ECONOMIA
Hoy se conocerá la inflación de abril: el Gobierno anticipó una baja fuerte y busca consolidar la desaceleración

Luego del 3,4% que marcó la inflación en marzo, el Indec dará a conocer hoy el dato de abril. En un contexto en el que el Gobierno habla de desaceleración y asegura que se cortará la tendencia de alza que lleva diez meses, y si bien los relevamientos de consultoras confirman que habrá una baja en el indicador, la incógnita es de cuánto será –cuánto bajará– y qué sucederá en mayo.
En una entrevista reciente, el ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que “la inflación de abril va a ser sustancialmente más baja que la de marzo”. El funcionario aseguró que las previsiones ubican los datos de abril entre “2,5% y 2,8%”. Este descenso, argumentó, es una señal clara del proceso de desinflación y, de acuerdo a su análisis, “a partir de junio se vienen los mejores meses”
Las estimaciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central también anticiparon una desaceleración significativa para el cuarto mes del año. Las consultoras previeron que la inflación de abril se ubicará en 2,6%. En caso de cumplirse la proyección, sería la primera desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en casi un año. La proyección de los encuestados se mantuvo sin cambios respecto a la encuesta anterior, lo que refleja una expectativa de estabilidad en el ritmo de aumento de precios para abril.

Pero el grupo de analistas que históricamente mostró mayor precisión en sus estimaciones (Top 10) calculó una inflación mensual de 2,7% para abril (0,1 puntos porcentuales más), repitiendo su estimación del relevamiento previo. Esta cifra sugiere una visión levemente más elevada entre quienes tuvieron mejores resultados en pronósticos recientes.
Las proyecciones de los analistas privados van en la misma dirección. Joaquín Aranguiz, economista del CISE de la Fundación Libertad, señaló que después de diez meses consecutivos de suba en la inflación mensual, el dato de abril marcará una sólida baja. Según sus estimaciones, el índice se ubicará entre 2,4% y 2,8%, en línea con los relevamientos semanales de alta frecuencia y la tendencia que refleja la diferencia entre la curva CER y la tasa fija. Aranguiz precisó que el mercado descuenta una inflación para el mes de abril inferior al 2,5%, mientras que para el período de mayo a septiembre, las proyecciones anticipan un promedio debajo del 1,9%.
El economista explicó que la baja esperada en abril se apoya en los primeros datos oficiales de CABA. Es que esta semana el Gobierno tuvo como anticipo que la inflación en abril en la capital del país fue del 2,5%, un dato que implicó una desaceleración de 0,5 puntos porcentuales respecto a marzo, cuando se ubicó en 3 por ciento. Dentro de ese resultado, el capítulo de alimentos y bebidas tuvo una suba menor al 1,5 por ciento. Como este rubro tiene una ponderación mayor en el índice nacional, la dinámica de precios en la ciudad podría incidir en un registro general más bajo para el país.

El precio de la carne aparece como un factor clave para explicar la desaceleración. Aranguiz indicó que la carne representa cerca del 10% del índice general, por lo que cualquier movimiento en su valor impacta de manera directa en la inflación mensual. Durante el primer trimestre del año, el precio de la carne subió alrededor de un 20%, pero en abril se mantuvo casi sin cambios, lo que favorecería el descenso del índice general.
En el segmento de servicios, la inflación sigue por encima del 2%, con el transporte destacándose por su impacto. El economista señaló que el arrastre estadístico de la suba de combustibles, vinculado al conflicto internacional, solo se reflejó parcialmente en el índice de marzo. Por eso, se estima que entre el 0,3% y 0,4% del dato de abril se relacionará con ese efecto.
Las proyecciones privadas sostienen que el horizonte para los próximos meses podría mostrar tasas de inflación más bajas, en un contexto de tasas reales negativas y tipo de cambio estable. En el REM, la mediana de las respuesta arrojó que el IPC se ubicaría en 2,3 por ciento. Ayer, por caso, YPF dijo que anunció un ajuste de 1% y la continuidad del “buffer” con el propósito de no trasladar sobresaltos del barril del petróleo al surtidor.

Para ayudar a la desaceleración, el Gobierno tomó diferentes decisiones respecto a los servicios públicos. Se corrigió el cronograma de ajustes en las tarifas de Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA). El aumento mensual de las facturas pasó del 4% al 3%, en una decisión que impactó directamente en los hogares del AMBA. Esta medida, además de modificar el sendero de actualización original, apuntó a contener la presión inflacionaria en momentos de mayor sensibilidad social. Pero la intervención en las tarifas del agua se complementó con una bonificación extra del 25% en la factura de gas para los usuarios residenciales durante mayo.
También incluyó bonificaciones en la boleta de la electricidad. Ahora, el sistema otorga subsidios a partir de un bloque de consumo que se amplió de 250 a 300 kilovatios/hora, con una bonificación del 10,5%sobre el precio. Para los usuarios que ya contaban con subsidio, el incremento en la cantidad subsidiada y la bonificación compensan la suba previa del costo de la materia prima, que llegó al 12% o 13%. Según fuentes del sector consultadas por Infobae, la estrategia busca que el gasto mensual de los hogares no registre un salto relevante, considerando que el invierno suele generar picos en el consumo tanto de gas como de electricidad.

Los relevamientos muestran que en la primera semana de mayo el rubro alimentos y bebidas tuvo leve variaciones de precios o incluso deflación. Como datos alentadores para el Gobierno, la consultora LCG reportó que no hubo incrementos, EconViews marcó una variación negativa de 0,1% mientras que Analytica fue la única que registró una suba de 0,3 por ciento.
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ECONOMIA
“Ganar o ganar” en pesos: cuáles son los bonos más buscados por el mercado y por qué crece su demanda

El Tesoro sigue manejando con mucha comodidad las licitaciones de títulos que realiza cada dos semanas. En la de ayer consiguió refinanciar 110% de los vencimientos que afrontaba en pesos y además colocó otros USD 300 millones de bonos cortos en dólares, que le sirven para seguir juntando para el pago de deuda más grande que le queda por delante en julio, por unos 4.300 millones de dólares.
Esta vez, el mayor interés de los que participaron en la licitación se concentró en los denominados “bonos duales”. Se trata de títulos en pesos que pagan al vencimiento según lo que sea más beneficioso para el inversor: el CER (o sea la inflación acumulada) o la tasa de plazo fijo mayorista (TAMAR).
La ventaja para los compradores de este título es que se “gana o gana” al menos en pesos. Por supuesto que la variable que termina definiendo si se trató de una buena inversión es la evolución del tipo de cambio. Si el dólar en los plazos de estos títulos supera a la inflación y la tasa entonces el rendimiento en moneda dura pasa a ser negativo.
Este bono le permitió al Tesoro extender los plazos de colocación en moneda local, ya que una de las series vence en junio de 2028 y el otro en el mismo mes pero del 2029, es decir bien entrado el próximo período presidencial. En el primer caso el rendimiento quedó en un equivalente a CER más 4% y en el segundo de CER más 6,19% anual.
La demanda por estos títulos fue muy significativa y en total se colocaron 5,3 billones de pesos, casi la mitad del total. De esta manera, el Gobierno busca salir del cortoplacismo y romper el temor del mercado respecto a lo que podría suceder con estos pagos durante la próxima administración.
El equipo económico se sigue manejando con cautela y no convalida por ahora que los pesos que se emiten para comprar dólares queden en el mercado. Por eso, la refinanciación de la deuda en pesos que vencía fue de 110 por ciento. La base monetaria en lo que va del año muestra una disminución nominal de 5%, a pesar que la inflación acumulada en el primer trimestre es de 9,4 por ciento.
De esta manera, el plan de remonetización se mantiene en “stand by”. El objetivo es primero ver una baja de la inflación y que se sostenga en el tiempo. Por lo pronto, el Indec publicará hoy el dato de abril y se espera que se ubique alrededor del 2,5 por ciento. Sería la primera baja en diez meses, luego del piso de 1,5% que se registró en mayo del año pasado.

El segmento de deuda en moneda dura mostró interés inversor, con la colocación de USD 150 millones para cada uno de los bonos AO27 y AO28. Hace algunas semanas, el equipo económico había ampliado el cupo a USD 350 millones para cada título. Sin embargo, ese tope máximo solo se ejecutó en la instancia previa.
El bono AO27, con vencimiento el 29 de octubre de 2027, se adjudicó a una tasa interna de retorno efectiva anual (TIREA) de 5,12%, equivalente a una tasa nominal anual (TNA) de 5,00 por ciento. Por esta opción, Finanzas recibió ofertas por USD 279, en línea con subastas anteriores.
Por su parte, el AO28, que vence el 31 de octubre de 2028, se colocó a una TIREA de 8,55% (TNA de 8,24%). En este caso, el monto ofertado ascendió a 267 millones de dólares. La Secretaría informó que el jueves se abrirá una segunda rueda para estos títulos, al precio de corte de la licitación, por un monto adicional de USD 100 millones en cada tramo.
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ECONOMIA
El consumo de mate cayó un 9% y marcó su peor nivel en 5 años

La yerba mate, producto emblema entre los argentinos, siente el impacto de la crisis de poder adquisitivo. La buena noticia es que subió la demanda externa
13/05/2026 – 19:17hs
El mate, compañero inseparable de los argentinos en hogares, oficinas y espacios públicos, enfrenta un escenario de retroceso sin precedentes. Los datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) encendieron las alarmas del sector al confirmar que, en febrero de 2026, los despachos al mercado interno alcanzaron los 19,2 millones de kilos, lo que representa una caída interanual del 9%. Esta cifra no solo marca el volumen más bajo para el segundo mes del año en los últimos cinco años, sino que consolida una tendencia de contracción que se arrastra desde mediados de 2025.
La caída del consumo doméstico responde directamente a la erosión del bolsillo de las familias, que ante la persistente inflación y el reajuste de precios en góndola, se vieron forzadas a modificar sus hábitos cotidianos. Expertos en el mercado yerbatero advierten que muchos hogares optaron por reducir drásticamente sus compras o volcarse hacia envases de menor formato para estirar el presupuesto mensual. Esta retracción, que comenzó a gestarse en julio de 2025, acumula en los últimos ocho meses una baja del 7,3%, evidenciando cómo el producto insignia de la cultura argentina no pudo escapar de la delicada situación económica actual.
La yerba mate y su el auge en el mercado externo
Mientras el consumo interno transita un momento de estancamiento y retracción, el panorama hacia afuera del país ofrece una postal completamente diferente. La demanda internacional se convirtió en el pulmón que permite sostener la actividad de un sector golpeado, con un crecimiento en los despachos al exterior que alcanzó el 46,6% interanual en enero de 2026. Este fortalecimiento de la exportación actúa como un contrapeso necesario para las empresas yerbateras, que ven en los mercados internacionales una vía de escape frente al desplome de la compra doméstica.
Sin embargo, esta dualidad no despeja las preocupaciones de la cadena productiva. La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) ha puesto de relieve la fragilidad de las economías regionales vinculadas a esta industria, señalando que la yerba mate lidera la lista de producciones en situación crítica. A pesar del dinamismo exportador, los productores primarios advierten que el precio que perciben por la hoja verde se mantiene muy por debajo de los costos de producción -especialmente afectados por el incremento en los insumos logísticos como el gasoil-, planteando serios interrogantes sobre la rentabilidad y sostenibilidad de la zafra para miles de familias misioneras y correntinas.
El impacto en la góndola y los cambios de hábitos
Más allá de las estadísticas oficiales, el fenómeno se traduce en una reconfiguración de los patrones de compra en los supermercados. El consumidor argentino, conocido por su lealtad a marcas de primera línea, comenzó a migrar de forma masiva hacia segundas y terceras opciones, o incluso hacia marcas propias de las grandes cadenas que ofrecen un diferencial de precio competitivo. Este comportamiento refleja una búsqueda por optimizar el rendimiento del gasto básico mensual, donde la yerba mate, aunque es un producto de primera necesidad, pasó a ser objeto de una administración mucho más austera.
En este contexto, la industria yerbatera se enfrenta a un desafío de largo aliento: la necesidad de adaptar su oferta a un mercado que, en el corto plazo, parece no tener intenciones de recuperar los niveles históricos de consumo. Mientras el INYM monitorea de cerca si esta caída del 9% es un piso definitivo o si existe margen para una mayor retracción, los actores del sector agroindustrial coinciden en que la recuperación del mercado interno estará íntimamente ligada a una estabilización de los ingresos reales de la población.
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ECONOMIA
¿Regresan los créditos ANSES?: cómo sería el esquema para pedir préstamos de hasta $1,5 millones

Créditos ANSES de hasta $1.500.000 podrían regresar, pero con una diferencia fundamental respecto al esquema anterior. Un proyecto de ley impulsado por bloques opositores propone un sistema donde los fondos nunca llegan a la cuenta del beneficiario. En su lugar, ANSES pagaría directamente a bancos, financieras y emisoras de tarjetas para cancelar deudas existentes.
El objetivo no es fomentar consumo ni entregar efectivo, sino ofrecer una salida concreta para quienes hoy enfrentan tasas asfixiantes en tarjetas de crédito y préstamos informales con intereses impagables.
La iniciativa llegó en marzo, después de que el decreto 421/2025 eliminara definitivamente los créditos ANSES tradicionales. Legisladores de distintos espacios buscan ahora restituir líneas de financiamiento utilizando recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), pero con un enfoque totalmente distinto.
El proyecto no tiene fecha de tratamiento y su aprobación está en duda ya que el oficialismo cuenta con amplio respaldo en el Congreso y anticipó su rechazo. Sin embargo, la propuesta pone sobre la mesa un debate central: cómo rescatar a millones de hogares atrapados en deudas imposibles de pagar.
Quiénes podrían pedir los nuevos créditos ANSES
El universo de potenciales beneficiarios está definido con precisión en el texto legislativo. Se prioriza a quienes reciben ayuda estatal y tienen ingresos bajos, sectores que históricamente quedaron fuera de los productos financieros formales.
De aprobarse la ley, estas personas podrían solicitar el crédito:
- Titulares de Asignación Universal por Hijo (AUH) y Asignación por Embarazo (AUE) vigentes en todo el país
- Jubilados y pensionados bajo el régimen SIPA con ingresos que no superen seis haberes mínimos
- Beneficiarios de Pensiones No Contributivas (PNC)
- Personal de casas particulares registrado
- Monotributistas inscriptos en las categorías A, B, C y D
La lista abarca a más de 10 millones de personas que hoy tienen acceso limitado o nulo a préstamos bancarios convencionales. El foco está puesto en la vulnerabilidad financiera, no en la capacidad de consumo.
A diferencia de los esquemas anteriores, esta propuesta pone un candado claro. No se puede usar el dinero para gastos discrecionales. Todo debe destinarse a cancelar pasivos existentes.
Cómo funcionaría el pago directo de ANSES a bancos y tarjetas
La operatoria marca un cambio radical respecto a los Créditos ANSES que estuvieron vigentes hasta 2025. El beneficiario no recibirá ni un peso en mano ni en su cuenta bancaria: todo el proceso será 100% digital y el solicitante deberá indicar a qué banco, financiera o emisor de tarjeta le adeuda dinero para que ANSES realice la transferencia directa a ese acreedor.
El monto máximo establecido es de $1.500.000, con un mecanismo de ajuste automático según la evolución del Salario Mínimo Vital y Móvil. Esto busca evitar que la inflación licúe el alcance del programa en pocos meses.
Las condiciones financieras también están reguladas en el proyecto. La tasa de interés se fijará en TAMAR más 10 puntos porcentuales. Esto la mantiene siempre por debajo de los costos de las tarjetas comerciales y créditos personales tradicionales.
Otro tope clave aparece en el descuento mensual. No podrá exceder el 30% del ingreso neto del solicitante. Esto garantiza que la persona mantenga capacidad de pago para sus gastos básicos sin comprometer su subsistencia.
El esquema incluye auditorías automáticas para verificar que los fondos lleguen efectivamente al destino declarado. No habrá intermediarios ni gestores. Todo se tramitará a través de la plataforma Mi ANSES.
Qué dijo el Gobierno sobre el regreso de los créditos ANSES
La semana pasada, el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cerró la puerta a cualquier expectativa oficial. Aclaró que el regreso de los Créditos ANSES para jubilados y pensionados no está en estudio.
De esta manera, el funcionario desmintió las versiones que circularon en redes sociales y distintos portales sobre un relanzamiento del programa de préstamos desde el Ejecutivo.
Los Créditos ANSES fueron un programa que permitió a jubilados, pensionados y titulares de asignaciones familiares acceder a financiamiento con la menor tasa de interés del Estado. Se usaron para viajes, arreglos de viviendas y compra de electrodomésticos, entre otras cosas.
Las declaraciones de Adorni refuerzan la postura oficial de no utilizar los fondos del sistema previsional para otorgar préstamos personales. Esta política quedó establecida con el decreto 421/2025.
En consecuencia, quienes actualmente perciben haberes de ANSES no tienen acceso a líneas de financiamiento desde el Estado. Deben recurrir a entidades privadas si necesitan solicitar un préstamo, enfrentando tasas significativamente más altas que las que ofrecía el programa eliminado.
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