ECONOMIA
¿Argentina ante las puertas de su mejor década?

Argentina tiene hoy las mejores condiciones en décadas para encarar un proceso de crecimiento sostenido. Es un crecimiento sano, anclado en equilibrios externos e internos, impulsado por la inversión y las exportaciones, y no por el consumo financiado con emisión monetaria. El potencial de catch-up del país frente al mundo es amplio, luego de un contexto en el que la economía se mantuvo estancada durante más de una década.
Los datos recientes empezaron a desafiar el escepticismo sobre la capacidad de Argentina para ordenar su economía. En este escenario, los indicadores sugieren un cambio de régimen: inflación en descenso, actividad en recuperación, mejora del frente externo, consolidación fiscal y señales de revalorización del riesgo soberano. A partir de esa base, se abren condiciones para sostener un ciclo de expansión con inversión y exportaciones como motores.
A continuación, revisamos los datos que permiten sostener que el país ingresó en un ciclo virtuoso.
La inflación, principal fuente de inestabilidad económica y deterioro del ingreso real durante los últimos años, consolidó una desaceleración: el índice mensual descendió a 2,6% en abril y cortó una racha de aceleración que se inició en 2025 con la incertidumbre electoral.

Es cierto que entre marzo y abril del año pasado también se observó una fuerte desaceleración. La diferencia este año es doble: no hay un proceso electoral en curso y el contexto muestra mayor avance en recomposición de precios relativos, saneamiento fiscal y normalización monetaria.
El contexto muestra mayor avance en recomposición de precios relativos, saneamiento fiscal y normalización monetaria
Lo central es que la caída de la inflación no estuvo acompañada por un colapso persistente de la actividad. Por el contrario, distintos indicadores mostraron una recuperación robusta.

La actividad económica registró en marzo un crecimiento de 3,5% mensual y de 5,5% interanual, y alcanzó el nivel más alto de la serie histórica desestacionalizada. Desde el piso observado en abril de 2024, la economía acumuló una expansión cercana al 11 por ciento.

Al mismo tiempo, el sector externo empezó a transformarse en uno de los motores del crecimiento. En abril de 2026, las exportaciones alcanzaron USD 8.914 millones, un récord histórico mensual.

Las importaciones totalizaron USD 6.204 millones, lo que arrojó una balanza comercial positiva de USD 2.711 millones.
Este desempeño del intercambio comercial se apoya, además, en equilibrios macroeconómicos que durante años parecían inalcanzables: superávit fiscal y de cuenta corriente de la balanza de pagos en simultáneo, y una marcada reducción de la emisión monetaria para financiar al Tesoro.

Señales de normalización: riesgo país, FMI y tasas de interés a la baja
El cambio de régimen económico empezó a reflejarse también en la percepción internacional. Las calificadoras de riesgo mejoraron la perspectiva crediticia del país y el Fondo Monetario Internacional aprobó la segunda revisión del programa vigente.
El mercado comenzó a reconocer una consistencia macroeconómica que Argentina había perdido durante décadas
El mercado comenzó a reconocer una consistencia macroeconómica que Argentina había perdido durante décadas.

El punto de inflexión se vio en la caída de tasas de intderés y la recuperación del crédito. Las tasas de interés iniciaron un descenso sostenido y de carácter endógeno desde finales de febrero. Actualmente, la tasa Tamar, una de las principales referencias del sistema financiero, se mantuvo estabilizada en torno al 20% nominal anual durante más de un mes.
Este escenario de menores tasas de interés y mayor estabilidad macroeconómica empezó a mejorar las condiciones para el crédito al sector privado, cuya expansión se desaceleró durante el período electoral y ahora muestra señales de reactivación.
La estabilidad de tasas de interés también repercutió en el tipo de cambio
La estabilidad de tasas de interés también repercutió en el tipo de cambio: disminuyó la percepción de riesgo devaluatorio, visible en el mercado de dólar futuro, que pricea estabilidad del dólar en los próximos meses.

Al mismo tiempo, continuó un proceso de apreciación genuina del tipo de cambio, impulsado no por controles o intervenciones discrecionales, sino por mayor entrada de capitales orientados principalmente a sectores exportadores y a proyectos de inversión de mediano y largo plazo.
En este contexto, el Banco Central pasó de administrar la escasez de divisas a recomponer reservas internacionales de forma sostenida, en un escenario en el que la acumulación de dólares surge del nuevo equilibrio macroeconómico y no de restricciones artificiales sobre el mercado cambiario.

Con inflación descendente, menor volatilidad y tasas reales más previsibles, el crédito empezó a expandirse nuevamente y acompañó la recuperación de distintos sectores de la economía real.

Productividad y reformas: el margen de convergencia
Quizás el aspecto más relevante de esta etapa es que buena parte de las reformas estructurales implementadas recientemente todavía no desplegó plenamente sus efectos sobre la productividad y la inversión.

Las desregulaciones, la apertura gradual de sectores históricamente cerrados y la recomposición de incentivos económicos configuran un escenario distinto al de los últimos veinte años. Argentina parte, además, de niveles de capitalización, productividad y crédito bajos en la comparación internacional.
En ese marco, el potencial de catch-up es considerable. El concepto de catch-up económico refiere al proceso por el cual un país rezagado crece durante un período prolongado a tasas superiores a las de las economías desarrolladas y reduce la brecha de ingresos, productividad y nivel de vida.
Suele ocurrir cuando una economía limitada por malas políticas corrige desequilibrios y empieza a incorporar capital, tecnología y mejoras institucionales. En esos casos, el crecimiento potencial puede ser elevado porque el país parte de niveles deprimidos de productividad y de utilización de recursos.
El concepto de catch-up económico refiere al proceso por el cual un país rezagado crece durante un período prolongado a tasas superiores a las de las economías desarrolladas
Argentina sigue contando con abundantes recursos naturales, capital humano competitivo y sectores con elevada productividad potencial. Durante años, esos activos estuvieron condicionados por una macroeconomía desordenada y reglas de juego inconsistentes.
El crecimiento que empezó a observarse tiene rasgos distintos a otros episodios expansivos recientes. No se apoya en consumo financiado con emisión monetaria o atraso cambiario, sino en una combinación de equilibrio fiscal, estabilidad monetaria, inversión y expansión exportadora.
Quienes interpretan el escenario actual como un simple rebote cíclico probablemente subestimen la magnitud del cambio en curso. Los fundamentos que se consolidan sugieren algo más profundo: la posibilidad de que Argentina ingrese en un ciclo de estabilidad y crecimiento sostenido, como no se observó durante décadas.
El autor es economista, diputado por La Pampa y presidente de La Libertad Avanza La Pampa; la autora es economista y asesora en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación
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ECONOMIA
¿Con esta macro y esta micro se ganan elecciones?

- La situación macroeconómica con la que Argentina podría llegar a 2027 será mejor que la que enfrentó en las dos últimas elecciones presidenciales.
- Cuando se observan las variables que afectan más directamente la vida cotidiana de las familias, el progreso aparece más moderado e incluso discutible en algunos aspectos.
Frente a las caídas del PBI de 2% en 2019 y 1,9% en 2023, la estimación para 2027 contempla una expansión cercana al 3 por ciento

Durante demasiado tiempo Argentina estuvo atrapada en una dinámica en la que cada ciclo político terminaba dejando una macroeconomía más frágil que la anterior
Cuando se baja de la macro al bolsillo

Expectativas, incertidumbre, evaluación política, estrategia comunicacional y una enorme cantidad de factores adicionales intervienen en la decisión del votante

Existe una distancia entre que una economía esté objetivamente mejor y que una familia sienta que su situación económica está mejorando

La experiencia internacional muestra que las transformaciones exitosas requieren reasignar capital y trabajo hacia las actividades más productivas
Si el cambio necesita tiempo, la sociedad también requiere resultados intermedios que le permitan sostenerla
La Argentina podría enfrentar una paradoja conocida: celebrar el éxito de sus indicadores mientras una parte importante de la sociedad sigue esperando que ese éxito llegue a su propio metro cuadrado
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ECONOMIA
La Argentina ingresa en una nueva etapa de su desarrollo minero

Argentina necesitará transportar más toneladas. Deberá manejar productos con características físicas, comerciales y ambientales diferente

No resulta eficiente utilizar terrenos portuarios escasos y costosos como depósitos permanentes

Localidades sobre el río Paraná como Ramallo-San Nicolás pueden ser estratégicas si ordenan anticipadamente su territorio

Debería crearse una mesa permanente integrada por autoridades mineras, portuarias, ambientales, aduaneras y de transporte, junto con provincias, municipios, empresas, puertos y parques industriales
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ECONOMIA
Del phishing al temor por los datos críticos: expresidentes, expertos y funcionarios alertaron sobre los riesgos de los ataques con IA

Desde Cancún, México. La inteligencia artificial redujo los costos y los tiempos necesarios para ejecutar fraudes y ataques digitales, pero también amplió las capacidades de prevención y respuesta de organizaciones y gobiernos, y esas dos velocidades abren un amplio abanico de desafíos a nivel global y económico. Esa tensión concentró buena parte de las discusiones entre expresidentes, especialistas en IA, ejecutivos, funcionarios públicos durante un encuentro especializado en ciberseguridad.
Con la predicción de un jefe de seguridad de Anthropic, quien estimó en más de 10% la probabilidad de que la inteligencia artificial provoque la extinción humana en la próxima década, como telón de fondo,, el consenso fue que la tecnología acelera amenazas ya conocidas y obliga a revisar con urgencia las estrategias de protección de datos, infraestructura y servicios esenciales. El desafío abarca desde la identificación de vulnerabilidades hasta la definición de controles sobre sistemas automatizados y el intercambio de información ante incidentes.
Durante dos días y en más de 20 paneles, el Digi Americas LATAM CISO Summit, realizado en Cancún, México, reunió a ex jefes de Estado, referentes tecnológicos, jefes de seguridad cibernética y funcionarios públicos para debatir cómo la inteligencia artificial modifica los riesgos digitales y las respuestas de empresas y gobiernos. Entre los temas abordados estuvieron el phishing, la suplantación de identidad, la cadena de suministro, la soberanía digital, la amenaza latente ante los datos críticos de los países y la cooperación internacional.
Frente a esa dinámica, los expositores insistieron en la necesidad de reforzar principios básicos de seguridad: identificar activos críticos, limitar privilegios, clasificar datos, controlar identidades y mantener visibilidad sobre la superficie de ataque. La incorporación de herramientas generativas y de agentes autónomos también abrió interrogantes sobre el acceso a la información, los permisos de cada usuario o sistema y las decisiones que pueden quedar en manos de procesos automatizados.

La cadena de suministro concentró otra parte de las preocupaciones. La dependencia de proveedores, plataformas en la nube, desarrolladores externos y sistemas interconectados amplía los riesgos más allá de los límites de cada organización. Los panelistas plantearon que la evaluación de terceros ya no puede depender solo de certificaciones o auditorías periódicas: requiere monitoreo continuo, identificación de dependencias y planes de contingencia para sostener operaciones ante la caída de un proveedor crítico.
También hubo acuerdo en que la ciberseguridad debe incorporarse desde el diseño de productos, procesos e infraestructura, en lugar de quedar relegada a una instancia posterior. En sectores como finanzas, salud, energía, transporte y administración pública, esa perspectiva se vincula con la resiliencia operativa: preparar a las organizaciones para contener incidentes, recuperar capacidades y garantizar la continuidad de servicios.
La cooperación entre empresas, gobiernos, reguladores y equipos técnicos fue otro de los puntos de acuerdo del evento. Los ataques aprovechan vulnerabilidades compartidas y se desplazan entre países y sectores, por lo que los participantes reclamaron reglas claras, intercambio de información y capacidades técnicas coordinadas. La inteligencia artificial incrementa la velocidad de las amenazas y, según se planteó en los paneles, exige respuestas colectivas que involucren desde los directorios hasta los usuarios finales.
Durante la conferencia se expusieron ejemplos sobre cómo los nuevos modelos de inteligencia artificial reducen el costo y aceleran las modalidades de fraude digital. Se mencionó que, por unos diez dólares, es posible enviar mil correos electrónicos de phishing con redacción convincente y adaptados a distintos idiomas, lo que facilita las campañas de engaño y suplantación de identidad.
También se alertó sobre el uso de herramientas capaces de replicar una voz a partir de apenas 15 segundos de audio. Esa capacidad puede utilizarse para simular llamadas de familiares, directivos o empleados y pedir transferencias de dinero o datos sensibles. Incluso, los especialistas en la materia recomendaron tener una “palabra de seguridad” con las personas allegadas para evitar ser víctimas de un fraude telefónica vía uso de inteligencia artificial.
El modelo de Estonia
Uno de los expositores más destacados fue el expresidente de Estonia, Toomas Hendrik Ilves, quien planteó que la discusión sobre la modernización del Estado adquirió otra dimensión ante el avance de la inteligencia artificial, la dependencia de proveedores tecnológicos extranjeros y la creciente exposición a incidentes informáticos. “En esta nueva era, la idea de soberanía digital y el rápido desarrollo de la inteligencia artificial cambiaron mucho las cosas, incluso respecto de hace un año y medio”, afirmó.

Ilves señaló que la posibilidad de que servicios tecnológicos sean interrumpidos desde Estados Unidos, junto con la expansión de la inteligencia artificial agéntica, modificó el escenario para los gobiernos. “Es un mundo nuevo respecto del que existía hace apenas dos años”, sostuvo, al defender la necesidad de que los países desarrollen infraestructura y capacidades propias.
El ex jefe de Estado también advirtió sobre la necesidad de resguardar la información crítica frente a conflictos, ciberataques y desastres naturales. Recordó que Japón perdió parte de sus registros nacionales tras el accidente nuclear de Fukushima y afirmó que ese antecedente llevó a Estonia a diseñar un sistema de respaldo externo. “No podemos perder nuestros datos nacionales críticos”, resumió.
En ese marco, mencionó la creación de una embajada de datos en Luxemburgo, donde Estonia conserva copias sincronizadas de sus registros esenciales bajo un régimen de extraterritorialidad diplomática. La iniciativa contempla información vinculada con la identidad de los ciudadanos, registros fiscales, datos de salud y otros sistemas estatales.
Respecto de la aplicación de la IA en la administración pública, Ilves indicó que Estonia lanzó este año un programa para incorporar esta tecnología en los distintos sectores del Gobierno y la economía. “Estamos otorgando una identidad propia a todos los agentes. La finalidad es aumentar la rendición de cuentas: saber quién hace qué”, afirmó.
Seguridad digital y economía
Otro de los disertantes principales, el ex presidente de Colombia, Iván Duque, planteó que los riesgos asociados a la inteligencia artificial y los ataques digitales deben abordarse como un problema económico y de seguridad estatal.

“Mi primera preocupación es que debemos entender que la seguridad digital es un asunto macroeconómico. Debemos entender el costo que esto produce a nivel mundial y el daño económico que genera en un país específico”, afirmó.
También alertó sobre el crecimiento de los ataques en la región: “En América Latina, en los últimos cinco años los ciberataques se han más que triplicado o cuadruplicado en distintos países, y la cantidad de personas investigadas o juzgadas ni siquiera está disponible o registrada”.
Duque sostuvo que la respuesta requiere una conducción política centralizada y con capacidad de coordinación entre organismos públicos. “La gobernanza, en mi opinión, tiene que ser de arriba hacia abajo. Necesitamos jefes de Estado que incorporen cerca de sus oficinas a directores de tecnología, como hicimos en Colombia, que creen un marco de gobernanza y alineen a todo el Estado para pensar en seguridad digital”, señaló.
Bajo su perspectiva, la expansión de las amenazas tecnológicas exige que los gobiernos integren la ciberseguridad en sus decisiones de política pública y en la protección de la actividad económica.
La mirada local
En tanto, el director del Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC) de la Argentina, Ariel Waissbein, planteó que la regulación no puede detener por completo el avance tecnológico. “Por más que exista la legislación, uno no puede impedir ciertas tecnologías, ciertos cambios”, afirmó, al referirse a la IA.

En tal sentido, el funcionario nacional sostuvo que el desafío para los gobiernos consiste en crear condiciones de seguridad para su adopción y en reducir las amenazas sin bloquear la innovación. En ese sentido, consideró que las normas deben tener un alcance amplio y capacidad de adaptación frente a un escenario tecnológico que cambia con rapidez.
Waissbein también puso el foco en la coordinación entre el Estado, las empresas y los organismos internacionales. Señaló que la puesta en práctica de las políticas requiere generar confianza, explicar las amenazas y detectar medidas de aplicación rápida que permitan avanzar en conjunto.
“La cooperación internacional es muy importante”, expresó, porque permite conocer los problemas que enfrentan otros países y las respuestas que desarrollan. A su criterio, esos intercambios facilitan la creación de proyectos específicos para responder a desafíos compartidos.
También participaron senadores y diputados de distintos países de la región como México, Colombia, Brasil y Uruguay, quienes coincidieron en la necesidad de mejorar los marcos regulatorios para reforzar la ciberseguridad en sus respectivos países.

La predicción fatalista
La IA se colocó en el centro de la agenda mediática internacional en los últimos días luego de las declaraciones de Evan Hubinger, responsable de un equipo de seguridad de Anthropic: “De verdad creemos que la IA podría matar a todos los humanos. Yo calculo más de 10% en la próxima década”.
Hubinger remarcó que la empresa para la que trabaja “todavía no tiene un plan para resolver la alineación de una superinteligencia” y que ni siquiera existe certeza de que pueda desarrollarlo. La alineación refiere a que una inteligencia artificial actúe de acuerdo con los valores de sus creadores.
Los dichos del referente tecnológico resonaron tanto en los paneles como en los pasillos del Digi Americas LATAM CISO Summit. La mayor parte de los participantes le puso paños fríos a la teoría de Hubinger, desechando la idea de que la IA se encuentre “fuera de control”.
“Es un título sensacionalista”, sentenció el ejecutivo de una importante compañía americana de ciberseguridad en diálogo con Infobae. Esa mirada se repitió en buena parte de los jefes de seguridad y funcionarios que participaron del encuentro, aunque otros se mostraron más cautos y no descartaron del todo la posibilidad de una “superinteligencia” capaz de superar ampliamente las capacidades humanas en la mayoría de las tareas cognitivas, como el razonamiento, la investigación científica y la toma de decisiones.
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