POLITICA
El tic tac oficial: de Adorni a la economía, las urgencias marcan el ritmo del Gobierno

Las urgencias marcan el ritmo del Gobierno. Con la iniciativa diezmada, el oficialismo no logra cambiar el clima adverso en medio de una gestión económica y política que aplasta las dos principales apuestas del Presidente: el caso Adorni borró por completo aquello de la moral como política de Estado y la inflación socava la ilusión del “todo marcha acorde al plan”. Lo que hasta hace dos semanas era silencio interno en torno al crecimiento patrimonial del jefe de Gabinete ahora son críticas en público. Lo hacen los aliados, sin costo. Pero lo dicen en voz baja los propios integrantes del elenco oficialista: puertas adentro comenzó a hacerse fuerte la idea de que tarde o temprano el funcionario estará obligado a dar un paso al costado.
El costo político que asumieron los hermanos Milei al abrazarse al devenir de Adorni se traslada ahora a todo el oficialismo, oficial y blue. En el bloque de La Libertad Avanza crece la incertidumbre respecto de cómo será la sesión en la que deberá exponer el funcionario y más de uno se pregunta qué sentido tiene. “Si fuera por mí, lo suspendo”, refleja una de las principales espadas parlamentarias del Gobierno para dar cuenta de la inconveniencia del desafío. Los aliados del Pro y el radicalismo están en llamas. “Si el kirchnerismo empieza a increparlo lo va a defender su bloque”, se corren cerca de Cristian Ritondo, que esta semana rompió el silencio para decir que eso de deslomarse no va. Ritondo fue al punto más sensible del asunto, el irritante. Y le recomendó que diera explicaciones. Dijo en público lo que en privado sostienen los aliados del gabinete, como Patricia Bullrich. La semana pasada, la senadora se enojó porque en una rueda de prensa sólo le preguntaban por Adorni. “A ver, de nuevo, es un tema que lo está llevando la Justicia, no es un tema de discusión, punto, basta, no quiero explicar nada. ¿Vamos a hablar de Adorni o vamos a hablar de las inversiones y de lo que estamos discutiendo hoy para el país?”, se ofuscó. Lo mismo le pasó una semana antes en Córdoba. Le consultó en la previa a su equipo de qué le iban a preguntar. Le respondieron de Adorni y del PAMI. Y eso pasó. En ninguna de sus dos apariciones lo defendió, que es lo que haría cualquier oficialista. O piden su cabeza o lo defienden. En este affaire, sólo atinan a que una foto resuelva el problema. El álbum de Adorni en lugares no logra frenar el escándalo.
A las críticas de Ritondo se sumó también Guillermo Francos, el ex jefe de Gabinete. “Falló en sus explicaciones”, sostuvo, un poco menos confrontativo. Para ambos, hay un dejo de desprecio por parte de Adorni. “No sé qué dijeron”, transmite el funcionario. Francos, eyectado del Gobierno; Ritondo, corrido de la escena áulica oficial. Ambos por orden de Karina Milei. Las críticas al jefe de Gabinete se expanden también hacia los aliados radicales. El auditor Luis Naidenoff consideró “insostenible” su continuidad en el cargo y estalló la galaxia virtual con la pelea de tuiteros, sumado al furibundo desafío del biógrafo de Milei, Nicolás Marquez.

En los hechos, Adorni ya dejó de ser jefe de Gabinete. Conserva la firma, pero anuló el rol para el que fue designado. No puede ser ni vocero. “Se juega su última bala el 29”, dicen en otros despachos de la Casa Rosada, que ya no ocultan la posibilidad de que deje el cargo. Será una última oportunidad interna. Hacia la opinión pública, la batalla está perdida. Lo sabe Karina y, sobre todo, los consejeros de Karina. El esquema en el que están trabajando es que la secretaria general lo entregue una vez que nadie se lo pida, una resistencia al estilo CFK. La otra, enmascararlo como parte de un relanzamiento general del gabinete, antes del Mundial, en el que Karina se quede con todas las áreas que hoy maneja Santiago Caputo. Entrega a Adorni para quedarse con todo. El último viernes dio una muestra elocuente de que puede jugar fuerte. Reunió en la sede de Avenida de Mayo a la tropa porteña y se sentó en la cabecera junto a Pilar Ramírez, la jefa política del distrito, y Bullrich. El gran ausente fue Adorni. Cerca de la senadora la ven candidata. Cerca de Karina piden esperar. “Puede que Adorni ya no sea el elegido pero eso no significa que ya el dedo beneficie a Patricia”, refuerzan como mensaje en la Casa Rosada. Aparecen otros nombres: Luis Caputo, Pablo Quirno o Federico Sturzenegger, en la prioridad de la secretaria general. Adorni se muestra aún confiado en el respaldo de los hermanos Milei. Dicen que el Presidente irá a la sesión informativa a acompañarlo, tal como prometió en las redes sociales, para lo que será una presentación “puramente institucional”.
La obsesión de Karina
Karina Milei se muestra obsesionada en el control político del Gobierno. Ella va a definir la suerte de Adorni, y quiere conducir también la de Bullrich. Tras el encuentro porteño volvieron juntas a Balcarce 50 para la reunión de la mesa política. Esos encuentros ya pasaron a ser intrascendentes en la calidad y la cantidad de los anuncios en los que derivan. La agenda parlamentaria está empantanada. La próxima sesión debería ser para tratar el proyecto de ley Hojarasca, como lo tituló Sturzenegger, su autor. En el bloque de La Libertad Avanza se agarraron la cabeza cuando lo leyeron. Contiene un artículo, el primero, con todas las leyes a derogar. Imposible poder llegar a acuerdos particulares con un articulado escrito así. Además, quedó trabado en la disputa interna el nuevo código penal. Santiago Caputo promueve su reemplazo completo. Juan Bautista Mahiques, ministro de Justicia, va por retoques menores.
La verdadera mesa política fue el lunes, sin Adorni ni Bullrich. Karina Milei se sentó en la cabecera de la mesa, en el despacho del ministro del Interior; Diego Santilli, a su izquierda, y Eduardo Lule Menem, su mano derecha, completaron la escena oficial. Enfrente se ubicaron los gobernadores aliados Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Alfredo Cornejo (Mendoza). El pedido de Karina fue que adelanten las elecciones. Era algo que iba a ocurrir indefectiblemente: ningún mandatario se arriesgaría a dejar su suerte a merced de la elección presidencial. Con ese escenario, para Karina, mejor conducirlo y que no se corten solos. El interés de la secretaria general es evitar una seguidilla de triunfos peronistas provinciales que generen un clima político adverso en el inicio del año electoral. Está previsto que en los próximos días se reúna con Leandro Zdero (Chaco) y Claudio Poggi (San Luis). Hay un claro giro en la estrategia electoral de la hermana del Presidente, que a diferencia del año pasado, cuando privilegiaba a los puros, ahora apura acuerdos en busca de consolidar el camino de Milei a la reelección. La presencia en la reunión de la dueña de la lapicera importa más que lo que se haya hablado. Ya no hay intermediarios. Los acuerdos se hacen con Karina. La necesidad de ayuda es mutua. Una dispersión del voto libertario y filolibertario podría hacer perder a los gobernadores, muchos ex Juntos por el Cambio, que solapan electorados con el mileísmo. Necesitan acordar. Del otro lado, el Gobierno pasa por su peor momento en imagen y la urgencia política lo convierte en rehén de los mandatarios para conseguir apoyos en el Congreso. De hacer acuerdos, La Libertad Avanza se garantizaría triunfos que en caso de ir en soledad podría poner en riesgo. El peronismo, más allá de la lectura del Gobierno de la última elección, parte de un piso de entre 30 y 40% en las provincias. El escenario convierte así a la Casa Rosada en árbitro de la reelección de los gobernadores, incluso con un panorama económico adverso.
Hay dos gobernadores con los que Karina no hará alianzas. Uno es Jorge Macri, en la Ciudad de Buenos Aires. Esa línea bajó el viernes en la reunión porteña. El ballotage, siempre obligado por exigir más del 50% de los votos, ordenará al antiperonismo detrás de los libertarios. El otro es Martín Llaryora. Karina bendijo la candidatura de Gabriel Bornoroni y promueve un gran frente junto a Luis Juez y Rodrigo de Loredo.
Inflación descarnada
La micro empezó a marcar el pulso político desde fin de año, cuando las encuestas empezaron a mostrar un declive en el apoyo a Milei. La inflación de marzo marcó una suba indisimulable aunque el esfuerzo oficial estuvo en descarnizar el dato para ratificar el rumbo. Sin la carne tenemos razón, se unieron Caputo y el Presidente en la explicación. Milei terminó admitiendo que el dato era malo, y prometió una mejora hacia adelante. Posiblemente lo consiga. Los números de abril muestran una desaceleración. La consultora Equilibra anticipó casi 1 punto de caída y ya habla de un 2,5% para abril. Para el mercado, la inflación no parece ser un problema. El número no generó sobresaltos y en las evaluaciones de las principales consultoras económicas que consumen los empresarios indican que no tuvo efectos adversos para la macro.

Lo que se impone es la micro. Milei ratificó que no cambiará el rumbo, incluso si eso lo lleva a perder las elecciones. La semana pasada, el Gobierno encadenó una serie de conflictos de impactos extendidos. La semana anterior habían sido los colectivos. La última semana se hizo sentir con fuerza el reclamo de los médicos de PAMI, sumado a los prestadores y las farmacias imposibilitadas de cumplir sus compromisos. El sistema está en crisis. Luis Caputo destrabó sólo una parte de los fondos reclamados por Mario Lugones. Hay muchos jubilados, explican los funcionarios del área. Se cortó la cadena de pagos. En las farmacias se empezará a ver el otro conflicto y ya evalúan medidas de fuerza. Se están quedando sin stock. PAMI lleva cuatro pagos atrasados. Saldó esta semana dos de los seis que tenía pendiente desde hace un año. Las farmacias no pueden pagar a los laboratorios y el jubilado se queda sin medicamentos.
Se viene un nuevo capítulo del conflicto universitario. El Gobierno apeló vía per saltum a la Corte Suprema para no cumplir con la ley de financiamiento. El abrazo del oso al máximo tribunal. El salario real de los trabajadores registrados cayó por sexto mes consecutivo en febrero, según los datos del Indec publicados el viernes. Es una pérdida de un 8,9% desde noviembre de 2023. La industria se mantiene a media máquina. La capacidad instalada durante febrero fue 54,6%. No deja de crecer el número de empresas que cierran, a niveles de la pandemia. Según el monitor mensual de Fundar, en enero cerraron 1985 empresas, marcando una reducción de 0,4% con respecto a diciembre. Hace 16 meses consecutivos que este número cae. Con respecto a enero de 2025, se destruyeron 13.158 empresas, una baja de 2,6%. Con la última medición se acumulan 23 caídas interanuales consecutivas. Desde que asumió Milei se perdieron 24.180 empresas, un 4,7% del total. Es la peor caída en los primeros 26 meses de un gobierno. Esta semana fue tendencia el hashtag Cerramos, una propuesta en Instagram que visibilizaba el doloroso momento en que emprendedores y pymes anuncian en redes su fin. La macro le cierra a Milei a costa de la micro.
Fuera de cualquier manual político, el Presidente admitió nuevamente que podría no reelegir. “Si no nos acompañan, no pasa nada, todos podemos volver a trabajar en el sector privado”, largó en medio del discurso en el que ratificó el rumbo. Las encuestas siguen mostrando un fuerte deterioro de la imagen presidencial. El último sondeo de San Andrés puntualizó que la aprobación del Gobierno tocó un piso de 36% frente al 39% de marzo. La desaprobación subió al 61%, consolidando una tendencia negativa. Otra vez la micro. La falta de trabajo se consolidó como el principal problema del país con un 40%, una suba de 4 puntos desde marzo. Encima no hay vocero que marque el paso del relato oficial. Manuel Adorni sufrió la mayor caída en imagen positiva con una baja de 9 puntos y tiene el diferencial más bajo del gabinete (-51%), seguido por Karina Milei (-50%).
En el caso del sondeo de Opina Argentina, que se conoció esta semana, la imagen del jefe de Gabinete se derrumbó 16 puntos, arañando un 72% de imagen negativa en general y llega al 45% de desaprobación entre los votantes libertarios. Fin.
¿Capitaliza el peronismo?
Con este escenario negativo para la Casa Rosada, el peronismo por ahora solo revive. La intención de voto de La Libertad Avanza cayó 8 puntos pero el peronismo no capitaliza esa pérdida. Las dos encuestas coinciden en destacar el crecimiento de dos dirigentes: Axel Kicillof, que ya venía picando en punta en la encuesta de Atlas Intel que mide para Bloomberg, y Myriam Bregman. Para Opina Argentina, ambos tienen una valoración positiva del 44%. Para San Andrés, Kicillof aparece con un 31% de imagen positiva total y Bregman con 29%.
El crecimiento de la izquierda le abre un problema al peronismo, uno más a todos los que tiene. Divide el voto anti Milei en una primera vuelta, la única chance real que tiene ese espacio de volver a ser gobierno. El principal movimiento político de la Argentina sigue siendo el antiperonismo. Las peleas internas con sede en la provincia de Buenos Aires marcan el paso de la oposición. Kicillof, de gira en España, ni se cruzó con la delegación cristinista que viajó a la misma cumbre progresista encabezada por Eduardo Wado de Pedro. Sólo Nicolás Trotta fue a ver su exposición este sábado por la mañana. “Mejor, no vinimos a hacer rosca acá”, aclaran cerca del gobernador, que todo lo que hace está pensado para deskirchnerizarse.
Antes de viajar, Kicillof se reunió con Sergio Massa, el lunes. Fue el día después de que el ex ministro de Economía se mostrara en un asado con intendentes en la quinta de San Vicente. En La Plata la foto cayó pésimo. Creen que está a destiempo y no representa el padecimiento social. Cerca de Axel dicen que Massa lo trata como candidato presidencial, que le dice que no se exponga y que no se preocupe por Cristina Kirchner. Pero en las oficinas de Libertador no pierden la expectativa de que vuelva a ser el tigrense el candidato.
Kicillof cerró la semana con alta exposición tras su paso por España. Sabe que el único viaje que necesita es a Estados Unidos. A su lado lo imaginan para el año que viene. En la ingeniería electoral, el equipo del gobernador trabaja en la hipótesis de adelantar las elecciones provinciales, como todo el resto de los mandatarios. Si es así, entre octubre y noviembre deberán empezar a delinearse los candidatos. Diego Santilli avisa que su acuerdo con Karina es que él será el elegido en territorio bonaerense. Sebastián Pareja igual recorre el distrito. Para el Gobierno, lo electoral también se juega al ritmo de las urgencias cotidianas.
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POLITICA
¿Cuánto pesan los gobernadores en el plan de Milei para 2027?

El tema es simple. Milei necesita votos en el Congreso y los gobernadores necesitan recursos para sus provincias. Y entre esas dos necesidades se está construyendo una parte central de la estrategia electoral de 2027.
La discusión sobre la reelección de Javier Milei suele concentrarse en dos actores: el Presidente y la oposición más dura. De ahí, a su persistente intento de polarización con el kirchnerismo, a veces personificado en la propia Cristina, otras en el ahora candidato lanzado, Axel Kicillof.
Pero volvamos al inicio de esta columna y pensemos entonces en el hecho de que hay un tercero que puede terminar siendo decisivo y del que se habla bastante menos: los gobernadores.
Porque si el objetivo de Milei es llegar a 2027 con la posibilidad de ganar en primera vuelta, necesita para ello -por un lado- a un peronismo dividido y -por el otro- una economía ordenada. En ambos objetivos, los gobernadores constituyen un elemento central. Es por eso que Diego Santilli comenzó una ronda de reuniones con los mandatarios provinciales inmediatamente después de que el Gobierno enviara el Presupuesto al Congreso.
Catamarca, Corrientes, Salta y Tucumán fueron parte de la primera reunión. Los gobernadores llegaron con reclamos por rutas, energía, transferencias y obras, mientras el Gobierno buscó apoyo para el Presupuesto y para su agenda legislativa.

La propia Casa Rosada reconoce que los gobernadores son clave para conseguir los votos en el Congreso. Y existe una razón sencilla: muchas de las bancas que necesita Milei no responden a La Libertad Avanza, sino a estructuras provinciales.
Pero acá aparece el problema: los gobernadores no son un bloque uniforme. Algunos son aliados. Otros son dialoguistas. Otros son opositores. Y varios pueden ser las tres cosas dependiendo de la discusión.
Y, sobre todo, algunos de ellos son simultáneamente socios parlamentarios de Milei y potenciales competidores electorales de La Libertad Avanza. Ahí aparece la verdadera tensión.
Veamos cómo están las cosas…
Salta: Sáenz necesita a Milei y Milei necesita a Sáenz
Gustavo Sáenz es probablemente uno de los ejemplos más claros. El gobernador salteño mantiene una relación fluida con la Casa Rosada y sus legisladores pueden resultar importantes para el oficialismo nacional.
Pero Salta tiene un problema adicional: La Libertad Avanza tiene una candidata propia con posibilidades de competir por la gobernación: Emilia Orozco.
Orozco es senadora nacional y una de las figuras libertarias con mayor instalación en la provincia. Desde el Gobierno reconocen que su eventual candidatura debe ser analizada en función de la relación con Sáenz. Incluso hubo pedidos del gobernador para que la Casa Rosada moderara los enfrentamientos con ella.

Es decir: Milei puede negociar con Sáenz, pero cada concesión política a Sáenz puede tener un costo para el armado libertario en Salta. Y el dilema no es menor. Porque el Presidente necesita los votos de los legisladores salteños hoy. Pero también quiere que La Libertad Avanza crezca en Salta mañana.
En agosto esa tensión quedó expuesta cuando una disputa entre Sáenz y Orozco llegó a poner en riesgo votos que el oficialismo necesitaba para iniciativas de Inocencia Fiscal y reforma del Banco Central.
El gobernador es un aliado parlamentario. La candidata libertaria es una competidora provincial. Ese es el tipo de negociación que Milei tendrá que resolver en varios distritos.
Tucumán: Jaldo, el aliado que tiene enfrente a Catalán
Aquí el dilema es aún más explícito. Osvaldo Jaldo construyó desde 2023 una relación de colaboración con Milei y aportó votos importantes para el Gobierno nacional. En septiembre volvió a sentarse con Santilli para discutir el Presupuesto 2027.
Jaldo fue muy claro: Milei necesita tener Presupuesto, pero ese Presupuesto debe tener “carácter federal”. Y puso sobre la mesa rutas, energía y compensaciones para el Norte.
El problema aparece cuando se mira la elección provincial. La Libertad Avanza ya tiene candidato: Lisandro Catalán. No es una posibilidad. Ya fue lanzado oficialmente como candidato a gobernador por el espacio libertario. Entonces aparece una situación casi paradójica: Milei necesita a Jaldo en el Congreso mientras su propio partido trabaja para derrotarlo en Tucumán.
Incluso el Gobierno aceptó que Tucumán desdoblara sus elecciones provinciales, una decisión que inicialmente podía generar tensión con la estrategia nacional.
La pregunta es inevitable: ¿Hasta dónde puede llegar un acuerdo nacional entre Milei y Jaldo sin perjudicar a Catalán? Y la respuesta puede determinar mucho más que una votación en el Congreso.
Catamarca: cuando negociar no tiene costo electoral inmediato
Catamarca presenta un escenario diferente. Raúl Jalil es peronista, pero mantiene uno de los vínculos más pragmáticos con la Casa Rosada. Apoya buena parte del rumbo económico, defiende la llegada de inversiones mineras y se mostró favorable a eliminar las PASO, aunque reclamó un acuerdo amplio entre gobernadores.
Y hay un dato nuevo que modifica el escenario: Jalil decidió no buscar un tercer mandato y anunció que respaldará a Gustavo Saadi.
Para Milei, Catamarca es entonces un caso relativamente cómodo. No necesita enfrentar electoralmente a Jalil. Puede negociar con él, buscar sus votos parlamentarios y, al mismo tiempo, intentar construir su propia estructura libertaria sin que esa construcción implique necesariamente una guerra abierta contra el gobernador.
Es probablemente el mejor ejemplo de que no todas las provincias plantean el mismo dilema.
Córdoba: el acuerdo que puede tener mayor costo
Córdoba es diferente. Martín Llaryora mantiene una relación institucional con Milei, pero también forma parte de una construcción política propia. Al mismo tiempo, Córdoba es demasiado importante para la elección nacional como para que La Libertad Avanza simplemente entregue el territorio. Por eso el Gobierno tiene allí un candidato propio: Gabriel Bornoroni, presidente del bloque libertario en Diputados y uno de los dirigentes más cercanos a Karina Milei.

La tensión está a la vista. Milei necesita dialogar con Llaryora. Pero no quiere resignar el armado libertario en Córdoba. Y la provincia tiene además un peso parlamentario significativo: entre los legisladores nacionales cordobeses aparecen referentes tanto de La Libertad Avanza como de Provincias Unidas. La propia actividad parlamentaria de Bornoroni muestra la existencia de una bancada libertaria cordobesa con varios diputados.
Por eso Córdoba puede terminar siendo el ejemplo más claro de la pregunta que atraviesa toda esta columna: ¿Cuánto está dispuesto Milei a negociar con un gobernador para conseguir votos en el Congreso si ese mismo gobernador puede convertirse en un competidor electoral?
Santa Fe: Pullaro y el pacto de no agresión
Santa Fe muestra otra variante. Maximiliano Pullaro tampoco es libertario. Forma parte de una construcción federal y mantiene identidad propia. Pero el vínculo con la Casa Rosada mejoró sustancialmente.
En julio, Pullaro firmó con Nación el traspaso de la administración de la Ruta Nacional A012 a la provincia, que asumió con recursos propios una inversión estimada en 5.000 millones de pesos. El acto tuvo una fotografía políticamente significativa: Pullaro junto a Karina Milei, Diego Santilli y Luis Caputo, además de legisladores libertarios.
Y allí estaba también Romina Diez, la principal armadora de La Libertad Avanza en Santa Fe. El Gobierno comenzó incluso a evaluar un pacto de no agresión con Pullaro. Otra vez aparece la contradicción: Pullaro puede ser un socio institucional de Milei sin convertirse en un socio electoral. Y Milei puede necesitar sus votos parlamentarios sin querer entregarle el territorio santafesino.
Entre Ríos, Mendoza, Chaco, Neuquén y el resto
La lógica se repite, con matices, en buena parte del país. Rogelio Frigerio es uno de los gobernadores más cercanos al Gobierno nacional y mantiene una relación de cooperación que ya produjo acuerdos legislativos y políticos. En Entre Ríos, incluso legisladores peronistas terminaron acompañando una reforma previsional impulsada por el gobernador.
Leandro Zdero, en Chaco, Alfredo Cornejo, en Mendoza, y otros mandatarios radicales o provinciales aparecen también dentro del universo con el que la Casa Rosada busca acuerdos.

Y en la Patagonia la discusión incorpora una variable adicional: energía, minería, rutas y Vaca Muerta. Para Neuquén, Río Negro y Chubut, el Gobierno nacional es un socio indispensable para desarrollar inversiones de enorme escala.
Por eso la negociación no es puramente ideológica. Es económica, institucional y electoral al mismo tiempo.
El problema para Milei
Acá creo que aparece el verdadero interrogante. Milei necesita que los gobernadores lo ayuden a aprobar las leyes que necesita. Necesita sus diputados. Necesita sus senadores.
Necesita que las provincias no se conviertan en un bloque opositor. Necesita acuerdos territoriales. Y necesita, en algunos distritos, que los gobernadores acepten competir junto a La Libertad Avanza o, al menos, no enfrentarse entre sí.
Pero cada acuerdo tiene un costo potencial para el propio armado libertario. Si Milei acuerda con Sáenz, ¿qué hace con Orozco? Si acuerda con Jaldo, ¿qué hace con Catalán? Si acuerda con Llaryora, ¿qué hace con Bornoroni? Si acuerda con Pullaro, ¿qué hace con Romina Diez? Esa es la paradoja.
Milei necesita a los gobernadores para construir su poder nacional, pero necesita también construir La Libertad Avanza en las provincias para garantizar su poder nacional. Y ambas cosas no siempre son compatibles. Por eso la negociación con los gobernadores no es un capítulo secundario de la estrategia electoral de 2027. Es una parte central de ella.
La Casa Rosada ya parece haber entendido algo: no todos los gobernadores tienen que ser libertarios. De hecho, el Gobierno estableció distintos modelos posibles de acuerdo: alianzas, listas compartidas, listas separadas o acuerdos de no agresión. Y Karina Milei planteó que las negociaciones electorales estuvieran vinculadas al acompañamiento legislativo de los gobernadores aliados.
Eso cambia la pregunta. Ya no se trata solamente de saber cuántos gobernadores apoyan a Milei. Hay que saber cuántos votos legislativos puede conseguir Milei gracias a cada gobernador y cuánto territorio libertario está dispuesto a resignar para conseguirlos.
Porque ahí está la verdadera negociación. Los gobernadores tienen algo que Milei necesita: territorio, legisladores y capacidad de negociación. Milei tiene algo que muchos gobernadores necesitan: recursos nacionales, inversiones, obras, estabilidad macroeconómica y, sobre todo, la expectativa de continuidad del poder nacional.
Por eso la relación no es de subordinación. Es de intercambio. Y quizás esa sea la clave para entender la estrategia electoral del Presidente. Milei no necesita que todos los gobernadores sean libertarios. Necesita que suficientes gobernadores quieran que Milei siga siendo Presidente. Y del otro lado ocurre algo parecido. Muchos gobernadores no necesitan convertirse en mileístas. Necesitan que Milei les permita gobernar. Por eso, mientras el Presidente intenta eliminar las PASO para evitar que el peronismo encuentre un mecanismo de ordenamiento interno, simultáneamente tiene que hacer algo bastante más complejo: ordenar su propio mapa territorial.
Y para eso necesita sentarse con los gobernadores. Incluso con aquellos a los que, dentro de un año, podría estar enfrentando en las urnas.
El problema de Milei no es conseguir gobernadores libertarios. Es conseguir gobernadores que le den los votos hoy sin quitarle los votos mañana.
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POLITICA
Los datos negativos de la economía generan inquietud y debate en el Gobierno sobre la necesidad de adoptar medidas

La pobreza trepó a 32,3%. El desempleo no bajó en el segundo trimestre del año: se ubicó en 7,9%, contra 7,6% el mismo período de 2025. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de julio cayó 2,9% y comercio (-5,1%), industria (-4,6%) y construcción (-3,3%) estuvieron por debajo del promedio. Las ventas en supermercados en julio fueron para atrás 2,1% en relación con igual mes del año anterior. El viernes, el riesgo país cerró en 609 puntos y el dólar alcanzó un valor nominal anual máximo: $1545.
El Gobierno sigue aferrado al principal activo del programa, la inflación, que en agosto marcó 1,7%, la menor cifra en más de un año. Javier Milei dijo que con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central el problema va a su fin. En la Casa Rosada se agarran también al derrame que pueda venir de la minería y la pesca.
Asimismo, celebran los guiños de la alianza con EE.UU, que les permitió anunciar el “Corredor Andes-Atlántico” como un respiro entre tanto dato en rojo.
La concatenación de esos indicadores reavivaron en lo más íntimo del poder un debate ya existente sobre cómo afrontar el año electoral con un Milei competitivo, pero sin un plan platita y con dudas sobre cuán fuerte será el repunte. La duda es el cómo.
La discusión genera fricciones hacia adentro de la mesa política. Algunos funcionarios de alto rango afirman que el Gobierno piensa medidas que le den un espaldarazo a la gente, aunque admiten que todavía no hay nada concreto para anunciar. Otros le bajan el precio a eso. En el Gobierno se presentan tantas internas como escenarios posibles. El Presidente sigue inflexible, convencido de que el plan económico está funcionando.
Hay voces de alto nivel que aseguran que la mesa política está “más permeable” a “abrir el grifo” para dar señales a la sociedad. La idea es hacerlo sin emitir, a través del movimiento de otras variables, al estilo de los créditos potenciados por el FGS ya anunciados por Luis Caputo.
“Para 2027 tenemos que tomar medidas. El problema es el timing. No podés hacer nada antes de tiempo que afecte el equilibrio fiscal o que repercuta en la inflación. Cerca de la elección deberían tomarse las decisiones de mayor impacto, pero es sensible, porque no pueden afectar las cuentas públicas. El interior viene repuntando, pero los centros urbanos, que tienen más electores, son los más complicados”, admite a un funcionario de alto rango, que entiende que algo hay que hacer.
De ese riñón, una fuente de la Rosada explica que el mayor sacudón no llega por los datos del Indec, sino por los comentarios que los propios funcionarios reciben de “gente cercana”, como empresarios pymes.
La falta de posicionamiento común es tal, que dentro del esquema más cerrado del poder oficialista existen diferentes versiones sobre el ministro de Economía. Hay funcionarios que refieren que a Caputo en el último tiempo se lo vio atento “al impacto social” del plan, pese a que ante Milei se muestre infranqueable. Otros funcionarios, por el contrario, perciben que Milei y Caputo conservan idéntica sintonía. “Están en otra; no acusan recibo”, se quejan esos sectores.
En el karinismo aparecen los más esperanzados. “La resaca de la suba de tasas de octubre pre elección y el Mundial bajaron el nivel de actividad; pero en agosto-septiembre se va a recuperar”, alegan fuentes de esa vertiente y afirman que la pobreza volverá al camino descendente. “Arrancamos en 57% y estamos en 32%”, exponen.
Fuentes consultadas refieren que a Bullrich se la ve más insistente sobre acelerar medidas y que Menem es el más elogioso del esquema Milei.
Quienes dialogan con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, dicen que está atento al devenir de las variables pero confiado. “Habla mucho con el Presidente y con Toto. Tiene una mirada optimista. Cree que para el año que viene el salario, un factor clave en la elección, va a estar por arriba de la inflación; que así va a incrementar el poder adquisitivo y se va a sentir la mejora, probablemente empujada desde el interior hacia los grandes centros urbanos”, refieren fuentes al tanto. De todos modos es un jugador de varias batallas que sabe leer las señales del cuadro social.
En sectores empresariales que bancan a Milei el devenir del programa es un tema complejo. Una amplia mayoría celebra la disciplina fiscal del Presidente y elige creer. Pero los más mileístas rezongan de que hay empresarios que alientan un “empujoncito” para garantizar la reelección y que no vuelva el kirchnerismo. “Hay algunos empresarios que celebramos la determinación de Milei y la consistencia del programa. Pero hay otros que creen que es más importante ganar el año que viene”, expone una voz importante de ese mundo a .
En el círculo rojo ciertos actores se entusiasman con una política monetaria menos restrictiva. Milei ya dijo que el dólar está bien en este nivel. Otros barajan la idea de graduar más la quita de subsidios para 2027, pero por ahora está en el plano de la imaginación. En la Casa Rosada siguen enfáticos en que el espaldarazo solo llegará a través del crédito y las inversiones. Por eso, observan con detalle la suba del riesgo país.
“Lo que más complica es el riesgo país, porque en un gobierno que no hace plan platita es vital el financiamiento externo. Si llegás al período alto de campaña con señales hacia el mundo de que la Argentina es un país confiable, tenés más chances; sino, no. Plata en la calle no van a poner porque cualquier cosa que dispare la inflación y arremeta contra el déficit cero es un problema. La idea es: riesgo país bajo, inversiones y acceso al crédito más barato”, desglosa un colaborador de la Rosada.
El operativo Milei 2027 está activado. Los equipos políticos saben que el discurso de la motosierra y el ajuste de 2023 no alcanzará. Tampoco habrá obra pública para mostrar. Será lo económico. Ante las cifras de alarma de estos días, se reflotó el fantasma de lo que llaman “el riesgo kuka”. Milei retomó el mote “soviético” para Axel Kicillof, a quien sube a la palestra. Es el opositor preferido del Gobierno.
El Milei 2027, aseguran, también tendrá que vender esperanza “en la etapa dos”. En esa línea, el Presidente -que según encuestas del Gobierno oscila en torno a los 30 puntos- prometió el viernes: “Si somos reelectos, 2028 va a ser el mejor año de la Argentina”.
Su espíritu reeleccionista anticipado generó dudas sobre por qué la Casa Rosada alentó desde tan temprano el clima electoral, que en la Argentina históricamente pegó en la economía. Karina Milei, que no habló en casi tres años de gestión, esta semana conversó con los medios tres veces. “Vamos por buen camino, sigan esperanzados”, sentenció, en línea con su hermano.
En los pasillos de Balcarce 50 hay versiones de que la arenga de reelección venga para refrendar que el candidato es Milei. Los desconfiados perciben que se trata de instalar “la idea de continuidad con otro personaje” y que por eso el esquema oficialista ya lo subió al ring. “Con un círculo rojo que busca candidato, con Bullrich que amaga, y con Macri y Lacunza que también, es como si no estuviera tan claro que el Presidente es el candidato de la centroderecha, que va por la reelección. Como si hubiera que reforzar que es él”, deslizan.
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POLITICA
Tras su viaje a Nueva York, Kicillof busca volumen con China y el Papa ante la apatía de un sector del PJ

Axel Kicillof está decidido a seguir construyendo un proyecto presidencial que no anunciará hasta llegado el momento, pero cuyos movimientos son cada vez más parecidos a los de un candidato. Desde hace un tiempo se mueve como tal y sus armadores intentan darle estructura federal. También apura un perfil de corte internacional para mostrarse frente a los diferentes estamentos de poder como la contracara del presidente argentino Javier Milei. “Les traigo malas noticias”, dijo en el desayuno con el alcalde Zohran Mamdani y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Remató: “En Argentina estamos viviendo una catástrofe”.
Eso fue parte de la agenda que desplegó en Nueva York la semana pasada y que buscará replicar en China en los primeros días de noviembre. Kicillof intentará estar en la feria de la Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE) en Shanghái. Antes, según supo Infobae, su ministro de Gobierno, Carlos Bianco, tendrá una reunión con el embajador del gigante asiático para delinear la agenda. Hay un tema no menor: la fecha coincide con la visita del Papa León XIV a Argentina. El sumo pontífice recorrerá el Cottolengo Don Orione, en Claypole (Almirante Brown), y oficiará una misa multitudinaria en la plaza frente a la Basílica de Nuestra Señora de Luján. Kicillof debería estar presente. La actividad en China es del 5 al 10 de noviembre. El Papa estará en Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre. El gobernador quiere estar en China. Tiene que hacer un viaje XXL.

En una semana, el mandatario bonaerense va por una foto con el Jefe de Estado del Vaticano y con referentes comerciales de China en medio de la guerra comercial desatada con Estados Unidos, que también tiene su réplica en Argentina. Es un factor más que atendible a cualquier agenda presidencial. Antes de que el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, advirtiera sobre el acuerdo de la Cooperativa Eléctrica de Neuquén (CALF) con Huawei, Buenos Aires ya había cerrado con la misma empresa la provisión de baterías para garantizar el transporte de energía en los nodos Mar del Tuyú, Carmen de Areco, Arrecifes y Capitán Sarmiento. El tema, según reconstruyó este medio, fue parte de las conversaciones del mandatario en la Gran Manzana. La respuesta fue que Huawei es quien mejor oferta en las licitaciones. Mismo argumento que empleó la cooperativa de Neuquén cuando escaló el conflicto.
El plan, dicho en diferentes oportunidades por Kicillof y los suyos, es el multilateralismo. Lo dijo el sábado pasado cuando cerró el acto del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). “No necesitamos un plan austríaco, norteamericano o israelí; necesitamos una estrategia argentina, federal y contemporánea. A otros les podrá fascinar la Doctrina Donroe de Donald Trump. Nosotros seguimos nuestra propia doctrina, la que viene del general Perón: “Argentina para los argentinos”. Un posicionamiento que no pudo, no logró, o no quiso repetir cuando —entre reunión y reunión— fue abordado en Nueva York por la periodista argentina Silvina Sterin Pensel, quien le pidió un posicionamiento sobre el conflicto en la franja de Gaza y le endilgó una condición de tibieza al respecto. Un imprevisto.
Kicillof pasó por el corazón financiero de Occidente con el objetivo de despejar fantasmas. En distintos momentos de su carrera como funcionario público alcanzó acuerdos con acreedores internacionales. Se sienta en la mesa con representantes de firmas internacionales con capacidad de inversión en el país y busca mercados. Quienes lo frecuentan en esas reuniones con empresarios cuentan que suele decir —medio en serio, medio en broma—: “No vamos a expropiar nada”.
A la par de que afina su perfil internacionalista, en Argentina sigue con su construcción federal. Una edificación que tampoco está exenta de complejidades y que transita en paralelo con la discusión interna del peronismo. En el acto en Avellaneda le dedicó varios pasajes. Dijo no querer una construcción “a control remoto”, ni surgida de entre cuatro paredes “en una rosca”. Fueron señales a distintos y conocidos destinatarios: el kirchnerismo y el Frente Renovador de Sergio Massa, que está empezando a moverse por fuera de “las cuatro paredes”. El sostenimiento de las PASO será a lo que se aferre para evitar una negociación cuya victoria puede ser pírrica cuando llegue el momento de definir la estrategia electoral para enfrentar a Javier Milei en la Nación y a —hasta el momento— Diego Santilli en el territorio bonaerense.
En la dirigencia se empieza a repetir una hipótesis que va desde una lectura analítica hasta la presión de los intereses sectoriales: quien sea candidato a presidente deberá tener asegurada la reelección indefinida de los intendentes en la provincia de Buenos Aires. Los distritos que se miran, sin posibilidad de reelección, son La Matanza, Moreno, Merlo, Malvinas Argentinas, Quilmes, Tigre, Esteban Echeverría, entre otros. El peso de esas intendencias en una elección que hasta el momento se perfila para que sea unificada —más aún si el candidato es Kicillof— es gravitante para la discusión provincial y nacional.

Hoy, pese a que manifieste su acuerdo con las reelecciones indefinidas, Kicillof no logra empujar el tema en la Legislatura. Tanto en el Senado como en Diputados aseveran que nadie hará nada hasta tanto el gobernador no se siente con Máximo o Cristina Kirchner y con Sergio Massa. Una vez que haya un entendimiento en ese tridente de cúpula, se saldrá a la caza de voluntades para dejar sin efecto esa normativa que algunos consideran proscriptiva.
“Proscripta está Cristina”, repiten en el kirchnerismo desde donde alientan una candidatura de la expresidenta. Una trama que hoy sigue siendo compleja para el camino de Kicillof. “Queremos que Cristina sea candidata”, dijo Máximo Kirchner en una reciente entrevista con Víctor Hugo Morales. Y así como Kicillof dejó señales varias en su discurso en Avellaneda, el diputado nacional y líder de La Cámpora aseveró: “Imaginen si no hubiera dentro del propio peronismo un boicot a la figura de Cristina y hubiera una decisión de que pudiera participar en las elecciones. Iríamos a una fusta democrática de alto calibre para que los argentinos puedan decidir libremente”.

La semana pasada un fallo del Juzgado Contencioso Administrativo N°1 de Bahía Blanca dio lugar a una medida cautelar impulsada por la Defensoría del Pueblo para que las empresas distribuidoras EDELAP, EDES, EDEA y EDEN se abstengan de aplicar incrementos si antes no existen audiencias públicas para discutir las nuevas tarifas. El aumento había sido autorizado por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires, que comanda Gabriel Katopodis. En el Ejecutivo, vinculan la jugada de la Defensoría con el kirchnerismo. La respuesta tácita llegó el viernes con la decisión de los diputados del MDF que decidieron abstenerse en un plenario de comisiones en la votación de un proyecto cuyo autor es el presidente del bloque, Facundo Tignanelli. La iniciativa, como contó Infobae, impulsa un registro para crear el Régimen Provincial de Prevención y tratamiento del sobreendeudamiento de consumidores. El expediente busca crear un régimen para prevenir y tratar el sobreendeudamiento de consumidores, con una negociación obligatoria y gratuita ante la Defensoría del Pueblo antes de iniciar reclamos judiciales.
En el plenario, la diputada de Fuerza Patria, Ana Luz Balor, que forma parte del MDF, expuso que estaban de acuerdo con el registro y el espíritu del proyecto, pero que “sería mejor” que las autoridades de aplicación fueran las dependencias municipales y no así la Defensoría, ya que estaba fuera de sus competencias establecidas por la Constitución y el proyecto podía luego ser judicializado y declarado inconstitucional. En el kirchnerismo dejan trascender que detrás de los argumentos técnicos están los políticos. Tiempo atrás, Kicillof había bajado la línea de “no responder acusaciones”, ante las críticas del kirchnerismo en diversos temas. Las respuestas aparecieron de manera implícita.
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