POLITICA
El encierro político de Milei y Karina hace crujir la relación con los aliados

La relación entre Patricia Bullrich y los hermanos Milei entró en una fase de convivencia forzada. La senadora mantendrá los desafíos públicos y privados al Gobierno y el Presidente los absorberá para evitar agravar aún más un cuadro de situación que tiene acorralada a su administración. Debilitado, el Gobierno corre de atrás sobre una agenda perdida en la que llegó a un punto crítico: no sólo lo desafían los aliados, ahora se le animan los propios.
Lo que dejó el lapidario pedido de explicaciones de Bullrich a Manuel Adorni fue mucho más que un desafío al jefe de Gabinete. Más que a Adorni, en la Casa Rosada asumieron que el golpe fue para Karina, la estratega solitaria del desmedido apoyo a su delegado.
Las consecuencias podrían comenzar a verse esta semana si es que, como anticipan fuentes cercanas a ese espacio, el karinismo le bloquea el acuerdo que Bullrich hizo con los aliados en el Senado para desmembrar la reforma electoral, a contramano de los deseos de la secretaria general. Pasó inadvertido pero el miércoles a la tarde, en la previa al supuesto spoiler, Bullrich acordó tratar por separado Ficha Limpia, tal como promovían sus ex socios del PRO, del resto del proyecto para eliminar las primarias obligatorias y cambiar las reglas electorales. Del otro lado del palacio legislativo, en la Cámara de Diputados, para entonces estallaban de bronca. Laderos de Martín Menem se horrorizaban con la negociación, que los dejaba sin la única herramienta que habían encontrado para convencer a los espacios aliados, como el radicalismo y el macrismo.
Las jugadas de Bullrich van más allá de Adorni. “En el corto plazo le sirve; en el largo; le perdieron la confianza”, sintetiza un funcionario de trato cercano al clan Karina.

Esta semana Agustín Coto, presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, debería convocar al debate de Ficha Limpia. Si no lo hace, Karina le habrá bajado el pulgar a la autonomía de Patricia.
La tensión actual no se traducirá en una ruptura de relaciones. Es el Presidente el que la necesita más que nadie y por eso salió rápido a minimizar el daño de sus explosivas declaraciones. Es posible que, incluso bajo cierta hostilidad naturalizada, Bullrich sea la candidata a jefa de Gobierno en la ciudad de Buenos Aires en representación de la libertarios. “Locos si, boludos no”, parafrasean a Milei en las huestes oficialistas. La bronca en el círculo presidencial hacia la senadora es ya proporcional al apego con el que se aferran a Adroni. “Para ella, frío polar”, advierten. Pero Patricia logró convertirse en una necesidad para Karina. Le sobra astucia. El viernes cerró la semana con una caminata en Lugano con Pilar Ramirez, legisladora porteña y mano derecha de la hermana presidencial en el distrito. “Teníamos que patear el tablero, esto no se aguanta más. Ella es la única persona que tiene votos propios”, dicen a su lado. ¿Eso se traduce en la posibilidad de que rompa? No necesariamente, pero acorrala al Presidente. Sus lazos PRO nunca los cortó. Con Mauricio Macri no habla hace mucho tiempo, la relación quedó resentida, pero en política, diría Cristina Kirchner, los agravios prescriben a los seis meses. “Hoy no hablan pero en algunos meses no sé”, deslizan laderos de la senadora.
Macri ya marcó sus diferencias con el Gobierno y ahora las hará sentir en el Congreso. No hay apoyo del PRO para que se anulen las primarias. Para el Gobierno es la única prioridad. Diego Santilli teje acuerdos con los gobernadores. Negocia el fin de las PASO a cambio de garantizar las respectivas reelecciones de los mandatarios. Esta semana se pronunció a su favor Marcelo Orrego, de San Juan; el catamarqueño Raúl Jalil le hizo guiños favorables, lo mismo que el misionero Hugo Passalacqua. A propósito de Misiones, el mandamás de la provincia, Carlos Rovira, presentó esta semana un proyecto de Ficha Limpia en la legislatura provincial que de tan restrictivo deja afuera de la carrera electoral a quien tenga hasta una infracción de tránsito grave. Para los distraídos, sus dos senadores fueron clave para hacer caer el proyecto a nivel nacional el año pasado, por pedido de Milei.
Con la popularidad en baja, el Gobierno no tiene demasiado margen para jugar el color violeta puro en los distritos y salir triunfante. Pero puede hacer un enorme daño a las reelecciones de los gobernadores que lo sostuvieron estos dos años y medio de gobierno.
Santilli hace la suya también en PBA. Esta semana combinó colores y se reunió con los intendentes amarillos del PRO. Su intención es encabezar un gran frente antiperonista en la provincia que incluya a La Libertad Avanza y los ex Juntos por el Cambio. Para eso tiene que arreglar con la UCR y evitar que le armen espacios alternativos como Somos, que compitió el año pasado.
Garantizar reelecciones
En ese ajedrez electoral se mueve Santilli, por orden de Karina. “Ningún gobernador le va a votar la eliminación de las PASO si el Gobierno no les asegura que no les va a plantar candidatos en las provincias”, anticipan cerca del ministerio del Interior. Karina empezó a negociar. No es lo mismo una elección legislativa que una ejecutiva y bajó la orden para componer alianzas, salvo en Córdoba y en la ciudad de Buenos Aires, dos distritos en los que espera mantener sus posibilidades. Las giras de Santilli incluyen además promesas de jueces federales, pliegos que se hacen esperar.
Hasta el momento, el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, se concentró en cargos de poco poder. Se esperan para los próximos días que se destraben en el Consejo de la Magistratura las ternas para la estratégica Cámara Federal porteña. Pica en punta Pablo Yadarola, titular del juzgado en lo penal económico N° 2 desde 2015 y cercano a Mahiques. No hay mucho apuro en el Gobierno por los cargos sensibles, como los juzgados de primera instancia de Comodoro Py. En noviembre se renuevan los consejeros y el ministro apuesta a que ese cambio de composición del organismo lo favorezca. “Nadie quiere avanzar en el Consejo ahora, y además, a nadie le conviene”, sostienen cerca del funcionario. Es la lógica del poder. A los consejeros les sirve tener ahí la previa de la elección de las ternas porque la definición final, de todas maneras, para el envío de los pliegos, recae en el Poder Ejecutivo. Es un pedir y deber favores constantes.
Las vacantes en la Corte Suprema tampoco son prioridad. “La nueva mayoría no existe”, sostienen cerca de Mahiques para demostrar que con la actual composición de tres miembros, los fallos solamente tienen que salir con unanimidad. En caso de diferencias entre los cortesanos, por las dos vacantes que tienen, están obligados a llamar a conjueces. Karina incluso se muestra desentendida de la interna judicial en la cúspide del palacio porque cree que con la nueva composición del Senado después de las elecciones del año que viene tendrá los votos para completar los casilleros que faltan. La Libertad Avanza se tiene fe electoral a pesar del mal momento actual en las encuestas. Por ahora a Mahiques, a quien abrazó, lo deja hacer.
Villarruel juega
La ingeniería que aplique el oficialismo, por decisión propia o responsabilidad ajena, tendrá una enorme influencia de cara a las presidenciales de 2027. La eliminación de las PASO puede jugarle a Milei una mala pasada. Podría revivirse un escenario 2003, con cinco candidatos competitivos, y un presidente que termine primero con un puñado de votos arriba del 20%. Es una posibilidad. Milei tiene dos factores de riesgo: Mauricio Macri y Victoria Villarruel. El primero recorre el país prometiendo un espacio propio, incluso con su propia candidatura presidencial en juego si tiene garantías reales de pelear en serio. Para salir tercero no se presenta. La vicepresidenta ya avisó. “Yo juego”, le dijo hace unos días a un interlocutor. “Candidata va a ser, y el Gobierno le permitió erróneamente crecer con su pelea”. Callada como está hace campaña, cuando arranque a hablar podría convertirse en un verdadero problema para los hermanos Milei.
Más allá de las revelaciones diarias de los gastos de Manuel Adorni, el Gobierno tiene trabado el Senado, la cámara más favorable. Federico Sturzenegger, un cruzado, ve cómo sus proyectos se van desguazando. La iniciativa llamada de inviolabilidad de la propiedad privada recién se podría dictaminar esta semana, desmembrada. Se eliminó la disolución del Registro Nacional de Barrios Populares, rechazado por los aliados y la Iglesia y se modificó sustancialmente el proceso de juicio sumarísimo para todos los desalojos, en protección de las familias. Se pusieron límites a la venta de tierras a extranjeros y se les dejó a las provincias mayor potestad en los registros de tierras. Los pliegos de la jueces que manda Milei no tienen dictamen. Solo la renovación de Carlos Mahiques, el papá del ministro. En este escenario, nació muerto el nuevo proyecto sobre el interminable desgaste del recorte en discapacidad.
El Gobierno, encerrado en los hermanos Milei, dejó de consultar. Sólo Bullrich negocia, sola y contra la voluntad de Karina. Dicen quienes tienen alguna chance de hablar con el Presidente que su aislamiento lo lleva a no aceptar que nadie le acerque una posición distinta a la suya, de ahí la bomba que dejó Patricia, con esquirlas que nadie se anima a pronosticar hasta dónde pueden llegar.
El Gabinete pisa cáscara de huevo
Lo que dijo Bullrich en público lo piensan en privado la mayoría de los ministros, sobre todo Luis Caputo, aunque lo niegue y lo siga negando. El Gabinete se mueve como quien camina sobre cáscaras de huevo. El anuncio del Super RIGI pasó completamente inadvertido por la obstinación presidencial de poner en escena a Adorni. El error de querer mostrar autoridad forzada.
Se ríen en la oposición. Es un RIGI peronista. Lo que busca, al menos en las líneas generales que divulgaron de apuro el viernes, es dar beneficios impositivos a la industrialización. Los ejemplos que pone el propio ministerio de Economía incluye “la cadena de valor del litio, manufactura de baterías; hidrógeno verde o de bajas emisiones; GNL onshore; reactores nucleares pequeños y medianos, paneles Solares y turbinas eólicas; vehículos 100% eléctricos; nuevos productos petroquímicos y de la industria aeroespacial; cadena de valor del uranio; productos industriales a partir de la pesca; fertilizantes de potasio o fósforo”. Si es para competir con Brasil, ya llega tarde. La oposición apunta que es para datacenters y que se relaciona con la visita del tecnomagnate Peter Thiel. Las exenciones impositivas son incluso más beneficiosas que el régimen actual. Se baja Ganancias de 25% a 15%; incluye una amortización acelerada: 60% el primer año, 20% en cada uno de los dos años siguientes cuando hasta ahora tenía un mínimo de 2 cuotas iguales o vida útil al 60% según el activo. A nivel aduanero, tiene exención de derechos de exportación cuando el RIGI actual es a partir del tercer año y exención de aranceles para las importaciones necesarias para la puesta en marcha del proyecto, donde se concentrarán, de avanzar, las quejas de la oposición.
Políticamente, el Gobierno está complicado para hacer pie en el Congreso y por tratarse de temas impositivos deberán ingresar por la Cámara de Diputados, un problema para el oficialismo. Al jefe de Gabinete lo acorralaron varias veces en el informe de gestión con la demora en la aprobación de los proyectos del régimen actual. Consta en la respuesta 301 del informe escrito. De los 85.000 proyectos presentados, sólo se aprobaron 27.000. Es lo que Macri llama la falta de microgestión del Gobierno. Y la inversión extranjera directa dio malos datos, según publicó el viernes el Banco Central, con una salida neta de USD 4.687 millones en el cuarto trimestre del 2025.
Luis Caputo sigue quejándose en privado del efecto político sobre la economía, es decir, Adorni. Incluso lo habló ante un grupo heterogéneo de representantes de los 44 aliados de Bullrich en el Senado, que lo visitaron la semana pasada en su despacho para que les explicara el proyecto para el pago a los holdouts, de lo poco que avanzó. En la fallida conferencia del viernes Karina y Milei, con la presencia de Adorni, le recordaron a quién responde. Adorní ya no funciona más como jefe de Gabinete. Es el gestor del desgaste de todo un gabinete.
Caputo reeditó la expectativa de baja inflacionaria que había hecho Milei. De la promesa de comenzar con 0 a mitad de año, que después pasó a agosto, esta semana anunció que rondará el 1% a fin de año. ¿Podrá? Epyca consultores augura un camino complicado. En su último informe analizaron cómo fue la reducción de la inflación en la última década. Entre enero de 2017 y marzo de 2026 la tasa promedio de inflación mensual fue de 4,4% y en este lapso, la inflación prácticamente no bajó del 1%. El alza de precios mensual más baja fue 0,2% en agosto de 2016; y las siguientes fueron 1,1% en septiembre de 2016; y 1,2% en diciembre de 2016 y junio de 2017. “Milei está prometiendo alcanzar prontamente un resultado que no se ha logrado en casi una década y que claramente sería un hito en el proceso de normalización y estabilización que Argentina necesita”, argumentan. Hay otro problema. La política antiinflacionaria está basada en tres anclas: la cambiaria, el superávit fiscal (con costos crecientes en gasto social), y techo salarial, un combo que para el segundo semestre y sobre todo en el inicio del año electoral no muestra sostenibilidad a mediano plazo.
Con la recaudación en baja hace 9 meses consecutivos, la aplicación del Fondo de Cese Laboral (FAL), que sigue sin reglamentarse, le pondría más presión a las cuentas públicas. El FAL podría reducir en alrededor de 0,4% del PBI la recaudación de contribuciones de la seguridad social. ¿Será por eso que se demora?
La oposición arriesga
El Gobierno se prepara para otra semana convulsionada. A las tensiones internas y las novedades judiciales de Adorni se le agrega la presión externa. El martes se espera que una multitud llegue hasta las puertas de la Casa Rosada para reclamar algo tan básico como recuperar el presupuesto universitario, que incluye los salarios de sus docentes. Se sumaron la CGT y el resto de las centrales de trabajadores y habrá presencia de varias organizaciones políticas, desde el radicalismo hasta el peronismo. La respuesta oficial a un conflicto que lleva ya dos años y medio viene siendo errática. Intentó una nueva ley de financiamiento que no tiene por ahora ninguna posibilidad de avanzar.
Mientras tanto, la oposición se jugará un pleno el jueves, con la convocatoria a una sesión especial. Necesitan 129 diputados sentados. Están trabajando en el quórum. El pedido es para forzar la interpelación de Adorni, pero si llegan a abrir sesión sólo les alcanzará para emplazar a la comisión a tratar los proyectos. Van a ampliar el temario como prenda de negociación con los siempre jabonosos aliados del Gobierno para conseguir al menos darle un susto. Unión por la Patria no convocó, pero se descuenta que con sus propias iniciativas incorporadas quedará a bordo. Principio de revelación, provocan los convocantes. Los impulsó la apurada de Bullrich. “Aceleró todo. Patricia le puso bolilla negra y nosotros pintados”, se queja un diputado opositor. Hay diferencias reales sobre la conveniencia o no de forzar una sesión y quedarse en la puerta. Los otros temas que se incluyan en el debate, que se definirán después de la marcha universitaria, puede hacer cambiar opiniones.
Esta semana se define además el devenir de la estratégica comisión Bicameral Permanente de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia. Karina ordenó que la presida Sebastián Pareja. Nadie llamó a los integrantes, cuyo decreto se publica mañana, para convencerlos. Y el martes se verán todos las caras. Ese lugar se lo había prometido Martín Menem a Cristian Ritondo para que le votara la delegación de facultades y poder armar las comisiones como quisiera. Ese día hubo una reunión donde primero Menem estuvo en el despacho de Ritondo y después una reunión con el propio Menem, Santilli, Gabriel Bornoroni, Oscar Zago y Javier Sánchez Wrba. Según cuentan los presentes, Menem hizo el ofrecimiento para la comisión. Cerca del riojano se desentienden. El escenario cambió para el Gobierno, que ya no tiene más el camino allanado sin negociar.
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POLITICA
La fiscal León frenó la última arremetida de los acusados para debilitar el juicio por corrupción

Exfuncionarios, con Cristina Kirchner a la cabeza, y empresarios que se beneficiaron con la obra pública arremetieron en las últimas audiencias del juicio de los Cuadernos de las Coimas con una maniobra para debilitar el juicio: pretendieron valerse de las declaraciones de los periodistas de que revelaron la corrupción para denunciar un supuesto complot, pero la fiscalía los frenó y exhortó al tribunal a terminar con ese intento de un “juicio dentro del juicio”.
En un dictamen que lanzó en la última audiencia, la fiscal Fabiana León le reclamó airadamente al tribunal “contener el desborde” de las defensas, que buscan hacer “un juicio dentro del juicio“ para sembrar dudas sobre la investigación del juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli e intentar poner en tela de juicio el vínculo con los periodistas que revelaron el caso.
La semana pasada abrieron la ronda de testigos el periodista de Diego Cabot, que comenzó la investigación que expuso el caso, y la periodista Candela Ini, que colaboró en las averiguaciones.
En las últimas dos audiencias, los abogados de los acusados los interrogaron por más de veinte horas y los sometieron a preguntas repetidas, capciosas, o inapropiadas en algunos casos, para intentar establecer que había un supuesto complot entre los investigadores o conductas inapropiadas de parte de los periodistas.
Arremetieron contra los testigos como si se trataran de delincuentes, cuando en realidad eran los abogados defensores de los verdaderos personajes acusados de delinquir. Muchos de ellos incluso confesaron haber cobrado coimas y otros dijeron haberlas pagado.
El jueves pasado declaró la periodista Candela Ini y las chicanas arrancaron desde el comienzo, en un intento por lograr que se contradiga o confrontándola en busca de detalles sobre recuerdos de hechos ocurridos hace 8 años.
En un cuarto intermedio, sola en una sala contigua al tribunal, se recuperó tras el interrogatorio y regresó para responder preguntas hasta que se hizo de noche.
Fue entonces cuando pidió la palabra la fiscal Fabiana León para exigir la “contención de los desbordes” de las defensas de los acusados, que ocupaban el micrófono pidiendo la incorporación de supuestas nuevas pruebas.
El objetivo de la estrategia es probar supuestas presiones indebidas de Bonadio y Stornelli a los empresarios para que declararan como arrepentidos y otras supuestas irregularidades que ya fueron rechazadas en primera instancia en la Cámara Federal, en la Cámara de Casación y en la Corte Suprema de Justicia. Lo volvieron a intentar.
Por eso, para dar un corte al asunto, la fiscal León denunció que el verdadero objetivo de las defensas es “que el tribunal abra una auditoría general de la instrucción dentro del juicio oral”. “Están pidiendo un juicio dentro del juicio sobre cómo se investigó la causa”, y eso, dijo, no es el objeto del debate, que se encuentra en su etapa final.
De todos modos, León recordó que por más que algunos “arrepentidos” dicen ahora que declararon por temor a ir presos “otros 58 imputados mantuvieron sus versiones, sostuvieron sus acuerdos, no denunciaron coacción o directamente no acompañaron esta narrativa”.
También remarcó que sus confesiones no fueron en soledad, sino actos de su voluntad expuestos ante sus abogados que presentaron escritos y los defendieron.
“Convertir ahora todo en ‘coacción’ exige mucho más que una afirmación tardía; implica describir un acto concreto: quién lo hizo, cuándo, cómo, qué se dijo, qué se exigió, qué consecuencia se impuso y cómo eso determinó causalmente la declaración”, sostuvo León para descalificar la estrategia de las defensas.
“El tribunal de juicio no es un tribunal de alzada permanente de la instrucción”, señaló León, que recordó que todos los planteos de los defensores fracasaron: y reiterarlos ahora no los va a validar.
“Lo que ahora se intenta es volver sobre ese recorrido, pero no por las vías de revisión propias, sino bajo la forma de prueba nueva, ese desplazamiento debe ser rechazado”, señaló y advirtió del “riesgo institucional concreto”. Se refería a que si el tribunal admite o rechaza estas ideas ahora, adelanta cuestiones propias de la sentencia.
“Si cada declaración, testimonio o incidencia habilitara automáticamente una nueva ronda de prueba, el debate se vuelve ingobernable”, dijo la fiscal, pues las declaraciones de Cabot e Ini precipitaron una catarata de pedidos de nuevas pruebas, que son en realidad excusas para plantear cuestiones ya resueltas, que buscan voltear la causa.
“Lo que no corresponde es admitir, bajo apariencia de prueba nueva, una investigación paralela sobre la investigación”, reclamó León a los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli.
La fiscal enumeró que la coacción, el miedo a la detención, la actuación del juzgado y del fiscal, las críticas al origen de la causa, las condiciones de las indagatorias y la falta de registro audiovisual no nacieron en estas audiencias. “Fueron temas conocidos, planteados, litigados, ofrecidos como prueba, rechazados, diferidos o reservados para valoración final, por lo que no pueden reeditarse, ni usarse para introducir nuevas evidencias, que no son nuevas”, aseveró.
El tribunal no está llamado ahora a decidir si esos relatos son verdaderos o falsos, sino si las medidas pedidas por las defensas son nuevas y excepcionales, o intentos de realizar una auditoría sobre cómo se investigó la causa. “No se puede hacer un juicio dentro del juicio”, reclamó la fiscalía.
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Kicillof presentó su libro “De Smith a Keynes” con críticas al Gobierno: “El riesgo que hay en la Argentina no es el kuka, es Milei”

En un terreno en el que se siente cómodo, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, presentó en la tarde noche de este sábado su libro “De Smith a Keynes”, editado por Siglo XXI. Fue en el marco de la Feria del Libro, ante una sala repleta, aunque de medianas dimensiones. Igualmente hubo gente que quedó afuera. En una hora, Kicillof, junto al periodista Alejandro Bercovich y el economista, Diego Giacomini, repasaron conceptos del libro y lo pusieron en debate con la política económica del gobierno nacional. Moderado por la también economista Candelaria Botto, el resultado fue el esperable: una visión crítica a la gestión económica del gobierno. De hecho, Kicillof, planteó que los empresarios “no invierten” porque el riesgo es Milei.
En su disertación, Kicillof remarcó, que “la economía no es una ciencia exacta”, sino un campo donde se confrontan intereses sociales y distintas escuelas de pensamiento. Enfatizó que en la Argentina actual, los bajos salarios y el desempleo no encuentran solución en la ortodoxia —es decir, en la doctrina económica tradicional que privilegia los mecanismos de mercado y la mínima intervención estatal— sino en la apertura del debate académico y una presencia activa del Estado.
La charla de este sábado llegó luego de la recorrida que Kicillof llevó adelante por la provincia de Córdoba. Antes de adentrarse en el análisis económico, aclaró que la charla no era “de barricada” ni un acto político y pidió sostener ese contexto. Al finalizar, se esforzó en sostener el tono. Sin embargo, la gente coreó su candidatura.
La reedición de De Smith a Keynes aparece en un contexto de caída de la inversión y aumento del desempleo. Según Kicillof, la hegemonía teórica —tanto en el ámbito académico como en la política— tiende a responsabilizar a trabajadores y sindicatos por la desocupación, postulando que los salarios “demasiado altos” desalientan la contratación.

Sostuvo, sobre la actual administración, que ese enfoque queda claro en las propuestas de reforma laboral: “Lo que hay que hacer es una ley de reforma laboral que permita que los salarios bajen todo lo que tengan que bajar hasta alcanzar la plena ocupación”, parafraseó y recuperó el análisis de John Maynard Keynes que, según él, hubiera planteado: “Si decimos eso, nos matan, porque las víctimas de la desocupación vendrían a ser los culpables de la desocupación”.
El gobernador vinculó la actual crisis argentina con la Gran Depresión de la década de 1930 y dirigió sus críticas a figuras como el ministro de Economía Luis Caputo y al presidente Javier Milei, referentes de la ortodoxia. Según Kicillof, a pesar de los incentivos otorgados al empresariado, la inversión privada permanece ausente debido a la inestabilidad: “¿Cuánto más nos vamos a bajar?”, se preguntó en referencia a las distintas políticas de flexibilidad impositiva para fomentar las grandes inversiones como, por ejemplo, el RIGI.
“No invierten porque no saben lo que va a pasar. El riesgo que hay en la Argentina no es el riesgo kuka, es el riesgo Milei, que siga haciendo las pavadas que está haciendo”.
Apelando a la matriz keynesiana, defendió que el Estado debe intervenir a través de obra pública y otros instrumentos cuando la inversión privada no genera suficiente demanda: “Cuando hay estancamiento prolongado que no se soluciona, entonces aparezca el Estado y ponga a funcionar la economía que está parada”, sostuvo el gobernador durante la ponencia, que a diferencia de su gira por Córdoba esta vez no contó con la presencia de ministros provinciales, aunque sí estuvo entre el público el concejal rosarino Juan Monteverde, que una vez terminada la charla se saludó con el mandatario provincial. Tras ganar las elecciones del 2025, Monteverde trabaja en su construcción para la intendencia de Rosario, con un armado progresista.
En la charla, tanto Kicillof como Bercovich y Giacomini cuestionaron parte de la formación académica con la que transitaron sus años de estudiantes. Allí, Kicillof afirmó que la economía “no es una ciencia natural”, sino un área signada por el conflicto de intereses y la multiplicidad teórica. Fue cuando denunció el predominio de una única mirada en las universidades y los manuales, habitualmente vinculada a los sectores concentrados: “La economía dominante es la que representa los intereses de la clase dominante, de las corporaciones, de determinados grupos poderosos y por eso también se enseña con manuales”.
Por eso, el mandatario llamó a resguardar el pluralismo académico y a rechazar el dogmatismo en la enseñanza de la economía. Reafirmó que “no se puede enseñar economía en base a una sola escuela” y que cada corriente recoge “perspectivas e intereses distintos”, lo que motivó el trabajo colectivo que dio origen a De Smith a Keynes.

En relación con la coyuntura, Kicillof subrayó que en Argentina la corriente que prioriza el empleo y el salario se traduce en el peronismo: “En Argentina, si me permiten, se llama peronismo eso”. Allí fue cuando aparecieron los primeros aplausos del auditorio.
El acto finalizó con una enumeración del gobernador sobre los derechos básicos y la función pública, acaso en clave electoral. Dijo que hay que “cuidar el trabajo, cuidar el salario, cuidar a los jubilados, cuidar a quienes tienen discapacidad, garantizar la educación, la salud”, planteando que “la teoría económica sirve mucho, pero alcanza con sentir que te importa el que está al lado”. Luego de la charla, se trasladó al firmómetro y la gente se acercó con su ejemplar del libro.
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El Gobierno, resignado ante el caso Adorni, apuesta todo al Mundial para cambiar el clima político

Más allá de Javier y Karina Milei, reina una sensación de abatimiento total en el Gobierno por la férrea defensa oficial de Manuel Adorni. Mientras la dupla presidencial sostiene contra viento y marea a su cuestionado amigo y jefe de Gabinete, los ministros y asesores nacionales, impávidos y acallados, se sienten meros testigos de cómo se escurre la opinión pública favorable que supo tener el Presidente al inicio de la gestión, y sólo ven una luz al final del túnel en el Mundial.
Hasta ahora, todos los otros temas que el oficialismo lanzó al candelero por distintas vías -económicos, de seguridad, etc- fallaron en el afán principal de persistir en el centro de la agenda. Y por lo bajo, sin que se entere Milei, sus asesores admiten que no son -sólo- los medios los que sostienen el tema, sino que el foco Adorni late fuerte de manera espontánea en las charlas en los cafés y en las filas del cine, además de las redes sociales.
A diario, con cada revelación sobre el patrimonio de Adorni, se convencen de que el campeonato de fútbol es lo único que podría servir para cambiar el eje de la conversación. Y hay quienes se aferran a la lejana posibilidad de que Milei aproveche la euforia mundialista para despedirlo. En Balcarce 50, laderos del ex vocero ríen y dicen, directamente, que es imposible: “Hay un 100 por ciento de apoyo”.
El ministro pasó del abatimiento y la preocupación al alivio en cuestión de minutos durante la tarde del viernes, cuando el Presidente le expresó su respaldo en persona frente a todos los ministros, en la última reunión de Gabinete. El discurso de media hora a través del cual el primer mandatario dijo que no lo echará aunque le cueste la elección fue la frutilla del postre para Adorni, que se terminó de convencer de que el apoyo de los tuits y retuits presidenciales -la mayoría con insultos a periodistas- y la entrevistas telefónica con la señal LN+ eran reales. Anteayer, ese respaldo se hizo carne en el ámbito institucional, en un salón de la Casa Rosada, con todos los principales funcionarios vestidos de traje y blazer.
El problema de fondo es el 2027. “Las Mabeles van a votarnos porque le tienen miedo a Kicillof. El problema son los enanos en el balotaje”, graficó un alfil mileista que desde hace meses se siente -cada vez más- urgido por buscarse la vida por fuera de la política. En el Gobierno dan por descontada la fidelidad de los ex votantes de PRO, pero le temen a la atomización de la competencia. Y están convencidos de que el peronismo massista financiará figuras de derecha y centro derecha para licuar el poder violeta en la primera vuelta.

En definitiva, los preocupa la posibilidad de obtener nuevamente esos votos en un mano a mano con el gobernador bonaerense. “No es fácil recuperar de un plumazo veinte puntos si ya no tenés tus banderas disponibles para recuperar a tus desencantados”, dijo un importante colaborador nacional.
Se refería a los estandartes de la Honestidad y Anticasta, difíciles de izar tras el caso Adorni, el mote del “3 por ciento” que recaló sobre Karina Milei; y los affaires en la Agencia de Discapacidad (ANDIS) y en torno al renunciado José Luis Espert. Sólo les queda Inflación, que para mal de males acaba de sufrir un retroceso.
El viernes, Patricia Bullrich dijo algo similar en la reunión de Gabinete. “Tenemos un problema con la ciudadanía por la corrupción y la economía”, lanzó ante el reducido y silencioso auditorio. Ella hubiera deseado que el Presidente la escuchara en persona, pero no tuvo oportunidad: en ese momento, el jefe de Estado, enardecido, ya había dejado el salón sin escuchar a sus interlocutores.
Algunos ministros se sorprendieron por la vehemencia con la que el Presidente defendió a Adorni el cónclave. Dicen que habló con la voz alta, y que luego se fue sin esperar a escuchar réplicas. Adorni estaba más que conforme, y en Gobierno percibieron de su parte ciertos aires revanchistas. Sobre todo, frente a “Pato”, como la había llamado el jefe de Gabinete en la entrevista con el streaming Neura el jueves por la noche.
Hasta cierto punto, en el oficialismo algunos se ilusionan con las últimas revelaciones sobre las SIRA, que podrían involucrar a miembros de la oposición justicialista y balancear la indignación ciudadana. Pero se decepcionan rápido: también vislumbran nuevas instancias de novedades negativas en torno a los bienes de Adorni.
Tiemblan al pensar en el momento en que se conozcan más detalles de las conversaciones que figuran en el celular del contratista Matías Tabar. O en el día en que Adorni, finalmente, presente la famosa Declaración Jurada que Patricia Bullrich lo instó a publicar “de inmediato”. “Van a seguir apareciendo cosas, de una forma u otra, nuevas o coletazos de las que ya conocemos. No hay salida”, suspiró un integrante de la tropa mileista.
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