DEPORTE
La cuarta estrella, el nuevo hit de la Selección Argentina en el Mundial 2026

Selección Argentina. Foto: EFE
La afición argentina, que en Qatar 2022 tuvo como banda sonora el inconfundible ‘Muchachos’, ya tiene una nueva canción de referencia con la que busca revalidar en el Mundial 2026 el título conquistado cuatro años atrás por la Selección Argentina.
Se llama ‘La cuarta estrella’, la cual se popularizó en las últimas semanas en los estadios de Estados Unidos y este martes se consolidó tras ser cantada por los jugadores tras el agónico triunfo por 3-2 ante Egipto, que dejó a la Se en los cuartos de final del Mundial, en los que se medirá a Suiza.
El nuevo hit de la selección
«Soy hincha de la selección, la aliento con el corazón«, comienza la letra, escrita por el músico argentino Pablo Quintana, más conocido como Palmito, y que lleva el ritmo de la canción ‘No me arrepiento de este amor’, de la reconocida cantante popular argentina Gilda.
«Ganamos la tercera con Lionel, queremos ser campeones otra vez«, continúa el nuevo himno argentino, en alusión a la tercera Copa del Mundo que levantó la Selección Argentina en Qatar 2022, con Lionel Messi como gran figura, y tras las coronaciones de 1978 y 1986.
La segunda estrofa incluye una referencia al Mundial de 1994, también celebrado en Estados Unidos y en el que la Albiceleste cayó eliminada en octavos de final poco después de que Diego Maradona fuera descalificado tras el hallazgo de sustancias prohibidas en un control antidopaje.
Fue precisamente tras pasar los octavos de final ante Egipto y clasificar a los cuartos de final cuando los jugadores argentinos se mostraron por primera vez cantando enfervorizados la canción, que sigue: «Y 32 años después, la ‘Scaloneta’ va a vengar, la copa que le robaron al ‘Diez’, la que no nos dejaron levantar».
El nombre de esta nueva banda sonora aparece recién en la tercera estrofa, que hace alusión tanto a la búsqueda del bicampeonato y a un cuarto mundial para el país suramericano como a la pasión que caracteriza a la afición: «Quiero ver la cuarta estrella, brillar en la camiseta, soy ‘argento’ de la cuna hasta el cajón».
Tal como sucedió con ‘Muchachos’ en Qatar 2022, la letra incluye una referencia a la guerra por la soberanía en las Islas Malvinas, que tuvo lugar en 1982 y en la que la Selección Argentina fue derrotado por el Reino Unido, un conflicto que ha estado muy presente en el folclore futbolístico del país.
«Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo, Argentina quiero verte bicampeón (por dos títulos consecutivos)«, cierra la canción, que destaca también que el Mundial 2026 será, con casi total seguridad, el último que disputará su figura y capitán, Lionel Messi.
A sus 39 años, Messi encabeza la tabla de goleadores del Mundial, con ocho tantos, y en esta edición ha superado al alemán Miroslav Klose como máximo goleador en la historia de las copas del mundo (16), y ya alcanza los 21.
El atacante del Inter Miami, que reconoció tras el agónico triunfo ante Egipto que con el partido 0-2 -que se mantuvo casi hasta el minuto 80- pensó que podía acercarse el final de su carrera mundialista, fue clave para la remontada albiceleste con un gol y una asistencia y, al igual que la afición, tiene la mira puesta en un único objetivo: agregar una cuarta estrella al escudo argentino. EFE
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El Dortmund da por perdido a Adeyemi y negocia por su sustituto

El Borussia Dortmund rechazó la primera oferta del Barcelona por Karim Adeyemi. Los alemanes, no obstante, están abiertos a negociar por un futbolista que vence su contrato el próximo verano y esperan sacar la mayor tajada posible antes de que se marche con la carta de libertad en 2027.
La primera proposición de la dirección deportiva culé fue de 20 millones, algo que los ‘borussers’ consideraron insuficiente, pero las conversaciones siguen su curso. La intención del club de la cuenca del Ruhr es recuperar gran parte de los 30 millones que pagaron en su día al Leipzig por los servicios del extremo, aunque el Barça no alcanzará esa cifra aunque volverá a la carga con una propuesta más jugosa.
En el Signal Iduna Park, sin embargo, empiezan a explorar posibles opciones a la más que posible salida del internacional alemán. Según informa el periodista especializado Florian Plettenberg, la junta directiva del Borussia Dortmund lanzará sus redes sobre Said El Mala, futbolista del Colonia y que ocupa, a priori, la misma posición sobre el campo que Adeyemi.
La revelación de la Bundesliga
La misma información reconoce que ya ha habido contactos entre ambas partes, con buena sintonía. La madre de Said El Mala, que ejerce a su vez como agente del futbolista, considera que el Dortmund sería un destino ideal para su hijo y representado, que continuaría su progresión en un equipo de primer nivel europeo.
La operación entre Dortmund y Colonia está todavía lejos de cerrarse. La venta de Adeyemi lo acelerará todo, pero, como decíamos, todavía falta esa entente con el Barcelona. Eso sí, la incorporación no será fácil y requerirá de una negociación entre los clubes de la Bundesliga. El Colonia exige un montante cercano a los 50 millones de euros para dejar escapar a El Mala, una joven promesa que casa con la política de fichajes ‘borusser’ y que en su día también fue tentada por Deco.
Said El Mala, futbolista del Colonia / ‘X’
El Borussia Dortmund ya conoce las condiciones del traspaso y las exigencias económicas tanto del futbolista como de su entorno, pero mantiene importantes reservas sobre el precio de la transacción.
A sus 19 años, hará 20 a finales de agosto, Said El Mala se ha consolidado como una de las grandes promesas del fútbol alemán. El atacante firmó una destacada temporada en la Bundesliga, donde registró 13 goles y repartió cinco asistencias, unos números que han despertado el interés de varios clubes y que explican por qué el Borussia Dortmund lo considera una de las principales opciones para cubrir la posible salida de Karim Adeyemi.
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Qué tenemos que saber de Suiza, un viejo conocido de la selección argentina

Las victorias se saborean poco en una Copa del Mundo. Las hazañas emocionan durante unas horas. Al rato, el reloj vuelve a correr y obliga a preparar lo que viene. No hay tiempo para la nostalgia cuando el sueño sigue en juego.
Los cuartos de final ya están a la vuelta de la esquina y enfrente aparecerá un viejo conocido. Imposible no viajar doce años en el tiempo. Imposible no recordar aquel cruce de octavos de final en el Mundial de Brasil 2014, cuando Ángel Di María, en el minuto 118 del tiempo suplementario, rompió la resistencia suiza y le dio a la Argentina el pasaje a la siguiente instancia.
De aquel equipo argentino solamente queda Lionel Messi, el único al que, evidentemente, los años le pasan distinto. Del lado suizo, todavía permanecen vigentes Granit Xhaka y Ricardo Rodríguez. Ambos son titulares y piezas importantes del equipo, sobre todo el primero: Xhaka es el eje futbolístico de Suiza, el encargado de manejar los tiempos y darle sentido a la mitad de la cancha. Juntos ya compartieron cuatro Copas del Mundo.
El equipo helvético, dirigido por Murat Yakin, viene de eliminar a Colombia por penales, tras un partido muy cerrado y de poco fútbol. En una Copa del Mundo en la que fue de menos a más —tras empatar con Qatar en la primera jornada y evidenciar una preocupante falta de eficacia—, tendrá ahora el mayor desafío de todos: derrotar por primera vez en su historia a la vigente campeona del mundo. Suiza no brilla ni vuela, pero es un equipo pragmático, equilibrado y competitivo. De esos que, por alguna razón, siempre encuentran la manera de aparecer en las fases eliminatorias.
La selección argentina viene de abrazarse a la épica como método de supervivencia bajo el ala del mago torcedor Lionel Messi. Mejoró considerablemente respecto a su partido con Cabo Verde, pero todavía expuso algunas falencias defensivas cuando el equipo queda volcado sobre campo adversario. De una manera u otra, los rivales le fueron encontrando la vuelta y entendieron que, bloqueando el centro del campo, pueden complicarlo. Por ese sector pasa la mayor parte del fútbol argentino, animado por las características de los volantes que tiene Lionel Scaloni. Todos con pie de enganche.
Los equipos que lograron anular esa zona del campo obligaron al conjunto de Scaloni a apelar a otras variantes: pelotas largas para las proyecciones de los laterales, sobre todo de Nicolás Tagliafico; pelotas pinchadas de los mediocampistas para Messi cuando pica a espaldas de los centrales; y centros al área para explotar el juego aéreo. Todas esas respuestas surgieron a raíz de no encontrar la ecuación por dentro.

Suiza es un equipo al que también le gusta jugar con la pelota y hacerlo desde la salida. Tanto Manuel Akanji como Nico Elvedi, sus dos centrales, son dúctiles con el balón y los primeros encargados de iniciar la circulación.
Akanji, el central del Inter de Milán, tiene una característica muy similar a la de Lisandro Martínez. Es un defensor que, en cualquier momento, te pone un pase vertical capaz de romper líneas y dejar a un compañero de cara al ataque.
Granit Xhaka suele ser el primer pase en la gestación. Es el bastión que decide hacia dónde va a jugar el equipo. En esa mitad de la cancha, el jugador del Sunderland comparte con Remo Freuler, un mediocampista de menos juego, pero de mucho despliegue físico. Se complementan muy bien. El del Bologna es el que le permite a Xhaka encontrar mayores libertades para adelantarse en el campo y tener peso en el ataque.
Sin embargo, la selección europea no destaca por sus ataques internos. Más bien elabora por dentro para explotar por afuera con sus extremos, apoyados generalmente por los laterales. Rubén Vargas y Ndoye suelen acaparar las bandas: dos futbolistas rápidos y bravos en el uno contra uno. Creo que gran parte de las alarmas de Argentina deberían pasar por las bandas, teniendo en cuenta que viene mostrando problemas defensivos a partir de ellas. Fortaleza de uno y debilidad del otro.
Siguiendo con la radiografía de Suiza, podemos identificar a un nueve corpulento como Breel Embolo, especialista en jugar de espaldas y pivotear para quienes llegan de frente. Aquí vale la pena detenerse para remarcar que la selección europea tendrá una ausencia de peso: no podrá contar con el joven Johan Manzambi, que todavía se recupera de una contusión en la rodilla. El chico de Friburgo era quien jugaba con mayor libertad por detrás del centrodelantero, moviéndose hacia donde el equipo lo necesitara para generar superioridades.
Esa es una gran noticia para Argentina, teniendo en cuenta que el rival pierde a su mayor joya ofensiva, autor de tres goles y dos asistencias en lo que va del Mundial. Fue una pieza clave para el equipo, aportando ruptura desde su verticalidad y mucha claridad para potenciar a sus compañeros.
En cuanto a la presión, Suiza suele pararse en un bloque medio. No es un equipo que trabaje una presión asfixiante ni que se caracterice por ello. De hecho, su entrenador, Murat Yakin, prioriza el orden defensivo para luego contraatacar, algo que el conjunto helvético hace realmente bien.
En todos los momentos de este Mundial en los que le tocó asumir el protagonismo, le costó mucho llegar al arco rival con claridad. Cayó en tenencias previsibles y mostró una evidente falta de ideas. Es un equipo que golpea mucho mejor a campo abierto.
Por eso, todo hace suponer que le convendrá esperar a la Argentina y buscar atacarla como ya lo hicieron la mayoría de sus rivales: con transiciones rápidas, aprovechando los espacios que muchas veces concede el equipo de Scaloni.
Hay algunas falencias que Argentina puede aprovechar seriamente. Suiza es un equipo ordenado, pero sus centrales no siempre se sienten cómodos cuando tienen que correr hacia atrás. En general, el equipo no repliega bien. Si la Selección logra atraer la presión y atacar rápido los espacios a espaldas de Akanji y Elvedi, puede encontrar un camino. Las rupturas de Julián Álvarez o Lautaro Martínez serán fundamentales, pero también la movilidad del mediocampo y la enorme calidad técnica de sus volantes. Mac Allister, Enzo Fernández o Leandro Paredes tienen la sensibilidad para detectar esos espacios y la precisión para explotarlos. Y, por supuesto, si alguien puede poner ese pase imposible, ese sigue siendo Lionel Messi.
También será importante que los laterales argentinos interpreten bien cuándo pasar y cuándo quedarse. Porque Suiza puede dejar espacios, pero también castiga cualquier desorden con sus extremos. Ahí estará una de las claves del partido: atacar con paciencia, pero sin perder equilibrio. Animarse a lastimar, sin regalarle al rival el escenario que más disfruta.
Tampoco habría que descartar a la bendita pelota parada. Ese partido dentro del partido que tantas veces termina inclinando la balanza. Cuando el juego asociado no encuentra caminos, Argentina ha demostrado que también sabe lastimar desde el juego aéreo, una variante que ya le dio resultados en este Mundial.
Como vemos, cada capítulo presenta nuevas oportunidades y nuevas advertencias. Cada partido plantea preguntas diferentes. Lo que nunca cambia en esta Selección es el amor por la camiseta. La entrega. La rebeldía de competir hasta el último segundo. Sea cual sea el once que salga a la cancha, hay una certeza que este grupo se ganó: va a representar a la Argentina con toda honra. Porque los nombres cambian. Los rivales cambian. Los escenarios cambian. Lo que permanece intacto es la manera de defender ese escudo. Y mientras eso ocurra, el Sol de Mayo siempre volverá a asomar.
Y recuerden: este puede ser el último o, si Dios quiere, el antepenúltimo partido de Lionel Messi con la camiseta argentina en una Copa del Mundo. Sus lágrimas después de Egipto expusieron su costado más humano y sensible, pero también nos acercaron a una verdad que duele asumir. Nuestro rock nacional ya lo dijo todo: nada es para siempre.
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Guido Rodríguez, campeón del mundo en Qatar, defendió a la Selección Argentina de las críticas

Rodríguez fue campeón del mundo en Qatar. Foto: EFE
El centrocampista argentino Guido Rodríguez habló de la Selección Argentina en su presentación con Valencia, dijo que intenta tomar con naturalidad las críticas por las decisiones arbitrales tras el partido contra Egipto y aseguró que “suerte tantos años es difícil tener”.
“No me cansa (que los vinculen con los errores arbitrales). Lo trato de tomar con naturalidad, entiendo la calentura porque a todos nos pasó estar en la cancha y que no te cobren algo que pensás que es así. Cuando yo era parte del grupo sabía la mentalidad que tenía; no es suerte, es otra cosa, y se queda demostrado. Suerte tantos años es difícil tener”, afirmó.
Guido, que ha firmado un nuevo contrato con el Valencia hasta 2028 más una temporada opcional tras militar en el equipo blanquinegro en la segunda parte de la pasada temporada, reconoció que está viviendo el Mundial de manera extraña tras ser campeón en Qatar 2022.
“Son sensaciones raras, pero el momento en el que supe que no iba a ir era un argentino más alentando a la selección. Estuvo cerca, pero la selección tiene grandes jugadores y otros que se han quedado fuera también. Está demostrando la calidad y la mentalidad que tiene”, finalizó.
Títulos de Rodríguez con la Selección Argentina
El ex futbolista de River Plate, Guido Rodríguez formó parte de la ‘Scaloneta’, el exitoso equipo liderado por Lionel Scaloni que conquistó los títulos de Copa América 2021 y 2024, la Finalissima 2022 y, sobre todo, el Mundial de 2022 tras vencer en la final en los penales a Francia.
No obstante, quedó fuera de la Selección Argentina que ahora aspira a revalidar el título logrado en Qatar y que supondría la cuarta estrella para Argentina, después de las también ganadas en 1978 y 1986. Si bien Guido Rodríguez estuvo en la prelista de 55, no fue incluido dentro de los 26 que están en Norteamérica.
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