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ECONOMIA

Renunció un miembro del equipo económico: el ministro Luis Caputo ya anunció su reemplazo

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FOTO DE ARCHIVO-El ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo, asiste a la sesión de apertura de la 144 legislatura del Congreso en el edificio del Congreso Nacional en Buenos Aires, Argentina. Mar 1, 2026. REUTERS/Agustin Marcarian

El secretario Legal y Administrativo del Ministerio de Economía, José García Hamilton, dejará de integrar el equipo que encabeza el ministro Luis Caputo. En su reemplazo, el jefe del Palacio de Hacienda ya adelantó que esa función será asumida desde este lunes por Juan Ignacio Stampalija, que hasta hoy se desempeñaba como Subprocurador del Tesoro de la Nación.

“Hace algo más de un mes, José García Hamilton me comunicó que iba a tener que renunciar por razones personales. Quiero agradecerle especialmente por su compromiso, profesionalismo y el enorme trabajo realizado durante su gestión como Secretario Legal y Administrativo del Ministerio de Economía. También por tomarse el tiempo para hacer una transición tranquila, lo que demuestra además su calidad humana. Muchísimas gracias José!! @joseghamilton”, posteó en la red social X el ministro Luis Caputo. Y completó: “A partir del lunes, @juanistamp, quien hasta ahora se desempeñaba como Subprocurador del Tesoro de la Nación, asumirá esa responsabilidad, aportando toda su experiencia y capacidad profesional. ¡Bienvenido Juan! Estoy seguro de que harás una gran gestión”.

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Stampalija llega a Economía con la reputación que le ganó el haber integrado junto a Julio Pablo Comadira y Santiago Castro Videla el trío de espadas jurídicas que desde la Procuración del Tesoro de la Nación diseñaron y sostuvieron la estrategia legal que permitió revertir una condena de USD 16.000 millones en contra del Estado argentino en la justicia de Estados Unidos por la expropiación de YPF.

Caputo Hamilton Stampalija
Caputo Hamilton Stampalija

El nuevo cambio en el equipo de Caputo no tiene las características cruentas del anterior, ocurrido hace poco más de un mes, cuando el jefe de Economía “le aceptó la renuncia” (tal fue la versión oficial) a Carlos Frugoni, quien se desempeñaba como secretario de Coordinación de Infraestructura y se supo a través de investigaciones periodísticas que tenía dos propiedades en Miami que no había incluido en su declaración jurada como secretario de Estado del ministerio de Economía.

En reemplazo de Frugoni, Caputo designó entonces al hasta entonces secretario de Transporte, el arquitecto, Fernando Herrmann, y en el cargo que ocupaba Hermann designó a Mariano Ignacio Plencovich.

A su vez, a fines de febrero había renunciado Alejandro Lew al cargo de secretario de Finanzas, lo que obligó a Caputo a mover alfiles: en su lugar designó a Federico Furiase, economista del riñón del caputismo, que se desempeñaba como director en el Banco Central. Lew, que había sido designado en noviembre de 2025, se fue porque su propuesta de emitir un bono, como había hecho Ecuador, en momentos en que el riesgo país estaba por debajo de los 500 puntos, había sido rechazada por el propio presidente de la Nación, Javier Milei.

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Alejandro Lew Renuncia Caputo
Caputo, flanqueado por Alejandro Lew y Federico Furiase, protagonistas de otro de los movimientos en la integración del equipo económico

En su momento, Lew, quien se había desempeñado previamente como jefe financiero (CFO) de YPF, había llegado al equipo de Caputo en reemplazo de Pablo Quirno, que dejó Economía no por disidencias sino por un ascenso: desde entonces es el ministro de Relaciones Exteriores (Canciller) de la República Argentina.

Un desprendimiento mucho más significativo y temprano fue la renuncia de Joaquín Cottani, el secretario de Política Económica, con que el equipo económico había iniciado su gestión tras la asunción del presidente Milei. Cottani se fue por diferencias significativas sobre la política económica, en particular sobre la política cambiaria del gobierno y, en línea con el pensamiento cavallista con el que se identifica, porque era partidario de un desmantelamiento más completo del cepo cambiario.

En reemplazo de Cottani fue designado poco después José Luis Daza, economista nacido en la Argentina pero que también tiene nacionalidad chilena y a quien Caputo conoce desde sus tiempos de operador en Wall Street. Otra incorporación, más reciente, fue la del economista uruguayo Ernesto Talvi, pero más en la función de asesor externo y gestor ante organismos internacionales, dada su reputación como excanciller y excandidato presidencial de Uruguay y su experiencia como funcionario del Banco interamericano de Desarrollo (BID):



South America / Central America,Government / Politics

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ECONOMIA

Desde mañana, el boleto mínimo de colectivo en la provincia de Buenos Aires costará más de 1.000 pesos

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El boleto mínimo de colectivo en la provincia de Buenos Aires superará los $1.000 desde este lunes.

A partir de mañana, los colectivos en la provincia de Buenos Aires aumentará 4,6% en las tarifas, llevando el boleto mínimo por encima de los $1.000. El ajuste llega después de la decisión tomada en mayo por Axel Kicillof, cuando el gobernador ordenó un alza del 11,6% que llevó el boleto base a $968,57. Esa medida profundizó la brecha con los valores que rigen en la Ciudad de Buenos Aires y en las líneas nacionales, y generó presión sobre los precios en un contexto donde el Gobierno nacional busca contener la inflación luego del registro de 3,4% en marzo.

Según fuentes oficiales de la Secretaría de Transporte bonaerense a Infobae, el incremento responde a la vuelta de la fórmula tradicional de “dos puntos más inflación”. “A partir de mañana, el aumento en las líneas de colectivos de la provincia es de dos puntos más el último IPC de abril (2,6%), volvemos a lo mismo de siempre”, indicaron.

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El nuevo cuadro tarifario para los Servicios Urbanos Provinciales del Gran Buenos Aires establece que el boleto mínimo de 0 a 3 kilómetros pasa de $968,57 a $1.015,61. Para el tramo de 3 a 6 kilómetros, la tarifa sube de $1.089,64 a $1.142,55; para 6 a 12 kilómetros, de $1.210,71 a $1.269,50; de 12 a 27 kilómetros, de $1.452,85 a $1.523,40; y para recorridos superiores a 27 kilómetros, de $1.708,07 a $1.791,02. Quienes viajan sin la tarjeta SUBE pagarán $2.031,21 por el boleto mínimo.

infografia

En el caso de la tarifa social, que mantiene un descuento del 55% respecto al valor pleno, el boleto para el tramo más corto sube de $435,86 a $457,02. El resto de los tramos refleja aumentos proporcionales y mantiene el beneficio para los usuarios alcanzados por el programa.

El Servicio Suburbano Provincial también actualiza sus valores: el pasaje terminal cuesta $337,87, el valor por kilómetro se eleva a $51,61 y el boleto mínimo alcanza los $1.336,19. El boleto mínimo sin SUBE se ubica en $2.672,38.

La decisión de Kicillof de aumentar 11,6% en mayo respondió a la lógica de trasladar el costo real del servicio a los usuarios y reducir el peso de los subsidios estatales. Esta postura, identificada con una visión pro mercado, produjo tensiones en el Gobierno libertario, que observó cómo el ajuste provincial sumaba presión sobre el índice de precios al consumidor.

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Mientras tanto, en la Ciudad de Buenos Aires, el boleto de colectivo también subirá 4,6% desde mañana, pero el boleto mínimo quedará en $788,41, muy por debajo del valor bonaerense. En cuanto a las líneas nacionales, que atraviesan el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el próximo aumento será de 2% y se aplicará recién el 15 de junio, en línea con la estrategia del equipo económico nacional de postergar los ajustes hacia mitad de mes para morigerar su impacto en la inflación.

El conflicto por el financiamiento del transporte público se intensificó desde el estallido de la crisis en Oriente Medio y la posterior suba de los combustibles en Argentina. Las empresas de colectivos del AMBA reclamaron a la Secretaría de Transporte de la Nación un recalculo tarifario que acompañe los mayores costos operativos. La falta de acuerdo derivó en una reducción de frecuencias, hasta que a fines de abril el Gobierno nacional transfirió $56.000 millones en concepto de subsidios atrasados y se comprometió a revisar la política de boletos.

A mediados de mayo, el Gobierno autorizó una suba para la líneas que circulan en el AMBA del 6% en el boleto, a ejecutarse en tres tramos: 2% el 18 de mayo, 2% el 15 de junio y otro 2% el 15 de julio. Lo que forma parte de la estrategia del ministro de Economía, Luis Caputo: escalonar los incrementos tiene como objetivo amortiguar su efecto sobre la inflación.

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Paro de colectivos en el AMBA - Estación Constitución - 11/04/2024
El 18 de mayo, las líneas de colectivo del AMBA van a aumentar 2 por ciento.

Sin embargo, las misma no dejo conforme a las empresas de colectivos. “Es un 6% dividido en 3 meses. O sea, 2 mensuales aproximadamente. Por debajo de la inflación.Cuando lleguemos a junio la brecha con la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires será mayor aún, porque ellos seguirán aumentando inflación más 2% todos los meses”, sostuvo una fuente del sector.

Es que con el aumento del 2% que se aplicará a mitad de mes, el boleto para las líneas de colectivo que circulan en el AMBA quedará en $728,18 mientras que el de la provincia de Buenos Aires se ubicará en $1.015,16 (diferencia de $286,98) y el de la Ciudad de Buenos Aires en $788,41 (diferencia de $60,23).

El debate sobre los criterios para actualizar el boleto y la estrategia para contener el impacto inflacionario continúa atravesando a las distintas jurisdicciones del AMBA. Las diferencias de enfoque entre la provincia, la Ciudad y la Nación repercuten en el precio final que pagan los usuarios, que encuentran cada vez más disparidad en los valores según el recorrido y la administración responsable.

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ECONOMIA

El Banco Central compró casi USD 2.600 millones en mayo y está cerca de cumplir una meta clave

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El BCRA compró más de USD 2.500 millones y las reservas saltaron más de USD 3.000 millones en mayo. (REUTERS/Agustin Marcarian)

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró este viernes USD 70 millones y el acumulado anual ya supera los USD 9.700 millones, cifra que representa más del 97% de la meta de compras de divisas establecida para este año.

Desde la puesta en marcha del nuevo régimen monetario en enero, el BCRA incorporó 9.751 millones de dólares. Así, suma 97 días consecutivos con saldo positivo en sus intervenciones en el mercado cambiario, como resultado de acuerdos con bancos, empresas y organismos públicos. Se trata de la tercera mejor racha desde 2023, ya que solo el 2 de enero no se registraron operaciones. La mayor compra diaria se dio el pasado 10 de abril, cuando se alcanzaron 457 millones de dólares.

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Durante los primeros días de mayo, las compras diarias se mantuvieron por debajo de los USD 100 millones, aunque el ritmo se aceleró en las semanas siguientes. Esta semana, el BCRA sumó 761 millones y el total del mes ascendió a 2.596 millones de dólares.

“Con la cosecha gruesa recién comenzando a desplegar plenamente sus flujos, abril y mayo probablemente estén marcando un piso para las compras del Central de cara a los próximos dos meses, cuando la estacionalidad todavía seguiría jugando a favor”, remarcó un reporte de Portfolio Personal Inversiones (PPI).

Fuentes del Ministerio de Economía señalaron que los ingresos más importantes provenientes de la cosecha agrícola aún no han ingresado al mercado, lo que podría derivar en una mayor oferta de divisas y dar al Central mayor margen de maniobra en el corto plazo.

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Hasta el momento, el BCRA alcanzó el 97% de la meta anual de compras. Durante el primer trimestre, la demanda del Tesoro para afrontar compromisos financieros limitó el aumento neto de reservas. Para sostener la acumulación, el Central optó por la emisión de pesos no esterilizados, mientras que el Tesoro absorbió ese excedente mediante deuda en moneda local, con el objetivo de estabilizar el valor del dólar y contener la inflación.

Las proyecciones oficiales sitúan el saldo neto de compras para 2026 entre 10.000 y 17.000 millones de dólares, dependiendo de la disponibilidad de divisas y la demanda de pesos en el mercado interno. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, remarcó que estos factores serán decisivos para la evolución anual.

La liquidación de la cosecha gruesa sigue siendo una fuente clave de dólares para fortalecer las reservas. Además, las emisiones de deuda de empresas y provincias en el exterior superarían los USD 3.200 millones en las próximas semanas, lo que contribuiría a la capacidad de intervención del Central.

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“Luego del freno en las emisiones de obligaciones negociables durante febrero y marzo, en un contexto de mayor volatilidad internacional, el mercado retomó dinamismo a partir de abril. En lo que va de mayo, las colocaciones ya superan los USD 1.600 millones -más de lo emitido durante todo el mes de abril-, reflejando una mejora en las condiciones financieras locales”, destacó un reporte de la consultora Invecq.

El desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 1.000 millones a comienzos de esta semana llevó las reservas brutas del BCRA a más de USD 47.000 millones, el nivel más alto desde 2019. La semana anterior, el directorio del FMI aprobó la segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas (EFF) por USD 20.000 millones, permitiendo la llegada de nuevos fondos a las reservas.

Al cierre del viernes, las reservas brutas alcanzaron USD 48.191 millones, con una diaria de USD 320 millones y un incremento mensual de 3.708 millones de dólares. Este monto representa el valor más alto en casi siete años y supera el máximo registrado en febrero por la actual gestión.

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Antes de finalizar la semana, el Gobierno deberá afrontar el pago correspondiente al Bopreal Serie 3, equivalente al 34% del capital emitido, por un total cercano a USD 1.020 millones, más un 3% de interés. Este compromiso implicará que el efecto positivo del desembolso del FMI se vea prácticamente compensado por esa obligación.

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ECONOMIA

Qué sectores de la economía argentina crecerán más y cuáles menos, según los trabajadores de cada rubro

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El 60% de los trabajadores argentinos confía en las perspectivas de su sector, aunque la brecha entre el más optimista y el más pesimista alcanza los 45 puntos porcentuales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El optimismo de los trabajadores argentinos respecto del futuro de sus sectores no está distribuido de manera uniforme. Según el informe Workmonitor 2026 de Randstad, hay rubros que generan una confianza notablemente alta entre quienes los integran, mientras que otros concentran las miradas más escépticas.

La fotografía que emerge del relevamiento —realizado sobre 752 trabajadores en el país— permite identificar con precisión quiénes confían en el porvenir de su actividad y quiénes no. En concreto, el 60% de los trabajadores argentinos se muestra optimista respecto de las perspectivas del sector en que trabaja. Pero ese promedio oculta diferencias significativas entre rubros, con una brecha de 45 puntos porcentuales entre el sector más optimista y el más pesimista.

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Energía y Minería lidera el ranking con el 88% de sus trabajadores confiando en el futuro de la actividad, un nivel que prácticamente no tiene comparación con el resto de los sectores relevados. La expansión del sector en los últimos años, traccionada en buena medida por el desarrollo de Vaca Muerta y la creciente actividad minera en distintas provincias del país, se refleja en la percepción de quienes trabajan en él.

Le siguen “Logística y Transporte” y el rubro de “Consumo Masivo”, ambos con el 73%. Luego aparece el Agro, con un nivel de optimismo del 70%. Los cuatro superan ampliamente la media general y configuran el grupo de mayor optimismo del informe.

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En un segundo escalón, con niveles de confianza por encima del promedio aunque más moderados, aparecen Educación (64%), Retail (63%), Industria Manufacturera (63%) y el sector Automotriz y Autopartista (63%). Servicios Financieros e Ingeniería comparten el 62%, mientras que Cuidado de la Salud y Laboratorios se ubican exactamente en la media, con el 60%.

En el otro extremo del espectro, los trabajadores de Defensa son los menos optimistas: sólo el 43% confía en las perspectivas de su sector. Gobierno y Sector Público no está lejos, con el 46% —menos de la mitad de los trabajadores del Estado confía en el rumbo de su actividad—, seguido de Servicios Profesionales, donde el pesimismo alcanza al 52% de los encuestados. Hotelería y Turismo cierra la zona baja del ranking con el 55%, apenas por debajo de la media general.

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Servicios de TI y Telecomunicaciones, con el 59%, y Construcción, con el 58%, también quedan por debajo del promedio, aunque por márgenes más estrechos.

Más allá del optimismo sectorial, el informe también indaga en cómo perciben los trabajadores la capacidad de sus empleadores y sus sectores para adaptarse a la transformación en curso. Los resultados muestran que esa confianza es considerablemente más baja que el optimismo general.

El 49% de los trabajadores argentinos afirma confiar en que su empleador se está adaptando adecuadamente a los cambios que atraviesa su sector. Y solo el 39% considera que el rubro en el que trabaja está mejor preparado que otros para afrontar el escenario de transformación tecnológica actual. Ese dato marca una tensión relevante: los trabajadores pueden ser optimistas sobre el futuro de su actividad y, al mismo tiempo, dudar de que sus organizaciones estén a la altura de los cambios que ese futuro exige.

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Un joven, de perfil, sentado en un escritorio frente a múltiples pantallas de computadora con gráficos y código. Tiene una laptop y una lámpara azul.
Solo el 39% de los trabajadores argentinos considera que su sector está mejor preparado que otros para afrontar la transformación tecnológica actual. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, señaló al respecto que “más allá del contexto macroeconómico, los trabajadores mantienen en general una mirada mayormente positiva sobre la evolución a futuro de las industrias en las que se desempeñan, marcando que aún con la incertidumbre que genera el avance de la digitalización y la IA, predomina la confianza en las capacidades individuales y en la adaptación de las organizaciones frente a la transformación que están atravesando la gran mayoría de industrias y mercados verticales”.

Sin embargo, los números del propio informe matizan ese optimismo: apenas cuatro de cada diez trabajadores creen que su sector está genuinamente mejor posicionado que otros para enfrentar la transformación tecnológica. La brecha entre la percepción general sobre el futuro del sector y la confianza concreta en la preparación tecnológica sugiere que el optimismo convive con una cuota importante de incertidumbre sobre cómo se transitará ese camino.



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