ECONOMIA
SpaceX despegó en Wall Street e inauguró formalmente la era de la economía espacial

Las acciones de SpaceX subieron cerca de 20% el viernes en su primera jornada en el mercado, en el debut bursátil más grande de la historia.
El mercado dio a la empresa de Elon Musk un valor de USD 2,1 billones, convirtiendo a una neonata bursátil en una de las diez mayores empresas más grandes del mundo por valor de mercado, detrás de Nvidia, Apple, Alphabet (la empresa madre de Google), Microsoft y Amazon, y peleando cabeza a cabeza con la taiwanesa TSMC, la mayor fabricante de chips del mundo.
El precio de cierre de la acción rozó los USD 161 y, durante la jornada, el volumen negociado superó los USD 80.000 millones. La demanda de acciones de la empresa de servicios espaciales fundada por Elon Musk más que triplicó la cantidad de acciones ofrecidas. En la lista se anotaron fondos de inversión, fondos de riqueza soberana e inversores minoristas, que recibieron entre 20% y 25% de la colocación total.
El éxito de SpaceX podría alentar la próxima oferta pública inicial de empresas como Anthropic y OpenAI, lo que completaría lanzamientos bursátiles por cerca de USD 200.000 millones en pocas semanas, a lo sumo meses. Además, elevó a más de un billón de dólares la fortuna personal de Elon Musk, que tiene una participación del 42% en SpaceX y, con la parte de Tesla que ya tenía, se consolidó por amplio margen como la persona más rica del mundo.

Pero además de impulsar la fortuna personal de su creador, el lanzamiento de SpaceX puede ser la campana de largada de la “economía del espacio” o del “capitalismo espacial”, como lo llamó el historiador e investigador alemán Rainer Zitelman en un libro sobre el tema y, en particular, sobre la forma en que la compañía de Musk hizo resurgir el interés y la posibilidad de los lanzamientos y aventuras espaciales.
Son esas expectativas las que están detrás del extraordinario evento bursátil. Si fuera por los números, estos dicen que SpaceX cerró 2025 con ingresos por poco menos de USD 19.000 millones y pérdidas por casi USD 5.000 millones.
Según un análisis de la revista inglesa The Economist, la apuesta de quienes invierten en SpaceX se apoya en tres pilares: el potencial de ganancias en la industria espacial, el crecimiento de la inteligencia artificial (IA) como motor de negocios y la confianza en el liderazgo de Musk, quien retiene el control total de la compañía mediante una estructura corporativa diseñada a su medida.
En los últimos años, mediante un sistemático y obsesivo énfasis en la reducción de costos y el principio de reutilización de los cohetes de lanzamiento, como el Falcon 9, SpaceX se consolidó como el número uno del mundo en lanzamientos espaciales, al más bajo costo por kilo de carga útil, métrica básica del emergente “capitalismo espacial”. En los últimos dos años, SpaceX ha hecho más lanzamientos más allá de la órbita baja terrestre que la NASA, que China y que Rusia.
Musk dice que su ambición es llegar a Marte e iniciar allí la etapa de la humanidad como “especie multiplanetaria”, pero de momento el valor asignado a SpaceX tiene que ver con los planes de desplegar una nueva constelación de satélites más grande, funcional y valiosa que la actual, con la cual captar demanda de capacidad de cómputo para Inteligencia Artificial (IA), terreno en el que se esperan inversiones por hasta USD 800.000 millones en centros de datos por parte de los “hyperscalers” tecnológicos.
En el espacio, la energía solar es más abundante y, por caso, la minería en los asteroides abre nuevas posibilidades, pues en esos cuerpos los “minerales críticos” no están enterrados bajo capas consolidadas a través de millones de años, como en la Tierra, sino a nivel superficial.
REUTERS/Mike Blake/File Photo
En su libro, Zitelman describe una ventaja decisiva de SpaceX y Elon Musk sobre sus competidores: la nave Starship. “El nombre es algo confuso, ya que se refiere tanto al cohete propulsor Super Heavy de primera etapa como a la nave espacial Starship, que se erige como segunda etapa del cohete”, precisa el autor, quien recuerda que el Saturno V, que llevó a los primeros humanos a la Luna en 1969, fue el cohete más grande y potente hasta la fecha y, con una altura cercana a los 110 metros, era apenas más pequeño que los últimos prototipos de Starship, que miden 124 y 126 metros en las versiones V2 y V3. Esta última versión fue lanzada exitosamente a fines de mayo, implicó una inversión de USD 15.000 millones y es una de las claves del éxito de la misión Artemis.
En la parte superior, el Saturno V tenía una combinación de casi 14 metros de largo formada por el módulo de servicio Apolo, el módulo de mando y la torre de escape. En cambio, la Starship actual, “la nave”, mide 52 metros de altura, y todo el sistema, incluidos los propulsores, tiene un peso de lanzamiento de alrededor de 5.000 toneladas, unas 1,7 veces el peso del Saturno V, que pesaba 2.950 toneladas.
Según Musk, las futuras versiones de Starship podrán transportar hasta 100 personas a Marte en cada vuelo y serán mucho más cómodas que la cápsula Apolo, que tenía un espacio interior muy limitado (por cierto, el desafío es muy diferente: llegar a Marte demandará a quienes lo hagan convivir entre 7 y 9 meses en una cápsula, contra los 5 días de llegar a la Luna). Pero lo económicamente decisivo es que que mientras el Saturno se usó una sola vez, Musk dedicó los últimos 20 años a lograr que sus cohetes sean reutilizables y lo demostró con el Falcon 9, que realizó y decenas decenas de lanzamientos más allá de la órbita baja terrestre.
Sobre las oportunidades que abre la nueva economía espacial, Morgan Stanley publicó una nota en la que el analista Adam Jonas destacó 14 acciones de empresas vinculadas al sector espacial. Según Jonas, la economía espacial podría triplicarse y superar el billón de dólares hacia 2040, impulsada por satélites dedicados a tecnologías de comunicación, como internet y banda ancha para consumidores.

En ese contexto, sugiere considerar empresas emergentes con potencial de captar estas oportunidades, como Rocket Lab, que opera servicios integrales de lanzamiento y gestión orbital, y AST SpaceMobile, que desarrolla una red de banda ancha satelital para cubrir zonas fuera del alcance de las torres tradicionales. Otras empresas incluidas en esa lista son la minera Freeport-McMoRan (cobre y oro), y otras vinculadas al desarrollo de materiales o componentes críticos, como Materion, Corning, Linde, Air Products, Rockwell, Alcoa, así como empresas vinculadas a las telecomunicaciones o chips, como Nvidia y Broadcom, y empresas propiamente espaciales como Gilat Satellites Network y Amazon, por su proyecto Kuiper de satélites de órbita baja.
Todos orbitando en torno al, al menos provisional, astro del nuevo sistema: SpaceX, la neonata bursátil que en su primer día pasó a ser una de las diez mayores empresas del mundo.
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ECONOMIA
Un historiador global calificó de “masacre” la motosierra y la política económica de Javier Milei

(Foto AP/Alex Brandon, Archivo)
Dado que las contribuciones de Milei al orden hemisférico de Trump dependen del desempeño económico de la Argentina, cabe preguntarse cómo le ha ido al principal referente sudamericano del movimiento MAGA


La informalidad constituye la única red de seguridad para muchos argentinos
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ECONOMIA
Desde diciembre de 2023, el boleto mínimo de colectivo en la provincia de Buenos Aires aumentó seis veces más que la inflación

En diciembre de 2023, cuando el gobierno de Milei comenzó su gestión, inició un proceso de ajustes de todo tipo, que incluyó el sinceramiento de precios de los boletos de colectivo. En ese momento, los pasajeros del AMBA pagaban una tarifa mínima de $52,96 en recorridos de hasta tres kilómetros. Algunas semanas más tarde (el primer ajuste se iba a aplicar el 1° de enero de 2024, pero se postergó unos días) la tarifa más baja saltó a $76,92 y comenzó una tendencia ascendente que ya no se detuvo.
Hoy, el precio se divide en tres, dependiendo de su se trata de líneas de colectivo de jurisdicción nacional, bonaerense o de CABA. Las primeras, que conectan a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con municipios del conurbano, hoy cobran un pasaje mínimo de $742,81; las que dependen de la Provincia, parten de $1.215,09 y las últimas, las de CABA, arrancan de $920,48 por recorridos de hasta tres kilómetros.
Ahora bien, para comparar el avance de los precios con la inflación, no se pueden tomar en consideración los valores de octubre, sino los de agosto pasado, porque ese es el último mes para el que existe medición oficial publicada del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Las tarifas más altas en el octavo mes de este año fueron las de los colectivos de jurisdicción de Provincia de Buenos Aires, que partían de $1.111,19 en ese momento para viajes cortos. Eso significa que, esas líneas de colectivo en particular, el boleto aumentó $1.058,23 en la era Milei (1.998,16% de suba acumulada).
¿Cuánto subió la inflación? De acuerdo con la medición oficial del Indec, desde noviembre de 2023 (justo antes de que asumiera Milei) hasta agosto de este año, el IPC acumuló un avance del 336% a nivel nacional. Eso significa que el porcentaje de suba del boleto de colectivo superó por 1.662 puntos al porcentaje de inflación de ese período. En otras palabras, el aumento de la tarifa de micro fue 5,94 veces superior a la inflación.

Si se analizan las otras líneas de colectivos se encuentra una diferencia menor, considerando que en agosto los micros de CABA tenían boletos mínimos de $852,90 y los que jurisdicción nacional partían de $742,81, siempre hablando de viajes de hasta tres kilómetros de recorrido. En esos casos, las subas acumuladas en la gestión Milei son de 1.510,4% y 1.302,5% respectivamente. Aún así, se trata de porcentajes mucho mayores a la inflación de ese período.
El punto de partida
En diciembre de 2023, durante los primeros días de gestión, el Gobierno y las empresas mantuvieron una serie de reuniones para definir qué pasaría con los precios de los pasajes. En ese momento, desde Nación aclararon que los incrementos formaban parte de un reconocimiento del atraso tarifario que se había acumulado durante los últimos años y, en particular, desde agosto de 2023. La administración anterior había interrumpido la actualización automática por Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec. Esa situación, sumada al retraso en el pago de subsidios había generado interrupciones en el servicio de transporte de pasajeros del Gran Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En ese escenario, tanto el Estado como las empresas coincidieron en que una actualización de las tarifas era más que necesaria para que el sistema volviera a funcionar con normalidad. Desde Transporte detallaron en ese entonces que sólo en diciembre de ese año el Gobierno nacional había transferido subsidios a las empresas del sector por $51.893 millones. Esa cifra, explicaron, respondía a una “matriz de costos y kilómetros recorridos que se fue distorsionando con el transcurso de los años”, lo que se agravó por el congelamiento de precios.
Según informaron desde Nación, esa distorsión llevó a que el transporte automotor de pasajeros llegara al punto de estar “prácticamente estatizado”, ya que en un 91% estaba financiado por el Gobierno y apenas un 9% de sus ingresos provenían de lo que pagaban los pasajeros.

Hoy los números son otros, pero aún existe un gran desajuste que las empresas denuncian todos los meses. Según el Índice Bondi que elabora la Asociación de Empresarios de Transporte Automotor (Aaeta), actualmente el Gobierno nacional reconoce una estructura de costos de $351.692,5 millones, cuando el costo real es de $453.495,79 millones. Ese desfasaje, afirman las empresas, lleva a que el subsidio otorgado por el Estado sea insuficiente para cubrir el costo de funcionamiento del sistema.
Ante ese escenario, Aaeta plantea que es necesario un ajuste, ya sea de las tarifas o de los subsidios. Según los cálculos de la entidad, en septiembre se produjo un déficit de $456,92 por boleto. Ese monto es lo que debería subir el pasaje promedio para que el sistema funcione con normalidad con el monto de subsidios vigente. El otro camino, sería la eliminación total de los aportes del Estado, pero en ese caso el costo real del boleto ascendería a $2.494,13 en el AMBA.
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ECONOMIA
El boom de Vaca Muerta no para: aporta más del 70% del crudo y empuja a la Argentina hacia el millón de barriles diarios

La velocidad con la que se acorta la distancia hacia el millón de barriles contrasta con los cálculos que manejaban las principales consultoras y organismos del sector hasta hace pocos meses


El aceite crudo de petróleo fue, nuevamente, el producto individual más destacado de septiembre, con ventas por USD 1.127 millones

Argentina alcanzará un superávit energético superior a USD 10.000 millones para este año, con una meta de exportaciones de hasta USD 50.000 millones hacia inicios de la próxima década (López Anadón)

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