DEPORTE
Portugal vs Congo por el Mundial 2026: formaciones, hora y donde ver por tv

Portugal vs Congo. Foto: Twitter @selecaoportugal/FecofaRdc
Cristiano Ronaldo, probablemente en su última Copa del Mundo, hará su estreno cuando su seleccionado se enfrente a Congo por la primera fecha del Grupo K en el Mundial 2026. El partido se llevará a cabo en el NGR Stadium, ubicado en Houston.
El encuentro entre los europeos y africanos será arbitrado por el catarí Abdulrahman Al-Jassim, mientras que la transmisión para toda la Argentina será por la pantalla de DSports. Además podés seguirlo EN VIVO POR aquí.
¿Cómo llegan los dos equipos?
La selección portuguesa llega a la Copa del Mundo con la ilusión de ser una de las grandes protagonistas del torneo. Con una generación repleta de talento y experiencia internacional, el combinado luso intentará trasladar su jerarquía al campo de juego desde el debut.
Jugadores como Bruno Fernandes, Bernardo Silva, Rafael Leão y Vitinha aparecen como algunas de las principales cartas de un equipo que combina calidad técnica, experiencia y variantes ofensivas. Además, Portugal cuenta con futbolistas acostumbrados a competir al máximo nivel en las principales ligas de Europa.
Un triunfo en el estreno sería clave para encaminar rápidamente la clasificación a los octavos de final en un grupo que también integran Colombia y Uzbekistán.
Del otro lado estará una selección congoleña que llega con menos presión, pero con la ambición de convertirse en una de las sorpresas del certamen. El conjunto africano sabe que sumar puntos ante Portugal podría modificar por completo sus aspiraciones en el Grupo K.
La velocidad de sus atacantes, la intensidad física y la capacidad para explotar los espacios aparecen como algunas de las herramientas que intentará utilizar para incomodar al seleccionado europeo.
Si bien parte como inferior en los pronósticos, República Democrática del Congo buscará aprovechar cualquier oportunidad para dar uno de los primeros grandes golpes del Mundial.
Probable formación de Portugal vs Congo, por el Mundial 2026:
Diogo Costa; Joao Cancelo, Rúben Días, Goncalo Inácio, Nuno Mendez; Vitinha, Joao Neves, Bernardo Silva, Bruno Fernandez; Joao Félix y Cristiano Ronaldo. DT: Roberto Martinez
Probable formación de Congo vs Portugal, por el Mundial 2026:
Lionel Mpasi Nzau; Aaron Wan Bissaka, Chancel Mbemba, Axel Tuanzebe, Arthur Masuaku; Noah Sadiki, Samuel Moutoussamy, Meschak Elia; Yoane Wissa, Nathanael Mbuku y Cédric Bakambu. DT: Sébastien Desabre
Datos del partido de Portugal vs Congo, por el Mundial 2026:
- Hora: 16 horas
- Estadio: NGR Stadium (Houston)
- Árbitro: Abdulrahman Al-Jassim
- TV: Dsports
Portugal,Congo,Mundial 2026
DEPORTE
Salió el fixture de la Premier League: cómo arrancan los grandes y todos los partidos de la primera fecha

El fútbol inglés ya tiene hoja de ruta. Mientras el Mundial tiene eclipsados a los hinchas y los equipos terminan de moverse en el mercado, la Premier League confirmó el calendario de la temporada 2026/27 y ya puso sobre la mesa varios partidos para marcar en rojo.
El arranque tendrá al campeón en casa, a entrenadores primerizos en bancos pesados y a varios recién ascendidos con pruebas grandes desde el primer fin de semana. La pelota empezará a rodar el viernes 21 de agosto y, como suele pasar en Inglaterra, el fixture ya empezó a ordenar la agenda.
Cómo arrancan los grandes
El primer plato fuerte será el debut del Arsenal de Arteta, vigente campeón, que abrirá la defensa del título ante Coventry City en el Emirates Stadium. El dato no es menor: el rival, dirigido por Frank Lampard, vuelve a la máxima categoría después de 25 años y tendrá un estreno de mucha exigencia.
El Manchester United de Michael Carrick también arrancará contra un recién ascendido: visitará a Hull City el sábado 22 de agosto. Un día más tarde, el Manchester City empezará la era post Pep Guardiola como local ante Bournemouth, en uno de los grandes puntos de atención de la temporada.
También el domingo 23 será el debut de Andoni Iraola en el banco del Liverpool, nada menos que en St. James Park ante Newcastle. Y el lunes 24, Xabi Alonso tendrá su primera función oficial como técnico del Chelsea frente al Fulham.
Todos los partidos de la Fecha 1
Viernes 21 de agosto
- Arsenal vs. Coventry City
Sábado 22 de agosto
- Hull City vs. Manchester United
- Everton vs. Crystal Palace
- Ipswich Town vs. Sunderland
- Nottingham Forest vs. Leeds United
- Brentford vs. Tottenham
Domingo 23 de agosto
- Brighton vs. Aston Villa
- Manchester City vs. Bournemouth
- Newcastle vs. Liverpool
Lunes 24 de agosto
Los clásicos y cruces top para agendar
Más allá del estreno, el calendario ya dejó varias fechas marcadas. El primer clásico de Manchester será el 12 de septiembre, con United-City en Old Trafford, mientras que la revancha se jugará el 20 de marzo en el Etihad.
El de Merseyside tendrá su primer capítulo el 28 de noviembre, con Everton-Liverpool. El segundo llegará el 30 de enero en Anfield. El derbi del norte de Londres, entre Tottenham y Arsenal, aparece el 5 de diciembre, con vuelta definida para el 1° de mayo.
También asoma el Tyne-Wear derby, con Newcastle-Sunderland el 5 de diciembre y Sunderland-Newcastle el 1° de mayo. Entre los cruces grandes de la temporada, además, aparecen Liverpool-Manchester United el 21 de noviembre en Anfield, Arsenal-Manchester City el 28 y Chelsea-Arsenal el 13 de marzo.

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DEPORTE
Pablo Aimar develó el secreto del cuerpo técnico de la selección argentina y palpitó el duelo con Austria

La Selección Argentina se prepara para enfrentar este lunes a Austria por la segunda fecha del grupo J en el Mundial 2026 y el foco del cuerpo técnico se centra en la consolidación del grupo y la gestión emocional de los jugadores. Pablo Aimar, principal ayudante de campo de Lionel Scaloni, subrayó en una entrevista con la FIFA que la principal virtud del entrenador es la capacidad para transmitir seguridad y tranquilidad en un entorno de máxima exigencia.
El Payasito describió el próximo duelo ante Austria como un desafío ante un rival físicamente exigente y con una propuesta futbolística distinta a la de Argelia, el primer adversario del seleccionado. “Austria es un equipo durísimo como estamos viendo que son la gran mayoría de los equipos participantes de este Mundial. Con una propuesta diferente que Argelia, quizá con jugadores más físicos pero va a ser igual de duro”, señaló el ex futbolista cordobés.
El contexto del equipo argentino es distinto al del debut en el Mundial pasado. Tras el triunfo por 3-0 ante Argelia, el ambiente se percibe con mayor serenidad aunque la tensión de la competencia sigue latente. “La alegría por haber empezado bien, algo que no nos pasó en el Mundial anterior, y tranquilidad, aunque nunca es 100 por ciento”, manifestó, recordando lo acontecido en Qatar 2022 con la caída ante Arabia Saudita. Y luego, ponderó al capitán, autor de los tres goles, que le valieron convertirse en el máximo goleador en la historia de los mundiales: “Es la confirmación de un nivel de un deportista superlativo”, expresó.
El cuerpo técnico liderado por Scaloni, y conformado por Aimar, Roberto Ayala y Walter Samuel, se consolidó como un núcleo de trabajo basado en la amistad y la camaradería. “Es una amistad y una cuestión de camaradería entre todos, no solo nosotros cuatro; nos pone muy contentos que a los demás les vaya bien. En el caso que en algún momento cada uno haga su camino, todos vamos a querer que al otro le vaya bien y es lo que nos pasa hoy. Estamos contentos de compartir trabajo y hay un ambiente muy lindo, el camino lo transitamos con amigos”, explicó el ex jugador de River y Benfica.
Durante la nota, Aimar resaltó la importancia de construir un grupo unido, tanto en lo futbolístico como en lo humano. “Scaloni formó un gran equipo y un gran grupo de personas que van para el mismo lado. Es muy difícil conseguir eso y sobre todo, que creo que es una gran virtud, transmitir seguridad y tranquilidad, que es muy difícil hacerlo”. La gestión de las emociones y el acompañamiento fuera de la cancha son, para el asistente, componentes centrales de este ciclo.
El ex mediocampista también abordó la relevancia de que los futbolistas disfruten la experiencia mundialista más allá del resultado deportivo. “Es importante porque no solo estás jugando lo máximo que podés aspirar, que es un Mundial, sino por lo que estás viviendo. Lo pensamos así e intentamos generar recuerdos lindos más allá de lo deportivo. Obvio que queremos que los resultados salgan bien, pero es importante por el camino. El fútbol puede terminar de una forma u otra y sino perdiste 40 días de tu vida. El buen ambiente es fundamental porque además de competir estamos pasando tiempo de nuestras vidas”, explicó.
En su análisis, Aimar aportó una mirada retrospectiva sobre su paso como futbolista en mundiales y las experiencias compartidas con el resto del cuerpo técnico. “Nosotros como futbolistas jugamos Mundiales y no nos tocó ganarlos, entonces los recuerdos se mezclan un montón y algunos son tristes, no todos son lindos, pero siempre aspirás a jugar un Mundial. Recuerdo llegar a Japón-Corea y tener el sentimiento de decir: ‘Bueno, por fin soy yo el que va a salir en la tele cantando el himno’”.
La Albiceleste, que inició su camino en la Copa del Mundo con un contundente 3-0 ante Argelia, volverá a tener acción este lunes 22 de junio, desde las 14 ante Austria. Luego cerrará su participación en la fase de grupos el 27 de junio, cuando choque ante Jordania en el Dallas Stadium.
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Oscar Ustari, en Rincón Stone: «Desde chico, Messi dejó en claro que era otra cosa»

«Messi era otra cosa». Oscar Ustari le dio inicio a Rincón Stone, el ciclo de entrevistas que lleva adelante Daniel Osvaldo en una producción de Olé y La Canchita. Y en ese sentido, el arquero habló de todo, yendo desde sus inicios, dando detalles del esfuerzo que hizo para llegar a Primera, a su relación con Leo, pasando por su lucha contra las lesiones. Sin dudas, una entrevista imperdible con el ex arquero de la Selección.
Y justamente, hablando de la Albiceleste, Ustari contó cómo fueron esos inicios en los que pasaba más tiempo con la camiseta del combinado nacional que con la de Independiente (club en el que estaba en ese entonces) y en donde tuvo la oportunidad de conocer a un Lionel Messi que estaba dando sus primeros pasos.
-A vos te pasaba al revés, cuando arrancaste tenías más rodaje en la Selección que en Independiente.
-Claro, yo no jugaba y me daba cuenta que estaba bien arriba, pero al mismo tiempo decía: “Ah, pero cuando tenga que bajar de acá”. Esto es un sube y baja, cuando cayera iba a escucharse el ruido mío contra el suelo. Yo hacía tres años estaba en mi pueblo viendo qué hacía, todo muy rápido y cada vez mejor. En algún momento se iba a terminar. Cuando me citaron a la Selección fue loquísimo porque estaba en juveniles y mi abuela estaba internada en La Plata peleando por su vida, mi mamá la estaba acompañando. Termino un partido contra San Lorenzo en Inferiores: ganamos 2-1, atajo un penal que me quisieron picar y la agarro con una mano, sin cancherear. Quiero sacar rápido y el central de ellos me corre por toda la cancha y me quería matar. Yo era Speedy González por como corría, era grandísimo. Termina el partido y dice el técnico: “Vamos a felicitar a nuestro capitán que es jugador de Selección”. Todos nos reíamos pero cuando vuelvo a la pensión me siento y digo: “¿A dónde voy a ir? Si no conozco a nadie”. Me agarró el miedo escénico, por lo que llamo a mi mamá y le digo: “Me voy para allá”. Me fui al hospital y me ve llegar con la cara pálida y le digo: “Tengo una mala noticia para darte. Me citaron a la Selección Argentina”. Mi mamá soltó unos lagrimones, lloraba, saltaba, se colgaba de los ventiladores… Y yo le decía: “Mamá, no te pongas contenta porque yo no voy a ningún lado. No conozco a nadie”. Un dirigente importante de Independiente se encargó de pasar a buscarme a la pensión y me llevó. Cuando subo al colectivo, el primero con el que me encuentro es el que me quería matar el fin de semana anterior, ja. A mí me habían dicho que era un sueño la Selección, je. Pero era el Chaco Pereyra, no sabés lo que es. Ahí me dijo: “Flaco, lo que pasó en el partido ya está, somos compañeros”: Fue algo espectacular.
-¿Quiénes estaban en esa Selección? Porque venís de una camada de oro…
«Fue la peor etapa de los 22 años que llevo de carrera», Oscar Ustari mano a mano con Daniel Osvaldo en Rincón Stone, una coproducción de Olé y la CanchitaMirá la nota completa en nuestra web y canal de Youtube
-Estábamos Biglia, Garay, Pablito Zabaleta, el Kun (Agüero), (Pablo) Vitti, (Rodrigo) Archubi, (Hernán) Peirone… Había un montón de jugadores. Todos llegaron.
-Y además de jóvenes la rompieron todos.
-A nosotros nos fue bien, porque éramos la primera Sub 17 que salió campeón sudamericano. Perdimos el pase a la final en Finlandia, que Fábregas nos hace el 3-2, y después vamos al Sudamericano Sub 20, que aparece Leo (Messi). Esa Sub 20 fue la camada de oro. Estaba el Pocho Lavezzi, Leo, el Kun, Garay, el Negro Cabral, el Chaco Torres… Era un equipo impresionante. Salimos segundos y clasificamos al Mundial. Pero en el primer partido Leo es suplente y perdimos con Estados Unidos…
-Y en esa época, ¿era una locura para ustedes que Leo esté en el banco?
-Sí, porque cuando hacés la preparación del partido enfrentás a los otros chicos que no les va a tocar jugar. Yo lo veía y del otro lado tiraba paredes con el Kun. Un desfachatado… Era impresionante, pero en ese momento estaba Pepe Sosa en un nivel impresionante, estaba Oberman, pero Leo era otra cosa.
Óscar Ustari mano a mano con Daniel Osvaldo en Rincón Stone, una coproducción de Olé y la Canchita
-Y después volviste a coincidir con Messi en el Inter Miami, ¿cómo fue esa etapa?
-Fue linda, buena. Un año y medio espectacular que no sabía si colgar los botines o no porque venía de una experiencia en Chile que no fue la mejor, primero fui a Estados Unidos y me acuerdo que me fui a Disney. Ahí me llama Leo y me dice que se había lesionado un arquero, que si iba atajaba yo. A mi hijo le escondí que era Messi pero se dio cuenta, ya Disney no le importaba, ja. Llego a casa y evalúo. Y fui, después la gente me resaltó que Leo me llamó a mí cuando estaban libres otros arqueros como Keylor Navas, pero que por nuestra relación me llamó a mí. El tema es que había que servirle, porque son máquinas de competir.
-Pero él también sabía que ibas a dejar todo, si te conocía…
-Hoy con el tiempo me doy cuenta que es un orgullo. Llegué y el Tata (Martino) ya tenía quien iba a jugar y lo único que le dije es: “¿Vos creés que te voy a servir?”. Y él me dijo que me conocía, cómo era.
¿Estuviste con el Tata en Newell’s?
-No, pero sabía porque siempre iba a Newell’s y fue el técnico de la selección de México, donde mis compañeros hablaban de mí, además que lo iba a ver cuando estaba en Pachuca. Él sabía quién era Ustari y no hubo ningún problema. Después me fue muy bien y renové con el club. Fue espectacular porque me agarró maduro, ayudé hasta cuando el técnico pensó que podía ayudar y estuvo muy bien.
Oscar Ustari mano a mano en Rincón Stone una coproducción de Olé y la Canchita
-Y también lo tuviste a Mascherano, que fue tu compañero. Cuando pasa a ser tu técnico, ¿cómo lo manejaba? Porque no es fácil en ese sentido.
-Pero Javi lo manejaba porque conocía cómo éramos nosotros. Él sabía que no tenía problema con nosotros. Por ahí, si me tocaba con 23 años, era distinto, pero a los 40 uno ayuda al técnico desde donde le toque.
-Además con esta edad estabas más cerca de él.
-Y es que compartimos mucho. Su primer Mundial fue mi primer Mundial, salimos campeones olímpicos, tuvimos muchas cosas juntos. Entonces hay situaciones que uno tiene que ayudar. Para mí es el deber ayudarlo. Si jugas o no es otro tema, pero yo trato de pensar en la persona, no sólo en la parte del jugador.
Los inicios de Ustari en el fútbol
-¿Cómo fue esa infancia en el pueblo? ¿Te picaba jugar a la pelota?
-Sí, jugaba bastante. Me gustaba mucho el básquet. Cuando venía Papá Noel o los Reyes, la cartita era pelota de básquet. De hecho, cuando yo debuto uso la 23, por (Michael) Jordan. Tuve una infancia muy buena, donde nos criaron con valores que hoy puedo seguir teniendo. Un pueblo muy chico donde a día de hoy me encuentro cada vez más a gusto cada vez que voy. Hace poco llegué de Canadá y me fui directo a América. No puedo quejarme de la infancia que tuve.
-¿Sentiste el desarraigo cuando viniste acá? ¿Hiciste inferiores directo en Independiente?
-Hice inferiores en Quilmes primero y era difícil. Nosotros ahora tenemos seis semáforos en el pueblo… Era difícil el hecho de ir a la gran ciudad. Uno recontra confiado y me pasaban cosas por ser del Interior. Me pasaba mucho de decir: “Pensar que hace poco estaba comiendo con mis viejos y mis hermanos y ahora no sé cuándo los voy a volver a ver”. Los primeros tres días fueron terribles porque los extrañaba y, por más que los extrañes, sabías que no los ibas a ver. Y después la otra es que éramos de clase media-baja. No teníamos teléfono y se hacía todo más complicado. Capaz hablaba una vez al mes, les decía que estaba fantástico y me faltaba de todo. Pero eso es parte de todo el esfuerzo que uno tiene que hacer.
-¿Y en Independiente estabas en la pensión?
-Cuando llegué al Rojo fui a la pensión. Una etapa linda pero muy dura. Conocés las entrañas del fútbol, las historias de cada jugador y el sueño de cada chico. También distintas realidades, pero con el tiempo cada compañero pasaba a ser tu hermano mayor, tu hermano menor… y el tutor ya era como un papá. Empezás a darle valor a las cosas y después, en lo personal, me hizo muy bien porque cuando era chico mis papás me hacían hacer tareas como ordenar, guardar la ropa… Entonces cuando llegué a la pensión ya sabía hacer todo. Y yo veía que habían chicos que se volvían porque no sabían hacer eso. Si vos tirabas la remera, quedaba un mes ahí y por ahí uno limpiaba su mesita con esa remera, ja. Yo eso lo sabía y me salía de taquito. Era ordenado, planchaba la ropa. Me acuerdo que se reían porque colgaba y planchaba la ropa y hasta le hacía el favor a algún compañero. La pasé bien en la pensión. Tengo recuerdos lindos y además me ayudaron a madurar. Tuve un percance en Independiente: llego de jugar de un torneo juvenil con la Selección y resulta que me habían robado todo.
Una coproducción de Olé y La Canchita
-Pasa en las pensiones de todos los clubes, ¿no?
-Constantemente. Yo tenía la suerte de haber sido chico e ir a la Selección, por lo que nos daban viáticos. Y esto es real: había veces que en Independiente no se comía, entonces con esos viáticos compraba pizzas y podíamos comer y los chicos siempre tuvieron buena onda conmigo. Pero cuando me pasó eso, fue durísimo para mí. Me robaron todo y ese día dije: “No juego más al fútbol”, y me fui a mi pueblo.
-¿Qué edad tenías ahí?
-16 años, porque después de eso debuta Lucas Molina contra Boca y yo no atendía el teléfono. Me llama Pepe Santoro: “Yo a usted no le hice nada, usted no me puede fallar”, me dijo. Me tomé el primer colectivo, llegué al club y estuve en el banco en ese partido. Pero fue una etapa dura porque nunca sabés cómo reaccionar ante esa situación con 16 años. Había que agachar la cabeza y seguir para adelante.
-A los 16 firmo contrato en Primera y a los dos años me toca debutar. Ya entrenaba con la Primera pero viajaba mucho con la Selección. De hecho yo no había debutado y ya tenía cinco partidos en el banco de la Selección. Era una locura lo que pasaba. Hacía como sparring, después Bielsa me hizo pasar al otro lado.
La falta de contención que había en el fútbol y la espina de no haber podido volver a Independiente
-Me llama la atención que en nuestra época teníamos un montón de referenntes, pero también te largaban y había que hacer lo que se podía. No estábamos tan contenidos los futbolistas como ahora.
-Ahora hay más herramientas. Antes si hablabas con un psicólogo te decían que estabas loco. Estaba mal visto.
-Y si te lo recomendaban, no lo agarrabas ni en pedo.
-Había cierto tabú, pero en el momento en que me tocó estar en un plantel en el que pierdo a un amigo y a un entrenador, me hubiese encantado tener una persona. En la Selección tuve a Marcelo Roffé, el psicólogo, y me apoyaba en eso. Pero cuando me toca debutar sin dos amigos, iba a la cancha y me decían: “Asesino, los mataste vos para jugar”, y eso no es hablar de fútbol, es otra cosa. Me cargué una mochila diciéndome que iba a cumplir el sueño que ellos no pudieron cumplir, y por ahí los padres de ellos me veían como un hijo. Cargaba una mochila muy grande con 17 años.
-Y no tenías ningún profesional con quien contar.
-Y en un club tan grande como Independiente. Había un montón de cosas que no estaba pero ni cerca. Y había que salir a lo que salga. Si había un referente, seguirlo.
-Todo solo, pero le daba valor porque por ahí las personas que te podían ayudar en algo estaban a cientos de kilómetros, era lo mismo.
-Y cuando empezás a jugar en Independiente, me imagino que era una etapa espectacular. ¿Qué es Independiente para vos?
-Independiente hizo que le pudiera comprar la casa a mis padres. Mi abuelo era de Independiente, pero no me pudo ver. Independiente me crió como persona y jugador, me supo entender en un montón de situaciones, porque había un tira y afloje con la Selección, y sin embargo me acomodaban para que pudiera cumplir con los dos. Yo siempre digo que Independiente, con todos los chicos que estábamos en ese momento, a nosotros nos aportó. Estoy hablando de Agüero, Biglia, Amenero… Un montón de chicos que si venía una oferta que le sirva al club y a nosotros, no era que te obligaban a irte. Es el club que siempre deseo que le vaya bien.
-¿Te gustaría volver en algún momento?
-Si soy últil… Trato de ser cauto en esas cosas, porque me sacaron muchas veces de contexto con Independiente. Una vez quise volver cuando mi papá se enfermó de gravedad porque es el club de mis amores, pero no me atendieron el teléfono. Y mi papá se estaba muriendo, quería estar en el país y me tocó ir a Boca. Ahí pasé de ser el chico del club a un traidor. Y eso no está bien. Recién recibo el llamado del presidente de ese momento unos días antes de que juegue contra el Rojo, y ya iban seis fechas del torneo. Me preguntó si era cierto que le había dicho a un jugador que estaba dispuesto a ir gratis al club. Obviamente le dije que iba por el alquiler de una casa, a Independiente no le iba a cobrar. Ahí trató de convencerme y empecé a cargar bronca, a los tres días le estoy gritando un gol. Eso me condenó
-Y eso era un desahogo en realidad.
-Además yo no gritaba mucho los goles de Boca. Es la realidad. En la cancha de Argentinos un hincha me hizo pasarla mal, me gritaba cosas y ese día hacemos dos goles. El primero no lo festejo, me seguía diciendo barbaridades… Se me juntó todo: mi papá, el no haber podido volver al club, el llamado que detonó todo, y grito el gol.
-Y salió la foto en todos lados.
-Apenas salgo estaba la prensa y me dicen: “Le gritaste el gol a Independiente”. Pero yo no le grité el gol a Independiente, grité el gol del club en el que estaba jugando. Aparte nunca le gritaría un gol queriéndole hacer mal a la gente. Yo estaba convocado a la Selección, Sabella me ve mal y me dice que me vuelva, pero yo quería quedarme porque ahí estaba bien. Fue la peor etapa de los 22 años que llevo de carrera. Mi perro se llama Cai. Lo quiero mucho al club e hice muchas cosas por el club.
-Además uno puede ser hincha del club, pero tu conflicto era con quien estaba en ese momento. El hincha muchas veces compra el recorte de una nota o la foto.
-Dani, eran etapas durísimas porque me llamaban y se me iluminaba la cara cada vez que era para hablar de Independiente. Una vez estaba en España, me preguntaron si iría a jugar a la B y yo recién renovaba, por lo que dije que no sabía si era el momento, que estaba el Ruso Rodríguez, y el título que sacan era: “No volvería a jugar la B con Independiente”. Para qué atiendo.
-Aparte que en Europa tampoco te podés defender o ir a un programa a aclarar.
-Además, si la gente ve, no tengo una carrera problemática. Soy cero mediático.
-Creo que sos el único arquero que es tranquilo.
-Creo que vos y Gigi Buffon, pero Gigi es más loquito que vos.
-Muchos jugadores de campo me dijeron: “Creí que nunca iba a poder concentrar con un arquero. Sos el único con el que pude concentrar”. No sé si está mal o no, pero no soy el loco de la vincha, que va disfrazado. Recién rompí un poco eso cuando empecé a usar zapatos blancos.
-Cuando salieron los blancos encima era porque jugabas bien…
-Pero con los pies jugabas mejor que muchos delanteros.
-Pero imaginate. Vos entrenabas, salías. Me miraba Calderón y me decía: “Ah, ¿blanco? Mirá vos”. A veces me los quería tapar con el pantalón, meter los pies en la tierra. Cómo hacía entender que la marca me daba esos zapatos. Son cosas que las fui llevando bien y ahora las puedo contar más relajado.
Su lucha contra las lesiones
-Hablemos de tu etapa en Europa. ¿El primer club fue Getafe?
-Si, Getafe. Fue curioso porque me quieren llevar después del Mundial y lo llevan al Pato (Abbondanzieri). Con la venta mía fue la primera vez que se llevaron a un arquero tan caro. Julio (Falcioni) se encargó de acompañarme hasta el aeropuerto. Agarré la mejor época del club. Jugábamos bien, competíamos. Pero fue una etapa dura porque, en lo personal, el cuerpo empezó a fallar. Empecé con las roturas de ligamentos.
-¿Hasta ahí no habías tenido lesiones?
-Había tenido situaciones. Me pierdo tres Copas América, dos por lesión. Me pasó de estar en el último entrenamiento practicando penales y se me hace un esguince del ligamento de la rodilla. Con la Copa del Coco Basile me desgarro los rotadores de la cadera. Rarísimo. Y me vendieron así a Getafe, lastimado. Y vuelvo a la Selección hasta que en el 2008, en una olimpiada contra Holanda, la pelota cae mal, giro y me suena la rodilla izquierda. Ahí me pierdo que salimos campeón olímpico. Fue una bronca porque viví todo el proceso. Incluso con Román (Riquelme) fui compañero, con Nico Pareja, Mache. Era de los que más tiempo llevaba.
-Si, tenía 22 o 23 años. Ya había participado mucho en la Selección. Me había quedado afuera de Atenas y Bielsa me dice que era el primer convocado a Japón. Me encuentro con Román, Maxi Rodríguez, Samuel, con cada jugador.
-Pero vos eras como ellos…
-Pero era muy chico. Imaginate, Román cortaba las medias en ese entonces y las tiraba al tacho. Yo me las quería llevar, ja. También me emocionaba que una vez Samuel usó mis canilleras. Tonterías pero que a esa edad impactan. Es un golpe de realidad, difícil de bajarlo del cuadro. Una vez estaba entrenando con Bielsa y Pablo Caballero se va a entrenar con Fillol, ahí me dice que le cambie, en un trabajo táctico, y veo que enfrente tenía a Ayala, Samuel, Heinze, Facu Quiroga y Cambiasso. Andá a dar una indicación ahí. Así y todo me decían que les hablara porque no veían atrás. Tenían una humildad…
-Seguramente te ha pasado que los jugadores grandes suelen ser los más humildes.
-Es increíble. Una vez en Nueva York, entra el Kily González pateando la puerta. Me dice: “¡Nene!”. Uno se pone a pensar cualquier cosa y me dice: “Ahora vamos a dar un paseo. Lo que quieras comprar, me tocás y lo llevás. ¡Y decime Kily!”. Yo le seguía diciendo Cristian y me responde: “¿Vos no entendés o sos arquero?”, no me olvido más. Anteayer lo vi y le sigo diciendo Cristian por respeto, ja. Eran señores todos. Es gente que decís, gracias a Dios que me la crucé en el camino.
–¿Sentís que haber mamado de chiquito con esa gente te ayudó en tu carrera?
Sí, el ir al gimnasio, los cuidados, cómo debía comportarse un jugador de Selección.
-El Gringo Heinze, cuando estaba en la Roma, me invitaba a comer asado a la casa de él, tomábamos un vinito, se hacía tarde y al entrenamiento llegaba tarde. Pero él hacía dos horas que estaba en el gimnasio y se enojaba. Me decía: “Nene, si te gusta lo de ayer a la noche tenés que venir temprano a la mañana, eh”. Me cagaba a pedos pero te mejoraba, porque después iba temprano para que no me retara.
-A mí el Gimnasio me lo inculcó Gabi. Te ayuda porque forjás una personalidad. Yo pensaba todo el tiempo qué es lo que tiene que hacer un jugador de Selección. Si la tiraba afuera porque le pegué mal, un técnico venía y te decía: “Un jugador de Selección no hace eso”. Y ya desde chiquito. De sparring, Fillol me lleva a que lo ayude con los arqueros de la Mayor y, cuando la pelota se va afuera, pongo las manos y se me va. Para mí no pasaba nada porque no estaba trabajando yo, pero Fillol para la práctica y dice: “¡Ustari! Final contra Brasil en el Mundial, si se le escapa esa pelota nos volvemos con las manos vacías”. ¡Qué me diga algo más tranquilo, un amistoso de la Sub 15!
-Pero vos sabés que te ayudan…
-Vos entendés cómo es la cosa. Forjan la personalidad y me ayudó a hacer la carrera que hice.
-Volviendo al tema lesiones, cuando empezaron a aparecer, ¿dijiste “largo todo a la mierda”? ¿Se te cruzó ese pensamiento?”
-Sí, Dani. En la primera hay un quiebre en uno. Yo me ponía a pensar que los tornillos y los clavos no eran parte de mi cuerpo. Me preguntaba por qué me pasaba a mí. Me iba a quedar con el arco de la Selección. Después la sacás adelante pero tuve ocho operaciones más. Después empezás a entender que es un deporte de contacto y que puede pasar. Es difícil lo que voy a decir, porque cuando te pasa en ese momento, muchas cosas no las ves, pero detrás de eso había algo buenísimo que estaba viviendo. Jugaba en Europa, ayudaba a mi familia; pero cuando te lesionás ves todo negro. Pero por otro lado, las dos veces que me rompí la rodilla pude ser padre, entonces ya buscaba otras cosas, pero a pesar de que eso era hermoso, me perdí un Mundial, un traspaso. Me pasó en momentos clave de mi carrera. Antes de la Copa América de Argentina sufro un choque y no quería salir de ninguna manera. Encima tenía una disputa con el entrenador porque cada vez que iba a la Selección después no me ponía. Al doctor le dije que me hacía cargo, pero en el entretiempo veía que abría la boca y se me corría toda la cara, pero seguí en el partido, empatamos 2-2, vuelvo a Madrid y no podía más del dolor. El especialista después me dijo: “¿Qué quiso hacer? Se lesionó en el primer tiempo y siguió jugando”. Tenía una doble fractura de mandíbula… Quedé tres meses y medio sentado, con clavos, placas y comiendo de una pajita. Me recupero, Getafe estaba en zona de descenso. Vuelvo a jugar, atajo un penal, la rompí y nos salvamos en la última fecha. Estaba bien con el técnico y me llama el Checho Batista para decirme que estaba convocado a la Selección. Me dice que tenía que ir a Nigeria para jugar un amistoso, cuando llego hacemos un picadito en la práctica, voy a buscar una pelota al trote, piso un pozo y se me rompió la rodilla en mil pedazos.
-Encima todas lesiones fuertes.
-Claro, no fue un desgarro. Al quirófano derecho. Entre una cosa y otra estuve un año y medio salteándome cosas. La rodilla me dio trabajo porque me entró una bacteria, después me rompí un menisco. Cada vez que estaba por recuperar el nivel, era devuelta. Lo traté con el psicólogo para ver si era algo psicológico. Después entendí que son cosas inevitables, que pasan. Por suerte mi entorno siempre me ayudó a seguir adelante. Tengo un slogan que es: “Siempre se sigue”, porque es así, sin importar lo que sea. Pase lo que pase siempre hay mañana, así como hubo ayer y hay hoy.
-Pero es difícil ser tan positivo cuando te pasan tantas cosas.
-Es muy difícil, pero después de la novena ya me reía. Nadie podía creer que me reía, pero no quedaba otra opción. Y cuando ya tenés hijos, quiero que vean que su padre lucha, se esfuerza, así que pasó por ahí también para salir adelante.
-¿Y de grande ya buscabas un poco esa tranquilidad o uno siempre quiere ganar?
-Siempre hay que ganar. Hoy pasé por Rosario: me levanté, entrené y vine para acá. Tranquilamente podría no haberlo hecho. Y ayer domingo lo mismo. En el caso mío, si no lo hago, siento que me falta algo. Me he ido de vacaciones con los preparadores físicos. Es una locura, pero soy así. Me iba a pescar y llevaba ropa para entrenar. Primero entrenaba y después disfrutaba. Creo que así va a ser hasta el último día. Yo no sé si a los 40 años, futbolísticamente, puedo mejorar algo. Las condiciones son las que son, el tiempo pasa para todos, pero tengo la tranquilidad de que lo que dependió de mí siempre lo hice.
-Tuviste entrenadores buenos, cada uno con su estilo. ¿Sentís que todos te dejaron algo? ¿Quién fue el que te marcó?
-Bueno, Dani. Pero vos tuviste una carrera mucho mejor y tuviste mejores entrenadores.
-Pero tuve cada uno también, que mejor ni acordarse, ja
-Bueno, pero eso también te ayuda. Incluso más, porque si querés ser entrenador, ya sabés qué cosas no tenés que hacer. A veces es gente que le va muy bien en el fútbol, pero el destrato hacia el jugador es tremendo. Yo tuve la suerte de que en Independiente tuve a Santoro, en la Selección a todos los que tuve y después, en clubes, me tocó gente que no se tomó el tiempo para preguntarme cómo estaba, y gente que no le hablaba al titular, le hablaba al lesionado, al que no jugaba. Ese es el que te enseña. Es muy difícil quedarse con uno porque aprendo de todos. Ahora me tocó Tata y Masche, no había trabajado con ninguno de los dos y en edad había mucha diferencia, era la primera experiencia de Javi. Y sin embargo ganamos tres títulos, uno con el Tata y otros dos con Masche.
El equipo que se ganó su corazón
-Sacando Independiente, ¿qué club te quedó en el corazón?
-Me fue bien en todos los equipos. Incluso, siempre que me fui, no cobré el dinero que me correspondía, prefería que se lo den a algún pibe. No es ser auténtico, es ser realista.
-Pero eso no lo hace casi nadie.
-Sí, pero yo duermo tranquilo. Cuando me pasa lo de la última lesión, había tomado la decisión de no jugar más porque sentía que los equipos me tomaban el pelo. Como mi última imagen en una cancha era llorando con un hueso para afuera, parado por seis meses, cuando tenía todo casi cerrado con los clubes lo tiraban a la prensa para que la gente criticara. Entonces se caían los pases o me ofrecían cosas que no eran acordes a lo que fue mi carrera. Pero aparece Liverpool de Uruguay, un equipo familiar. Tenía que pagar para jugar.
-¿Cómo que tenías que pagar?
-No me alcanzaba para vivir, Dani. Es así, y después de haber tocado lo que toqué. Hablo con el entrenador, le propongo entrenarme dos semanas y que después me diga qué le parezco. Venía de estar en mi casa, porque Atlas a los lesionados nos dejó libres. Sin descensos en México, éramos lo que más cobrábamos y se la jugaron con los chicos, sacándonos a nosotros. En ese momento lo que más necesitaba era estar en un club. Entonces voy a Uruguay, el técnico me dice que el equipo nunca salió campeón y ahí me tocó la fibra. ¿Cómo va a tener 105 años y nunca salió campeón? Y ahí le pregunté por qué creía que conmigo lo iba a lograr: “Porque mis equipos empiezan con arqueros que saben jugar con los pies”. A las dos semanas nos juntamos y todo lo que veía en el club… No estaba acostumbrado a un vestuario así, no teníamos ni para concentrar y dormíamos en una habitación con un baño para todo el plantel.
-Era como volver al pueblo.
-Una sola cancha para entrenar, no sabés lo que era. Pero lo que extrañaba… yo el primer día me iba a bañar, agarran una media embarrada… “¡Porteño!”, pum, me la tiran al cuello. Extrañaba eso, el vestuario. Hablo con el técnico y le digo que le damos para adelante, a firmar el contrato, porque a todo esto yo no había firmado.
-Mucha humildad de tu parte…
-Pero es lo que amo, Dani. El techo se levantaba con el viento ahí, los chicos me pedían que trajera las botas de frío. Arreglo el contrato pero no me alcanzaba para nada, tenía gastos.
-¿Puede ser que dormías en el auto?
-A veces sí, ja. Por la distancia. Y el técnico me decía que si quería, que me volviera. Pero yo me quería quedar con los chicos. Al principio, antes de firmar, sí me quería volver, pero mi mujer se vino con los chicos y me dijo: “De acá no se va nadie”, y eso sí fue lindo, porque además los tenía cerca. Me acuerdo que a mi hijo le prometí que iba a volver a jugar, y en el primer partido entro de la mano con mis dos hijos. Hago una arenga y en ese entonces les agradecí y les pedí que jugaran este partido porque solo no iba a poder, les dije que estaban cumpliendo el sueño de mis chicos porque si yo estaba entrando a una cancha era gracias a ellos. Para no hacer el cuento largo, me toca atajar el penal que le da el primer título en la historia al club. No sabía cómo festejarlo. Ya no era fútbol, ese club me marcó muchísimo. Yo les convencí a los chicos que había otra forma de jugar al fútbol. Armamos un comedor con lo que cobrábamos, les decía a los compañeros que al utilero había que dejarle la ropa doblada, que ahí éramos todos compañeros, nadie era empleado de nadie.
-¿No querés venir a Boca a ordenar un poco todo, ja?
-Ja, siempre fui un poco así. Ayudó las ganas de querer ganar, pero todo eso colaboró a que el club comenzara a ganar títulos. Después los chicos me llamaban y me decían que esto lo empecé yo. Inculqué que había que hacer el esfuerzo y no el sacrificio, porque sacrificio hacía mi papá para darnos de comer a los cuatro, nosotros hacemos esfuerzo por lo que nos gusta. En la final les dije eso en la arenga y no nos dimos cuenta que nos estaban filmando. Cuando ganamos se viralizó por todos lados, porque no estaba hablando de fútbol, sino del proceso que hace el futbolista para llegar a una situación. Éramos privilegiados por estar jugando ese partido.
-Es que en la carrera del futbolista, muy pocos salen campeón todos los años.
-Claro. Yo en mi vocabulario no tengo la palabra fracaso, porque hice el esfuerzo. Para mí el éxito es lo que tengo puertas adentro: es llegar a mi casa y sentirme cómodo ahí.
-De hecho, seguro que si no ganabas ese campeonato con Liverpool, igual lo sentirías de la misma manera.
-Exacto, se cerró con la frutilla del postre porque después le ganamos a Nacional a fin de año. Y en un equipo que tenía tribunas de madera, que crecía el pasto por abajo. Pero el entrenador también creía, y en base al trabajo, la responsabilidad… Por eso puedo nombrar a Liverpool porque fue una etapa muy feliz, a tal punto que me quisieron dos veces más, pero tengo eso de que no hay que volver a los lugares en donde fuiste feliz. No volví pero me queda de ese equipo un recuerdo hermoso.
-Y ojalá pronto te podamos ver en otro equipo haciendo lo que te gusta.
-Ojalá, Dani. Yo quiero seguir jugando y tener la posibilidad. Sé que estoy grande, sé que tienen que cerrarse algunas cosas, porque a esta edad decidís bajar un cambio porque tenés chicos adolescentes, por lo que tiene que ser un proyecto serio en donde uno tenga cierta participación. Y con eso me refiero a que den la posibilidad de pelear un puesto, no que sea ir a ayudar a los chicos y listo. Yo para criar tengo dos pibes, mi mentalidad es competitiva y quiero jugar.
-Y es que uno no quiere ir para ser parte del grupo, uno quiere jugar.
-Yo tuve la suerte de ser capitán en casi todos los equipos, pero porque a título personal no hice nada, fue siempre a nivel grupal. Uno no determina un partido o un campeonato. Siempre fui así y eso me da la pauta de que tengo que seguir así, siendo competitivo. Uno hace grupo, pero tengo la capacidad de hacer que las cosas vayan a más. Yo sé que jugando, estando bien, potencio a mis compañeros. Los he llevado a mi casa y eso también se retribuye. Por ejemplo, Luis Chávez está jugando su segundo Mundial con México y me dijo que estaba invitado a ver todos los partidos. Esas cosas son una satisfacción enorme.

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