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Un diario íntimo, astrología, una pelea y una huelga en pleno Mundial: el escándalo que hizo implosionar a Francia en Sudáfrica 2010

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La serie cuenta con testimonios del entrenador Raymond Domenech y de figuras como Gallas, Evra y Sagna

Raymond Domenech se sentó frente a su computadora en su habitación en el Pezula Resort, uno de los hoteles de mayor lujo de Sudáfrica, elegido como la casa de la selección de Francia para el Mundial 2010. Exhausto y decepcionado por el nivel de su equipo tras el empate 0-0 ante Uruguay en el debut, el entrenador Raymond Domenech le traslada su furia al teclado y escribe en su diario sobre Yoann Gourcuff, de 24 años, apodado “el nuevo Zidane”: “Es un autista debilucho y es un imbécil”.

La escena es apenas una muestra del clima que vivió la selección francesa en el Mundial de Sudáfrica 2010, al que llegó como candidata y finalista de la anterior edición, la de Alemania 2006, que ganó Italia por penales luego del ya mítico cabezazo de Zidane a Marco Materazzi. Les Bleus contaban con un plantel tan o más brillante que el actual, con Thierry Henry, Patrice Evra, Nicolás Anelka, William Gallas, Éric Abidal y Franck Ribéry entre otras luminarias. Sin embargo, la interna y, sobre todo, la explosiva relación entre el plantel y el inefable Domenech terminó por dinamitar todas las chances del combinado galo, que terminó eliminado en la primera ronda y con una inédita protesta en un entrenamiento. Los detalles del escandaloso tránsito por la Copa del Mundo quedaron retratados en el documental El autobús: les Bleus en huelga, que está disponible en Netflix.

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Ex lateral derecho, Domenech edificó una carrera de 15 años con los botines antes de lanzarse como entrenador del FC Mulhouse. Luego asumió en el Olympique de Lyon, lo ascendió a la Ligue 1 y lo clasificó a la actual Europa League, lo que catapultó a las selecciones juveniles de su país. De ahí, la mayor le quedó a un solo paso. Lo dio luego del tropiezo de Francia en la Euro 2004.

Histriónico, provocador, contestatario, enseguida comenzó a mostrar su impronta, pero los resultados lo acompañaron. Relegó a estrellas como Ludovic Giuly o David Trezeguet y llevó al “last dance” de Zidane hasta la definición en Alemania 2006. Incluso, más allá de la solidez y postura granítica de Italia, mereció un poco más. Quedar en la puerta de la gloria supuso que representaba un cheque en blanco. Y así obró.

Los problemas internos no nacieron en Sudáfrica. Fueron alimentando el monstruo. Lo que en principio parecía exótico y hasta simpático en Domenech, terminó tiñiéndose de drama. Por ejemplo, su obsesión con la astrología, incluso, para formar el plantel o el elenco titular.

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Por ejemplo, prefería no contar jugadores de Escorpio porque los consideraba “destructivos”. Así, por caso, dejó de convocar a Robert Pires. Entre risas, en el documental, llegó a comentar que en un plantel llegó a tener ocho y prescindió de seis. Había más: para su plan, los de Leo eran considerados “ególatras” y los de Cáncer, demasiado sensibles.

El exentrenador Raymond Domenech discute con el capitán Evra en una escena del documental de Netflix «El autobús: La huelga de la selección francesa»

El estruendoso fracaso en la Euro 2008, en la que Francia sumó apenas una unidad en el Grupo C dejó otra señal de alarma, condimentada por otra curiosa actitud de Domenech. Con la derrota 2-0 ante Italia todavía fresca en el estadio y los cuestionamientos atronando, eligió la entrevista post partido para… Pedirle casamiento a su pareja Estelle Denis. ¿Un inoportuno arrojo romántico o una forma de salar la herida ante su cada vez más creciente enfrentamiento con la prensa? “Lo llamé y lo destrocé. Fue la peor propuesta de la historia”, dijo Denis, presentadora y periodista, en el documental.

La clasificación, encima, la selló con una de las polémicas más recordadas de las Eliminatorias europeas: el gol de Henry en la que acomodó el balón con la mano. Esa esgrima con la prensa lo llevó a cerrarse cada vez más, pese a las advertencias del director de comunicación, Francois Manaldo, quien luego de sobrevivir al sismo en el que se vería inmerso, abandonó su trabajo para dedicarse a dar charlas de… Gestión de Crisis.

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La primera decisión antes de la Copa del Mundo ya hizo ruido. El subcapitán y quien debía heredar la cinta era William Gallas, defensor del Arsenal. Sin embargo, Domenech se la entregó a Evra, de 29 años, entonces estrella del Manchester United.

Para el zaguero fue una bomba. Para el lateral, una situación incómoda, que se transformó en pesadilla con el correr de los días. “Los jugadores acudían a mí como niñero porque no había entrenador”, sacudió Evra en el documental. “Gallas no tenía nada de capitán”, justificó con una sonrisa irónica Domenech.

El empate ante Uruguay fue el comienzo del fin. De una de las novelas futbolísticas más impactantes de la historia de los Mundiales. Si la guionaban, no hubiera salido una tormenta tan perfecta. El 0-0 del 11 de junio profundizó la grieta. El entrenador, sabiéndose en la guillotina, perdió la conducción del grupo. Y empezó a dar volantazos. Así, “sacrificó al cordero”, a Gourcuff. Y su pensamiento quedó reflejado en su escandaloso diario íntimo, que dejó de serlo cuando se lo entregó a la producción del documental.

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Domenech eligió capitán a Evra en lugar de Gallas (Photo by Franck FIFE / AFP)
Domenech eligió capitán a Evra en lugar de Gallas (Photo by Franck FIFE / AFP)

Ante México, por la segunda fecha, Govou, Ribéry y Malouda se movieron por detrás de Nicolás Anelka, referencia de área que no quería serlo. En consecuencia, se movió por todo el frente de ataque, sin estacionarse. Domenech lo reprendió más de una vez, pero el atacante no lo escuchó. En consecuencia, en el entretiempo, lo reemplazó por André-Pierre Gignac. Claro, el cambio de una de las máximas figuras del plantel no iba a ser gratuito, más luego de la derrota por 2 a 0 que dejó a los galos al borde de la eliminación, y después de que saliera a la luz el contenido de lo sucedido en el vestuario.

El rumor de una pelea en camerinos corrió como arroyo en pendiente entre los medios acreditados. Una fuente del diario L’Equipe le contó detalles de la discusión. Y el medio decidió poner en tapa y en letras de molde la supuesta frase que el punta le dijo al técnico al enterarse de la sustitución: “Vete a la mierda, hijo de puta”.

La frase quedó martillada en las mentes de los fanáticos y hasta las máximas autoridades del país como una verdad revelada. Incluso, Nicolas Sarkozy, entonces presidente de Francia, opinó que lo ocurrido era “inaceptable”. Y envió a su ministra de Deportes a Sudáfrica para intervenir.

En el documental, los protagonistas desmintieron el titular, aunque la secuencia que narraron no fue la de una charla amable. Según Evra, en aquel entretiempo, luego de diez minutos de absoluto silencio, Domenech le dijo a Anelka: “Nico, qué pesado eres, me sacas de quicio”. Y El delantero, que brillaba en el Chelsea, le devolvió: “¿Por qué no armas tu propio equipo de mierda?“. Y lanzó los botines. Suficiente para que el vestuario volara por los aires.

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Para una personalidad especial como la de Domenech, el insulto no fue el filo de la daga. “Nunca me había tuteado”, declaró ante las cámaras. En consecuencia, decidió una sanción aleccionadora, con el respaldo de Jean-Pierre Escalettes, titular de la Federación Francesa. “Nico volverá a Francia”, le comunicó el entrenador a Evra, quien intentó mediar para evitar que la grieta, ya indisimulable, se transformara en ruptura. Incluso, logró convencer a Anelka de que pidiera disculpas y puso un punto de encuentro para las partes enfrentadas en la concentración. El futbolista concurrió. Domenech desapareció. Cuando lo encontraron, disparó: “Yo soy el técnico, él debía venir. Ya es demasiado tarde”.

A partir de allí, la estancia de Francia en el continente africano se transformó en una comedia de enredos. En la intimidad del plantel, comenzó una casa de brujas para encontrar al “soplón” que había ventilado la pelea en el vestuario. Un kinesiólogo, el preparador físico principal y hasta el jefe de prensa quedaron en la mira. También algunos jugadores, como Ribery.

En el medio de una entrevista televisiva de Domenech con Telefoot, la entonces estrella del Bayern Múnich irrumpió y enfrentó las cámaras: “Lloré cuando se fue Anelka, somos el hazmerreír del mundo”. Mientras, Evra convocó a una reunión a los jugadores, sin la participación del cuerpo técnico ni el resto de la delegación. “El hotel huele a complot”, escribió el orientador en su diario al escuchar el sonido poco sutil de los tambores de guerra.

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La práctica posterior fue el clímax del escándalo. Los futbolistas bajaron del micro en el predio de entrenamiento y la primera señal de que algo andaba mal es que no se calzaron los botines. Saludaron a los fanáticos a un costado del campo, se sacaron algunas fotos, firmaron autógrafos y se dispusieron a marcharse. “Me destrozaron. Era una huelga”, dijo Domenech en el documental.

Allí se dio una discusión fuerte entre Evra y el preparador físico, al que el propio técnico frenó en varias oportunidades al verlo enardecido. El plantel subió al micro a la espera del conductor, para retornar al hotel. No contaban con una nueva treta de Domenech: se había robado las llaves. “Bajo estas condiciones, renuncio. Estoy indignado”, gritó ante los representantes de los medios, que no podían creer lo que estaban viendo.

Los jugadores decidieron no hablar con la prensa, pero pretendían que Francois Manaldo leyera un comunicado, pero se negó, por su vínculo con la Federación. “No lo escribieron ellos, no tenía ni una falta de ortografía”, desconfió Domenech. Pero, en un nuevo giro inesperado en la historia, tomó el papel y fue él quien ofició de vocero de quienes le habían montado una protesta que lo tenía como destinatario. “Fuimos testigos en vivo del funeral de la selección francesa”, ilustró uno de los periodistas que atestiguaron el vodevil.

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Un hombre de cabello gris con chándal azul de la selección francesa sostiene papeles al aire libre, con una colina verde de fondo
El entrenador lee el comunicado mediante el cual los jugadores confirman la protesta contra su autoridad. Una escena nunca vista (Netflix)

Los zarandeos continuaron. Por ejemplo, Evra quiso hablar en la conferencia de prensa previa al choque ante Sudáfrica, pero Domenech se adelantó en el auto para hacerla sin él. El defensor se enteró de la jugada cuando encendió la TV y vio al entrenador presto para declarar. “Tengo el poder absoluto”, sentenció, y lo sacó del equipo. El epílogo de la película fue otra caída, 1-2 ante el local, que sentenció una actuación paupérrima, muy lejos de las expectativas.

“Mi historia me llevará a la horca”, rubricó el entrenador en su diario. No fue para tanto, pero sí lo condujo a un lento ostracismo. Posteriormente, tuvo un ciclo al frente del Nantes, en el que ni siquiera logró un triunfo. Supo desempeñarse como comentarista, pero luego del porrazo en el Mundial 2010 vivió cuestionado e incluso su familia sufrió amenazas.

Los jugadores no pudieron correrse del ojo de la tormenta. Cuando el avión de la delegación aterrizó en París, una multitud la recibió en el aeropuerto para recordarles a los futbolistas su pobre actuación. Por sus roles en el escándalo, Evra recibió una suspensión por cinco partidos internacionales con la selección de Francia, y Anelka recibió la pena mayor: 18 encuentros.

Como testimonio viviente de cómo Francia arruinó aquel sueño, el papel del comunicado de los jugadores vive: lo guardó y enmarcó Manaldo, el jefe de prensa. Puede servirles como alarma a Mbappé, Kanté, Dembelé y compañía, que ya evidenciaron algunos roces en la previa al Mundial 2026, cuando la historia, por potencial, los llama a ser protagonistas de la incipiente Copa del Mundo.

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Jugó con el Piojo López, trabaja en un club top, vive en Kansas City hace 25 años y recibió una invitación especial para ver a la Selección

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Lucas Rodríguez dejó Argentina hace 25 años y ahora vivirá el Mundial

(Desde Estados Unidos) La crisis de principios del 2000 generó un quiebre en Argentina. Fueron muchas las familias que tomaron la decisión de dejar el país para probar suerte en diferentes latitudes. Y una de ésas fueron los Rodríguez del barrio de Floresta. Eduardo junto a su esposa Silvia partieron con destino a Kansas City para darle a sus tres hijos mejores condiciones de vida pensando en su futuro. Y hoy, más de 25 años después, uno de ellos es una pieza clave del equipo de la liga femenina de fútbol en Estados Unidos, la competición más importante del mundo por tradición y logros.

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Lucas Rodríguez es el comodín del cuerpo técnico del Kansas City Current, el conjunto que llena su estadio cada vez que juega de local, cuenta con la visita de famosos de Hollywood y tiene como uno de sus propietarios a Patrick Mahomes, el héroe de los Chiefs de la NFL junto a su esposa. Pero antes de ser el único argentino que trabaja en este club top a nivel mundial en la disciplina, también jugó a la pelota. Estuvo cerca de Carlos Tevez en All Boys, y también compartió la categoría 86 en Boca Juniors con Fernando Gago. Además, jugó con el Piojo López durante su excursión por el soccer.

“Soy un apasionado del fútbol. Creo que tengo muchas cosas que aprender y muchas cosas que he aprendido. No miro tanto a futuro. Yo creo que tuve la suerte de llegar a donde estoy gracias a construir sobre pilares de valores, que creo que los traigo de Argentina, de mi familia, de ser respetuoso. Tratar de ser lo más profesional posible, ser buen trabajador y ser humilde”, le confesó a Infobae mientras se imagina lo que será ver junto a su esposa Lexi y sus dos hijos (Liam y Leila) a la selección argentina campeona del mundo.

Porque lo que la vida separó por una decisión de sus padres de darle un futuro mejor a sus hijos, ahora se vuelve a juntar en Kansas City gracias al Mundial con los colores más lindos del mundo. Hoy juega la Argentina de Messi, y un argentino vivirá un día inolvidable en el lugar que se convirtió en su nuevo hogar.

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Lucas Rodríguez dejó Argentina hace 25 años y ahora vivirá el Mundial

– Contame sobre tus orígenes, del barrio, de tu pasión por el fútbol que nació de la familia.

– Sí, el origen mío es una familia futbolera. Me crié en el barrio de Floresta jugando en los inicios en All Boys, al baby, en la categoría 86, varios años. Y después pasé por el Club Pacífico y un poquito en el Club Parque también. Eso es en el baby y en el futsal. Y en cancha grande arranqué también en All Boys cuando era chico y después, al poco tiempo me pasé a jugar en Boca y estuve un par de temporadas en la novena, en infantiles. Y bueno, al poco tiempo de eso me vine para acá, para Kansas City.

– ¿Por qué se dio el viaje a EEUU?

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– Nosotros vinimos con la familia en el 2000 por la crisis que había en Argentina. Somos cinco, mis papás y mis hermanos. Mi papá tiene familiares acá, un primo en Kansas City, otro en New Jersey, y tenía también la posibilidad de ir a España, porque su abuelo era de España y bueno, tomó la decisión. Ya había venido a Estados Unidos, a Kansas City, a New Jersey, iba un par de veces y le gustó la idea de mudarnos a esta ciudad, que la encontró un poco más tranquila. Veníamos del caos de Buenos Aires y prefirió para nosotros, que éramos chicos, en su momento, ir a una ciudad que era un poco más tranquila.

– ¿Cómo fue insertarte en una sociedad diferente en una etapa muy joven?

– Lo que más me preocupaba a mí en ese momento era el tema del fútbol, porque yo venía de jugar en un nivel bastante competitivo, en un club competitivo, y acá en la ciudad no había a mi edad ese nivel. Por ahí en otros estados, en California, Nueva York, seguramente sí, pero acá en Kansas City no. Y bueno, me costó un poco encontrar un club hasta que ya entré a uno y fue más tranquila la transición, porque ya con el fútbol era un idioma mundial, donde no tenía que hablar tanto el inglés y podía jugar. Y bueno, a lo que empecé a jugar al poco tiempo, y como es una ciudad que no es ni muy grande, la gente empezó a conversar y decía: ‘Mira, que hay un muchacho que recién viene de Argentina’. Y bueno, tuve la suerte de poder destacarme individualmente. Pero en esa época, todavía la MLS no tenía construido el sistema de academias, que venían a ser las inferiores en Argentina. Entonces directamente te invitaban a entrenar con el primer equipo de los Kansas City Sporting, que antes se llamaba Kansas City Wizards. Y me tocó ir a entrenar con la primera un par de veces. En su momento estaba Martinelli, después llegó el Piojo López y también jugó Santiago Hirsig. Así que tuve la suerte de entrenar con ellos. Pero bueno, como era tan joven, nunca tuve la posibilidad de firmar un contrato, porque acá hay una ley de que si vos firmás un contrato profesional no podés ir a la universidad. Y como era tan chico, la gente del club, yo creo que a algunos les gustaba cómo jugaba, pero no me querían quitar la oportunidad de seguir estudiando.

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– ¿Cómo comenzó la etapa de trabajar en el Kansas City Current?

– Tuve mucha suerte porque al estar tantos años en Kansas City pude jugar al fútbol acá también profesional, el fútbol rápido, que es una liga profesional, y de conocer gente. Entonces, cuando yo ya me estaba por retirar, jugué 10 años al fútbol profesional. Es una especie de fútbol indoor, tipo showball, el que jugaba Maradona. Es una cancha de hockey, pero le ponen una alfombra sintética. Usualmente los equipos de fútbol rápido profesional en la liga usan mucho esos estadios. Y entonces un viernes juega el equipo local de hockey sobre hielo y a los dos días, juega el equipo profesional de fútbol en la misma cancha. Ya en los últimos años de mi carrera, mi esposa me hizo la famosa pregunta: ¿hasta cuándo vas a jugar? Y cuando estaba jugando, tuve una persona, un galés que se llama Huw Williams, que es como el Ramón Madoni de acá (histórico formador que descubrió a Carlos Tevez y Fernando Gago, entre otros), que lo conoce todo el mundo. Y en el primer año que el club aparece con el nuevo logo, el nuevo nombre, le dan trabajo de PF a él, me llamó y me dijo: ‘Quiero que estés involucrado’. Y yo no lo podía creer, porque yo estaba jugando. Sí, miraba el fútbol femenino, porque acá siempre hubo un equipo en Kansas City, pero nunca me imaginé que iba a estar involucrado en el mundo del fútbol femenino. Y bueno, cuando me llamó y me dio la oportunidad, no lo pensé dos veces. Una vez que me metí al club, hoy, seis años más tarde, todavía no puedo creer que estuve seis años en el club, en la liga, que es una liga que es considerada la mejor del mundo en el fútbol femenino. Y ser prácticamente el único argentino, creo que por ahí en la historia de la liga que trabaja. Así que un orgullo y un privilegio impensado.

– ¿Cuál es tu tarea dentro del cuerpo técnico?

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– Lo primordial yo te diría es ayudar al preparador físico. No solamente en lo que es dentro de la cancha, sino también afuera. Tuve el privilegio de trabajar con cinco diferentes técnicos de gran nivel. Ahora tenemos a Chris Armas, que es una estrella famosa de la MLS, que dirigió mucho en la MLS, jugó en la selección de Estados Unidos. Así que aprendiendo, ayudando. Y bueno, en el día a día es preparar las sesiones. Yo trabajo más en el tema defensivo. Tengo reuniones diariamente con las jugadoras. Preparo el análisis de los partidos, reuniones con el cuerpo técnico diarias de la planificación de los partidos. Así que es un poco de todo. No tengo un rol específico. También trabajo, por ejemplo, con la pelota parada. Ahora justamente acabamos de comprar una máquina que tiene un radar y podemos practicar los tiros libres y los córners, por ejemplo, y ver instantáneamente la velocidad, el giro de la pelota, cómo le están pegando a la pelota, dónde cae, para ver qué ajustar para que la pelota, si querés que llegue a una determinada zona en el área, qué ajustar en la pegada.

Vista del campo de fútbol del Estadio CPKC en un día soleado, con el marcador gigante mostrando "WELCOME TO CPKC STADIUM" y un puente al fondo
El estadio CPKC, la segunda casa de Lucas Rodríguez en Kansas City

– ¿Te apoyás en la tecnología ahora con todos los avances que hay?

– Hoy en día el fútbol profesional se desarrolla mucho con la tecnología y el uso de los GPS. También tenemos una jaula que es como una cancha de futsal sintética que tiene toda una tecnología con luces. Es todo un trabajo que se puede utilizar para hacer ejercicios de reacción. Todo lo que son los drones, las cámaras, todo eso. Cuando terminamos los partidos, cuando me llega el partido a mí, por ejemplo, llega en cinco cámaras. Entonces, yo puedo ver una jugada en cinco diferentes ángulos para ver específicamente, qué hay que corregir o decirle a las jugadoras que hicieron bien o mal.

– Se ve que los dueños de la franquicia les brindan todo el soporte

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– Los dueños son una familia de acá que maneja una compañía de muchísima plata y tuvieron la visión de invertir en fútbol femenino. Y como dueños partidarios tenemos a la familia de Patrick Mahomes, que es el Messi del fútbol americano acá, que juega en el equipo acá de Kansas City, que viene a los partidos. Vienen muchas celebridades acá también. Hay muchos comediantes de Hollywood que son de Kansas City y vienen a los partidos. Es lindo trabajar en un club que es profesional, que es de elite, que hizo todo el esfuerzo y todo lo posible para que a las jugadoras del club no les falte nada. Todo lo que te puedes imaginar que tiene cualquier club de la MLS, lo tenemos nosotros y no tenemos que pedirle permiso a nadie.

– ¿Cuál es el siguiente paso que te gustaría dar en tu carrera profesional?

– Soy un apasionado del fútbol. Creo que tengo muchas cosas que aprender y muchas cosas que he aprendido. No miro tanto a futuro. Creo que tuve la suerte de llegar a donde estoy gracias a construir sobre pilares de valores, que creo que los traigo de Argentina, de mi familia, que son ser respetuoso, tratar de ser lo más profesional posible, ser buen trabajador y ser humilde. Y creo que gracias a eso me pude mantener en el club y cosas buenas me han pasado individualmente. No planifico. Estoy cómodo en el club, estoy cómodo en la ciudad, tengo muchísimos amigos, mi familia está acá. Ojalá pueda ser técnico en el futuro, es algo que obviamente me gustaría, pero no lo busco con mucha ambición, en el sentido de que cuando llegue la oportunidad, si uno sigue haciendo las cosas bien, ya va a llegar.

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– ¿Soñás con algún día trabajar para la selección argentina?

– Sí, mirá, te agradezco mucho la pregunta, pero por una cuestión de respeto hacia el cuerpo técnico de la Selección, no tiene sentido que me ponga en ese lugar, ¿no? Pero sí, te puedo decir que obviamente como argentino uno sigue, intenta seguir lo más posible a la selección argentina, al fútbol argentino, que ha crecido bastante, han tenido un buen desarrollo. En la Selección, ha logrado cosas importantes. Han venido jugadoras a la liga, empezando con Estefanía Banini en su momento, abriendo las puertas a muchas otras jugadoras. Tuvimos a Mariana Larroquette, Sophia Braun, ahora está Aldana Cometti en la liga. Así que, obviamente la jugadora argentina ha tenido las puertas abiertas en varios momentos, pero también es una realidad que esta es una de las mejores. Por ahí el fútbol argentino hoy en día es más pausado, es un poco más táctico, más técnico, que por ahí le apetece más a un fútbol europeo, ¿no? Acá en esta liga, es una liga que es muy atleta físicamente, es muy veloz, mucha transición y uno tiene que estar físicamente al tope para poder tener una oportunidad. Uno quiere que a la Selección le vaya bien siempre y en todo lo que uno tenga que ayudar o pueda ayudar, bienvenido sea y siempre a disposición.

– ¿Qué te gusta de vivir acá?

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– Me gusta la tranquilidad, me gusta que es una ciudad que no es ni muy grande ni muy chica, que se puede hacer amigos. De poder verse, juntarse. La comunidad latina acá, la mayoría son de Centroamérica, pero estando acá, como muchos de los otros latinos, tengo amigos de Colombia, Venezuela, Perú, México, y son todos muy amables, una comunidad muy linda, muy trabajadora, muy fanática del fútbol. Y también me gusta que es una ciudad que apoya constantemente en el tema deportivo. Vas a cualquier evento deportivo en la ciudad y se llena. Entonces, eso viniendo de un país como Argentina, con tanta pasión, tanto entusiasmo por el fútbol, creo que tener esa sensación de pertenencia, ¿no? Yo por ahí tengo más años acá que en Argentina, lamentablemente. Yo me siento argentino, como toda mi familia, más allá de los años que pueda tener acá. Pero ver que la comunidad de esta ciudad es muy de acá, ¿viste? Es como Argentina, diciendo si sos Kansas City, es Kansas City hasta la muerte y a donde viajan, a donde van, es Kansas City. Bueno, eso tiene un poco el parecer, digamos, a lo que es Argentina. Y es gente amable, humilde, respetuosa, que hace sentir bien a la gente cuando llega a la ciudad.

Lucas Rodríguez
La esposa y los dos hijos de Lucas (Lucas Rodríguez)

– Hablame de tu familia, que creció acá. Y vos forjaste la propia, con tu esposa y dos hijos

– Sí, la familia siempre fue muy unida. Mis papás creo que en ese sentido son héroes, porque tomar una decisión de irse de un país que vinieron muchísimos años, de toda su familia, sus amigos y dejarlo por querer darnos a nosotros un mejor futuro, creo que a veces no se destaca mucho, ¿no? La toma de decisión, que es muy difícil, yo hoy estoy más cerca de la edad que tuvieron mis padres cuando se fueron de Argentina, vos me decís hoy que me vaya y se me hace muy difícil. Mis hijos se criaron acá con sus amigos en la escuela. Entonces, ponerme a pensar que mis papás tuvieron que tomar una decisión así en su momento y tuvieron la valentía de hacerlo por darnos a nosotros un mejor futuro, creo que es destacable. Vinimos todos a remarla, trabajar, estudiar. Mis papás siempre fueron mucho de estudio, de trabajo y el fútbol. Y bueno, cada uno fue de a poco formando su camino. Mis hermanos, que jugaron al fútbol en Argentina, también al baby, en All Boys muchos años, hoy en día se pueden mantener. No te voy a mentir, a ninguno de nosotros nos sobra, pero nos alcanza para vivir tranquilos.

– ¿A qué se dedicaron tus papás en Kansas City?

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– Mi papá ya está más grande, ya está casi en las últimas de trabajar. Él trabaja en un psiquiátrico como consultante. Trabajó en eso varios de los últimos años. Es algo que le gusta. Así que creo que se siente cómodo ayudando con un granito de arena, con otro punto de vista, otra cultura. Ayudar a gente que necesita en eso, en estos tipos de instituciones. Y mi mamá cortó mucho tiempo el pelo y ahora se emprendió con las empanadas hace poco, así que tiene un negocio de empanadas en Kansas City, se llama Una Más. Es más un servicio de catering, digamos. Donde tenés que llamar y pedir la orden. Hace la receta de mi abuela, las empanadas. Yo viajé mucho por Estados Unidos y probé en varios lados, California, Miami, Colorado, pero las de mi mamá están ahí arriba. Ahora justamente con esto del Mundial, imaginate, tiene un montón de llamadas de todos lados.

– ¿Cómo se conocieron con tu esposa?

– Mi esposa es de Estados Unidos, de una ciudad que queda acá a dos horas, se llama Wichita. Nos conocimos en el secundario cuando yo recién llegué. Ponele, al año nos conocimos y mantuvimos la relación desde entonces. Ella cuando estaba en la universidad, estuvo en Argentina, en Buenos Aires, tres meses de estudiante internacional y le encantó. Volvió más enamorada de Argentina. Y bueno, hoy habla bastante bien el español, y es una excelente compañera que vivió conmigo mi etapa de jugador de fútbol, mucho viaje, mucho no estar. Y bueno, ahora como técnico el calendario es prácticamente el mismo. Así que gracias a Dios, me ayuda a que yo pueda seguir trabajando en lo que me gusta. Mis dos hijos también nacieron acá, mi nene y mi nena, que también juega mi hijo al fútbol. Mi nena un poco de fútbol, más gimnasia y más baile. Pero contentos acá de poder estar todos juntos y disfrutar también del Mundial que es algo histórico. A mí hijo lo llevé a Argentina hace dos años, le encantó, quería jugar al fútbol en todas las plazas, en todos los clubes. Me volvió loco. Tuve que ir a buscar los quioscos o comprar una pelota porque quería, porque se crió escuchándome que en Argentina los chicos juegan al fútbol, que juegan en los parques, que juegan en la vereda, que hay clubes de fútbol por todas las cuadras, cada cinco cuadras. Y claro, cuando fue, imagínate, quería ir a jugar a la pelota por todos lados.

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– ¿Qué significa para la ciudad ser sede de la Copa del Mundo?

– Es algo extraordinario, impensado. Si bien Kansas City está considerada como la ciudad número uno en el fútbol en el país, había una pica con Portland, pero bueno, después de tenerla acá el Mundial creo que ya no hay más discusión. Lo que pasa es que cuando vos hablás de la comunidad en Kansas City, yo creo que hay que dividirlo en dos o tres grupos. Está el grupo de americanos de acá, que la verdad no les interesa por ahí el fútbol. Después está la comunidad latina y bueno, digamos internacional, porque hay mucha gente de Europa, también escoceses. Yo trabajo con escoceses, serbios, de Gales, de Macedonia, y están locos con esto del Mundial, como están todos los fanáticos del fútbol. Y también hay otro grupo de americanos que son de acá, pero que están relacionados al fútbol, que ellos jugaron al fútbol, que los hijos juegan en los clubes infantiles, porque hay muchísimos clubes de fútbol acá en la ciudad. Y es una ciudad que cuando compite nacionalmente le va bastante bien. No te voy a decir que somos las mejores dos, tres ciudades en el país, porque usualmente está California o está Miami o Nueva York, pero en el top diez está Kansas City, en lo que es competitividad en lo infantil y en las academias. Que cuatro selecciones hayan elegido Kansas City como base también habla mucho de la ciudad y de la infraestructura profesional que tiene. Si eligieron a la ciudad es porque los clubes acá han invertido mucho para tener instalaciones de primer nivel.

Lucas Rodríguez
Lucas Rodríguez (Lucas Rodríguez)

– ¿Estás listo para ir a ver hoy a la Selección?

– Para el primer partido de Argentina la intención es poder estar. Yo tengo la suerte que los dueños del club van a tener un suite en el estadio. Y bueno, cuando se enteraron que Argentina jugaba el primer partido, yo estaba de vacaciones en México, justamente, y me mandaron un mensaje invitándome a ver el partido de Argentina. Así que super agradecido con los dueños del club. Será una experiencia única, increíble, que nunca me hubiera imaginado. Y está siendo el último Mundial de Messi también y poder presenciarlo es algo que creo que no hay cosa que se compare. Y también, para mí como trabajador, digamos, de tener el Mundial acá cerca, la selección acá a una cuadra del estadio. La verdad que una alegría inmensa, de poder estar tan cerca y poder contarlo algún día. Estábamos pensando que en el hotel, en el cuarto donde se quede Messi, que no lo toquen nunca más, que dejen la almohada como la dejó. Espero que la Selección y los hinchas se sientan bienvenidos, porque es una ciudad que es trabajadora y que es fanática del deporte y que llena todos los estadios.

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– ¿Cómo te ves hoy cuando veas entrar a la Selección para jugar el partido?

– Es algo que nunca me lo hubiera imaginado. Ver el estadio lleno de hinchas de Argentina creo que va a ser algo muy emocionante. Yo tengo que tener en cuenta que voy a estar ahí un poco representando a mi trabajo con los dueños. Y tampoco me puedo hacer tanto el loco, ¿no? O sea, yo no sé cómo voy a hacer. Porque por un lado quiero estar agarrado del balcón, pero por el otro también tener la responsabilidad de tratar de ser respetuoso. Por agradecimiento a la invitación y para disfrutar al máximo lo más posible y ojalá irnos con un buen resultado y cinco goles de Messi. Y bueno, ya está. Después de ahí, que sea lo que Dios quiera.



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Experiencia, autoridad y el antecedente de la final de Qatar 2022: quién es el árbitro que dirigirá a la selección argentina en el debut

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Szymon Marciniak dirigió la final de Qatar 2022 que Argentina le ganó a Francia (Foto REUTERS/Kai Pfaffenbach)

La FIFA designó al árbitro polaco Szymon Marciniak para conducir el encuentro entre la Argentina y Argelia en el inicio del Grupo J de la Copa Mundial FIFA 2026. La elección no es casual. Se trata de uno de los árbitros más prestigiosos y experimentados de la última década, considerado por muchos especialistas como el mejor árbitro del mundo de la actualidad.

Nacido en Plock, Polonia, el 7 de enero de 1981, Marciniak es árbitro FIFA desde 2011 y pertenece a la máxima categoría arbitral de la UEFA. Su carrera alcanzó la cúspide cuando fue designado para dirigir la final de la Copa Mundial de Qatar 2022 entre Argentina y Francia, convirtiéndose en el primer árbitro polaco en arbitrar una final mundialista. Posteriormente también condujo la final de la UEFA Champions League 2023 entre Manchester City e Inter de Milán.

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Además, fue reconocido por la IFFHS como Mejor Árbitro del Mundo en 2022 y 2023, una distinción reservada para muy pocos jueces en la historia moderna del fútbol.

Szymon Marciniak en el Mundial de Clubes, en el partido entre Juventus y Real Madrid (Foto REUTERS/Hannah Mckay)
Szymon Marciniak en el Mundial de Clubes, en el partido entre Juventus y Real Madrid (Foto REUTERS/Hannah Mckay)

El colegiado polaco tiene una relación particular con la selección argentina. De hecho estuvo presente en varios encuentros relevantes del elenco albiceleste: frente a Islandia, en el Mundial Rusia 2018, contra Australia por los octavos de final del Mundial Qatar 2022 y en esa misma Copa, en la final contra Francia.

De hecho su antecedente más recordado, naturalmente, es la histórica final de Lusail, donde Argentina obtuvo su tercera Copa del Mundo tras vencer a Francia en definición por penales. Aquel partido fue considerado por numerosos analistas arbitrales como una de las actuaciones más sólidas en una final mundialista moderna.

El árbitro polaco condujo Argentina-Islandia en Rusia 2018 (AFP PHOTO)
El árbitro polaco condujo Argentina-Islandia en Rusia 2018 (AFP PHOTO)

En cuanto a su perfil arbitral, destacan su autoridad natural y liderazgo silencioso. Marciniak pertenece al grupo de árbitros que ejercen el control desde la personalidad antes que desde la sanción.

Sus registros muestran un promedio cercano a las tres tarjetas amarillas por encuentro, una cifra que refleja una filosofía de control basada más en la prevención. En materia de expulsiones, presenta un promedio de una tarjeta roja cada tres partidos, un dato que evidencia que no duda en aplicar la máxima sanción cuando la naturaleza lo exige.

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Desde el aspecto físico, Marciniak mantiene un promedio de 9 kilómetros recorridos por partido, una distancia que demuestra su constante búsqueda de proximidad con la jugada. Su modelo de arbitraje se apoya en una ubicación dinámica, procurando reducir los ángulos muertos y obtener la mejor perspectiva posible para evaluar contactos. Posee una capacidad superior para anticipar conflictos y comprender las fases tácticas de los encuentros. Rara vez llega tarde a una acción importante.

Mantiene distancias cortas de control, generalmente entre 10 y 15 metros de la acción principal, lo que le permite una mejor percepción de los contactos.

Asimismo, utiliza mucho el diálogo preventivo con jugadores y capitanes. No es un árbitro de gestos exagerados; transmite autoridad mediante la seguridad de sus decisiones.

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Marciniak es uno de los árbitros europeos que mejor interpreta la ventaja, permitiendo continuidad cuando el beneficio es real y no simplemente teórico.

Por otro lado, su lenguaje corporal transmite tranquilidad incluso en contextos de máxima presión. Marciniak no es un árbitro permisivo ni excesivamente sancionador. Su filosofía disciplinaria se basa en la advertencia preventiva, la gestión verbal del conflicto, la escalada progresiva de sanciones y la tolerancia cero frente a conductas violentas o protestas masivas.

Cuando el partido lo requiere, no duda en intervenir disciplinariamente, pero evita transformarse en protagonista del espectáculo. Sus estadísticas internacionales muestran un promedio de amonestaciones moderado para el nivel de competencia que dirige, caracterizado por un criterio uniforme y consistente.

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En cuanto a su relación con el VAR, Marciniak es considerado uno de los árbitros que mejor ha logrado integrar la tecnología a su proceso de toma de decisiones. No depende del VAR para arbitrar, pero tampoco se resiste a utilizarlo cuando existe un error claro y manifiesto.

Szymon Marciniak es considerado por muchos como el mejor árbitro del mundo. En la imagen, amonesta a Lionel Messi en el partido entre Inter Miami y Palmeiras por el Mundial de Clubes 2025 (Foto Reuters/Sam Navarro)
Szymon Marciniak es considerado por muchos como el mejor árbitro del mundo. En la imagen, amonesta a Lionel Messi en el partido entre Inter Miami y Palmeiras por el Mundial de Clubes 2025 (Foto Reuters/Sam Navarro)

Su filosofía es simple: “Primero decide el árbitro. Luego la tecnología verifica”. Ese enfoque le permitió gestionar con éxito encuentros de enorme complejidad técnica, incluyendo la final de la Copa del Mundo y la final de la Champions League.

La designación de Marciniak representa para Argentina un arbitraje de máxima jerarquía internacional. No es un árbitro que permita excesos físicos ni protestas permanentes. Tampoco suele interrumpir innecesariamente el juego. Su tendencia es favorecer la fluidez, siempre dentro de los límites reglamentarios.

Curiosamente, el mismo árbitro que estuvo presente en el partido más importante de la historia reciente del fútbol argentino —la final de Qatar 2022— vuelve ahora a aparecer en el comienzo de la defensa mundialista de la Albiceleste. Un dato que añade un componente simbólico a una designación que, desde lo estrictamente arbitral, parece estar a la altura de uno de los encuentros más esperados del inicio de la Copa Mundial 2026.

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Carlos Lampe afirmó que Argelia será un rival difícil para Argentina: “Es una selección que puede lastimarla”

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Argelia goleó 4 a 0 a Bolivia en un amistoso previo a la Copa del Mundo

La cuenta regresiva para el debut de la selección argentina en el Mundial 2026 ya entró en su etapa final. El elenco comandado de Lionel Scaloni, abrirá su participación en Kansas City frente a Argelia, una selección que para muchos representa una incógnita, pero que para Carlos Lampe dejó una impresión clara tras haberla enfrentado hace pocos días con Bolivia en un amistoso disputado en Estados Unidos.

El experimentado arquero boliviano, que conoce muy bien el fútbol argentino por sus pasos por Boca Juniors y Vélez Sarsfield, considera que el seleccionado africano tiene argumentos para complicar a cualquier rival. En una mano a mano con Infobae en Miami, el golero identificó a varios futbolistas clave y explicó cuál puede ser la principal herramienta táctica para inquietar a la Albiceleste en el estreno mundialista.

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“Es una selección que juega de contragolpe y esa puede ser la manera de lastimar a Argentina”, advirtió Lampe, quien destacó especialmente al lateral izquierdo Al-Nouri, al enganche Bentaleb, al centrodelantero Mohammed Amoura y a uno de los extremos Amine Gouiri que ingresó durante el segundo tiempo del encuentro ante Bolivia, aparte del experimentado Riyad Mahrez. “No terminó siendo un partido a puertas cerradas, porque había como 6600 personas. Había argelinos y bolivianos. No fue público en general. Te pedían el pasaporte para ingresar al estadio. Ellos (Argelia) están en el mismo grupo de Argentina y no querían mostrar su juego. Por eso, tomaron esa decisión. Lo tomamos de mal gusto”, confesó Lampe.

Carlos Lampe
Carlos Lampe lamentó que Bolivia no pudo clasificar al Mundial (Foto EFE/ Jorge Ábrego)

Más allá de esa situación que no fue la mejor para Bolivia, el guardavalla, de 39 años, remarcó que Argelia llega con una estructura definida y una identidad de juego consolidada. En un Mundial que considera extremadamente parejo, entiende que los detalles terminarán marcando diferencias entre los candidatos y aquellos equipos que aspiran a dar el golpe.

La ausencia de Bolivia en la Copa del Mundo sigue siendo una espina para Lampe. El guardameta reconoció que el objetivo estuvo cerca y que el plantel hizo todo lo posible para conseguir la clasificación. “Hubiéramos querido estar acá con la selección, pero no se dieron las cosas por muy poquito. Lo intentamos hasta el final. Pero nos queda mirar buen fútbol y disfrutar”, señaló.

Sin embargo, lejos de mostrarse resignado, el oriundo de Santa Cruz de la Sierra, asegura que seguirá disfrutando del torneo como espectador privilegiado. Para él, la edición 2026 aparece como una de las más abiertas de los últimos años. “Va a ser un Mundial muy parejo. Cuando lleguen los cruces se van a enfrentar selecciones que vienen jugando muy bien y que están en niveles muy similares”, explicó.

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Esa igualdad también se refleja, según su visión como futbolista, en los resultados de los primeros partidos. “Tenes selecciones que están muy estructuradas, que están fuertes. Pero bueno, el primer partido cuesta un poquito. Por ahí, Brasil viene hace poco reestructurándose y tiene muy pocos partidos con el nuevo técnico Carlo Ancelotti. Cuenta con muy buenas individualidades, y por ahí, colectivamente no están bien”, resalta el arquero. De esta manera, Lampe no se mostró sorprendido por los tropiezos iniciales de varias selecciones sudamericanas y recordó que el debut suele ser el encuentro más difícil de afrontar.

Carlos Lampe habló con Infobae en el Aeropuerto de Miami
Carlos Lampe habló con Infobae en el Aeropuerto de Miami

Cuando se le preguntó por una posible revelación, Lampe eligió dos equipos que le dejaron una buena impresión. Por un lado, mencionó a Escocia, una selección que considera competitiva y capaz de complicar a rivales de mayor jerarquía. Pero fue Marruecos el equipo que más elogios recibió de su parte.

“Marruecos tiene una estructura muy clara, sabe a lo que juega y cuenta con futbolistas que atraviesan un gran momento. Ya sabíamos que era una buena selección, pero demostrarlo contra Brasil le da todavía más mérito”, destacó. La actuación del conjunto africano frente a una potencia como Brasil confirmó, a su juicio, que las diferencias entre continentes son cada vez menores y que cualquier exceso de confianza puede pagarse caro.

Si hay una selección que Lampe ubica entre los grandes favoritos, esa es Argentina. El arquero boliviano cree que el ciclo encabezado por Scaloni logró algo que durante años parecía imposible: consolidar una identidad colectiva sólida alrededor de una generación que aprendió a convivir con la presión. “Argentina está para pelear nuevamente el título”, aseguró sin dudar.

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Para fundamentar su elección, apuntó directamente al mediocampo argentino, una zona que considera determinante para explicar el éxito reciente del equipo. “Tiene variantes, agresividad, técnica y futbolistas que entienden muy bien el juego. Además, ya se sacó la mochila que tuvo durante muchos años. Es una selección que juega bien, que tiene confianza y que cuenta con el mejor jugador, Messi”, explicó.

No obstante, al momento de elaborar un podio de favoritos, Lampe eligió a tres gigantes del fútbol mundial. “Francia, Argentina y Alemania”, sentenció. Aunque reconoció que le gustaría ver una gran actuación de Brasil y Uruguay, entiende que esas tres selecciones son las que llegan con mayores credenciales para disputar el trofeo. La combinación de experiencia, recambio generacional y estructura táctica aparece como el principal argumento para sostener esa elección.

Durante la entrevista en el Aeropuerto de Miami (MIA), también hubo tiempo para hablar de su relación con el fútbol argentino, una experiencia que marcó profundamente su carrera. Lampe admite que extraña el ambiente de las canchas argentinas, la intensidad de cada partido y la pasión con la que se vive el deporte. “Se extraña la presión y la pasión con la que se juega. Ustedes viven el fútbol de una manera distinta. Yo me acostumbré mucho a eso”, afirmó.

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El arquero recordó incluso partidos que presenció como espectador y remarcó que tanto los encuentros de la selección argentina como los de los grandes clubes generan una atmósfera difícil de encontrar en otros lugares del continente. “No me imagino lo que debe ser venir a ver a Argentina en un Mundial. Ver jugar a un equipo argentino o a la selección siempre es algo especial”, agregó.

Pensando en lo que viene, Lampe se mostró optimista respecto del recambio generacional de Bolivia. Según explicó, la selección ya viene incorporando futbolistas jóvenes desde las últimas Eliminatorias y existe una camada prometedora que comienza a sumar experiencia internacional. “Hay muchos chicos jugando en el exterior y eso ayuda muchísimo”, sostuvo el arquero titular del seleccionado boliviano.

También aclaró que los amistosos recientes no fueron una referencia definitiva para medir el potencial del equipo, ya que varios jugadores llegaban desde períodos de vacaciones o recuperándose de lesiones. La clave, según entiende, será que esos futbolistas mantengan continuidad y competencia en sus clubes para llegar en mejores condiciones al próximo proceso clasificatorio.

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Mientras tanto, el arquero seguirá observando el Mundial desde afuera. Y en la previa del debut argentino dejó una advertencia que seguramente será tomada en cuenta por más de uno: Argelia tiene menos nombres que otras selecciones, pero posee herramientas suficientes para transformarse en un rival incómodo en el estreno de la vigente campeona del mundo.



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