, un outsider mediático como él, ganó este domingo el balotaje frente al izquierdista Iván Cepeda y asumirá como nuevo presidente de Colombia el 7 de agosto próximo.

No fue una sorpresa. Todas las encuestas vaticinaban el triunfo de este polémico abogado, admirador del salvadoreño Nayib Bukele que irrumpió en la política colombiana para barrer a la derecha tradicional del país después de cuatro años de una inédita gestión de izquierda de Gustavo Petro.

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Apoyado por Donald Trump, su elección inclina aún más el poder de la derecha en el área después del triunfo de José Antonio Kast en Chile y la casi segura victoria de Keiko Fujimori en Perú. Solo Yamandú Orsi, en Uruguay, y Lula da Silva, que deberá revalidar su gobierno en las elecciones del 4 de octubre en Brasil ante el derechista radical Flavio Bolsonaro, mantienen las banderas de la izquierda democrática.

Quien es Abelardo de la Espriella

De la Espriella tiene 47 años, le dicen El Tigre y no tiene ninguna experiencia en la gestión pública.

Pero en un puñado de años, igual que Milei en la Argentina, posicionó su figura en los medios con un lenguaje entre populista y frontal y con promesas de “mano dura” copiadas del manual de su admirado presidente salvadoreño en un país azotado por la violencia.

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El candidato presidencial Abelardo de la Espriella, del movimiento opositor Defensores de la Patria, gesticula tras votar en la segunda vuelta de las elecciones en Barranquilla, Colombia, el domingo 21 de junio de 2026. (Foto AP/Iván Valencia)

El flamante mandatario electo no solo promete imitar las políticas de seguridad de Bukele, que acabó con la inseguridad en su país con un combate drástico a las pandillas que asolaban desde hace décadas su país. En un puñado de años, el salvadoreño encarceló a decenas de miles de supuestos pandilleros sin importarle el tendal de denuncias sobre violaciones a los derechos humanos, torturas y detenciones arbitarias e ilegales.

De las Espriella no solo abrazó las mismas propuestas de seguridad con la creación de megacárceles y el fin al dialogo con los grupos guerrilleros, paramilitares y carteles del narcotráfico, a los que promete “bombardear” desde el primer día. Imitó hasta el estilo estético de Bukele. El mismo corte de pelo, la misma barba, los mismos gestos.

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Más allá de su admiración por Milei, De la Espriella quiere ser el nuevo Bukele colombiano.

Liberal en lo económico, pero con posiciones que lo acercan más a la derecha tradicional de su país, propensa a no descuidar la presión popular, el presidente electo es fruto de la nueva dirigencia política que anida en las redes sociales.

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Así, hizo campaña en sus cuentas personales, en las que cantó ópera, bailó con su esposa Ana Lucía Pineda y se mostró haciendo flexiones de brazos con alguno de sus cuatro hijos montado en su espalda. Además, adoptó la camiseta de la selección de fútbol como vestimenta oficial, lo que desató protestas y demandas que llegaron a la justicia.

Su irrupción en la política es reciente. Se hizo conocido como abogado en polémicos casos judiciales que conmocionaron el país. La lista es extensa: fue asesor de las paramilitares Autodefensas Unidas en el último proceso de paz y abogado de Alex Saab, operador financiero colombiano-venezolano considerado testaferro de Nicolás Maduro y hoy preso en Estados Unidos.

Pero hay un caso judicial que delineó definitivamente su rasgo polémico. Defendió a David Murcia Guzmán, creador de DMG y acusado de una estafa piramidal que afectó a más de 200.000 ahorristas colombianos con un esquema Ponzi.

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Así, su rostro y su nombre irrumpieron en la casa de los colombianos. Después mostró su faceta de personaje mediático frontal y descarnado, como cuando escribió un artículo de opinión en El Heraldo de Barranquilla y llamó a asesinar a Maduro.

“Los venezolanos de bien y la comunidad internacional en pleno deben entender que la muerte de Nicolás Maduro se hace necesaria para garantizar la supervivencia de la República. No se trataría de un asesinato común, sino de un acto patriótico que está amparado por la constitución venezolana y que resulta, por demás, moralmente irreprochable”, escribió entonces. Lo curioso es que entonces aún era el abogado de Saab.

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No le salió gratis. Debió renunciar al periódico acosado por el escándalo. Pero al poco tiempo fue por más: publicó el libro “Muerte al tirano”.

De la Espriella aprovechó el impulso que le dieron los medios. En pocos años, como Milei, se convirtió en un personaje conocido en los canales de televisión. Sus posturas radicales y las redes sociales hicieron el resto para convencer a una mayoría de colombianos de buscar una tercera vía entre la derecha tradicional y la izquierda de Petro.

Ahora, Colombia se suma a la Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia, Ecuador y (casi con seguridad) Perú, en este giro ideológico a la derecha o la extrema derecha respaldada desde Washington.

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Colombia, Abelardo de la Espriella

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El absurdo del “Nuevo” Nuevo León

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Toca demostrar que Nuevo León sigue vivo y lleno de futuro (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hay ideas que nacen para resolver problemas. Y hay ideas que nacen para distraernos de ellos. La ocurrencia del “Nuevo Nuevo León” de Samuel García pertenece claramente a la segunda categoría. Porque antes de preguntarnos si necesitamos un “Nuevo” Nuevo León, conviene responder una pregunta sencilla: ¿qué tenía de malo el original?

¿Acaso el Nuevo León que construyó algunas de las empresas más importantes de México estaba equivocado? ¿El que levantó universidades de clase mundial? ¿El que convirtió la palabra empeñada en un activo económico? ¿El que hizo del trabajo duro una forma de identidad colectiva? La respuesta es evidente: nada.

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Por eso la idea misma de un “Nuevo Nuevo León” resulta tan extraña. No responde a una necesidad social real. Responde a una obsesión contemporánea por la novedad. El filósofo francés Gilles Lipovetsky describió cómo la novedad dejó de ser un medio para mejorar las cosas y se convirtió en un fin en sí mismo. Lo importante ya no es que algo funcione mejor; lo importante es que parezca nuevo: vanidad y frivolidad pura.

Y pocas cosas son más peligrosas para la política que confundir novedad con progreso. Las sociedades no avanzan cambiándose de nombre. Avanzan resolviendo problemas. Ninguna familia se preocupa porque su estado tenga una identidad insuficientemente moderna. La gente se preocupa por el tráfico, el agua, la seguridad, la contaminación y las oportunidades para sus hijos.

La antropología también tiene algo que decir. Clifford Geertz sostenía que las comunidades necesitan referencias compartidas para entender quiénes son y hacia dónde van. Las identidades fuertes no se reinventan cada seis años. Se construyen durante generaciones. Y Nuevo León es precisamente una de esas identidades fuertes.

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No es una marca. No es un logotipo. No es un eslogan. Es una cultura. Es una manera de trabajar. Es una relación particular con el esfuerzo, la responsabilidad y la construcción de patrimonio. Por eso el problema de Nuevo León nunca ha sido su identidad. El problema aparece cuando dejamos de estar a la altura de ella para vivir en Samuelandia y la extorsión como forma de gobierno.

Durante décadas, el prestigio de Nuevo León se construyó sobre valores muy concretos. La palabra valía. Las obras se terminaban. El dinero se cuidaba. La capacidad importaba. La seriedad era una virtud pública. Nadie necesitaba inventar un Nuevo Nuevo León porque el verdadero funcionaba.

De hecho, la idea del “Nuevo Nuevo León” termina pareciéndose a esas versiones pirata que cualquiera reconoce de inmediato. Se parecen al original. Intentan copiar su apariencia. Dan el gatazo. Pero no están hechas de la misma tela. No duran igual. No resisten igual. No aguantan la friega. Y ahí es donde la discusión deja de ser semántica para convertirse en una discusión política de fondo.

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Porque defender la Transformación en Nuevo León significa defender lo mejor del Nuevo León original: la cultura del trabajo, la palabra cumplida, la capacidad para gobernar, la honestidad como base de la confianza y la convicción de que la riqueza importa, pero también la forma en que se construye y llega a las familias.

La verdadera discusión que viene para nuestro estado no es entre pasado y futuro. Tampoco entre izquierda y derecha. Mucho menos entre novedad y tradición. La discusión real es entre frivolidad y seriedad. Entre apariencia y resultados. Entre quienes creen que gobernar consiste en administrar percepciones y quienes creemos que gobernar consiste en resolver problemas y materializar una verdadera Transformación.

La Presidenta de México, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, ha planteado para el país una visión de Crecimiento con Justicia. Una visión donde la economía crece, pero donde ese crecimiento también se traduce en bienestar para las familias. Y esa idea dialoga mucho mejor con la tradición histórica de Nuevo León que cualquier intento artificial de reinventarlo.

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Porque el Nuevo León que admiramos nunca estuvo peleado con el progreso, la innovación o la inversión. Lo que entendía era algo más profundo: que la prosperidad solo vale cuando se construye con trabajo, responsabilidad y comunidad. Por eso llega un momento en que hay que definirse. Sin medias tintas. Sin ambigüedades. Porque la pregunta ya no es si queremos un “Nuevo” Nuevo León hechizo y hueco.

La pregunta es si queremos recuperar lo mejor del verdadero Nuevo León y llevarlo al siguiente nivel. El de Mariano Escobedo. El de la cultura de la tenacidad. El de Eugenio Garza Sada y el Capitalismo Social. El de las familias que construyeron patrimonio trabajando. El de las universidades que formaron talento de clase mundial. El de las empresas que generaron comunidad además de utilidades. Ese es el proyecto que representa la 4T Norteña.

Y por eso defender la Transformación en Nuevo León es mucho más que una definición partidista. Es una definición sobre qué tipo de estado queremos ser. Porque si se trata de Nuevo León, con el original nos quedamos. Y ahora nos toca demostrar que sigue vivo y lleno de futuro: esa es la tarea.

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*El autor es Alcalde, con licencia, del Municipio de General Escobedo, Nuevo León, México.



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Quién es Abelardo De la Espriella, el libertario admirador de Javier Milei que asumirá la presidencia de Colombia

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“Pónganle la raya al tigre porque hoy vamos a construir la patria milagro”. Con la camiseta amarilla de la selección de fútbol colombiana, como usó en gran parte de su campaña, rodeado por su esposa y sus cuatro hijos, Abelardo De la Espriella amaneció temprano y, antes de ir a votar, envió un mensaje en video por sus redes sociales, ya en postura de ganador.

El líder de la derecha libertaria llega a la presidencia de Colombia tras una carrera meteórica, menos de un año después de su debut en política. Ahora viene lo más difícil: mostrar desde la Casa de Nariño que podrá desplegar la misma destreza y capacidad para gobernar un país de más de 53 millones de habitantes que enfrenta desafíos complejos.

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Hace un año, este abogado penalista era conocido por su exitosa carrera profesional y sus excentricidades, lejos de cualquier aspiración política. Pero decidió postularse a la presidencia de Colombia cuando el país estaba en “sus horas más oscuras”, en referencia al gobierno socialdemócrata de Gustavo Petro.

De la Espriella creó en julio de 2025 el movimiento Defensores de la Patria, y lanzó una campaña arrolladora, con tintes de espectáculo, provocadora, con fuerte presencia mediática y sobre todo en las redes sociales.

En apenas once meses arrebató a los partidos tradicionales el liderazgo de la derecha colombiana y sorpresivamente ganó la primera vuelta del 31 de mayo con el 43,78% de los votos, por encima del hasta entonces favorito Iván Cepeda, el candidato oficialista que quedó segundo con el 40,98%.

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Admirador de Donald Trump y donante del Partido Republicano, De la Espriella hizo fortuna como abogado defensor de clientes controvertidos, como el empresario venezolano Alex Saab, señalado como testaferro de Nicolás Maduro, ahora detenido en Estados Unidos, o David Murcia Guzmán, protagonista de la mayor estafa piramidal de Colombia. También defendió a deportistas y estrellas del espectáculo.

También tiene gran afinidad con el presidente argentino Javier Milei, con quien habló por teléfono esta semana y a quien ha elogiado por su política de «motosierra» para recortar el gasto del Estado.

Con 47 años y un estilo desfachatado, lenguaraz, promete “poner orden” en el país. Se ha presentado en su campaña como el Tigre feroz que vencerá a sus detractores.

A quienes le critican que nunca ha ocupado cargos públicos, les responde que es una ventaja porque lo libra de compromisos con políticos y grupos económicos, y subraya que su experiencia está «en ser exitoso» como empresario y lo mismo hará en el gobierno.

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Imagen y lujos

Puntilloso con su atractivo físico, no oculta su gusto por la ropa elegante y viaja cada año a Italia a comprar trajes de las marcas más exclusivas. Admitió tiempo atrás en una entrevista que se hizo un implante de pelo porque tiene una cabeza “que se ve horrible calva” y suele estar muy pendiente de su imagen.

También es un apasionado por la comida gourmet y puede gastar cientos de dólares en una comida con amigos en restaurantes de lujo.

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El éxito en su estudio de abogados, que lo convirtió en millonario, lo llevó a crear la marca “De la Espriella Style”, que define como «un espacio para celebrar la ‘dolce vita’, el buen gusto y las cosas que se hacen con pasión». Eso incluye marcas propias de ron, vino y una línea de indumentaria masculina para compradores de alto poder adquisitivo. Además tiene propiedades en Bogotá, Barranquilla, Córdoba, Magdalena, Tolima y Miami.

Abelardo de la Espriella fue a votar este domingo junto con su esposa y sus cuatro hijos. Foto: XINHUA

Nacido en Bogotá el 31 de julio de 1978, se crió en Montería, capital del departamento de Córdoba, en el noroeste del país. En su casa se respiraba política. Su padre fue diputado del Partido Liberal, aspiró sin éxito dos veces a la gobernación de Córdoba y una vez al Senado.

Desde muy chico le gustó destacarse. Según contaron algunos de sus maestros al sitio digital La Silla Vacía, Abelardo era a la vez el “niño brillante” y el “niño insoportable”. Desafiaba la autoridad, buscaba protagonismo y parecía incapaz de pasar inadvertido.

En un colegio de Montería cursó el secundario y luego se graduó como abogado en Bogotá.

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De la Espriella también tiene ciudadanía italiana y estadounidense, un dato que generó polémica en la campaña y dio pie a una discusión entre juristas sobre si eso era un impedimento para ser presidente de Colombia. Pero la justicia electoral desestimó los cuestionamientos y dio luz verde a su candidatura.

Saludo militar e invocaciones a Dios

En muchos de sus actos políticos apareció detrás de un cristal antibalas y con saludo militar se ha convertido en un fenómeno político con una campaña que adoptó símbolos que aluden a la identidad nacional, como la camiseta de la selección de fútbol y la bandera nacional. Tampoco ahorró invocaciones a Dios, y ha conquistado a buena parte del electorado católico y evangélico, que lo ven como una especie de salvador, con sus posturas contra el aborto y lo que llama «ideología de género». Criticado por comentarios y actitudes machistas, también promete «combatir con mano de hierro a los delincuentes y a los corruptos».

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En actos políticos que parecían espectáculos ambientados con fuegos artificiales y rugidos de tigre, ha prometido “reconstruir la República», recuperar la seguridad, defender la democracia «por la razón o por la fuerza» y convertirse en «enemigo acérrimo» de la izquierda.

Está casado desde 2008 con la administradora de negocios Ana Lucía Pineda, con quien tiene cuatro hijos: Lucía, Salvador, Filippo y Francesca.

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