DEPORTE
Palermo contó el detrás de escena de su conmovedor encuentro con Scaloni en la conferencia: “Yo soy medio sensible”

Este lunes por la tarde, en el Arrowhead Stadium de Kansas City, la conferencia de prensa previa al debut de la selección argentina ante Argelia por el Grupo J del Mundial 2026 tomó un giro que nadie en la sala tenía previsto. Martín Palermo, presente en su rol de periodista, aguardó su turno entre la prensa acreditada y, cuando le llegó el micrófono, aclaró desde el inicio que su pregunta no venía del periodismo. “No te hablo como periodista, sino como compañeros que fuimos”, dijo. La respuesta de Scaloni fue espontánea y cargada de emoción.
Horas más tarde, el ex goleador habló sobre lo que vivió sentado en la sala de prensa frente al entrenador de la selección argentina. “La verdad que fue un momento increíble e inolvidable”, dijo en Carnaval Stream, y agregó: “Sé que todavía tenemos muchas cosas más por vivir”.
Lo que describió fue una experiencia doble. Primero, desde el lugar del ex jugador: cuando Nicolás Otamendi respondía preguntas de la prensa, Palermo dijo sentirse reflejado, recordando sus propias sensaciones en Sudáfrica 2010.
Después, desde el vínculo con el entrenador. “Verlo a Leo me hacía acordar de lo que hacíamos en el country, allá en Estudiantes. Desde la broma, desde el chiste, desde la joda, desde todo lo que éramos compinches», contó.
Cuando le llegó el turno de preguntar, el micrófono en la mano le produjo algo inesperado. Palermo lo describió con precisión: “Cuando me dijeron ‘¿le querés preguntar?’, agarré el micrófono y ya me empezó a agarrar algo en la panza. Se me secaba la boca”. Hizo respiraciones para calmarse, buscó no titubear, y la pregunta salió. Scaloni tardó un segundo en reaccionar, no lo había visto entre los presentes. Lo que siguió lo emocionó a los dos.
“Verlo a él también que lo sensibilizó el momento, el verme desde otro lado, haciéndole una pregunta y que no me haya visto antes cuando entró”, relató Palermo. La emoción, dijo, fue recíproca.
“Yo soy medio sensible en todas esas situaciones. Pasa el tiempo, uno está más grande, y reencontrarse en un momento tan particular, en una conferencia de prensa previo al partido, con toda la expectativa que hay y que Leo tenga esa diferencia conmigo… fue inolvidable”.
Lo que Palermo no escuchó en ese momento fueron los aplausos. Gastón Recondo, conductor del programa, le reveló que cuando Scaloni advirtió que también él se emocionaba, más de la mitad de los presentes en la sala comenzó a aplaudir. Palermo no lo registró. “Estaba como enfocado a las palabras de Leo, en esa emoción muy de los dos, muy conectados”, explicó. Fue al ver los videos más tarde cuando escuchó por primera vez ese aplauso.
El director técnico de la Selección Argentina, sorprendido por la presencia de su ex compañero en Estudiantes de la Plata, no pudo contener las lágrimas al recordar los días en que el «Titán» lo ayudó en sus primeros pasos como jugador profesional
El teléfono le explotó de mensajes. El hilo conductor de todos, según contó, fue la emoción del momento y las palabras que Scaloni dedicó a su persona. “Qué lindas las palabras de Scaloni para con vos, qué emocionante fue”, resumió el tenor de los mensajes que recibió.
Palermo señaló que lo que más le generó satisfacción fue ver al DT con la tranquilidad que transmitió durante toda la conferencia. “Si yo soy jugador, mañana salgo a matar, salgo a darlo todo. Es lo que genera Leo y es lo que ha conseguido contagiar y transmitir a los jugadores”, dijo.
Sobre su paso por la sala de prensa, Palermo también recordó la presencia de Djalminha, el ex mediocampista brasileño con quien Scaloni compartió etapa en el Deportivo La Coruña.
El propio DT le dijo al ex goleador, entre risas: “Martín, este jugaba mejor que vos. Vos hacías goles, pero aquel… vos sabés que te quiero mucho”. Y luego, dirigiéndose al brasileño: “Me gusta que un brasileño hinche por Argentina”.
El contexto del debut también estuvo presente en la charla. Palermo recordó lo que fue Qatar 2022, donde Argentina arrancó con una derrota ante Arabia Saudita y terminó campeona del mundo. “¿Podés tener ese traspié? Sí, porque después la selección terminó siendo campeona del mundo. Pero no hay que subestimar, no hay que confiarse, no hay que creerse que por ser los campeones del mundo todo va a ser fácil”, advirtió.
Con el debut ante Argelia programado para este martes, Palermo anticipó lo que le espera en las tribunas: “Mañana cuando toque el himno, por dentro voy a tratar de contenerme, pero algo va a haber que va a correr por mi sangre”.
Y antes de cerrar la charla, ya pensaba más adelante: “¿Por qué no soñar ahora desde este lugar pensando en el 19 de julio?”.
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Carlos Lampe afirmó que Argelia será un rival difícil para Argentina: “Es una selección que puede lastimarla”

La cuenta regresiva para el debut de la selección argentina en el Mundial 2026 ya entró en su etapa final. El elenco comandado de Lionel Scaloni, abrirá su participación en Kansas City frente a Argelia, una selección que para muchos representa una incógnita, pero que para Carlos Lampe dejó una impresión clara tras haberla enfrentado hace pocos días con Bolivia en un amistoso disputado en Estados Unidos.
El experimentado arquero boliviano, que conoce muy bien el fútbol argentino por sus pasos por Boca Juniors y Vélez Sarsfield, considera que el seleccionado africano tiene argumentos para complicar a cualquier rival. En una mano a mano con Infobae en Miami, el golero identificó a varios futbolistas clave y explicó cuál puede ser la principal herramienta táctica para inquietar a la Albiceleste en el estreno mundialista.
“Es una selección que juega de contragolpe y esa puede ser la manera de lastimar a Argentina”, advirtió Lampe, quien destacó especialmente al lateral izquierdo Al-Nouri, al enganche Bentaleb, al centrodelantero Mohammed Amoura y a uno de los extremos Amine Gouiri que ingresó durante el segundo tiempo del encuentro ante Bolivia, aparte del experimentado Riyad Mahrez. “No terminó siendo un partido a puertas cerradas, porque había como 6600 personas. Había argelinos y bolivianos. No fue público en general. Te pedían el pasaporte para ingresar al estadio. Ellos (Argelia) están en el mismo grupo de Argentina y no querían mostrar su juego. Por eso, tomaron esa decisión. Lo tomamos de mal gusto”, confesó Lampe.

Más allá de esa situación que no fue la mejor para Bolivia, el guardavalla, de 39 años, remarcó que Argelia llega con una estructura definida y una identidad de juego consolidada. En un Mundial que considera extremadamente parejo, entiende que los detalles terminarán marcando diferencias entre los candidatos y aquellos equipos que aspiran a dar el golpe.
La ausencia de Bolivia en la Copa del Mundo sigue siendo una espina para Lampe. El guardameta reconoció que el objetivo estuvo cerca y que el plantel hizo todo lo posible para conseguir la clasificación. “Hubiéramos querido estar acá con la selección, pero no se dieron las cosas por muy poquito. Lo intentamos hasta el final. Pero nos queda mirar buen fútbol y disfrutar”, señaló.
Sin embargo, lejos de mostrarse resignado, el oriundo de Santa Cruz de la Sierra, asegura que seguirá disfrutando del torneo como espectador privilegiado. Para él, la edición 2026 aparece como una de las más abiertas de los últimos años. “Va a ser un Mundial muy parejo. Cuando lleguen los cruces se van a enfrentar selecciones que vienen jugando muy bien y que están en niveles muy similares”, explicó.
Esa igualdad también se refleja, según su visión como futbolista, en los resultados de los primeros partidos. “Tenes selecciones que están muy estructuradas, que están fuertes. Pero bueno, el primer partido cuesta un poquito. Por ahí, Brasil viene hace poco reestructurándose y tiene muy pocos partidos con el nuevo técnico Carlo Ancelotti. Cuenta con muy buenas individualidades, y por ahí, colectivamente no están bien”, resalta el arquero. De esta manera, Lampe no se mostró sorprendido por los tropiezos iniciales de varias selecciones sudamericanas y recordó que el debut suele ser el encuentro más difícil de afrontar.

Cuando se le preguntó por una posible revelación, Lampe eligió dos equipos que le dejaron una buena impresión. Por un lado, mencionó a Escocia, una selección que considera competitiva y capaz de complicar a rivales de mayor jerarquía. Pero fue Marruecos el equipo que más elogios recibió de su parte.
“Marruecos tiene una estructura muy clara, sabe a lo que juega y cuenta con futbolistas que atraviesan un gran momento. Ya sabíamos que era una buena selección, pero demostrarlo contra Brasil le da todavía más mérito”, destacó. La actuación del conjunto africano frente a una potencia como Brasil confirmó, a su juicio, que las diferencias entre continentes son cada vez menores y que cualquier exceso de confianza puede pagarse caro.
Si hay una selección que Lampe ubica entre los grandes favoritos, esa es Argentina. El arquero boliviano cree que el ciclo encabezado por Scaloni logró algo que durante años parecía imposible: consolidar una identidad colectiva sólida alrededor de una generación que aprendió a convivir con la presión. “Argentina está para pelear nuevamente el título”, aseguró sin dudar.
Para fundamentar su elección, apuntó directamente al mediocampo argentino, una zona que considera determinante para explicar el éxito reciente del equipo. “Tiene variantes, agresividad, técnica y futbolistas que entienden muy bien el juego. Además, ya se sacó la mochila que tuvo durante muchos años. Es una selección que juega bien, que tiene confianza y que cuenta con el mejor jugador, Messi”, explicó.
No obstante, al momento de elaborar un podio de favoritos, Lampe eligió a tres gigantes del fútbol mundial. “Francia, Argentina y Alemania”, sentenció. Aunque reconoció que le gustaría ver una gran actuación de Brasil y Uruguay, entiende que esas tres selecciones son las que llegan con mayores credenciales para disputar el trofeo. La combinación de experiencia, recambio generacional y estructura táctica aparece como el principal argumento para sostener esa elección.
Durante la entrevista en el Aeropuerto de Miami (MIA), también hubo tiempo para hablar de su relación con el fútbol argentino, una experiencia que marcó profundamente su carrera. Lampe admite que extraña el ambiente de las canchas argentinas, la intensidad de cada partido y la pasión con la que se vive el deporte. “Se extraña la presión y la pasión con la que se juega. Ustedes viven el fútbol de una manera distinta. Yo me acostumbré mucho a eso”, afirmó.
El arquero recordó incluso partidos que presenció como espectador y remarcó que tanto los encuentros de la selección argentina como los de los grandes clubes generan una atmósfera difícil de encontrar en otros lugares del continente. “No me imagino lo que debe ser venir a ver a Argentina en un Mundial. Ver jugar a un equipo argentino o a la selección siempre es algo especial”, agregó.
Pensando en lo que viene, Lampe se mostró optimista respecto del recambio generacional de Bolivia. Según explicó, la selección ya viene incorporando futbolistas jóvenes desde las últimas Eliminatorias y existe una camada prometedora que comienza a sumar experiencia internacional. “Hay muchos chicos jugando en el exterior y eso ayuda muchísimo”, sostuvo el arquero titular del seleccionado boliviano.
También aclaró que los amistosos recientes no fueron una referencia definitiva para medir el potencial del equipo, ya que varios jugadores llegaban desde períodos de vacaciones o recuperándose de lesiones. La clave, según entiende, será que esos futbolistas mantengan continuidad y competencia en sus clubes para llegar en mejores condiciones al próximo proceso clasificatorio.
Mientras tanto, el arquero seguirá observando el Mundial desde afuera. Y en la previa del debut argentino dejó una advertencia que seguramente será tomada en cuenta por más de uno: Argelia tiene menos nombres que otras selecciones, pero posee herramientas suficientes para transformarse en un rival incómodo en el estreno de la vigente campeona del mundo.
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La historia del hijo Zidane, el custodio del arco de Argelia ante Argentina: los secretos de su máscara

La selección argentina debutará el martes ante Argelia en Kansas por la Copa del Mundo 2026, en un partido marcado por la presencia de Luca Zidane en el arco africano y por una coincidencia en la previa: tanto el guardameta, que es hijo de la leyenda francesa Zinedine Zidane, como Emiliano Martínez llegan tras recuperarse de lesiones.
La atención internacional alrededor de su debut mundialista creció por su apellido y por el cambio de federación que lo llevó a representar al país de origen de sus abuelos paternos. Desde fines del año pasado defiende la camiseta argelina tras haber pasado antes por las categorías juveniles de Francia, con la que fue campeón del Europeo Sub 17 de 2015 y también disputó el Mundial de esa categoría.
Luca nació en Aix-en-Provence hace 28 años, creció en Madrid y se formó en las Divisiones Inferiores del Real Madrid, donde también hicieron su recorrido sus hermanos Enzo, Théo y Elyaz. A diferencia de ellos, eligió el arco y desarrolló toda su etapa formativa en ese puesto.
Su carrera profesional avanzó con menos impacto que el de su apellido. Debutó en el primer equipo del Real Madrid el 19 de mayo de 2018, de la mano de su padre que era el entrenador, en un empate 2-2 ante Villarreal, pero no logró afirmarse y después pasó por Racing de Santander, Rayo Vallecano y Eibar hasta encontrar continuidad en Granada, en la Segunda División española.
La decisión de representar a Argelia estuvo vinculada a la historia familiar del arquero. Sus abuelos, Smaïl Zidane y Malika, emigraron a Francia en 1962 para escapar de la Guerra de Independencia y dejaron atrás Aguemoune, un pueblo de la región de Cabilia. Más allá del tema familiar, la adopción de la nacionalidad futbolística argelina respondió a la búsqueda de continuidad internacional, una posibilidad que el esquema de la selección mayor francesa le había dificultado.
Su presencia en el Mundial estuvo en duda hasta hace poco porque en abril sufrió una fractura de mandíbula y mentón tras un choque con el delantero Óscar Naasei en un partido entre Granada y Almería. Después de varias semanas de trabajo diferenciado, regresó con una máscara diseñada para proteger la zona afectada.
Según contó con medios argelinos, la etapa de recuperación ya quedó atrás: “Estoy bien, ya no tengo dolor. La operación salió bien y ya pasaron cinco semanas. Hace dos que volví a entrenarme en el campo y estoy muy contento”.
Desde entonces se distingue por su máscara negra, rígida y ajustada al rostro cubre la frente, el mentón y buena parte de las mejillas. Aún con esa protección, se mueve con naturalidad, sale a descolgar centros y se arroja al piso sin mostrar dolor.

Antes del cruce con Argentina, Zidane fue una de las figuras del triunfo de Argelia ante Países Bajos (en el video están sus atajadas) en el amistoso disputado en Rotterdam como preparación para el Mundial. También había terminado con el arco en cero frente a Uruguay en Torino.
Zidane disputó siete partidos con Argelia, recibió apenas tres goles y mantuvo la valla invicta en cinco ocasiones. En Granada acumuló 27 encuentros, le marcaron 33 tantos y cerró la temporada con nueve partidos sin recibir goles.
Con Iker Casillas como referencia, Zidane llega al debut mundialista con un presente que combina regularidad en su club y una rápida adaptación al seleccionado. Antes del partido con Argentina, resumió así el momento que atraviesa: “Jugar un Mundial, para un futbolista, es lo más bonito que hay. Y poder representar a tu país, con la familia que está detrás de mí y todo el pueblo argelino, es realmente un orgullo”.
El partido del martes también pone el foco sobre el arco argentino porque Emiliano Martínez transita la etapa final de recuperación de una fractura en el dedo anular de la mano derecha. En los últimos entrenamientos en el Compass Minerals National Performance Center volvió a trabajar con pelotas reglamentarias, respondió a remates más potentes y sigue usando un apósito que le inmoviliza el dedo.
La coincidencia instala una historia paralela en la previa del estreno: Argelia llegará con un arquero que protege su rostro y Argentina con otro que todavía no se entrena con absoluta normalidad. De un lado estará Zidane, que afrontará en el Arrowhead Stadium el mayor desafío de su carrera al intentar contener a la ofensiva del equipo de Lionel Scaloni, que busca revalidar el título ecuménico ganado en Qatar 2022.
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De la posible goleada a sufrir en el final y los aciertos de Bilardo: a 40 años de Argentina-Uruguay en México ‘86

Un partido emotivo y cambiante. En todos los aspectos. Tanto en el plano climatológico, donde comenzó con un sol radiante y terminó con un diluvio, como en el futbolístico, porque Argentina fue el claro dominador en la mayor parte, pero su falta de contundencia y el ingreso (por suerte tardío) de Rubén Paz, lo hicieron sufrir hasta la pitada final del árbitro. Una victoria que aseguraba el paso a los cuartos de final, con un equipo que cada vez estaba más sólido y hacía crecer la ilusión.
El duelo del Río de la Plata. Siempre una prueba de carácter, con esa pica futbolera que viene desde el inicio de los tiempos. En esta edición, a todo o nada, por los octavos de final. Era el segundo cruce en Copas del Mundo, con el único antecedente en la lejanía de la memorable primera final de la competencia, en 1930 en Montevideo, con triunfo de los locales por 4-2.
Antes de empezar México ‘86, era Uruguay el que parecía llegar mejor, con buenos rendimientos en amistosos y varias de sus figuras en nivel ascendente, con Enzo Francescoli y su grandiosa temporada 85/86 con la camiseta de River a la cabeza. Argentina era la contracara. Con el entrenador discutido y pocos resultados favorables. Pero a la hora de la verdad, cuando empezó a rodar la pelota en suelo azteca, el panorama fue diametralmente opuesto.
Uruguay logró clasificarse para los octavos de final como uno de los mejores terceros, casi de manera milagrosa, sin ganar ninguno de los tres encuentros. Buen empate 1-1 con Alemania, catastrófica derrota 6-1 con Dinamarca e igualdad en cero con Escocia, con el condicionante de haber sufrido la expulsión más rápida de la historia de los Mundiales, al ver José Batista la tarjeta roja antes del primer minuto.
Argentina avanzó invicto y a paso firme, con un Diego Maradona cautivante y un equipo con pocas fisuras, que se iba acomodando táctica y futbolísticamente, conforme se desarrollaba el certamen. La cita fue en Puebla, el lunes 16 de junio, como el cuarto cotejo de los octavos de final, luego que México eliminara a Bulgaria 2-0, Bélgica a la Unión Soviética 4-3 en un partidazo y Brasil a Polonia sin atenuantes por 4-0.
El doctor Bilardo tenía todo muy claro en la previa. En diálogo con un periodista de la revista El Gráfico, cuatro horas antes del match, minucioso como solo él podía ser, le anticipó lo que iba a suceder: “Ellos van a salir con un líbero, dos stoppers sobre nuestros delanteros, Valdano y Pasculli, y un volante que va a hacer marca al hombre sobre Maradona. Puede ir Barrios sobre Diego y Bossio sobre Burruchaga o al revés, eso no tiene importancia. Lo fundamental es el movimiento de esos cuatro hombres nuestros, que debe ser constante, sacando de posición a sus marcadores si es que los siguen, o quedando libres para recibir y jugar si no los siguen”.
También se refirió a la duda que tenía la prensa hasta último momento y terminó demostrando un gran acierto del entrenador: “Tapia es un hombre más de maniobra, pero a mí se me presentan dos alternativas: tener la pelota o buscar el partido. Esta vez tengo la obligación de ir por la segunda opción, y Pasculli es más agresivo. Por ese motivo, él será titular”. Y esa fue la única modificación con respecto al equipo que venció a Bulgaria: Pasculli por Borghi, que ni siquiera estuvo en el banco de suplentes.
Ambos equipos salieron al campo de juego sin sus camisetas tradicionales: Uruguay de blanco y Argentina de azul. No era un hecho más, porque el cuadro nacional llevaba 15 partidos consecutivos en Copas del Mundo utilizando la celeste y blanca. El último antecedente de casaca alternativa había sido el 3 de julio de 1974. Ese día igualó 1-1 con Alemania Democrática, cuando ambos ya estaban eliminados en la zona semifinal que compartieron con Holanda y Brasil. De ese cotejo quedaron dos detalles salientes: no se vio por televisión en Argentina, ya que se atravesaban jornadas de duelo nacional por el fallecimiento de Juan Domingo Perón y se produjo el debut oficial en la Selección de Ubaldo Matildo Fillol.

Argentina salió dispuesto a ser el protagonista, a partir de la movilidad de Burruchaga y de Valdano, que arrancaba unos metros más atrás que en los partidos anteriores, dejando a Pasculli, como única referencia de ataque, en un hábitat, donde se sentía cómodo, dentro del área rival. Maradona revivía el viejo duelo de 7 años antes, cuando el Chifle Barrios fue su marcador personal en la semifinal del Mundial Juvenil de Japón. Como en aquella ocasión, Diego lograría escaparse sistemáticamente.
En defensa, la acostumbrada solidez, con Brown barriendo detrás de todos como eficiente líbero, Ruggeri maniatando a Wilmar Cabrera y Cuciuffo, nuevamente impecable, casi sin dejársela tocar a Francescoli. Justamente en esa función, en agosto del ‘85, en la final de la rueda de perdedores del Nacional, donde Vélez superó a River en cancha de Huracán, Bilardo había quedado definitivamente convencido de su convocatoria, por la limpia marca sobre la estrella de River.
Sobre los 21 minutos, el dominio de Argentina en el juego casi se traslada al marcador, cuando Maradona ejecutó de manera brillante un tiro libre desde su posición ideal, y la pelota se estrelló en el travesaño del arco defendido por Fernando Álvez. Exactamente a los 30, Oscar Garré cometió una obstrucción a Francescoli que para el árbitro italiano Luigi Agnolin mereció la tarjeta amarilla. Y no era una amonestación más, porque significaba la segunda para el hombre de Ferro que debería quedar afuera del cruce de cuartos, si el equipo lograba avanzar.
Los hombres de Bilardo seguían predominando y ganando posiciones en el terreno. Mucho tenía que ver la mejora del Checho Batista, con respecto a los partidos anteriores, recobrando esa firmeza y presencia, tan características en él en Argentinos Juniors. Cuando faltaban solo 4 minutos para concluir el primer tiempo, Pasculli le dio la razón al Narigón de incluirlo como titular. Fue una muy buena maniobra, que arrancó desde la propia área, con combinaciones para ir progresando: Ruggeri – Burruchaga – Giusti, nuevamente a Burru, que se la devolvió de taco, para que el Gringo se la pasara a Diego, quien con un amago dejó en el camino a Barrios y habilitó a Batista en un pase vertical, camino al área rival. Al Checho lo derribaron, pero la pelota siguió a Burruchaga, que cedió a Valdano. El delantero del Madrid se filtró, lo trabaron y Acevedo, cuando quiso dominarla, no hizo otra cosa que habilitar a Pasculli. El goleador estaba en el lugar indicado, el punto penal, para vencer con un remate bajo a Fernando Álvez.
Para el inicio del segundo tiempo, Uruguay realizó una sola modificación, que fue el ingreso del Polilla Jorge Da Silva por Wilmar Cabrera. Todos nos sumamos a las palabras de Oscar Gañete Blasco, comentarista de Mauro Viale en la transmisión de ATC: “Me llama mucho la atención que el entrenador uruguayo Omar Borrás no lo haya puesto a un futbolista que nos gusta mucho y es Rubén Paz”. Resultaba inexplicable que el talentoso volante continuara en el banco de suplentes.

El juego continuó de la misma manera, con Argentina dominando, al tiempo que por las imágenes que llegaban por televisión, se apreciaba cada vez menos luz natural, pese a que en México eran las cinco de la tarde. A los dos minutos, Diego se escapó por la punta derecha, ingresó al área, esperó que llegara Pasculli, y se la puso perfecta en la boca del arco. El delantero la impactó apenas tarde y el tiro se perdió al lado del palo. Apenas un rato más tarde, el goleador desbordó por la izquierda y se la dio a Burruchaga. De manera increíble, su remate fue salvado sobre la línea por Acevedo. El reloj avanzaba y el cuadro de Bilardo seguía generando una situación detrás de otra: Burruchaga lo vio picar a Diego, le puso una pelota perfecta y su remate fue contenido por Álvez.
Exactamente a los 15 se produjo el ingreso de Rubén Paz por el zaguero central Acevedo, pasando Darío Pereyra de la mitad de la cancha al fondo. El talentoso volante, no se ubicó en su clásica posición de enganche, sino más tirado sobre la izquierda, casi como un puntero, detectando que allí, Argentina podía tener alguna falencia con el retroceso de Giusti para cubrir la zona.
Unos minutos más tarde, se produjo una jugada muy recordada. Diego trabó y ganó a la salida del círculo central y la pelota derivó para Valdano sobre la derecha. Avanzó varios metros, se metió en el área y sacó un remate que desvió Álvez. Maradona ingresó por el segundo palo y marcó el gol, que el árbitro anuló por una supuesta plancha. Quedaron en la memoria los gestos del capitán, juntando sus manos a modo de súplica, asegurando que no había cometido infracción y el doctor Bilardo agarrándose la cabeza, pero tratando de simular que se peinaba cuando lo enfocó la cámara. Ambos momentos fueron captados por la película “Héroes”.
Argentina merecía más que ese exiguo 1-0 y a partir de los 30 comenzaría a sufrir, con un gran zurdazo de Paz, que se fue apenas desviado. “Cuesta entender que sea suplente. Rubén Paz en un rato ya fue más peligroso que el resto de sus compañeros en todo el partido”. Clara apreciación de Gañete Blasco por ATC. Para agregarle mayor dramatismo, la lluvia se hizo presente para ser protagonista de los últimos 10 minutos. Al influjo del hombre que a partir del año siguiente se convertiría en ídolo de Racing, todos sus compañeros se activaron y llenaron de centros el área argentina. A falta de cinco minutos, Bilardo repitió el mismo cambio que había hecho en los tres partidos anteriores: Olarticoechea por Batista.
Casi con el tiempo cumplido, una pelota que no pudo rechazar el fondo argentino, cayó en los pies del Polilla Da Silva, que sacó un potente remate que Pumpido desvió con dificultad. Francescoli fue a buscar el rebote y chocó, sin intención, con su compañero de River. A su vez, Argentina pudo aumentar en una contra donde Pasculli se fue solo y eligió mal, queriendo gambetear al arquero que se quedó con la pelota. Fue la última emoción de un partido que había tenido de todo. Argentina daba un nuevo paso, afirmándose como serio candidato al título.
Ni la victoria detuvo al doctor Bilardo con sus obsesiones. Le pidió al utilero una de las camisetas de sus muchachos y, al pesarla, certificó lo que pensaba: al no tener los agujeritos de la celeste y blanca, su peso era mucho mayor. Días después, las quiso agujerear con una tijera, pero quedaron inutilizadas. No había otro juego suplente y solo quedaba rogar no tener que volver a usar la alternativa. Ya veremos como siguió esta particular historia en la próxima nota.
En nuestro país el Mundial había arrancando en medio de una vaga sensación, casi lindante a la indiferencia, solo reservado para los futboleros. Pero el auge se empezó a sentir a medida que el equipo avanzaba, de la mano de Diego. Un par de semanas atrás, imaginar que él pudiese levantar la copa, era una utopía. Ahora era el tiempo de soñar sin límites. Y que mejor que frente al rival que asomaba en el horizonte…
Próximo episodio: Inglaterra
Fecha: 22 de junio
Locación: Estadio Azteca
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