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Dolor de cabeza para Marruecos en el Mundial 2026

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Marruecos en una de las arengas en el Mundial 2026. Foto: EFE

Marruecos recibió una de las peores noticias posibles en la previa del duelo frente a Francia por los cuartos de final del Mundial 2026. El entrenador Mohamed Ouahbi confirmó que Ismael Saibari no logró recuperarse de la lesión muscular sufrida en el encuentro ante Canadá y quedó oficialmente descartado para el partido de este jueves.

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La baja representa un duro golpe para el conjunto africano, ya que el futbolista del PSV Eindhoven venía siendo una de las grandes figuras del certamen y una pieza clave en el funcionamiento ofensivo del equipo.

Una ausencia que cambia los planes

Saibari había sido determinante durante el recorrido de Marruecos en la Copa del Mundo. El mediocampista ofensivo convirtió varios goles en la fase de grupos y también fue protagonista en la clasificación a los cuartos de final, consolidándose como uno de los jugadores más desequilibrantes del plantel.

Sin embargo, las molestias musculares que sufrió frente a Canadá terminaron siendo más importantes de lo esperado y el cuerpo médico decidió no arriesgarlo en un compromiso de máxima exigencia. La intención del seleccionado marroquí es recuperarlo para una eventual semifinal o para el resto del torneo, en caso de avanzar de ronda.

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El mensaje del entrenador marroquí

En conferencia de prensa, el entrenador Mohamed Ouahbi confirmó que Saibari es la única baja de su plantel y aseguró que el resto de los futbolistas se encuentra en condiciones para afrontar el trascendental compromiso frente a Francia.

El técnico también dejó en claro que la ausencia de una de sus principales figuras no modificará la ambición del equipo. «Todos pueden jugar, excepto Saibari», explicó, al tiempo que remarcó que el objetivo de Marruecos sigue siendo pelear por el título y competir de igual a igual ante una de las grandes favoritas a llevarse el Mundial 2026.

Francia, el gran desafío

Sin Saibari, quien durante el torneo se supo que será nuevo jugador del Bayern Munich, Marruecos intentará volver a sorprender frente a una poderosa selección francesa en un duelo que reedita la semifinal del Mundial de Qatar 2022. Los africanos confían en mantener la solidez colectiva que los llevó hasta esta instancia, aunque deberán suplir la ausencia de uno de sus jugadores más determinantes si quieren seguir haciendo historia en el Mundial 2026.

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Con Achraf Hakimi como capitán y abanderado del equipo, el seleccionado africano buscará dar la sorpresa y seguir avanzando por el sueño de convertirse por primera vez en campeón mundial.

Marruecos,Mundial 2026

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Suiza, el rival que vuelve a soñar: 72 años después, buscará el golpe ante Argentina

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Los jugadores de la selección de Suiza festejan la clasificación a los cuartos de final del Mundial 2026 tras eliminar a Colombia en los penales (Reuters/Simon Fearn)

Cuando Murat Yakin tomó el micrófono tras la clasificación de Suiza a los cuartos de final del Mundial 2026 no eligió la prudencia. Acababa de conducir a su selección a una instancia que el fútbol helvético no alcanzaba desde hacía 72 años y lanzó un mensaje directo hacia el próximo rival: “Se ha visto que Argentina, con los últimos dos partidos, es vulnerable”.

La frase resume el momento de un equipo que atraviesa uno de los capítulos más importantes de su historia. Suiza será el próximo obstáculo de la Scaloneta después de una campaña que combina resultados, convicción táctica y una identidad construida a partir de historias de esfuerzo, migración y adversidades.

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La última vez que los suizos habían llegado tan lejos fue en el Mundial de 1954, disputado justamente en su territorio. Aquella aventura terminó con una derrota inolvidable por 7-5 frente a Austria en uno de los partidos más espectaculares de la historia de las Copas del Mundo. Desde entonces, pasaron siete décadas de frustraciones hasta que esta generación consiguió romper la barrera.

Su recorrido en Estados Unidos, México y Canadá fue sólido desde el comienzo. Lideró el Grupo B con siete puntos tras empatar 1-1 con Qatar, golear 4-1 a Bosnia-Herzegovina y derrotar 2-1 a Canadá. En la fase eliminatoria dejó en el camino a Argelia (2-0) en 16avos de final y luego eliminó a Colombia por penales para meterse entre los ocho mejores del mundo.

Murat Yakin reparte besos hacia la tribuna. El entrenador de la selección de Suiza sueña con dar el gran golpe ante Argentina en el Mundial (Reuters/Simon Fearn)
Murat Yakin reparte besos hacia la tribuna. El entrenador de la selección de Suiza sueña con dar el gran golpe ante Argentina en el Mundial (Reuters/Simon Fearn)

Detrás de esta clasificación aparece la figura de Murat Yakin, un entrenador que representa a la perfección la diversidad cultural que caracteriza al fútbol suizo actual.

Hijo de inmigrantes turcos, desarrolló una extensa carrera como defensor central antes de convertirse en entrenador. Fuera de las canchas también construyó una vida singular: es propietario de una fábrica de colchones, alcanzó un nivel competitivo destacado en el golf y protagonizó una historia que recorrió Europa cuando se hizo viral por regalar chocolates a periodistas durante una conferencia de prensa.

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Su biografía también incluye un episodio mucho menos amable. Hace algunos años denunció haber sido víctima de una estafa vinculada a un ex integrante de los Hells Angels, una situación que terminó en la Justicia.

Nada de eso, sin embargo, explica mejor a Yakin que su trabajo futbolístico. El entrenador mantuvo la estructura histórica de Suiza, incorporó jóvenes talentos y consolidó un equipo reconocible. El líder continúa siendo Granit Xhaka, mientras que el funcionamiento colectivo sigue siendo la principal carta de presentación.

Granit Xhaka, el líder futbolístico de Suiza en el Mundial 2026 (Reuters/Simon Fearn)
Granit Xhaka, el líder futbolístico de Suiza en el Mundial 2026 (Reuters/Simon Fearn)

Si algo distingue a esta selección es su disciplina táctica. Suiza rara vez pierde la compostura, incluso cuando el contexto del partido le resulta desfavorable. Su fortaleza está en la organización defensiva, en la presión coordinada en la mitad de la cancha y en la capacidad para atacar con transiciones rápidas y directas.

No es un equipo que monopolice la posesión ni que dependa de individualidades. Su éxito se apoya en un bloque compacto, veloz y repleto de futbolistas técnicamente confiables. Ese orden también se explica desde lo humano. Muchos de sus jugadores son hijos de inmigrantes o refugiados que llegaron a Suiza escapando de guerras, persecuciones o crisis sociales. Crecieron conviviendo con la discriminación, el desarraigo y la necesidad de abrirse camino en una sociedad distinta a la de sus padres. Esa mezcla de culturas terminó moldeando el carácter competitivo de una selección que, paradójicamente, encontró en los hijos de inmigrantes a varios de sus mayores referentes.

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La historia de Granit Xhaka resume buena parte del espíritu de esta selección. Su padre, Ragip Xhaka, fue arrestado en 1986 en la entonces Yugoslavia por participar en manifestaciones contra el régimen comunista. En aquellos años, las tensiones étnicas atravesaban la región y las reivindicaciones de los kosovares eran reprimidas con dureza. Tras recuperar la libertad, escapó de los conflictos que desembocarían en la Guerra de los Balcanes y se exilió en Suiza. Allí, en 1992, nació Granit.

La historia familiar está atravesada por la persecución política, el exilio y la supervivencia. También ayuda a comprender la personalidad de un futbolista que hizo del liderazgo una marca registrada. Hoy, a los 33 años, sigue siendo el cerebro y el capitán emocional de Suiza.

Ricardo Rodríguez, un histórico de la selección de Suiza (Reuters/Anne-Marie Sorvin)
Ricardo Rodríguez, un histórico de la selección de Suiza (Reuters/Anne-Marie Sorvin)

Otro de los símbolos del equipo es Ricardo Rodríguez. Su nombre completo, Ricardo Iván Rodríguez Araya, revela una historia familiar atravesada por distintas geografías. Su padre, José Manuel Rodríguez, emigró desde Galicia hacia Suiza en busca de oportunidades laborales, mientras que su madre, Marcela Araya, tiene raíces chilenas.

Durante años llevó en sus botines las banderas de España y Chile como una forma de homenajear sus orígenes. Posee nacionalidad suiza y chilena y, por ascendencia, también habría podido representar a España.

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Sin embargo, toda su carrera internacional estuvo vinculada a Suiza. Recorrió las selecciones juveniles y fue campeón mundial Sub 17 en 2009. En aquel plantel compartió vestuario con Granit Xhaka, una amistad que se mantiene hasta hoy y que convirtió a ambos en los grandes referentes de una generación histórica.

Suiza está ante una ocasión única de hacer historia en el fútbol en el Mundial 2026 (REUTERS/Agustin Marcarian)
Suiza está ante una ocasión única de hacer historia en el fútbol en el Mundial 2026 (REUTERS/Agustin Marcarian)

El cruce entre Argentina y Suiza tiene un capítulo imborrable en la memoria mundialista. Ocurrió en los octavos de final de Brasil 2014. Durante 117 minutos, el conjunto dirigido por Ottmar Hitzfeld resistió cada intento argentino. Hasta que Lionel Messi aceleró por el centro y encontró a Ángel Di María para el remate que terminó en el 1-0. Fue uno de los goles más gritados por los argentinos en aquel Mundial y permitió al equipo de Alejandro Sabella avanzar a cuartos de final.

12 años después, apenas quedan tres protagonistas de aquella noche en San Pablo. Lionel Messi es el único sobreviviente de la selección argentina, mientras que del lado suizo permanecen Granit Xhaka y Ricardo Rodríguez.

Existe además un antecedente más lejano: el Mundial de Inglaterra 1966, donde Argentina derrotó 2-0 a Suiza durante la fase de grupos. La historia favorece a la Albiceleste. El presente, sin embargo, invita a la cautela.

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Suiza llega fortalecida por una campaña convincente, respaldada por un entrenador que desafía a cualquiera y sostenida por un grupo que convirtió las historias de exilio, sacrificio y superación en una identidad futbolística. 72 años después de su última aparición en cuartos de final, los helvéticos sienten que están ante una oportunidad irrepetible.

El desafío para Argentina es que aquello que advirtió Murat Yakin no sea un anticipo de lo que puede suceder.



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¿La joyita suiza juega contra Argentina?

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¿Jugará la joyita Suiza contra Argentina? La presencia de Johan Manzambi en el duelo de cuartos de final de este sábado es una de las grandes incógnitas de la previa. El mediocampista ofensivo de 20 años, una de las revelaciones del Mundial 2026, evoluciona favorablemente de la lesión en la rodilla que sufrió antes del cruce de octavos de final frente a Colombia y en el cuerpo técnico helvético mantienen la esperanza de poder contar con él.

Manzambi se lesionó durante el último entrenamiento previo al partido con Colombia y quedó automáticamente descartado para ese compromiso. La baja representó un duro golpe para el entrenador Murat Yakin, ya que el futbolista había sido el principal argumento ofensivo de Suiza durante la Copa del Mundo. En sus primeros cuatro encuentros (dos como titular) acumuló tres goles (dos ante Bosnia y Herzegovina y uno frente a Canadá) y dos asistencias, números que lo convirtieron en una de las grandes apariciones del torneo.

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Tras la clasificación conseguida por penales frente a Colombia, Yakin evitó confirmar la presencia de su figura contra la Argentina, aunque dejó un mensaje optimista. El entrenador explicó que el jugador evoluciona bien, pero aclaró que solo será utilizado si recibe el alta médica y no existe riesgo de agravar la lesión (descartaron algo ligamentario luego de una resonancia magnética). » Tenemos esperanza, pero únicamente jugará si tiene sentido desde el punto de vista médico«, señaló el técnico suizo.

La recuperación del volante es seguida de cerca por todo el equipo. El propio Yakin reconoció que la ausencia de Manzambi se sintió durante el encuentro frente a Colombia y aseguró que perder «al mejor jugador del momento» obligó a modificar el planteo táctico. Sin su principal generador de juego, Suiza apostó por un esquema más conservador, resistió los avances colombianos y terminó sellando el pase a cuartos en la definición desde los doce pasos.}

Manzambi, con una férula en la rodilla averiada, durante al partido con Colombia.
(Peter Klaunzer/Keystone via AP)

El reemplazante

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En caso de que finalmente no llegue en condiciones para enfrentar a la Argentina, el principal candidato a ocupar su lugar vuelve a ser Ardon Jashari (del Milan). El mediocampista fue el elegido por Yakin para reemplazarlo en el choque de octavos y respondió con una actuación sólida en el mediocampo, aportando equilibrio y sacrificio defensivo. Otra variante, de más equilibrio, sería Michel Aebischer (Pisar).

Jashari marca a James Rodríguez en Suiza-Colombia. 
EFE/ Omar AlonsoJashari marca a James Rodríguez en Suiza-Colombia.
EFE/ Omar Alonso

Además, el entrenador volvió a destacar el aporte de los ingresos de Zeki Amdouni, Cedric Itten y Ruben Vargas, quienes ofrecieron variantes durante el partido ante Colombia.

De todos modos, ninguno de ellos ofrece las mismas características que Manzambi. El joven del Friburgo combina velocidad, desequilibrio, llegada al gol y capacidad para romper líneas, atributos que lo transformaron en la gran sorpresa del seleccionado suizo en este Mundial y despertaron el interés de varios clubes europeos. Su eventual regreso modificaría el potencial ofensivo de un equipo que buscará dar otro golpe frente a la campeona del mundo.

Mientras tanto, la última palabra quedará en manos del cuerpo médico. En Suiza reina el optimismo, pero también la cautela. La evolución del futbolista es positiva y las próximas horas serán decisivas para determinar si la gran joya helvética podrá estar desde el arranque frente a la Argentina o si Yakin deberá volver a reinventar su equipo para intentar seguir haciendo historia.

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¿Qué equipo pondrá Yakin vs. Argentina?
 EFE/EPA/PETER KLAUNZER EDITORIAL USE ONLY¿Qué equipo pondrá Yakin vs. Argentina?
EFE/EPA/PETER KLAUNZER EDITORIAL USE ONLY

El probable equipo de Suiza ante Argentina

Kobel; Zakaria, Elvedi, Akanji, Rodríguez; Freuler, Xhaka; Rieder, Jashari, Aesbicher o Manzambi, Ndoye; y Embolo.

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Mundial 2026,Suiza,Selección Argentina

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Los cinco factores que arruinan a la selección de Brasil: el análisis de un periodista desde Río de Janeiro

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El artículo que detalla cómo Brasil perdió su «alma» en los últimos años (REUTERS/Dylan Martinez)

Brasil quedó afuera en los octavos de final de la Copa del Mundo ante Noruega y despertó miles de críticas de propios y extraños. Y es que la mayor potencia de la historia, que todavía ostenta cinco estrellas en la máxima competición, está cada vez más lejos de reencontrarse con la gloria y marcó un hito negativo sin precedentes hasta aquí: cumplirá 28 años sin ganar el Mundial.

Existen cientos de análisis para explicar el fenómeno de la crisis del fútbol brasileño a nivel selección nacional, pero se replicó en las redes el de un periodista norteamericano que se mudó a Brasil en 1991 y vivió en primera persona el declive de la Verdeamarelha. “Brasil vuelve a desinflarse: la podredumbre capitalista en el corazón del fútbol brasileño”, fue el título del artículo que Brian Mier publicó en De-Linking Brazil, una consultora internacional con sede en San Pablo. Este corresponsal oriundo de Chicago separó en cinco ejes claves el derrumbe futbolístico del Scratch: 1) el declive de la samba; 2) el auge de las iglesias de la prosperidad; 3) el “tráfico de niños” (venta de jugadores menores al exterior); 4) el complejo de inferioridad con Europa; y 5) la falta de “craques”.

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“Durante los primeros 15 años que viví en Brasil, realmente parecía que Brasil siempre tenía a los mejores jugadores individuales del mundo y que lo único que necesitaba era un entrenador que lograra que jugaran juntos como un equipo para ganar la Copa del Mundo. Luego las cosas empezaron a torcerse”, señala el análisis con el que Mier desmenuzó la ruidosa caída. A este estadounidense no le gustaba el fútbol, pero su mudanza a suelo carioca y el hecho de haber conocido a un ex futbolista sueco que le recomendó y contagió la pasión por el deporte rey, no tuvo más remedio que sumergirse en la pasión con los demás.

Ronaldinho Gaúcho, el último exponente de la samba brasileña en una cancha (Alain Gadoffre / Onze / Icon Sport)
Ronaldinho Gaúcho, el último exponente de la samba brasileña en una cancha (Alain Gadoffre / Onze / Icon Sport)

¿Cómo entrelazó el desinterés por la “samba” con los tropiezos futbolísticos de Brasil en los últimos tiempos? “No es exagerado decir que el estilo único de Brasil para el regate está estrechamente relacionado con los pasos de baile de la samba. En los 90, si un jugador era un buen regateador, la gente decía que tenía ‘pie de samba’“, comentó. El surgimiento del pagode romántico desplazó a fines de los 90 a la samba, género musical afrobrasileño con origen en 1840. Y el funk brasileño, en paralelo al crecimiento de las iglesias evangélicas, género que “exaltaba el consumismo y describía al sexo sin doble sentido”, desplazó definitivamente a la samba al igual que el sertanejo, que se fusionó con la música country estadounidense y modificó su génesis puro del folclore local.

Respecto a cómo la religión llevó a deformar la figura de equipo del seleccionado brasileño, Mier sintetizó: “Si bien es cierto que hubo algunos cristianos evangélicos en las selecciones de la Copa Mundial de 1994 y 2002, la mayoría no estaban explícitamente conectados con iglesias del evangelio de la prosperidad. Esto comenzó con Kaká y Robinho, cuya familia pertenecía a la misma iglesia del evangelio de la prosperidad que Neymar. Neymar siguió sus pasos y ha sido una gran influencia para la generación actual de jugadores”. Según la tesis del corresponsal, “el evangelio de la prosperidad adoctrina a sus seguidores haciéndoles creer que todo el éxito y el fracaso en sus vidas es resultado de una relación individual con Dios, en contraposición a los valores católicos y afrobrasileños tradicionales que enfatizan la importancia de trabajar con los demás para mejorar el mundo. Esto ha dado lugar a jugadores narcisistas que se creen famosos porque son más especiales que la gente común, más santos que los demás jugadores”, con un principal foco crítico sobre la figura de Neymar, que poco pudo aportar dentro de este contexto a su equipo y acaba de retirarse de su combinado nacional.

Tras la eliminación de Brasil, Neymar confirmó su salida definitiva de la selección (REUTERS/Jeenah Moon)
Tras la eliminación de Brasil, Neymar confirmó su salida definitiva de la selección (REUTERS/Jeenah Moon)

La europeización de Brasil también forma parte de este proceso negativo que lleva casi tres décadas. Con el paso del tiempo, los del Viejo Continente ficharon jugadores brasileños cada vez más jóvenes. Uno de los casos más resonantes de los últimos tiempos fue el de Philippe Coutinho, exportado a los 16 años desde el Vasco da Gama, tan joven que ningún fanático lo reconoció cuando fue convocado para la selección mayor. Alexandre Pato y Robinho fueron otros dos nombres dentro de esta escena. Y este último, surgido en el Santos de Pelé, comparado con el mítico Garrincha y apodado “el Rey del Regate”, fue vendido al Real Madrid, donde nunca terminó de hallar su lugar. “El problema es que el equipo ya tenía una alineación titular que funcionaba bien. Esto llevó al entrenador a cambiarlo de banda para que encajara”, repasó el artículo.

“Cuando los mejores jugadores se van al extranjero siendo jóvenes, se ven obligados a desaprender sus habilidades tradicionales brasileñas y adaptarse a formaciones tácticas europeas que premian la precisión matemática y el atletismo más que la creatividad en el campo. Esto también provoca que pierdan el contacto con los aficionados brasileños, especialmente con los niños”, argumentó Mier. Y subrayó que el gobierno federal promulgó una ley que prohíbe que futbolistas menores de 18 años puedan jugar en Europa, tal como sucedió con Vinícius Júnior, que firmó con Real Madrid a los 16 y esperó dos años hasta cumplir la mayoría de edad para unirse a las filas merengues. “Creo que el límite de edad debería aumentarse a 21 años”, reflexionó el autor de la nota.

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Ancelotti, uno de los apuntados en este artículo (REUTERS/Jeenah Moon)
Ancelotti, uno de los apuntados en este artículo (REUTERS/Jeenah Moon)

La contratación de Carlo Ancelotti como entrenador previo al Mundial 2026 simbolizó una demostración de “complejo de inferioridad” con los europeos, según Mier. “Todas mis dudas sobre Ancelotti se disiparon en el último partido de Brasil contra Noruega, cuando cometió dos errores garrafales que contribuyeron a la eliminación más temprana de Brasil del Mundial desde 1990. Tras el partido, se supo que la ‘brillante’ decisión táctica de Ancelotti de designar a Guimarães para lanzar el penal que falló fue el resultado de un cálculo matemático basado en el total de 3 disparos realizados en su historia con la Seleção. El segundo gran error fue hacer entrar a Neymar, quien no había tenido un buen partido en 4 años antes de ser llamado cuando el marcador era 0-0. Dirigiéndose hacia el centro, un Neymar veterano y lento empujó a las dos mayores amenazas ofensivas de Brasil, Endrick y Vini Jr., hacia las bandas del campo. Pronto, Noruega se puso 2-0 arriba”, cuestionó.

La crítica respecto al nombamiento de Carletto, multicampeón con el poderoso Real Madrid, no se detuvo allí: “Ancelotti parece haber ignorado las diferencias culturales entre Brasil y Europa. Contrató a su propio hijo, un claro caso de nepotismo, y la mayoría de su personal estaba compuesto por europeos que, al parecer, no hablaban portugués. (…) Los problemas del fútbol brasileño actual son mucho más profundos que cualquier cosa que se pueda solucionar con la decisión superficial de pagarle a un entrenador famoso 5 millones de reales al mes”.

El remate de este artículo se basó en la falta de craques (cracks, en español). “Un craque es una figura mitológica en el fútbol brasileño que no solo es uno de los mejores del mundo en su posición, sino que aporta un elemento de magia creativa al juego. Un craque es alguien que desafía la lógica, como Garrincha, a quien los médicos diagnosticaron que no podía jugar al fútbol debido a su pierna parcialmente lisiada, y que luego realizó 4 de los 5 números más altos de regates por partido en la historia de los Mundiales», definió Mier. Citó a leyendas de Brasil como Tostao y Cafú, que hace más de una década se refirieron a la pérdida de estos cracks de sus tierras, con motivo de la falta de inversión en las divisiones inferiores y las tempranas ventas de las figuras emergentes a Europa, y concluyó: “Desafortunadamente, su profecía se ha cumplido. No hubo craques en la Seleção de Brasil en 2026. Quizás la próxima vez».



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