ECONOMIA
Billetera virtual ofrece 30% de descuento para comprar en ferias de la Ciudad

La billetera virtual de Banco Ciudad ofrece 30% de descuento a la hora de hacer compras en ferias de CABA. ¿Qué días y en dónde utilizarla?
10/06/2026 – 17:39hs
El Banco Ciudad continúa impulsando beneficios para acompañar el consumo cotidiano de las familias porteñas. A través de Buepp, su billetera virtual, ofrece un 30% de reintegro en las Ferias de Abastecimiento Barrial de la Ciudad, una red de espacios de cercanía donde los vecinos pueden acceder a productos frescos, de calidad y a precios convenientes. Las ferias cuentan con un esquema de precios en oferta que en las últimas semanas duplicó la cantidad de productos para la canasta familiar.
El beneficio aplica para las compras realizadas con Buepp los lunes, martes, jueves y sábados, con un tope de reintegro de hasta $20.000 por mes. El ahorro se multiplica en una familia cuando todos los integrantes utilizan Buepp en las ferias. La billetera virtual del Banco Ciudad se descarga sin costo y permite realizar los pagos con el beneficio mediante QR en forma ágil y segura.

Banco Ciudad ofrece descuentos en ferias de la Ciudad.
Las Ferias de Abastecimiento Barrial de la Ciudad —FIAB— funcionan semanalmente en parques, plazas y espacios públicos de todas las comunas porteñas. Son 24 ferias itinerantes, integradas por 140 feriantes, que rotan diariamente de lunes a domingo y acercan a los vecinos una amplia variedad de productos: frutas y verduras, carnes y pescados, lácteos, pastas, fiambres, panadería, almacén, especias, cereales, productos de limpieza, bazar, plantas y artículos para mascotas, entre otros rubros.
Las FIAB funcionan de lunes a domingo, con un promedio de 16 ferias abiertas por día en distintos puntos de la Ciudad. El sábado es la jornada con mayor presencia, con 22 ferias activas en simultáneo, y los fines de semana concentran también la mayor afluencia de vecinos.

Para acceder al descuento, se deberá pagar con BUEPP, la billetera virtual de Banco Ciudad.
El horario habitual es de 8 a 14 horas, aunque también existe una opción por la tarde, los lunes y viernes, en Parque Rivadavia, Caballito.
Los vecinos pueden consultar los emplazamientos, días y horarios de cada feria en:
iprofesional, diario, noticias, periodismo, argentina, buenos aires, economía, finanzas,
impuestos, legales, negocios, tecnología, comex, management, marketing, empleos, autos, vinos, life and style,
campus, real estate, newspaper, news, breaking, argentine, politics, economy, finance, taxation, legal, business,
technology, ads, media,billetera virtual,banco ciudad
ECONOMIA
SpaceX debuta en Wall Street: la carrera hacia Marte y el rol de la Argentina, según el autor de un libro sobre “capitalismo espacial”

Quien crea que la aventura espacial empezó en 1957, cuando la nave soviética no tripulada Sputnik se posó sobre la Luna, o al año siguiente, cuando, acicateado por el “momento Sputnik”, que sugería la derrota de Occidente a manos de la entonces Unión Soviética, EEUU creó la NASA e inició el desarrollo del programa Apolo que el 20 de julio de 1969 puso por primera vez astronautas sobre la superficie lunar, se equivoca.
Ya a fines del siglo XVI, Johannes Kepler, quien formuló las primeras leyes del movimiento planetario, arriesgó una frase asombrosa para la época: “Un día habrá naves en el cielo con exploradores que no temerán la inmensidad del espacio”.
Y a principios del siglo XX, hace casi 90 años, avanzada la revolución que científicos como Kepler habían cimentado, el norteamericano Robert Goddard fue el primero en lanzar con éxito un cohete propulsado por combustible líquido e introdujo varias innovaciones, como los cohetes por etapas y los sistemas de guía.
La historia de la carrera espacial es contada por el historiador, economista y sociólogo alemán Rainer Zitelman, quien presentó ayer en EEUU “The New Space Capitalism (The Entrepreneurial Path to the Stars)”, esto es, “El nuevo capitalismo espacial (el camino empresarial hacia las estrellas)”, a cuya versión en español accedió Infobae.
En su obra, Zitelman ataca la noción de que la carrera espacial es producto histórico de la inversión y los recursos estatales. Esa, dice, es una parte importante pero relativamente breve de un curso más largo. Tras las últimas misiones Apolo, perdió impulso (por caso, recuerda el autor, semanas después del éxito de Apolo 11, la NASA se había fijado llegar a Marte en 1981), restó importancia y recursos a las misiones tripuladas, tuvo fallos ominosos (inevitables en empresas científicas de este calibre) y derivó hacia programas como el transbordador Shuttle y la Estación Espacial Internacional (EEI).
En 200 páginas, Zitelman argumenta por qué a menudo los programas espaciales estatales fracasan y por qué la exploración espacial privada está teniendo tanto éxito. Tras los logros históricos del programa Apolo (que costó, a valores de hoy, USD 450.000 millones), por cuestiones políticas y presupuestarias los viajes espaciales se estancaron.
EEUU retiró el transbordador espacial en 2011 y, huérfano de transporte espacial tripulado propio, pasó a depender de Rusia para trasladar a sus astronautas a la EEI. Los precios abusivos de Moscú eran una trampa de la que lo rescató Elon Musk, quien con su audacia y obsesiva búsqueda de reducción de costos en SpaceX, impulsó la nueva era de los viajes y, ahora también, el “capitalismo espacial”, un cambio de paradigma.

Según Zitelman, la iniciativa privada, como ya lo fue en la etapa inicial, es la protagonista de esta nueva etapa y solo puede lograrse estableciendo la propiedad privada sobre tierras y recursos en la Luna, Marte, los asteroides y otros cuerpos celestes. “En la Tierra, ningún sistema económico puede prosperar sin derechos de propiedad privada; la gravedad puede desaparecer en el espacio, pero las leyes de la economía no”, afirma en su alegato en pro del capitalismo espacial y los derechos de propiedad en el espacio.
Ocupado en su agenda de presentación del libro, Zitelman respondió cinco preguntas que le envió este medio y envió un audio de WhatsApp en el que reafirma su admiración por Musk, que a partir de la Oferta Pública Inicial (OPI) de SpaceX no solo habrá fundado 2 de las 10 empresas de mayor capitalización del mundo (Tesla y SpaceX), sino —subraya— será también la primera persona en la historia de la humanidad cuya fortuna personal superará el billón (“trillion” en inglés) de dólares.
— Por qué EEUU prácticamente detuvo la carrera espacial durante casi 40 años?
— Como suele ocurrir cuando el gobierno toma la iniciativa, la innovación y la competencia brillaron por su ausencia. Los costos de lanzamiento se estancaron durante décadas. Una de las razones fue la forma en que la NASA trabajaba con los contratistas: bajo el modelo de costo más margen, las empresas debían revelar sus costos y luego se les permitía agregar un margen de ganancia del 8 o 10 por ciento. Esto generó un incentivo para aumentar los costos en lugar de reducirlos. Cuanto mayores eran los costos, mayores eran las ganancias. Era un sistema perverso que premiaba la ineficiencia en lugar de la innovación.
— ¿Cuáles fueron los cambios que SpaceX hizo para reiniciar la carrera?
— Solo cuando la NASA ya no pudo transportar astronautas estadounidenses a la EEI en sus propios cohetes se atrevió a colaborar con empresas privadas. Fue, en cierto modo, un último intento desesperado. Pero funcionó. En comparación con el programa del Transbordador Espacial, Musk redujo los costos de lanzamiento en aproximadamente un 95 %. Una de las razones es que fue el primero en construir un cohete verdaderamente reutilizable. Ningún gobierno lo ha logrado hasta la fecha. También transformó radicalmente la relación con la NASA. En lugar de venderle cohetes, vende un servicio a precio fijo: «Llevaré sus satélites al espacio o transportaré a sus astronautas a la EEI». Es similar a la diferencia entre que el gobierno posea y opere una flota de camiones y simplemente contrate a UPS o FedEx para entregar un paquete. Si SpaceX encuentra maneras de reducir costos, sus ganancias aumentan, justo lo contrario de los incentivos del antiguo sistema de costo más margen.
— ¿Es suficiente? ¿Qué se necesita para asegurar que el impulso no se pierda dentro de unos años?
— Lo que aún falta es algo absolutamente crucial: el derecho a la propiedad privada. Según el Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967, los Estados no pueden reclamar la propiedad de cuerpos celestes ni de terrenos en ellos. No creo que esto sea algo malo. Pero sigue sin estar claro, y en gran medida sin resolver, si esta restricción también se aplica a particulares y empresas privadas. En mi opinión, las empresas privadas acabarán apropiándose de propiedades en Marte y en asteroides, al igual que lo hicieron los colonos durante la colonización del Oeste americano. La historia demuestra que la gente suele establecer derechos de propiedad en la práctica antes de que los gobiernos los reconozcan formalmente. Sin la propiedad privada de la tierra, ningún sistema económico exitoso ha surgido jamás en la Tierra. ¿Por qué habría de funcionar de repente el socialismo en Marte cuando ha fracasado en todas partes? Esa idea es simplemente absurda.
— ¿Cuáles son los principales beneficios a obtener del capitalismo espacial?
— En mi libro describo numerosas oportunidades económicas, desde el turismo espacial hasta la minería de asteroides y las actividades comerciales en la Luna y Marte. Pero al principio, se tratará principalmente de un proyecto inmobiliario. Creo que las empresas privadas deberían adquirir terrenos en Marte o en asteroides y, con el tiempo, sacarlos a bolsa, permitiendo así que los inversores participen en el desarrollo de la economía espacial. Antes de llegar a ese punto, es probable que veamos otro gran avance: los centros de datos en el espacio. Empresas como Google, Nvidia y otras ya están explorando conceptos relacionados con la computación orbital y la infraestructura de datos espacial. A medida que la demanda de capacidad de procesamiento e IA siga creciendo, el espacio podría convertirse en un lugar atractivo para el procesamiento de datos de alto consumo energético. Esta podría ser una de las primeras industrias comerciales a gran escala que surjan en órbita.
— Esto parece un juego solo para grandes empresas y pooles de capital y alta tecnología. ¿Hay algún rol posible para empresas de un país como Argentina? Para compañías que fabrican pequeños satélites o que poseen capacidades nucleares. ¿Y cuál podría ser, de ser así, el papel del Estado argentino?
— Argentina tiene una oportunidad tremenda. Hace poco lo comenté con mi amigo Jesús Huerta de Soto. Argentina debería adoptar la legislación espacial más vanguardista del mundo. Sobre todo, debería declarar que reconocerá el derecho de las empresas privadas a adquirir propiedades en cuerpos celestes. También debería introducir los REIT (siglas en inglés de Real Estate Investment Trust, esto es, fondos de inversión inmobiliaria) espaciales como vehículo de inversión, permitiendo a los inversores comunes participar en la propiedad y el desarrollo de bienes raíces extraterrestres. Esto convertiría a Argentina en una jurisdicción sumamente atractiva para las empresas e inversores espaciales.
Los países compiten por capital, talento e innovación, y el emprendimiento espacial podría convertirse en una de las grandes industrias de crecimiento del siglo XXI. Y si EEUU alguna vez decide que ya no quiere a Elon Musk —quizás porque cambien los vientos políticos, porque se enemista con una futura administración o porque el poder político se vuelva hostil al capitalismo espacial— entonces debería trasladar su empresa a Argentina. Un país que acoge a los emprendedores, la innovación y la propiedad privada podría convertirse en el nuevo centro global de la economía espacial. Sé que Javier Milei ha leído algunos de mis libros y espero que también lea “Nuevo Capitalismo Espacial”. Si lee el capítulo 10 sobre derechos de propiedad, estoy convencido de que reconocerá de inmediato la enorme oportunidad. Pocos líderes políticos comprenden la importancia de los derechos de propiedad con tanta claridad como él.
Entre las fascinantes etapas y personajes que pasan por el libro de Zitelman resalta, en la era previa a los cohetes, la construcción, casi totalmente por iniciativa privada, de la red de observatorios astronómicos de EEUU, que elaboraron el mapa de aventuras posteriores. De 38 observatorios enumerados por Alexander MacDonald, economista jefe de la NASA, solo dos –el Observatorio Naval y el de la Academia Militar de West Point– eran públicos.
A dias del lanzamiento en Wall Street de la empresa SpaceX, el autor de un libro sobre el reinicio de la carrera espacial enfatiza el rol de billonarios como Elon Musk y la importancia de la iniciativa privada
Un caso particular es el Observatorio Lick. Emplazado en el Monte Hamilton, en California, gracias a donaciones de James Lick, un hábil artesano y carpintero que se dedicó a fabricar pianos de calidad, emigró a Sudamérica, hizo dinero vendiendo pianos en Argentina, Chile y Perú y, a su regreso a EEUU, lo invirtió durante la “fiebre del oro” en operaciones y desarrollos inmobiliarios, con cuyas ganancias financió la construcción del observatorio entonces más grande del mundo.
Un largo arco une esa base científica con el hecho de que, como precisa Zitelman, SpaceX dio cuenta en 2024 de 165 de 324 lanzamientos espaciales, más que la NASA, más que China y más que Rusia.
El espacio, claro está, es un terreno de disputa estratégica. Según Hinrich Foundation (ver infografía), la “Tercera Era Espacial” se inició hace cerca de una década como una competencia directa entre China y EEUU, que no se limita a los lanzamientos, pues busca definir el control espacial de metales para paneles satelitales y blindajes contra radiación hasta aplicaciones de consumo como banca móvil y servicios de transporte, azuzado por la inminente oferta pública inicial de SpaceX y el renovado interés por misiones más allá de la órbita baja terrestre.

Según los datos de la Hinrich Foundation, los servicios basados en localización representan cerca del 59 % del valor total del sistema global de navegación por satélite, y las aplicaciones en teléfonos inteligentes concentran la mayor parte de ese uso. En ese grupo figuran banca, transporte por aplicación, videojuegos y redes sociales.
Hinrich cita un informe para inversores de Morgan Stanley que amplía la cadena de suministros hacia empresas que desarrollan materiales de alto rendimiento capaces de soportar calor extremo, tensión y radiación, proveedores de gases especiales y combustibles líquidos para sistemas de lanzamiento y propulsión en el espacio, amén de fabricantes de semiconductores y componentes electrónicos de grado espacial, diseñados para habilitar procesamiento, comunicación y control en entornos orbitales hostiles. A lo que se suman componentes de alta complejidad, desde conjuntos de sensores hasta válvulas de fluidos.
Incluso en 2015, dice Hinrich, EEUU aún estaba por detrás de Rusia en lanzamientos anuales y casi empatado con China: 20 frente a 19. El despegue de EEUU empezó en 2016, con el impulso de SpaceX, y el salto chino se hizo visible en 2021.
Hoy, Estados Unidos conserva una amplia delantera en lanzamientos globales, aunque el informe describe la aceleración china como intensa, constante y con perspectivas de seguir creciendo, al tiempo que la participación rusa continúa en descenso desde la década de 1990.
En su libro, Zitelman cita que el Bank of America prevé que la economía espacial mundial alcanzará un valor de 1,4 billones de dólares en 2030 y que un estudio del Foro Económico Mundial en colaboración con McKinsey prevé un crecimiento de USD 630.000 millones en 2023 al umbral de USD 1,8 billones en 2035.
Según el libro de Zitelman, la ventaja decisiva de SpaceX es “Starship, una nave para el futuro de la humanidad”, título del capítulo 4 de libro. Al respecto, cita al experto espacial Eugen Reichl: “Muy pocos se dan cuenta de lo revolucionaria que es realmente esta nave espacial. Starship dominará el transporte espacial durante el resto del siglo XXI. Es enorme, sí, pero barata de construir. Difumina las líneas entre la aeronáutica tradicional y la construcción naval. Se inspira en la ingeniería automovilística. Es versátil. Se construirá en una amplia gama de configuraciones y tiene el potencial de abrir todo el sistema solar a la exploración humana”.
Europe
ECONOMIA
El Gobierno y las universidades acordaron aumento y más presupuesto, tras casi 3 años de conflicto

El Gobierno y las universidades nacionales firmaron un acuerdo que pone fin a casi tres años de conflicto presupuestario. La propuesta incluye un aumento salarial del 24,33% y refuerzos millonarios para sectores críticos del sistema universitario.
El ajuste contempla 21,33% para junio y 3% adicional en octubre. A esto se suman fondos para becas, hospitales universitarios y gastos de funcionamiento que venían prácticamente congelados.
El acta quedó sellada este mediodía en el Palacio Sarmiento. La reunión estuvo encabezada por Alejandro Álvarez, subsecretario de Políticas Universitarias, junto a rectores y representantes gremiales que estamparon sus firmas formalizando el pacto.
Este desenlace busca cerrar —al menos parcialmente— uno de los conflictos más persistentes de la gestión libertaria, aunque el proceso judicial en la Corte Suprema continúa su curso.
Cómo llegaron al acuerdo después de años de enfrentamiento
El camino hasta esta firma duró casi tres años. Incluyó cuatro marchas federales universitarias, clases públicas frente a la casa de Manuel Adorni y la Corte Suprema, tomas de colegios y semanas enteras de paros docentes.
También pasó por seis votaciones en el Congreso, vetos presidenciales y una judicialización que llevó la disputa hasta el máximo tribunal del país. Las últimas dos semanas fueron de negociaciones intensas.
Desde abril de 2024, cuando la primera movilización reunió a más de 400.000 personas en defensa de la educación pública, el conflicto universitario se consolidó como uno de los principales frentes de la batalla cultural libertaria.
Hubo múltiples capítulos: acusaciones de curros en las universidades públicas, resistencia a las auditorías, denuncias de adoctrinamiento. También cuestionamientos por falta de eficiencia, alumnos fantasmas y exceso de extranjeros.
Qué contempla el acuerdo en números concretos
El Ministerio de Economía autorizó una partida de $800.000 millones. La promesa incluye paritarias cada tres meses en lo que resta del año.
El sector universitario vislumbra ahora la posibilidad de un alivio en su principal urgencia: los salarios docentes y no docentes que venían perdiendo poder adquisitivo mes a mes.
Pero el acuerdo va más allá de la recomposición salarial. Se destinarán $50.000 millones adicionales para los hospitales universitarios, no contemplados en el presupuesto 2026.
Estos fondos se suman a los $80.000 millones ya previstos para estos centros de salud. Los rectores venían reclamando hace meses la distribución de esas partidas.
Los gastos de funcionamiento recibirán un 20% de aumento. Las becas Manuel Belgrano, exclusivas para carreras universitarias o terciarias vinculadas a áreas estratégicas, subirán un 50%.
Estas becas se mantenían congeladas en $81.685 desde 2024, una cifra que había quedado muy por debajo de la inflación acumulada en ese período.
No está contemplado un aumento para las becas Progresar. Estas cubren un espectro más amplio —educación secundaria y todos los niveles superiores— y por las que también reclamaban.
Por qué este acuerdo marca un cambio respecto a propuestas anteriores
La administración libertaria había intentado impulsar sin éxito una ley alternativa en el Congreso. Esa propuesta contemplaba apenas un 12,3% de actualización, muy por debajo del 24,33% ahora acordado.
Meses antes había intentado derogar la ley de financiamiento aprobada en la votación del presupuesto 2026. Ese intento también fracasó ante la resistencia legislativa.
El acuerdo actual representa una mejora significativa. Y señala un cambio de estrategia del Gobierno frente a un conflicto que se había vuelto políticamente costoso.
Las negociaciones las llevó Álvarez por parte del oficialismo. En representación de las casas de estudios participaron Franco Bartolacci, rector de la Universidad Nacional de Rosario, y Anselmo Torres, rector de la Universidad Nacional de Río Negro.
Ambos ocupan los cargos de presidente y vicepresidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). Sin plazos definidos para un fallo de la Corte, las dos partes se mostraron dispuestas a dialogar desde hace algunas semanas.
Qué pasará con la demanda judicial que sigue en la Corte Suprema
Las negociaciones se habían trabado porque el Gobierno pedía que el CIN levantara la demanda judicial. Los rectores no estaban dispuestos a hacerlo.
El tema judicial de la Ley 27.795 comenzó cuando los rectores interpusieron una acción de amparo contra el Estado. El motivo fue la suspensión, por decreto, de la Ley de Financiamiento Universitario.
Esta ley insta al Gobierno a reforzar fondos y contempla una recomposición salarial desde 2023, pero fue suspendida hasta que se definieran las fuentes para financiarla dentro del presupuesto general.
El juez de primera instancia, Martín Cormick, ordenó el cumplimiento inmediato de los artículos 5 y 6. Esos artículos se refieren a las actualizaciones salariales y de las becas.
El Gobierno apeló. La Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal confirmó el fallo de primera instancia y ratificó la medida cautelar a favor de las universidades.
El Ejecutivo entonces recurrió a la Corte Suprema mediante un recurso extraordinario que fue aceptado.
La ley fue aprobada por el Congreso el 22 de agosto del año pasado. Luego fue vetada por el Presidente Javier Milei y volvió a pasar por ambas cámaras, que la ratificaron.
En 2024, Milei ya había vetado una iniciativa similar. En esa oportunidad el Congreso no la sostuvo, dejando el conflicto sin resolución legislativa.
El acuerdo firmado hoy cierra un capítulo de ese largo enfrentamiento. Pero el proceso judicial continúa abierto, a la espera de que la Corte Suprema defina si interviene o no en la causa.
iprofesional, diario, noticias, periodismo, argentina, buenos aires, economía, finanzas,
impuestos, legales, negocios, tecnología, comex, management, marketing, empleos, autos, vinos, life and style,
campus, real estate, newspaper, news, breaking, argentine, politics, economy, finance, taxation, legal, business,
technology, ads, media,universidad,ley de financiamiento,javier milei
ECONOMIA
Mejora de la calificación de la deuda: qué cambia para la Argentina y por qué puede abrir un mayor flujo de fondos

Nunca más oportuna elevación de la nota de la deuda argentina a B-/B por parte de Standard & Poor’s, la calificadora más dura. Hace tiempo se pensaba que S&P iba a mantener la calificación de la Argentina, pero cedió ante las últimas evidencias de solvencia para afrontar los compromisos financieros.
Por supuesto, contribuyó a que las ofertas por el Bonar 2028 que licitó el Tesoro fueran holgadas. Se ofrecieron USD 266 millones y se aceptaron los USD 200 millones anunciados a una tasa de 8,53% efectivo anual. Hoy se licitan USD 100 millones y son pocos los que dudan de que no se pueda cubrir ese cupo.
La suba en la calificación crediticia de la deuda argentina excluye a los denominados fondos buitres, ya que pierden margen para especular con un posible default. Ahora, pueden ingresar al mercado argentino inversores institucionales que antes estaban restringidos por normas internas, como fondos de pensiones, compañías de seguros y fondos de inversión. Con la calificación en CCC, estos actores no podían acceder a los activos argentinos; la mejora les permite incorporarlos a sus carteras.
En simultáneo, la deuda de la ciudad de Buenos Aires recibió una calificación AAA, que no equivale a la máxima categoría a nivel internacional, pero la posiciona como la de mayor solidez dentro del país. Sus bonos se consideran los de menor riesgo y con la tasa más baja entre los títulos sub soberanos argentinos.
Todo esto sucedía mientras el mundo se sumergía en una masiva venta de acciones por el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán y que la inflación interanual norteamericana es de 4,2%, lo que garantiza una suba de tasas a fin de julio. El Nasdaq de las tecnológicas perdió casi 2% y el S&P 500, 1,62 por ciento. El rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos se elevó a 4,56%, al mismo tiempo que el VIX, llamado “índice del miedo”, entraba en zona de alerta al superar los 20 puntos.
Los bonos argentinos fueron afectados por el movimiento y bajaron hasta 0,8% elevando 5 unidades (+1%) el riesgo país a 503 puntos básicos. En la región, fue el menos afectado; el índice de emergentes cayó 1,8 por ciento.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC), el dólar mayorista bajó $8,50 (-0,6%) a $1.433,50 con negocios por USD 528 millones que le permitió al Banco Central comprar 121 millones de dólares.
En la plaza financiera los dólares bajaron hasta 0,6 por ciento. El MEP y el contado con liquidación (CCL) cerraron en $1.452 y 1.508 pesos. El “blue” se puso a la altura del MEP y descendió $10 a 1.450 pesos.
La consultora F2 de Andrés Reschini destacó que la mejora en la calificación de la deuda “empareja con Ecuador, pero la diferencia con la argentina siguen siendo cerca de 100 puntos básicos de riesgo raís. La incertidumbre política siegue siendo un obstáculo y limita las mejoras que podría conseguir la deuda soberana con el upgrade”.
Sobre el dólar futuro indicó que “el volumen operado se incrementó a 1.395.361 contratos con ajustes negativos e implícitas en su mayoría corridas levemente a la baja. El interés abierto esta vez retrocedió USD 92 millones principalmente por el desarme de 101 millones en fin de junio. En la rueda de bonos dollar linked (BYMA, t+1) el volumen se hundió a 92 millones (VN) pero a pesar de que la demanda se haya mudado a la licitación de deuda del Tesoro donde los instrumentos de cobertura cambiaria captaron unos $1,74 billones (USD 1.232 millones VN) que es levemente inferior a los $1,81 billones (USD 1.295 VN) de la colocación anterior, sigue siendo un monto relativamente elevado”.
Por otra parte, el S&P Merval de las acciones líderes consiguió una suba de 0,08% ayudado por el alza de Cresud (+2,1%) y Transportadora de Gas del Sur (+1,9%).
Las tasas estuvieron influidas por la licitación del Tesoro donde cubrió con holgura los vencimientos. Se ofrecieron $7,4 billones, pero aceptó $6,12 billones para no convalidar suba de tasas. Ese monto representó un 120% de los vencimientos, lo que indica que absorbió pesos.
Según Inversiones Pergamino, el dato es positivo ya que el Tesoro “renovó deuda y obtuvo financiamiento neto, ayudando a ordenar las expectativas de corto plazo”. “La demanda volvió a concentrarse en instrumentos defensivos: bonos duales CER/TAMAR, dollar linked (cobertura contra devaluación) y AO28 hard dollar. Esto muestra que el mercado acompaña, pero sigue buscando cobertura entre inflación, tasa y tipo de cambio. También fue relevante la conversión de TZX26 (BONCER) y TTJ26 (bono Dual), que permite extender vencimientos y descomprimir parte del perfil de deuda 2026. En síntesis: licitación sólida, con buena demanda y rollover alto. Pero el mensaje sigue siendo claro: hay apetito por rendimiento, aunque todavía con prioridad en cobertura y protección”, sumó el reporte.
En el mercado overnite, que opera antes de la apertura de las plazas del mundo, las Bolsas de Nueva York no definían tendencia. El oro seguía en baja y cerca de perforar el piso de USD 4.000 por onza, mientras el petróleo Brent avanzaba 0,20% y el WTI, 2,40 por ciento.
El clima permanece adverso para los activos de riesgo y limita el desempeño de los bonos argentinos, debido a la fortaleza sostenida del dólar ante la expectativa de un posible aumento de tasas de interés en Estados Unidos.
bolsa de nueva york,hombre,interior,trabajando,wall street
POLITICA3 días agoVictoria Villarruel envió una corona de flores al funeral del Indio Solari y buscó diferenciarse del Gobierno
POLITICA3 días agoReforma laboral: qué cambia para los trabajadores con la revisión de más de 100 convenios colectivos vencidos
ECONOMIA1 día agoLa advertencia del economista más escuchado por Milei: «Si Argentina tiene éxito, va a ser cara»















