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ECONOMIA

Walter Morales, de Wise Capital: “Argentina todavía debe demostrar que las mejoras observadas no son transitorias”

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«Aunque el cambio de tendencia es evidente, todavía estamos en una etapa de reconstrucción de credibilidad»

El primer trimestre de 2026 cerró con récord de actividad económica, exportaciones y saldo del intercambio comercial; compras de dólares y acumulación de reservas por parte del Banco Central; y una disminución de las tasas de interés y de los diferentes tipos de cambio. Esas tendencias no solo continuaron en el segundo trimestre, sino que se completaron con el regreso de la desinflación, apuntalada en la continuidad del superávit fiscal y la disciplina monetaria.

Sin embargo, ese escenario no fue suficiente para despejar dudas entre muchos economistas de consultoras locales e internacionales sobre la solidez del plan de gobierno, como justificó Morgan Stanley Capital International (MSCI) para mantener a Argentina en la categoría más baja del ranking global (Standalone), pese a que dos de las mayores calificadoras internacionales de bonos nacionales y corporativos mejoraron sus notas para el país.

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Infobae entrevistó a Walter Morales, economista especializado en micro y macroeconomía, presidente, director y estratega de Wise Capital, Agente de Mercado de Capitales, para analizar el escenario actual y sus perspectivas de corto y mediano plazo.

— ¿Visualiza un punto de inflexión en la confianza de los inversores internacionales tras dos años de gestión de Javier Milei?

— Sí, considero que estamos atravesando un punto de inflexión importante. Los inversores internacionales observan con atención los resultados concretos más que los anuncios, y en estos dos años Argentina logró mostrar avances significativos en variables que históricamente fueron motivo de preocupación: equilibrio fiscal, desaceleración inflacionaria, recuperación de reservas y una mayor estabilidad cambiaria. Todo esto contribuye a mejorar la percepción de riesgo.

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“En estos dos años Argentina logró mostrar avances significativos en variables que históricamente fueron motivo de preocupación: equilibrio fiscal, desaceleración inflacionaria, recuperación de reservas y estabilidad cambiaria”

Sin embargo, la confianza internacional no se recupera de manera inmediata. Argentina viene de décadas de inestabilidad macroeconómica, cambios abruptos de reglas de juego y múltiples incumplimientos financieros. Por eso, aunque el cambio de tendencia es evidente, todavía estamos en una etapa de reconstrucción de credibilidad. Lo que se está consolidando es la expectativa de que el país puede sostener un rumbo diferente, algo que será determinante para atraer inversiones de largo plazo.

— El índice de riesgo país bajó a la zona de 400 puntos básicos, en un contexto de superávit fiscal y comercial, acumulación de reservas, desinflación y estabilidad cambiaria. Sin embargo, la calificación para acceder al mercado de capitales internacional (MSCI) sigue siendo baja. ¿A qué atribuye esa brecha?

— La brecha se explica porque los mercados financieros suelen reaccionar con mayor rapidez a las mejoras coyunturales, mientras que las calificaciones y los índices internacionales evalúan cuestiones más estructurales. La baja del índice de riesgo país refleja que los inversores perciben una mejora concreta en la capacidad de pago y en la consistencia macroeconómica.

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En cambio, organismos como MSCI consideran aspectos vinculados a la calidad institucional, la seguridad jurídica, la libertad para operar en los mercados financieros y la previsibilidad de largo plazo. Argentina todavía debe demostrar que las mejoras observadas no son transitorias, sino permanentes. En definitiva, el mercado ya comenzó a reconocer el cambio económico, pero todavía espera señales adicionales para validar una transformación estructural.

WALTER MORALES
«El mercado ya comenzó a reconocer el cambio económico, pero todavía espera señales adicionales para validar una transformación estructural»

— ¿Considera que los antecedentes de default y confiscaciones de activos siguen teniendo más peso que los dos años de cumplimiento del actual programa económico?

— Todavía tienen un peso importante porque la memoria de los mercados suele ser larga. Argentina atravesó múltiples eventos que deterioraron la confianza, desde defaults hasta reestructuraciones compulsivas, controles cambiarios graves y modificaciones unilaterales de contratos. Es lógico que muchos inversores institucionales mantengan cierta cautela.

No obstante, también es cierto que cada año de cumplimiento de objetivos económicos reduce gradualmente ese peso histórico. Dos años de disciplina fiscal y monetaria son una señal muy positiva, pero probablemente el mercado necesite varios años consecutivos de consistencia para modificar completamente su percepción de riesgo. La confianza se recupera mucho más lentamente de lo que se pierde.

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— ¿Argentina ya dejó atrás el riesgo de una nueva crisis de reservas o todavía existen factores que podrían desestabilizar el escenario macroeconómico?

— La situación de reservas es significativamente más sólida que hace dos años. De hecho, el Banco Central se encuentra por encima de los USD 47.000 millones de reservas brutas y las reservas netas prácticamente se han neutralizado. Sin embargo, el desafío sigue siendo la acumulación sostenida de divisas para cumplir las metas acordadas con el FMI y afrontar los vencimientos futuros sin sobresaltos.

“El desafío sigue siendo la acumulación sostenida de divisas para cumplir las metas acordadas con el FMI y afrontar los vencimientos”

Por eso, más que hablar de un riesgo inminente de crisis, hoy hablaría de la necesidad de consolidar un proceso de fortalecimiento permanente del balance del Banco Central.

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— Algunos economistas y consultores internacionales sugieren que Argentina debería regresar pronto al mercado global de deuda. ¿Cree que el ministro Caputo acierta al no apresurarse en esa dirección?

—A mi entender, la prudencia es una decisión acertada. Argentina no necesita demostrar que puede emitir deuda en los mercados internacionales: ya lo hizo en otras oportunidades. Lo importante es garantizar que cualquier regreso al mercado se produzca bajo condiciones sostenibles y con costos compatibles con una estrategia de largo plazo.

Hoy el Gobierno cuenta con herramientas que le permiten administrar los compromisos financieros sin necesidad de acelerar ese proceso. Esperar una reducción adicional del riesgo país y una mejora en la percepción internacional podría permitir acceder a financiamiento más barato y con mejores plazos. La clave es no confundir acceso al crédito con dependencia del crédito.

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morales 286
«Hoy el Gobierno cuenta con herramientas que le permiten administrar los compromisos financieros sin necesidad de acelerar ese proceso»

Ahora bien, también es cierto que el regreso al mercado internacional será un paso necesario. El propio calendario financiero muestra que hacia 2027 aparecen vencimientos relevantes por aproximadamente USD 9.000 millones, y despejar cualquier duda sobre su refinanciación contribuiría a reducir el riesgo país y fortalecer la confianza de largo plazo. La clave no es volver rápido, sino volver bien.

— ¿Cuáles serían, a su juicio, las ventajas y los riesgos de aprovechar la oportunidad actual para volver a financiarse en los mercados internacionales?

— La principal ventaja sería fortalecer aún más la posición financiera del país, incrementar las reservas y mejorar el perfil de vencimientos futuros. También podría servir como señal de normalización para inversores globales que aún permanecen al margen de Argentina.

“El endeudamiento solo es positivo cuando financia crecimiento y desarrollo, no cuando se utiliza para sostener desequilibrios”

El riesgo consiste en interpretar que la etapa de consolidación ya terminó. Históricamente, muchos procesos de estabilización en América Latina fracasaron cuando el financiamiento externo reemplazó los esfuerzos de disciplina fiscal. Argentina debe evitar caer nuevamente en esa lógica. El endeudamiento solo es positivo cuando financia crecimiento y desarrollo, no cuando se utiliza para sostener desequilibrios.

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— El Tesoro acumula depósitos por más de USD 12.000 millones en el Banco Central, incluyendo 3.000 millones en divisas y 9.000 millones en pesos al tipo de cambio mayorista, lo que cubre holgadamente los vencimientos hasta mediados del próximo año. ¿Considera que ese respaldo es suficiente para disipar la incertidumbre entre los analistas?

—Sin duda representa una señal muy favorable. Disponer de liquidez suficiente para afrontar vencimientos reduce significativamente los riesgos de corto plazo y fortalece la confianza en la capacidad de pago del Estado.

Sin embargo, presto atención no solo al stock de recursos disponibles, sino también a la capacidad de generar esos recursos de manera sostenible. En ese sentido, la acumulación de depósitos es una condición necesaria, pero la verdadera señal de fortaleza proviene de la continuidad del superávit fiscal y del proceso de ordenamiento macroeconómico.

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morales 286
«La verdadera señal de fortaleza proviene de la continuidad del superávit fiscal y del proceso de ordenamiento macroeconómico»

— La inflación mensual volvió a desacelerarse en abril, aunque la tasa interanual sigue por encima del 30%. ¿Cómo analiza esa dinámica y la diferencia con la meta presupuestaria oficial?

— La inflación interanual suele ser un indicador rezagado porque incorpora registros muy elevados del pasado reciente. Por eso considero que la inflación mensual es hoy la variable más relevante para analizar la dinámica actual de precios.

Lo importante es que el proceso de desaceleración continúa mostrando consistencia. Puede haber diferencias temporales respecto de las metas presupuestarias, pero lo central es la tendencia descendente. Si el equilibrio fiscal se mantiene y no aparecen shocks significativos, la convergencia hacia niveles de inflación cada vez más bajos debería continuar durante los próximos meses.

“La convergencia hacia niveles de inflación cada vez más bajos debería continuar durante los próximos meses”

Más allá de algunos factores puntuales que impactaron en costos mayoristas, especialmente vinculados al petróleo y al contexto geopolítico internacional, nuestra visión es que la inflación seguirá descendiendo gradualmente. Lo importante es observar la tendencia subyacente, que continúa mostrando una moderación consistente respecto de los niveles observados durante los últimos años.

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— ¿Hasta dónde cree que va a descender la inflación mensual en lo que resta del año según su escenario base?

— Nuestro escenario base contempla que la inflación continúe descendiendo y que durante los próximos meses logre perforar el umbral del 2% mensual. No obstante, creemos que el proceso será gradual. El impacto de tarifas, algunos ajustes relativos de precios y factores externos todavía pueden generar cierta volatilidad. Lo importante es que la tendencia general sigue siendo descendente y consistente con un escenario de estabilización.

Alcanzar registros similares a los observados en economías de la región sería un avance extraordinario para Argentina. De todas formas, la experiencia internacional muestra que el último tramo del proceso desinflacionario suele ser el más desafiante. Reducir la inflación desde niveles muy elevados es complejo, pero llevarla desde el 2% o 1% mensual hacia niveles consistentes con estabilidad de largo plazo requiere todavía más disciplina y coordinación de expectativas.

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WALTER MORALES
«En la medida en que continúe el proceso de desinflación, resulta razonable esperar una reducción gradual de las tasas nominales»

— ¿La actual política de tasas de interés es sostenible o prevé cambios relevantes en los próximos meses?

— Las tasas de interés deben acompañar la evolución de la inflación y de las expectativas. En la medida en que continúe el proceso de desinflación, resulta razonable esperar una reducción gradual de las tasas nominales.

Lo importante será mantener tasas reales positivas que sigan incentivando el ahorro en moneda local y contribuyan a sostener la estabilidad financiera. No espero cambios bruscos, sino un proceso gradual y consistente con el objetivo de consolidar la normalización monetaria.

— Desde inicios de 2026 se observa una apreciación cambiaria. ¿Se trata de un fenómeno estacional o responde a un cambio estructural en el comercio exterior?

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— Hay elementos coyunturales y estructurales. Desde el punto de vista estacional, el ingreso de divisas provenientes de exportaciones genera una mayor oferta de dólares en determinados momentos del año. Sin embargo, una vez finalizada la estacionalidad de la cosecha gruesa, es razonable esperar que el tipo de cambio retome una dinámica más alineada con la inflación para evitar un deterioro adicional de la competitividad.

“Una vez finalizada la estacionalidad de la cosecha gruesa, es razonable esperar que el tipo de cambio retome una dinámica más alineada con la inflación”

Pero también existen factores más profundos vinculados a la mejora de la confianza, al incremento de inversiones en sectores estratégicos y a una menor demanda precautoria de dólares por parte de los agentes económicos. Por eso considero que no estamos únicamente frente a un fenómeno estacional.

— ¿Cree que una eventual liberación total del cepo cambiario podría revertir la tendencia actual del tipo de cambio?

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— Toda liberalización genera un período de adaptación y puede provocar cierta volatilidad inicial. Sin embargo, si la salida se realiza en un contexto de equilibrio fiscal, reservas suficientes y expectativas estabilizadas, no necesariamente debería implicar una corrección significativa del tipo de cambio. Lo determinante será la confianza que inspire el nuevo régimen cambiario. Cuando los fundamentos macroeconómicos son sólidos, la liberalización suele ser absorbida por el mercado de manera mucho más ordenada.

— ¿Qué señales o medidas esperaría usted para afirmar que el país está listo para levantar totalmente el cepo cambiario?

— Esperaría observar un nivel de reservas más robusto, una inflación estabilizada en niveles bajos, acceso normal al financiamiento internacional y una demanda sostenida de activos en pesos. También sería importante que la economía haya consolidado una mayor previsibilidad en materia fiscal y monetaria. La eliminación total del cepo debe ser la consecuencia natural de un proceso de estabilización exitoso y no una medida aislada destinada a generar confianza por sí misma.

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Vista dividida de una fábrica: lado izquierdo oscuro con máquinas paradas, lado derecho brillante con trabajadores y maquinaria en funcionamiento, con chispas.
«Para el segundo semestre esperamos una mejora gradual de la actividad económica impulsada principalmente por sectores como energía, petróleo, gas, minería y agroindustria» (Imagen Ilustrativa Infobae)

— ¿Cuáles son sus expectativas para el segundo semestre en materia de actividad económica, empleo, mercado de capitales, tipo de cambio, inflación y tasas de interés?

— Para el segundo semestre esperamos una mejora gradual de la actividad económica impulsada principalmente por sectores como energía, petróleo, gas, minería y agroindustria. También podrían comenzar a sentirse los efectos de los proyectos de infraestructura anunciados por el Gobierno.

Al mismo tiempo, observamos señales mixtas: mientras la industria muestra algunos indicadores de recuperación, el consumo todavía permanece débil, con ventas minoristas y confianza del consumidor mostrando dificultades para consolidar una recuperación sostenida.

— ¿Qué impacto espera sobre el empleo si se mantiene la actual política económica durante el segundo semestre?

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— La estabilidad macroeconómica es una condición indispensable para generar empleo sostenible. Durante los períodos de alta inflación e incertidumbre, las empresas suelen postergar inversiones y contrataciones.

Si el actual proceso de estabilización continúa, es razonable esperar una recuperación gradual del empleo formal. No será un fenómeno inmediato ni homogéneo entre sectores, pero la inversión privada debería comenzar a traducirse en una mayor demanda laboral a medida que se consolide el crecimiento.

— ¿Cuál es, en su opinión, el principal desafío para consolidar la recuperación económica en el corto plazo?

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— El principal desafío es transformar la estabilización en crecimiento sostenido. Argentina está demostrando que puede ordenar sus variables macroeconómicas, pero ahora necesita que esa mejora se traduzca en más inversión, mayor productividad y creación de empleo formal.

“El principal desafío es transformar la estabilización en crecimiento sostenido”

La recuperación será verdaderamente sólida cuando las empresas aumenten sus planes de inversión y los hogares perciban una mejora sostenida en su capacidad de consumo y ahorro.

— Diversas consultoras advierten sobre la incertidumbre política de cara a 2027 y el riesgo de que se repita un escenario de inestabilidad como el de 2025. ¿Cuál es su visión sobre ese escenario y sus posibles efectos sobre el plan económico?

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— El principal desafío político para el programa económico no está en 2026, sino en 2027. Los mercados observan con atención la posibilidad de continuidad de las reformas porque entienden que muchos cambios estructurales todavía están en proceso de consolidación. Hoy las encuestas muestran que el oficialismo mantiene competitividad electoral, pero también evidencian una creciente preocupación por la situación de la economía real y el poder adquisitivo. Si la recuperación económica no logra llegar con mayor claridad a los hogares, el componente político podría volver a ganar protagonismo en la valoración de los activos argentinos.

— Si tuviera que definir con una palabra el momento económico actual de la Argentina, ¿cuál elegiría y por qué?

— Elegiría la palabra “consolidación”. Porque Argentina ya superó la etapa más crítica del proceso de estabilización y ahora enfrenta el desafío de consolidar los avances alcanzados. El mercado comenzó a reconocer las mejoras, pero el objetivo final sigue siendo transformar esa estabilidad en crecimiento sostenido, inversión y desarrollo de largo plazo.

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ECONOMIA

Los que encanutaron dólares bajo el colchón por 10 años perdieron casi 30% de poder de compra

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La inflación no es solo un problema local, sino que, aunque en menor medida, también incide en Estados Unidos. Esto se refleja de manera directa en el menor poder de compra que tiene el dólar, la moneda preferida por los argentinos para ahorrar debido a que siempre se utilizó como resguardo ante la devaluación histórica del peso. En concreto, en las últimas tres décadas su valor neto cayó a la mitad.

«El dólar norteamericano perdió el 53% de su valor (poder adquisitivo) a lo largo de los últimos 30 años. Más vale que saquen esos dólares del colchón y los pongan a trabajar en activos reales«, sentencia Gustavo Neffa, economista y director de Research for Traders (RfT).

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Es decir, todo ahorrista que dejó sus billetes estadounidenses «encanutados» durante tres décadas, ahora puede comprar menos de la mitad de los mismos bienes y servicios a los que podía acceder apenas comenzó a ahorrar.

Y con una inflación acumulada en Estados Unidos del 38% en 10 años, «la pérdida de poder adquisitivo en la última década fue de 28%«, acota a iProfesional Isaías Marini, economista de ONE618 (ex Consultatio). Por lo que este experto agrega que, como cualquier moneda, el dólar también pierde poder adquisitivo como consecuencia de la inflación estadounidense.

«De hecho, aun si la inflación se mantuviera exactamente en el objetivo de largo plazo de la Reserva Federal (Fed), en el 2% anual, al cabo de 30 años un dólar habría perdido alrededor del 45% de su capacidad de compra«. A eso se sumaron períodos de mayor inflación, especialmente durante la salida de la pandemia, cuando coincidieron estímulos fiscales y monetarios, restricciones de oferta y aumentos de los precios internacionales de la energía y los alimentos», detalla Marini.

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Al respecto, Darío Rossignolo, economista y profesor de Finanzas Públicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), suma: «Entiendo que la pérdida del poder adquisitivo del dólar fue mayor en los últimos 50 años con más del 80%. Las razones para esto son varias, todas las cuales llevan a una expansión de la cantidad de dinero comenzando con la eliminación del patrón oro en 1971, lo que introdujo el dinero fiduciario».

Además, indica que la Reserva Federal procura sostener un nivel de inflación que, «si bien es bajo (2% como objetivo), al acumularlo a interés compuesto se conforma una cifra elevada. Esto es para evitar la deflación y sostener el consumo. Las expansiones de la cantidad de dinero en situaciones específicas, como la crisis de las subprime de 2008 o el Covid 2019, sumaron eventos en el mismo sentido. Y, junto con la inflación de los precios de bienes no transables elevaron el nivel general de precios y, con más dinero corriendo sobre la misma cantidad de bienes, el efecto de desvalorización del dólar está claro», finaliza Rossignolo a iProfesional.

En este sentido, Andrés Salinas, economista e investigador de la Universidad de La Matanza (Buenos Aires), coincide: «La razón de esto radica, principalmente, en la política monetaria llevada a cabo por la Fed durante ese periodo que, de forma deliberada, aceptó una inflación moderada como costo de mantener el crecimiento y amortiguar las grandes crisis económicas. En 2008, redujo las tasas casi a cero e inyectó liquidez comprando bonos, algo similar ocurrió en la pandemia, donde también al estímulo monetario para la reactivación lo acompañó un estímulo fiscal».

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Por eso, afirma que existe un «trade off entre inflación y crecimiento, el mismo va a depender de la magnitud y profundidad de la política monetaria, como también de la duración de la misma». En los últimos 30 años, en Estados Unidos, el dólar perdió 53% de poder de compra.

¿Por qué el dólar blue y el dólar oficial siguen siendo elegidos por los argentinos?

Ahora bien, la elección de los argentinos de ahorrar en dólares, pese a los datos contundentes que muestran que es un activo que va perdiendo valor mundial por la inflación internacional, se contrarresta en cierta medida por un factor local: la fuerte devaluación que tuvo el peso en las últimas décadas.

Es decir, en el 2001, un dólar valía un peso; en cambio hoy, 25 años después, un dólar equivale a unos $1.500. Por ende, más allá de la pérdida de poder adquisitivo mundial, a nivel doméstico el dólar igual se revalorizó frente a la moneda argentina.

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«Si bien el dólar ha experimentado una pérdida de poder adquisitivo histórica debido a una inflación promedio del 3% anual en los últimos 30 años, con una aceleración singular tras la pandemia, en el contexto local argentino sigue funcionando como el activo de resguardo por excelencia. Para la economía familiar, el dólar no debe entenderse como una inversión de renta, sino como un mecanismo de protección indispensable frente a un escenario doméstico marcado por devaluaciones recurrentes, inflación en pesos y constantes restricciones cambiarias y comerciales», resume a iProfesional Federico Zerba, economista y jefe de Economía Sectorial de IES (Instituto De Economía Sectorial).

Por el lado de Salinas, sostiene: «Esto no quiere decir que el dólar sea una mala moneda, sino que perdió poder de compra como muchas otras. Por eso, en Argentina el peso perdió mucho más poder adquisitivo que el dólar, entonces el dólar siempre se consolida como moneda de ahorro para el argentino, mantiene mejor el poder de compra que la moneda doméstica y, diría, cumple un rol de seguro patrimonial más que de inversión en sí».

En tanto, Rossignolo completa: «En Argentina, los efectos inflacionarios son mucho más marcados, ya que el peso se ha desvalorizado en mayor medida, dado que la emisión monetaria fue en la mayoría de los períodos utilizada para financiar el déficit fiscal del gobierno de turno, lo que generó caídas de la demanda de dinero y huida hacia el dólar como refugio de valor, al resultar menos desvalorizado que el propio peso».

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A nivel local, este año el dólar apenas sube de precio 1%, mientras que la inflación argentina en los primeros 6 meses del año fue de 16,8%, según los últimos datos del Indec.

Inversiones y alternativas financieras: ¿cómo ganarle a la inflación en dólares?

En la Argentina, el dólar ha funcionado históricamente como una protección frente a la pérdida de valor adquisitivo del peso. Sin embargo, los «dólares en el colchón» no protegen de la inflación internacional. El problema es que existe cierta dificultad de los ahorristas para encontrar otras alternativas de inversión que reemplacen al billete estadounidense.

«Actualmente, los ahorristas cuentan con distintos instrumentos para intentar conservar o incrementar el poder adquisitivo de esos dólares. Entre ellos aparecen:

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  • Las obligaciones negociables (ON) de empresas
  • Los bonos soberanos
  • Para horizontes más largos, pueden dolarizarse a través de CEDEARs al apostar por acciones o fondos del exterior

Cada alternativa supone riesgos diferentes, por lo que la elección debe depender del plazo y del perfil de cada inversor», resume Marini.

Sobre este tema, los analistas indican que el dólar billete es muy accesible para todo tipo de perfil de personas, debido a que se puede comprar en determinados canales sin estar bancarizado. Incluso, se transformó en una mejor alternativa que el tradicional «ladrillo».

«Esta preferencia se valida al comparar el dólar con otras alternativas tradicionales de ahorro, como los inmuebles. El valor promedio del metro cuadrado ha caído entre 5% y 10% en comparación con 2018, lo que demuestra que, incluso, la inversión en ´ladrillos´ ha generado pérdidas nominales frente al simple resguardo de billetes físicos en una caja de seguridad. Esto ocurre porque el riesgo soberano y devaluatorio de Argentina termina arrastrando y deprimiendo el valor de casi todos los activos locales», concluye Zerba.

Y finaliza: «Hay una falta de herramientas financieras accesibles para el ciudadano común que permitan mitigar la inflación de la propia divisa norteamericana, como la compra directa de bonos del Tesoro de Estados Unidos. Factores como la informalidad de los fondos, el desconocimiento financiero y las trabas del sistema bancario local impiden que los ahorristas tradicionales accedan a carteras de inversión internacionales», dejándolos expuestos a la pérdida pasiva del poder de compra del dólar frente a bienes transables.

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ECONOMIA

Según un estudio privado, el año próximo el gobierno de Javier Milei podría reducir en casi 10% la deuda con el FMI

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FOTO DE ARCHIVO: Vista del logotipo del Fondo Monetario Internacional (FMI) en su sede en Washington, D.C., Estados Unidos. 24 de noviembre de 2024. REUTERS/Benoit Tessier/Archivo
FOTO DE ARCHIVO: Vista del logotipo del Fondo Monetario Internacional (FMI) en su sede en Washington, D.C., Estados Unidos. 24 de noviembre de 2024. REUTERS/Benoit Tessier/Archivo

El programa financiero presentado por el Ministerio de Economía, que buscó responder a las inquietudes de inversores y tenedores de bonos de la Argentina y allanar el camino para reducir el riesgo país, generó reacciones positivas en el mercado y entre analistas privados, pero también dejó aspectos sin resolver.

Al respecto, un informe de la consultora Quantum señaló que la hoja de ruta presentada por el ministro Luis Caputo presenta ciertas incógnitas para 2027. Por ejemplo, al contabilizar los vencimientos en divisas del año próximo, se omiten USD 5.300 millones en Bopreales, que si bien debe afrontar el Banco Central y no el Tesoro, afectan la ecuación de financiamiento conjunto. Otros aspectos no considerados son posibles contingencias por fallos judiciales adversos y la evolución de la base monetaria y la “esterilización” de los pesos que sea necesario emitir para adquirir los dólares requeridos.

Según el análisis de Quantum, el programa oficial implica que en 2027 el gobierno de Milei reducirá en cerca de 10% el pasivo con el FMI, el mayor acreedor del Estado argentino. La deuda con el FMI, según datos del organismo al 17 de julio, es de 42.252 millones de Derechos Especiales de Giro (DEGs), equivalentes a USD 59.153 millones. El informe anticipa que en 2027 Argentina recibirá un último desembolso de USD 1.700 millones del FMI, pero pagará USD 4.400 millones en concepto de capital y USD 3.100 millones en intereses. Por lo tanto, la diferencia de USD 5.700 millones reducirá en 9,8% el pasivo con el Fondo, del que Argentina es el principal deudor, con el 34% de la cartera.

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Con el resto de los organismos internacionales (principalmente Banco Mundial y BID), los vencimientos de capital e intereses suman USD 4.900 millones y la previsión es una reducción neta de USD 700 millones, aunque según Quantum existen mayores posibilidades de ampliar el crédito si la situación financiera lo requiere.

El informe se centra en vencimientos de USD 24.900 millones en divisas para 2027 (equivalentes al 3,5% del PBI), incluidos capital por USD 15.700 millones e intereses por USD 9.200 millones. El análisis excluye las necesidades en pesos, que se asume serán cubiertas con renovaciones en el mercado local. A fines de junio de este año, los vencimientos anuales en pesos ascienden al 12% del PBI.

Tres hombres en traje sentados en una mesa frente al emblema del Ministerio de Economía de Argentina. El hombre central habla, los otros observan
Caputo, entre Daza y Furiase, cuando presentaron el programa financiero 2026-27

Respecto a los vencimientos en divisas, Quantum destaca que los datos del programa no contemplan los USD 5.300 millones en Bopreales, responsabilidad del BCRA, que forman parte de las divisas necesarias para cubrir los pagos de 2027. Además, señala la importancia de considerar posibles pagos por sentencias judiciales y el manejo monetario relacionado con la adquisición de divisas.

Quantum destaca como relevante que el gobierno no prevé emitir deuda en el mercado internacional, aspecto que generó debate recientemente.

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El informe presenta cinco “consideraciones clave”:

  1. El Gobierno estima finalizar 2026 con un saldo de caja de USD 3.700 millones, apoyado en acuerdos con acreedores, renovación de repos con bancos por USD 6.000 millones y nuevos préstamos por USD 3.200 millones garantizados por el BID y el Banco Mundial.
  2. Se emitirían títulos de deuda en moneda extranjera en el mercado local por USD 5.000 millones en 2027 (y USD 6.000 millones en 2026), con la intención de renovar el 100% de los bonos con vencimiento en 2027.
  3. El Tesoro prevé comprar al BCRA USD 4.900 millones con pesos provenientes del superávit financiero, emisiones de deuda en pesos y transferencias de utilidades del BCRA.
  4. Respecto al FMI, se afrontarían vencimientos por USD 5.800 millones (USD 7.500 millones en pagos de capital e intereses, menos USD 1.700 millones de desembolsos), reduciendo la exposición al FMI, aunque en menor medida de la deseada.
  5. Se estiman ingresos por privatizaciones de USD 1.500 millones, a partir de la venta de activos de empresas públicas, principalmente del sector energético, ferroviario y de aguas.

En conclusión, Quantum considera que el programa financiero oficial representa un avance en términos de claridad y si bien persisten dudas estas “se irán resolviendo en la práctica” y el programa “luce factible”. Una de las claves, insiste, será articular el programa monetario y los roles del BCRA y el Tesoro “para garantizar el acceso a las fuentes de financiamiento y avanzar en la estabilización económica”.



North America

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ECONOMIA

Declaraciones juradas: prorrogan la presentación de Ganancias hasta fines de agosto, pero mantienen la fecha de pago

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ARCA extendió el período para la presentación de las declaraciones juradas de Ganancias para personas humanas, pero mantuvo la fecha de pago. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tras mantener una nueva reunión con contadores, el ministro de Economía, Luis Caputo, resolvió postergar la presentación de las declaraciones juradas del impuesto a las Ganancias a personas humanas correspondientes al período fiscal 2025 hasta el 27 de agosto. Sin embargo, no se modificó la fecha de pago, que continuará siendo el 27 de julio.

Desde la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) confirmaron que “se extiende el vencimiento para la presentación de las declaraciones juradas 2025 del Impuesto a las Ganancias Personas Humanas”.

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“La nueva fecha límite será el 27 de agosto de 2026. El ingreso del saldo de la obligación (Pago) se mantiene el 27/07. La medida busca facilitar a los contribuyentes y responsables el cumplimiento de sus obligaciones tributarias”, explicaron desde el organismo recaudador.

Cabe destacar que es la segunda vez que ARCA opta por extender los plazos de presentación de los documentos correspondientes. A fines de mayo, había postergado el envío de los papeles vinculados tanto para Ganancias como para Bienes Personales e Impuesto Cedular.

ARCA afip
El pago de las declaraciones juradas de Ganancias para personas humanas quedó en la misma fecha que antes: 27 de julio.

Esa disposición estableció de manera extraordinaria que el plazo para cumplir con las obligaciones vence el 27 de julio de 2026, tanto para personas humanas como para sucesiones indivisas, abarcando a los inscriptos en el régimen general y a quienes optan por la Declaración Jurada Simplificada. Por otro lado, las declaraciones juradas informativas reguladas por las Resoluciones Generales 2.442 y 4.003 podrán entregarse hasta el 31 de julio de 2026.

Según informó el organismo, la decisión respondió a pedidos realizados por entidades profesionales de ciencias económicas que solicitaron más tiempo para confeccionar correctamente las declaraciones juradas correspondientes al período fiscal 2025.

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En el encuentro de esta semana, el tema central fue el proyecto de ley para modificar la Ley de Inocencia Fiscal que el Gobierno enviará a la Cámara de Diputados la semana que viene y el debate sobre el vencimiento de la declaración jurada de Ganancias para personas humanas.

La convocatoria a los contadores se formalizó el martes por la noche, después de que quienes participaron de la primera reunión con el titular del Palacio de Hacienda recibieron la invitación para un nuevo cara a cara. A diferencia de la vez anterior, varios profesionales del sector contable ya habían manifestado públicamente la necesidad de prorrogar el vencimiento del mencionado impuesto.

Caputo contadores
La primera reunión de Luis Caputo con contadores.

El funcionamiento de la Ley de Inocencia Fiscal resulta clave para los objetivos del ministro de Economía, algo que se evidenció durante la conferencia de prensa en la que anunció el programa financiero previsto hasta 2027.

“Lo que estamos enviando ahora es una versión mejorada. Nos reunimos con un grupo de contadores que nos brindaron su perspectiva sobre las razones por las cuales la ley no funcionaba como esperábamos. Incorporamos esas correcciones, pero el mandato del Congreso está, ya que la ley original fue aprobada; no veo razones para que no aprueben una versión mejorada”, señaló Caputo.

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En paralelo, el titular de la cartera económica también profundizó sobre el objetivo de la iniciativa y la magnitud de los recursos involucrados, que serán claves para la remonetización de la economía.

“La Ley de Inocencia Fiscal es muy importante porque ese ahorro que está debajo de los colchones representa una pérdida de poder de compra para la gente, y al mismo tiempo el país no se beneficia de esos fondos. Ese ahorro debería estar capitalizándose o transformándose en inversión. Los bancos y las ALyCs podrían destinar esos fondos a financiar proyectos de infraestructura y pymes. Es una masa crítica muy importante, porque los números oficiales que maneja el Banco Central indican que hay USD 170.000 millones debajo de los colchones”.



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