CHIMENTOS
Evangelina Anderson acompañó a su hijo Bastián Demichelis a cumplir uno de sus objetivos: “Ya rindió el examen teórico”

Evangelina Anderson acompañó a Bastian Demichelis a rendir el examen para obtener el carnet de conducir (Video: Instagram)
Evangelina Anderson se convirtió este miércoles en la primera hincha de Bastian Demichelis, su hijo mayor de 17 años, que se presentó a rendir el examen para obtener el carnet de conducir. La modelo y empresaria lo contó en sus historias de Instagram, desde la puerta del lugar donde su hijo enfrentaba la instancia práctica, con los papeles en mano y la agenda ajustada al límite.
En el video, Anderson apareció con anteojos de sol oscuros, gorro tejido y una campera de jean gris, parada frente a lo que parecía ser una oficina de trámites vehiculares. “Ya rindió Basti el examen teórico para conducir y lo dio bien”, anunció con alivio, antes de aclarar que en ese momento aguardaba el resultado de la prueba práctica en el auto.
La exesposa de Martín Demichelis no ocultó que el día arrancó temprano y que el compromiso con su hijo le reorganizó toda la jornada. “Estoy acá desde temprano. Me tengo que ir directamente para trabajar, porque si no, no llego”, dijo, al referirse a Cortá por Lozano (Telefe), programa en el que cumple el rol de panelista. Mostró también los documentos que llevaba consigo: “Mirá lo que es esto. Tengo todos los papeles”, comentó, entre risas y algo de agitación. El cierre del video fue simple y directo: “Que todo salga bien”. Cuatro palabras que resumían la espera de cualquier madre en ese momento.
Aunque no dio mayores detalles acerca de la licencia de conducir de Bastian, su video y el haber aprobado una primera instancia, dejaron buenas sensaciones. Además, el adolescente cumplió 17 años hace apenas un mes, por lo que, además de aprobar los exámenes teóricos, prácticos y pasar la revisión psicofísica, requiere una autorización legal de ambos padres certificada por escribano público o Juez de Paz.
Ayer, Evangelina también había aparecido a través de sus historias de Instagram, pero con una finalidad diferente. La modelo compartió fotos inéditas de la vida familiar, invitando a sus seguidores a buscar similitudes con Bastian, Lola y Emma.
En una de las fotos más entrañables, la modelo aparecía sentada junto a sus tres hijos, todos vestidos con prendas azules a cuadros, bajo un follaje espeso que enmarca la escena con tonos verdes y rojizos. “Mi vida entera”, escribió.

El viaje hacia el pasado continuó con una imagen de archivo en la que se ve a sus padres el día de su casamiento. El retrato en blanco y negro, con el texto “Papá y mamá”, muestra a la pareja bailando en la pista, ella con vestido de novia y bouquet, él de esmoquin, ambos sonrientes y tomados de la mano.

La modelo también compartió una tierna postal de sus primeros años. “Yo de bebé”, escribió junto a la imagen donde aparece sentada en el suelo, con sweater claro, pantalón oscuro y un globo transparente entre las manos. Los ojos grandes y su cabello rubio ya dejaban ver los rasgos que la caracterizan hoy.

Otra de las imágenes muestra a Evangelina en su etapa escolar, junto a un compañero vestido de soldado. “De dama antigua en el cole”, anotó con humor. El fondo de la foto reveló un aula decorada con figuras de conejos, soles y nubes, típica de los actos escolares y celebraciones patrias. El abanico, el collar de perlas y el vestido largo completan un look que revive el entusiasmo de las primeras representaciones y la alegría de compartir esos momentos con compañeros y maestras.


El recorrido concluyó con una foto de vacaciones familiares en su infancia. Evangelina apareció de niña, con una gorra clara y una remera blanca con lunares de colores. El texto invita a sus seguidores a participar: “De vacaciones en Cariló. ¿A cuál de mis hijos me parezco más?”.
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CHIMENTOS
Guillermo Francella, Adrián Suar y la intimidad del rodaje de su primera película juntos: “Esperábamos este momento”

El sol entibia un mediodía invernal en el que las callecitas de San Isidro invitan a caminar a la hora de la siesta. A unas cuadras de la majestuosidad del Jockey Club y a resguardo del ruido que proyecta la avenida, se respira un silencio pueblerino, casi de otra época. A mitad de cuadra, el asfalto se transforma en empedrado y la silueta de un hombre se recorta en un antejardín de un caserón estilo Tudor, con fachada de ladrillos rojos y techo a dos aguas. Habla por teléfono, gesticula, y con cada paso su figura se vuelve cada vez más familiar hasta que se resuelve el misterio. El hombre de traje es Guillermo Francella y la casa oficia como una sala velatoria en la que transcurre de manera secreta una página histórica del cine nacional.
Más que una película, Un funeral y medio hace justicia con dos de los comediantes más importantes de la Argentina. Por primera vez, Guillermo Francella y Adrián Suar comparten cartel en la pantalla grande en esta versión adaptada de Death at a funeral, la película británica de Frank Oz estrenada en 2007. Amigos desde hace casi 40 años, los actores fueron creciendo en sus carreras a la vista del público hasta construir esta actualidad exitosa. A lo largo de este tiempo fueron compañeros de teatro, rivales en televisión, socios en la producción, amigos, ante todo. O mucho más que eso. “Adrián es mi hermano menor”, sentencia Francella ante el micrófono de Teleshow. Y esta aventura empieza a cobrar sentido en modo flashback.
La historia del reencuentro tiene un largo camino. Desde que vio la versión original del filme, Francella supo que quería aplicarle su propio sello a una historia que ya se contó en diferentes idiomas y culturas. Se lo comentó a su amigo Luis Scalella, presidente de Argentina Sono Films, casi como una utopía, conocedor de las dificultades de este tipo de empresas. Pasaron los años y un día recibió un llamado de Luis. “¿Todavía tenés ganas de hacerla?“. No había terminado de escuchar la frase y ya había activado la máquina productiva.

Desde el primer momento Francella supo que iba a encarnar a Roberto, el hermano mayor, y que para el menor, Daniel, no había candidato mejor que Adrián Suar. En otra palabras, trasladar esa amistad fraterna al set de grabación: “Ahora nos vemos más seguido, vamos a comer después del teatro”, ratifica el actor de El Encargado. “Y también se sumó Pablito Codevilla, que es su mano derecha. Estar con esos amigos de la vida que me dio la profesión, me hace más feliz aún”, se entusiasma, ahora desde el rol de un productor que desarma el rompecabezas. “Los dos siempre coqueteamos con hacer algo juntos y no se había dado, hasta que acá se reunieron varias cosas. Fundamentalmente, el tiempo”, apunta Adrián sobre ese bien preciado que hay que buscar con lupa entre dos obsesivos del trabajo.
Desde que compartieron la inolvidable tira De carne somos a finales de los 80, el audiovisual no había sido un punto de contacto en sus respectivos caminos. Pese a algún cameo ocasional en modo ayudita de mis amigos -Adrián en Poné a Francella, Guillermo en Un novio para mi mujer-, el teatro había sido el terreno en el que sumaron fuerzas, tanto arriba del escenario como en la producción. “Está intacta la química que tuvimos cuando hicimos La cena de los tontos y Dos pícaros sinvergüenzas”, dice Adrián, y asegura que esa complicidad se mantuvo a resguardo del paso del tiempo y del formato más rígido que supone un rodaje. “Cambia el lenguaje, cambia la expresión, cambia la emisión de voz, y a lo mejor en el teatro tenés que ser más expansivo. Pero los momentos para encontrar la gracia son los mismos”, grafica.
Junto a Scalella, Francella asumió la producción y Suar se vio en la situación casi inédita de estudiarse el guion, actuar sus escenas y volverse a casa, algo que también sumó porotos a la hora de inclinar la balanza: “Me encantó la idea de que se encargue otro de todo ese quilombo”, resume con una sonrisa, conocedor del oficio. Para la dirección, el elegido fue Ariel Winograd, quien también tuvo el sí fácil como admirador de la versión original. Y se fueron juntando las piezas. Juan Minujín, Agustina Cherri, Flavia Palmiero, todos acomodaron sus agendas e hicieron posible un rodaje que hoy llega a su fin. Sí, en el caserón estilo inglés de San Isidro, en torno a un féretro, con Guillermo Francella a punto de realizar el discurso del adiós.

El grupo de actores, técnicos y asistentes orbitan en torno a Winograd y el vozarrón del director sobresale entre el tono bajo y susurrado de su equipo, quizás contagiado por el rigor de la escena. “Vamos desde el inicio, Daniel”, ordena y Aráoz, el sacerdote de estola violeta y mirada comprensiva, repasa mentalmente su parte. El elenco se ajusta en semicírculo, bordeando al cajón y transmite un lenguaje corporal acorde a cada personaje. Mientras Suar parece retraído, resguardado por la estampa de Arturo Puig, un Minujín hiperkinético parece no tener demasiada noción de lo que está sucediendo y no lo sabe, pero Rodolfo Ranni lo observa incrédulo en su silla de ruedas. Francella ajusta los detalles de la toma, recostado en la seriedad que exige su papel, de riguroso traje negro, listo para despedir al patriarca de la familia que al parecer dejó algunos cabos sueltos antes de emprender el viaje. “Acción” grita Winograd, la palabra mágica para que ficción y realidad se confundan, aunque sea por un rato.
Lo que sucede en este hiato se verá en marzo del año próximo, cuando Un funeral y medio se estrene en cines. La adaptación a cargo de Fernando Castets que reúne a los grandes comediantes de la actualidad, en un elenco que también integran Gustavo Bassani, Rodrigo Noya y Coco Portillo, se mantuvo guardada bajo siete llaves hasta esta semana de anuncios. Una comedia negra anclada en una familia disfuncional, con situaciones disparatadas que plantean el ecosistema ideal para que se luzcan dos comediantes con sello propio.

Francella termina su letra y apura el paso, mientras familiares allegados le abren paso. El “Corten” de Winograd libera las almas y los cuerpos. “Vamos para la base a comer”, da como última orden en un clima radicalmente opuesto. Los gritos, los aplausos, las felicitaciones y esa cuota de nostalgia en tiempo real que reflejan las despedidas.
La base a la que refiere el director es otro caserón, ubicado en la misma cuadra en la vereda de enfrente que oficia de comedor, vestuario y camarines. En la puerta, un improvisado food truck reparte el plato del día, que en este caso son dos. Tapa de asado con verduras o canelones, con opciones de queso y dulce o flan mixto. Más que de sala velatoria, el living ofrece una escenografía de bar al paso del microcentro, con parroquianos que comparten mesas en torno a una tevé mundialista. La charla dominante sobre la Selección y su sueño de bicampeonato se mezcla con las anécdotas de trabajo, como ese celular inoportuno que obligó a cortar la filmación y del que nadie se hace cargo.

Las risas se elevan sobre los ruidos de platos y cubiertos y las bromas transmiten el excelente clima laboral que en este caso no es ironía. Mientras llegan los cafés, Francella y Suar conversan mano a mano con Teleshow, y juegan su propio mundial sacando a la cancha toda su estirpe futbolera. “Yo estoy como un chico, veo todos los partidos, me quedo hasta tarde, me levanto muy temprano. Duermo poco, pero me fascina”, dice Guillermo, hasta que, como quien se da cuenta de que está hablando de más, empieza a esconder las cartas.
“Soy muy cabulero, pero si me preguntás algo puntual no sé qué decirte”, afirma. “Yo no tengo cábalas, ¿y vos?”, reacciona Adrián, quizás para resguardar la propia. Los dos coinciden en que los nervios y las tensiones no son las mismas que en años anteriores, “Ya con el título estoy tranquilo. Creo que estamos ilusionados los argentinos, pero sin la desesperación de años anteriores. El equipo está bien y llegará hasta donde tenga que llegar”.

Como si se terminara el recreo, es hora de volver al proyecto y los actores se animan a palpitar qué sucederá de cara al estreno pautado para marzo de 2027. De movida saben que la industria cinematográfica ofrece un escenario diferente al del teatro, con panorama de salas llenas y carteleras a tope, que experimentan de primera mano con sus trabajos en Desde el Jardín (Francella) y Sottovoce (Suar). “La gente se muere de risa durante una hora y veinte y eso superó mis expectativas”, reconoce Adrián. “Es algo intransferible la sensación de ver al artista en vivo. Yo estoy feliz de la vida con lo que pasa cada noche”, completa Guillermo, sobre este boom del teatro en el que grandes actores encabezan grandes obras, y que ocasionalmente los tiene en veredas opuestas.
Ya no quedan platos en la mesa y de a poco esta parte de San Isidro retomará el pulso habitual. El food truck bajó la ventanilla y, en la vereda de enfrente, los técnicos desarman los altísimos spots que vendían que algo raro pasaba en esa casa de ladrillos rojos y techo a dos aguas. Francella observa esa escena digna de outtakes con la misma pasión del primer día, pero desde otro lugar: “En una época no me llevaba bien con el ocio, ahora sí. Me gusta descansar, hacer huevo, pero también me gusta trabajar. Me aburre la idea del año sabático”, confiesa. Y detrás de esa sabiduría adquirida con los años, se esconde la síntesis de este proyecto. “Yo tengo la suerte de vivir de lo que amo, desde muy jovencito. Por eso me vuelve a doler la panza cuando estoy por salir a un escenario o por empezar un rodaje”. Ese que ahora llega a su fin, cuando los cabos sueltos se unen a la espera del estreno que los dos proyectan a lo grande. Pero esa será otra historia.
CHIMENTOS
Los cuatro signos del horóscopo chino que vivirán un julio ideal para entregarse a lo nuevo y dar un salto de fe, según Ludovica Squirru

Julio sigue vibrando un clima de transformación para varios signos del horóscopo chino. Según las enseñanzas de Ludovica Squirru, las próximas semanas invitarán a dejar atrás viejos esquemas y animarse a tomar decisiones que hasta hace poco parecían imposibles. La energía favorecerá a quienes se adapten a los cambios sin miedo y sepan leer las señales que aparecerán en el camino.
Ludovica sostiene que este será un mes para moverse con inteligencia y flexibilidad. Más que buscar resultados inmediatos, la clave estará en sembrar proyectos, fortalecer vínculos estratégicos y aceptar que algunas oportunidades llegarán de la forma menos pensada. La paciencia y la capacidad de adaptación marcarán la diferencia.
Caballo
Julio marcará un antes y un después para el Caballo. La energía del mes lo ayudará a recuperar el entusiasmo y a animarse a dar pasos que venía postergando. Será un período ideal para ampliar contactos, encarar nuevos proyectos y confiar más en su capacidad de liderazgo.
Chancho
El Chancho encontrará un escenario favorable para fortalecer su economía y ordenar asuntos que le generaban preocupación. Las oportunidades aparecerán a través de personas de confianza, por lo que será importante escuchar propuestas y mantenerse abierto a nuevas alianzas.
Cabra
Después de varios meses de esfuerzo, la Cabra comenzará a ver resultados concretos. Julio será una etapa para reorganizar prioridades, apostar por el crecimiento personal y tomar decisiones que le aporten mayor estabilidad a futuro.
Conejo
El Conejo tendrá un mes de expansión y aprendizaje. Será un excelente momento para explorar nuevos caminos, incorporar conocimientos y fortalecer relaciones que pueden abrirle puertas inesperadas. La paciencia y la constancia serán sus mejores aliadas.
horóscopo chino
CHIMENTOS
Estefanía Pasquini sufrió un accidente doméstico: “No paro de triunfar”

Estefanía Pasquini sufrió un accidente doméstico y mostró en redes sociales su brazo derecho vendado tras una fractura (Video: Instagram)
Estefanía Pasquini generó preocupación entre sus seguidores al compartir en sus redes sociales una foto con el brazo derecho completamente vendado tras sufrir una caída que terminó en fractura. La nutricionista y esposa de Alberto Cormillot eligió el humor para dar la noticia: junto a la imagen en la que se muestra frente al espejo del baño en ropa de entrecasa, con el brazo inmovilizado y el celular en la mano izquierda, escribió una sola frase: “No paro de triunfar”.
La caída ocurrió de manera doméstica. La imagen del brazo enyesado rápidamente se viralizó entre sus seguidores de Instagram, donde la nutricionista también comparte su trabajo en el programa Cuestión de Peso (El Trece) y su vida familiar. Lejos de dramatizar, Pasquini optó por mantener el tono irónico que la caracteriza en redes y publicó una segunda historia en la que aparece de pie, con el brazo inmovilizado en alto, y un texto que resumió la reacción de su marido ante el episodio: “Cuando tu marido te quiere atar a los almohadones para que estés asegurada”.
El momento más comentado de la jornada, sin embargo, fue el intercambio que la nutricionista tuvo con su hijo Emilio, de 4 años, fruto de su relación con Cormillot. El pequeño la vio llegar con el yeso y, con la lógica directa de los niños, le preguntó si estaba enferma. Pasquini le aclaró que no era una enfermedad, sino un golpe. La conversación tomó un rumbo inesperado cuando Emilio, sin rodeos, sentenció: “Entonces sos retorpe, ma”. La madre intentó matizar: “Bueno, pará, tampoco tan torpe. Tuve un desliz”. Pero el niño no cedió: “Entonces sos retorpe”.
“¡No, no! Porque me estás diciendo que básicamente soy una bolud… Solo soy un poquitín torpe. Un chiquito, tan grande así no. Un poquitín”, respondió Pasquini entre risas, en un video que sus seguidores recibieron con entusiasmo. La escena, lejos de generar alarma, terminó siendo uno de esos registros cotidianos que la nutricionista suele compartir con naturalidad y que conectan con su audiencia.

La conversación con Emilio tuvo una segunda parte, igualmente reveladora. El niño le preguntó qué era lo que más le dolía. La respuesta de Pasquini dejó en claro su sentido del humor: “Lo que más me duele es haber pagado el mes anticipado y haber pagado el anual para volver a natación”. Y agregó que calcula que por aproximadamente dos meses no podrá moverse con normalidad, lo que la obliga a pausar esa actividad física que acababa de retomar. “Emilio, ¿te importa lo que mamá te está contando? ¡Sos un turro!”, le dijo entre risas al ver la despreocupación del pequeño.
En un posteo posterior en su feed de Instagram, Pasquini amplió la reflexión y convirtió el accidente en un mensaje para sus seguidores. “Me siento como el que compra la caminadora y la usa de perchero hoy”, escribió, en alusión directa a la natación que no podrá practicar pese a haber pagado el año por adelantado. Lejos de quedarse en el lamento, sumó: “Me gustan dos términos para no enojarme: uno es ‘esto también pasará’ y el segundo es ‘Shit happens’”.
La nutricionista también adelantó de qué manera piensa aprovechar el tiempo de reposo. Según contó, usará el período de recuperación para avanzar en contenido nuevo para la Fundación Alco (@fundacion.alco), planificar el lanzamiento de un curso online de nutrición y alimentación consciente previsto para septiembre junto a su colega Silvia Cotignola, y preparar otro curso sobre alimentación saludable. “Para todos los que viven lo inesperado, esto también pasará”, cerró, con un mensaje que sus seguidores tomaron como propio.
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