DEPORTE
El comunicado del agente de Muslera con el que lo respaldó tras las críticas por la eliminación de Uruguay del Mundial: “Caretas”

Rodrigo Lubetkin, agente y socio de Fernando Muslera, salió a defender públicamente al arquero de la selección uruguaya tras su paso por el Mundial 2026, donde los errores del arquero de 40 años pesaron de manera directa sobre la eliminación de la Celeste en primera ronda.
«Siempre dando la cara en este mundo plagado de caretas, juzgadores mediocres, odiadores seriales y discurseros que se erigen en fiscales de la ética“, escribió Lubetkin en su posteo. El mensaje, cargado de afecto y también de réplica directa a los detractores, llegó pocas horas después de que Muslera se disculpara públicamente con el pueblo uruguayo y anunciara su retiro de la selección.
El recorrido de Muslera en el torneo fue cuesta abajo desde el arranque. En el debut ante Arabia Saudita, el portero tuvo responsabilidad en el gol del empate que terminó en 1-1. En la segunda fecha, frente a Cabo Verde, su actuación fue aún más comprometida: falló en los dos tantos que recibió y Uruguay terminó igualando 2-2 en un partido que debería haber sido más accesible. Ya con la clasificación en riesgo, llegó el partido ante España.
A los 41 minutos de ese encuentro en Guadalajara, Álex Baena remató cruzado desde dentro del área. La trayectoria no exigía una intervención de alta dificultad, pero el balón picó y Muslera no pudo contenerlo. El gol abrió el marcador y condicionó el desarrollo del partido. Al término del primer tiempo, el arquero no salió para el complemento. Según explicó el entrenador Marcelo Bielsa tras la eliminación, fue el propio Muslera quien tomó la decisión de retirarse: “Muslera decidió salir él en el entretiempo”, afirmó el técnico ante los medios.

Su lugar lo ocupó Sergio Rochet, quien había sido el titular de la Celeste en Qatar 2022 y había atajado en 14 de los 18 partidos de las eliminatorias sudamericanas. Uruguay cayó 1-0 ante España y quedó fuera del torneo con solo dos puntos, como el único equipo sudamericano que no logró avanzar a los dieciseisavos de final.
Cuando terminó el partido, Muslera se paró frente a la prensa en el estadio de Guadalajara y habló sin evasivas. «Siempre fui de dar la cara. Creo que esta también es la manera más cercana que tengo para hablarle a todos los uruguayos. Nunca imaginé estar sufriendo tanto por este deporte, más con todo el trabajo que hice y por cómo me preparé“, declaró. Y agregó: ”Me toca no haber tenido un buen Mundial. Le pedí disculpas a ellos. Le pido disculpas a todo el pueblo uruguayo“, expresó en referencia a sus compañeros de vestuario.
Fue en ese clima donde apareció el posteo de Lubetkin. El agente eligió el tono de quien conoce al jugador de adentro y no habla para la tribuna. «En las buenas mi amigo y en las malas mi hermano. Aciertos y errores como la vida misma“, escribió al inicio de su mensaje. Luego describió el estado anímico del arquero: ”Recaliente consigo mismo y recaliente porque siente que no pudo cumplir el sueño que los uruguayos tenían: él, claro, el primero en soñar por su familia y amigos“.
Lubetkin también repasó la trayectoria del arquero para poner en perspectiva lo que dejó atrás. Lo llamó “el jugador uruguayo con más partidos jugados en Copas del Mundo» y recordó que disputó cinco ediciones del torneo. «Ese es el Nando, el de cinco Mundiales, el que soñó, sueña y soñará con la Celeste“, escribió.
La historia de Muslera con la selección tenía un capítulo que parecía cerrado. El 25 de abril de 2024, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) anunció su retiro de la Celeste tras 133 partidos, cuatro Mundiales y la Copa América de 2011. Bielsa, sin embargo, lo convocó a comienzos de este año para dos amistosos ante Argelia e Inglaterra, y luego le dio la titularidad en el torneo por delante de Rochet. “Es un arquero con una enorme experiencia, muchísima personalidad y la llegada a la selección uruguaya se produce en el marco de un momento deportivo muy bueno que vivió en Estudiantes de La Plata“, había justificado el técnico.
Al cierre de su publicación, Lubetkin fue directo sobre el apoyo que el arquero tiene de quienes lo rodean. «Los que te queremos sabemos lo que estás sufriendo y acá estamos, espalda con espalda. Como siempre. Para la mayoría de nuestra gente seguirás siendo un ejemplo de deportista y de ser humano. Ojalá Uruguay tenga más Musleras“, cerró el agente.
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DEPORTE
El cambio en la rutina del plantel de la selección argentina que decidió Scaloni después del triunfo ante Jordania en el Mundial

(Desde Estados Unidos) Habían pasado casi una hora con 45 minutos desde el final del partido hasta que Gio Lo Celso pasó por la zona mixta como el último de los jugadores de la selección argentina tras el triunfo frente a Jordania en el Mundial. El reloj marcaba que ya era domingo 28 en Dallas, lo mismo en Argentina, pero ya entrada la madrugada. Mientras eso sucedía, la delegación partió en un vuelo chárter de regreso a su concentración en Kansas City con la idea de entrenarse el domingo a las 18 (hora local). Pero Lionel Scaloni y su cuerpo técnico cambiaron el plan.
“Día de descanso y recuperación en el hotel”, citó la página de la AFA sobre el cronograma del combinado nacional. De esta manera, el equipo no se dirigió al centro de entrenamiento del Sporting KC (Compass Minerals Center) y se quedaron en el Hotel Origin recuperando el cuerpo de cara a lo que se viene: el primer cruce eliminatorio de la Copa del Mundo ante Cabo Verde, el próximo viernes 3 de julio a las 19 (hora argentina) en el estadio de Miami.
Más allá de la decisión de darle la jornada libre a los futbolistas, la quinta ocasión que el DT y su staff le otorgan tiempo de descanso a los jugadores en medio del torneo que se disputa en Norteamérica, hay una situación relevante para mencionar. En gran parte de la zona central de los Estados Unidos, existe una alerta por temperaturas extremas. Algo que llegó también a Kansas City y se desarrollará a lo largo de toda la semana.
Según indicaron reportes de varios medios locales, un aviso de calor extremo del Servicio Meteorológico Nacional rige para el área metropolitana de Kansas City y amplias zonas de Misuri y Kansas hasta la medianoche del jueves, ante una racha de altas temperaturas que también mantendrá condiciones sofocantes durante la noche. De acuerdo con la agencia, el índice de calor subirá cada tarde a entre 105 y 110 °F (40,6 a 43,3 °C), con poca o ninguna tregua tras la puesta del sol. Esa combinación de temperatura y humedad elevadas puede impedir que viviendas, superficies urbanas y el cuerpo se enfríen antes del siguiente día de calor.
El pronóstico advierte que varios días consecutivos de calor extremo aumentan el riesgo de enfermedades asociadas a la temperatura, en especial entre adultos mayores, niños muy pequeños y personas con enfermedades crónicas y quienes trabajan o hacen ejercicio al aire libre. En este sentido, la selección argentina, acostumbrada a entrenarse en turno vespertino, deberá estar atenta al factor climático.
La recomendación oficial de las autoridades es hacer pausas frecuentes en la sombra o con aire acondicionado, beber agua y evitar actividad extenuante en las horas más calurosas de la tarde. También se pidió revisar el estado de vecinos y familiares sin acceso confiable a aire acondicionado y no dejar nunca a niños o mascotas en vehículos estacionados, ya que el interior puede volverse mortal en minutos.
Más allá de esta cuestión que afectará a la población de Kansas y zonas aledañas, hay que mencionar que el técnico de Pujato junto a su equipo de trabajo también decidió cambiar la metodología de la previa de los partidos de la Selección. Es que a diferencia de lo que se vio hasta ahora, el plantel se entrenará el miércoles 1 y por la tarde viajará para instalarse en Miami, un día antes de lo que lo hizo en los dos encuentros que disputó en Dallas.
De esta manera, el denominado día -1 por la FIFA, que tendrá al DT dando la conferencia de prensa en el estadio, también será una jornada con entrenamiento en otra ciudad para la Selección, algo que hasta ahora nunca sucedió. Y otro aspecto a tener en cuenta de cara al partido ante Cabo Verde será el intenso calor que se esperará. Ya lo dijo Scaloni luego del encuentro ante los jordanos: “Es un horario difícil de entender porque va a hacer mucho calor en Miami. Pero bueno, no podemos quejarnos porque todos juegan en horarios similares”.
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“Messi fue suplente mío”: el día que Argentina blindó a la “Pulga” y empezó la leyenda del capitán de la Selección

Hace 22 años, el 29 de junio de 2004, se produjo un acontecimiento que resultó clave para el fútbol argentino: la AFA organizó un amistoso de la Sub 20 frente a su par de Paraguay con el objetivo de “blindar” al por entonces casi ignoto Lionel Messi, que era codiciado por los españoles para sumarlo a su selección.
La Pulga, de por entonces 17 años, ocupó un lugar en el banco de los suplentes con la camiseta con el mismo número, 17. El encuentro se jugó en el estadio de Argentinos Juniors y fueron menos de 500 personas los espectadores que terminaron siendo unos verdaderos privilegiados, al ser testigos de primera mano del inicio de la leyenda de Messi con la celeste y blanca.
Argentina, dirigida por Hugo Tocalli, saltó al campo de juego con Nereo Champagne; Lautaro Formica, Ezequiel Garay, Ricardo Villalba; Pablo Zabaleta, René Lima, Juan Manuel Torres, Matías Abelairas; Pablo Barrientos; Ezequiel Lavezzi y Pablo Vitti. En el banco estuvieron Emiliano Molina, Pablo Alvarado, Franco Miranda, Pedro Galván, Messi y Federico Almerares.
El partido terminó 8 a 0 a favor de la Argentina. En el entretiempo hubo doble cambio: Messi y Miranda por Lavezzi y Pitu Abelairas. El crack rosarino anotó el 7-0 y asistió a Pablo Vitti y a Federico Almerares en otras dos conquistas.

Abelairas, por entonces futbolista de River y uno de los principales protagonistas de aquella jornada histórica rememoró el acontecimiento con Infobae. “Messi fue suplente mío”, recordó entre risas Pitu.
-¿Ustedes sabían que era un partido para blindarlo?
-No sabíamos nada. Pensamos que eran partidos amistosos como solíamos hacer. Nos enteramos antes del primer entrenamiento que venía un chico de Barcelona categoría 87. Nosotros éramos categoría 85. Con dos años menos era 20 veces mejor que nosotros. Nos sorprendió a todos.
-¿Cómo se enteraron de la llegada de Messi?
-Esto fue en junio del 2004. Nosotros nos juntábamos siempre a entrenar. La categoría era la 85 y él vino con dos años menos, 87. Nos enteramos que iban a hacer unos partidos, pero no sabíamos bien que era por Messi. Teníamos que jugar dos partidos amistosos, uno con Paraguay en cancha de Argentinos Juniors y uno con Uruguay en Colonia, de visitante. Al momento de presentarnos a entrenar nos dijeron que iba a venir un chico de Barcelona, que estaba en las inferiores del equipo español.

-¿Y cómo fue aquel primer contacto con Leo?
-Nosotros nos creíamos los mejores porque acá jugábamos en River, en Boca, en clubes grandes, en San Lorenzo, Racing… al principio lo mirábamos como medio de reojo. Me acuerdo que ni bien llegó a la primer práctica saludó a todos, pero no hablaba, no decía nada. Era muy tímido, agachaba la cabeza, era muy vergonzoso.
-¿Cómo fue la primera practica?
–Nos bailó a todos (risas), a todos, con dos años menos. Nosotros éramos categoría 85 y él, 87. En la primera práctica volaba, tenía dos velocidades más que nosotros y nos quedamos muy sorprendidos. También nos sorprendió con los controles que tenía, los controles en velocidad. No lo podíamos agarrar, era impresionante.
-Después en el partido Leo estuvo en el banco
-Sí, entrenamos tres días y después fuimos a jugar con Paraguay. Me acuerdo que en ese partido él va al banco y entra en el segundo tiempo. Yo fui titular y él entra en el entretiempo. Salimos dos jugadores (NdR: Abelairas y Lavezzi) y entraron Leo y Franco Miranda. No sé si entró específicamente por mí, entonces me da vergüenza contarlo porque es como que Messi entró por mí, increíble (risas).

-Encima en el partido juega muy bien
–Ahí Leo jugó todo el segundo tiempo y la rompió toda, metió el golazo ese que salió por todos lados. Después del partido me acuerdo que todos nos acercamos a felicitarlo y él miraba para abajo, le daba vergüenza, como que quería pasar desapercibido, pero no podía, porque la descosió. Después de ese partido, en tres días, teníamos que jugar contra Uruguay, en Colonia. Me acuerdo que viajamos en Buquebus y ahí ya se empezó a soltar un poquito más, ya empezó a charlar un poco más. Nos contaba un poco su estadía ahí en Barcelona, que ellos jugaban en cancha de césped sintético siempre y entrenaban también así. Nos contaba un poco cómo entrenaban. Ya empezó como a hablar un poco más. Y en ese partido con Uruguay fuimos los dos al banco. Perdíamos 2 a 0 y lo dimos vuelta 3 a 2. Metió dos goles Messi y uno Lavezzi. Me acuerdo que entramos los dos juntos, al mismo tiempo, íbamos perdiendo y yo le digo: “Bueno, Leo, tenés que meter el gol del empate”. Y no me contestó nada, agachó la cabeza como que le daba vergüenza. Y al final entró él, metió dos goles y ganamos 3 a 2 ese partido. Después de esos dos amistosos nos fuimos recontra asombrados de lo que jugaba este pibito. Eso fue en junio y en octubre del mismo año él debuta en Barcelona. Ahí ya nos empezamos a dar cuenta del jugador que habíamos tenido la suerte de ver iniciar su camino en la Selección.
Messi
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De una cómoda victoria, al sufrimiento del empate inesperado y la gloria final: a 40 años del título mundial en México

Aquella frase. Habían transcurrido 55 días desde ese mediodía del lunes 5 de mayo, cuando la delegación argentina pisó suelo mexicano. Al ser abordado por los periodistas, en relación al porqué de tanta antelación, ya que la Copa del Mundo comenzaba el 31 de ese mes, un Carlos Bilardo tan serio como seguro respondió: “Somos los primeros en llegar, porque seremos los últimos en irnos”. Esas palabras despertaron algunas sonrisas socarronas en nuestro país, sobre todo de aquellos que no confiaban y habían hecho una dura campaña contra el Narigón. La realidad, le dio la razón al doctor, porque el 29 de junio de 1986 se tiñó para siempre de celeste y blanco, como broche de una coronación limpia y justa.
La final con Alemania. Lo que parecía una utopía hasta horas antes de comenzar el Mundial, fue una maravillosa realidad para ese equipo argentino, que paso a paso, fue edificando una gran cohesión dentro y fuera de la cancha, con cambios tácticos acertados, una muy buena convivencia y un Diego Maradona como nunca antes ni después podríamos disfrutar.
Las horas previas a la final fueron de mucha ansiedad, donde pocos futbolistas lograron conciliar el sueño la noche anterior. Uno de ellos fue Jorge Valdano, que recordó una situación muy especial: “Era el partido más importante de mi vida. Y así estaba mentalizado. Apenas salí de mi habitación, lo crucé a Bilardo. En medio de la charla me dijo: ‘La final es uno contra uno. El que gana el duelo, hace campeón a su país’. Con lógica le respondí que lógicamente, si Diego superaba su marca, estaríamos cerca de la consagración. Me lo negó, puntualizando que, si yo le ganaba el duelo a Briegel, ganábamos. Me quedé pensando, porque me estaba enviando a hacer una función que jamás había desarrollado y que sentía impropia para un delantero. En el primer pique en el que seguí a ese tanque alemán, casi me quedo sin aire. Entonces me dije: ‘Jorge, es un acto por la patria’ (risas). Y así lo cumplí”.
Para el doctor Bilardo era muy importante seguir adelante con las costumbres, como describió en su autobiografía: “No hicimos las valijas, como no las habíamos preparado en todos los encuentros anteriores, a pesar que esa noche, terminara como terminara todo, nos volvíamos a Argentina. Cuando nos acercamos al micro, advertimos que nos habían asignado como 20 policías en motocicletas, pero exigimos que solo viajaran al frente Jesús y Tobías, los dos que nos acompañaron a lo largo de todo el campeonato. Como siempre, el conductor puso un cassette con la canción Gigante chiquito de Sergio Denis. El tema era más largo que lo que duraba el recorrido, entonces el chofer avanzó lentamente hasta que el vehículo entró al estacionamiento de la cancha justo cuando terminaba la canción”.

Alemania también había ido de menor a mayor en el Mundial. Fue irregular en la fase de grupos donde igualó con Uruguay 1-1, superó a Escocia 2-1 y cayó ante Dinamarca 2-0, quedando en el segundo puesto de la zona. En los octavos de final fue muy parejo el partido ante Marruecos, ganando por 1-0 gol de Lothar Matthäus sobre el final. En los cuartos igualó en cero con México, avanzando por penales, mientras que en la semifinal fue superior a Francia, como marcó el 2-0 final.
El estadio Azteca mostró toda su imponencia, con 115.000 asistentes, en un mediodía a pleno sol. Bilardo mantuvo el esquema 3 – 5 – 2, con Brown de líbero y los stoppers con marcas personales: Cuciuffo sobre Allofs y Ruggeri con Rummenigge. Y luego la acostumbrada movilidad del resto del equipo en derredor del Checho Batista en el centro del campo.

La primera situación de cierto riesgo fue en la valla alemana cuando el arquero Schumacher, como anticipo de una floja tarde, se complicó con un centro pasado, pero no tan difícil, lanzado por Olarticoechea desde la izquierda. A los pocos minutos, los alemanes tuvieron su acercamiento con un tiro libre al borde del área. La jugada terminó en las manos de Pumpido, pero el árbitro brasileño Romualdo Arphi Filho, lo hizo ejecutar de nuevo, ya que no había dado la orden. Diego protestó y se ganó la tarjeta amarilla. El remate, finalmente, pegó en la barrera, sin ninguna consecuencia.
A los 23 llegó la apertura del marcador. Una buena combinación por la derecha entre Diego y Cuciuffo terminó cuando éste recibió una dura infracción. ¿Cuántas veces habrá repetido, en interminables sesiones de entrenamiento, durante los tres años anteriores, Jorge Burruchaga la ejecución de un tiro libre desde esa posición? Tomó carrera y sacó un centro alto, pasado con respecto al arquero, con enorme precisión para que cayera en la cabeza de algún compañero.

La salida a destiempo de Schumacher hizo su parte y Tata Brown, el resto, ganando en el salto a Maradona y a Batista, para clavar ese frentazo que ya es leyenda en nuestro fútbol. “El hombre que viene del pueblo más humilde de toda la Argentina, el que viene de Ranchos, saltó entre los ranchos alemanes”, dijo Víctor Hugo Morales en su relato para coronar el gol que empezaba a marcar el rumbo de la final. Alemania fue en busca del empate y estuvo cerca en un centro pasado que bajaron al borde del área chica, por donde Rummenigge le ganó a Ruggeri para rematar forzado y alto.
Para el inicio del complemento, Franz Beckenbauer mandó a la cancha a Voeller por un Allofs que casi no había tocado la pelota por la gran marca de Cuciuffo. La primera del segundo tiempo fue para Argentina, en un contragolpe que comandó Burruchaga, llegando hasta el área rival, donde fue bloqueado cuando iba a rematar. Al concluir esa maniobra, llegó la preocupación. El Tata Brown estaba tendido en el césped, tomándose el hombro derecho. Quedó para el recuerdo la imagen del doctor Madero, llevándose el índice al ojo derecho, en el símbolo inequívoco que la situación era de alerta. Al líbero no lo iban a sacar de ese partido de ninguna manera. Con inmenso dolor continúo, haciendo un agujero en su camiseta, sitio donde colgó su brazo a modo de cabestrillo. Un héroe futbolero.

A los 11 minutos, Pumpido descolgó un centro y se la dio a Valdano en posición de lateral derecho. Trabó y ganó frente a un rival y a la altura del círculo central se la pasó a Maradona, mientras hacía un excelente pique diagonal. Diego al Negro Enrique, que esperó el momento justo para volver a habilitar a Valdano, ya en su zona de confort, a la izquierda del ataque. Avanzó hasta pisar el área y definir con calidad ante el achique de Schumacher.
Parecía definido. Por la superioridad de uno sobre el otro y con una enorme chance, cuando Enrique picó habilitado y quedaba solo con el arquero, pero el juez de línea Ulloa le sancionó un insólito offside. Beckenbauer se la jugó poniendo al veterano gigante Hoennes. La fórmula de buscar por arriba, le iba a dar resultado. Argentina parecía tener todo controlado a diez minutos del final. Un tiro de esquina ejecutado por Brehme, fue peinado en el primer palo, para que Rummenigge la empujara en la boca del arco.
A los 81, la historia se iba a complicar aún más. Pumpido quiso ir a buscar una pelota que se iba afuera tocada por un rival, y lo único que hizo fue mandarla al córner. Otra vez desde el mismo lugar el centro de Brehme, la bajaron al punto penal y Voeller metió el frentazo para congelarnos el corazón. Del posible 3-0 a ese inaudito 2-2.

El público mexicano, volcado desde el inicio del torneo en contra de Argentina, explotó de júbilo, al tiempo que los futbolistas de Bilardo se miraban atónitos. Diego llevaba la pelota hacia el círculo central para reanudar, en medio de los más variados insultos. Fue allí que Burruchaga le dijo: “Ahora vamos y lo ganamos”.
Y el destino quería que fuese él mismo el autor del gol de la victoria, que así evocó: “Cuando ví que la pelota le llegaba a Maradona, imaginé que la defensa alemana trataría de dejarnos en offside. Le grité a Diego, que estaba de espaldas a mí, reafirmando que parecía que tenía ojos en la nuca. Salí corriendo tras la habilitación con Briegel persiguiéndome, pero no llegué a verlo en ningún momento. Yo solo veía el arco a lo lejos y claramente a Schumacher, porque estaba todo de amarillo, lo cual me ayudó a calcular la distancia hacia el arco. Mi primera idea era picarla, pero al final me salió tirársela entre las piernas. Fue la carrera más larga y excitante de mi vida. Después del gol, me dejé caer de rodillas y lo mismo hizo el Checho Batista, que estaba también muy cansado. Por su barba, pensé que era como si Jesucristo se hubiera aparecido para decirnos que estábamos destinados a ser campeones”.
Quedaban un puñado de minutos, que se nos hicieron eternos frente al televisor. Casi no mirábamos el partido, sino que seguíamos los movimientos del árbitro. Y cuando Arphi hizo soñar su silbato, nos sentimos en la gloria. En una ráfaga se había pasado ese mes mágico. Ese Mundial al que Argentina parecía llegar como un simple participante, a donde eran pocos los que confiaban. Era la hora más gloriosa para un técnico trabajador, meticuloso y detallista, que había logrado imponer sus ideas, dándole una impronta muy particular, a partir de un sistema táctico que luego comenzó a utilizarse con mayor asiduidad.
Diego recorrió el estrecho pasillo que conducía a los campeones en busca del anhelado trofeo. El titular de la FIFA, Joao Havelange, se lo pasó a Miguel de Lamadrid, presidente de México. Apenas un instante más tarde, le estrechó la diestra e inmediatamente Maradona cumplió su sueño. Y el nuestro. De verlo besar y levantar la Copa del Mundo, en una postal que nunca nos podremos olvidar. Iban a pasar 36 años, para repetir ese sentimiento, con el otro genio capitán, de brazalete y número 10 en la espalda.
La fiesta se desató en la cancha, con una vuelta olímpica multitudinaria, plena de banderas, incluida una que era un símbolo con su inscripción: “Perdón Bilardo”. Esa alegría se trasladó al vestuario, con la locura de todos. Menos uno. El Narigón se quedó sentado en un banco, sin poder creer que a un equipo suyo le hicieran dos goles de pelota parada en menos de diez minutos…
El día siguiente fue un hermoso delirio popular, cuando la delegación llegó al país y se trasladó, por momentos a paso de hombre, desde Ezeiza hasta la Casa Rosada. La Plaza de Mayo desbordaba de gente, que desafiaba el frío. La apoteosis se dio cuando Diego, trofeo en mano, salió al balcón. Enseguida, pidió cambiar el “Maradona, Maradona”, por “Argentina, Argentina”. Era justo. Todos habíamos aportado para ganar ese título, que poco tiempo antes, parecía imposible.
Selección Argentina,Copa Mundial 1986,México 1986,Fútbol
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