POLITICA
La Justicia rechazó el intento de Chiqui Tapia de cerrar una causa por evasión

El titular de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, recibió un nuevo revés judicial. El juez en lo penal económico Diego Amarante rechazó su pretensión de cerrar la causa donde está acusado de apropiarse de los aportes de empleados, a cambio de una “reparación integral” económica.
La estrategia de la defensa consistía en lograr el sobreseimiento definitivo en la causa que investiga la presunta apropiación indebida de tributos y recursos de la seguridad social. El argumento de los representantes de Tapia era que la AFA ya había cancelado en su totalidad las deudas reclamadas por la ARCA y sus intereses.
Sin embargo, Amarante desbarató los argumentos del dirigente deportivo. El juez dejó en claro que el pago extemporáneo no puede funcionar como un salvoconducto para evitar las acusaciones por evasión y apropiación de aportes.
Amarante respondió que el Régimen Penal Tributario tiene su propio mecanismo específico de extinción penal (artículo 16), el cual fue diseñado con un “alcance limitado y excepcional”.
El juez explicó que se excluyó deliberadamente de este beneficio a los delitos de apropiación indebida de aportes cometidos por “agentes de retención o percepción”, como en este caso.
Permitir que utilicen la regla general del Código Penal para sortear la prohibición específica de la ley tributaria implicaría “desnaturalizar el régimen especial diseñado por el legislador y vaciar de contenido la opción normativa adoptada”, dijo el magistrado.
Al retener indebidamente los impuestos y aportes de la seguridad social se erosiona la capacidad del Estado para financiar sus objetivos básicos, por lo que “la reparación dineraria no resulta idónea para recomponer el interés lesionado”.
Amarante advirtió sobre las consecuencias prácticas que tendría habilitar este “perdón” judicial. Dijo que, de admitirse, se permitiría que cualquier agente de retención de aportes se quede con el dinero, lo invierta, y si es descubierto o denunciado, utilice el rédito obtenido para pagar el capital y los intereses, de modo que la causa penal desaparezca.
Esta conducta, dijo, “sacaría de eficacia la persecución de estas conductas y debilitaría la tutela del bien jurídico comprometido”.
El juez Amarante señaló que la Ley de Inocencia Fiscal, promovida por el gobierno de Javier Milei, lejos de dar luz verde a las extinciones por pago en estos delitos, introdujo un artículo explícito estableciendo que la reparación prevista en el Código Penal “no resultará de aplicación” para el régimen tributario.
Con esta decisión, Amarante rechazó cerrar el caso donde Tapia y Pablo Toviggino están procesados a la espera del fallo de la Cámara en lo Penal Económico, que debe decidir si confirma o no esas resoluciones.
Mientras, a 50 días del mundial, ambos tienen prohibido salir del país sin autorización judicial.
Diego Amarante,Hernán Cappiello,Conforme a
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Malvinas y la apuesta por Donald Trump

La agencia Reuters publicó una noticia sobre un correo electrónico interno filtrado del Pentágono en el que un funcionario estadounidense habría propuesto revisar el respaldo diplomático de Washington a las “posesiones imperiales europeas”, incluyendo las Islas Malvinas. La medida sería parte de las represalias contra los aliados de la OTAN que no apoyaron las operaciones militares de Estados Unidos en Irán. La noticia fue recogida de inmediato por diversos medios y recorrió el mundo.
En el caso del gobierno argentino, es muy probable que esto se celebre como una victoria propia. Es que en el ecosistema de comunicación mileísta -redes sociales, streamings, analistas de internacional y de defensa afines al gobierno- viene circulando desde hace tiempo la hipótesis de que la subordinación incondicional de Argentina a Donald Trump está abriendo una ventana histórica para que Estados Unidos interceda activamente en favor del reclamo argentino. Los escenarios van desde presiones para negociar hasta fórmulas de soberanía compartida o una base militar estadounidense en las Islas.
Esa hipótesis es, a su vez, alimentada por otros factores convergentes. Uno de ellos son las fricciones entre la administración Trump y el Reino Unido. Trump ha cuestionado públicamente el liderazgo del primer ministro Keir Starmer y viene presionando a Londres para que incremente su gasto en defensa. Starmer, por su parte, ha intentado sostener el vínculo transatlántico sin alinearse plenamente con las posiciones estadounidenses en Ucrania, Groenlandia y Medio Oriente. Algunos analistas han interpretado este clima de tensión como una señal de que la “relación especial” tiene los días contados.
A ello se suma un componente ideológico. Figuras prominentes del movimiento MAGA -con el vicepresidente JD Vance como emblema- comparten con sectores del mileísmo la teoría conspirativa del “Gran Reemplazo”, según la cual Europa occidental estaría siendo islamizada por efecto de la inmigración masiva y abandonando los valores de la civilización occidental. Esta mirada encuentra eco en la propia Estrategia de Seguridad Nacional de 2025, que advierte sobre un “riesgo civilizacional”. Desde esta perspectiva, si el Reino Unido forma parte de ese proceso de declive, no habría razones para que Estados Unidos preserve su alianza estratégica.
Ahora bien, cuando se la examina con detenimiento, la hipótesis del gobierno argentino parece pasar por alto una serie de fundamentos tanto históricos como coyunturales.
En primer lugar, la alianza angloestadounidense es el vínculo estratégico más duradero de Washington. Durante más de dos siglos se ha conformado una sólida arquitectura consolidada de cooperación en inteligencia, defensa y tecnología. Incluso en el actual contexto de tensión con Irán, Estados Unidos ha utilizado bases británicas para sus operaciones y ambos países acaban de firmar una alianza histórica en inteligencia artificial y tecnología militar por más de 2000 millones de dólares. A ello se suma la creación en 2021 de AUKUS, la alianza tripartita con Australia para el Indo-Pacífico, que confirma que el eje de la relación se desplaza hacia lo tecnológico-militar. Lejos de debilitarse, este entramado refuerza su solidez y lo vuelve menos dependiente de los ciclos políticos.
En segundo lugar, el Reino Unido tiene el tiempo a su favor. Trump puede ser disruptivo, pero es transitorio. Si Londres opta por resistir cualquier presión, su estrategia más simple es esperar a que llegue el recambio en la Casa Blanca. A ello se suma un dato clave: no existe en el sistema político británico disposición alguna a discutir la soberanía de las islas. Frente a episodios como la filtración del Pentágono, la respuesta del arco político británico ha sido unívoca, señalando que la soberanía no está en discusión. Mientras tanto, el Reino Unido incrementa año a año su presencia militar en el Atlántico Sur. La combinación de firmeza política, horizonte temporal favorable y fortalecimiento militar reduce al mínimo la supuesta “ventana de oportunidad” que imagina el gobierno argentino.
En tercer lugar, Londres tiene una carta para jugar que Buenos Aires no podría igualar. Aun en el escenario más favorable para la Argentina (esto es, que Trump decidiera presionar al Reino Unido) la respuesta británica difícilmente sería ceder, sino contraofertar. Desde una mayor presencia militar estadounidense en las islas hasta fórmulas de cooperación o administración conjunta, Londres está en condiciones de ofrecer a Washington beneficios estratégicos más atractivos. A ello se suma una asimetría estructural: la capacidad naval y de proyección del Reino Unido en el Atlántico Sur es muy superior a la argentina. En ese marco, las Malvinas resultan un activo más valioso para Estados Unidos bajo control británico, lo que vuelve aún menos plausible cualquier transferencia de soberanía.
En cuarto lugar, Trump está generando un reacercamiento entre Europa y el Reino Unido. El Brexit había abierto un margen al romper el respaldo automático de la Unión Europea a Londres, como se evidenció en la cumbre UE-CELAC de 2023 en Bruselas, que utilizó la denominación “Islas Malvinas/Falkland Islands”. Sin embargo, desde el retorno de Trump a la Casa Blanca se acelera un proceso de recomposición entre el Reino Unido y Europa, impulsado en buena medida por la propia incertidumbre transatlántica. A medida que Londres y Bruselas reanudan su cooperación, el apoyo europeo al reclamo argentino tiende a diluirse, cerrando una de las pocas ventanas favorables que se habían abierto en los últimos años.
En quinto lugar, el Reino Unido avanza en el vecindario estratégico de la Argentina. Mientras el gobierno de Milei muestra un marcado desinterés por la integración regional, Londres profundiza silenciosamente sus vínculos militares en el Cono Sur. Brasil y el Reino Unido firmaron una alianza estratégica 2026-2030 que incluye cooperación militar y el respaldo británico a la aspiración brasileña de un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. También se viene acrecentando la cooperación en defensa con Uruguay y Chile. Esta falencia no es menor: una Argentina que se desentiende de sus vecinos mientras el Reino Unido debilita su posición en el espacio geopolítico donde más se juega la cuestión Malvinas.
En sexto lugar, el contexto interno en Estados Unidos también complica la apuesta. Incluso si se asumiera que Trump tuviera la voluntad de presionar al Reino Unido en favor de la Argentina, las divergencias al interior de su gobierno lo harían más difícil. La guerra contra Irán ha generado tensiones tanto en las Fuerzas Armadas como dentro del movimiento MAGA, evidenciando un malestar creciente frente a compromisos externos que no se perciben como prioritarios. Este cuadro no implica que Trump abandone su propensión disruptiva, pero sí márgenes más acotados para emprender aventuras geopolíticas de alto costo político y estratégico.
Por último, el Gobierno está deteriorando sus vínculos con los aliados más consistentes del reclamo argentino. China y Rusia se han manifestado históricamente favorables a la posición argentina en foros internacionales. El enfriamiento de esas relaciones, en el marco del alineamiento incondicional con Washington, puede debilitar apoyos que llevó décadas construir, a cambio de la benevolencia de un actor que, como demuestra la historia, ha optado sistemáticamente por el Reino Unido cada vez que debió elegir.
Cuando, en 1982, el general y presidente de facto Leopoldo Galtieri ordenó ocupar las Malvinas, lo hizo convencido de que Washington permanecería neutral o que, en todo caso, propiciaría una negociación con el Reino Unido. El error de cálculo fue monumental. Una década más tarde, Carlos Menem también creyó que las “relaciones carnales” con Washington y una política de seducción hacia los isleños redundarían en un apoyo estadounidense y en una mayor receptividad del Reino Unido. Tampoco ocurrió. Cuatro décadas después del primero y tres después del segundo, el gobierno de Javier Milei parece dispuesto a repetir una versión actualizada de la misma apuesta fallida, basada más en deseos que sobreestiman lo coyuntural y subestiman lo estructural.
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Kicillof debutó como presidente del PJ bonaerense con críticas a Milei y un pronunciamiento por CFK y De Vido

Axel Kicillof inauguró su presidencia al frente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires en un acto que sugiere un paso más en su construcción política en vistas a la elección del año que viene. Para eso, el gobernador se rodeó de tres dirigentes que llevarán el pulso del partido, tras la conducción del diputado nacional y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner: se trata del intendente de La Plata, Julio Alak, la vicegobernadora Verónica Magario y el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, quienes tuvieron despliegue propio en la tarde de este viernes en la sede central del PJ, situada en la capital provincial. “Va a ser un partido de puertas abiertas. Eso lo digo porque literalmente va a estar la posibilidad de participar de actividades acá en el partido, tanto los afiliados como el público en general y también autoridades del partido de los ciento treinta y cinco distritos”, adelantó.
Este viernes se proclamaron a las nuevas autoridades: Verónica Magario como vicepresidenta 1º y a Federico Otermín como vicepresidente 2º, en tanto que Mariano Cascallares estará al frente de la Secretaría General, Julio Alak de la Secretaría de Formación Política y Mariel Fernández de la Secretaría de las Mujeres y Género. Asimismo, se ratificó a Ariel Sujarchuk como secretario de Finanzas y Tesorería, y a Noelia Castaño como subtesorera del partido.
La reunión de este viernes llegó tras el ida y vuelta de la diputada provincial e intendenta en uso de licencia de Quilmes, Mayra Mendoza con el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco. Como se conoció a través de la filtración de un chat que integran intendentes del peronismo, Kicillof y algunos funcionarios, Mendoza le deseó un pronta recuperación a Bianco y le recordó que el cuadro de apendicitis que padeció fue el mismo que tuvo la expresidenta Cristina Kirchner, pero que él lo atravesó en Barcelona y CFK presa. Además enfatizó que el gobernador bonaerense no le mandó ningún mensaje a la líder del Partido Justicialista a nivel nacional tras aquella situación y que hubiera sido -en mayúsculas- HUMANO. Este viernes, Bianco contestó: “No quiero referirme mucho porque me pareció bastante penoso y patético todo el evento, toda la situación. Y mucho más que después se haya filtrado a la prensa”.

Mayra Mendoza es consejera por la Tercera sección electoral. Este viernes participó de la reunión en la que hizo un pedido de moción por la libertad de Cristina Kirchner. Fueron Fernanda Raverta, consejera por la Quinta sección, y Ariel Archanco, consejero por la Octava sección, quienes pidieron que el partido se pronuncie en pos de la libertad de la expresidenta.
Luego, al salir del encuentro, Mendoza aseguró: “Cristina está injustamente detenida. Es una proscripción nuevamente al peronismo y este consejo se ha comprometido a trabajar por Cristina Libre. No es un lema o un concepto vacío, ni de fanáticos ni nada por el estilo. Tiene que ver con que podamos recuperar una justicia independiente en la Argentina para poder recuperar un proyecto de país y también un programa de gobierno que nos haga salir de la destrucción que está generando Mieli”. Se retiró antes de que el gobernador hablara a modo de cierre del encuentro.
El documento oficial refiere: “El peronismo bonaerense repudia la condena y proscripción de la presidenta del Partido Justicialista en el orden nacional, Cristina Fernández de Kirchner, y exige su liberación. Así como también reiteramos el pedido humanitario por la situación del compañero Julio De Vido.

Kicillof llegó a la conducción del PJ de la provincia que gobierna luego de seis años al frente del Ejecutivo. Con la victoria electoral de septiembre, un grupo de intendentes y dirigentes empezaron a trabajar la posibilidad de que el mandatario quedase al frente del órgano partidario. Fue una negociación intensa. En principio, cuentan quienes lo rodean; al gobernador no le interesaba demasiado estar al frente del partido. Luego lo empezó a evaluar siempre y cuando le garantizaran un escenario de unidad o, al menos, de no someterse a una interna. Cuando hubo una especie de acuerdo con el kirchnerismo terminó aceptando. “Hoy es una asunción de un partido justicialista victorioso que ganó la provincia de Buenos Aires”, enfatizó Bianco antes de que empiece la reunión. El ministro de Gobierno no forma parte del consejo partidario.
En la reunión, que se realizó en el sexto piso de la sede provincial, habló un consejero por cada sección electoral y por cada rama. Allí, los representantes partidarios plantearon las distintas realidades que atraviesan sus regiones. El eje rector fue las dificultades económicas y de gestión que atraviesan responsabilizando al gobierno nacional de la situación.
Testimonios que luego se materializaron en un documento oficial. “El actual modelo de Milei no es más que un plan de asfixia que atenta contra la felicidad de nuestro pueblo y la grandeza de la Nación, pilares innegociables de nuestra doctrina”, plantea el texto que se difundió luego.
En el marco de contraponer con acciones al gobierno de Javier Milei, el PJ también acordó acompañar a la CGT a la movilización que hará el jueves 30 de abril por el Día del Trabajador.
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Cruces por Malvinas en las redes sociales entre un periodista británico, el hijo de Trump y hasta Luis Caputo

El periodista británico Piers Morgan y Eric Trump, hijo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizaron este viernes un cruce en redes sociales ante la posibilidad de que la potencia norteamericana retire el apoyo a Reino Unido en el diferendo por las Islas Malvinas, en un intercambio al que incluso se sumó el ministro de Economía, Luis Caputo.
La serie de mensajes empezó cuando Morgan, de raigambre conservadora, afirmó en sus redes sociales: “Si el presidente Trump quiere arrebatarle las Islas Malvinas a Gran Bretaña, entonces nosotros debemos reclamar los Estados Unidos. Manera perfecta de celebrar el 250 aniversario de la Independencia Americana”.
Eric Trump, tercer hijo del mandatario republicano, respondió: “Piers, te quiero pero la última vez no te salió muy bien… empieza por recuperar Londres y restablecer la libertad de expresión. Solo una sugerencia…”.
El hijo del presidente estadounidense se refirió de esa manera al alcalde musulmán de Londres, Sadiq Khan, resistido por los sectores conservadores de Reino Unido.
A esa manifestación de Morgan se sumó Caputo, quien citó el mensaje del periodista británico y comentó: “Tener en cuenta que este comentario viene de la única persona en el mundo que cree que Cristiano Ronaldo es mejor que Messi. Say no more”.
En efecto, el periodista británico defendió el desempeño del jugador portugués en el campo de juego durante el Mundial de Qatar 2022 y lo comparó con cierta displicencia de los árbitros a la hora de sancionar a Lionel Messi. Incluso llegó a ubicar a Ronaldo por encima del argentino en distintas listas que elaboró sobre los mejores jugadores del mundo.
La polémica en torno a las Islas Malvinas se desató este viernes cuando la agencia Reuters reveló que Trump consideraba retirarle el respaldo a Reino Unido ante la falta de apoyo de ese país en la guerra de Medio Oriente, lo que llevó a Londres a reafirmar la “autodeterminación” de los isleños.
“No podríamos ser más claros sobre la postura del Reino Unido respecto a las Islas Falkland. Es una posición de larga data y no ha cambiado”, remarcó el gobierno británico. “Esa ha sido nuestra postura constante y seguirá siéndolo”, completó.
Ante esas declaraciones, el canciller Pablo Quirno afirmó que el gobierno argentino “rechaza la invocación británica del principio de libre determinación de los pueblos”.
Desde sus redes sociales, Quirno habló de una “situación colonial” que persiste en las islas desde la ocupación británica de 1833.
El tuit fue compartido por el presidente Javier Milei, quien sumó: ”Las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas».
la posibilidad de que la potencia norteamericana retire el apoyo a Reino Unido en el diferendo por las Islas Malvinas,afirmó que el gobierno argentino “rechaza la invocación británica del principio de libre determinación de los pueblos”,Luis Caputo,Conforme a,,»Situación colonial». El Gobierno reafirmó la soberanía argentina de las Malvinas en una fuerte respuesta a Reino Unido,,Trump prepara una venganza contra los aliados, «España fuera de la OTAN»,,Argentina: expertos argentinos divididos sobre eventual apoyo de Trump sobre Malvinas,Luis Caputo,,Luego de 33 años. El Gobierno convoca una licitación privada para remodelar la terminal de Retiro,,Minuto a minuto. ¿A cuánto cotizan el dólar oficial y el blue este jueves 23 de abril?,,Dato oficial. Fuerte caída de la economía en febrero: 2,6% mensual y 2,1% interanual
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