ECONOMIA
Una familia tipo necesita $1.469.768 por mes para no ser pobre

El Indec dio a conocer sus principales informes de precios correspondientes al mes de abril. De acuerdo con el organismo, la inflación avanzó 2,6% en abril, registrando así una desaceleración por primera vez desde mayo de 2025. En tanto, las dos canastas que miden la evolución de precios de los productos esenciales tuvieron variaciones inferiores al IPC.
En detalle, la Canasta Básica Total (CBT) se encareció 2,5% en el cuarto mes del año, llegando así a un valor de 1.469.768 pesos. Ese monto determina cuánto debe gastar una familia tipo para cubrir el 100% de sus necesidades básicas. Si un hogar tiene ingresos mensuales por debajo de ese valor, es técnicamente considerada “pobre”.
Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) tuvo una variación del 1,1% en abril. Con esa suba alcanzó un valor de 665.053 pesos. Ese es el costo que tiene que enfrentar una familia para cubrir sus necesidades alimentarias en el transcurso de un mes. Si un grupo familiar no llega a alcanzar ese nivel de ingresos, pasa a ser considerado “indigente”.
Como se mencionó, tanto la CBA como la CBT tuvieron incrementos inferiores al IPC en el mes de abril. Sin embargo, en ambos casos los aumentos acumulados del primer cuatrimestre muestran una concordancia con lo ocurrido con los precios a nivel general (la inflación acumulada es de 12,3%).

Según el Indec, en los primeros cuatro meses del año la Canasta Básica Total aumentó un 12,3%, pasando de $1.308.7123 en diciembre a los mencionados $1.469.768 en abril. La CBA, en cambio, tuvo una variación levemente mayor, pasando de $589.510 a $665.053 en el período analizado (12,8% de incremento).
También hay concordancia absoluta en el acumulado de los últimos doce meses. Tanto el IPC como las dos canastas que mide el Indec registraron variaciones de 32,4% entre abril de 2025 e igual mes de 2026.
Como todos los meses, el Indec precisó cuál es la canasta básica actual correspondiente a otros grupos familiares. Si bien siempre se toma como ejemplo el caso de una familia tipo, compuesta por un varón de 35 años, una mujer de 31 años, un hijo de 6 años y una hija de 8 años, la realidad es que el costo de vida varía para cada familia.
De acuerdo a lo informado por el organismo de estadísticas, en abril pasado un hogar de tres integrantes, compuesto por una mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61 años, debió enfrentar una CBT de $1.170.106 y una CBA de 5429.460 pesos. Es decir que su costo de vida total mensual fue de casi $300 mil menos que el de un hogar de cuatro personas.

Claro está, que el costo de vida es más alto para un hogar con más integrantes. El Indec muestra en su informe los valores correspondientes para una vivienda de cinco personas, compuesta por un varón y una mujer, ambos de 30 años, y tres hijos de 1, 3 y 5 años. En ese caso, la Canasta Básica Alimentaria llegó a los $699.490 en el mes de abril, mientras que la Canasta Básica Total alcanzó un valor de 1.545.872 pesos.
También se debe aclarar, que la CBA y la CBT varían sustancialmente entre una región y otra del país. Si bien el informe de Indec sólo muestra los valores correspondientes al Gran Buenos Aires, los informes de precios del organismo muestran grandes diferencias en los valores de los alimentos según la zona de la Argentina. Usualmente, los precios tienden a ser más altos en la región patagónica y más bajos en el norte del país, lo que configura costos de vida diferentes en cada caso.
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ECONOMIA
Comparar precios puede hacer la diferencia: en qué productos hay brechas de hasta 9,2% entre supermercados


Recorrer góndolas, mirar etiquetas y revisar más de un supermercado puede valer la pena, pero no en todos los casos por igual. Hay rubros en los que elegir dónde hacer la compra abre una diferencia considerable en el bolsillo y otros en los que los valores resultan mucho más parejos. Un relevamiento de septiembre permite identificar en qué categorías buscar y comparar tiene mayor impacto.
El dato surge del informe Indicadores de Coyuntura Económica de octubre de 2026, elaborado por la Escuela de Negocios de la Universidad de San Andrés, que incluyó un análisis del pulso regional y de los valores de supermercados a partir de la información del Sistema Electrónico de Publicidad de Precios Argentinos (SEPA).
El principal resultado aparece en frutas y verduras. En esta categoría, el precio de un mismo producto varía 9,2% entre supermercados, el nivel más alto de los rubros relevados y más de dos veces y media el promedio general.
Entre las 17 categorías analizadas, la dispersión promedio se ubica en 3,6%. Sin embargo, detrás de esa cifra aparecen diferencias importantes según el tipo de producto que se considere. La distancia entre la categoría con mayor y menor dispersión alcanza los 7,4 puntos porcentuales.
El informe también muestra que este comportamiento no registra cambios de fondo durante 2026. Las diferencias de precios entre supermercados se mantienen estables durante el año, dentro de un rango de 3,5% a 3,7%.
Ello marca una notable diferencia respecto de lo que ocurría en la gestión anterior, cuando por la aplicación de los precios máximos en las grandes cadenas (por la aceleración inflacionaria), las variaciones entre supermercados era muy alta. En los grandes comercios, que aplicaban la norma por estar más controlados, los precios se mantenían congelados o con un mínimo aumento, mientras que en el canal tradicional acumulaban mayores aumentos. Eso hizo que los consumidores se volcaran al canal moderno.
Frutas y verduras, donde más conviene comparar
Dentro del ranking, frutas y verduras se despegan claramente del resto, con una dispersión de 9,2%. En segundo lugar aparecen las comidas preparadas, con una variación de 5,8% entre supermercados.

A partir de allí, las diferencias se reducen. En carnes, la dispersión alcanza el 3,9%, mientras que en almacén llega al 3,7%. En las categorías desayuno y merienda y golosinas, el indicador se ubica en 3,6%. Los productos frescos registran una variación del 3,5%. En limpieza y bebidas, la dispersión alcanza el 3,4% en ambos casos, mientras que en congelados baja al 2,9%.
El mismo porcentaje, 2,9%, corresponde a cuidado infantil. Más abajo aparecen perfumería y pescados, ambos con una dispersión de 2,8%, y los productos para mascotas, con 2,5%.
Entre las categorías con menores diferencias figuran panadería, con una dispersión del 2,4%, y electrodomésticos, con 2,1%. Finalmente, farmacia registra la menor dispersión de todas las categorías relevadas, con apenas 1,8%.
La distancia entre los dos extremos resulta marcada. La dispersión del 9,2% en frutas y verduras supera en más de cinco veces el 1,8% correspondiente a farmacia.
La Patagonia, la región más cara
El relevamiento incorpora además otra dimensión de las diferencias: cuánto paga el consumidor de cada región respecto del promedio nacional. En esta comparación, la Patagonia aparece como la zona más cara del país.
En septiembre, los precios en la Patagonia se ubican 3,4% por encima del promedio nacional. En el extremo contrario aparecen Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires: GBA se encuentra 5,5% por debajo del promedio, mientras que CABA se ubica 5,2% por debajo.

Entre esos extremos se encuentran las restantes regiones incluidas en el relevamiento. El NOA se ubica 0,4% por encima del promedio nacional, mientras que la región Centro queda 0,1% por encima. Cuyo registra valores 0,2% inferiores al promedio y el NEA, 1,5% por debajo.
La brecha regional entre el máximo y el mínimo alcanza los 8,9 puntos porcentuales. A su vez, al considerar las 18 categorías incluidas en esta parte de la medición de septiembre, la dispersión promedio llega al 11,3%.
La Patagonia encabeza el nivel general, pero no concentra los valores más altos en todos los productos. El informe destaca que el Noroeste también es la región más cara en seis rubros, entre ellos carnes y frutas y verduras.
El fuerte contraste en las golosinas
Uno de los casos en los que las diferencias regionales resultan más marcadas es el de las golosinas. En la Patagonia, sus precios se encuentran 16,1% por encima del promedio nacional. En la Ciudad de Buenos Aires ocurre lo contrario: se ubican 16,5% por debajo.

Entre ambos extremos existe así una distancia de 32,6 puntos porcentuales respecto del promedio nacional. El dato muestra una brecha mucho mayor que la observada en el nivel general de precios de cada región.
Las diferencias territoriales conviven con las que aparecen entre supermercados. En el primer caso, el informe ubica a Patagonia 3,4% por encima del promedio nacional, seguida por NOA, con 0,4%, y Centro, con 0,1%. Del otro lado aparecen Cuyo, 0,2% por debajo; NEA, 1,5% por debajo; CABA, 5,2% por debajo; y GBA, 5,5% por debajo.
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