INTERNACIONAL
Abusos, abandono de menores y un líder que se creía un dios en Manhattan: la comunidad que rompió todas las reglas

Orgías, abusos sexuales, abandono de niños, explotación psicológica y económica en pleno Manhattan durante más de 25 años.
El proyecto comenzó a mediados de los años 50 como una comuna. Vida en conjunto, una pequeña sociedad en la que los participantes compartían grupo de terapia, tiempo, valores y vida. Casi sin que nadie lo percibiera se transformó en un culto, en una secta en la que Saul B. Newton, su líder, actuaba como un tirano voraz, megalómano y predador sexual.
Los Sullivanians se instalaron en el Upper West Side de Manhattan y camuflándose bajo la apariencia de una sociedad psicoanalítica, lograron derribar uno de los orgullos de Nueva York. Siempre comparándose con Los Ángeles, muchos neoyorquinos solían decir que los cultos no eran cosa de su ciudad. Los Sullivanians quebraron ese invicto.
Saul B. Newton nació en 1906. En su juventud se volcó al activismo y militó en el comunismo. Peleó en la Guerra Civil Española y luego regresó a Estados Unidos. No tenía un medio de vida estable. Tampoco sus relaciones eran serenas. En pocos años se casó y se divorció tres veces.
La tercera esposa fue Jane Pearce. Se conocieron en el William Alanson White Institute, un prestigioso centro de psicología y psiquiatría fundado por el psiquiatra Harry Stack Sullivan. Jane era una de las psiquiatras del equipo; Newton trabajaba en la contaduría. Varios años después de la muerte de Sullivan, Pearce y Newton fundaron su propio centro y para bautizarlo utilizaron el apellido del maestro de Pearce: Sullivan Institute.
Miembros de Los Sullivanians esperando el tren en Long Island. (Foto: Donna Warshaw)
Sus propias reglas
Newton de Harry Sullivan sólo sacó el nombre. Ni los métodos ni los objetivos eran similares pero aprovechó para endosarse el prestigio del psiquiatra. Newton, un pequeño detalle, ni siquiera era psiquiatra o psicólogo. Nunca había estudiado. Eso no le impidió forjar una sociedad psicoanalítica que instaba a la vida en comuna.
Aunque su grupo tomó rápidamente el nombre de Sullivanians, Pearce y Newton creían que Sullivan, su mentor, había estado algo tímido en sus respuestas y proposiciones profesionales. Sullivan creía que era fundamental entender al paciente según su entorno y como se relacionaba con sus seres más cercanos y con los lugares en los que se desenvolvía. Newton sostenía que Sullivan se había quedado corto en sus formulaciones, que no había dado el paso fundamental indispensable. Lo acusaban de ser timorato, de aceptar las limitaciones de la sociedad. Lo que ellos proponían era revolucionario: cambiar la sociedad.
Esa idea, como quedaría demostrado después, más que la ambición de Newton, mostraría su mesianismo.
En sus primeros tiempos la pareja estableció que el objetivo primordial del instituto era lograr el bienestar mental y el crecimiento de los participantes a través de modos nuevos de educación y de convivencia. Luego de conseguirlo dentro de su comunidad tenían pensado llevar el método, extenderlo, hacia toda la sociedad.
Había un presupuesto básico, una idea que primaba y que guiaba cada uno de sus movimientos y terapias: la familia como fuente principal de cada trastorno psiquiátrico, era el origen de los problemas mentales. Por eso había que renegar de la familia de origen, separarse de ella y alejar lo más pronto posible a los hijos de las madres.
Otro veneno para los individuos era la fidelidad conyugal. Por eso el grupo promovía el amor libre, las relaciones sexuales no monógamas. Aún dentro de la terapia. Las relaciones sexuales entre doctor y paciente, aún dentro de las sesiones, eran frecuentes y hasta alentadas. Decían que era una manera de cumplir con uno de sus ideales: el acercamiento entre terapeuta y paciente, que en el tratamiento no hubiera una distancia reverencial.
Afirmaban que cada persona, a través del tratamiento adecuado, debía convertirse en una especie de guerrillero que luchara contra el orden capitalista y que derrumbara la unidad fundamental del sistema: la represiva institución familiar.
En la comunidad, además de las terapias y de los postulados del líder Saul Newton, otro factor importante era el alcohol que era visto como un elixir y se incentivaba su consumo para desinhibir a los participantes.

El grupo fue fundado por Saul Newton, en el medio, y su esposa Jane Pearce. (Foto: Donna Warshaw)
Las mujeres debían pedir permiso para embarazarse. No era una elección que dependiera de ellas sino de Newton y los terapeutas principales. La autorización, cuando llegaba, venía acompañada de un ordenado listado de hombres con los que la mujer debía mantener relaciones en días sucesivos. Esa variedad tenía el fin de que no se supiera quién era el padre del bebé. Así nacieron varios chicos cuya paternidad sólo se puede atribuir a los Sullivanians en conjunto. Cuando crecieron muchos de ellos salieron en busca de su padre, en busca de restituir su identidad, a través de múltiples análisis de ADN para averiguar quién había sido su progenitor.
Una vez que los chicos nacían eran alejados de las madres y criados por otras mujeres para evitar el apego y lo que Newton consideraba las malas influencias de las madres, para deshacer de entrada lo que él llamaba un vínculo enfermizo y tóxico.
Ese odio hacia las madres, la aversión hacia el vínculo materno, surgía de circunstancias biográficas. Tanto Newton como su tercera esposa tuvieron relaciones muy conflictivas con sus madres; él hasta fue abandonado por ella.
Dee Dee Agee, la hija del escritor James Agee, por indicación de un terapeuta de los Sullivanians dejó a su hijo de 5 años pupilo en una escuela. Cuando el padre se enteró, lo sacó y se llevó al niño a su casa a vivir con él. Pero Dee Dee y un grupo de sus compañeros Sullivanians irrumpieron en el hogar del ex esposo de la joven, secuestraron al nene y lo dejaron de nuevo en la escuela para que viviera allí. Varios años después Dee Dee dio a luz otro niño. El padre era alguien indeterminado de la comunidad. Apenas el bebé comenzó a llorar ya sea por sueño o por hambre, los líderes de la secta se lo arrancaron de los brazos a la madre sosteniendo que la mujer lo estaba manipulando para que él dependiera de ella y que esas conductas debían ser cortadas de cuajo. Dee Dee Agee suplicó a Newton y a su sexta esposa para que la dejaran estar con su hijo. Pero sólo se lo permitieron, con horarios acotados, cuando ella aceptó tener sexo con ambos.
En una de las varias viviendas del grupo, una en la que sólo se alojaban mujeres jóvenes, había un vibrador de uso comunitario. Con la excusa de que no fuera robado por nadie, había una lista pegada en la pared de la sala principal en la que se registraba quien había hecho uso del juguete sexual con indicación de la fecha y la hora.
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Cuando la pareja fundadora se disolvió, Newton logró que Pearce se alejara del grupo. Una especie de destierro que le dio el poder total. Luego se casó por quinta y sexta vez. En ese reino del amor libre, las esposas de Newton eran las únicas que no tenían permitido las relaciones sexuales abiertas. En cuanto a sus esposas, Newton se mostraba tradicionalista. Sólo en relación a ellas. Mientras tanto él tenía sexo con casi todas las mujeres del grupo. Muchas contaron que en medio de las sesiones hacía que le practicaran sexo oral, convenciéndolas de que la práctica era parte de la terapia. El instituto Sullivan en el Upper West Side de Manhattan, Nueva York. (Foto: Donna Warshaw)
Entre los más de seiscientos miembros que llegaron a tener hubo varias celebridades, además de profesionales muy exitosos en sus rubros. La cantante Judy Collins, el escritor Richard Price, el cineasta Wes Craven, un guitarrista de Steely Dan, músicos de varias bandas de rock de moda en los sesenta, la bailarina Lucinda Childs y el pintor Jackson Pollock. También había abogados, ingenieros, médicos, periodistas.
Algunos de los que conocieron a Pollock están convencidos de que el pintor se unió a los Sullivanians por la tentación que significaba la posibilidad de tener sexo todo el tiempo con diferentes mujeres.
La oferta de los Sullivanians era muy tentadora para los jóvenes de la Nueva York de los años setenta. Para algunos casi irresistible: fiestas, sexo, la conjugación de ambas, orgías, alquileres muy baratos en sus propiedades y terapia psicoanalítica accesible. Casi lo que cualquier joven urbano de ese tiempo anhelaba.
“En un punto era algo muy seductor. Las chicas abundaban y uno podía acceder a ellas con facilidad. Era vida sexual inmediata. Era como si alguien hubiera abierto las puertas del cielo”, dijo el escritor Richard Price para justificar su entrada al grupo cuando era un joven estudiante de escritura.
Si las relaciones sexuales con cualquiera eran fomentadas, los líderes combatían las relaciones amorosas. Los vínculos románticos eran mal vistos y hasta vetados. La fidelidad y las relaciones monógamas eran vistas como un yugo del sistema capitalista que ellos decían combatir.
Jackson Pollock y muchos otros varones que integraron los Sullivanians eran fanáticos de estos preceptos porque les permitían engañar a sus esposas con apoyo de una autoridad y sin sanción moral.
Los principios y tradiciones de los Sullivanians, visto de lejos, eran similares a los de otras comunidades y proyectos colectivos de ese tiempo: vida en común, apoyo al socialismo y crítica al capitalismo, crianza colectiva, poliamor. Como en otros de esos grupos devenidos en sectas, el líder se aprovechaba de la confianza y de la indefensión de los participantes y terminó creyéndose una especie de dios, de ser todopoderoso con derecho a disponer de la vida de los otros. Un grupo de los sullivanians en el tren de Amangasett. (Foto: Donna Warshaw)
Newton se convirtió en el jefe absoluto de la existencia de sus pacientes/participantes. Llegó a tener un control total, obsesivo ( y abusivo) sobre los miembros de la comunidad. Sobre sus vidas sexuales, hábitos sociales, sobre el dinero que ganaban y cómo lo gastaban, o sobre cómo se relacionaban con sus hijos (en realidad en qué momento debían dejar de relacionarse con ellos). La comunidad se convirtió en una secta. Esa entidad social que pretendía ser virtuosa y superadora se convirtió en una usina de abusos psíquicos, físicos y sexuales, de explotación económica y fraudes, de abandono de niños y de lavado de cerebros. Como escribió Alexander Stille en su libro sobre la historia del grupo fundado por Newton, “el de los Sullivanians fue otro de los proyectos utópicos de liberación social del Siglo XX que terminaron convirtiéndose en atroces experiencias totalitarias”.
Era tal el rigor disciplinario que ejercía el líder que, tiempo después, alguien lo comparó con la Stasi, la policía secreta de Alemania Oriental. Pero ese expaciente de Newton no se quedó allí, dijo que los Sullivanians superaron a la Stasi porque no sólo ejercían control sobre lo que hacía la gente sino también lo que pensaban; en las sesiones los hacían confesar.
Más avanzados los años sesenta con la contracultura floreciendo, los Sullivanians fundaron un teatro que mezclaba obras de vanguardia con textos de protesta: The Fourth Wall Theater.
Ya entrada la década del ochenta, el grupo fue afrontando diversos problemas. El envejecimiento y la pérdida de lucidez (y de su control absoluto) de Newton, deserciones, investigaciones policiales, juicios por paternidad y el correlato de todas ellas que era la permanente publicación de notas periodísticas de denuncias sobre los diferentes fraudes, delitos y abusos de los Sullivanians. Al menos cuatro de los profesionales de la salud que atendían allí perdieron sus licencias en esos años.
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Perdieron seguidores y comenzaron los inconvenientes económicos. Fueron rodeados por la prensa, la justicia y los familiares de viejos participantes. Newton, ya afectado por el Alzheimer, no se enteró del declive. En su nebulosa mental creía seguir ejerciendo como amo y señor de la vida de los Sullivanians.
Murió en diciembre de 1991 a los 85 años sin haber tenido que rendir cuentas ante la justicia. Y habiendo arruinado centenares de vidas.
secta sexual, psicoanálisis, Nueva York, Sumario
INTERNACIONAL
La guerra en Gaza: Europa aprobaría este lunes sus primeras sanciones a Israel

Ni el genocidio en Gaza y la muerte de decenas de miles de palestinos (fue la respuesta militar a los atentados de Hamás en Palestina), ni el juicio contra la dirigencia israelí en la Corte Penal Internacional sirvieron para que la Unión Europea reaccionara rápido contra Israel. Pero el barco europeo, lento y complejo de virar, debe aprobar este lunes, en una reunión de cancilleres, sus primeras sanciones directas contra Israel. Hasta ahora se había sancionado personalmente a los dirigentes más violentos de los colonos en tierras ocupadas a Palestina, pero ahora ya se ataca a la economía.
Los ministros tienen varias opciones sobre la mesa. La más probable, la que según fuentes diplomáticas es prácticamente imposible de frenar ya porque debe salir por mayoría cualificada, no por unanimidad, es la prohibición de exportar a Europa cualquier producto que tenga como origen la Palestina ocupada por Israel.
Los cancilleres también tratarán de los últimos acontecimientos en Ucrania y de la situación en Líbano y en el Estrecho de Ormuz, pero sin decisiones previstas.
La Comisión Europea, presidida por una Úrsula von der Leyen que como miembro de la CDU alemana se ha negado repetidamente a sancionar a Israel, terminó por verse forzada por los gobiernos a preparar un documento con opciones para los cancilleres. La ‘canciller’ Kaja Kallas también empujó a favor de las sanciones.
Más allá de esas restricciones al comercio desde los territorios ocupados, que es la opción que más apoyo recaba y difícilmente será bloqueada, los cancilleres tienen otras opciones que políticamente serían más difíciles de aprobar. Algunas porque recaen en competencias de política exterior para las que se necesita unanimidad. Y Alemania aplicaría su veto.
Los ministros también tendrán sobre la mesa la posibilidad de aprobar sanciones personales contra el ministro ultraderechista israelí Itamar Ben-Gvir. En algunos documentos aparece también su colega Bezalel Smotrich, aunque el foco sigue sobre Ben-Gvir, sobre todo después de haber aparecido videos suyos amenazando y humillando a ciudadanos europeos de una flotilla de solidaridad con Palestina que fue abordada por Israel en el Mediterráneo y sus miembros trasladados a Israel.
De sancionarse a Ben-Gvir se buscaría congelar todos sus activos en Europa, se cortaría cualquier relación con su Ministerio y se le prohibiría la entrada en la Unión Europea. Tampoco es muy probable que Ben-Gvir fuera a pisar Europa porque ya hay varios sistemas judiciales europeos que lo tienen en el punto de mira por el acontecimiento de aquella flotilla.
Una opción que sigue sobre la mesa pero que difícilmente se aprobaría porque Alemania aplicaría su veto sería la suspensión parcial del Acuerdo de Asociación UE-Israel. A Israel le da derecho a mantener relaciones comerciales preferenciales (la UE es su primer socio comercial) y a participar en proyectos de cooperación científica como si fuera prácticamente un Estado miembro de la UE.
Varios gobiernos, como el español, el irlandés o el belga defienden que se suspenda ese acuerdo alegando que Israel estaría incumpliendo la cláusula de derechos humanos del mismo. España, Irlanda, Bélgica, Francia y Suecia son, salvo matices, los países que más se están moviendo para que este lunes los portavoces europeos puedan ya decir que “la Unión Europea aprueba sus primeras sanciones contra Israel”.
El papel de Kaja Kallas ha ido virando. Si en los primeros meses tras los atentados de Hamas se puso, con Von der Leyen, del lado del Gobierno de Netanyahu a pesar de que este ya había empezado los bombardeos masivos sobre Gaza, con los meses, y sobre en el último año, fue virando hasta ponerse a favor de las sanciones.
A mediados de junio, en una conversación en un foro privado que terminó por filtrarse, Kallas dijo que Israel se comporta como la Suráfrica del apartheid. El Gobierno israelí exigió una rectificación que nunca se produjo y decidió entonces romper cualquier relación con la canciller europea. Kallas dijo lo que todos piensan en Europa.
La Comisión Europea, que suele ser quien presione y prepare todo para que se aprueben paquetes de sanciones, por ejemplo contra Rusia desde 2022, arrastra los pies. Si por el brazo ejecutivo de la Unión Europea fuera, no habría sanciones contra Israel.
INTERNACIONAL
Lindsey Graham, South Carolina senator who rose from small-town roots to GOP power broker, dies at 71

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Sen. Lindsey Graham, who died Saturday at 71 following what his office described as a «brief and sudden illness,» spent more than three decades as one of the Republican Party’s most influential voices.
The South Carolina Republican forged a congressional career spanning more than 30 years, emerging as one of Capitol Hill’s most recognizable Republicans and a trusted advisor to President Donald Trump on national security, judicial nominations and foreign policy.
Born on July 9, 1955, in Central, South Carolina, Graham grew up helping his parents run the family business before becoming the first in his household to attend college.
His life changed dramatically while he was a student at the University of South Carolina, when both of his parents died within 15 months of each other, leaving him to raise his younger sister.
SEN. LINDSEY GRAHAM DEAD AT 71 AFTER ‘BRIEF AND SUDDEN’ ILLNESS, OFFICE SAYS
Graham launched his congressional career in the U.S. House in 1995, laying the foundation for more than 30 years on Capitol Hill. (Tim Sloan/AFP/Getty Images)
After earning a law degree, Graham joined the U.S. Air Force Judge Advocate General’s Corps, serving as a military lawyer before entering politics. He remained in the Air Force Reserve throughout much of his congressional career, retiring as a colonel after more than three decades of service.
His political career began in 1992, when he was elected to the South Carolina House of Representatives. Two years later, he won a seat in the U.S. House as part of the Republican wave that gave the GOP control of Congress.
He emerged as a national figure during President Bill Clinton’s impeachment, serving as one of the House managers who presented the case against Clinton during the 1999 Senate trial.
The high-profile role elevated his standing within the Republican Party and helped establish him as a rising conservative voice on Capitol Hill.
‘AMERICA AND THE WORLD HAVE LOST A DETERMINED LEADER’: TRIBUTES POUR IN AFTER SEN. LINDSEY GRAHAM’S DEATH

As a House Republican, Lindsey Graham served as one of the impeachment managers who prosecuted President Bill Clinton during his 1999 Senate trial. (Harry Hamburg/NY Daily News Archive/Getty Images)
In 2002, he was elected to the Senate, succeeding longtime Republican Sen. Strom Thurmond.
Over the next two decades, Graham became one of the Senate’s most influential Republicans on national security, serving on the Armed Services and Judiciary committees while emerging as a leading voice on military affairs, judicial confirmations and U.S. foreign policy.
One of Graham’s closest political relationships was with Arizona Sen. John McCain.
Along with Democratic Sen. Joe Lieberman, the three became known as the bipartisan «Three Amigos,» frequently traveling to war zones and emerging as some of Congress’ strongest advocates for American military power and support for U.S. allies.
CHAD PERGRAM BREAKS DOWN WHAT’S NEXT FOR GOP AFTER GRAHAM’S DEATH

Alongside the late Sens. John McCain and Joe Lieberman, Graham was part of the bipartisan «Three Amigos,» a group known for championing national security and U.S. engagement overseas. (Franck Fife/AFP/Getty Images)
Graham championed higher defense spending and was among Congress’ most vocal supporters of Israel and, more recently, Ukraine.
He also played a central role in reshaping the federal courts. As chairman of the Senate Judiciary Committee, Graham helped steer the confirmation of dozens of federal judges, including Supreme Court Justice Amy Coney Barrett. He also emerged as one of Brett Kavanaugh’s fiercest defenders during the justice’s contentious 2018 confirmation battle, calling the process «the most unethical sham» he had seen in politics.
His relationship with Trump underwent one of Washington’s most notable political transformations.
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After sharply criticizing Trump during the 2016 Republican primary, Graham became one of the president’s closest congressional allies, advising him on judicial nominations, national security and foreign policy while serving as a key defender of his agenda. Graham was once again critical of Trump in the wake of the January 6 Capitol Hill riots, but Trump appeared to shrug that off when he returned to the White House.
Graham remained a leading voice in the Republican conference until his death. At the time of his death, he was serving as chairman of the Senate Budget Committee and campaigning for a fifth Senate term.
He never married and had no children.
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President Donald Trump and Sen. Lindsey Graham speak to the media aboard Air Force One enroute to Washington, D.C., on Jan. 4, 2026. (Joe Raedle/Getty Images)
South Carolina Gov. Henry McMaster called Graham «irreplaceable» and the «fiercest of fighters for South Carolina and America.» Per South Carolina law, McMaster will appoint a temporary replacement for Graham, who was seeking a fifth term in November.
President Trump wrote on Truth Social that Graham «was always working,» and called the Palmetto State senator «a true American Patriot.»
Funeral and memorial arrangements were not immediately announced. Trump said on Truth Social that «details and arrangements» would follow.
lindsey graham, republicans elections, donald trump, politics, senate elections
INTERNACIONAL
Cámara de Comercio panameña cierra filas y llama a fortalecer la Zona Libre de Colón

El fortalecimiento de la Zona Libre de Colón es una tarea de múltiples instituciones, una responsabilidad compartida entre el Estado y el sector privado.
Esto lo afirma la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, luego de que un informe de la Alianza Transnacional para Combatir el Comercio Ilícito (TRACIT), señalara supuestas vulnerabilidades del país frente al comercio ilícito.
Jeffrey Hardy, director general de TRACIT, manifestó esta semana que Panamá ha mostrado avances respecto al índice anterior y que actualmente figura como el segundo país de mejor desempeño en Centroamérica en materia de resiliencia frente al comercio ilícito.
No obstante, advirtió que aún persisten importantes vulnerabilidades relacionadas con las zonas francas, el contrabando de cigarrillos, la falsificación de mercancías, el comercio electrónico y el movimiento de pequeños paquetes procedentes del extranjero.
La regulación de las zonas francas, añadió Hardy, continúa siendo una de las principales debilidades detectadas por la organización en Centroamérica y sostuvo que la Zona Libre de Colón, por su relevancia en el comercio internacional, debe continuar fortaleciendo sus controles, la gestión de riesgos y la cooperación entre el sector público y privado.

Ante este planteamiento, las autoridades nacionales rechazaron “categóricamente” cualquier intento de presentar a la Zona Libre de Colón como un espacio de tolerancia al crimen organizado.
Un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores afirmó que esa narrativa “desconoce la realidad, los avances alcanzados y el profundo proceso de modernización que impulsa el Gobierno Nacional».
El planteamiento gubernamental fue más allá al señalar que las incidencias de actividades ilícitas representan apenas el 0,00042% del volumen comercial de una plataforma que mueve más de $25.000 millones anuales, por lo que, a su juicio, se trata de casos aislados y no de una práctica sistemática.
Por su parte, la Cámara de Comercio recuerda que la Zona Libre de Colón es uno de los principales activos estratégicos de Panamá. Su capacidad histórica de casi ocho décadas para conectar mercados, generar empleo y atraer inversión la convierte en una pieza esencial de nuestra plataforma logística y comercial.
En su publicación semanal, avalada por su presidente Aurelio Barría Pino, el organismo empresarial sostiene que para lograr su competitividad la institución avanza en acciones concretas, entre las que cita la creación de la primera Oficina de Cumplimiento, la certificación de auditores BASC, el mantenimiento de la certificación ISO 9001, la integración tecnológica entre el sistema DMCE y la Autoridad Nacional de Aduanas, que aduce unen la gobernanza, la transparencia, la trazabilidad y la mejora continua.

El gremio de los comerciantes también menciona la coordinación permanente con la Autoridad Nacional de Aduanas, la Unidad de Análisis Financiero, el Ministerio de Seguridad Pública, la Dirección General de Ingresos y otras entidades, lo que fortalece la seguridad y la confianza.
A ello, agrega, se suman el Centro de Monitoreo y Videovigilancia, los sistemas inteligentes de control y la cooperación con el gobierno de Estados Unidos para impulsar la capacidad de inspección mediante tecnología de última generación.
“La actualización que hoy experimenta la Zona Libre de Colón la moderniza, la diversifica y la conecta con las nuevas demandas del comercio global. Al mismo tiempo, amplía las oportunidades para aprovechar la integración económica regional y fortalecer las relaciones comerciales con mercados estratégicos, incluyendo los países del Mercosur», anota.
La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá puntualiza que continuará siendo una aliada permanente de esta transformación, alegando que la ruta es clara: inversión, tecnología, institucionalidad y trabajo conjunto.
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