POLITICA
Ramón “Nene” Vera: “Estamos armando un movimiento nacional, liberal y popular, no una secta religiosa”
“La he cantado, sí”, dice el diputado bonaerense libertario Ramón “el Nene” Vera sobre la marcha peronista. No esquiva las preguntas sobre su pasado político, mientras detrás suyo sobresale una gigantografía de Javier Milei. Ahora principal referente de La Libertad Avanza (LLA) en Moreno -distrito gobernado por el kirchnerismo- y con injerencia en el armado provincial, de la mano de Sebastián Pareja, Vera refiere que participó en el vecinalismo justicialista, pero que su única hija, la diputada nacional Andrea Vera, lo llevó a hacer el “clic” que lo adentró en las ideas libertarias.
De 59 años y cristiano evangélico practicante desde hace 40, habla con en el prolijísimo búnker del partido en el kilómetro 50 de Pilar, el más importante del conurbano, que tiene distintas salas -una con el nombre “Javier Milei” y otra, su oficina-, paredes violetas, cuadros de Donald Trump abrazado a un león hecho con IA, también de Belgrano, y retratos suyos y de su hija con el Presidente.
Vera intenta no echar más leña al fuego tras días feroces en la interna entre Karina Milei, los Menem y Pareja con Santiago Caputo, pese a ser uno de los exponentes de la pelea virtual contra los propagandistas que responden al asesor, que lo tienen a Daniel Parisini (Gordo Dan) a la cabeza y que se quejan por el supuesto “peronismo residual” que según ellos desperfila a LLA. El diputado -que tuvo picantes cruces, sobre todo con @TraductorTeAma– plantea que LLA no está en construcción como una “secta religiosa”.
Cuenta que fue pobre pero que le tocó el ascenso social. Asegura que no mejoró su nivel de vida por la política, pese a que no le molesta que le digan “puntero” si eso se refiere a estar cerca de su barrio. Revela que estuvo al mando de un comercio familiar y que hizo asesoría en el mercado de los metales, más particularmente del oro.
“El Presidente lo dijo una y otra vez: tabula rasa. Estamos en la construcción del movimiento nacional, liberal y popular“, sostiene y añade: “Quien ponga una amenaza a la reelección del Presidente, ese es un traidor”.
-Ramón Vera, ¿cómo se autodefine?
-Un hombre feliz, al que le ha ido bien. Vengo de los lugares más pobres. Me he criado en Vicente López, hice la universidad ya cuando tenía 29, 30 años. Estudié licenciatura en comercio exterior y relaciones internacionales en la Universidad de Luján, tengo gran parte de la carrera hecha, no la pude terminar, pero me dio las herramientas que necesitaba para un empujón. Me volqué a la actividad privada. Después nació Andrea. Me fue llevando la vida, como al país, con sus altibajos, pero con la expectativa y la esperanza de ver esa Argentina que conocí cuando era pibe, donde el 70% era de clase media.
-¿Usted era de clase media?
-No, pero aspiraba a serlo; aspiré al ascenso social. Yo era de clase baja, muy baja. No indigente, pero era pobre.
-¿De qué trabajó?
-Tenía un negocio familiar, que después -debido a otras actividades que fui desarrollando- dejé al costado. Mi idea fue trascender mi propia historia y estoy muy feliz de haberlo logrado.
-Fue peronista.
-Fui peronista.
-¿Ya está? ¿Quedó en el pasado?
-Es natural que yo fuera justicialista por dónde provenía. El peronismo tiene base en el AMBA, sobre todo en los sectores más populares.
-¿Y cómo fue su relación con el peronismo?
-No militaba. Comencé a militar de grande, en el vecinalismo, de la mano de la familia Asseff, de Moreno. Me involucré en la política por 2008-2009, con Francisco de Narváez. En aquella época, el vecinalismo de Moreno lo acompañó. La lista la encabezó la doctora [Claudia] Asseff, enfrentando al peronismo. Ese fue mi debut político como militante, como referente.
-¿Peronista de qué rama?
-Peronismo republicano, de zapatos blancos, el que era por la meritocracia.
-¿Quién fue su referente?
-En ese momento y hasta ahora utilicé muchos pensamientos de Antonio Cafiero, un hombre que me llamó mucho la atención en su construcción, que fue ministro de Perón. Y en 2009 era De Narváez frente a Néstor Kirchner, a Daniel Scioli, a Sergio Massa… al kirchnerismo.
-¿Niega haber sido kirchnerista?
-Jamás lo fui.
-Sus contrincantes internos expusieron una boleta suya con Cristina Kirchner y con Alberto Fernández.
-Exactamente y está bien; es lo único que pueden hacer.
-Usted compitió en la interna del Frente de Todos a la intendencia de Moreno en 2019.
-Sí, nosotros en 2017, 2018, organizamos el Partido Encuentro Vecinal en Acción. Y después de cotejar números de encuestas, datos, tomamos la decisión política de competir y la única alternativa para llegar al poder en Moreno era a través del peronismo. Fuimos la única de las siete listas puramente sin acordar. Enfrentamos a todos.
-¿Y se diferencia del exintendente Walter Festa, que también compitió ese año en la interna? ¿No llegó a ser consejero escolar de la mano de Festa?
-Yo enfrenté a todos; lo enfrenté en 2019 a Festa, con el nucleamiento vecinal. Y [antes, en 2017] participamos como consejeros escolares en un acuerdo con el vecinalismo; yo fui segundo o tercero [en la lista], no me acuerdo.
-¿Se sabe la marcha peronista? ¿La puede cantar o la olvidó?
-Es más folclore. Me gustan mucho las tribunas, las canchas; soy un hombre del fútbol. Soy de River, hace más de 50 años que voy al templo millonario. Así que la marcha, en ese sentido, es muy pegadiza. La imaginación popular en la Argentina no tiene límites y la marcha es parte de eso también.
-¿La cantó cuando era peronista?
-Yo la he cantado, sí, sí, yo la he cantado. Soy un hombre… cuando abrazo las ideas, las abrazo; y cuando tengo que reconocer que me he equivocado, también lo he hecho. El 10 de diciembre de 2019 armamos un bloque con consejeros escolares de Pro o Juntos por el Cambio enfrentando al peronismo-kirchnerismo.
-¿Se equivocó con el peronismo?
-No, creo que el peronismo fue cooptado por progresistas. ¿Qué tienen que ver Emilio Pérsico o Juan Grabois con el peronismo? Deberían estar militando con Myriam Bregman. Ellos cooptaron el partido y expulsaron a millones de argentinos.
-¿El kirchnerismo lo expulsó a usted del peronismo?
-Sí, a millones.
-Se hizo libertario por su hija Andrea, ¿cómo fue?
-Ella me hablaba de algunos referentes que veía en encuentros libertarios: el Negro Almeida; de un médico que hacía la residencia en el Garrahan, “el Gordo Dan” me decía; me hablaba de [Agustín] Romo. Es natural que ella, de donde viene, sea liberal: estudió en la Universidad Austral… Así como yo dije que era natural provenir del justicialismo vecinalista. Es lo que uno encuentra a mano.
-Usted tuvo un “ascenso social” a lo largo de estos años. ¿Acompasado por qué? ¿Por su trabajo?
-Sí, totalmente. Yo a la política no le debo absolutamente nada.
-¿Siguió con el comercio?
-Sí, con el comercio y hace algunos años me especialicé… entre otras cosas… para asesorar. Por ejemplo, el oro. En 2015, el kilo de oro estaba a US$31.0000, US$32.000. En 2019 estaba a unos US$40.000. En 2023, a US$69.000. Y hoy está a US$145.000.
-¿Por qué el “Nene” Vera me está hablando del oro?
-Porque mucha gente no sabe que yo miro la evolución de los mercados metales y el precio del oro. Si uno tenía US$100.000 en 2015 y los hubiera volcado al oro, tendría US$500.000 .
-¿Pero usted volcó sus dólares al oro o asesoró a otras personas para que lo hicieran?
-Asesoré a otras personas.
-¿Empresarios, políticos?
-Comerciantes.
-Me dice que hizo tareas de asesoría.
-Sí. Cuando alguien me pregunta de qué vivo, yo digo: “Asesoré”. Yo he asesorado a algunos comerciantes, emprendedores; he sido un buscavidas también, como muchos argentinos.
-Volvamos a Andrea y su ingreso a LLA…
-Estábamos en Europa y ella me dijo: “Papá, me recibo y me voy”. Había perdido a sus dos abuelas [con Covid-19]. Mi pregunta fue: “¿Dónde te vas a ir?“. No llegaba a vislumbrar el deterioro del tejido social, que los jóvenes se iban en busca de la oportunidad que no les daba nuestro país. Me hice todos los tipos de replanteos. Por 2021 comencé a acercarme al partido, tuve una charla con Eugenio Casielles, lo fui a ver, y el primer encuentro de LLA como organización política fue en febrero o marzo de 2022, acá en la primera sección electoral. Hice un clic. Me involucré con ese espacio nuevo, era una locura en Moreno hablar de un partido liberal.
-¿Y cómo llega a Sebastián Pareja?
-En 2022 el actual Presidente, diputado en ese momento, había ido a San Isidro, a Vicente López, a Avellaneda. Entonces yo dije: “Nos gustaría traerlo a Moreno”. Lo llevamos en 2022 y miles de morenenses lo esperaron a Javier. Entonces, no era solamente ese bichito que me picaba a mí por lo familiar; eran miles bancando a un hombre que les hablaba de las ideas de la libertad. Ese día yo conocí al doctor Sebastián Pareja, el mismo día que lo conocí a Javier Milei.
-¿Y por qué quedó enrolado en la parte libertaria que comanda Pareja?
-Ese es el partido, es la herramienta. Hay que poner en valor todo lo que se hizo en 2023 sin partido, lo logramos. Y no había una línea u otra, solo queríamos ver a Javier Milei presidente. Así que no hay dos líneas o tres. Pueden haber discusiones, diferencias.
-¿Qué pasó en ese primer encuentro con Milei?
-Fue una charla memorable. Participaron Sebastián, el propio Javier, la diputada nacional Andrea Vera y quien le habla. Una hora, hora y cuarto. Me preguntó algunas cosas de mi actividad, de mi gestión y qué tipo de lectura hacía, mis libros de cabecera… Hablamos de la Biblia, mucho, de los cinco primeros libros, del Torá o el Pentateuco. También de los libros que en la universidad yo había leído: La tercera ola, de Alvin Toffler; La sociedad poscapitalista, de Peter Drucker; de La aldea global. Y él me dijo: “Vos fuiste liberal, nada más que no te diste cuenta”. Ese fue el puntapié, esa patada en el traste, para que saliéramos por todos lados a decir “queremos otra Argentina”.
-¿Tiene vínculo con Javier Milei y con Karina?
-Sí… cada tanto le hablo al Presidente. Sé de su investidura. Cuando puede me contesta. Y Karina tiene ese liderazgo natural, esa visión, esa fortaleza, de que llevamos a su hermano a presidente en dos años, sin tener un partido; y en un año más hicimos el partido. Después dirán “esto, lo otro”, bueno, somos un partido en crecimiento.
-¿Qué pasa en LLA con las internas?
-Es natural.
-Me dijo que su hija conocía a Romo, a Parisini, con quien usted tuvo un fuerte enfrentamiento durante la elección del año pasado. ¿Qué opina de los tuiteros, los propagandistas, no sé cómo les dice?
-Son fragores de la lucha. Yo le he pedido disculpas públicamente [al Gordo Dan]. No tengo problema. En ese momento quizás fue un improperio mío, no debería haber sido así. Después, no somos un club de amigos. Tampoco somos… en la familia hay diferencias. Nuestro objetivo de máxima es que, después de 80 años desde la irrupción del peronismo en la vida argentina, por primera vez podamos reelegir a un presidente no peronista o kirchnerista. Podemos tener discusiones, disensos, diferencias. Pero no podemos poner una amenaza o un cuestionamiento a eso; quien ponga un cuestionamiento o una amenaza al objetivo de que el Presidente pueda ser reelegido el año que viene, ese es un traidor. Cuando alguien pone su interés personal por encima del interés colectivo.
-¿Cree que Santiago Caputo y los suyos están poniendo su interés por encima del proyecto?
-No, para nada, ni de casualidad. Son reglas de juego. Nosotros estamos armando un gran movimiento político, que es liberal y popular, no una secta religiosa de puritanos y no puritanos.
-Ellos critican que ustedes son “un peronismo residual”, que llenaron las listas de gente que no es representativa de LLA.
-Nada que no se pueda zanjar en una mesa de diálogo, de café. Esa diferencia no es una interna. Interna es la de la provincia de Buenos Aires, donde un senador de Fuerza Patria manda un proyecto de ley de emergencia económica y alimentaria contra el gobernador de su propio espacio. Nosotros tenemos diferencias, discusiones, pero nada más.
-Usted tiene presencia en redes sociales con posteos y chicanas contra el otro bando.
-Esos “consejos de gratis”. [Se ríe]. Lo que pasa es que nosotros en el espacio estamos rodeados de jóvenes. También tengo una hija re joven, de la era digital. Supongo que es por eso, nada raro.
-Y alguna picardía de su larga vida política, me imagino.
-Pero tengo 2500 seguidores.
-Pero sus posteos se viralizan. ¿Con Glavinich (@TraductorTeAma) hay una disputa puntual? Se atacan mucho. Se enfrentó con Pareja en Rosario.
-No… Vuelvo a decir. A veces esas diferencias, con quien sea… Uno quizá hacía cualquier posteo y ponían algo. Eso hizo que yo dos o tres veces contestara.
-¿Le afectan personalmente esas discusiones?
-No, en absoluto. Ni de casualidad. Respeto muchísimo el mundo digital, la tarea titánica que han hecho, de instalación. Lejos está que me hagan mal a mí o hacerlo yo con la intención de lastimar.
-Bueno, en 2025 los dejaron afuera de las listas.
-Pero, ¿quién dijo eso?
-Y… no los incluyeron.
-Le voy a dar ejemplos. En José C. Paz y en San Miguel toda la lista fue libertaria. La presidenta del bloque en Bahía Blanca es de las Fuerzas del Cielo. El presidente del bloque de diputados provinciales es Agustín Romo, ¿quién puede negar su procedencia? En Pilar, el quinto concejal respondía a Las Fuerzas del Cielo. Eso no es tan así… Obviamente cuando hay un cierre de listas siempre quedan los disgustados o una disconformidad… Trataremos en lo que viene de ver cómo consensuamos y acordamos bajo el paraguas de la reelección.
-¿Qué opina de Pareja y de Santiago Caputo?
-Sebastián Pareja le ha dado muchísimo al proyecto político. Entre la elección general y el balotaje de 2023 se nos iban todos y el doctor Sebastián Pareja, presidente del partido en la provincia, se quedó. Realzo su valor, su entrega. Se quedó con Karina, con el Presidente, con el ministro -lamentablemente fallecido- Guillermo Ferraro, para que la boleta llegara. A Sebastián yo lo conozco de la política, no somos amigos de la vida. Y de Caputo, como dijo ya el Presidente, “el estratega”, dijo que es su hermano. Yo no puedo decir absolutamente nada más de lo que dice el Presidente. Acá nadie sobra, todos son necesarios. Del otro lado tenemos un 45% en contra que hace que no podamos estar separados. Tampoco hay diferencias de vida o muerte.
-Usted es un hombre de fe.
-Sí, totalmente. Profeso servir a Dios, buscar ese Dios de Abraham, de Moisés, de Elías. Soy cristiano evangélico, practicante, desde hace más de 40 años, también mi familia. Si alguien me invita un domingo a la mañana a algo, primero está el servicio a Dios. Estoy convencido de que más temprano que tarde todos vamos a rendir cuentas ante ese Dios.
-¿Las religiones deberían involucrarse más en la política?
-Queda a criterio de cada uno. Yo no involucro una cosa con la otra para nada.
-Le dijeron “puntero”: ¿qué tiene para responder?
-Hay que ver qué se define como puntero… Si es estar en contacto con las personas, en los barrios… Sí, es cierto. Nunca voy a perder esa esencia mía, ese contacto físico. El 25 de Mayo lo hicimos con un grupo de vecinas, estuvimos comiendo locro, bailando… Bueno, intentando bailar. Milei en Moreno tiene miles de seguidores. Yo voy a poner una diferencia. En 2017, en los barrios decían “Macri gato”. Hoy en Moreno usan la visera de LLA y dicen “aguante el León”. Estábamos casi en el precipicio, había 1% de inflación diaria. Hay que ver el esfuerzo del Gobierno y de la población. Hay que realzar esta reforma que se hizo sin crisis social, porque no hay una crisis social.
-¿No hay una crisis social?
-Ni de casualidad.
-Usted le organizó el acto de cierre de campaña en Moreno a Milei en 2025.
-Fue toda una responsabilidad. Lo recibimos con los brazos abiertos, se hizo lo más bien. Se calcula que hubo entre 9000 y 10.000 personas, una utopía en 2022.
-Información periodística identificó barras de River en ese evento y lo acusaron a usted.
-Mire, a mí me acusan de muchas cosas, pero los barras no estaban adentro del acto. Estaban ahí, por la ruta 23.
-Dice que estuvieron, pero no en el acto.
-No sé dónde estuvieron. Yo vi después la foto. Conmigo no estuvieron, con nosotros en el acto no estuvieron.
-Es parte de la discusión dentro de LLA si hay que abrirse o mantener la identidad con los puros.
-El Presidente lo dijo una y otra vez: tabula rasa. Estamos en la construcción del movimiento nacional, liberal y popular. No estamos construyendo una secta religiosa.
Javier Milei,lo tienen a Daniel Parisini (Gordo Dan) a la cabeza,pic.twitter.com/WLlGEqxBHN,May 25, 2026,Paula Rossi,La Libertad Avanza,Moreno,Provincia de Buenos Aires,Conforme a,,Cinco años de demora. La Casación podría obligar al tribunal de Hotesur a ponerle fecha de inicio al juicio contra Cristina y Máximo Kirchner,,Por viejas rencillas. El meme contra Aníbal Fernández que publicó María Eugenia Vidal,,»Gravísima situación». Aprobaron la interpelación del intendente de Morón por el caso de su funcionaria prófuga,La Libertad Avanza,,Tras la postergación de la indagatoria. La Justicia rechazó el planteo de Lemoine en la causa por su ataque a Ian Moche,,En modo electoral. Milei defendió la gestión, atacó a la prensa y ya proyecta 2027: «Se nos va la última oportunidad»,,»Manos de manteca». La tropa digital de Santiago Caputo denunció un pacto con el kirchnerismo en La Matanza y apuntó a Pareja
POLITICA
Diputados: el Gobierno defendió la ampliación de la Inocencia Fiscal y la oposición denunció que beneficia a evasores
El Gobierno defendió este miércoles en Diputados dos proyectos del plan económico de Javier Milei: las reformas de la ley de Inocencia Fiscal y de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA). El oficialismo busca su media sanción el próximo 19 de agosto en el recinto.
La primera propuesta pretende ampliar el universo de contribuyentes que puedan adherir al beneficio de formalizar ahorros fuera del sistema. La segunda apunta a direccionar el funcionamiento de la entidad monetaria a resguardar el valor de la moneda, prohibir tanto el financiamiento al Tesoro como la emisión sin respaldo y hacer más exigente la remoción de sus autoridades.
Las discusiones se dieron en dos plenarios diferentes. El primero, compuesto por las Comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Legislación Penal, tuvo como protagonistas a funcionarios del Ministerio de Economía que explicaron los cambios propuestos y rechazaron que la reforma de la ley de Inocencia Fiscal implique un nuevo blanqueo o una flexibilización del régimen penal tributario. La oposición, en cambio, denunció que favorecerá a evasores y funcionarios públicos.
La defensa estuvo a cargo de la subsecretaria de Ingresos Públicos, Claudia Balestrini; el director nacional de Impuestos, Juan José Imirizaldu; y el director del Banco Central, Martín Vauthier, quienes buscaron desmontar las principales críticas opositoras. El plenario fue encabezado por el presidente de la Comisión de Presupuesto, Alberto “Bertie” Benegas Lynch (LLA), y la titular de Legislación Penal, Laura Rodríguez Machado (LLA).
Al abrir el debate, Rodríguez Machado sostuvo que el objetivo es que el Estado concentre sus recursos en “perseguir a los verdaderos evasores y no a quienes cumplen con sus obligaciones tributarias”. También rechazó que el proyecto implique impunidad: “No elimina delitos, no reduce penas y no beneficia a quien haya cometido un delito”.
La reforma quedó envuelta en polémica después de que, en plena investigación judicial por su crecimiento patrimonial, tanto Manuel Adorni como su mujer, Bettina Angeletti, que admitieron tener dinero no declarado, adhirieron al régimen simplificado de ganancias que habilitó la primera edición de la ley vigente. También lo hizo José Luis Espert, investigado por los fondos que recibió de Federico “Fred” Machado, condenado por la Justicia de Estados Unidos.
La primera exposición técnica estuvo a cargo de Balestrini, quien insistió en que el proyecto no amplía los beneficios ya incorporados por la ley de Inocencia Fiscal.
Según explicó, el proyecto apunta exclusivamente a ampliar el acceso al régimen simplificado de declaración jurada del impuesto a las Ganancias. “La principal modificación es ampliar el universo de personas humanas que pueden realizar la adhesión”, dijo.
También rechazó que existan beneficios impositivos adicionales. “No hay ninguna exención adicional, no hay ningún tratamiento distintivo”, afirmó, y aclaró que quienes adhieran “van a liquidar su impuesto a las ganancias como lo liquida aquel que está en el régimen general”.
Luego, Imirizaldu explicó los cambios técnicos del proyecto. Señaló que el régimen seguirá alcanzando únicamente a personas humanas y sucesiones indivisas, pero eliminará las actuales restricciones de ingresos, patrimonio y condición frente a ARCA para acceder al régimen simplificado. También aclaró que los grandes contribuyentes podrán presentar la declaración bajo el formato simplificado, aunque “no van a gozar de ningún beneficio que tenga la norma”.
La defensa política estuvo a cargo de Vauthier, quien vinculó la iniciativa con la estrategia oficial para impulsar la inversión. Sostuvo que la Argentina creció apenas 1,9% anual en promedio durante los últimos cuarenta años porque invirtió menos que otros países y afirmó que “para que la inversión se pueda financiar hace falta ahorro”. En ese contexto, defendió la ampliación del régimen al señalar que “el objetivo de la ley es permitir que los argentinos puedan formalizar estos ahorros sin sufrir ninguna penalidad”. Según dijo, los argentinos mantienen fuera del sistema financiero alrededor de US$179.000 millones en billetes, un monto equivalente a entre cuatro y cinco veces los depósitos privados en dólares.
Las críticas llegaron desde distintos bloques opositores. El diputado Agustín Rossi (UP) sostuvo que el proyecto beneficia a “los estudios contables más grandes de la Argentina” y cuestionó que funcionarios públicos puedan acogerse al régimen. “No podemos aprobar en este Congreso una ley que nos beneficia a nosotros”, afirmó, al tiempo que calificó la iniciativa como “un escándalo”.
Desde el Frente de Izquierda (FIT), Néstor Pitrola bautizó la iniciativa como la “ley Adorni-Espert” y sostuvo que constituye “un blanqueo permanente” y “una ley de impunidad permanente de la evasión”. “En este país todos los gobiernos han premiado a los evasores”, afirmó.
En la misma línea, el socialista Esteban Paulón advirtió que este tipo de mecanismos son observados especialmente por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), ya que “una persona políticamente expuesta que adhiera a un régimen de este tipo es de alto riesgo para operaciones de lavado de dinero del narco, de la trata, del delito complejo transnacional, de la corrupción o de activos que circulen en criptomonedas”.
“Había una gran oportunidad para dejar con contundencia la exclusión del régimen simplificado para todos los funcionarios públicos”, afirmó Victoria Tolosa Paz (UP). La diputada vinculó esa decisión con el caso Adorni y cuestionó la eficacia de los organismos de control. “Si ARCA cruza permanentemente la información patrimonial, ¿por qué no detectó ese caso?”, preguntó.
Ante las críticas de la oposición por la posibilidad de que funcionarios públicos adhieran al régimen, Balestrini negó que el proyecto constituya un nuevo blanqueo. “Esto no se trata de un régimen de regularización de activos, sino de una declaración jurada simplificada”, afirmó. Destacó que los funcionarios que opten por ese mecanismo seguirán obligados a presentar sus declaraciones patrimoniales ante la Oficina Anticorrupción y sostuvo que “no se altera en absoluto” ese deber. También aseguró que la iniciativa “no renuncia a la fiscalización” y que “no anula la ley antilavado ni la antievasión”.
Carta Orgánica del BCRA
Por la tarde siguió el plenario de las comisiones de Finanzas y de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, presidido por los libertarios Santiago Pauli y Benegas Lynch. Allí se inició el tratamiento de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central con las exposiciones del presidente de la entidad, Santiago Bausili, y del vicepresidente, Vladimir Werning.
Los funcionarios defendieron el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo y sostuvieron que los cambios buscan reforzar la independencia del organismo y evitar que vuelva a financiar el déficit fiscal. “Hace dos años y medio que operamos con estas restricciones. Hay evidencia empírica sobre el funcionamiento”, afirmó Bausili.
Bausili explicó que la iniciativa se apoya en cinco ejes: establecer como único mandato del Banco Central la preservación del valor de la moneda; eliminar el financiamiento monetario al Tesoro mediante los adelantos transitorios y la compra directa de títulos públicos; restringir la distribución de utilidades a ganancias “líquidas y realizadas” destinadas únicamente a cancelar deuda; endurecer el régimen de remoción de las autoridades para fortalecer la independencia de la entidad; y cerrar el mecanismo de las letras intransferibles, que, según dijo, permitió financiar al Tesoro con reservas y llegó a acumular un stock de US$85.000 millones.
Werning, por su parte, sostuvo que la reforma apunta a impedir que el Banco Central “sea instrumento para transferir esta carga tributaria, en términos del impuesto inflacionario, a las familias argentinas”. Y afirmó: “Los perjudicados son las familias argentinas; quien fue responsable, el Banco Central; y a quien benefició, al Tesoro Nacional”.
La oposición concentró sus reparos en el esquema de gobernaza que propone el proyecto. Varios diputados cuestionaron que la remoción del presidente y los directores del Banco Central quede supeditada a una mayoría de dos tercios de ambas cámaras del Congreso, al considerar que ese requisito podría volver prácticamente inamovibles a las autoridades avaladas por mayoría simple solo por el Senado.
“Hoy tenemos un presidente del Banco Central que es prácticamente un ministro más del gabinete”, afirmó Itaí Hagman (UP), al señalar una contradicción entre el “blindaje” institucional que impulsa el Gobierno y la coordinación que mantuvo el organismo con el Ministerio de Economía durante la actual gestión. También cuestionó que la reforma elimine herramientas del Banco Central para promover el crédito y el desarrollo económico, advirtió que podría encarecer el financiamiento para las pymes y presionar sobre las tasas de interés, y puso en duda el régimen de autonomía que propone el proyecto.
Parte de la oposición también pretende fijar un plazo máximo para que las designaciones “en comisión” no puedan extenderse indefinidamente, una cuestión que el proyecto no regula. Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, sostuvo que “un plazo de seis meses es más que razonable” para que la Cámara Alta ratifique los nombramientos propuestos por el Poder Ejecutivo.
Bausili respondió además a una de las consultas que más se repitió durante el plenario: el destino de las reservas en oro del Banco Central. El funcionario aseguró que “están donde tienen que estar, que es en las reservas internacionales del BCRA” y evitó dar precisiones sobre su ubicación o administración. “Si los lingotes son físicos o si están en un sótano, o si están depositados en el Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés) eso ya es una función de la gerencia de reservas del BCRA. Argumentó que el organismo no divulga sus operaciones porque “se genera un incentivo para que el mercado tradee en contra”. En ese sentido, añadió que tampoco informa cómo administra sus posiciones en oro ni dónde se encuentran resguardadas.
Delfina Celichini,Cámara de Diputados,Conforme a
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El hospital la provincia de Buenos Aires donde se pagan guardias que no existen: el presunto mecanismo para desviar hasta $50 millones por mes
El Dique, un emblemático hospital bonaerense especializado en rehabilitación, alberga una suerte de nuevo “caso Chocolate”. Se trata de un esquema que permite desviar hasta $50.000.000 por mes del presupuesto de Salud provincial mediante la simulación de guardias, según reveló un informe de Telenoche.
La maniobra es sencilla: todos los meses, la directora ejecutiva del hospital, María de las Nieves Yezzi Herrera, rinde planillas con cientos de guardias que, supuestamente, se realizaron el mes previo en este hospital ubicado en Ensenada, para que el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires las liquide. Por mes, se informan alrededor de 130 guardias, o más. Esto equivale a entre $40 y $50 millones de pesos, porque la guardia se paga $303.000 (día hábil) o $364.000 (feriado). El problema es que, en este hospital, no existen las guardias: el Dique es un hospital de rehabilitación. Sólo atienden a pacientes en los consultorios o a quienes ya están internados.
La propia página web del hospital, que depende del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, informa que este nosocomio no cuenta con servicio de guardia. Además, Telenoche recorrió el hospital y lo confirmó: ante una pregunta para atención de guardias, los empleados de la oficina de Admisión respondieron que en El Dique no hay guardias. Sin embargo, se generan extensas planillas mensuales con registros de guardias. Estos documentos, a los que accedió Telenoche, contienen nombres y legajos de los profesionales, y las fechas de las guardias que supuestamente hicieron.
Por ejemplo, el 17 de junio pasado, Yezzi Herrera rindió un informe con las guardias de mayo, por un total de $45.477.032. Adjuntó un “listado respaldatorio” de 30 profesionales que supuestamente las hicieron. Según esa planilla, fueron 133 guardias en días hábiles y feriados de mayo. A esto se sumó un paquete de otros $10.452.454 informados en concepto de otras 36 guardias, atribuidas a otras nueve personas. Sumando ambos listados, el Estado bonaerense debió liquidar $55.929.486, en concepto de guardias hechas en un hospital donde no se hacen guardias.
Más documentos oficiales a los que accedió Telenoche revelan que el sistema de las falsas guardias es permanente. En abril, Yezzi Herrera informó al Ministerio de Salud 127 guardias realizadas por 40 personas, equivalentes a $42.620.527,50. En mayo, la rendición alcanzó los $41.500.067,50, en virtud de supuestas 123 guardias realizadas por 28 personas. Y en julio, el monto fue de $42.325.057,00, por 126 guardias teóricamente realizadas.
Las “guardias fantasma” son vox populi dentro de la institución. La gente existe: se trata de médicos, terapistas ocupacionales, bioquímicos u otros profesionales. Lo que no existe son las guardias en el hospital de rehabilitación.
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Pero el escándalo no termina acá. El directorio del hospital, compuesto por María de las Nieves Yezzi Herrera y los directores asociados Martín Guardia y Yamila Nicora, habría logrado que el Ministerio de Salud designe allí a 27 familiares y allegados, en distintos puestos, según surge de una suerte de árbol genealógico irónico armado por los trabajadores del hospital, que circula abiertamente en los grupos de Whatsapp internos. Supuestas parejas, hermanos, cuñados, tíos, primos, sobrinos y amigos figuran como asesores, camilleros, jefes de laboratorio o responsables de depósito en la sarcástica pieza gráfica.
Telenoche intentó consultar al directorio del hospital por los presuntos “acomodos” que denuncian los trabajadores, por el presunto fraude millonario con las guardias, y por lo más importante: ¿a dónde va el dinero? Nadie recibió a este medio.
Ensenada, hospital, guardias, Corrupción
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Milei, ante el peligro de la “rigidez tóxica”
Todos los gobiernos, aun los más exitosos, se encuentran con una encrucijada que los obliga a reinventarse. Es decir, a actualizar la lectura del contexto en el que operan. A recrear el compromiso con los ciudadanos, en especial con sus votantes, sobre la base de nuevas promesas. A renovar los argumentos con los que demanda ser apoyado. A diseñar nuevas estrategias de poder. Elaborar esa nueva mañana puede obligar, a veces, a modificar el equipo. La rigidez es tóxica. Sólo la inexistencia de una oposición competitiva puede disimular sus efectos corrosivos. Apenas aparece un adversario desafiante el deterioro se acelera hasta volverse peligroso.
A Javier Milei le ha llegado ese momento. Su gobierno emite señales de agotamiento en distintas dimensiones. Es un fenómeno cuyas causas no se limitan al desgaste de cualquier organización. En el caso de La Libertad Avanza (LLA) existe también un problema político. Se trata de un malentendido con el electorado. Al obtener una victoria significativa en las elecciones parlamentarias, deja la impresión de haber conquistado el poder para remover los principales problemas del país. Sin embargo, esos comicios no terminan de dotar al Poder Ejecutivo con las herramientas necesarias para despejar las piedras del camino. Ese desajuste entre el clima de triunfalismo y las limitaciones operativas agrava la frustración, en un momento en que la sociedad ya no imputa sus dificultades a la herencia de administraciones anteriores sino a la gestión del que está al mando del timón. Le pasó a Alfonsín en 1985. Le pasó a Macri en 2017.
La imagen de un gobierno agotado aparece, en principio, en las encuestas. Se fue Manuel Adorni, sigue bajando la inflación, pero la opinión pública insiste en alejarse de Milei. El Índice de Confianza en el Gobierno de julio, publicado por la Universidad Torcuato Di Tella, registró un bajón mensual de 6,5%. La caída acumulada desde finales de 2025 fue de 21,5%. Una antigua y misteriosa correlación establece que ese índice equivale a los votos que obtendría el oficialismo en el momento de su elaboración. En este caso, Milei sacaría 38,8% y estaría obligado a un balotaje. Por supuesto, es un escenario artificial con el que sólo se pretende poner en evidencia que el experimento de LLA tocó un piso.
Otros estudios convergen en el mismo diagnóstico. La consultora Poliarquía, que lidera Alejandro Catterberg, detectó en julio que el 66% de los consultados prefiere un cambio respecto de la situación actual, mientras que sólo 33% pide la continuidad. Hugo Haime descubre una situación parecida cuando pregunta si el modelo económico debe ser mantenido o modificado. Un 35% quiere que se mantenga y un 65% opina que sea abandonado. Cuando Haime indaga en el clima emocional advierte que 34% dice tener bronca y 39% confiesa estar triste. Sólo 20% se muestra esperanzado.
En la encuesta de Haime hay una novedad interesante. Por primera vez en muchos meses las limitaciones del poder adquisitivo del salario preocupan más que la corrupción. Un viejo axioma de la vida pública asegura que entre las enigmáticas motivaciones que orientan el voto la más importante es el tamaño del poder adquisitivo del salario. Es imposible no pensar que las restricciones salariales están detrás del malestar preponderante que consignan los estudios de opinión.
Otro dato importante: en la jerarquía de desvelos de los encuestados, hace rato que el principal problema del país dejó de ser la inflación. Ahora ocupa el séptimo renglón. Es más que una curiosidad. Es un mensaje frente al que Milei debería sentirse muy interpelado. La agenda pública ya no es la que regía cuando él llegó al poder. Cambió, entre otras razones, por su propia intervención en el proceso. Para sintetizar: hoy la gente habla de otras cosas. De que el sueldo queda corto, de que se comprime el consumo o cae la producción. Esta mutación pone a prueba la plasticidad del oficialismo para mantener el consenso social.
Sobre el cuadro general de estas demandas se recorta una situación particular cada vez más acuciante: el peso que tiene sobre las familias el pago de las deudas contraídas con entidades financieras más o menos formales. Como acaba de detallar Luciana Vázquez en , en la sociedad apareció una nueva categoría: la de los morosos.
Según la Central de Deudores del Banco Central, 20,9 millones de personas tiene algún tipo de deuda financiera. De ese universo, 5,8 millones registraban al menos una deuda con más de 90 días de atraso hacia mayo de este año. Es el 27,8% de todos los deudores. Entre mayo de 2025 y mayo pasado, los morosos aumentaron de 3,43 millones a 5,83 millones. Quiere decir que en un año aparecieron 2,39 millones nuevos.
Este fenómeno, que ha tomado el centro del debate sobre el impacto de la economía en la vida familiar, es un banco de pruebas muy revelador de las dificultades del Gobierno para sintonizar con sectores importantes de la sociedad. Sectores en los que, es muy probable, haya antiguos votantes de LLA. El Presidente les explicó que, si no pueden pagar sus deudas, están atrapados en un problema entre privados, en el que el Estado, es decir él, no va a involucrarse.
En principio, es una afirmación muy útil para advertir los límites de la dogma económico al que se abraza Milei. La suposición de que los agentes económicos toman decisiones libres, que se sostienen en una información perfecta. Para mirar el problema desde esas premisas hay que olvidar varias evidencias. Una de ellas es que ese mundo de deudores está compuesto por muchísimos individuos carentes de información, acuciados por necesidades perentorias, que tienen una relación muy rudimentaria con el sistema financiero. La morosidad se presenta, además, fuera del sistema bancario, en esa suerte de far west digital en el que las billeteras y aplicaciones operan al margen de cualquier regulación, aplicando tasas de usura y fomentando la toma de crédito de gente con poca o nula información en un contexto de baja transparencia y escasísima educación financiera.
Pero el discurso oficial no ignora sólo esas condiciones objetivas. También resulta ajeno a la responsabilidad del Gobierno en la bola de nieve que se formó. Porque muchos de los que se endeudaron lo hicieron obedeciendo a señales emitidas por la propia política económica. Es verdad que el Banco Central no fija en la Argentina la tasa de interés. Pero toma medidas que la determinan, como el establecimiento de la cantidad de moneda y el diseño de la política de encajes. El equipo económico de Milei provocó una baja de tasas espectacular para licuar los pasivos del Banco Central. Fue uno de sus objetivos principales en los primeros meses de ejercicio del poder. Un objetivo sacralizado por Milei. Era previsible que el sector público con esa política induciría al endeudamiento, con el afán adicional de producir una reactivación.
Esa estrategia fue revertida por la contraria: una inducción por vías indirectas a un aumento fenomenal de la tasa de interés para frenar la corrida cambiaria de mediados de 2025. Crisis que se obturó con el cheque de Scott Bessent, al que Milei ahora atribuye un papel secundario en la normalización cambiaria y crediticia.
Estas fluctuaciones son la consecuencia de políticas públicas que condicionan muchísimo los contratos entre privados. Sin mencionar otra variable siempre presente en los programas de estabilización: la decisión de los gobiernos de poner un tope a los aumentos de salarios. Es decir, a los ingresos de los deudores. Ingresos que se han ido ajustando por otra razón que tal vez explique la caída de popularidad del gobierno libertario: el peso creciente que ha ido adquiriendo el pago de los servicios en el salario formal. Según el Observatorio de Tarifas y Subsidios que lideran Alejandro Einstoss y Julián Rojo, en julio el pago de servicios públicos se lleva un 15% del salario formal promedio. Esa participación era del 6% a finales del gobierno de Alberto Fernández, donde el reparto de subsidios era generalizado, y fluctuó entre 10 y 14% entre 2024 y 2025. Cada vez más gente debe optar entre pagar la luz o el gas o cumplir con su deuda financiera. Es obvio que la gran mayoría elige lo primero.
Milei parece menospreciar el peso de sus decisiones económicas en el problema que se ha creado. Tal vez sea víctima de una restricción ideológica para leer el mapa completo. Esa obstinación conceptual le hace perder de vista también algunas de sus propias conductas. Por ejemplo: en el artículo 14 del proyecto de ley de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que envió al Congreso, se conserva un párrafo que adjudica a esa institucional la facultad de “regular las condiciones del crédito en términos de riesgo, plazos, tasas de interés, comisiones y cargos de cualquier naturaleza”. En otras palabras: como reformador del Central Milei es mucho más sensato que como entrevistado televisivo. Entiende que es inconcebible reducir la actividad crediticia a una transacción en la que el sector público resulta por completo prescindente. La religión austríaca, en este tramo al menos, pistonea.
Luis “Toto” Caputo fue más allá. No sólo se mostró insensible al generalizado problema de los morosos. Se preguntó si las víctimas de esas fluctuaciones en la tasa crediticia, que terminan condenando a innumerables familias a la angustia de una deuda que no pueden pagar, no serían especuladores que apostaron en falso a una suba del dólar que después no se produjo.
Esta explicación de Caputo es inquietante no por razones técnicas sino políticas. Revela que el oficialismo carece de figuras que puedan conectar con las condiciones objetivas y la intimidad anímica de aquellos cuyo desasosiego hay que despejar o, por lo menos, contener con la explicación. Caputo podría informarse dentro del propio gabinete, con gente que está advirtiendo esta tormenta desde hace seis meses, que en el conurbano más pobre se han multiplicado los asesinatos de cobradores que golpean la puerta para reclamar pagos en nombre de “financistas” informales.
Conviene retirar el foco de las cuestiones particulares y mirar una deficiencia estructural. Milei puede pensar la vida material con categorías que no incluyen inconvenientes que se pueden ir transformando en dramas. Reniega de la teoría del derrame pero, cuando debe demostrar por qué su estrategia terminará reanimando la base productiva recurre, igual que su ministro Caputo, a la teoría del derrame. El núcleo de esa explicación es problemático: resuelta la macroeconomía, todo lo demás viene por añadidura. Esa lógica implica que, en poco tiempo, el oficialismo podría decir: “Misión cumplida. Ahora a esperar los brotes verdes”. Dicho de otro modo: es también por su propia concepción teórica que el Gobierno parece un gobierno agotado.
Pero esa percepción también se alimenta en el discurso. La respuesta a las inquietudes del público resulta cada vez más agresiva. No sólo en el tono. También en los argumentos. Llamó la atención, por ejemplo, que Milei haya sostenido en la última entrevista con Luis Majul que, cultivando supuestas teorías de Gamsci, Cristina Kirchner infiltró las universidades, la prensa y el mundo de los economistas de terroristas encubiertos. Es un terreno en el que el proyecto libertario tocó un límite. La agresividad verbal puede ser recomendable para llegar al poder. El Presidente lo demostró en su campaña contra la “casta”. Pero suele ser estéril, o contraproducente, cuando ese estilo se proyecta desde el poder.
La Casa Rosada carece hoy de un dirigente con habilidades para que las posturas oficiales obtengan consenso. Santiago Caputo, el “Mago del Kremlin”, consumió casi toda su energía en una pelea interminable con Karina Milei y los primos Menem. A Diego Santilli se lo comió la coyuntura en dos semanas. Él, que jamás se animó a pelear con nadie, quiso dar la primera trompada de su vida de la peor manera: pidiendo la renuncia de la vicepresidente Victoria Villarruel. Otra señal de un oficialismo que se devora a sí mismo. Milei no tiene una espada inteligente desde que se desprendió de Guillermo Francos. Tal vez sea la hora de recuperarlo.
Su propio estrecho de Ormuz
Una señal más de extenuación es la excentricidad regulatoria. Por ignorar que a los puertos argentinos se ingresa por canales y que, por lo tanto, los prácticos son imprescincibles, el Gobierno armó su propio estrecho de Ormuz bloqueando el comercio exterior un par de días. Otra ocurrencia extraña: promover una ley que facilite la extranjerización de tierra en medio de un brote nacionalista incentivado por el propio Presidente que denunció una campaña internacional contra la Argentina con motivo del Mundial. Volvé Francos, te perdonamos.
Hay otra síntoma típico de los líderes fatigados. La huida hacia la política internacional. Hacia ese universo mucho más abstracto y por eso más comprensivo de extranjeros que sí saben valorar lo que se está haciendo. Milei está involucrado en una de las jugadas que más interesa a Donald Trump: lograr que en Brasil se imponga un gobierno aliado que vuelva más verosímil la doctrina “Donroe”. Sin administraciones amigables en Canadá, México y Brasil, es imposible presentar al continente como una zona de influencia norteamericana en el conflicto global con China.
Milei se propuso prestar servicios a Trump en esa campaña. Es la razón por la cual se dirigió a San Pablo y, en el lanzamiento de la candidatura de Flavio Bolsonaro, insultó a Lula da Silva y al juez Alexandre de Moraes, que tiene su propio entredicho con el presidente de los Estados Unidos. El gobierno brasileño expresó su disgusto llamando en consulta al embajador Julio Bitelli. El canciller Pablo Quirno intentó encauzar la pelea distinguiendo la relación bilateral entre Estados de los choques ideológicos entre partidos de gobierno. Pero su jefe insistió en insultar a Lula. Brasil anunció que Bitelli permanecería en su país por tiempo indeterminado. Y reclamó al representante de la Argentina, Guillermo Raimondi, que regrese a Buenos Aires.
Es la primera vez que la relación argentino-brasileña queda en el nivel de los encargados de negocios. El paso siguiente sería consolidar esa situación con el retiro definitivo del embajador. En los últimos tiempos la diplomacia brasileña sólo dispuso esa medida en Corea del Norte, cuando ese país amenazó con lanzar misiles nucleares, y en Sudáfrica, durante el apartheid.
Los ataques de Milei son un movimiento del ajedrez global. Ese ajedrez se juega en las elecciones brasileñas. Un indicio de esa dimensión es que el hierático Xi Jinping emitió una declaración a favor de Lula, su socio en el club Brics. Tuvo una respuesta oblícua de Peter Lamelas, el representante de Trump en Buenos Aires: anunció que se revocaba la visa para ingresar a su país a ejecutivos de una empresa neuquina que contrataron la tecnología de Huaweii para su operación en Vaca Muerta. Es posible que no sean las últimas visas que se cancelan.
Otra señal de que se está jugando una partida de gran alcance fue el cruce entre Washington y Brasilia por la designación del embajador norteamericano en Brasil. En lo que fue una sospechosa distracción, el Departamento de Estado hizo público el nombre de ese representante sin pedir el plácet correspondiente al gobierno brasileño. Lo hizo tarde. E Itamaraty, la cancillería de Brasil, todavía no contestó. Ese silencio está durando lo suficiente como para que se interprete que el embajador designado por Washington ha sido rechazado. Por eso el gobierno de los Estados Unidos retiró la visa a la embajadora de Brasil.
Es la segunda gran intervención de Trump en la política brasileña. El año pasado subió los aranceles al comercio en represalia a la penalización a su amigo, el expresidente Jair Bolsonaro, por haber intervenido en un intento de golpe de Estado. En aquel momento la imagen de Lula mejoró en las encuestas. Y la de los Bolsonaro se deterioró. Trump aspira a contar en octubre con un triunfo de la derecha de Brasil como insumo para sus propias elecciones de noviembre. Lula quiere que se repita el efecto del año pasado. Sueña reencarnar a un genio de la América latina populista. Sueña con repetir la campaña “Braden o Perón”.
Para el presidente de los Estados Unidos la encrucijada no es dramática. La elección brasileña es bastante pareja, con leve ventaja para Lula. Si el líder del PT reelige, habrá que reajustar el vínculo bilateral, como ya ocurrió a comienzos de año. Milei está en otra situación. Una victoria de Lula sería para él más complicada por una razón muy evidente: no cabe duda alguna de que por los próximos 10 millones de años la Argentina seguirá siendo vecina de Brasil.
Mientras se desliza hacia abajo en las encuestas, el Presidente cuenta con un activo inestimable. Una oposición desconcertada, liderada por un peronismo incapaz de aprovechar que la opinión pública realiza demandas familiares a su sensibilidad. El PJ está en una frecuencia extravagante, como se notó en su última cumbre, donde el gobernador de La Rioja prometió dar marcha atrás con todas las reglas que favorezcan la inversión. Se llama Ricardo Quintela. Le dicen “el Gitano”. Milei tal vez no tenga urgencia en reinventarse. En el rincón menos esperado encontró a su jefe de campaña.
Carlos Pagni,Conforme a
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