ECONOMIA
Walter Morales, de Wise Capital: “Argentina todavía debe demostrar que las mejoras observadas no son transitorias”

El primer trimestre de 2026 cerró con récord de actividad económica, exportaciones y saldo del intercambio comercial; compras de dólares y acumulación de reservas por parte del Banco Central; y una disminución de las tasas de interés y de los diferentes tipos de cambio. Esas tendencias no solo continuaron en el segundo trimestre, sino que se completaron con el regreso de la desinflación, apuntalada en la continuidad del superávit fiscal y la disciplina monetaria.
Sin embargo, ese escenario no fue suficiente para despejar dudas entre muchos economistas de consultoras locales e internacionales sobre la solidez del plan de gobierno, como justificó Morgan Stanley Capital International (MSCI) para mantener a Argentina en la categoría más baja del ranking global (Standalone), pese a que dos de las mayores calificadoras internacionales de bonos nacionales y corporativos mejoraron sus notas para el país.
Infobae entrevistó a Walter Morales, economista especializado en micro y macroeconomía, presidente, director y estratega de Wise Capital, Agente de Mercado de Capitales, para analizar el escenario actual y sus perspectivas de corto y mediano plazo.
— ¿Visualiza un punto de inflexión en la confianza de los inversores internacionales tras dos años de gestión de Javier Milei?
— Sí, considero que estamos atravesando un punto de inflexión importante. Los inversores internacionales observan con atención los resultados concretos más que los anuncios, y en estos dos años Argentina logró mostrar avances significativos en variables que históricamente fueron motivo de preocupación: equilibrio fiscal, desaceleración inflacionaria, recuperación de reservas y una mayor estabilidad cambiaria. Todo esto contribuye a mejorar la percepción de riesgo.
“En estos dos años Argentina logró mostrar avances significativos en variables que históricamente fueron motivo de preocupación: equilibrio fiscal, desaceleración inflacionaria, recuperación de reservas y estabilidad cambiaria”
Sin embargo, la confianza internacional no se recupera de manera inmediata. Argentina viene de décadas de inestabilidad macroeconómica, cambios abruptos de reglas de juego y múltiples incumplimientos financieros. Por eso, aunque el cambio de tendencia es evidente, todavía estamos en una etapa de reconstrucción de credibilidad. Lo que se está consolidando es la expectativa de que el país puede sostener un rumbo diferente, algo que será determinante para atraer inversiones de largo plazo.
— El índice de riesgo país bajó a la zona de 400 puntos básicos, en un contexto de superávit fiscal y comercial, acumulación de reservas, desinflación y estabilidad cambiaria. Sin embargo, la calificación para acceder al mercado de capitales internacional (MSCI) sigue siendo baja. ¿A qué atribuye esa brecha?
— La brecha se explica porque los mercados financieros suelen reaccionar con mayor rapidez a las mejoras coyunturales, mientras que las calificaciones y los índices internacionales evalúan cuestiones más estructurales. La baja del índice de riesgo país refleja que los inversores perciben una mejora concreta en la capacidad de pago y en la consistencia macroeconómica.
En cambio, organismos como MSCI consideran aspectos vinculados a la calidad institucional, la seguridad jurídica, la libertad para operar en los mercados financieros y la previsibilidad de largo plazo. Argentina todavía debe demostrar que las mejoras observadas no son transitorias, sino permanentes. En definitiva, el mercado ya comenzó a reconocer el cambio económico, pero todavía espera señales adicionales para validar una transformación estructural.

— ¿Considera que los antecedentes de default y confiscaciones de activos siguen teniendo más peso que los dos años de cumplimiento del actual programa económico?
— Todavía tienen un peso importante porque la memoria de los mercados suele ser larga. Argentina atravesó múltiples eventos que deterioraron la confianza, desde defaults hasta reestructuraciones compulsivas, controles cambiarios graves y modificaciones unilaterales de contratos. Es lógico que muchos inversores institucionales mantengan cierta cautela.
No obstante, también es cierto que cada año de cumplimiento de objetivos económicos reduce gradualmente ese peso histórico. Dos años de disciplina fiscal y monetaria son una señal muy positiva, pero probablemente el mercado necesite varios años consecutivos de consistencia para modificar completamente su percepción de riesgo. La confianza se recupera mucho más lentamente de lo que se pierde.
— ¿Argentina ya dejó atrás el riesgo de una nueva crisis de reservas o todavía existen factores que podrían desestabilizar el escenario macroeconómico?
— La situación de reservas es significativamente más sólida que hace dos años. De hecho, el Banco Central se encuentra por encima de los USD 47.000 millones de reservas brutas y las reservas netas prácticamente se han neutralizado. Sin embargo, el desafío sigue siendo la acumulación sostenida de divisas para cumplir las metas acordadas con el FMI y afrontar los vencimientos futuros sin sobresaltos.
“El desafío sigue siendo la acumulación sostenida de divisas para cumplir las metas acordadas con el FMI y afrontar los vencimientos”
Por eso, más que hablar de un riesgo inminente de crisis, hoy hablaría de la necesidad de consolidar un proceso de fortalecimiento permanente del balance del Banco Central.
— Algunos economistas y consultores internacionales sugieren que Argentina debería regresar pronto al mercado global de deuda. ¿Cree que el ministro Caputo acierta al no apresurarse en esa dirección?
—A mi entender, la prudencia es una decisión acertada. Argentina no necesita demostrar que puede emitir deuda en los mercados internacionales: ya lo hizo en otras oportunidades. Lo importante es garantizar que cualquier regreso al mercado se produzca bajo condiciones sostenibles y con costos compatibles con una estrategia de largo plazo.
Hoy el Gobierno cuenta con herramientas que le permiten administrar los compromisos financieros sin necesidad de acelerar ese proceso. Esperar una reducción adicional del riesgo país y una mejora en la percepción internacional podría permitir acceder a financiamiento más barato y con mejores plazos. La clave es no confundir acceso al crédito con dependencia del crédito.

Ahora bien, también es cierto que el regreso al mercado internacional será un paso necesario. El propio calendario financiero muestra que hacia 2027 aparecen vencimientos relevantes por aproximadamente USD 9.000 millones, y despejar cualquier duda sobre su refinanciación contribuiría a reducir el riesgo país y fortalecer la confianza de largo plazo. La clave no es volver rápido, sino volver bien.
— ¿Cuáles serían, a su juicio, las ventajas y los riesgos de aprovechar la oportunidad actual para volver a financiarse en los mercados internacionales?
— La principal ventaja sería fortalecer aún más la posición financiera del país, incrementar las reservas y mejorar el perfil de vencimientos futuros. También podría servir como señal de normalización para inversores globales que aún permanecen al margen de Argentina.
“El endeudamiento solo es positivo cuando financia crecimiento y desarrollo, no cuando se utiliza para sostener desequilibrios”
El riesgo consiste en interpretar que la etapa de consolidación ya terminó. Históricamente, muchos procesos de estabilización en América Latina fracasaron cuando el financiamiento externo reemplazó los esfuerzos de disciplina fiscal. Argentina debe evitar caer nuevamente en esa lógica. El endeudamiento solo es positivo cuando financia crecimiento y desarrollo, no cuando se utiliza para sostener desequilibrios.
— El Tesoro acumula depósitos por más de USD 12.000 millones en el Banco Central, incluyendo 3.000 millones en divisas y 9.000 millones en pesos al tipo de cambio mayorista, lo que cubre holgadamente los vencimientos hasta mediados del próximo año. ¿Considera que ese respaldo es suficiente para disipar la incertidumbre entre los analistas?
—Sin duda representa una señal muy favorable. Disponer de liquidez suficiente para afrontar vencimientos reduce significativamente los riesgos de corto plazo y fortalece la confianza en la capacidad de pago del Estado.
Sin embargo, presto atención no solo al stock de recursos disponibles, sino también a la capacidad de generar esos recursos de manera sostenible. En ese sentido, la acumulación de depósitos es una condición necesaria, pero la verdadera señal de fortaleza proviene de la continuidad del superávit fiscal y del proceso de ordenamiento macroeconómico.

— La inflación mensual volvió a desacelerarse en abril, aunque la tasa interanual sigue por encima del 30%. ¿Cómo analiza esa dinámica y la diferencia con la meta presupuestaria oficial?
— La inflación interanual suele ser un indicador rezagado porque incorpora registros muy elevados del pasado reciente. Por eso considero que la inflación mensual es hoy la variable más relevante para analizar la dinámica actual de precios.
Lo importante es que el proceso de desaceleración continúa mostrando consistencia. Puede haber diferencias temporales respecto de las metas presupuestarias, pero lo central es la tendencia descendente. Si el equilibrio fiscal se mantiene y no aparecen shocks significativos, la convergencia hacia niveles de inflación cada vez más bajos debería continuar durante los próximos meses.
“La convergencia hacia niveles de inflación cada vez más bajos debería continuar durante los próximos meses”
Más allá de algunos factores puntuales que impactaron en costos mayoristas, especialmente vinculados al petróleo y al contexto geopolítico internacional, nuestra visión es que la inflación seguirá descendiendo gradualmente. Lo importante es observar la tendencia subyacente, que continúa mostrando una moderación consistente respecto de los niveles observados durante los últimos años.
— ¿Hasta dónde cree que va a descender la inflación mensual en lo que resta del año según su escenario base?
— Nuestro escenario base contempla que la inflación continúe descendiendo y que durante los próximos meses logre perforar el umbral del 2% mensual. No obstante, creemos que el proceso será gradual. El impacto de tarifas, algunos ajustes relativos de precios y factores externos todavía pueden generar cierta volatilidad. Lo importante es que la tendencia general sigue siendo descendente y consistente con un escenario de estabilización.
Alcanzar registros similares a los observados en economías de la región sería un avance extraordinario para Argentina. De todas formas, la experiencia internacional muestra que el último tramo del proceso desinflacionario suele ser el más desafiante. Reducir la inflación desde niveles muy elevados es complejo, pero llevarla desde el 2% o 1% mensual hacia niveles consistentes con estabilidad de largo plazo requiere todavía más disciplina y coordinación de expectativas.

— ¿La actual política de tasas de interés es sostenible o prevé cambios relevantes en los próximos meses?
— Las tasas de interés deben acompañar la evolución de la inflación y de las expectativas. En la medida en que continúe el proceso de desinflación, resulta razonable esperar una reducción gradual de las tasas nominales.
Lo importante será mantener tasas reales positivas que sigan incentivando el ahorro en moneda local y contribuyan a sostener la estabilidad financiera. No espero cambios bruscos, sino un proceso gradual y consistente con el objetivo de consolidar la normalización monetaria.
— Desde inicios de 2026 se observa una apreciación cambiaria. ¿Se trata de un fenómeno estacional o responde a un cambio estructural en el comercio exterior?
— Hay elementos coyunturales y estructurales. Desde el punto de vista estacional, el ingreso de divisas provenientes de exportaciones genera una mayor oferta de dólares en determinados momentos del año. Sin embargo, una vez finalizada la estacionalidad de la cosecha gruesa, es razonable esperar que el tipo de cambio retome una dinámica más alineada con la inflación para evitar un deterioro adicional de la competitividad.
“Una vez finalizada la estacionalidad de la cosecha gruesa, es razonable esperar que el tipo de cambio retome una dinámica más alineada con la inflación”
Pero también existen factores más profundos vinculados a la mejora de la confianza, al incremento de inversiones en sectores estratégicos y a una menor demanda precautoria de dólares por parte de los agentes económicos. Por eso considero que no estamos únicamente frente a un fenómeno estacional.
— ¿Cree que una eventual liberación total del cepo cambiario podría revertir la tendencia actual del tipo de cambio?
— Toda liberalización genera un período de adaptación y puede provocar cierta volatilidad inicial. Sin embargo, si la salida se realiza en un contexto de equilibrio fiscal, reservas suficientes y expectativas estabilizadas, no necesariamente debería implicar una corrección significativa del tipo de cambio. Lo determinante será la confianza que inspire el nuevo régimen cambiario. Cuando los fundamentos macroeconómicos son sólidos, la liberalización suele ser absorbida por el mercado de manera mucho más ordenada.
— ¿Qué señales o medidas esperaría usted para afirmar que el país está listo para levantar totalmente el cepo cambiario?
— Esperaría observar un nivel de reservas más robusto, una inflación estabilizada en niveles bajos, acceso normal al financiamiento internacional y una demanda sostenida de activos en pesos. También sería importante que la economía haya consolidado una mayor previsibilidad en materia fiscal y monetaria. La eliminación total del cepo debe ser la consecuencia natural de un proceso de estabilización exitoso y no una medida aislada destinada a generar confianza por sí misma.

— ¿Cuáles son sus expectativas para el segundo semestre en materia de actividad económica, empleo, mercado de capitales, tipo de cambio, inflación y tasas de interés?
— Para el segundo semestre esperamos una mejora gradual de la actividad económica impulsada principalmente por sectores como energía, petróleo, gas, minería y agroindustria. También podrían comenzar a sentirse los efectos de los proyectos de infraestructura anunciados por el Gobierno.
Al mismo tiempo, observamos señales mixtas: mientras la industria muestra algunos indicadores de recuperación, el consumo todavía permanece débil, con ventas minoristas y confianza del consumidor mostrando dificultades para consolidar una recuperación sostenida.
— ¿Qué impacto espera sobre el empleo si se mantiene la actual política económica durante el segundo semestre?
— La estabilidad macroeconómica es una condición indispensable para generar empleo sostenible. Durante los períodos de alta inflación e incertidumbre, las empresas suelen postergar inversiones y contrataciones.
Si el actual proceso de estabilización continúa, es razonable esperar una recuperación gradual del empleo formal. No será un fenómeno inmediato ni homogéneo entre sectores, pero la inversión privada debería comenzar a traducirse en una mayor demanda laboral a medida que se consolide el crecimiento.
— ¿Cuál es, en su opinión, el principal desafío para consolidar la recuperación económica en el corto plazo?
— El principal desafío es transformar la estabilización en crecimiento sostenido. Argentina está demostrando que puede ordenar sus variables macroeconómicas, pero ahora necesita que esa mejora se traduzca en más inversión, mayor productividad y creación de empleo formal.
“El principal desafío es transformar la estabilización en crecimiento sostenido”
La recuperación será verdaderamente sólida cuando las empresas aumenten sus planes de inversión y los hogares perciban una mejora sostenida en su capacidad de consumo y ahorro.
— Diversas consultoras advierten sobre la incertidumbre política de cara a 2027 y el riesgo de que se repita un escenario de inestabilidad como el de 2025. ¿Cuál es su visión sobre ese escenario y sus posibles efectos sobre el plan económico?
— El principal desafío político para el programa económico no está en 2026, sino en 2027. Los mercados observan con atención la posibilidad de continuidad de las reformas porque entienden que muchos cambios estructurales todavía están en proceso de consolidación. Hoy las encuestas muestran que el oficialismo mantiene competitividad electoral, pero también evidencian una creciente preocupación por la situación de la economía real y el poder adquisitivo. Si la recuperación económica no logra llegar con mayor claridad a los hogares, el componente político podría volver a ganar protagonismo en la valoración de los activos argentinos.
— Si tuviera que definir con una palabra el momento económico actual de la Argentina, ¿cuál elegiría y por qué?
— Elegiría la palabra “consolidación”. Porque Argentina ya superó la etapa más crítica del proceso de estabilización y ahora enfrenta el desafío de consolidar los avances alcanzados. El mercado comenzó a reconocer las mejoras, pero el objetivo final sigue siendo transformar esa estabilidad en crecimiento sostenido, inversión y desarrollo de largo plazo.
ECONOMIA
El riesgo país es el más alto del último mes, tras la histórica medida de la FED

La decisión de la Reserva Federal de EE.UU. elevó la presión sobre los mercados emergentes y volvió a encarecer el financiamiento externo para Argentina
Por qué subió el riesgo país, tras la medida de la FED
Las acciones argentinas también sintieron el impacto
- Central Puerto: -7%
- Globant: -5,7%
- Banco Supervielle: -4,3%
- Grupo Financiero Galicia: -2%
- BBVA: -2,7%
- Pampa Energía: -2,7%
- IRSA: -3,3%
Qué puede pasar con el financiamiento argentino
El dólar se mantuvo estable en Argentina
Tasas, petróleo y commodities: las variables que mira el mercado
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ECONOMIA
Oficial: la mora batió un nuevo récord y alcanzó a casi el 13% del crédito a las familias

La mora bancaria de los créditos a las familias se ubicó en 12,9% en julio, lo que implica una suba de 0,1 puntos porcentuales respecto al mes anterior, de acuerdo con datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). De esta manera, el indicador tocó un nuevo máximo en más de 20 años.
Al comparar la evolución interanual del indicador, incluido en el Informe de Bancos del BCRA, la morosidad del financiamiento a los hogares más que se duplicó. En el mismo mes del año pasado se ubicaba en 5,6%, lo que implica un aumento de 7,3 puntos porcentuales.
Hacia adentro de las líneas, los préstamos personales evidenciaron un alza mensual de 0,3 puntos porcentuales hasta 16,7 por ciento. En tanto, la mora en las tarjetas de crédito avanzó 0,2 puntos hasta 12,8% y los créditos con garantía prendaria aumentaron 0,2 puntos a 8,1 por ciento. En tanto, el segmento hipotecario se mantuvo sin cambios en 1,6 por ciento.
El nivel de irregularidad de los préstamos al sector privado avanzó a 7,7%, más del doble del 3,2% de igual mes de 2025, mientras que el de las empresas aumentó a 3,6 por ciento, cuando un año atrás era de 1,2 por ciento. El BCRA aseguró que el aumento mensual de la morosidad respondió a dos factores: la reducción, en términos reales, del stock total de financiamiento —que integra el denominador del indicador— y el incremento real de la cartera irregular, aunque este último mostró una desaceleración.
La diferencia entre ambos segmentos marcó una mayor incidencia de los atrasos de pago entre los hogares. El ratio de irregularidad mide la proporción de préstamos con problemas de pago sobre el total de la cartera crediticia.
La probabilidad de incumplimiento bajó
La probabilidad de default estimada (PDE) para el crédito total al sector privado descendió 0,2 puntos porcentuales durante julio y quedó en 2,4%, según informó el BCRA.
En el caso de las familias, ese indicador se redujo 0,5 puntos porcentuales hasta 3,9%. Para las empresas, la PDE se mantuvo casi sin cambios, en 1,1%.
La PDE funciona como un indicador complementario de la mora y estima la posibilidad de que los deudores incumplan sus obligaciones financieras. La baja registrada en julio contrastó con el aumento del ratio de irregularidad, que estuvo condicionado por la caída del saldo real de los créditos.
El sistema financiero conservó niveles de cobertura sobre los préstamos con dificultades de pago. En julio, las previsiones acumuladas por el conjunto de las entidades representaron el 87,6% de la cartera en situación irregular, un aumento de 0,8 puntos porcentuales respecto de junio.
En relación con el total de préstamos al sector privado, las previsiones alcanzaron el 6,7%, con una suba mensual de 0,2 puntos porcentuales.
El BCRA también evaluó la relación entre la mora, las previsiones y el capital disponible en el sistema. Bajo ese cálculo, el crédito irregular neto de previsiones equivalió a 2,1% de la responsabilidad patrimonial computable (RPC) del sistema financiero, 0,1 puntos porcentuales menos que el mes anterior.
Ese indicador refleja el peso de las pérdidas potenciales por incobrabilidad sobre el patrimonio regulatorio de las entidades.
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ECONOMIA
El dólar retomó la suba y tocó un nuevo récord nominal

El dólar terminó la semana con una ganancia moderada y en sus precios máximos nominales, dentro de la sintonía dispuesta por la estrategia oficial, que regula las compras en el mercado -para evitar una presión extra sobre el tipo de cambio-, y dosifica las intervenciones en el mercado secundario -con ventas de títulos dollar linked– y ventas de contratos en el segmento de futuros.
Este viernes el mayorista ganó 4,50 pesos o 0,3%, a $1.514,50, un máximo histórico por encima de los $1.514 del 26 de agosto. El monto operado en el segmento de contado alcanzó los USD 607,5 millones, un nivel alto si se tiene en cuenta la estacionalidad del comercio exterior en septiembre.
“En la semana que acaba de finalizar el tipo de cambio mayorista subió seis pesos (+0,4%), lejos de la suba de 50 centavos registrada en la semana anterior”, comentó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio. En lo que va del mes la divisa también asciende seis pesos o 0,4%, una mínima ganancia por debajo de la inflación esperada.
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El BCRA estableció un techo para las bandas cambiarias en 1.903,51 pesos. El dólar mayorista quedó negociado a 389,01 pesos o 25,7% de ese límite de flotación.
El economista Gustavo Ber indicó que “el dólar mayorista sigue planchado”, dentro de “ruedas monótonas donde una volatilidad prácticamente nula se viene adueñando de la plaza. Ello sucede mientras el BCRA ha venido recortando su ritmo de compras, algo que era previsible, pero que de todas maneras se enmarcaría bajo una estrategia de darle más espacio a la demanda privada”.
“Ocurre que reservar el poder de fuego para 2027, y restar vaivenes a la divisa en el largo camino electoral, sería prioridad en esta etapa donde se sigue buscando avanzar en el proceso de desinflación”, añadió el titular del Estudio Ber.
El dólar al público terminó sin cambios, a $1.535 para la venta en el Banco Nación. En la semana sumó cinco pesos o 0,3 por ciento. El dólar blue descontó cinco pesos o 0,3% en el día, a $1.550, mientras que avanzó cinco pesos desde los $1.545 del viernes anterior.
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“Poder financiarse -localmente o afuera- y comprar en el mercado de cambios es fundamental por dos cosas: porque determinará el ‘poder de fuego’ del Gobierno en 2027 si el mercado se pone nervioso -escenario base-. Y porque en 2028 entre Tesoro y BCRA tienen que pagar USD 27.800 millones a privados más el FMI, y cuantas más reservas haya en diciembre de 2027 más margen de maniobra tendrá la siguiente administración”, evaluó la Consultora 1816.
“La plaza cambiaria asimila un entorno global aún dominado por el tono marcadamente hawkish de la Reserva Federal de Estados Unidos y el repunte de los rendimientos de los bonos del Tesoro, factores que mantienen fortalecido al dólar en los mercados desarrollados”, expresó Felipe Mendoza, analista de mercados de EBC Financial Group.
La Cámara de Senadores aprobó y convirtió en ley la iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo denominada Inocencia Fiscal II, una reforma clave que complementa el marco normativo sancionado a fines del año pasado (Ley 27.799) e introduce cambios sustanciales en la relación entre el contribuyente y la ARCA.
El objetivo principal expresado por el Ejecutivo es dinamizar la entrada al circuito financiero formal de fondos que se encuentran fuera del sistema bancario, estimados oficialmente en torno a los USD 170.000 millones, mediante una flexibilización de los condicionantes de acceso y una redefinición de los marcos sancionatorios.
Por otro lado, sigue siendo un objetivo del Gobierno el retiro de pesos del sistema para quitarle liquidez y, por lo tanto, presión al dólar a través de la demanda.
“El BCRA modificó la regulación sobre los límites de los bancos a los bonos del Tesoro, extendiendo el límite que hasta ahora alcanzaba únicamente a las Lecap a todos los bonos en pesos, incluidos los títulos dollar linked”, indicó Max Capital.
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En las últimas ruedas se estuvo estabilizando la tasa de caución -préstamos a muy corto plazo entre privados, en la zona del 20% nominal anual a un día, y en el 22% a siete días.
En este aspecto, el Índice de Financiamiento PyME elaborado por VetaCap subió en agosto 2,6 puntos porcentuales respecto al mes anterior, para ubicarse en el 27,76% de Tasa Nominal Anual vencida -versus 25,60% en julio 2026-. “El movimiento implica un encarecimiento del financiamiento bursátil para las PyME, lo que en general acompaña escenarios de tensión en la liquidez del sistema o mayor demanda relativa de fondeo de corto plazo. En la comparación interanual contra agosto 2025, cayó 27,67 puntos porcentuales, lo que refleja el cambio estructural de las condiciones de financiamiento entre ambos períodos”, precisó el reporte.
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