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ECONOMIA

Tiempo perdido, cargos sorpresa, reclamos y bots: el costo oculto que pagan millones de argentinos

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Hay un costo que no figura en ninguna factura, pero lo paga cada consumidor argentino: el tiempo perdido, los cargos sorpresa y los trámites diseñados para agotar. Por primera vez, ese costo tiene una estimación para la Argentina.

Quería dar de baja su línea de celular. Lo que siguió fue una hora de su vida que no va a recuperar. Lo derivaron de un operador a otro, cada uno solicitándole los mismos datos desde el principio. Cuando finalmente alguien inició el proceso de baja, le preguntó el motivo. Para cortar con la conversación, respondió que se mudaba a Noruega. La respuesta del operador fue impecable: que podía cederle la línea a un familiar.

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La escena podría ser el argumento de una comedia, pero es una experiencia real y, para millones de consumidores argentinos, completamente reconocible. Tiene nombre: Economía del fastidio.

El concepto fue acuñado por los economistas Chad Maisel y Neale Mahoney en un informe publicado en 2025 por Groundwork Collaborative. Lo definen como el conjunto de costos que los consumidores pagan en tiempo, dinero e irritación para navegar su vida cotidiana: horas en espera con atención al cliente, tarifas sorpresa que aparecen en el último paso del checkout, suscripciones que se renuevan solas a precios que nadie recordaba, trámites diseñados para agotar antes que para resolver. No se trata solo de ineficiencia: muchas de estas prácticas son deliberadas. Las empresas hacen fácil lo que les conviene y difícil lo que el consumidor necesita.

Qué nos fastidia al comprar

¿Dónde duele más? Para saberlo, Focus Market relevó a 2.640 consumidores argentinos con una pregunta concreta: ¿cuál de estas prácticas les resulta más irritante al momento de la compra? Los resultados no dejan lugar a dudas.

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El primer puesto, con el 46% de las menciones, lo ocupa la letra chica y las condiciones ocultas: requisitos poco visibles, cantidades mínimas no informadas, combinaciones de productos que nunca quedaron claras. Casi la mitad de los encuestados señala que el problema no es el precio en sí, sino que el precio real aparece después, cuando ya se invirtió tiempo y atención en la decisión.

En segundo lugar, con el 28%, aparecen las ofertas y promociones confusas: el «solo por hoy», el descuento condicionado a una tarjeta específica, el beneficio que tiene tantas excepciones que en la práctica no aplica a casi nadie. La urgencia artificial y la ilusión del ahorro son herramientas de marketing tan extendidas que los consumidores ya las identifican como una forma de engaño.

El tercer fastidio más frecuente, con el 13%, es el costo de envío inesperado: ese cargo que no figura en el precio anunciado y que aparece recién en el último paso del proceso de compra, cuando el consumidor ya dedicó tiempo a armar su pedido. Una práctica tan habitual en el comercio electrónico local que muchos la dan por descontada, aunque no la toleran.

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A mayor distancia, los costos administrativos adicionales —cargos de gestión, emisión o procesamiento sin contraprestación clara— concentran el 6% de las menciones. La exclusión de productos populares de una promoción suma el 5%: la experiencia de descubrir que el artículo más buscado siempre queda fuera del beneficio. Y en el último lugar, con el 2%, la preselección de opciones más caras o de servicios adicionales que el consumidor no pidió, pero debe desactivar activamente para no pagar.

El primer puesto en cuanto a los fastidios, lo ocupa la letra chica y las condiciones ocultas

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Tres categorías —letra chica, promociones confusas y envío inesperado— concentran el 87% del fastidio en el momento de la compra. Son, en los tres casos, prácticas que operan sobre la misma lógica: ocultar el costo real hasta que el consumidor ya está demasiado avanzado en el proceso para dar marcha atrás fácilmente.

Qué nos fastidia en la postventa

El producto llegó roto. O el débito se cobró dos veces. O el técnico nunca apareció en el turno acordado. No importa cuál sea el problema: el primer obstáculo para resolverlo suele ser el mismo. Un bot.

«Para consultas sobre facturación, presione 1. Para soporte técnico, presione 2. Para hablar con un representante…» — esa opción, cuando existe, aparece al final de un menú interminable o directamente no está. Según la encuesta de Focus Market, el 64% de los consumidores argentinos identifica la atención al cliente mediante bots y sistemas automatizados —sin posibilidad real de acceder a un humano— como el principal fastidio en la postventa. Es, por lejos, el más mencionado: más que todos los demás ítems combinados.

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El segundo lugar lo ocupan los reclamos y garantías con múltiples requisitos para hacer valer una devolución o un servicio, con el 14%. Factura original, número de serie, foto del desperfecto, formulario online, llamado al 0800, visita técnica en quince días hábiles. Cada paso adicional no es burocracia inocente: es fricción calculada para que una parte del problema se resuelva solo, no porque la empresa lo solucione, sino porque el consumidor se cansa y abandona.

En tercer lugar, con el 12%, aparecen las suscripciones con precios engañosos: el servicio que arranca barato y sube en silencio, sin aviso previo, al cuarto o quinto mes. Una práctica que el informe de Groundwork documenta con un dato elocuente: dificultar la cancelación puede incrementar los ingresos de una empresa entre un 14% y más del 200%, dependiendo del producto. El fastidio, en este caso, es literalmente rentable.

Los programas de puntos con canjes difíciles o vencimientos acelerados concentran el 6%: la promesa de fidelización que en la práctica funciona como una zanahoria que siempre se aleja. Y las cancelaciones escondidas o imposibles cierran el ranking con el 4% — aunque su impacto económico supera ampliamente esa proporción: son las que generan los cobros más prolongados e injustificados.

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El 64% de los consumidores identifica la atención al cliente mediante bots y sistemas automatizados como el principal fastidio en la postventa

Si el fastidio en la compra opera ocultando el costo real, el fastidio en la postventa opera sobre otro mecanismo: el agotamiento. Sistemas diseñados no para resolver, sino para desalentar. La hipótesis implícita es que si el proceso es suficientemente tedioso, el consumidor va a desistir antes de llegar al final. Y con demasiada frecuencia, la hipótesis se confirma.

El fastidio tiene cara: ejemplos concretos

Los números describen el fenómeno. Las situaciones lo hacen tangible.

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El banco ofrece una cuenta sin costo de mantenimiento — siempre que el sueldo se acredite ahí todos los meses, sin excepción, condición que figura en la letra chica y no en el aviso. El préstamo personal con «tasa del 0% el primer mes» tiene un Costo Financiero Total que puede triplicar ese número cuando se suman el seguro de vida obligatorio y los gastos de otorgamiento. La prepaga sube la cuota por inflación más un factor etario que se aplica solo al cumplir años, sin notificación, amparado en una cláusula del contrato original que nadie leyó.

El alquiler vacacional se publica con precio por noche. Al confirmar aparecen el cargo por limpieza, el cargo por servicio, el depósito retenido diez días hábiles y la tarifa municipal. El vuelo se demora cuatro horas y la aerolínea no informa que el pasajero tiene derecho a comida, hotel y reembolso: hay que saberlo, pedirlo en el mostrador físico y no perder la conexión mientras tanto.

El reclamo técnico al proveedor de internet genera un turno «entre las 8 y las 20 horas». Si el técnico pasa y no hay nadie, el turno caduca. Hay que empezar de nuevo. Querer bajar a un plan más económico tampoco se puede hacer por app: solo por teléfono, donde el operador tiene instrucciones de ofrecer tres contraofertas antes de proceder.

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Sectores distintos, empresas distintas, mismo principio: transferirle al consumidor el tiempo, el costo y la frustración que la empresa eligió no resolver.

En Estados Unidos, ese costo fue cuantificado: u$s165.960 millones anuales, equivalente al 0,54% del PBI. Dicho de otro modo, la Economía del Fastidio le cuesta a la economía norteamericana más que el PBI combinado de catorce estados.

Aplicando la misma proporción al PBI argentino —u$s601.150 millones a precios corrientes de 2025, según el INDEC— la estimación para la Argentina arroja más de u$s3.242 millones por año. Traducido al bolsillo de cada hogar: unos $23.912 por mes, el equivalente a una suscripción de streaming o a una pizza con delivery. Solo que nadie eligió pagarlo, nadie lo factura, y casi nadie lo registra como lo que es: un impuesto invisible al consumidor.

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Cuánto cuesta el fastidio en Argentina

Ponerle número al fastidio no es sencillo. No hay una factura que diga «tiempo perdido en espera telefónica» ni un renglón en el presupuesto que registre el costo de rellenar tres veces el mismo formulario. Pero la magnitud puede estimarse, y el ejercicio vale la pena.

Tomando como base el cálculo de Mahoney y Maisel para Estados Unidos —donde la Economía del Fastidio representa el 0,54% del PBI— y aplicando esa misma proporción al producto bruto interno argentino de 2025 (601.150 millones de dólares, según datos del INDEC), el costo anual para la Argentina se estima en más de u$s3.242 millones, equivalentes a $4,57 billones al tipo de cambio oficial. Una cifra que, para dimensionarla, se aproxima al presupuesto anual de la provincia de Tucumán.

Distribuido entre los 15,9 millones de hogares del país —según el Censo 2022—, ese costo representa u$s204por hogar al año, o unos $23.912 por mes: lo que muchas familias destinan a una suscripción de entretenimiento o a un pedido de comida a domicilio. Con la diferencia de que nadie eligió conscientemente ese gasto.

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En Argentina, el fastidio no es solo un costo: es, en muchos casos, un modelo de negocio.

Vale advertir que se trata de una estimación conservadora. La proporción utilizada asume que el fastidio en Argentina tiene el mismo peso relativo que en la economía norteamericana. Pero hay razones para creer que el número real es mayor: la menor penetración digital en trámites y servicios, la debilidad histórica de los organismos de defensa del consumidor para sancionar efectivamente, la concentración de mercado en sectores como telecomunicaciones, salud y servicios financieros, y una cultura empresaria que ha encontrado en la fricción deliberada un mecanismo rentable de retención. En Argentina, el fastidio no es solo un costo: es, en muchos casos, un modelo de negocio.

Por qué funciona: la ciencia detrás del fastidio

Nada de esto es accidental. Detrás de cada turno de visita de ocho a veinte horas, de cada checkbox premarcado y de cada bot que no entiende hay un conocimiento preciso de cómo toman decisiones las personas bajo presión, cansancio o apuro.

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La economía conductual —la disciplina que estudia por qué los seres humanos no siempre deciden de manera racional— lleva décadas documentando los mecanismos que las empresas aprendieron a explotar. Uno de los más poderosos es el sesgo del statu quo: las personas tienden a no cambiar lo que ya está configurado por defecto, aunque ese default no les convenga. De ahí el seguro de viaje preseleccionado, la renovación automática que nadie pidió, el plan que sube de precio porque cancelarlo requiere un esfuerzo que la mayoría no está dispuesta a hacer.

Otro es el efecto del costo hundido: cuando alguien ya invirtió tiempo en armar un carrito, completar un formulario o esperar cuarenta minutos en una cola virtual, es menos probable que abandone, aunque el precio final sea mayor al esperado. Las empresas diseñan sus procesos de compra sabiendo exactamente en qué momento revelar los cargos adicionales.

A estos mecanismos se los agrupa bajo el nombre de dark nudges —empujoncitos oscuros, en contraposición a los nudges positivos que la política pública usa para promover conductas saludables. Son intervenciones de diseño que orientan las decisiones del consumidor en beneficio de la empresa y en detrimento del usuario, sin que este lo perciba como una manipulación. El resultado es lo que mide la encuesta de Focus Market: una sensación difusa de haber sido engañado sin poder señalar exactamente cuándo ni cómo.

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En Estados Unidos, dificultar la cancelación de una suscripción puede incrementar los ingresos corporativos entre un 14% y más del 200%, según un estudio de los propios autores del informe. El fastidio, en ese contexto, no es un efecto secundario del mal servicio: es una estrategia de retención con retorno medido y documentado.

Reconocer ese mecanismo es el primer paso para no ser su víctima. El segundo, exigir que quienes regulan los mercados lo reconozcan también.

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ECONOMIA

Más de 1.500 personas, cinco cuadras de fila y horas de espera para postularse a 14 puestos de trabajo en Berazategui

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Una fila de más de cinco cuadras se formó en Berazategui, provincia de Buenos Aires, durante una convocatoria presencial de un nuevo restaurant, que buscó incorporar personal para antes de su inminente apertura. Más de 1.500 personas acudieron con sus currículums y esperaron una entrevista en busca de una oportunidad laboral.

La cita fue el lunes 14, a las 10, en Avenida Eva Perón 1464, ex Sevilla, donde abrirá en los próximos días Los Agüero Resto Bar. El aviso estableció que el proceso sería únicamente presencial y pidió a cada postulante que llevara el CV completo. Desde la firma indicaron que se buscan cubrir 14 puestos de trabajo con un salario base de $800.000 mensuales.

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En diálogo con Infobae en Vivo, Marcelo Agüero, uno de los propietarios del establecimiento, reconoció que la convocatoria “se desbordó” desde las primeras horas de la madrugada y que incluyó a personas de entre 18 y 55 años.

“Me ha sorprendido mucha gente que me dijo que trabaja de lo que sea porque necesita alimentar a su familia, pagar el alquiler y porque no llega a fin de mes. Hay personas que hace meses que no tienen trabajo. Las historias son muy fuertes”, relató.

A propósito del contexto, el entrevistado opinó: “La crisis se nota mucho. Te das cuenta que hay mucha falta de trabajo. Pero la alegría es que acá está la gente que quiere trabajar. Si se les ofrece trabajo, va a pasar en muchos lugares lo que pasó acá”.

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Y continuó: “Esto se parece al 2001. Yo lo viví y es mucha la tristeza. La pandemia fue de otra manera porque uno estaba encerrado y no podía salir. Me comí todos mis ahorros. Tratamos de pasarla de la mejor manera y de seguir adelante. Pero, para mí, esto es muy parecido al 2001. A la gente le cuesta viajar y muchos me dijeron que prefieren estar cerca de su casa para ahorrar en el transporte”.

La búsqueda se vinculó a la apertura de la parrilla de los músicos locales Los Agüero. La convocatoria se dirigió a hombres y mujeres y contempló entrevistas para conocer la experiencia y la disponibilidad de quienes se presentaron. La convocatoria ocurrió antes de la inauguración del comercio, prevista para el jueves que viene.

La concentración se produjo en la zona de Eva Perón y calle 114. La fila superó las cinco cuadras y la imagen de los postulantes comenzó a circular en redes sociales.

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El texto difundido por el local señaló que buscaba conocer a cada aspirante, su experiencia y su disponibilidad. La publicación informó que se buscan cubrir los siguientes puestos: parrillero, cocinero, ayudante de cocina, bachero, limpieza y mozo.

“Estamos buscando hombres y mujeres con ganas de trabajar, crecer y formar parte de este nuevo comienzo. Debido a la gran cantidad de consultas, queremos aclarar que la entrevista será únicamente presencial, porque queremos conocerte, saber un poco de vos, tu experiencia y tu disponibilidad”, reza el texto publicado por el local.

Caída del empleo privado formal

El empleo privado registrado volvió a caer en junio, con una baja mensual de 0,1 por ciento. Los asalariados privados registraron el mismo retroceso y mantienen una trayectoria casi ininterrumpida de descensos desde junio de 2025, salvo febrero de este año, cuando se mantuvieron estables.

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Desde diciembre de 2025 se perdieron cerca de 46.000 puestos asalariados privados registrados y, frente a noviembre de 2023, la reducción llegó a 246.300 empleos. Así se desprende del último informe de la consultora Invecq.

Para la firma de análisis macroeconómico y financiero, parte de esa caída se explica por la composición sectorial del empleo. En 2025, los rubros que los analistas de Invecq describieron como “perdedores” —industria, construcción y comercio— concentraban cerca del 50% de los asalariados privados registrados, mientras que los sectores “ganadores” —agro, minería y petróleo, intermediación financiera y actividades inmobiliarias— reunían alrededor del 23 por ciento. Desde junio de 2025, los primeros perdieron cerca de 93.000 puestos, frente a unos 18.100 en las actividades con mayor dinamismo.

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Al mismo tiempo, el reporte señaló que los sectores “ganadores” dejaron de mostrar una tendencia sostenida a la baja desde comienzos de año y alternaron meses de aumentos y descensos. En junio, el empleo en ese grupo se ubicó 0,2% por encima de diciembre de 2025, con subas de 1,2% en agro y de 0,9% en minería y petróleo. Pese a ello, el nivel todavía permanecía por debajo de noviembre de 2023.

Hacia adelante, el análisis planteó que la recuperación del empleo privado aparece condicionada por la evolución de la actividad económica, en especial en los segmentos que asoman como más demorados. La economía acumuló un crecimiento interanual de 1,9% durante el primer semestre de 2026, aunque en junio se ubicó 1,1% por debajo de diciembre de 2025, sin estacionalidad. Los primeros indicadores del tercer trimestre, según la consultora, no mostraron un cambio de tendencia.

En julio, la industria manufacturera cayó 5% mensual en términos desestacionalizados, la construcción retrocedió 4,6% y la minería y el petróleo, 0,9 por ciento. En el caso de la industria, el descenso llevó la producción a su nivel más bajo desde junio de 2024 y acumuló una baja interanual de 2,6% entre enero y julio. La construcción registró un crecimiento cercano a 1,7% en los primeros siete meses del año, aunque volvió al menor nivel desde marzo. Minería y petróleo, que acumulaban una expansión interanual de 7,7%, también anotaron bajas mensuales tanto en junio como en julio.

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ECONOMIA

Encuesta revela qué pesa más para los votantes, entre salarios, empleo e inflación

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Un nuevo sondeo arrojó una diferencia entre el orden de prioridades de los votantes y del Gobierno en el plan económico. Cómo impacta en lo electoral


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¿Qué nivel de aprobación tiene la gestión económica de Milei según la encuesta? 

La desaprobación de la gestión económica llegó casi al 60% en la encuesta

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¿Salarios y empleo o estabilidad de precios?: el dato clave para el Gobierno que surgió de la encuesta 

Casi dos tercios de los votantes prioriza las políticas sobre salarios y empleo frente a los precios

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Las expectativas sobre la inflación y el empleo

El 40,4% aún cree que la inflación subirá pero más del 30% ve un sendero estable

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La mitad de los consultados cree que el desempleo aumentará

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¿Cómo le fue a Milei contra el peronismo en el tramo electoral de la encuesta? 

La encuesta mostró un empate técnico entre Milei y el peronismo

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ECONOMIA

El Banco Provincia lanzó un plan para comprar autos 0 km o usados hasta en 72 cuotas: quiénes pueden acceder y a qué tasa

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La entidad bonaerense informó que la línea ya está disponible en más de 70 puntos de venta.

Según el informe del sector automotor de la ANDI y Fenalco, en enero pasado se vendieron 14.327 vehículos nuevos y 44.691 motocicletas nuevas, lo que refleja decrecimientos del 22,2% y 14,1%, respecto a enero 2020.
Descripción: Barrio Guayabal, Automax firma especializada en la comercialización de vehículos usados multimarca. Foto: Juan Antonio Sánchez Ocampo
Letrero de Automotores Usados, tres automóviles exhibidos: un Volkswagen blanco, una Toyota Hilux gris y un Chevrolet negro. Etiquetas de año 2020 y 2016
El préstamo permite financiar la compra de autos 0 km y usados en concesionarias adheridas de la provincia de Buenos Aires. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Quiénes pueden acceder: clientes de Banco Provincia, sujetos a calificación crediticia.
  • Qué vehículos se pueden comprar: autos 0 km y usados.
  • Monto disponible: desde $100 mil hasta $50 millones.
  • Financiación: hasta el 100% del valor de la operación, según condiciones vigentes y evaluación crediticia.
  • Préstamos UVA: plazos de 12 a 48 meses. Tasas para clientes con haberes de UVA + 6% a UVA + 10% nominal anual; para quienes no cobran haberes, de UVA + 10% a UVA + 14% nominal anual.
  • Préstamos en pesos a tasa fija: plazos de 12 a 72 meses. Tasas de 55% a 65% nominal anual para clientes con haberes y de 65% a 75% nominal anual para quienes no cobran haberes.
  • Cómo se solicita: se elige el auto en una concesionaria adherida, se recibe una oferta personalizada y se confirma desde Cuenta DNI o Home Banking BIP.
  • Cómo se paga: en cuotas mensuales con débito automático en cuenta.
  • Dónde está disponible: en más de 70 concesionarias adheridas de la provincia de Buenos Aires.

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